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Durán i Lleida, el más sensato

18 mayo 2010 - 7:00 - Autor:

Hace unos días, Josep Antoni Durán i Lleida, líder de Unio Democrática de Cataluña (UDC), fue nombrado el político más valorado de España. Es sorprendente que un político catalán sea tan popular de España, pues este es un país bastante centralista hasta para las simpatías electorales. Pero es que este hombre ha sido el que ha hecho las declaraciones más sensatas de los últimos meses.

Porque Durán pidió hace meses un gobierno de concentración nacional sin Zapatero ni Rajoy. Pidió unidad política. Algo que estaba en el inconsciente colectivo español, especialmente en estos momentos de crisis. Y ayer el diario El Mundo publicó una entrevista llena de sensatez.

Cree que Zapatero ya no es fiable, lo cual daña la credibilidad económica del país. Piensa que el presidente ahora ha tenido que vivir al dictado de la UE por no haber hecho sus deberes financieros a tiempo. “ZP ya no manda en España, hace lo que le dice la UE”.

Afirma Durán que el PSOE debería realizar una cuestión de confianza, adelantar las elecciones o retirar al presidente . Afirma que el presidente vive hipotecado por los sindicatos, pues  ZP teme una huelga general. Pero que si los sindicatos no llegan a ningún acuerdo con los empresarios en breves semanas, el presidente debería aprobar un decreto ley y reformar el mercado de trabajo.

Durán i Lleida no pone bien al lider de los empresarios, Gerardo Díaz Ferrán, porque las empresas de este hombre están en crisis. Está debilitando a la CEOE. Sobre Garzón añade que hay que respetar su inocencia pero recuerda que no está siendo separado de la Audiencia por juzgar los crímenes del franquismo. Añade que Garzón, como todos, también está sometido a la ley.

Durán i Lleida no se ve como la persona adecuada para liderar este país. “Hay otras [personas] en este país”, dice con modestia. Lástima.

Cómo presentar un libro de liderazgo

15 mayo 2010 - 7:00 - Autor:

Champán francés, riesling alemán, Pintia de Toro (Zamora), y por último, tokai húngaro Oremus, el vino de los reyes. Rebanaditas de yuca y remolacha frita, ensalada de pulpo con wasabi, copa de lentejas con foie y trufa, rollito de carrillera y boletus, y de postre, fresa con crema de nata con chocolate y fondo de pimienta.

Douglas McEncroe presentó ayer así su libro “Cocinando Liderazgo” (Deusto). Aprovechando sus conocimientos gastronómicos (fue cocinero desde los ocho años) y luego restaurador, este “coach” describió hace poco los capítulos más importantes de su libro de reflexiones sobre liderazgo. “Igual que en la buena cocina, no puedes aprender clases de liderazgo si antes no has preparado bien los platos”, afirmó este australiano que se define como “una persona muy empática”.

De eso trata el libro: cómo cocinar los ingredientes para dirigir equipos. Y para empezar, un proyecto de liderazgo requiere preparación, cosa que olvidan muchas empresas españolas que contratan a McEncroe para que forme a sus líderes así, sin más preámbulos. Sí, muy bien, responde este coach, pero ¿para qué? Primero se necesita una estrategia.

Por eso, McEncroe les pide a las empresas que hagan una mise en place, una puesta en situación para conocer la estrategia y saber hacia dónde quiere ir. Lo demás viene como un buen menú: los primeros platos consisten en la presentación de un proyecto de desarrollo; los platos principales, en el contenido de los programas; y los postres, en el coaching que beneficia a la organización.

McEncroe lleva más de 20 años en España enseñando liderazgo como coach, y afirma que cuando empezó en este negocio, nadie sabía lo que era un coach. “Ahora los hay por todas partes“. Hay tantos, que hasta se venden programas cerrados de liderazgo para las empresas, programas a la medida, cosa que rechaza McEncroe. “Como en el mundo de la cocina, donde hay miles de platos y una gran variedad de vinos para elegir, también hay muchísimas metodologías para que se pueden utilizar”, afirma el autor. Lo importante es convertir un curso de coach en algo “vivo“, combinar muchos métodos y mantener la atención.

¿Y se puede aprender el liderazgo con tanta sencillez? McEncroe vuelve a la metáfora de la cocina. “Quizá no todo el mundo puede llegar a ser un Juan Mari Arzak o un Ferrán Adriá, pero cualquiera puede aprender a cocinar y ser competente. La gente tiene que elegir los aspectos del liderazgo que les van a ser útiles y, por tanto, parte de ese proceso será la elección de aquellos elementos de liderazgo que van a ser más estratégicos”.

