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Seis claves para explicar por qué Madrid fue una balsa

30 septiembre 2010 - 11:00 - Autor:

“Parecía un sábado por la mañana en Madrid”, decía un periodista para comentar lo que pasó ayer en la capital de España. Se podía circular con más fluidez con el coche. Los transportes públicos, salvo algunos momentos, estaban funcionando puntualmente e incluso con pocos pasajeros. Los comercios y los bancos, abiertos, aunque por la noche algunos piquetes trataron de frenar la salida de los autobuses municipales. Es decir, la huelga no tuvo un gran impacto en la ciudad, casi todo el mundo fue a trabajar pero había menos tráfico y menos aglomeraciones.

¿Qué es lo que ha pasado el 29-S? ¿Cómo se explica que todo el mundo haya ido al trabajo, pero que no hubiese tráfico, ni aglomeraciones de siempre? No hay muchos datos estadísticos, pero la causa parece ser los movimientos de la población flotante. Cada día, hay una masa de personas que se desplaza de un sitio a otro de la ciudad para hacer gestiones, ir al médico, comer o quedar. En el 29S buena parte de esa masa flotante apenas se movió de su trabajo o de su casa.

1. Papeleos. Muchos trabajadores piden permiso para renovar el carné de conducir, ir a Hacienda, o a pagar multas. El 29S el 90% de las administración del Estado estaba abierta. Pero las ventanillas estaban vacías. No había colas. Las ventanillas de atención ciudadana de la Comunidad y del Ayuntamiento estaban abiertas, pero  vacías, según me verificaron varias funcionarias.

2 Quedamos otro día. Los habituales encuentros para comer, para desayunar o para tomar café se pospusieron. Ayer los restaurantes estaban abiertos, pero disminuyó el número de personas que asistió a esos sitios para discutir asuntos de negocios. Eso no quiere decir que estuvieran vacíos, porque muchas personas, que solían comer en casa y volver, prefirieron comer fuera para evitarse problemas de tráfico. Y por esa misma razón, Madrid tenía menos tráfico.

3 Médicos. Muchas citas con los médicos, uno de los motivos principales para desplazarse, se anulaban para el 29S y se posponían o adelantatan. ¿Y las urgencias? Según la Comunidad, desde las doce de la noche, apenas se registraron incidencias ni entradas.

4. Compras, después. Ir de compras un miércoles es lo mismo que un jueves o un martes. Mucha gente prefirió no salir de compras, a menos que fuese necesario.

5. A tiempo. Miles de funcionarios adelantaron su entrada a las oficinas, por temor al colapso. Lo contaba el director de función Pública de la Comunidad de Madrid Miguel Angel López en Gestiona Radio. Eso hizo el tráfico más fluido por la mañana. Se supone que lo mismo hicieron los empleados de la empresa privada.

6. Suministros. Y por supuesto, hay que admitir el impacto de la huelga en los transportes de mercancías y suministros. Circularon menos camiones y camionetas de reparto por el temor de ser víctimas de piquetes.

Un hacker puede hacer más daño que mil piquetes

7:00 - Autor:

Ayer quizá fue el último día del sindicalismo del siglo XIX.

Los sindicatos intentaron detener el país con técnicas del siglo XIX: silicona, piquetes y barricadas. Se dirigieron a centros de transportes y paralizaron algunas fábricas. Trataron de impedir la salida y entrada de camiones y obligaron a algunos comercios a cerrar. ¿Se puede hablar de eficacia cuando un hacker puede hacer más daño que mil piquetes?

Si un grupo de hackers inocula un gusano informático en los ordenadores que distribuyen la electricidad, el país se detiene. Si unos hacker lograsen confundir y crear el caos en la red de servidores de las principales compañías el país se hundirían  en el pánico. Y si lograran infectar la red telefónica, es decir, internet, muchos negocios se paralizarían.

Pero los sindicatos siguen viviendo en la lucha sindical del siglo XIX. Para ellos, ha sido un gran éxito haber paralizado muchos centros industriales. Puede ser, pero ¿cómo se mide ese éxito? España es un país cada vez menos industrial: hace 40 años la industria aportaba el 30% del PIB. Ahora el 17%, y bajando. Más aún: cada vez hay menos trabajadores en la industria debido a los procesos de automatización. Ensidesa, la actual Arcelor, llegó a tener 30.000 empleados. Hoy 4.000 trabajadores mueven la fábrica de aceros más grande de España, y muchos de ellos con ordenadores. Si un hacker logró descifrar las claves de acceso al Pentágono, ¿qué no podía hacer el Arcelor?

