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No es broma: he sido seleccionado

30 abril 2010 - 7:00 - Autor:

He sido seleccionado para viajar a parajes fascinantes, para conducir coches, para dormir en hoteles de lujo. Soy uno de los hombres con más suerte del mundo porque cada vez que entró en internet, en cualquier web, me salta un premio.

Pero claro, luego lo pensé y me dije: ¿seré solo yo? Y puse en Google: “No es broma, has sido seleccionado”. No terminé de teclear la frase porque el programa la autocompletó, signo de que es una de las frases más repetidas en la reciente historia. Salían 87.000 páginas con esa mención.

Y me puse a leerlas.

Casi todas ellas son como este post que usted está leyendo. Gente que está “hasta los h…” de que le hayan seleccionado (no es broma) para conducir Audis. En Menéame y en ForoCoches, uno de los comentarios más vistos es el de un tipo que se queja de tanta broma.

Ni siquiera he sido muy original porque el de Menéame está titulado de la misma forma que este blog. ¿Qué demuestra esto? Que siempre hay alguien que ha tenido tu misma idea, y que ya todos somos unos viejos lobos escépticos que ni creemos ni nos fiamos de la publicidad tradicional.

Por eso, estoy de acuerdo con lo que decía el domingo Marcos de Quinto, presidente de Coca Cola España: “Cada vez es más difícil llegar físicamente al consumidor, y cada vez es más difícil transmitir mensajes. Esta es una ruptura de modelo que va a decidir el resto de la siguiente década”, dijo.

Creo que hay que renovar la publicidad porque los clientes ya no se creen nada. Hay que renovar hasta este post porque antes de escribirlo, ya había sido machacado por otras personas más originales que yo.

El riesgo de caer en una tormenta perfecta

28 abril 2010 - 7:00 - Autor:

En la película “Tormenta Perfecta”, protagonizada por George Clooney y Mark Wahlberg, hay un momento en que los pilotos y los marineros del Andrea Gail, experimentados pescadores, tratan de salir de una tormenta que se ha interpuesto en su camino a casa. No es una tormenta sino que son tres ciclones unidos pero ellos no lo saben. La tormenta perfecta. Los marineros hacen maniobras con su pequeño pesquero, sufren los embates de las olas, y parece que salen de la terrible amenaza marina. Incluso el sol asoma por los ojos de buey y ellos lo celebran. Pero es una ilusión. El cielo se oscurece de nuevo. Más adelante acecha una ola imponente, que acaba tragándose al barco y a sus tripulantes.

Clooney y Walhberg confían en la salvación, pero....

Clooney y Wahlberg confían en la salvación, pero....

... no saben que hay una ola asesina.

... no saben que hay una ola asesina.

Esa secuencia de la película en la que los marinos piensan que están saliendo de la amenaza (vean la foto) es la que ilustra mejor lo que está pasando ahora en España y en el mundo. Parece que se sale de la crisis pero ¿habrá una doble caída? Los economistas lo llaman double dip recession.

Los economistas también lo definen como una recesión en “W”. Consiste en sufrir una recesión, comenzar a salir de ella, pero tras un corto y aparente periodo de recuperación, hundirse de nuevo. Gráficamente tiene forma de “W”, pero yo prefiero darle la imagen más cinematográfica de la película sobre el Andrea Gail.

Creo que en ese momento estamos atravesando esas aguas amenazadoras. Es posible que estemos saliendo de una galerna, pero también existe el terrible riesgo de caer por segunda vez en las aguas de la recesión y  de forma más profunda.

¿Cuáles son esas tormentas que pueden confluir para armar la tormenta perfecta?

Una de ellas es la deuda y el déficit de Grecia. Ese país no tiene dinero (ni credibilidad) para pagar sus deudas, y cuando sale a pedirlo prestado a los mercados internacionales, estos le exigen un precio muy alto: tipos de interés elevados. Para atraer a los prestamistas, Grecia ha llegado a ofrecer un interés del 10%. Si Grecia no consigue dinero y cae, ¿vendrá luego España?

La situación española no es la griega pero nuestro barco tampoco parece muy seguro. Se ha presentado en las últimas horas mucho oleaje asesino: nuestro paro ha superado el 20% de la población activa. Nuestro déficit es superior al 10% del PIB. Los prestamistas internacionales temen que España no tenga dinero para pagar sus deudas que ya alcanzan más de 500.000 millones de euros. No entienden qué cuentas maneja el gobierno español para hacerles creer que el país saldrá pronto de la crisis. Demasiados gastos. ¿Dónde están los ingresos?

