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Casi ninguna gran empresa entre las más seguidas en Twitter

15 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Quitemos a Ashton Kutcher, a Britney Spears y hasta Barack Obama. Pongámonos a buscar qué empresas son las más seguidas en Twitter y veremos que nos salen dos medios de comunicación: la cadena de televisión CNN que ocupa el opuesto 10, y el periódico The New York Times, que ocupa el 22.

Eso es lo que afirma Twitter Count, la herramienta de Twitter que establece la lista de los más que tienen más seguidores.

Hay mucho famoseo dentro de la lista de los 100 más populares, sobre todo norteamericanos. Lady Gaga, Ashley Tisdale, Mariah Carey… El primer deportista es Lance Amstrong, que ocupa el puesto 19.

Pero vayamos a las empresas que no sean medios de comunicación. Aunque parezca increíble, en el puesto 49 aparece Whole Foods, una empresa de productos orgánicos radicada en Texas que en España no es conocida ni de refilón. En el puesto 61 aparece la cuenta del presidente de Zappos.com, una empresa que se dedica a la venta de ropa y enseres por internet.

No es sino hasta el puesto 93 cuando aparece una empresa conocida mundialmente: Dell Computer, que ofrece a través de Twitter descuentos y vales para comprar sus ordenadores. Es el outlet de Dell.  Está justo delante de Denise Richards, la actriz americana.

Y sorprendentemente, en el puesto 98 aparece Davos, mejor dicho, el twitt del Foro Económico Mundial que se celebra periódicamente en la ciudad suiza de Davos.

Es decir, entre los cien primeros no hay casi ninguna de las grandes marcas como Coca Cola, Nike o IBM. Y las que aparecen como Dell, son cuentas que ofrecen cosas prácticas tales como ordenadores con descuento. ¿Hay que tomar nota de esto para que las empresas aprendan a usar Twitter? ¿O es que no saben sacarle partido?

No me disparen por no ser tan pesimista

13 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

El lunes pasado daba varias razones por las cuales veía el vaso de la economía medio lleno, y el viernes comentaba que, si analizábamos los últimos datos de la Contabilidad Nacional, pudiera ser que la luz estuviera más cerca. Era una forma de amortiguar el descalabro que se estaba produciendo por los ataques a nuestra credibilidad financiera. Yo, desde luego, no pensaba contribuir a ese descalabro porque confío todavía en la solvencia financiera del Reino de España.

No fue una dosis de optimismo exagerado porque creo que el análisis consistía en decir: señores, este barco va mal, y se hunde, pero en lugar de hundirse  20 metros por segundo, lo hace a un metro. Ya es algo. Y desde luego, proyecté mi honda preocupación por las cifras del paro (nuestra drama nacional) y por la falta de rapidez de reflejos del gobierno. Pero eso no es para decir que somos unos morosos.

Creo que hay gente que piensa que ya me han comido el coco los socialistas pues mis palabras parecen el discurso de la ministra Salgado. Pues le debe de haber comido también el coco a los de Financial Times porque el miércoles pasado, ese diario recomendaba en un editorial al gobierno español que “no se diera prisa en inclinarse tan rápido ante los molinos de viento del déficit”. Vamos, que no se apurase en recortar el déficit pues eso no hacía falta para demostrar que España es un país serio. “La señora Salgado no debería pensar que sus planes a medio plazo, para ser creíbles, requieren acciones drásticas inmediatas. Puede acometer recortes sin sobrecargarse pues los mercados ven a España de forma confiada (credible)”.

O sea, si no entiendo mal, FT, la Biblia de los liberales británicos y de medio mundo, reconoce que somos un país serio, y sugiere al gobierno español que no se dé prisa en recortar nuestro déficit del 11,4% del PIB, pues eso podría constreñir nuestra salida de la crisis. ¿Qué medios empleó Salgado para convencer a los editorialistas de FT? ¿Qué quiere decir FT?

Más o menos entiendo que el FT le está diciendo: mire, su país como el nuestro, tenía una deuda baja y ahora está creciendo esa deuda. Por ahora no es para asustarse. Pero si quiere recortar su déficit elevado, hágalo enfrentándose al gasto de las comunidades autónomas (creo recordar que es de 114.000 millones de euros), y por favor “a ver si su gobierno tiene el estómago” de hacerlo (what matters is whether it has the stomach for an inevitable political fight).

Porque si va a cortar las inversiones por un sitio para no enfrentarse a las comunidades autónomas, entonces quien sufrirá será su economía, que ahora está en recesión. Por culpa de esa forma de pensar tardará más en salir.

Más o menos eso es lo que he entendido.

FT no se alarma de nuestro déficit. No se alarma de nuestra deuda. Se alarma de que tengamos un desempleo crónico y de que nuestro mercado de trabajo sea muy rígido. “Eso es un problema mayor que los altos déficits”.

O sea, que el FT ha sido menos alarmista que la prensa española, y que muchos analistas, los cuales en los últimos días dijeron “¡Veis como nuesto país no vale nada y vamos a entrar en bancarrota!”. Acuérdense de la que se montó en los mercados hace unos días, cuando se puso en duda nuestra solvencia porque nuestras cifras de déficit, de crecimiento, y de paro eran muy malas.