Los sindicatos parece que no han entendido las nuevas tecnologías. Dos hombres de negocios pueden seguir operando a través de sus blackberry. ¿Huelga?

Hace muchos años, cuando había una huelga general, los ciudadanos se enteraban por los periódicos al día siguiente, o por la radio y la televisión, en caso de que los canales no hubieran secundado el paro.

Hoy, aunque los periódicos cerrasen, se pueden leer las principales noticias y el minuto a minuto de la huelga por internet. La prueba de que los sindicatos siguen viendo al país con los ojos del siglo XIX es que celebraron el hecho de que muchos periódicos tuvieron problemas para distribuir sus ediciones, porque los sindicalistas podían detener las rotativas, parar a los ruteros o amedrentar a los kiosqueros. ¿Existiendo diarios digitales tiene eso sentido? Para los lectores no. Las ediciones digitales seguían funcionando, y se podían leer hasta en teléfonos móviles. Impacto de la huelga: cero.

Martín Varsavksy, fundador de Jazztel y emprendedor infatigable, dijo por Twitter que fue a un restaurante y el camarero le ofreció un periódico mientras esperaba. “No se cómo explicar que con Twitter me basta”, escribió.

Ayer Telemadrid estuvo sin señal, al igual que otras cadenas. ¿Importa mucho cuando existen tantos medios de comunicación en la mano como los móviles, que ya tiene video?

Pero si un hacker distorsiona la señal de los canales, o infecta las redes sociales, el mundo empieza a tener un problema. Un serio problema. Ese es el mundo del siglo XXI.

El complejo antiyanqui de Hugo Chávez

29 septiembre 2010 - 8:00 - Autor:

Media hora antes de que cerraran los colegios electorales de Venezuela, Hugo Chávez enviaba por su blackberry el siguiente mensaje a través de Twitter: “Bueno… Ahora entramos en la 3ra Fase: !A PASO REDOBLADO! Esto significa ACELERAR EL ARROLLAMIENTO Y LA DEMOLICION! A echar el resto,pues”.

¿Blackberry? ¿Twitter? En realidad, al presidente sólo le faltó decir, “OK: go ahead my boys”.

La relación de Hugo Chávez con Estados Unidos es como la del resto de la humanidad: inevitable. En los latinoamericanos hay además algo de envidia, de admiración, de recelo y de complejo de inferioridad. Es el amor-odio de los latinoamericanos por los norteamericanos.

Envidia porque desde que Estados Unidos se independizó, en 1773, el resto de América siguió su ejemplo, a lo cual ayudó la política exterior norteamericana, que así creaba un escudo sanitario contra las monarquías europeas. En algunos países se construyeron las instituciones calcadas a Estados Unidos, que a su vez, imitaba a la vieja Roma. Los capitolios de La Habana, Caracas, Buenos Aires y Bogotá eran réplicas del Capitolio de Washington, elevado en 1880.

Recelo porque Estados Unidos no se ha dedicado solo a liberar a las viejas colonias iberoamericanas de sus yugos europeos, sino que ha desatado guerras, ha robado territorios (a México), ha quitado y puesto presidentes, y seguramente ha estado detrás de buena parte de los pronunciamientos, golpes de estado y rebeliones. EEUU también ha explotado muchos recursos naturales de esas tierras (desde petróleo a frutas) pagando muy poco dinero, los famosos royalties.

Admiración porque dos siglos y medio después de su independencia, EEUU es la potencia planetaria. Han creado un sistema económico, político y social tan desarrollado que las migraciones no son de norte a sur, sino de sur a norte. Todos los iberoamericanos (los ricos a estudiar a Harvard, los pobres, a la recogida de la fruta) quieren ir al paraíso norteamericano, cueste lo que cueste.

Y complejo de inferioridad porque el resto de América sigue como en el año 1 de la independencia, a veces peor, a veces un poco mejor. Pero no acaban de resolver sus problemas. Consumen productos norteamericanos, cine norteamericano, coches norteamericanos, comida norteamericana, pero se pasan todo el día criticando el imperialismo yanqui. La prueba es Chávez: Venezuela depende de EEUU hasta para enviar consignas por la red.

