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¿Y usted se siente español o lo contrario?

30 junio 2010 - 7:00 - Autor:

De nuevo, a las armas. A las armas verbales, gracias a Dios.

Ha bastado que el Tribunal Constitucional dictara sentencia sobre el estatut catalán para que la gran jaula de discusiones se llene de grillos. “¡Se parte España!”, “¡Nos roban Cataluña!”, “¡No pasarán estos españolistas!”, “¡Som una nació, osti!”. Pero hay muchos otros que no entienden este escándalo, como mi amigo Fernando Encinar, quien ayer escribía que todo esto le parece muy  provinciano.

Como siempre, el fallo no ha gustado a nadie. Pero lo mejor, es que ha revuelto la coctelera de las nacionalidades y la blogosfera se ha llenado de iracundia. Muchos han aprovechado la ocasión para manifestar que no son españoles, que viven aquí por casualidad y que si pudieran decretarían el estado federal, la independencia y tirarían sus pasaportes españoles a la basura.

Desde hace mucho pienso que lo de ser de un sitio es algo que se siente, no se piensa. No obedece a razones, ni argumentos, ni a la lógica. Hay gente que llora, sufre y grita porque es del Atleti, del Barça o del Madrid. Supongo que porque nacieron en esos territorios. Pero no hay muchas razones detrás de esta emoción porque ni los jugadores son de su pueblo, ni los seguidores son de ese pueblo en muchos casos. Son de ese equipo “porque sí”.

Una vez un periodista vasco me dijo que cuando nació su hijo le hubiera gustado que tuviera la nacionalidad vasca. Estuvo dos horas tratando de convencerme de sus ideas, pero la verdad, yo las había entendido al primer minuto: si no te sientes español, pues ya está.

¿Qué es ser español?

Podría decirles ahora que si tienen dos horas se lo explicaría, empezando por Viriato y terminando por Fernando Torres. Pero es más sencillo. Es telegramático: uno es español porque sí.

No me serviría de nada usar el idioma, la tradición, la sangre, la guerra contra los moros porque al final, es como los colores del Barça: se sienten o no se sienten, y punto.

Pongamos algunos ejemplos. Los suizos tienen tres idiomas y medio: alemán, francés, italiano y romansch. El medio es el romansch, que es un latín deteriorado y pedregoso.

Y si uno pregunta a los suizos si se sienten alemanes, franceses, italianos o la vaca Milka, ellos responden: ¡suizos!

Lo mismo pasa con los alemanes. Si uno viaja fuera de Alemania, a ver comunidades alemanas instaladas en América o en Africa, no hay Casa de Baviera, o Centro de Suabia. Tampoco existe Pabellón de Renania. Está el Instituto Goethe y la embajada de Alemania porque todos los alemanes se consideran alemanes, aunque sea un estado federal con leyes federales.

¿Y EEUU? Me entra la risa cuando veo las películas donde una patrulla  del estado de California se detiene en la frontera con Nevada o Arizona porque allí rigen otras reglas. Solo pueden pasar los federales. Y las leyes de cada estado son realmente diferentes sobre temas como la religión, la pena de muerte, los impuestos y hasta las relaciones maritales. Pero si uno pregunta a esas personas si se sienten de California o estadounidenses, ya se puede preparar uno a ver un tipo erguido con la mano en el corazón, la otra con la bandera de las barras y estrellas y cantando el himno nacional.

En fin, uno es o no es. Se es o no se es español por puro sentimiento. Lo que me haría gracia sería ver qué pasaría si algunos territorios apelaran a la independencia, y luego, al ver que se levantaban barreras y aduanas, y que no contarían con el euro, y que les cae su PIB y su comercio exterior con España, entonces dijeran: caray, tampoco era para ponerse así.

España, explicada a extranjeros

29 junio 2010 - 7:00 - Autor:

Los extranjeros siempre hacen preguntas raras sobre España como, por ejemplo, por qué tantos españoles no se sienten españoles.

Supongo que cuando uno va al extranjero también hace preguntas raras. En Francia, yo suelo preguntar: ¿aquí Napoleón es un tipo bueno o malo?

Y en Estados Unidos pregunto qué es más americano si las hamburguesas o la comida Tex-Mex.