El termómetro de esta desconfianza internacional es la Bolsa. Ayer cayó más de un 4%, cuando una agencia de calificación financiera (Standard & Poors) dijo que los bonos del Tesoro griego son “bull shit”: basura. Técnicamente se llaman junk bonds.

Es verdad que las agencias de calificación financiera, las que ponen notas a los bonos de los países, ni olieron la crisis hace dos años. Perdieron mucho prestigio. En eso tiene razón el gobierno español, que puso en duda la fiabilidad de estas agencias. Pero siguen siendo muy influyentes y los gobiernos tienen que soportar sus dictámenes. Y ayer hicieron notar su fuerza cuando dijeron que la deuda griega no valía un pimiento. Ahora están observando la española al microscopio. Si nos ponen una mala nota sería como echar coca cola en los tanques de combustible de este barco que quiere salir de la tormenta.

Estamos por tanto en un momento a mitad de la confianza en salir, y la desconfianza en caer.

Las Bolsas suben una semana, y a la siguiente pierden todo lo ganado. Hay algunos signos positivos como el aumento de la venta de coches, la leve subida de la concesión de hipotecas, y hasta la inflación. Ya ha desaparecido la amenaza de la deflación. También exportamos más que antes y ha subido la venta de electrodomésticos, un indicador muy popular. El gasto de las familias españolas creció ya en el último trimestre de 2009 por primera vez en dos años, y hasta en enero las entrada de turistas aumentó, después de muchas caídas. Cada vez hay más índices positivos y poco a poco, los servicios de estudios desde el del BBVA hasta el de Merrill Lynch dicen que estamos a punto de  salir de la recesión. Levemente, claro. Y hasta el Banco de España, con su lenguaje comedido, ve ciertos signos de recuperación.

Pero, a la vez, persisten muchos índices negativos y graves como el paro, la deuda, el déficit…

Estamos viviendo la misma secuencia de la película en el cual Clooney y Wahlberg pensaban que estaban saliendo de la tormenta. ¿Nos hundiremos de nuevo?

El otro ciclón que se acerca para formar la tormenta perfecta es la crisis del sistema financiero mundial. Hace poco, el economista jefe de Nomura (banco de inversión) alertó del riesgo de caer en una crisis dentro de la crisis. La double-dip. Se llama Richard Koo y dice que desde la Segunda Guerra Mundial, no se recordaba tal cantidad de países con un déficit superior al 10% del PIB. Cita a Grecia, claro, pero también a España, a Japón, al Reino Unido y a Estados Unidos.

Richard Koo se hizo famoso hace más de un año por elaborar un Power Point sobre la deuda que todo el mundo había contraído en la crisis, cuánto tardaríamos en pagarla y en qué nos parecíamos a Japón en los noventa.

El caso es que los operadores de los gigantescos fondos de inversión que mueven el dinero como si fueran mareas planetarias, están sumamente preocupados por esta concentración de lo que podríamos llamar ciclones financieros. El mayor riesgo es que algo desate las fuerzas ciclónicas.

Pero ahora es cuando los gobiernos tienen que intervenir para manejar el barco. Jamás en la historia de la economía mundial se había puesto tanto dinero para sacar a los países de la crisis. Ese es el golpe de timón que podría suavizar el riesgo de la tormenta perfecta. Se está intentando hacer en el caso de Grecia.

Pero, además, cada gobierno tiene que poner su fuerza para empujar este timón. ¿Lo ha puesto el español? Esa es la gran duda.

Otros países, con los capitanes al timón, lograron enderezar el rumbo de sus barcos: Alemania, Francia, Irlanda... El paro en esos países no llega en ningún caso al 10% y ya están empezando a ver rayos de sol.

Pero en España, nuestros capitanes no han sido capaces ni de unir a los marineros, ni de convencerles, ni de crear un plan creíble. No hay consenso para la reforma laboral, no hay un plan de ataque creíble, no hay acuerdos políticos, ni siquiera el gobierno es capaz de sentar a una mesa a empresarios y sindicatos.