A Chávez, como a cualquier mandatario, le gustaría no depender tanto de EEUU y desarrollar una industria nacional potente y competitiva. Eso es legítimo y además es una buena idea porque una economía más independiente es más libre. Los franceses son expertos en esta estrategia: sienten un gran orgullo de su industria nacional, sean aviones, barcos o comida. Pueden negociar en mejores condiciones. Los alemanes también: tienen una gran industria nacional.

Pero Venezuela no solo no la tiene, sino cada vez es peor. ¿A qué se debe eso? A que Chávez quiere competir con el capitalismo norteamericano implantando el socialismo marxista. La palabra capitalismo suena de por sí como algo perverso, y desde luego, tiene muchas perversiones. Pero la economía de mercado ha permitido que las compañías norteamericanas estén entre las más poderosas del mundo. ¿En serio cree Chávez que se puede competir con la descollante actividad empresarial norteamericana implantando células socialistas en la agricultura, en las cafetera, en los supermercados, en las compañías de seguros?

El 1 de octubre Cuba empezará una gran reforma económica. Y ha escogido el camino de la economía de mercado, no de socialismo marxista. Castro reconoció que ese socialismo no sirve ni para Cuba.

Más aún. Lo que ha hecho a China una superpotencia económica ha sido su apertura a la economía de mercado. El comunismo no funciona desde el punto de vista económico. Pero Chávez piensa que sí funciona.

Lo único que va a conseguir Chávez, cuyo mandato presidencial se someterá a votación dentro de dos años, es llegar a esas elecciones presidenciales con un país semidestruido económicamente, sin tejido, pero al cual le ha tocado la lotería del petróleo. Su dependencia de EEUU será incluso mayor pues es su mayor cliente petrolero. Es decir, 12 años de antiimperialismo no habrán servido de nada.

Chávez, chabolas y votos

24 septiembre 2010 - 8:24 - Autor:

Las personas que cruzan Caracas y pasan frente a los colosales edificios de Parque Central, verán un barrio de ranchitos (chabolas) llamado San Agustín. Si preguntan qué eso que cuelga sobre las chabolas, les responderán : “Es el Metrocable, un teleférico que sirve para que la gente llegue a sus ranchitos sin subir tantas escaleras”.

El barrio de San Agustín tiene teleférico. Esto significa que Chávez no piensa acabar con la miseria de los ranchitos ni trasladar a esta gente a zonas más decentes. La pregunta es: para esos ciudadanos pobres que este domingo eligen la nueva Asamblea de Venezuela, ¿qué será más importante? ¿El Metrocable o la miseria en la que viven?

Muchos pobres consideran el Metrocable una mejora sustancial de su calidad de vida. Pero Chávez no solo ha llevado este medio a los barrios pobres sino que también médicos cubanos, escuelas y mercados populares.  Pero seguirán siendo barrios de chabolas. De pobres. Por muchos médicos, escuelas y mercados populares que haya, los barrios pobres se han seguido extendiendo por Venezuela. Y lo más curioso es que Chávez espera obtener de ahí una gran masa de votantes.

Vivir en esos barrios es estar sometido a la amenaza de la delincuencia. No se sabe el número de personas que mueren asesinadas en Caracas cada año, porque Chávez prohibió estas estadísticas. Pero los periódicos hablan de ellos todos los días. Los medios calculan que unas 15.000 personas mueren asesinadas cada año, lo que convierte a Venezuela en uno de los países más peligrosos del mundo. No hay familia que no cuente haber siso víctima de un suceso dramático. Y la mayoría de los asesinatos se produce en los barrios pobres, no en los ricos o de clase media. Basta ver el reportaje de David Beriain sobre “Los guardianes de Chávez” para despejar las dudas. O la excelente crónica de Maye Primera, corresponsal de El País, sobre las morgues de Caracas.

Los votantes también se han dado cuenta de que la mayor parte de las empresas nacionalizadas por Chávez funcionan ahora peor. Los usuarios que se acercan a los supermercados muchas veces no encuentran productos básicos: pollo, carne, huevos, papel higiénico…. No los encuentran porque los sistemas de distribución y venta socialistas son menos eficientes que los capitalistas. El gran escándalo del verano pasado partió de la noticia del gran pudrimiento de alimentos en unos contenedores en un puerto. Por falta de organizacion, se estropearon miles de toneladas.

En los últimos meses, los venezolanos han sufrido además cortes en el suministro de luz y de agua.