Todos los países tienen cosas raras que no se entienden muy bien afuera. Y la cosa rara de España es la misma idea de España. No los toros, sino por qué hay tantas nacionalidades que no quieren ser España.

Los latinoamericanos son educados en sus países con la idea de que sus orígenes, en todo o en parte, proceden de España. Por eso llaman a este país “la madre patria”. Cuando aterizan y ven las peleas entre vascos, madrileños y catalanes, dicen “la madre que me parió”. No lo entienden. ¿Es que no existe lo español?

Yo creo que sí, y además es muy auténtico. Para entenderlo hay que entender que los españoles , por ejemplo,son muy locales y todos piensan que las fiestas de su pueblo son las mejores del mundo: la del chorizo, los callos, la tomatina o la chuletada. Cualquiera de ellas es “la mejor del mundo”. Ese “ser local” es lo que define el ser nacional. Lo local es más auténtico porque significa nacido en la tierra y que se mantienen las costumbres. En las grandes ciudades, la gente se parece internacionalmente cada vez más: Tokio o Buenos Aires, con sus tiendas internacionales, su comida internacional y sus costumbres, se parecen cada vez más.

Lo que choca a los extranjeros es el odio que algunos españoles sienten por lo español. Acuciado por esta duda, hace algunos años, pregunté a un sociólogo llamado Carlos Malo de Molina, si después de tantas encuestas que había hecho en España, se podía llegar a la conclusión  de que no existía “eso”. “Oh, sí existe, y la inmensa mayoría se siente español lo que pasa es que no le gusta decirlo para que no le tachen de determinada ideología”. La bandera, el himno, los español era algo que había que llevar a escondidas.

Y encima tenemos al Tribunal Constitucional, que lleva como un carga atlántica definir si este país es una nación, una nación de naciones, un montón de nacionalidades, una nacioncilla o un recién nacido. ¿Es que no lo saben después de 500 años de historia? se preguntan los extranjeros. Desde ayer, el Constitucional confirma que no lo tiene claro.

Como hijo de venezolano y española, yo siempre percibí de pequeño que existía España. Y ahora de mayor, me paso el día buscando mitos, costumbres, manías y caracteres que lo prueben. Yo lo llamo la búsqueda del MCD, el mínimo común denominador. Por ejemplo, la tortilla de patatas es algo muy español porque se encuentra en todos los bares de este país y en todas las latitudes. Las fiestas populares son otro MCD porque si uno se va a Francia o a Alemania, solo descubre que tienen la fiesta del queso y la fiesta de la cerveza. Y se acabó. Aquí desde junio a septiembre hay fiestas para exportar.

Cuando digo MCD español me refiero a costumbres o cosas que se den en España. Solo aquí o sobre todo, aquí.

Los toros también. Hay una plaza en muchos pueblos y cada uno marea al animal como se le ocurre, o como manda la tradición. Otro de los MDC es es su sentido del disfrute de la vida: pasear, comer, hablar en tertulias, estar en la calle en vez de en casa, apasionarse, el sentido del tiempo, la siesta, llegar un poco tarde… Mi hermano mayor cogió todo eso y lo mezcló para diseñar un reloj llamado Extático, donde el minutero estaba girado tres minutos a la derecha. Era para representar el sentido del tiempo español. La puntualidad, bueno, sí, pero sin ser exagerados como los suizos. cada cosa a su momento oportuno, como decía Aristóteles. Es el kairós.

No puedo decir que el fútbol sea un denominador común porque se practica en muchos países, pero otra cosa es la selección. Lo que no han logrado los políticos lo están consiguiendo los deportistas. Nos gustan los triunfos. El ser humano se apega al éxito y los triunfos de la selección han reanimado la idea de España. Un buen MCD.

Lo mismo ha pasado con Rafa Nadal, Fernando Alonso, Pau Gasol, Jorge Lorenzo, Edurne Pasabán, y un montón de atletas que han hecho sonar el único himno sin letra del mundo.

Los estancos, las loterías, las cabinas de la ONCE también son un mínimo  denominador que moldea al país, porque se encuentran en todos los sitios y nadie los discute. Y los desayunos a base de churros con chocolate, que se sirven en los cuatro puntos cardinales del país. Y al jamoncito con la cañita, por supuesto.