Para contrarrestar esa corriente pesimista que ya viene de los tiempos de Felipe II, traté de resaltar la visión realista pero más positiva. Yo intentaba decir: eh, que somos un país serio, que no vamos a quebrar. Nuestro problema es el paro y la indecisión del gobierno. No la falta de credibilidad.

Es que hay veces que nos echamos más piedras en el tejado de las necesarias.

Don’t shoot the pianist.

Decrecemos pero cabalgamos

12 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Ayer salió el dato de la Contabilidad Nacional que medía el crecimiento económico del último trimestre del año pasado. Al igual que dijo el Banco de España hace unos días, decrecemos. En concreto, un 0,1% en los tres últimos meses de 2009.

Los economistas afirman que para saber cómo va nuestro pulso hay que compararlo con el mismo trimestre del año anterior. ¿Y bien? Entonces, en el 4T de 2008, decrecíamos un 0,6%. Ahora, bastante menos. Si lo comparamos con el segundo trimestre del 2008 (no es una comparación justa, pero acepten mis disculpas), estamos más o menos a la misma velocidad pues de abril a junio de ese año, nos quedamos en un 0%. Es decir, hoy día estamos como en el segundo trimestre de 2008, una fecha que, hagan memoria, pasará a la historia porque todavía ni el gobierno, ni las empresas, ni la prensa económica hablaba de crisis. Y eso que nos estancamos.

De modo que si estamos hoy como en el 2T de 2008, y si usáramos las mismas palabras, ¿qué diríamos ahora? No lo sé. Lo único que me puedo permitir es: “Decrecemos pero cabalgamos”.

Uno puede afirmar que el coche todavía va marcha atrás y no se equivocaría. Vamos marcha atrás. Pero es posible que, de seguir la curva de ascenso que habrán visto en los cuadros de la prensa de hoy, ya estemos en la buena vía. Ya saben que las estadísticas del INE redondean las centésimas. No se dice que decrecimos un 0,085, sino un 0,1%, pa’ redondear.

Es decir, que a lo mejor ni siquiera caímos exactamente ese 0,1%, aunque bien pudiera ser que caímos un 0,125%.

No la voy a liar más. Por si quedan signos de esperanza, les transcribo uno de los párrafos de la nota de prensa que distribuyó ayer el INE sobre sus estadísticas. Lo de ayer, recuerden, era un avance. Y el definitivo llegará el miércoles día 17. La semana próxima. Si son impacientes, pulsen, www.ine.es a las nueve de la mañana. Ni un minuto antes porque estos del INE son como los trenes AVE: puntualísimos.

Este es el párrafo:

“La estimación avance del PIB trimestral proporciona únicamente información orientativa y, por tanto, podría no coincidir con el dato que ofrece la Contabilidad Nacional Trimestral de España unos días más tarde.

Lo que aprendí de una visita al ‘Financial Times’ o por dónde cojea nuestra prensa económica

11 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Creo que fue en 1990. Yo estaba de paso por Londres y le pedí a un colega español que tenía un despacho en la sede de Financial Times, que por favor me hiciera una visita guiada al templo del periodismo financiero.

Fue mejor que ir a Disneylandia.

Lo que más me llamó la atención fue el silencio. Eso no tenía nada que ver con mi periódico. Acostumbrado a los gritos de “¡a ver esa página!” o también “¡cierra de una vez, carajo!”, acostumbrado a los boletines de Radio Nacional que se vociferaban por los altavoces de algunos aparatos, y habituado a ese ambiente de colosal camaradería lingüística de la prensa española, pues aquello me pareció, no sé cómo decirlo, me pareció anormal.

Muy inglés, claro.

Allí la gente no hablaba sino que susurraba, bisbiseaba, sugería. Había unos aparatos de televisión pegados casi al techo cada cinco metros, pero no se podía escuchar el sonido salvo que uno insertase un auricular en un enchufe de su mesa.

¿Radio? Creo que ni la escuchaban.

Otra de las cosas que me sorprendió es que parecía la Casa del Pensionista de cualquier ciudad española. Estaba lleno de viejecitos y viejecitas entrañables. Los hombres que tenían pelo, ya estaban canosos. Había mujeres tan mayores que estuve a punto de invitarlas a un pub a que me contaran su laaaaaarga historia.

Algunos ya habrían entrado en la última parte de su vida pero ahí estaban dando guerra. Esto me hizo pensar: ¿por qué los periodistas económicos españoles parecemos una comuna de pitufos?

Por ejemplo, cuando había una rueda de prensa internacional en, digamos París, organizada por una compañía como Airbus, nos sentábamos todos los periodistas de muchas naciones a lo largo de la sala de prensa. Uno veía a maduros ingleses, a veteranos alemanes, a curtidos holandeses… Y luego, una mesa de divertidos alborotadores españoles de menos de 35 años. A veces de 25 añitos. Unos pitufos.

En cualquier profesión, ser un veterano supone acumular mucho conocimiento en la cabeza. Si se juntan un montón de esos profesionales en un medio de comunicación, el resultado es un medio maduro, con capacidad de análisis, y con temas de fondo.

Pero la prensa económica española siempre estaba llena de pitufos. ¿Adónde iban los veteranos? ¿Eran asesinados por sus periódicos para ser convertidos en hamburguesas o en soylent green?