Sumado todo eso, cualquier analista pensaría que el presidente tiene los días contados. Pero no los tiene. Apalancándose en la maquinaria del estado, en la propaganda exhaustiva y en las consignas, ha penetrado con su mensaje patriota y socialista en las capas más modestas de la población a las que sigue prometiendo esperanza. Sus círculos bolivarianos, especie de grupos de acción, son eficientes organizando actos, manifestaciones y reacciones.

Aunque la oposición carezca de esa capacidad de movilización, y aunque no tiene un líder tan carismático como Chávez, también está avanzando poco a poco. Algunos opositores a Chávez han ido conquistando feudos chavistas como el barrio de Petare, el más populoso de Caracas, muy pobre y muy peligroso.

Este domingo se decide la nueva composición de la Asamblea, que tiene tiene 165 miembros. La oposición necesitaría al menos 56 escaños para neutralizar las leyes orgánicas de Chávez, y 67 para que el presidente no gobierne por decreto ley. ¿Lo logrará? Las encuestas dan una pequeña ventaja a la oposición, formada por una ensaladilla de 18 partidos.

Si la oposición gana más de la mitad de los votos sería un acto heroico porque el presidente Chávez les combate con una increíble maquinaria de propaganda para favorecer a su formación política, el Partido Socialista Unido de Venezuela. “Por ley, obliga a conectar al mismo tiempo todas las emisoras de radio y televisión para inaugurar pollerías y hacer campaña”, denuncia Manuel Pérez, candidato de Movimiento de Integridad Nacional.

“Aquí manda un militar y  toda su estrategia es militar: cree que hay que derribar al enemigo colina por colina”, añade Pérez. “Por eso, si ganamos, sería una mensaje al mundo: Venezuela no es solo Chávez”, dice Manuel Pérez.

La revista Forbes usa un extraño cálculo para meter al fundador de Facebook entre los ricos

23 septiembre 2010 - 13:58 - Autor:

No cotiza en Bolsa. Tiene 1.700 empleados. Factura 1.100 millones de dólares. Estamos hablando de Facebook. Su fundador, Mark Zuckerberg, ya es uno de los norteamericanos más ricos, pasando por delante de Steve Jobs y de Rupert Murdoch (presidentes de Apple y de News Corporation), según la última lista de la revista Forbes.

¿En qué se basa la revista Forbes para meter a Zuckerberg en esa lista?

Los editores de los rankings de riqueza más famosos del mundo afirman que se han basado en el valor de las transacciones que han realizado los accionistas de Facebook y el precio fijado por inversores privados. Es decir, en el precio a que se han comprado las acciones de Facebook en los últimos años. Pero de ser así, las cuentas no salen.

El capital de Facebook, que no cotiza en Bolsa, está dividido de la siguiente forma: Mark Zuckerberg tiene  el 24%. El restante 76% lo tienen empleados, antiguos empleados, empresas e inversobres como Microsoft, que posee el 1,6%.

¿Cuánto vale Facebook? Hace tres años, Microsoft compró 1,6% por 168 millones de dólares. Eso supuso valorar la empresa en 10.500  millones de dólares. La parte de Zuckerberg, el fundador, valdría por lo tanto más de 2.500 millones. Desde entonces, Facebook ha crecido hasta tener 500 millones de perfiles abiertos, la mayor comunidad social del  mundo. ¿Cuándo valdría hoy la parte de Zuckerberg?

Para hacer ese cálculo, habría que remontarse a una de las últimas compras. El cantante Bono compró a finales de 2009 el 1% de la red social a través de Elevation Partners por 90 millones de dólares. Eso supuso pagar en proporción menos de lo que pagó Microsoft. Luego, Bono compró por 120 millones más, en julio pasado, según informaba TechCruch. Pagó 24 dólares por acción, en esta última tanda, lo que supuso valorar a la compañía en 14.000 millones de dólares, lejos de los 24.000 millones en que Forbes la sitúa basándose en los precios que le dan algunos inversores privados (private equity), según dice la revista.

En tal caso, siguiendo el precio marcado por Bono, el valor de la participación de Zuckerberg no sería de los 6.900 millones en que lo valora Forbes, sino 3.500 millones, menos de la mitad.

Y es que el problema de poner valor a empresas que no cotizan en Bolsa es que es muy difícil establecer unos precios guía. Menos aún en las empresas de internet cuyo valor está en ordenadores y conexiones. La crisis de las punto com en 2000 demostró lo vulnerables que son a disfrutar de un valor económico razonable.