McEncroe vive en Madrid desde hace muchos años. Ha sido profesor de liderazgo de Ashridge Management College, ha colaborado con la Escuela de Negocios San Pablo CEU, La Salle Universidad, Esade y el Instituto de Empresa. Hoy es director de Douglas McEncroe Group y entre sus clientes están buena parte de las empresas del Ibex.

El libro goza de un prólogo de Francisco Román, presidente de Vodafone, de Juan Carlos Cubeiro, director de Eurotalent, y de Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE.

En la editorial Deusto (Planeta) reconocen que es la primera vez que se presenta un libro de liderazgo en casa del autor, combinando la presentación de los capítulos con una degustación de vinos y platos comentados por el escritor. Y hay que reconocer que los periodistas no se quejaron.

El libro quizá adolece de tener en algunos capítulos más recetas culinarias que explicaciones de liderazgo,  y en otros, demasiados sustantivos y archisílabos. Pero el menú es apetitoso.

En Madrid no te mueres ni queriendo

14 mayo 2010 - 7:00 - Autor:

Era un sábado de verano a las diez de la noche en Madrid. Iba a cruzar una calle peatonal que estaba situada en una encrucijada. A unos ochenta metros, vi que un motorista de Telepizza se saltaba un semáforo que ya se había puesto en rojo. Vi también que un Mini BMW había echado a rodar en otra esquina, pues su semáforo ya estaba en verde. Inconscientemente calculé el momento del impacto: Tres, dos uno…. ¡impacto!

El motorista voló sobre el capó del coche, y estrelló su cabeza en el parabrisas. Luego cayó al suelo. La moto salió despedida.

Cuando me acerqué a ayudar al motorista, el hombre estaba sin casco pues el golpe había sido tan contundente que hasta el casco había volado. El repartidor estaba aturdido. Saqué el teléfono y llamé al 112. Lugar y descripción del accidente. “En unos minutos estará allí una ambulancia del Samur y un coche policía“, dijo alguien.

¿Minutos? Pensé. ¿Hoy sábado? ¿A las diez de la noche?

El repartidor recobró el sentido y se levantó. Los dos nos fuimos hasta una acera y se sentó en el bordillo. Creo que le di un pañuelo para ponerse sobre unos rasguños. No tenía en apariencia nada grave salvo el susto.

La conductora del Mini estaba desconsolada. No había visto al repartidor. “Yo no lo vi”, repetía. Tenía razón y estaba muy angustiada. Se acercó al repartidor de pizzas y le preguntó si estaba bien. La verdad es que ella estaba peor. A punto de sufrir un ataque de ansiedad si es que no había comenzado ya.

Sonó una sirena. Era la policía. Miré el reloj: ocho minutos habían pasado. Sonó otra sirena y levanté la vista. Los colores chillones del Samur.

Al chico lo recostaron y comenzaron a atenderle. Le hicieron un reconocimiento. La policía empezó a despejar la calle, yo incluido. Me fui pensando en que todo estaba bajo control, en que no había sucedido nada grave, y que este país tenía que ser muy avanzado para llevar en ocho minutos a la policía y a Samur un sábado por la noche, cuando Madrid está hirviendo de coches, cachondeos y conflictos.

Me volvió a suceder hoy. Iba por la calle y vi dos ambulancias del Samur, un todoterreno del Samur y una patrulla. Estaban atendiendo a un señor de 45 años que estaba en el suelo. Pasé junto a ellos y vi que el hombre estaba respirando por una mascarilla y tenía los ojos abiertos. Se había caído desplomado, según entendí, y la gente llamó al 112. Había entre policías y personal sanitario, unas diez personas.

Siempre que veo esa escena en Madrid, y la he visto muchas veces, pienso que la economía está mal, pero morirse, lo que se dice morirse abandonado, es imposible en la capital.

Con cinco millones de habitantes, Madrid podría ser una ciudad en la que los servicios de urgencia tardasen mucho en llegar, o la asistencia a una persona que sufriera un infarto fuera algo inexistente. Cualquier persona que viva en Madrid, y supongo que en cualquier ciudad de este país, sabe cómo responden los servicios de urgencia.

Imposible morirse abandonado. Ni queriendo, vamos.