Ese es el momento delicado que atravesamos. Y la ola está ahí.

No son anuncios sino ‘marketing emocional’

27 abril 2010 - 7:00 - Autor:

El anuncio que está gustando más en España en estos días es el de Los maquinistas de Renfe. Su éxito se debe a que no te venden nada o por lo menos no lo percibes así (en el fondo, todos quieren vender). Es el marketing emocional. Tienes que dejar que los consumidores se acerquen a ti porque tú ya no puedes llegarles con tu producto, al menos de la manera tradicional.

Los consumidores son desconfiados, están hartos de tanta publicidad, tanta información y tantos mensajes. “Cada vez es más difícil llegar físicamente al consumidor, y cada vez es más difícil transmitir mensajes”, decía la semana pasada Marcos de Quinto, presidente de Coca Cola, en unas jornadas de Esic. Una encuesta realizada en Alemania por el Instituto de Demoscopia Allensbach confirmaba que la sobrexposición publicitaria confunde al consumidor, lo desorienta, según informaba la web marketingdirecto.

Por eso, ciertos anuncios como la campaña de Tráfico en Sussex, Gran Bretaña, para animar a ponerse el cinturón de seguridad, o la mencionada campaña de los AVE de Renfe nos reconcilian con los anunciantes. Nos acercan a ellos. En estos días observé una presentación en Power Point cuyo mensaje era: antes, las empresas te buscaban. Ahora, tienes que procurar que los clientes te encuentren. Hay tanto ruido alrededor…

El truco para que funcionen es que cuenten un cuento en pocas imágenes. No apelan a la razón sino a la emoción y al corazón. El spot de Renfe es calificado por la web puromarketing como un spot “entrañable“. ¿Y eso no viene de las entrañas? El corazón es una entraña, desde luego.

En este marketing de “entrañas” (es decir visceral) funciona también meter un poco de suspense: el presidente de Coca Cola, impartió la mencionada conferencia en el Esic con una botella de Pepsi Cola en la mano. Al final, la gente se preguntaba si la iba a tirar a la papelera o iba a hacer un comentario malévolo. No lo hizo. Dio un trago a la bebida de su competidor y terminó diciendo que las dos empresas tenían que colaborar. Aplausos.

¿Y eso no se llama marketing emocional?

La maratón es la mejor escuela de negocios

26 abril 2010 - 7:00 - Autor:

En las maratones, hay un momento en el cual el cuerpo comienza a devorarse a sí mismo. Sucede alrededor del kilómetro 30 de carrera y tiene una explicación fisiológica.

Nuestras células queman energía tomándola de los hidratos de carbono, el glucógeno. Y cuando se acaba la glucosa, comienza el festín de “agarra lo que puedas”. Es cuando las células empiezan a quemar el cuerpo. Ya no hay reservas de energía. En ese momento, se puede entrar en una pájara, o también notar una decadencia profunda. Se llama “la muralla”, “el muro”, “la pared”. Es el momento más difícil porque el corredor tiene que decidir si puede continuar o no.

A partir de ahí, llegar hasta el kilómetro 42,195 es cuestión de voluntad. Sólo de voluntad.

Yo lo comparo un poco con la vida profesional. Uno empieza casi como una diversión, sin responsabilidades y mirando el trabajo como un juego. A medida que nos desarrollamos profesionalmente, asuminos más responsabilidades y nuestras decisiones entran ya a escoger entre cosas verdaderamante difíciles. Nos enfrentamos a problemas gigantes, y a veces, ante esos problemas, sólo nos queda la determinación de resolverlos. Igual que una maratón.

Para mí la maratón es una estupenda escuela de negocios porque aprendes lo más importante: resistir en los peores momentos. Ideal para crisis como la actual.

Por eso recomiendo a todos hacer una maratón al menos una vez en la vida. De media son cuatro horas de carrera. Si hace sol como ayer, con temperaturas elevadas, la sensación de sed y agotamiento es mucho más profunda.

Pero ya se sabe: cuanto mayor es tu enemigo, más disfrutas la victoria.

Estas son unas cuantas fotos de la maratón de Madrid ayer. Hay muchas piernas. ¿Por qué? Porque son las verdaderas protagonistas.