Se puede seguir haciendo una lista de MCD. Y al final daríamos incluso con el idioma: el español es una lengua común. Los catalanes y los vascos y los gallegos la hablan, aparte de la suya propia. Es la tercera lengua más poderosa del planeta.

La prueba es que los canales de TV más vistos en todo el país son en español.

¿Y ustedes? ¿Tienen más ideas para aportar al MCD de España?

La otra cara de Sudáfrica

28 junio 2010 - 7:00 - Autor:

Antes de que comenzara el Mundial de fútbol en Sudáfrica, las crónicas periodísticas estaban influidas por el deseo de la concordia. El estreno de la película “Invictus” basada en el libro del periodista de El País John Carlin, sobre aquel partido de rugby que unió a blancos y negros bajo una sola bandera, despertó el entusiasmo por un país que había sido conocido por el apartheid, Charlize Theron, diamantes como huevos de dinosaurio y vinos muy baratos.

Pero los periodistas no son ciegos. Desde hace unas semanas, empiezan a verse artículos en la prensa, o programas en la televisión sobre la otra cara de Sudáfrica. El 60% de la población negra vive en barrios de chabolas, sin agua, pero con pantalla plana. Los crímenes, los robos y las agresiones ponen a Sudáfrica en la lista de los países más peligrosos del mundo. El autobús de los periodistas que seguía a la selección española sufrió una agresión la semana pasada. Los periodistas confiesan haber sufrido robos en los hoteles donde están alojados. La policía ha tenido que convertir los hoteles de las concentraciones, en campos de concentración (por cierto, el primer campo de concentración nació en este país a principios del siglo XX).

Por muchas películas que se estrenen, y por muchas crónicas mañaneras que nos anunciaban una nueva Sudáfrica, la verdad es otra: sigue habiendo en ese país una división. Ya no es racial. Es de clases. Unos ricos y otros pobres. Igual que antes, pero no se puede hablar de racismo de apartheid porque oficialmente no existe.

El país es gobernado por el partido de Nelson Mandela, el Congreso Nacional Africano. Ni el actual presidente del país, Jacob Zuma, ni los anteriores Thabo Mbeki o Nelson Mandela, lograron mejorar el nivel de vida de la población negra. Y ha empeorado la criminalidad. Hace cuatro años, un teletipo de la agencia africana de noticias decía lo siguiente: “Sudáfrica ha entrado en el numeroso grupo de países incapaces de controlar la frecuencia con la que se cometen crímenes graves – asesinatos, atracos a mano armada y violaciones -. Ante esta situación, tanto los principales medios de comunicación como la oposición han estado presionando al gobierno por su fracaso a la hora de contener el crimen”.

El embajador de EEUU en ese país hizo entonces una declaraciones al diario Sunday Times donde denunciaba la falta de seguridad, algo que causó un disgusto diplomático de altura entre los dos países. “ ¿Quién va a gastarse una gran cantidad de dinero viniendo aquí de vacaciones para pasárselo bien cuando está preocupado por la posibilidad de ser atacado?”, afirmó el embajador Eric Bost en 2006. Desde entonces, a pesar de las medidas de seguridad, la situación no ha cambiado.

Según una información de la agencia France Presse fechada el 10 de este mes, Sudáfrica tiene uno de los índices de criminalidad más altos del mundo. Se cometen 50 asesinatos al día. Para no asustar al mundo, se ha tenido que poner en marcha un plan para movilizar 44.000 policías. “Los robos violentos y el secuestro de vehículos van en aumento”, dice la información. Y lo peor es que la mayor parte de los crímenes se comete en los barrios pobres, los llamados townships.

El Mundial ha servido para eso: para destapar la cara de Sudáfrica que no quisimos ver. Y encima, no se han clasificado.

La declaración de la renta o el Código da Vinci

25 junio 2010 - 9:29 - Autor:

Una de las grandes ventajas de la presentación telemática de la declaración de la renta es que no hace falta desencriptar el folleto de ayuda. No hay que ser egiptólogo. No se necesita ser un experto en paleografía ni un erudito en lenguas muertas. Ni siquiera Robert Langdon, el descifrador de enigmas de El Código da Vinci.