Cinco claves para entender los recortes

13 mayo 2010 - 8:42 - Autor:

Graves decisiones, rápidas interpretaciones. Ha llegado la hora de analizar las medidas económicas que ayer anunció el gobierno y que entrarán en vigor dentro de poco.

1. ¿Por qué tan tarde? ¿Por qué tan profundo? El presidente de gobierno ha tardado mucho en tomar unas decisiones que debió tomar allá por 2008. La prueba: la Asamblea de Francia aprobó en octubre de 2008 un plan de ataque a la crisis que les ha supuesto salir antes del problema, y tener menos paro. Nosotros tardamos año y medio en hacerlo, con lo cual tardaremos año y medio más en salir. Si el gobierno hubiera afrontado su responsabilidad en 2008, entonces, en lugar de bajar el salario a los funcionarios, lo habría congelado, y en lugar de eliminar 6.000 millones de la inversión pública, serían 3.000 millones. Y a lo mejor, ni siquiera habría tocado las pensiones. Pero cuando se extiende la metástasis, la cirugía es de caballo.

2. Las peores víctimas no son éstas. Los funcionarios y los pensionistas sienten que son las grandes víctimas de estas medidas. Cierto. A los primeros se les recorta el salario un 5% este año, y se les congela para el que viene. A los segundos se les congelan las revalorizaciones de las pensiones en 2011. Es mala noticia para ellos. Pero los funcionarios seguirán teniendo su salario de por vida, y los pensionistas, sus pensiones de por vida. En cambio, los parados que arrojó el sistema desde 2008 no tienen su empleo, ni su salario. Y este año, muchos de ellos ya se quedan sin el seguro de desempleo. Ésas eran y siguen siendo, junto con los empresarios que han quebrado, las verdaderas víctimas.

3. El mundo no se hunde por bajar en 600 millones las inversiones para ayuda al exterior. Muchas ONG se han quejado de que se quedan sin el apoyo necesario para seguir trabajando en países pobres.  Son países más pobres que España, países donde se vive con lo que aquí tiramos a la basura. Pero cuando un país como el nuestro atraviesa una crisis que es de tan grande magnitud, no puede ir repartiendo dádivas por el exterior, sabiendo que muchas personas de aquí mismo no tienen nada, ni esperanza. Cada vez hay más familias en comedores de Caritas, Orden de Malta, o comedores sociales de ayuntamientos y comunidades. Familias enteras.

4. Nadie se echará a llorar por la reducción de un 15% del salario del gobierno. Ni una lágrima, por supuesto. No porque sean malos políticos, sino porque según el CIS, los políticos son el colectivo más detestado por los españoles.

5. Aquí falta algo. Por supuesto que falta algo. Echamos de menos un pacto entre empresarios sindicatos para sacar adelante una reforma laboral.  No se trata de echar a la calle gente con más facilidad, sino facilitar la contratación, y que haya menos contratos temporales y más fijos. Si el gobierno usa el decreto ley (vía rápida) para que este paquete de medidas entre en vigor, que lo use también para puentear a sindicatos y empresarios, que han sido incapaces de presentar un acuerdo. El gobierno se limitó a decir ayer que espera a fin de mes un pacto entre empresarios y sindicatos. Llevamos dos años de espera.

El coste oculto de la dispersión

12 mayo 2010 - 7:00 - Autor:

Encontré un comentario en un portal donde alguien se quejaba de los defectos de algunos ejecutivos españoles: no saben inglés, se interrumpen en las reuniones, los mails son agresivos… Aunque no lo mencionaba, yo pensé que otro defecto es la falta de síntesis: la dispersión.

Sintetizar una idea es algo bastante difícil. Todos podemos analizar las cosas, desgranándolas como terrones de azúcar, dividiéndolas en partes y categorías. Pero reunir el lego de las ideas, y construir un concepto es algo que requiere mucha disciplina mental. Mucha práctica. Resumir algo complejo en palabras simples es  una virtud enorme.

Una vez más la tradición siempre sale a flote. Los alemanes tienen una gran mentalidad sintética. La prueba es que han producido los mayores filósofos de la historia moderna. Analizan y sintetizan. Para sintetizar un sistema filosófico en una frase, se requiere haber paseado a solas por muchos bosques.

Ortega y Gasset, de gran tradición alemana, era un gran sintetizador. No sólo nos explicó que cada hombre es el resumen de miles de años de historia cultural, sino que lo resumió en una frase: “Yo soy yo y mis circunstancias”.

Pero no es fácil ver pensadores sintéticos. O tantos ejecutivos sintetizadores.