Por cierto, ya saben que el nombre procede de una ciudad griega donde hubo una batalla. Uno de los soldados, Fidípides, corrió 42 kilómetros para avisar que los griegos habían ganado. Muchos le consideran el primer periodista: nada más enterarse, corrió a contarlo. El muy cotilla.

Nota: ayer solo fui a acompañar a las piernas. Corrí con ellas 6 kilómetros y les hice fotos. Hice la maratón de Madrid en 2007. También medias maratones, San Silvestre y algunas por el estilo.

Nerviosismo pedestre ante la salida.

Nerviosismo pedestre ante la salida.

Bípedos implumes verticales antes de echar a correr.

Bípedos implumes verticales antes de echar a correr.

Un paracaidista del Ejército desciende junto a Colón.

Un paracaidista del Ejército desciende junto a Colón.

La salida y los globos que marcan el tiempo de la carrera.

La salida y los globos que marcan el tiempo de la carrera.

Gracias a Dios, el Zorro estaba con nosotros.

Gracias a Dios, el Zorro estaba con nosotros.

Ni papel, ni electrónico: el libro del futuro sólo contará cuentos

24 abril 2010 - 7:00 - Autor:

Una de las películas que me ha impresionado más en toda mi vida ha sido “La máquina del tiempo”. Un hombre del siglo XIX inventa una máquina que le permite viajar hacia el futuro. Atraviesa el siglo XX, es testigo de las espantosas guerras, observa la destrucción de la humanidad por las guerras atómicas y por fin aterriza en no sé qué año con muchas cifras.

Rod Taylor (el protagonista) se encuentra allí con un paisaje hermoso: bosques, lagos, ríos, frutos, y un pueblo de chicos y chicas rubios platino. Una de las chicas (Yvette Mimieux) le sirve de guía para entender a esa civilización. Todo es más o menos bello, hasta que un día ella le lleva a lo que fue una biblioteca. Hay libros pero se deshacen en las manos. Están apolillados, consumidos, se hacen polvo. Ella le dice que cuando quieren saber algo, acuden a los discos parlantes (miren la foto).

Yvette Mimieux y Rod Taylor en la biblioteca de los discos parlantes.

Yvette Mimieux y Rod Taylor en la biblioteca de los discos parlantes.

Esos discos, como una premonición de los CD o de los DVD (la película es de 1960, cuando no existía ni el PC), se ponen sobre una mesa de cristal, y se los impulsa con los dedos para que giren. Mientras giran, una voz emerge de la mesa y explica el contenido. “Las guerras dividieron a la humanidad en dos: los que se refugiaron bajo la tierra, y los que quisieron resistir en la superficie”.

Lo que más me impresionó no fue el disco parlante (en un alarde de predicción futurista, pensé, ¡menuda trola!, eso no va a pasar nunca); lo que me impresionó fue el libro que se hace polvo.

Rod Taylor acude a las estanterías de la biblioteca lleno de emoción, pero casi se echa a llorar cuando observa la destrucción que se produce cuando los toca y trata de pasar sus páginas. Aquel efecto especial, cuando lo recuerdo, todavía me deja consternado. Los libros, el polvo, el conocimiento destruido…

Pero si uno reflexiona bien, en realidad el contenido había cambiado de sitio. O de soporte, como diríamos ahora. Pasó de la celulosa al disquito. Era un audiolibro porque se podía escuchar de la misma forma que hoy escuchamos un CD mientras vamos en coche.

Ese debate es el que ahora está en medio de la escena editorial. ¿Qué va a pasar con los libros? Desde hace años, siempre que llegan estas fechas en las que se celebra el entierro de Cervantes (en realidad murió el 22 de abril) y se organiza el Día del Libro, las editoriales calientan motores para la afrontar Feria del Libro de Madrid.

Y de nuevo veremos la batalla entre papeleros y los electrónicos. Los electrónicos nos tratarán de convencer que el libro electrónico, como los de la película de ciencia ficción, va a determinar nuestra humanidad.

Los “papeleros” tratarán de convencernos de que el viejo tomo de papel del pasado tiene un sitio en nuestro corazón.

Creo que los dos tienen razón. Sigo la pista a los libros electrónicos desde hace varios años, y tengo uno desde principios del año pasado. Leo papel y electrónico. Los dos me parecen útiles. He notado que para viajar (a sitios del presente, no al futuro), me viene mejor un libro electrónico pues puedo cargar muchos libros sin añadir peso.