Durante años, a pesar de tener cierta formación económica, cuando llegaba el momento de hacer la declaración de la renta, me entraban sofocos porque no entendía algunos párrafos. ¿Estaban escritos en castellano? Una vez, cuando era director de una revista, decidimos regalar al lector con una especie de guía de ayuda para entender la guía de ayuda de la declaración de la renta. Fue un éxito.

Hace un par de meses un artículo de The Economist decía que en EEUU, el problema de los impuestos no era pagarlos sino entenderlos. El código federal fiscal, que procede de 1913, constaba de 400 páginas y hoy de 70.000. “Los americanos invierten cada año 7.600 millones de horas enfrentándose a un incomprensible laberinto de deducciones, recovecos, y peticiones secretas”. Es como si 3,8 millones de trabajadores estuvieran trabajando todo el tiempo durante un año para manejar ese papeleo.

La industria que se ha  montado alrededor de ese conocimiento es mayor incluso que la industria de coches: abarca abogados, asesores, auditores, notarios…El 80% de los contribuyentes americanos se ve obligado a pedir ayuda, y a pagarla claro. Es decir, convertir un deber nacional en una carrera de obstáculos, cuesta dinero y tiempo a los contribuyentes.

Cada año, una abogado que representa a los contribuyentes trata de enfrentarse a los hombres del Capitolio para que racionalicen este sistema. Obama prometió hacerlo pero su nueva ley sobre el servicio de Sanidad ha hecho las cosas aún más complejas.

Los políticos usan la política fiscal para favorecer a algún grupo, dice The Economist. Pueden ser los fabricantes y propietarios de coches híbridos, o los que ponen su casa en alquiler. Siempre hay beneficiarios. Pero como nadie se opone, la declaración de la renta se vuelve más y más complicada. Y eso que EEUU es el país de la claridad. Imaginen lo que pasa en España.

EEUU enloquece con el fútbol

24 junio 2010 - 7:46 - Autor:

Con las victorias de la selección de EEUU, y sus pases a octavos de final, los norteamericanos han descubierto que hay otro deporte aparte del famoso de la pelotita golpeada por un palo (béisbol), o de las cabezas que se golpean a sí mismas con cascos (rugby, llamado allí football). Existe el balompié. Y por supuesto, eso está reportando millones de dólares a las cadenas de TV de ese país.

Según informa Andrés Oppenheimer (Miami Herald) en una noticia recogida por el diario digital McClatchy, esto viene de hace unos meses porque la cadena Fox ya desplazó las emisiones de los encuentros de béisbol, para dar más cancha a la final de la Liga de Campeones en Madrid entre el Inter de Milán y el Bayern de Munich el pasado mayo. “Ha sido la primera vez en la historia de la televisión norteamericana en que una final de un campeonato de fútbol en la que no jugaba un equipo norteamericano, ha desplazado un encuentro de béisbol de la liga nacional”, decía el Miami Herald. “El fútbol está acaparando la atención de EEUU”.

La revista Vanity Fair dedicó una portada al fútbol pues compuso una imagen en la que aparecía Cristiano Ronaldo y Drogba, dos jugadores de equipos europeos. Y todo para titular “El juego precioso” (The beautiful game), refiriéndose a este deporte.

Cuando empezó el Mundial de Fútbol en Sudáfrica, nada menos que 130.000 aficionados norteamericanos se desplazaron al país sudafricano para seguir las evoluciones de su equipo. Y no han salido desilusionados porque la selección norteamericana ya ha pasado a octavos, sorprendiendo a todo el mundo.

Las cadenas ABC, ESPN y Univisión (ésta última para el público hispanoparlante) han invertido 425 millones de dólares para comprar los derechos de emisión, diez veces más de lo que pagaron todas las cadenas americanas juntas para transmitir el Mundial de 2002 y mucho más de lo pagado por otro país del mundo. El periodista cita a una fuente de la agencia de mediciones Nielsen para afirmar que en el partido entre EEUU e Inglaterra fue seguido por 14,2 millones de personas en EEUU a través de ABC y Univisión, un récord para un partido de la primera ronda.