La primera parte de las reuniones de trabajo nos la pasamos dándole vueltas a una idea que no teníamos clara, y que ni siquiera habíamos pensado antes. Hace poco estuve hablando con un coach australiano afincado en España (este fin de semana próximo comentaré su libro), y me dijo que las empresas le llamaban para que diese clases de liderazgo a los ejecutivos, pero no le explicaban por qué necesitaban esas clases ni para qué estrategia. Muy típico.

No se piensan las cosas, sino que se siente una especie de flato emocional y luego se toma la decisión de hacer un curso de liderazgo.

Eso supone que la primera parte de cualquier reunión se dedica a ver de qué va la reunión. No hay nadie que sintetice las propuestas. Las reuniones se llenan de verborrea inútil, de comentarios simpáticos, de ingeniosidades, chistes y fútbol, pero no se va al grano. Es más cuando alguien tiene que explicar sus ideas, le cuesta mucho porque no sabe organizarlas en su cabeza.

A todos nos cuesta dominar el universo de los conceptos porque está lleno de planetas abstractos: ¿quién es capaz de definir la estrategia de una empresa para los próximos cinco años? ¿O de explicar en pocas palabras por qué no funcionan los planes de formación? ¿O en qué fallan los directores? ¿O qué necesita el departamento de marketing?

Muchas veces, las mismas ideas se repiten varias veces. Otras, se dice una cosa al principio, y la contraria al final. Nos hace falta un mecanismo mental que ponga los conceptos en su sitio como si fueran engranajes.

El coste de esa falta de síntesis, de la verborrea, de la dispersión, es gigantesco. Es un coste oculto que las empresas no quieren asumir. Las mejores reuniones en las que he participado son aquellas en las que hay un monitor, un líder, una cabeza, que pone en orden las ideas, les da un valor, evita los despistes, y encima lo hace con tal encanto y naturalidad que todo el mundo asiente sin rechistar porque no nos hace perder el tiempo.

¿Dónde conseguir elementos para adiestrar la mente? Hay ejemplos como los mapas mentales. Otro es leer los libros de Baltasar Gracián. Libros de frases célebres. Epigramas. Uno de los mejores que conozco consiste en dibujar lo que se quiere contar. Lo llaman pensamiento visual. Los chicos de Xplane son unos maestros en ello.

Pero yo creo que el mejor es irse adiestrando cada día en decir más cosas en menos tiempo.

No es por fastidiar pero es un espejismo

10 mayo 2010 - 18:41 - Autor:

“La mayor subida en la historia del Ibex”. Euforia, alegría, ganancias, día histórico…

Con un 14% de alza, los medios de comunicación ya tenían su portada desde las 17.30 horas de este lunes, cuando cerró el Ibex-35 con 10.351 puntos. Sonaba estupendo, pero la verdad es que sólo es una cuestión de porcentajes. Pura interpretación. Vivimos en la era de los porcentajes y éste era muy destacado. ¿Para qué negarlo?

Pero en el fondo, hay cierto espejismo en estas cifras. El ibex35 ha subido mucho el lunes 10 de mayo (día histórico, titulaban todos), porque había caído demasiado en las semanas pasadas. Eso es lo que sucedió.

El 15 de abril el Ibex-35 estaba a 11.560 puntos. Fantástico. La semana pasada estuvo en sus peores momentos por debajo de los 9.000. Fue el viernes por la tarde. ¿Saben qué pérdida supuso eso?  Unos 2.500 puntos, es decir, un 22% en veinte días. Una bestialidad.

Por supuesto, era un porcentaje porque no se ha recuperado el cénit de los casi 16.000 puntos a los que se llegó en los buenos tiempos, a finales de 2007. De modo que nos estamos moviendo en territorio más modesto, concretamente en unos niveles que representan el 65% del valor del Ibex-35 en 2007,  y por eso, los corrimientos de tierra parecen terremotos.

¿Significa eso que las ganancias fueron modestas? Las ganancias son más modestas puesto que partimos de una situación más baja. No es lo mismo ganar el 14% de cien euros, que ganar el 14% del diez euros. Es la décima parte. Pero en el fondo es una ganancia.

Si estuviéramos hablando de cuando la Bolsa estaba en 15.800 puntos, una subida del 14% en un día habría sido colosal. Pero en momentos en que ha caído tanto, no es de extrañar que suba tanto. Este país no está para tirar cohetes pero tampoco es un país de chichinabo. Las acciones estaban muy baratas.