Pero siento la necesidad de tocar (no oler, lo siento), los libros de papel. Me gusta subrayarlos, manipularlos, doblarlos, someterlos…

No sé si al final todos los libros serán electrónicos o dejarán de existir. Creo que para tener la certeza, tendríamos que viajar en la máquina de la película, y esperar que Yvette Mimieux nos explique cómo la humanidad transmite el conocimiento.

Pero estoy seguro de una cosa que, por cierto, ya se muestra en la película: la voz que sale de la mesa iluminada, nos cuenta un cuento. Es lo mismo que sucedía cuando nos reuníamos alrededor de la fogata ancestral a contar hazañas de héroes y bestias. En eso no vamos a cambiar.

Situaciones ridículas de un conferenciante: del pitido del móvil al micrófono estropeado

23 abril 2010 - 7:45 - Autor:

En charlas, seminarios, mesas redondas y conferencias, siempre se presentan los mismos inconvenientes. He aquí una lista de tropiezos y consejos para afrontarlos.

1. El micrófono no funciona. Primero y principal, los micrófonos en este país nunca funcionan, o lo hacen hasta la mitad, luego pitan y se extinguen. Hay que elevar la voz o estar entrenado para hacerlo. Pero hay algo peor: a continuación viene un señor que se sitúa al lado, detrás o cerca del conferenciante, y empieza a manipular aparatos mientras la charla está en su apogeo. El público se desconcentra. Nadie mira al conferenciante sino que todos están pendientes del desenlace del “hombre que nunca arreglará el micrófono”. Este hombre, además, no se corta un pelo pues no le importa pasar delante del conferenciante, ajustarle el pinganillo, probar con un “hola, hola”, y seguir el curso de su ineficiente trabajo hasta el final, final que no resuelve nada. En ese caso, hay que detener al hombre especialista en averiar micrófonos y decirle que lo deje, que usted puede sobrellevar ese tropiezo. Lárgelo de ahí lo antes posible o arruinará su charla.

2. Los móviles que no están apagados ni fuera de cobertura. Pueden sonar al principio, en medio o al final de la charla. Pueden hacerlo con música de Metallica, Mozart o con Los Pajaritos. Da igual porque le van a suponer una seria distracción. Para evitar problemas, pida a la audiencia que desconecte los móviles y hágalo usted con el suyo, para que se produzca el efecto imitación. Como siempre entra alguien a la conferencia un poco más tarde, existe el riesgo de que no haya apagado el móvil. Aquí se pueden hacer dos cosas: aguantar como una estatua en caso de que suene ese teléfono, o hacer como el actor Hugh Jackman, que tras escuchar repetidamente un móvil durante una representación teatral en Broadway, detuvo la obra y ordenó a la persona del móvil que lo apagara.

3. Alguien no pregunta sino opina. Detalle español donde los haya, siempre existe alguien que levanta la mano y en lugar de formular una pregunta, se pone a disertar. Lo podemos llamar versión A. Como nunca sabemos si al final hará la pregunta, hay que dejarle un minuto de cortesía. Pasado este minuto, hay que interrumpirle de la siguiente manera: Creo que su pregunta es tal y cual, ¿no? Si el señor responde que no era una pregunta sino una opinión, entonces hay que explicarle amablemente que podemos escuchar su opinión si queda tiempo al final del turno de preguntas. (La gente no ha ido a escuchar a alguien del público sino a usted). La versión B de esta situación es cuando formamos parte de un panel, de una mesa redonda: como ningún panelista quiere hacer el papel de malo, entonces el opinador se siente a sus anchas. Lo único que se puede hacer es armarse de valor, interrumpirle y decirle que no hemos entendido bien su pregunta. Así aplicamos la solución en la versión A.

4. Alguien sabe más que usted. Y de repente, alguien toma el micrófono (si es que funciona), y demostrando que sabe mucho más que usted, hace una pregunta que le pone en un aprieto. Muy fácil: diga la verdad. “No lo sé”. Eso es mejor que empezar a decir tonterías, porque esa persona puede repreguntarle y ponerle en ridículo. Eso sí: usted debe prometer que va a estudiar el asunto, y que para la próxima (si la hay) tendrá la respuesta. Hay una versión demoníaca de este personaje que es aquel que pregunta con mala leche. Quiere ponerle en ridículo. No caiga en su trampa. Diga que no lo sabe y acabe el asunto ahí. Pero si usted conoce la respuesta, no se le ocurra responder con cara de malas pulgas. Demuestre siempre elegancia, educación y respeto. La audiencia asentirá y le dará su corazón, aunque la respuesta no haya sido maravillosa.