Nike colgó en YouTube un anuncio de tres minutos de duración antes del Mundial que tuvo 15 millones de visitas. Según Buzzmetrics, un medidor de los comentarios de los blogs, decenas de millones de blogs y de páginas digitales estuvieron hablando de fútbol en el ciberespacio, mucho más de lo que ha despertado cualquier deporte en ese país.

El éxito de la selección norteamericana ha sido tan grande, que ya se habla incluso de la diplomacia del fútbol, una herramienta que debería empezar a usar la Casa Blanca. De hecho, Barack Obama jugó al fútbol de joven en Indonesia, y podría usar este deporte para ejercer su política exterior, lanzando puentes de concordia entre, por ejemplo, israelíes y palestinos, dice Oppenheimer.

Considerado hasta ahora un deporte de chicas o de niños (hay tres millones de niños federados), el fútbol va camino de convertirse en el nuevo espectáculo de masas de EEUU.

¿Adivina qué aparece en Google cuando escribes la palabra “cómo”?

23 junio 2010 - 7:00 - Autor:

Por casualidad se me ocurrió poner en Google la palabra “cómo” y aparecieron algunos deseos en la cajita del buscador. Supuse que  automáticamente se ordenaba la lista de los deseos que millones de españoles han depositado durante años, y que Google, con su famoso algoritmo, los presenta al instante para facilitar las cosas.

Tengo la impresión de que las personas que ponen “cómo” son muy jóvenes o muy obsesionados con el otro sexo pues el primer deseo es “cómo se hace el amor”. Luego hay muchas búsquedas de direcciones y por supuesto, ligar o adelgazar.

Estos son los resultados.

Cómo se hace el amor: 177.000.000 de resultados.

Cómo llegar (se supone que por Google Maps a algún sitio): 44.700.000

Cómo descargar videos de YouTube: 246.000.000. (Hay otro de 4,8 millones que es “cómo bajar videos de Youtube”)

Cómo adelgazar: 2.110.000

Cómo entrenar a tu dragón: 692.000. (Está basado en la película de DreamWorks)

Cómo hacer un curriculum: 3.740.000

Cómo ligar: 7.160.000

Cómo formatear un ordenador: 404.000

Luego, escribí otra combinación pues puse las palabras “cómo conseguir”. Esta es la lista

Cómo conseguir abdominales: 382.000 resultados

Cómo conseguir dinero: 2.350.000 resultados

Cómo conseguir créditos de Habbo (es una comunidad que se reúne en un hotel virtual).: 259.000 resultados.

Cómo conseguir la flauta de Azur (un instrumento del videojuego Pokemon): 3.770 resultados

Cómo conseguir que te inviten a Spotify (la web de descarga de música gratis a la que no se puede entrar sin invitación de otro usuario): 17.000 resultados.

Cómo conseguir un billete en Farmville (un videojuego): 24.200 resultados.

Cómo conseguir títulos y emblemas de ModernWarfare 2 (un videojuego): 2.980 resultados.

Anglovisión contra eurovisión

22 junio 2010 - 7:00 - Autor:

Durante un viaje en tren de alta velocidad de Berlín a Munich (que no iba a toda velocidad, por cierto), aproveché esos momentos exquisitos de los viajes en los que uno se relaja y lee a fondo las revistas, sabiendo que, haga lo que haga, el tiempo y el espacio están en manos de una locomotora.

Tenía el semanal Stern entre mis manos, y en mi torpe alemán, me puse a descifrar un artículo sobre el euro. Era el tema de portada. El símbolo del euro aparecía sumergiéndose en el mar turbulento de las dudas, y el título era “¿Qué va a pasar con nuestro dinero?”. Se refería al dinero de los alemanes, por supuesto.

Semanas atrás yo había sostenido con algunos amigos la hipótesis de que detrás de los ataques contra el euro, había algo más que desconfianza sobre la deuda griega. Había algo más que pavor al déficit español y a su elevado paro. Había soberbia anglosajona.

Para llegar a esa intuición, no fui yo sino mi inconsciente que había procesado por su cuenta un montón de artículos sobre el euro que habían sido publicados en medios de comunicación, y de pronto, algo me dijo que allí había un mínimo denominador común: los mayores críticos eran los países anglosajones que no tenían el euro. Estados Unidos y Gran Bretaña.