La prueba es que  Bono compró el año pasado a 36 dólares. Y la última vez a 24 dólares. En teoría, deberían de estar más caras porque Facebook ha seguido creciendo, pero no hay que olvidar que es una empresa de internet, y que todavía no es una máquina de hacer dinero.

La valoración de Forbes parece más bien estar encaminada a dar un buen titular. Superar a Steve Jobs, el presidente de Apple, es sin duda una noticia, pero desde el punto de vista del análisis contable, es bastante discutible.

¿Tiene sentido el bloqueo a Cuba?

22 septiembre 2010 - 7:00 - Autor:

En 1960, dos años después de que Fidel Castro tomara el poder en Cuba, el gobierno de los EEUU decretó reducir la compra de azúcar cubano Era la respuesta a la expropiación de terrenos y empresas, casas y hoteles que se impuso con la llegada de la revolución. Esas propiedades habían sido adquiridas legalmente por ciudadanos norteamericanos. Luego, en 1962, empezó el bloqueo económico a lo grande con Kennedy.

Desde entonces, el embargo se ha recrudecido con un par de leyes como la Helms Burton y la Torricelli. Según la página web www.cubadebate.cu, hasta 2009 el bloqueo económico a Cuba ha supuesto para el país un coste superior a los 751.000 millones de dólares, medido con la inflación y el precio del dólar. Es la cantidad que Cuba no ha ingresado desde entonces.

¿Y en qué consiste ese bloqueo? Así lo explica la página cubana. “Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos; no puede utilizar el dólar norteamericano en sus transacciones internacionales o tener cuentas en esta divisa en bancos de terceros países si es un nacional o empresa cubana; ni se le permite tener acceso a créditos de bancos en Estados Unidos, de sus filiales en terceros países y de Instituciones Internacionales como el Banco Mundial, el FMI o el Banco Interamericano de Desarrollo.

“La vigencia de la Leyes Torricelli y Helms Burton y su aplicación extraterritorial continúa impidiendo el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanas en terceros países, así como amenazan y aplican sanciones a empresarios que desean invertir en Cuba, al propio tiempo que dificultan y encarecen la transportación marítima de mercancías entre Cuba y terceros países, al prohibir por 6 meses la entrada en puertos de EEUU a buques que toquen puertos cubanos o transporten mercancías por cuenta de Cuba, o se impide el acceso a buques con tripulantes cubanos aun cuando naveguen con bandera de un tercer país”.

Después de leer eso, ¿es justo seguir imponiendo el bloqueo a Cuba?

Para las personas que hayan sufrido la expropiación, es justo, desde luego. Y entre ellos, muchos españoles que perdieron el fruto de su trabajo en la Perla del Caribe. Hay muchos empresarios que tuvieron que salir de la isla, huyendo de la persecución, y que esperan retornar a sus propiedades, entre ellos los herederos del imperio Bacardí, un antiguo emprendedor catalán.

Pero si con el bloqueo se pretendía doblegar al gobierno cubano, eliminar el marxismo y retornar a la democracia parlamentaria, la respuesta es que no ha sido eficaz. Cuba sigue siendo gobernada por las mismas personas que tomaron el poder en 1958: Fidel y Raúl Castro.

La población de once millones de habitantes ha sufrido desde entonces toda clase de estrecheces. Cartilla de racionamiento, falta de productos básicos, falta de medicamentos… Pero los altos cargos del régimen no pasan las mismas penurias, como suele suceder en todos los casos. Eso demuestra que a quien más ha afectado el embargo económico ha sido al pueblo llano.

¿Que habría pasado en Cuba si no existiese el bloqueo?

No es fácil hacer analisis-ficción, pero dado el historial de fracasos que los gobiernos marxistas han cosechado desde el punto de vista económico, desde Corea del Norte a la Unión Soviética y sus satélites, Cuba no habría sido una excepción.La economía de mercado tiene enormes agujeros, pero la propiedad estatal de los medios de producción ha demostrado ser un agujero negro que devora las fuerzas de un país.

Ahora bien, sin bloqueo, probablemente Cuba sería ahora un país más parecido a China, es decir, con una economía cada vez más abierta, controlada por un gobierno cada vez menos comunista. Y al igual que ha sucedido en China, a medida que el pueblo hubiera mejorado sus condiciones de vida gracias a la libertad de mercado, habría exigido un cambio de régimen, solapada o abiertamente.