5. Gente que entra y sale de la sala. Muchas veces, la sala tiene unas puertas ruidosas y la gente entra y sale libremente. Consejo: aguantarse. Hay que aprender a mantener la calma y no perder la inspiración en esos momentos.

6. Cuchicheos. En España no existe el susurro, es decir, cuando alguien comenta cosas en tono muy bajo. La gente lo hace con una voz estruendosa que siempre molesta. Consejo: mirar a la persona que cuchichea, acercarse a ella si la sala y la situación lo permite, o si la cuestión es muy molesta, dirigirnos a esa persona para rogarle que deje de hablar porque está desconcertando al auditorio. En general, no hace falta llegar a esta nivel porque con varias miradas directas suelen callarse.

7. Que levanten la mano… En Estados Unidos la audiencia participa mucho. Les encanta levantar la mano, reír, responder preguntas, y gritar ¡sí podemos! En España, no tanto. Tenemos mucho sentido del ridículo y de la vergüenza. Y si la conferencia es a las nueve de la mañana, decididamente nadie está por la labor. Por eso, no es conveniente pedir al público que levante la mano para responder si tiene coche, o si ha viajado a Japón, o cualquier pregunta del estilo. Sólo hay que hacerlo cuando se percibe que a ese público ya lo tenemos metido en el bolsillo.

Nota: hay que entrenarse para mantener la compostura y seguir hablando en todas estas situaciones. Requiere práctica pero al final es cuestión de oficio.

Los cuarteles generales de los gigantes

22 abril 2010 - 7:00 - Autor:

¿Quién tiene el cuartel general más grande? ¿Y el más bonito? ¿Y el más ecológico?

Echa un vistazo a las sedes de estas empresas punteras en tecnología: Google, Yahoo, Apple y Microsoft. Salvo la última, que está en Seatlle, en el estado de Washington, situado en la costa del Pacífico, (no confundir con la ciudad de Washington, en la costa este), el resto está en California.

La sede de Apple.

La sede de Apple.

Gracias a la fascinante tecnología de Google Earth, podemos saber la arquitectura de estas empresas, el diseño de sus sedes, la forma de sus aparcamientos, e incluso, si tienen sitio para crecer. Podrás ver los paneles solares en el techo del cuartel de Google, o las filas interminables de coches que se agolpan en el aparcamiento de Apple en Cupertino. Por cierto, Google, ahora su gran competidor, está a pocos kilómetros, en la zona de Mountain View. Y Yahoo!,  está sólo también unos kilómetros más al norte.

El cuartel general de Google

El cuartel general de Google

El palacete de Yahoo!

El palacete de Yahoo!

El castillo de Microsoft

El castillo de Microsoft

De Wikipedia a Google: el fin de la escuela (y II)

21 abril 2010 - 7:00 - Autor:

Escribía ayer que casi todo el conocimiento está en la red. Podríamos decir que en Wikipedia. Y lo que no está en Wikipedia, lo hallamos con Google.

Era una manera figurada de decir que el conocimiento está a la alcance de los dedos, y que se multiplica con enorme facilidad. Los científicos saben más gracias a internet. Y los periodistas. Y los estudiantes. Aprenden de ahí, pero con sus artículos y sus comentarios ayudan a expandir ese conocimiento a la misma velocidad que se expande el universo.

Los chicos aprenden hoy mucho brujuleando por internet. Lo hacen con PC, portátiles o móviles. Pueden saberlo las 24 horas del día apretando botones. Los chicos de antes iban al cole ocho horas. Otras seis la pasaban en la calle jugando o divirtiéndose. Dos horas como mucho de estudio. Y el resto, en la cama.

Hoy, en su tiempo libre, pasan cuatro o cinco horas leyendo cosas en internet, relacionándose con sus amigos, viendo el video del volcán islandés en erupción y divirtiéndose con videojuegos en línea. Y desde luego, es más ameno ver una infografía interactiva del volcán que leerlo en un libro de texto del cole, lo cual es como una vieja enciclopedia: estático.