¿Por qué? Y se me ocurrió que en el fondo, los mercados que rodean al dólar y al euro, siempre habían visto con cierta envidia o soberbia la moneda europea.

Desde Financial Times, a The Wall Street Journal o The New York Times, en webs como Huffington Post o Business Insider, se lanzaban cada día críticas, burlas, ataques, desprecios y rumores sobre la zona euro, e iban más allá poniendo en duda la unidad europea. “Ya están estos europeos con sus discusiones de siempre”, venían a decir. “Ese invento no funcionó nunca y no va a funcionar: que el euro y Europa continental se vaya a paseo”.

La influencia de la prensa anglosajona es muy poderosa en el mundo. Es una prensa de calidad, por supuesto, pero no es infalible. Tiene una visión anglosajona de los negocios, de la sociedad y del mundo. Pero como el inglés es el idioma universal, sus artículos impactan en el planeta. Además, las dos mayores plazas financieras del mundo son anglosajonas: Nueva York y Londres.

Voy a exponer una prueba, que no es económica, pero que sirve al caso.  En el editorial de un número de mayo de The Economist que hablaba sobre el avance de la genética que permitía crear vida, la revista decía que los progresos tecnológicos siempre han suscitado miedo porque pueden tener consecuencias nocivas. Y ponía el ejemplo de la energía atómica, que también puede convertirse en una bomba atómica. “La bomba, aunque justificada en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, era puramente destructiva” (The bomb, however justified in the context of the second world war, was purely destructive).

¿Justificada? ¿La bomba atómica? Me imagino la cara que habrán puesto en Japón al leer este editorial. Es una prueba incuestionable de cómo los medios de esos países son víctimas de su visión anglosajona en plan “We are the world”.

Comenté con algunos colegas de la prensa española esa dependencia de los medios anglosajones y algunos me dijeron que estaban hartos de que el jefe les dejara sobre su mesa un artículo de Financial Times o The Economist, y después les decían “A ver si puedes hacer algo con ese enfoque”.

Nos guste o no, tenemos cierta adicción a la prensa económica anglosajona. Yo también la tengo y admiro su forma de contar las noticias como si fueran relatos. Sus análisis y sus enfoques.

Pero los temblores de tierra bajo el euro me han hecho ver al mundo anglosajón con otros ojos. Ellos no están en el euro. No lo aman, precisamente. No lo ven como amigo sino competidor.

Mientras iba en el tren alemán, me metí de lleno en ese artículo donde explicaban las horas angustiosas en las que ministros de economía y finanzas de la UE, junto con presidentes de gobierno, trataban de sacar una serie de decisiones cruciales en el fin de semana del 7 al 9 de mayo pasado. Tenían que anunciar algo impactante antes de que abrieran los mercados asiáticos. Antes de que abriera Tokio. El euro se jugaba su futuro porque esa semana, los mercados, los fondos, los especuladores y quien sea que mueva el dinero, estaban atacando la moneda, con ventas gigantescas que la iban debilitando más y más.

Los reporteros, decía la crónica, estaban esperando fuera con cámaras y grabadoras. En un momento de la reunión salió Angela Merkel y un periodista preguntó. “¿Qué grado de unidad se respira ahí dentro?”, pero la canciller no contestó.

En un momento de la reunión, según se filtró después, los participantes preguntaron al ministro de Finanzas de Gran Bretaña, hasta qué punto se podía comprometer para estabilizar los mercados. Las bolsas estaban cayendo. Los fondos vendían bonos en euros. El edificio europeo se tambaleaba. Y más o menos esta fue la respuesta anglosajona: ¿Estabilizar los mercados? . ¿Apoyar el euro? No. “Eso no tiene sentido y no lo vamos a hacer”, dijo Alistair Darling, ministro de Finanzas británico, del saliente gobierno laborista.

¡Ajá! Otra prueba de la anglovisión universal. Gran Bretaña tenía su propia moneda, la libra, y aunque está en la Unión Europea, no quiso formar parte del euro porque en ese país, históricamente, existe bastante desconfianza hacia la Europa continental.

En los últimos 100 años, la rivalidad europea la has protagonizado Gran Bretaña y Alemania, tratando de llevar el peso del liderazgo. A Francia le habría gustado estar ahí, pero esta es una pelea de dos.