Lo mismo pasa con el crecimiento económico. Los países más pobres suelen mostrar unas cifras de crecimiento económico increíbles. Un 5%, un 8%, un 10%. Cuando se parte de una base muy baja, los porcentajes son espejismos.

Pero si se trata de Alemania, una subida del PIB del 2% significa mucho porque es la tercera economía más grande del planeta.

No es por fastidiar, pero “la mayor subida de la historia” tiene un poco de espejismo. Bueno, sí, es por fastidiar.

La gente, que no sabe de Bolsa ni de porcentajes, se habrá quedado sorprendida que el mismo país que se hundía hace una semana, ahora parezca estar viviendo en la fiebre del oro. Y es que los periodistas les volvemos locos con nuestros titulares. Es lo más divertido de esta profesión. Hacer titulares. Yo me lo paso pipa.

Leer en internet más fácil todavía

7:00 - Autor:

La he probado y me ha convencido a la primera. Hay una nueva forma de leer documentos en internet. Se llama HTML5.

Steve Jobs ya había dijo hace poco que con el HTML5 el formato Flash estaba muerto. Para mí, eso era como si me dijeran que el señor Yin Chin Yu, de Shanghai estaba muerto porque yo no sabía para qué servía Flash ni quién era el señor Yin.

Pero desde que leí esta preciosa presentación (pinchen aquí), ya lo comprendo todo. Nuestra forma de leer documentos en internet va a cambiar a la velocidad del rayo, como dijo Jobs. Estuve leyendo en Scribd una deliciosa explicación  realizada con dibujos y entendí lo que supone la aparición del HTML5: es el fin de Flash y del Adobe Reader.

¿No les pasa a ustedes que cuando quieren abrir un documento sale una figurita diciendo que hay que poner el plug-in? Y entonces uno tenía que descargarse la enésima versión de algo que ya se había descargado, el Flash, el Adobe o quien sea.

No lo comprendía hasta que esa explicación que les mencioné antes me trajo la luz. Las páginas de internet no necesitarán Flash ni Adobe ni nada para leer documentos pues con el HTML5 lee cualquier cosa como ustedes ahora están leyendo este blog. La web entiende cualquier documento y lo expone. Es como quitar fronteras y hacer el mundo de internet aún más abierto. ¿Aún más? Sí. Más y más.

Siempre he pensado que una de las razones del surgimiento y del triunfo de muchos productos no es su sencillez (un iPhone no es sencillo de fabricar) sino que hacen las cosas más fáciles. Es más fácil escribir en un PC que en una máquina de escribir. Es más fácil corregir con Word que con Tippex. Es más fácil limpiar el suelo con una fregona que agachándose o haciéndolo a mano. Es más fácil manipular un iPhone con un dedo que sacar un puntero y pinchar con él en una pantalla.

Y ahora, es más fácil leer documentos y navegar por internet con HTML5 que con los viejos formatos.

La presentación que les he mencionado está en inglés. No es un inglés complicado pero al estar diseñada en una serie de dibujos, creo que se puede entender sin el texto. De todos modos, les sorprenderá que la misma presentación sea la respuesta a la pregunta pues al estar realizada ella misma en HTML5, se pueden pasar las páginas sin necesidad de ese tostonazo de Adobe.

A disfrutar.

2010, una odisea en la Bolsa

8 mayo 2010 - 7:00 - Autor:

Cuando tenía trece años fui con mi hermano mayor al cine Ideal de Alicante a ver una película enigmática. Antes de entrar nos dieron un papel que explicaba el complejo argumento. Eso nos estremeció porque imaginamos que no era una película cualquiera sino un cofre lleno de interrogantes. El film empezó con una larga secuencia de monos en una sabana y nosotros quedamos boquiabiertos cavilando cuándo iban a venir las naves espaciales.

Había dos colonias de monos. Un día aparece un monolito negro frente a la cueva de una de las tribus. Los simios tocan la piedra y bailan enfadados alrededor de ella. Poco después, uno de los monos juega con los restos de un tapir y al coger un hueso del animal, se da cuenta de que sirve como arma de destrucción masiva.

El simio descubre un arma de destruccion masiva.

Para probar este descubrimiento, los simios de esta tribu se enfrentan a otros simios y los vencen fácilmente gracias a los huesos convertidos en terribles porras. En su excitación victoriosa, uno de los simios vencedores lanza el hueso-arma al aire, este hueso da vueltas y vueltas y se repente se convierte en una nave espacial con forma de hueso. Suena el vals El Danubio Azul de Strauss.