Lo que sucedía es que, llegada cierta edad, los periodistas abandonaban sus medios. ¿Las causas? La primera, que les pagaban mejor en una agencia de comunicación o en el departamento de comunicación de cualquier empresa. La segunda, que ese periodista se veía con 40 años saliendo a las once de la noche todos los días por la pésima organización del trabajo de los medios. Al menos esa era mi deducción.

Lo cual ha originado un grave problema a nuestros medios económicos: no son profundos, no saben lo que es un análisis (algunos piensan que es la hermana menor de la diálisis), no saben hacer preguntas de fondo en las ruedas de prensa, y son, por eso, previsibles.Cuando pasa un acontecimiento importante, como sucedió con la reciente turbulencia de los mercados, yo puedo cerrar los ojos e imaginar los titulares de día, siguiente, los temas, los apoyos y los enfoques. Y en la inmensa mayoría de los casos, lo juro por Scarlata O’Hara, no me parecen novedosos. Todo muy previsible. De carril. Por ejemplo, en el caso de las turbulencias financieras, la prensa económica estaba más interesada en ver el preludio de un hundimiento total, que de exponer un sinsentido: ¿desde cuándo España es un país poco fiable? Al final, tuvo que ser Financial Times quien sugiriera que algunos fondos de inversión estaban apostando contra España y contra el euro. Es decir, nuestra prensa económica perdió los papeles. Sólo había que ver los titulares de estos días para comprobarlo.

Voy a seguir con mi visita a Financial Times.

Iba yo con mi amigo por los pasillos de aquel santuario del saber, cuando nos detuvimos a la altura de un grupo de tres personas que charlaban en voz baja. ¿Sabes quiénes son esos? Les volví a mirar y solo distinguí a tres hombres de unos 40 a 55 años. Uno hablaba y otros asentían o movían la cabeza. Pues no, no sé quiénes son, dije.

“Son los de la Lex Column”.

Oh, ah, uhm. ¡Los chicos de la Lex Column!

Los chicos de la Lex Column deben ser los periodistas mejor pagados del mundo en función de las letras que escriben. Cada día, en la última parte del primer cuerpo del FT, aparecen publicados unos comentarios económicos en un recuadro llamado así: Lex Column. Es como la columna de la ley, la opinión aquilatada, el oráculo financiero. Las empresas españolas se mueren de placer cuando visitan el FT y contactan con la Lex Column. Y si logran convencerles de que su empresa es estupenda, y si encima, eso sale publicado, la agencia de relaciones públicas que haya organizado la visita tiene el presupuesto del año asegurado.

Hasta al gobierno español se le hace el culo casera por visitar a la Lex Column del FT. Los hemos visto esta semana.

Estos tres hombres (no sé si hay más, si se turnan o si hay hoy alguna mujer) hacen lo siguiente: se pasan el día debatiendo los asuntos más importantes y luego los redactan. Ya saben que en los colegios británicos existe la costumbre de atizar la “discussion”, es decir, de debatir los temas del momento. Los alumnos se preparan desde jovencitos a analizar, debatir y defender sus ideas.

Esa costumbre unida a la tolerancia por el pensamiento ajeno, ha dado como resultado una prensa analítica: es decir, desgranan los acontecimientos en piezas, los observan, sugieren sus causas y proclaman una conclusión. Muchas veces es una conclusión muy británica, como si ellos gobernaran el mundo todavía, pero por lo menos, la forma de atacar los asuntos suele ser propia de alguien “que le ha dado mucho al coco”.

Financial Times y The Economist, que son del mismo grupo editorial, han destacado en el mundo por tres razones: por sus análisis económicos, por la forma directa y elegante de exponerlos, y porque lo hacen en inglés. Si lo escribieran en serbocroata nadie los leería porque la comunidad financiera mundial, de Los Angeles a Hong Kong, se desayuna todos los días con FT, o con The Wall Street Journal, (y cada semana con The Economist) pues los entienden y aprenden de ellos.

Nuestra prensa económica, ¿en qué falla? En primer lugar, en que no hay forma de retener a los más talentosos porque se nos escapan para ganar más dinero o “porque estoy harto de llegar a las once de la noche”. Casi nadie echa canas en los medios económicos, y los que han echado canas, arrastran toda la tornillería defectuosa de unos malos hábitos adquiridos durante esos años. ¿Novedad? ¿Cambio? ¿Revolución? ¿Ensayar nuevas fórmulas? ¿Crear nuevos lenguajes? Usan las mismas 500 frases hechas desde que alguien les enseñó qué era un “caj flouu”.

También falla en que no se cultiva el género del análisis. Se confunde análisis con recortaje. Un recortaje es como llamamos de forma simpática a esas columnas que arriba dicen “Análisis” y abajo sólo traen un resumen de lo que ha pasado hasta el momento. Pero nada de materia gris. Nada de conclusiones novedosas. Nada de datos extraordinarios.

¿Y cómo se cultivaría el análisis? De una forma muy sencilla: dale tiempo al redactor para que prepare su análisis. Pero no. Aquí se hacen análisis como churros y no hay tiempo para pensar. Sí, he dicho pensar, pues para producir un buen análisis no sólo hay que hablar con muchas fuentes, y debatir con los compañeros (he dicho debatir, no discutir) sino también clavar los codos en la mesa y pensar.