“El problema de Alemania es que es la más fuerte de Europa, pero no puede asomar la patita porque todo el mundo se echa a temblar”, me decía hace poco un diplomático. Es el país que ha hecho sus deberes, es el más rico, tiene una economía sólida, está saliendo de la crisis, tiene superávit comercial y se ha comprometido a defender el euro. Pero cuando hay que dar ayudas a otros países, el gobierno debe explicarlo a los ciudadanos, que son quienes pagarán estos gastos. Y tampoco le hace gracia estar ayudando a países que no han hecho sus deberes, como Grecia y España. Pero debe hacerlo porque es el jefe a su pesar. E imponer esa visión frugal de la economía.

Creo que lo que se está poniendo en la mesa con esta crisis de los mercados, es la visión anglosajona del mundo contra la visión europea continental. La visión anglosajona de los negocios trae mucha riqueza en poco tiempo, pero también va a acompañada de repentinas olas de inestabilidad y de caos.

La visión europea tradicional, liderada por la economía alemana, es una visión muy campesina: ahorrar, trabajar y prever el futuro. Hace muchos años, Michel Albert lo describió de forma parecida en su libro “Capitalismo contra capitalismo”. Riesgo contra seguridad. Ganancia a corto contra beneficio a largo plazo.

Hace unos meses, la profesora Janice Bellace de la escuela de negocios de Wharton, publicó un estudio donde afirmaba que la visión anglosajona de los negocios, basada en una excesiva libertad a los mercados (o falta de control), penetró en todos los países europeos, incluyendo Gran Bretaña, y contaminó sus economía. Se refería a la visión anglosajona norteamericana, por supuesto. Y para ella, esa fue la causa de la reciente crisis. La falta de control.

La prensa anglosajona es el estandarte de esa postura. Por eso ha hecho su papel en esta obra de teatro. Consciente o inconscientemente está en contra del euro. No es su moneda. Es la de los otros. Despliega una idea de la libertad de mercados que ha demostrado tener bastantes agujeros.

Por eso, no debemos dejarnos influir tanto por sus análisis pues no están jugando en nuestro equipo.

La parte criminal de la humanidad

21 junio 2010 - 7:00 - Autor:

Europa es el mayor mercado de heroína del mundo, un negocio que produce 20.000 millones de dólares al año. Rusia es líder el toneladas consumidas: 70 millones al año.  Afganistán y Colombia son las fábricas mundiales de opio. El primer país sufre una ocupación por fuerzas internacionales desde hace ocho años, pero nadie ha podido erradicar el cultivo de opio, del cual viven miles de familias.

El mercado mundial de la heroína, extraída de los bulbos del un tipo de amapola, es de 55.000 millones de dólares. Pero en Afganistán por ejemplo solo caen 2.300 millones, lo cual quiere decir que es un negocio para los intermediarios que trafican en los países ricos.

El tráfico ilegal de personas mueve 140.000 víctimas al año hacia Europa. Pueden ser usadas para la explotación sexual o para el trabajo. Es un negocio que genera un volumen de 3.000 millones de dólares al año.

Los mayores flujos de emigrantes ilegales, conducidos por traficantes proceden de Africa a Europa, o de Latinoamérica a Estados Unidos. Cada año pasan entre 2,5 y 3 millones de emigrantes de Latinoamérica a EEUU. Ese negocio de carne humana mueve 6.000 millones de dólares para los traficantes.

El número de falsificaciones de productos introducidas en Europa se ha multiplicado por 10 en los últimos diez años. Este negocio reporta a los falsificadores unos 10.000 millones de dólares. La mayor parte de las medicinas que circulan en Africa y Asia del Sur son medicamentos falsos o adulterados, que incrementan la amenaza de padecer una enfermedad.

El crimen ecológico corta y vende millones de toneladas de madera cada año, que son exportadas a Europa y a China, por un valor de 2.500 millones de dólares. Suponen la devastación de grandes zonas selváticas.

A su vez, el cibercrimen roba y usa la identidad de 1,5 millones de personas en todo el mundo en un año. Los cibercriminales han entrado en los sistemas informáticos de centrales nucleares, bancos y estados. Y cada vez rompen más sistemas de seguridad.