La diferencia es que Cuba no es China. Occidente ha sido muy generoso con la dictadura china por puros motivos comerciales: compraba barato, pero también se le hacía la boca agua con un país de 1.300 millones de consumidores. Se han callado ante las violaciones de los derechos humanos, mientras hubiera de por medio un gran contrato para vender aviones.

En Cuba, los organismos internacionales y los gobiernos habrían tenido menos prejuicios, y habrían presionado al gobierno cubano para acelerar la libertades básicas. Y quizá hoy los cubanos estarían celebrando su libertad, y los Castro serían un mal recuerdo.

Florentino Pérez, el hombre de los mil (a)brazos

20 septiembre 2010 - 7:00 - Autor:

Una redactora abordó a Florentino Pérez a la salida de una cena en La Dorada (Madrid), junto con otros periodistas. Fue una casualidad que el presidente de ACS coincidiera en el mismo sitio con los informadores. La periodista, tras identificarse, le preguntó por una operación que se estaba llevando a cabo, y el poderoso magnate de la construcción le dio una respuesta un poco improvisada.

Al día, siguiente, se publicó la noticia, y Pérez llamó indignado al director del medio. Había sido una puñalada porque él no hizo esas declaraciones para que fueran publicadas. Es más, “no dije eso”. Y por supuesto, no sabía que esa chica era una periodista.

“La redactora me ha dicho que se identificó como tal”, respondió el director. “Además, Florentino, tú sabes distinguir a los periodistas a medio kilómetro. No creo que te hayan pillado desprevenido“.

La cosa no gustó al empresario, acostumbrado a levantar el teléfono y hablar con periodistas, directores, redactores-jefe, plumillas, becarios… Es uno de sus gestos preferidos. Le gusta abrazar a los periodistas aunque sea telefónicamente, y saber que al otro lado del aparato, un redactor de familia modesta, bajo salario y menús de TicketRestaurant, está tapando el auricular mientras dice a sus amigos: “Perdonad, es que me llama Florentino“. Pero si éste redactor se porta mal, adiós confianzas. No más llamadas. El ego marchito.

¿Cómo se llama eso? Diplomacia, relaciones públicas, seducción… Pocos empresarios tienen este rasgo tan difícil de manejar, pero tan rentable. Florentino Pérez no sólo lo hace telefónicamente, sino personalmente. Sabe cómo meterse a los periodistas en el bolsillo y es capaz de darse un paseíllo después de una rueda de prensa para abrazar a los periodistas, o darles la mano uno a uno.

Comparado con la cantidad de empresarios estirados que desgracian a los informadores, que no se ponen al teléfono cuando les llama un redactor, o que piensan que los periodistas son enemigos con bolígrafo, los gestos de Florentino son apreciados por la profesión. El problema es que a veces exige demasiado a cambio.

Por ejemplo, el año pasado se interesó por un jugador pero cuando vio que el fichaje se le iba al cielo, hizo creer a los periodistas (con un telefonazo de esos) que sus intereses estaban en otro jugador. Así bajaba el precio. Era como jugar a la Bolsa, pero con papel de periódico. A los periodistas les encanta que el presidente del Real Madrid les llame, pero no les gusta tanto que les use de esa forma. Pero lo hace. Yo te daré el conocimiento del mundo; tú me darás el alma, dijo Mefistófeles a Fausto.

Guste o no es un genio de la comunicación. Hace unos días, concentró la atención mundial tras lanzar una opa sobre la mayor empresa de construcción de Alemania. “Se convertirá en la mayor constructora de Occidente”. “Sólo le superan los chinos”. “Magistral“, dijeron los medios en los primeros minutos. Rascando un poco, la operación tenía mucha letra chiquita que rebajaba su envergadura. Pero quedó la estela de la gloria mundial.

Es mejor comunicador que Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, y gran rival. Quizá Galán haya triunfado impidiendo a Florentino terminar su asalto, pero de cara a la opinión pública, Pérez casi ha ganado.

La comunicación es uno de los brazos del éxito de su pequeño/gran imperio. El otro es el marketing. Aunque era conocido en el mundo, el Real Madrid sólo llegó a tener fama galáctica cuando Florentino se aplicó a convertir esa marca madrileña en universal. Los jugadores, como si fueran una rondalla, paseaban por el mundo dando puntapiés, firmando camisetas y balones, y haciéndose fotos con chinas, japonesas, mexicanas o californianas.Las chicas eran hasta más forofas que los chicos.