Un ordenador se apodera de esta nave.

Era el comienzo de “2001, una odisea en el espacio” y, al salir del cine, mi hermano y yo estuvimos debatiendo el significado oculto de tantas metáforas espaciales. Supongo que nuestra pasión por la ciencia ficción llenó nuestra cabeza de extrañas soluciones, pero no encontramos la verdadera hasta mucho más tarde, cuando leímos a Nietzsche y escuchamos Así habló Zaratustra, de otro Strauss. Todo encajaba.

La película tiene muchos contenidos pero uno de los más palpables era la amenaza del dominio de las máquinas. Se iban a apoderar de los humanos.

HAL 9000, la computadora que toma el control de la nave espacial por su cuenta,  no hace caso a las instrucciones de los humanos y por eso lo tienen que desconectar. Pero durante un tiempo, HAL (que muchos interpretaron como una alegoría de IBM pues sus letras son la precesión alfabética de ese acrónimo), es quien manda en la gigantesca nave, y solo la intervención manual de un astronauta muy listo, vuelve a poner las cosas en su sitio.

El astronauta listo desconecta manualmente a HAL.

Me acordé de HAL 9000 esta semana cuando la Bolsa de Nueva York se volvió loca. Un programa de a CNBC que en ese momento transmitía una tertulia económica, es la muestra de la estupidez de las máquinas, pues los contertulios no logran explicarse que Procter Gamble pase de 35 dólares a unos centavos en minutos. “Las máquinas se han vuelto locas”, decía un comentarista.

Al parecer, descartada la tesis de que alguien tecleó erróneamente billions por millions, lo que sucedió fue una rutina mal interpretada por las máquinas. Las bolsas están tan manejadas por las órdenes electrónicas, que se ponen a comprar y vender y nadie las detiene.

No es la primera vez que sucede. La crisis de 1987 se debió a eso precisamente. Los ordenadores comenzaron a insertar órdenes de venta movidos por un bucle infernal y el mercado de Nueva York perdió en pocos días una barbaridad. Resulta que todo formaba parte de unas fórmulas matemáticas implantadas por dos discutibles economistas. Fisher Black y Myron Scholes crearon un constructo matemático para disminuir la peligrosa volatilidad bursátil, pero en lugar de mitigarla, dieron tanto poder a las máquinas que éstas se apoderaron del dinero.

Era como si HAL 9000, en lugar de tomar el control de la nave de “2001, una odisea en el espacio”, apareciera por la Bolsa de Nueva York para hacer trastadas. Sería motivo de risa pero la verdad es que no es ciencia ficción. Pasó hace 23 años, pasó hace dos días y temo que volverá a pasar. Jamás pensé que aquella vez que fui con mi hermano a descifrar la película de Kubrick descubriría una analogía con la Bolsa de Nueva York.

Ojalá hubiéramos guardado el papel que explicaba aquel dificultoso argumento. Hoy la película se llamaría “2010, una odisea en la Bolsa”.

Por cierto, a Scholes le dieron el premio Nobel de Economía en 1997. Era como si Hollywood concediera el oscar a la mejor interpretación a HAL 9000.

Cómo titular un blog sin usar la palabra “sexo”

7 mayo 2010 - 8:07 - Autor:

Escandalizar, meter la palabra sexo, usar los personajes de moda como Belén Esteban, hablar de fútbol y citar la rivalidad Cristiano Ronaldo y Messi. Hay muchas formas de lanzar anzuelos en la red para que los pececitos incautos se acerquen. Pero los peces no son tontos. Si ven que allí no hay contenido, sabrán que ese pescador es un farsante.

He aquí varias formas de titular un blog sin ser estridente.

1. Escribe una frase corta. No debería pasar de una línea porque así llega más rápidamente la idea. A veces nos gusta extender las ideas como si fueran chicles, pero no funciona. De vez en cuando he titulado mis post con títulos de dos líneas, pero temo que no sea bueno por dos razones: en primer lugar, porque si va a ser destacado en otro sitio, como la portada de lainformacion.com, no va a caber en un espacio aún más reducido. Y en segundo lugar, porque los títulos cortos, si están bien condensados, son como eslóganes publicitarios y funcionan con mucha eficacia. Para probarlo, basta mirad los títulos de Menéame, en la sección las más populares en el último año.