Si un redactor jefe español ve una de sus chicas o de sus chicos en actitud de sagrada intelectualidad, le grita: “Mueve el trasero y mete este teletipo”. Voy a repetir la frase porque me gusta: “¡Mueve el trasero, joer!”.

Aparte de “mueve el trasero, joer”, hay otras frases como “coge esa llamada”, “mira a ver si ha llegado el fax”, “entra en la reunión”, “vete a la rueda de prensa”, “saca esa página de una vez”, “fusila este artículo del Times”, “vamos a levantar tu reportaje porque ha llegado esto”, “baja a seguridad y trae el paquete”, o, la mejor de todas, “la verdad es que tu tema está bien, pero es que esa empresa acaba de meter una campaña de cien mil euros”… Y lo peor de todo es que, con los despidos, hay menos gente por metro cuadrado, con lo cual se han multiplicado exponencialmente las actividades creativas anteriormente expuestas. Y con más mala leche de arriba.

Cinco años de Facultad, diez de formación intensa, para sumergirse en esa rutina portentosa.

A todo esto, hay que añadir que nadie se pone a buscar enfoques nuevos. Si lo hace, se encontrará con su jefe (ah, los jefes), que le dirá: “Me parece que se te ha ido la olla”. El jefe solo quiere cerrar páginas; y si es metiendo teletipos, mejor, porque es más rápido. Si chaval, cinco años de Facu para meter teletipos.

Y eso que no entramos en política. Porque suele pasar que la prensa económica se olvida de este adjetivo y piensa que es prensa política. Entonces, como el gobierno es socialista y los socialistas son el coco, hay que darles hasta en el carné de identidad, tengan o no tengan razón. A muchos les hubiera encantado titular que la economía española entraba en quiebra esta semana sólo por el placer de dar caña al gobierno, y olvidando su responsabilidad como medios y como periodistas: nos estábamos jugando nada menos que la credibilidad financiera de nuestro país.  ¿Dónde está el equilibrio? Con Wally.

La prueba es que esta semana, algunos medios tuvieron que comerse sus titulares con cachelos.

De modo que nuestra prensa económica es lo que es.

No es por falta de talento. Es porque la maquinaria tritura todo: el talento de los audaces, el tiempo para madurar los temas, el tiempo para envejecer con placer en un medio de comunicación, y, bueno, supongo que el salario.

La prensa económica española además depende mucho de sus anunciantes. Entre los periódicos y las empresas (sus fuentes de financiación) se establece una relación tan estrecha que no son capaces de publicar nada hiriente. Y ahora, con la caída de la publicidad, si una redactora competente trae un tema que pise los callos a un anunciante, puede acabar en la sección de “Golf”. Eso produce un círculo vicioso: pocas noticias interesantes, falta de interés por los lectores, ventas miserables, falta de dinero, ergo, mucha dependencia de ¿quién? De los anunciantes.

Problema terrible: nuestra prensa económica es una prensa amistosa con los anunciantes. Digamos que se hacen arrumacos.

¿Alguien recuerda alguna exclusiva de la prensa económica que destapara los trapos sucios de una empresa? Bueno, sí, aquel caso, lo reconozco.

Pero era cuando estaba aquel director.

No lo llames crisis sino “paranormal activity”

10 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

En 1991 un inversor temerario de origen húngaro apostó contra la libra esterlina, la expulsó del sistema monetario y ganó mil millones de dólares. Se llamaba George Soros, y se hizo tan famoso que una bodega riojana puso su nombre a una botella.

El ardid consistió en apostar a que la libra se iba a devaluar. Como el Banco de Inglaterra decía que no, nuestro amigo fue atando operaciones de venta de libras hasta que el banco de Inglaterra reconoció que no podía aguantar más y devaluó. Así es como funcionan los hedge fund, fondos de inversión de alto riesgo: ven un negocio gigantesco, ponen allí todos los huevos y esperan. Si les sale bien, se forran. Es una “paranormal activity” que puede disgustar o gustar. Hace daño en unos casos,  o trae beneficios cuando apuestan por un país.

Eso es lo que sucedió la semana pasada con el euro y con España. Algunos fondos de inversión de alto riesgo se dieron cuenta de que podían ganar mucho dinero si apostaban contra el euro y contra España. Todo se debió a que el gobierno español no había hecho sus deberes, la deuda crecía, los ingresos mermaban y los gastos se disparaban. ¿Podría el gobierno español devolver el dinero prestado?

No es que los fondos pensaran que no se iba a devolver, sino creyeron que se iba a deteriorar la deuda: es decir, creyeron que el gobierno español tendría que aumentar sus tipos de interés en las letras y bonos a tres años (o menos) para vender ese papel en el extranjero.

Como el gobierno español vive en la (iba a decir inopia, pero hasta eso es poco), es decir, vive en la luna, no se daba por aludido. ¿No había reforma laboral? Da igual. ¿No había convenio de salarios? Da igual. ¿No hay un plan para sacar a los parados de su agujero? Da igual.

A los mercados no les dio igual.

Es cierto que estamos hablando de especuladores. Pero el Gobierno debería saber que existen, han existido y existirán. Y si eso sirve para que el gobierno presione a empresarios y sindicatos para que lleguen a un acuerdo, pues estupendo.