Aquello fue bueno para la ciudad de Madrid, que nadie distinguía en un mapa. Fue bueno para España. Pero no tanto para el Real Madrid, porque a fuerza de atraer planetas gigantescos como Beckham, Zidane, Figo, Ronaldo, y de pagar millones por ellos, el club perdió dinero. Concretamente 98 millones de euros. Fueron neutralizados con la venta de unos terrenos y por eso muchos expertos dijeron que Florentino hacía regates contables. Y luego perdió copas. Tres temporadas sin oler el triunfo. En ese equipo, había más átomos de vanidad por metro cuadrado que goles.

Como no ganaban copas, en 2006 le hicieron lo mismo que a Rienzi: le quemaron en la hoguera. Pero volvió.

De nuevo, en el sillón más influyente de este país, o mejor dicho, en el palco más poderoso del planeta, nido de enjuagues, pactos millonarios, truco o trato, Florentino reparte abrazos y se siente como el esplendor en la hierba. O en el césped. Políticos, empresarios, periodistas, artistas, cualquier mortal se muere de gusto por estrechar la mano de Florentino. Y el presi ha vuelto a su credo preferido: no hay que fichar futbolistas, sino estrellas.  No hay que fichar entrenadores, sino astros de la televisión. Así venderá más caros los derechos de transmisión.

Como publicaba lainformación.com hace unos días, las cadenas de televisión destinan cada vez más minutos a retratar los movimientos, las órdenes, los gestos y las libretas de Mourinho. Adiós al entrenador feote y pasmado. Viva la chispa. El marketing de Florentino en pleno vuelo y a toda máquina. Tanto monta, monta tanto Cristiano como Mourinho. Los autógrafos de ambos se cotizan hasta en eBay.

Esta vez, el club tiene cuentas mejores: con unos beneficios antes de impuestos de 30,9 millones de euros (el año anterior, 24,9 millones), con menos deuda, con menos proporción de gastos de personal, parece que los tiempos malos se han olvidado, al menos desde el punto de vista financiero.

Florentino ha logrado que la marca Real Madrid sea uno de sus mejores intangibles (el intangible, en contabilidad, es el valor de algo inmaterial). ¿Valor en libros? Unos cien millones de euros. ¿Valor real? Inimaginable.

Pero al final, la asamblea del Madrid no le juzgará por ese valor sino por las copas. Tiene nueve meses para ganar algo. No, mejor dicho, “debe ganar” algo. La paciencia de la afición ya duró un año. Otro más es imposible por más abrazos que dé en las reuniones.

Las dos noticias que sacudieron al mundo hace dos años: una vaca alcoholizada y Lehman

15 septiembre 2010 - 12:21 - Autor:

El 15 de septiembre de 2008 el mundo del arte quedó estupefacto cuando se anunció que Damien Hirst, el artista, había vendido una vaca sumergida en formol por 13 millones de euros.

Fue en la galería Sotheby‘s y la noticia ocupó las portadas de los medios de comunicación. Muchos comentaristas volvieron a comentar lo que siempre se comenta en estos casos: ¿dónde termina el arte y comienza la estupidez?

Más o menos era la misma pregunta que se hacían muchos inversores cuando supieron que el banco de inversiones Lehman Brothers había quebrado ese mismo día. En la madrugada, después de muchas llamadas de teléfonos y de reuniones, Dick Fuld, presidente de Lehman, dijo a sus asesores que avisaran al mundo de que estaban en quiebra.

En quiebra porque el banco de inversiones había colocado por todo el mundo productos financieros estructurados (suena muy bien), detrás de los cuales había hipotecas basura norteamericanas. ¿Dónde termina la banca y dónde empieza la estupidez?, pensaron muchos al desentrañar los productos financieros.

La caída de la casa Lehman detonó la caída de las Bolsas del mundo. Una tras otras fueron perdiendo puntos al descubrirse en los días siguientes que grandes bancos y empresas habían comprado en todo el planeta esos productos sofisticados que eran porquería cubierta de celofán.

Se hizo famoso en poco tiempo, el video de unos humoristas británicos donde se mofaban de cómo los banqueros venden basura en forma de regalos de Navidad.