2. Elabora listas. A los lectores les encantan las listas de cualquier cosas: las diez formas de hacer café; las cinco mejores jugadas de Messi; los 10 mandamientos para ligar; tres fórmulas eficientes de soñar; 20 claves para convencer a los demás…

3. Ofrece consejos prácticos. Transmitir el saber es una cualidad que se aprecia mucho en los blogs. Si sabes cómo convertir una Vespa en una Harley Davidson, adelante: explícalo en tu blog. Una de las pruebas es que la web Practicopedia, lanzada por la misma empresa que lanzó lainformacion.com, ha sido un éxito rotundo en apenas un año de vida. En ese caso, hay que meter en el título las siguientes palabras: “Trucos para…”, “Cómo conseguir que…”; “Consejos sencillos para…; “Aprende a…”.

4. No seas pesimista siempre. Los títulos pesimistas todo el tiempo acaban por agotar a los lectores. Se puede hablar de hundimiento y catástrofe cuando las cosas van mal, como ahora en la economía. Pero los cenizos permanentes no son del gusto de la comunidad. Tienen su grupo de lectores porque siempre hay alguien que tiene una visión del mundo armagedónica y busca a sus pares. A mí me cansan. De hecho, periódicamente trato de meter recopilaciones de noticias optimistas.

5. Las mentiras te destruyen. Si el título prometía una cosa, y el contenido refleja otra, es que estás engañando a los lectores. Aquí te pillan rápido. Lo único que consigues es que la gente te tache de “poco fiable”.

6. No metas las palabras sexo, Belén Esteban, Cristiano Ronaldo y Messi. Es una de las trampas más comunes: usar las palabras clave que están de moda rabiosa en estos momentos. Bueno, la verdad es que la palabra “sexo” siempre está de moda. Pero es ridículo hablar de los agujeros negros en el espacio y meter la palabra “sexo” para que la gente pinche la noticia. Los expertos en SEO, es decir, los que manejan la técnica de cómo engañar a los robots buscadores de palabras, saben que usando ciertas “keywords” se puede atraer más tráfico, más visitas. Puede ser. Pero las mejores visitas son aquellas que descubren un contenido de primera calidad. Serán tus fieles lectores. No hay que buscar lo fácil, o excitar la frivolidad que todos escondemos en nuestras glándulas. (Y aquí muchos dirán: “Usted no lo ha cumplido porque ha usado la palabra sexo en la portada”. Es verdad. Pero he sido honesto porque es un asunto que trato en el post. La verdad es que quería titular así: “Cómo titular un blog sin usar las palabras “sexo”, Cristiano Ronaldo, Messi, Belén Esteban y iPhone”. Era una paradoja porque usaba lo que recomendaba no usar. Me encantan esas paradojas o contradicciones. Pero al final era muy largo)

7. Habla de la actualidad. Los blogs más leídos siempre están comentando los asuntos más calientes: el volcán de Islandia, la crisis griega, la reunión de ZP con Rajoy, el hat trick de Ronaldo… Lo más actual quiere decir lo que interesa a la gente en ese momento, y asuntos sobre los que el pueblo se quiere formar una opinión, leer un comentario inteligente, o reírse con un chascarrillo.

8. Escribe el título al principio. Yo soy partidario de meditar un poco la idea, y redactar el título al principio. Mucha gente escribir su post y pone el título cuando ha terminado de escribir porque espera haberlo encontrado por el camino. De vez en cuando puede resultar eficiente, pero los post más claros y sólidos son aquellos que se escriben cuando se ha meditado y escrito el titular. Lo que sucede es que casi nadie medita unos segundos antes de escribir, y por eso, hay blogs que se te desgranan en los ojos, que se derrumban poco a poco. Primero hay que tener la idea, luego el título y al final, escribir el texto.

Nota: algunas de estas ideas las he tomado del blog de Hillel Fuld llamado Tech’n Marketing. Ahí, al final, incluso hay unos cuantos enlaces sobre cómo titular blogs.

Arizona, Huntington y el imperio español

6 mayo 2010 - 7:00 - Autor:

En 1995, el sociólogo y politólogo norteamericano Samuel Huntington vino a España a presentar su libro “Choque de civilizaciones”. Contaba allí que se podía dividir a la humanidad en unas ocho civilizaciones que estaban en permanente fricción. Eran las placas tectónicas de las visiones del mundo china, mulsulmana, occidental-cristiana, etc… Los conflictos se producían donde se rozaban esas placas, y se ahí se podían explicar desde la Guerra de los Balcanes hasta la guerra permanente en Oriente Medio.