Fíjense si ha funcionado, que el viernes, el gobierno, empresarios y sindicatos ya estaban anunciando un principio, sobre los principios, del principio de acuerdo. Al menos es un comienzo, ¿no? Y el lunes por la noche se llegaba a un acuerdo sobre la limitación el aumento de la masa salarial en los próximos tres años.

Para mí, la lentitud del gobierno en tomar decisiones de estado forma parte de su “paranomal activity”. No hay quien les entienda pero es su forma de atajar la crisis.

La yenka de cifras: p’alante, p’trás, ¡un, dos tres!

9 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Me imagino que muchos ciudadanos se preguntan cada mes: pero ¿cuanto paro hay? ¿No habíamos pasado ya de 4 millones? ¿Por qué dicen que por primera vez pasamos de los cuatro millones cuando hace meses que ya teníamos más de eso? Eso es porque unas cifras proceden del Inem, y otras, del INE.

Y luego vienen las cifras del crecimiento del PIB: el Banco de España tiene unas; el INE otras. Eso sin contar la cantidad de servicios de estudios que prosperan en este país anunciando sus previsiones y cálculos, la Comisión Europea, Eurostat, el FMI, el Banco Mundial…

Los importantes son los oficiales españoles, sí, pero ¿cuál de ellos es más importante?

Lo digo porque la semana pasada el Banco de España ofreció sus cifras económicas. La economía decreció un 0,1% en el cuarto trimestre.

El dato me sorprendió porque yo esperaba o%, o sea, nos mantenemos, o un ligero 0,1%. No es porque yo tenga mi propio servicio de estudios sino porque en diciembre pasado, el presidente Zapatero dejó caer que quizá, posiblemente, a lo mejor, podría ser… que la economía hubiera crecido en el último trimestre.

Normalmente estas cosas se dicen porque se tiene a alguien de confianza en alguno de los organismos oficiales (por eso son oficiales) y se filtran a La Moncloa. Al ver que el Banco de España no se ajustaba a este patrón pensé que el próximo organismo en publicar sus cálculos del cuartro trimestre es el Instituto Nacional de Estadística. ¿Y cuándo será eso?

El día 11 de este mes (pasado mañana) se darán los avances de los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral referentes al último trimestre del año pasado. ¿Será ahí donde veamos cifras diferentes al Banco de España? En la mayor parte de las veces, esas cifras coinciden pero no es siempre así. Si las cifras son diferentes y positivas, el gobierno saltará de júbilo y nos lo restregará. Seis días después, el 17 de febrero, el INE publicará ya datos más calibrados.

Eso explicaría el optimismo del presidente en diciembre. Pero los organismos oficiales nos siguen sometiendo al baile de la yenka de las cifras: que si p’alante; que si p’atras; un, dos, tres…

No me extraña que los ciudadanos no quieran saber nada de economía. Para ellos , la econonomía es como la noche: les confunde.

Crisis: por qué veo el vaso medio lleno

8 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Horror. Espanto. Catástrofe. Caída. Hundimiento. ¡Oh Dios mío!

Eso es lo que muchos habrán dicho al ver las cifras económicas que han aparecido en las últimas semanas. Cierto: no son buenas noticias, pero en la economía, siempre hay que estudiar varias cosas como la evolución estadística, o la comparación.

Veamos.

PIB. Supimos que en el últimos trimestre de 2009 la economía decreció un 0,1%. Estamos en recesión, por supuesto. Pero si se mira los datos de todo el año, verán que pasamos de caer un 1,6% en enero del año anterior, y fuimos mejorando hasta caer solo ese 0,1%. Es como tomar la temperatura a un paciente y decir: “¡Vaya por Dios, tienes 38 grados de fiebre!”. Si ese paciente tenía 40 grados un día antes es que está mejorando. Mañana quizá ya no tenga fiebre que es lo que podría pasar en España en este trimestre, ahora mismo.

Deuda. ¿Crisis de credibilidad de la deuda del Reino de España? Si fuera así, entonces explíquenme cómo es posible que el jueves pasado, cuando se caían las columnas del Templo de Salomón, y los diarios digitales titulaban “Hundimiento de la Bolsa por la falta de confianza en la deuda”, el Tesoro español colocó 2.517 millones de euros, que se los quitaron de las manos porque había peticiones por el doble. Cierto, lo admito, el Tesoro tuvo que usar el anzuelo de subir los tipos de interés del 2,1% al 2,6%. Son Bonos a tres años. Pero tampoco es para pegarse un tiro. Si los inversores compran deuda española es porque se fían de este país. La deuda española todavía no llega al 60% del PIB, que está dentro de los límites del pacto de estabilidad.

Bolsa. Cayó un 6% el jueves. Vale. Lo raro es que la Bolsa hubiese subido un 70% en 2009 cuando el país todavía no había salido de la crisis. Que me perdonen los inversores pero esa subida era una exageración. Así que una corrección del 6% hasta me parece poco.Por cierto, si algún inversor me está leyendo y se siente apesadumbrado, yo le preguntaría: ¿Pensaba usted vender sus Iberdrolas la semana pasada? Si la respuesta es no, tranquilo: las caídas no se materializan hasta que usted no venda. Mientras tanto, subidas y bajadas son virtuales. Don’t panic.