Todo esto y mucho más es el resumen de la  cara más asquerosa de la humanidad. Los traficantes de drogas, seres humanos, los cibercriminales o los ecocidas. El pasado 17 de junio fue reunido en un informe titulado “La globalización del crimen”, que se puede leer en el portal de Naciones Unidas.

Si quieren ver un reportaje fotográfico sobre el impacto de la droga, no se pierdan esta serie de fotos de The Boston Globe, basadas en el Informe Mundial de la Droga de la ONU en 2009.

Esta semana, además, conoceremos el informe Mundial de la Droga 2010. Se dedica a exponer la difícil lucha contra los traficantes de narcóticos.

ZP da una lección de laboriosidad: “Si hay que trabajar en julio y agosto, se trabaja”

19 junio 2010 - 7:00 - Autor:

Los empresarios autónomos han descubierto que el presidente Zapatero es un trabajador infatigable. Ayer, tras la reunión con el director gerente del FMI, el presidente dijo en una rueda de prensa que “si hay que trabajar en julio y agosto, se trabaja”. Por culpa de la crisis, claro. Piensa que así se acelerarán las reformas que se han puesto en marcha.

¿Y qué hacen los autónomos de este país en julio y agosto? Trabajar. Y en Semana Santa y en diciembre. Yo les aseguro que trabajaré esos meses de verano, conectado con mi ordenador, aunque esté en la playa.

Pongamos por caso que muchos autónomos se tomen unas vacaciones en verano. Se las tomarán, claro. Pero ¿dos meses? Ayer nos quedamos sorprendidos al saber que para el presidente es un esfuerzo digno de admiración el hecho de trabajar “en julio y en agosto”. ¿Y qué planes tenían? ¿Echarse a dormir durante dos meses?

Prohíbeme para vender más

18 junio 2010 - 7:00 - Autor:

Desde esta semana, la desconocida cerveza Bavaria es un icono mundial. Unas chicas con minifaldas de color naranja fueron expulsadas de un partido entre Holanda y  Dinamarca en el Mundial de Sudáfrica, acusadas de hacer publicidad sin permiso.

La Fifa aclaró que la única marca de cerveza autorizada a hacer publicidad en este mundial es Budweiser. Es patrocinador oficial. Es la única cerveza que puede aparecer en los partidos, y por eso la policía sudafricana rodeó y arrestó a 36 mujeres que exhibían vestidos de color naranja, acusadas de hacer publicidad de Bavaria.

Una deducción difícil de probar pues por ninguna parte de los vestidos aparecía la marca Bavaria. Solamente un escudo que a duras penas se podía identificar con Bavaria pues podría ser de cualquier marca. Una de las chicas preguntó en la prefectura si en Sudáfrica estaba prohibido vestir de naranja. Nadie le respondió, claro.

Todo esto ha servido a Bavaria para hacerse famosa en el mundo. Clásico ejemplo de cómo una prohibición  puede catapultar tus ventas.

Quien haya pensado en esta campaña, desde luego acertó de pleno. Sabía que las cámaras que restransmiten los partidos están manejadas por hombres, y que no resistirían la tentación de enfocar a un alegre grupo de rubias, en teoría holandesas, que no paraban de animar el partido de su selección con banderas y jolgorio. Luego se demostró que sí, en efecto, eran rubias pero no todas holandesas. Solo tres eran del país europeo.

Da igual, porque el efecto se ha conseguido. Un triunfo de la mercadotecnia inteligente.

Bavaria es una marca holandesa de cerveza cuya pagina web parece un video juego. Bavaria o Baviera, no es una región de Holanda sino de Alemania, famosa región que produce cervezas como Paulaner o Franciskaner. En este caso, los holandeses se apropiaron del nombre para fabricar y vender una cerveza que se presenta con cinco marcas, una de ellas con nombre español: Claro. Está hecha de arroz.

En teoría tiene casi tres siglos de historia, pues fue fundada porLaurentius Morees, un agricultor holandés, en 1719. Su logo no tiene nada relacionado con el color naranja. Ese color forma parte de la bandera nacional holandesa y es además el que utilizan las camisetas de la selección holandesa de fútbol.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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