No sé cómo afectará a las escuelas, pero los profesores ya están pensando en cómo aprovechar esas fuentes del conocimiento que expanden el conocimiento. Pizarras electrónicas, netbooks, ordenadores en clase, Kindles, e books, iPads…

No será el fin del colegio, pero quizá sea el fin del colegio como lo entendíamos hasta ahora. Será más visual, más divertido, más interactivo porque los niños manejarán el conocimiento con un dedo. “Niños: sacad vuestras tabletas electrónicas y pinchad en Wikipedia. Ahora escribid: volcán Eyjafjalla. A ver, Lucas, ¿qué te sugiere esa imagen de un volcán echando lava?”.

Los niños localizarán el volcán ese de Islandia (su nombre es impronunciable), poniendo las coordenadas en Google Earth. Es mucho más bello e instructivo, más natural incluso, que buscar un volcán tipo en unviejo libro de ciencia.

Escribirán Eyjafjalla, la tierra rotará, luego la imagen se centrará y ampliará, hasta dar con el sitio correcto. Ahora, las imágenes de Google Earth son estáticas, aunque en tres dimensiones. En el futuro serán imágenes en directo, desde satélites. El volcán entero será visto en 3D en las pantallas, o en la pizarra electrónica del aula, ocupando la mitad del salón.

Ah, por cierto, no las llamen escuelas. Son ciberescuelas.

De Wikipedia a Google: la multiplicación del saber (I)

20 abril 2010 - 7:00 - Autor:

La mitad de nuestro saber procede hoy de Wikipedia. La rapidez de respuesta de este portal de información enciclopédica ha desplazado los viejos tomos que descansan en nuestras estanterías (algunos en celofán, confiésenlo).

Wikipedia no es una fuente citable. Un periodista o un científico no puede ni debe citar esta enciclopedia digital,como tampoco antes de citaba a la Espasa o a la Británica en los trabajos científicos, en los ensayos o en los artículos periodísticos. Entonces, ¿para qué servían esos tomos inacabables? Era un resumen del conocimiento que servía de punto de partida.

Wikipedia es lo mismo pero más: además de ser un resumen, es un resumen actualizado. Me encanta revisar las enciclopedias caseras de los años cincuenta porque es como viajar en el tiempo: no se había descubierto el ADN ni habíamos pisado la Luna. A medida que pasan los años, se tornan inservibles pero entrañables. Ni siquiera su relato del pasado es útil porque cuando hablaban del origen del hombre, no han podido incluir al Australopithecus sediba, dado a conocer hace una semana. En cambio, ese homínido ya está incluido en Wikipedia.

La segunda cosa en la que Wikipedia supera a las enciclopedias antiguas es que sirve como trampolín: uno salta a un montón de artículos gracias a los enlaces, o a las referencias que aparecen el final, y que son las fuentes en las que se ha basado ese artículo de Wikipedia. Y eso a pesar de que Wikipedia ha sido acusada a veces de estar manipulada, o no ser fiable. Pero la inmensa mayoría de la gente confía en ella para conocer de primera mano acontecimientos cotidianos.

Por eso es la mitad de nuestro conocimiento actual.

La otra mitad es Google. Bueno, Google o cualquier buscador (ahora los llaman “empresas de publicidad”)

Pones en la cajita de Google algo así como “homínidos” y te salen 149.000 artículos, desde la Wiki, hasta los últimos “abstract” (resúmenes) de los artículos científicos publicados en las mejores revistas del mundo. Podemos averiguar también cómo funciona un volcán, ver gráficos y videos, y escribir un artículo en un medio cualquiera, aparentando una sabiduría celestial. Todo ese impacto en la transmisión del conocimiento, acelera la transmisión del conocimiento, lo extiende y lo multiplica.

Los científicos descubren más cosas en menos tiempo gracias a estas fuentes de información. El conocimiento se alimenta a sí mismo, se regenera y se expande. Se podría aplicar la Ley de Moore a este fenómeno. La ley de Moore dice que cada 18 meses, la capacidad de los chips se duplica. Ordenadores más potentes, cálculos más rápidos, inventos más adelantados y baratos.