Tipos.  El BCE los mantuvo al 1% el jueves. Y así seguirá durante varios meses. Buenas noticias para las familias que pagarán menos por su hipoteca. Eso dará confianza.

Consumo. Se está recuperando. Lentamente, sí, pero recuperando. El Banco de España habla de una “tasa ligeramente positiva”. El plan de estímulo a la compra de coches se está notando. Lástima que este gobierno descubriera esa varita mágica casi un año después que el resto de Europa.

Inversión. El mismo Banco de España afirmó la semana pasada que de octubre a diciembre de 2009, ha habido un repunte en la inversión de bienes de equipo.

Reforma laboral. Todavía no hay acuerdo pero cuando los empresarios y los sindicatos salieron de la reunión de la semana con el presidente de Gobierno, tenían en su cara un gesto de ansia que Tim Roth, el detective de “Miénteme”, habría interpretado como: “O pactamos una reforma laboral o nos cruje el Tio la Vara”. Esta es la última oportunidad y estoy seguro de que antes de abril tendremos algo.

Puedo seguir escribiendo de cómo veo este vaso medio lleno. Y lo haré periódicamente mientras lo vea así.

Donde lo veo medio vacío es en el liderazgo del Gobierno. Tarda mucho en tomar decisiones que otros países tomaron hace tiempo. Todavía no hay pacto social. Si lo hubiera hecho a su tiempo, ahora estaríamos mejor.

Por eso, en el caso de liderazgo de la crisis, veo el vaso totalmente vacío por ahora.

Nota: cuando escribí esto, el viernes, no me imaginaba que ayer domingo El País publicaría un extenso reportaje que terminaba así.

“Y es cierto que los datos relativos al riesgo sobre las finanzas públicas distan de ser alarmantes. La deuda se sitúa en el 52% del PIB, la más baja de la eurozona. El coste de la financiación está en niveles históricamente bajos: un 1% de diferencia con la deuda alemana, cuando de 1992 la deuda española se pagaba un 7% más cara. “Pero esas cifras empeoran a toda velocidad”, apunta Manuel Balmaseda, economista jefe de Cemex. “La última subasta de bonos -que supuso un encarecimiento sustancial de la deuda española- es una pésima señal que indica por dónde van los tiros”, asegura. El castigo sobre la deuda ya es evidente, “pero más allá de esas cifras el problema es que los mercados transpiran desconfianza para con España”. “Es verdad que el batacazo es excesivo, pero tiene que ver con que las Bolsas piensan que España ha perdido el tiempo y que va a ser muy difícil pactar los ajustes por todo el ruido que hay”.

La terrible predicción de una cartomante

5 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Lo hice, ¿y qué?

Fui a ver a una tarotista y estuve dos horas con ella. Bueno, no fui para que me echara las cartas sino para que me hablara de su profesión. Fui en plan profesional. Sentía curiosidad.

Es una chica voluminosa en todos los sentidos: voluminosa en carnes y en amabilidad. Y en simpatía. Nos hemos hecho amigos y me ha prometido regalarme un juego de cartas del Tarot.

Yo no fui a preguntarle si Belén Esteban volverá con Jesulín (porque sé que no), sino a plantearle cuestiones de la actualidad.

Llegó un momento en que hablamos de política. Primero empezamos hablando de los políticos que la visitan. “De todos los partidos”, me dijo la Maestra Ayala. También la visitan las mujeres de estos políticos y hasta las amantes.

Cuando le pregunté qué pasaría con ZP, contestó: “Algo muy gordo va a pasar a finales de 2010″. ¿Gordo? ¿En qué sentido? “Será un escándalo muy grande y eso hará que los socialistas pierdan las próximas elecciones”.

No hablamos si habría elecciones anticipadas, que es de lo que habla todo el mundo ahora. También me dijo que el PP sufriría otro escándalo (¿más?), pero que no sería tan grave como el del Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Esta chica, la maestra Ayala, tiene varias tiendas en Madrid con multitud de enseres cartománticos, mágicos, pociones, guías, infusiones, y hasta una máquina de café que no está mal.

Ya ha salido varias veces en televisión y en una de ellas tuvo un contacto especial que dejó a todos boquiabiertos pues dejó un mensaje a una mujer que había perdido al marido y al hijo, y a la cual no conocía.

En fin, como periodista, yo soy un poco escéptico pero ahora que se ha desatado el Armagedón económico, y ahora que parece que vivimos las nuevas profecías de San Malaquías, con la caída de la Bolsa, las dudas sobre España y todo eso, no está de más añadir un poco de magia al momento.

Cuando los rumores invaden el mundo, es que ha vuelto la hora de los mediums.

En qué supera Madrid a Barcelona (ojo: no apto para cardíacos)

4 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Me llamo Manolo y he leído lo que Jordi decía ayer de Barcelona. Y esta es mi respuesta (lo siento Jordi, pero vas a tener que morder un palo para aguantar la dolor).

1.- El trato. Los madrileños somos más directos, sinceros y francos que vosotros. No usamos la ironía ni el sarcasmo porque ese es el arma de los falsos. Decimos las cosas como son y no nos burlamos a las espaldas de nadie. Y eso es lo que gusta a los extranjeros, que, por cierto, detestan la ironía inglesa porque es signo de engreimiento.