Me dieron la oportunidad de entrevistar a Huntington y le pregunté si no veía roces planetarios entre la visión norteamericano-anglosajona del mundo, y la latinoamericana. Es decir, entre EEUU y México. Desde luego había imágenes como la migración de ilegales por las fronteras de Texas y la tensión permanente en EEUU con el asunto de la imnigración.

Me contestó que no pues las dos culturas procedían de la civilización cristiana. Tomé nota de ello, pero no me quedé muy convencido. Cualquiera que viaje a EEUU se da cuenta de que esa comunidad que ya es de 45 millones de latinos, sean legales o ilegales, tiene una visión del mundo, una cultura y una forma de ser distinta a la anglosajona. No es solo el ritmo de la salsa y los nachos contra las hamburguesas y la racionalidad norteamericana, sino dos formas diferentes de ver la vida. Una tiene herencia española y otra británica.

Justo diez años después, Huntington publicó “¿Quiénes somos?” (Paidós). Escribía allí que la cultura angloprotestante estaba siendo amenazada por la cultura hispana, y a pesar de sus excusas, el libro fue tachado de todo menos de tolerante.

Edición en inglés del libro de Huntington.

Edición en inglés del libro de Huntington.

Por ejemplo,según Huntington,  el núcleo del Credo norteamericano es el individualismo, el esfuerzo, el mérito, el trabajo, la igualdad de oportunidades y por supuesto, el inglés, mientras que los hispanos son más inclinados a la familia, los lazos parentales, cierta laxitud moral, menos entusiastas del esfuerzo, más inclinados a vivir en la pobreza y por supuesto, hablan español.

Esas declaraciones desataron la furia mundial contra Huntington, quien hasta su muerte, hace pocos años, mantuvo que EEUU debía ser fiel a los valores de la cultura angloprotestante, y afirmaba que los hispanos estaban entrando con tal rapidez, que en lugar de asimilar la cultura angloprotestante, la estaban desplazando.

Me sorprendió que Huntington viera este conflicto diez años después, pero me sorprendió más que no explicara las deficiencias de la cultura angloprotestante, como el alto índice de divorcios, la separación familiar, la idea imperial de que EEUU es “la ley”, el gigantesco régimen de cárceles y la delincuencia, y muchas cosas más.

Me he acordado de él ahora de nuevo, cuando en estado de Arizona ha aprobado una ley por la cual la policía puede dar el alto y pedir la documentación a cualquier persona que sea sospechos de ser inmigrante ilegal. Blanco y en botella. Eso significa que para los anglos, cualquier persona con rasgos hispano-mexicanos es sospechosa.

Nadie puede negar que hay un problema fronterizo: el norte rico, contra el sur pobre. Pero parece que estos angloprotestantes no recuerdan que Texas, Arizona, California y más territorios estuvieron bajo la corona española más tiempo del que han estado bajo el gobierno de EEUU. Fueron tierras españolas durante más de tres siglos. Luego, cuando México se independizó en 1821, pasaron a manos mexicanas, y el gobierno mexicano emitió permisos para que los colonos norteamericanos poblasen esas tierras. Los llamaron “empresarios“. Gracias a esos permisos, esos colonos prosperaron.

Tampoco se acuerdan los angloprotestantes que las primeras leyes abolicionistas (contra la esclavitud) se incorporaron a la Constitución de México en 1821 pero EEUU no quiso aceptarlo. Fue una de las razones por las cuales instigaron y promovieron la independencia de Texas. Bueno, antes, EEUU introdujo inmigrantes legales e ilegales en Texas y Nuevo México (parte de Nuevo México luego fue Ariziona), y encima, esclavos negros para explotarlos sin miramientos.

No se acuerdan que los estados del sur, en los que estaba incluido Texas y Nuevo México, se unieron a la causa sudista para no dar libertad a esos esclavos negros, lo cual les valió una guerra civil

El planteamiento de Huntington es inteligente, y desde luego, después de Tocqueville, es una de las mejores explicaciones del nacimiento y la extensión del Credo angloprotestante. Se entienden muchas cosas y pone de manifiesto que allí hay un problema.

Todo el mundo estima la cultura norteamericana del esfuerzo, el sentido de superación y desde luego, los resultados obtenidos.

Pero siempre se olvidan de algunos detalles históricos, como la forma en que han obtenido esos resultados, lo cual aporta ciertas manchas a su Credo.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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