El conocimiento también está siendo influido por esta ley. Todos volcamos nuestra sabiduría en internet, y todos la tomamos de allí. ¿Qué pasará en una década? Pues que miraremos hacia atrás y veremos cosas que jamás soñábamos haber conocido: nuevas herramientas tecnológicas, nuevos teléfonos, nuevos televisores, sorpresas, inventos, descubrimientos… Y buena parte de ello gracias al conocimiento adquirido por internet: pensado y procesado tras la inmersión en  la laguna digital.

¿Es una exageración decir que el 50% de nuestro conocimiento procede de Wikipedia y el otro 50% de Google? Seguro que sí. Pero dentro de unos años a lo mejor no. Si todo el conocimiento está ahí, ¿para qué buscarlo en otro sitio?

Eso tendrá un impacto en las escuelas. Pero ese comentario lo dejo para mañana.

Ya tenemos una serie de TV sobre vino: ¿para cuándo una sobre fútbol y otra sobre ciclismo?

19 abril 2010 - 7:00 - Autor:

Los americanos no son conocidos por embotellar vino pero hace más de 20 años crearon una serie de televisión basada sobre una familia que disputaba y resolvía sus problemas en unos viñedos: Falcon Crest.

Nunca me gustó esa serie porque todos los personajes eran malvados. Yo pensaba, ¿alguno de estos se va a salvar en el Juicio Universal? Cuando no se traicionaban, se mordían, se pegaban o se destruían. Pero lo que más me sorprendía era que un país sin cultura de vino, hubiera hecho un negocio alrededor de una serie sobre vinos.

La serie no tuvo éxito en EEUU porque allí nadie se creía la trama vinícola. Pero se exportó con mucho éxito, a Europa y a España especialmente, y dio bastante dinero a Hollywood.

EEUU ha hecho más series sobre el mundo del vino. La última que recuerdo es Cinco Hermanos, que no ha tenido tanto éxito como Falcon Crest, pero que, una vez más, fue exportada con buenos resultados. Aquí había más personajes buenos. Y también Hollywood ha hecho una película sobre el mundo de vino: Entre copas (Sideways). Muy divertida. Es una película que incluso da lecciones sobre cata de vinos, vinos de California, en un país que sólo bebe cerveza, Coca Cola y Fanta. La película recaudó millones de dólares y desató la pasión por el vino. Las ventas de toda clase de tintos, blancos y espumosos se dispararon.

Estuve en el Napa Valley hace mucho tiempo. Es el valle donde se producen los vinos de California y allí transcurren estas series y películas. Visité bodegas de tintos, y otras de “sparkling” wine, de espumosos. Como no soy experto, no puedo decir si eran buenos o malos, pero desde luego, sabían exponerlos y comercializarlos. Y Hollywood era su escaparate comercial.

Yo me preguntaba por qué en España no se hacían películas sobre vinos, a pesar de que estamos entre las cinco primeras potencias, y que tenemos la mayor superficie de Europa dedicada al vino, en La Mancha.

Por eso cuando vi el estreno de Gran Reserva, la nueva serie de TV1, dije “por lo menos”. Trata de la pelea de dos familias por controlar el negocio del vino. No me apasionó pero ya tenemos una serie sobre vino.

Tampoco me explico por qué no hemos series o películas sobre el ciclismo. Hemos ganado infinidad de Tours de Francia, de Italia, carreras cortas, medias, larga; el ciclismo es una afición nacional pero no recuerdo haber visto películas sobre ciclistas que triunfan o fracasan. La mejor película que vi sobre ciclismo era norteamericana.

¿Y de fútbol? En teoría, si tenemos la mejor liga del mundo desde hace años, deberíamos tener un montón de series de TV y películas dedicadas al fútbol. La última película que se hizo, si no recuerdo mal, era una sobre un grupo de fracasados.

Se titulaba “Días de fútbol” y ganó un premio Goya en 2003. El argumento consiste en un puñado de hombres fracasados que deciden armar un partido de fútbol para ver si ganan algo en la vida. Bueno, no es una historia épica, pero por lo menos era una película sobre fútbol.

Y poco más se ha hecho.

Estoy seguro de que un día los norteamericanos harán una película sobre una familia que tiene una fábrica de jamón serrano. La exportarán por todo el mundo, y los mongoles pensarán que los gringos son los inventores del jamón serrano. Y aquí en España, seguiremos consumiendo series y películas norteamericanas sobre vinos, ciclismo y hasta jamón.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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