2. Los bares. Aquí entras en un bar dos veces, y a la tercera, el camarero ya sabe lo que quieres sin que abras la boca. En el tiempo que tarda un camarero en Barcelona en ponerte un pan tumaca, aquí dan los dos platos, el postre, te cobran y encima te dan gratis los resultados de la Liga.

3. El jolgorio. Allí en Barcelona, a las ocho de la tarde ya no salen de copas ni los borrachos. Aquí, tenemos marcha “hasta la madrugá”. Y si quieres, después de la madrugada, por la mañana, al mediodía y por la tarde. Menudos muermos vosotros. (Por cierto, eso es lo que le gusta al turismo de negocios que viene a Madrid: cuando salen de trabajar, hay una marcha que te mueres, pero cuando salen por Barcelona después de una feria, sólo ven señores paseando perros).

4. Las ferias. Después de Barcelona 92 os aplatanásteis. En ese tiempo, hemos levantado uno de los mejores recintos feriales de Europa y hasta nos hemos traído vuestras ferias: el Salón Náutico (y eso que no tenemos mar, porque si nooo); y hasta el Festival de Cine Erótico. Para que veáis que no somos rencorosos, en esta última hemos respetado el nombre: Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona… en Madrid (duele, ¿verdad)?

5. La comida. Persa, india, paquistaní, colombiana, cubana, balinesa, mexicana, argentina… En fin, no quiero seguir nombrando geografías porque el mapa del mundo es muy grande. ¿Tenéis tanta variedad por allí? Ah, sí, la andorrana. Por cierto, hay muchos restaurantes italianos en Madrid “auténticos”. No como los vuestros, que sólo saben usar la salsa de tomate Orlando.

6.- Las comunicaciones. Entre el mar y la montaña tenéis tan poco espacio, que ya no hay manera de meter carreteras por Barcelona. Aquí tenemos los mejores anillos de comunicación de Europa. Y podemos construir la M-60, la M-70 y hasta la M-100 cuando nos dé la gana. Por eso estamos en Castilla. Por no hablar de la segunda mayor red de metro del mundo, una de las más grandes de cercanías, una malla de autobuses que cubren los sitios más recónditos de la ciudad sin fallar y las 24 horas. Vista desde el cielo, Madrid es una inmensa tela de araña. Vista desde el cielo, Barcelona parece una mosca haciendo funambulismo sobre una cuerda de tender ropa. Por cierto, no quiero hablar de la red de trenes de alta velocidad que salen de Madrid.

7. El acogimiento. No hay extranjeros en Madrid. Ningún pueblo del mundo acoge con tanta rapidez a gente de todas las culturas, y con simpatía, y con curiosidad, y con afabilidad. Se sienten en casa. Para hacerse amigo de un barcelonés tienes que enviarle flores todos los días, comer pan tumaca por la mañana, tarde y noche, aprenderte de memoria los menús en catalán, ver los telediarios de TV3  y a lo mejor te tutea ese amigo al sexto mes.

8. Nieve. Saliendo de la Puerta del Sol, en 45 minutos estamos esquiando en la sierra de Guadarrama. Allí tenéis que hacer un safari para llegar al Pirineo.

9. El verano. ¿Verano en Barcelona? ¿Te refieres a ese plasma de humedad que se forma alrededor de las personas, aunque estés en un recinto con aire acondicionado? En Madrid, como hay calor seco, puedes estar en tu coche, en un bar, o en tu trabajo con aire acondicionado y no sabes en qué fecha del año estás. Vuestro clima en verano me recuerda las películas de soldados americanos sudorosos en las selvas de Vietnam.

10. Arte. En medio kilómetro cuadrado, tenemos la mayor concentración de pintura del mundo. Prado, Thyssen y Reina Sofía. Para ver algo así en Barcelona hay que ir a ver a Dalí en Figueres (Gerona, je, je).

11. Idioma. Cuando un ecuatoriano, un holandés o un chino vienen a trabajar a Madrid saben que sus hijos van a aprender bien la tercera lengua más hablada y estudiada del mundo.  Les servirá para comunicarse en América, desde el Norte hasta el Sur (sí, he dicho Norte porque si vas a Nueva York o a Los Ángeles, se habla español en todas las esquinas). En cambio, si esos extranjeros van a Barcelona a trabajar y a dar educación en español a sus hijos, en el colegio sólo les enseñarán catalán. Y entonces,  ¡se vuelven a Madrid! (se sienteeeeee).

12. Canales. El canal de televisión más visto en Barcelona es de Madrid y se llama Telecinco. Reconócelo, Jordi: te encanta Belén Esteban, Jorge Javier y Ana Rosa. Ej que sois…

13. Humor. Decías que el humor catalán era muy fino, y el nuestro era manchego y sabía a queso rancio. Pues me acabo de enterar de que el programa de humor más visto en Cataluña en enero pasado fue “La hora de José Mota”. Me parto de la risa con él, y con vosotros, claro. Porque resulta que os encanta “El Tio de la Vara” y “Doña Blasa”. Humor pueblerino para ese paleto que todos llevamos dentro. Jua, jua

14. Agua. Haz la prueba: pon una botella con vuestra mejor agua mineral y otra, con agua de grifo de Madrid. La vuestra sabe a agua de cañería estropeada de Hotel Ruanda. La nuestra parece Vichy Madrilán. Por eso, vuestros cafés parecen lavativas, y los nuestros parecen tirados por el mismo Juan Valdés.

Nota: no quiero hablar del equipo de fútbol que mas copas de Europa ha ganado en la historia. Lo siento, nen.

En qué supera Barcelona a Madrid (Aviso a los lectores: esto duele)

3 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Hola, me llamo Jordi, y os voy a explicar en qué supera Barcelona a Madrid. ¿Tenéis algún sitio donde agarraros fuerte? Allá voy.

1.- El tráfico. Gracias al diseño de nuestras avenidas con chaflanes, el tráfico es más fluido en BCN que en MAD. Además, aquí no aparcamos en doble fila. Vosotros, en cambio, aparcáis en doble fila hasta en los garajes. ¿Sabéis lo que se llama urbanidad? Ah, claro, para vosotros urbanidad es la hermana de inanidad.

2. Los bares. Tratamos de usted a los clientes. Nuestros bares son limpios. No parecen sacados de la película Hotel Ruanda, como los vuestros. Hay más cabezas de mariscos por los suelos de vuestros bares que en todas las Rías Gallegas. El día que os hagan una inspección de Sanidad, descubrirán nuevos cefalópodos de generación espontánea. No quiero hablar de los aseos. ¿Alguien por allí tira de la cadena?

3. La comida. Comida con imaginación, innovadora y selecta. Así son los menús de nuestros restaurantes, que tienen en las cocinas un clon de Ferrá Adriá. Os voy a describir vuestro extenso menú: orejas fritas, tortilla de patata reseca de un huevo,  callos de gastritis, paella de pegotes, ácido clorhídrico (es decir, vino de mesa), y por supuesto, esos camareros que en lugar de tomar nota te echan la bronca.

4. La bollería y el café. Vuestros cruasanes parecen bocadillos de panceta. Vuestro pan lo debe fabricar alguna petroquímica porque se pueden distinguir las moléculas de hidrocarburos. Vuestros cafés con leche parecen sopas de sobre con Calgonite. En cambio nuestra  bollería, incluso la industrial, parece elaborada con mantequilla recién hecha. Y nuestros cafés son servidos con crema de leche o espuma que hasta te deja un bigote de placer.

5. El mar. Es un líquido azul muy extenso con unas crestas movientes que se llaman olas. ¿Os suena? No, claro. Allí tenéis eso que llamáis Playa de Madrid, unas piscinas llenas de pis de nene. Las únicas olas que os suenan familiares son las rock&olas.

6.  El humor. Aquí practicamos el humor fino, inglés, para gente inteligente y por eso tenemos a Tricicle. Allí habéis adoptado el humor manchego, a base de queso rancio y tripas de cerdo.

7. Los negocios. Aquí tenemos más empresas por habitante y metro cuadrado que vosotros. Perdón, no vale contar como negocio las churrerías, vuestra descollante industria local.

8. Olimpíadas. Temo que no sabéis que los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 fueron los mejores de la historia. No lo decimos nosotros sino los deportistas. A lo mejor algún día os dan el campeonato mundial de… minigolf.

9. idiomas. Hablamos dos idiomas: español y catalán Vosotros, habláis uno y mal. Decís “taxis” en lugar de “taxi”, , “or damos” en lugar de “os damos”, y “la dio” en lugar de “le dio”, y “ta luego” en vez de “hasta luego”. (Un poco para molestar: el periódico mejor escrito en español es catalán y se llama “La Vanguardia”. A que fastidia, ¿eh?).

10. Impuestos. Pagamos más impuestos por habitante que vosotros. Os mantenemos. Os nutrimos. Os alimentamos.

11. Autopistas. Vuestras autopistas, que son recientes, las paga el estado. Nosotros las pagamos de nuestro bolsillo. A ver si aprendemos. Por cierto, hasta el tren de San Feliu de Guixols, el carrilet, fue posible porque el pueblo puso el dinero. Allí el único medio de locomoción que habéis puesto en marcha con iniciativa privada es el del Scalextric, que se fabricaba en Barcelona.

12. Librerías. Intentaré explicarme para que lo entendáis: existen unos instrumentos rectangulares que se abren y se cierran, y que tienen filas de letras inmóviles. Se llaman libros y se venden en librerías. Aquí hay librerías hasta en los estancos. Allí tenéis tiendas de chinos.

13. Cultura. Las grandes editoriales en español están en Barcelona. ¿Tendrá algo que ver con nuestro nivel cultural? Además, aquí, nuestra burguesía levantó con su dinero El Liceu.  En cambio, vuestro Auditorio Nacional y vuestro Teatro Real han salido de los impuestos de todos los ciudadanos, incluidos los nuestros. Ni siquiera habéis pagado de vuestro bolsillo el guiñol del Parque del Retiro.

14. Circuito. Tenemos un circuito de carreras para Fórmula 1 y motos de gran cilindrada. Es Montmeló. El vuestro sólo sirve para los carritos de choque, y se llama Jarama.

Nota: Y eso que no he querido hablar de fútbol porque soy un catalán compasivo.

(Mañana, no se pierdan la venganza: “En qué supera Madrid a Barcelona”. Hablará Manolo, pero no el del bombo. Está muy cabreado)

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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