Como dice hoy el profesor Tortella en el video sobre la crisis, esto comenzó en realidad en 2007, cuando quebraron varios fondos norteamericanos ligados a hipotecas basura.

Esas hipotecas habían sido concedidas por los bancos a familias con escasas posibilidades de devolver el dinero. Como los tipos de interés estaban muy bajos desde 2001 (gracias a Alan Greenspan), los norteamericanos se lanzaron a pedir créditos. Pero los bancos, en lugar de pedir una garantía seria (como se hace en España, donde se hipoteca la casa), daban créditos a personas sin ingresos, sin propiedades, sin trabajo. Los Ninjas (no income, no job, no asset).

Fue una tormenta financiera perfecta. Por un lado venía el ciclón de la codicia de las familias que se endeudaban sin límite y sin razón, y por otro, la codicia de los bancos, que prestaban sin control y sin razón. Lo mismo estaba pasando en España, solo que los bancos tenían al menos la garantía de que la persona que recibía el crédito respondía con su sueldo, su patrimonio y los avales. La deuda se mantiene de por vida. En EEUU, si no puedes pagar una casa, la abandonas. El banco se queda con ella pero no puede perseguirte de por vida.

Muchos economistas dicen que no se puede echar la culpa a la codicia, porque esa es la base de nuestra economía de mercado. En parte es verdad. Pero la codicia siempre se ha entendido como un exagerado deseo de tener cosas. “Afán excesivo de riquezas”, dice la Real Academia.

Hubo un afán excesivo de poseer dinero. ¿Es malo? Todo el mundo desea tener más dinero. Pero, ¿cuánto somos capaces de arriesgar?

Demasiado.

En realidad, la noticia de la subasta de la vaca de Damien Hirst y la noticia de la caída de Lehman estaban más emparentadas de lo que pensamos. Ambas eran fruto de cierto grado de estupidez humana.

El método Kaplan para hablar en público

11 septiembre 2010 - 7:00 - Autor:

Adriana Kaplan dice: “Si vas a hablar en público, no te pases de 20 minutos“. ¿Veinte minutos? A la mayoría de los hombres y mujeres de negocios, ejecutivos, empresarias y personas de alta dirección les parecerá poco. Los que organizan seminarios por toda España desesperan con oír esta propuesta. ¿Sólo veinte minutos? Con eso no tienen ni para empezar.

Pero Adriana Kaplan es tajante e insiste con este argumento: “Las películas de Hollywood tardan meses en rodarse y tienen miles de horas. Pero las resumen en una hora y media. ¿Pretende usted ser más ameno que una película de Hollywood?”.

Lo dicho, veinte minutos es suficiente.

“¿Has visto las conferencias TED? Cada intervención dura 20 minutos”, me dice Adriana Kaplan. Las conferencias TED se han hecho famosas en el mundo por su amenidad. (Pinchen aquí). Los oradores son escogidos si tienen que decir algo curioso, importante, destacado, increíble o sorprendente. No importa si es Bill Gates o un fabricante de vuvuzelas: a los 20 minutos le cortan y a otra cosa.

Rubia, ojos azules, Adriana Kaplan trabaja desde hace cuatro años enseñando al mundo de la empresa y de la televisión a comunicarse a través de su firma AK Comunicación. Lo de los 20 minutos de rollo es parte de su método. Pero hay mucho más.

Por ejemplo, cada vez que se organizan seminarios, convenciones y encuentros, los organizadores establecen los temas y la duración de los mismos. Llaman a un experto y le sueltan: tú vas a hablar del impacto de los hornos microondas en la productividad masculina. Tienes dos horas.

“No lo entiendo“, dice Kaplan sonriendo. “Resulta que esos ejecutivos que se pasan el día negociando duramente con otras empresas, que son hábiles comerciantes, hacen todo lo contrario en esta ocasión: agachan la cabeza y dicen sí cuando tienen que ir a un seminario. Deberían decir: ‘Perdón, yo sé hablar de esto, y sólo 20 minutos’. Punto”.

Es verdad. La inmensa mayoría de los seminarios que se organizan semanalmente en todo el mundo, consisten en traer personas para rellenar un programa insulso. Hablan más de la cuenta y aburren a todo el mundo.

“¿Sabes por qué no cambian?”, dice Kaplan. “Porque cuando terminan, se le acercan los pelotas para decirles que les ha encantado la charla”.

Totalmente de acuerdo. Todos estamos cansados de ir a seminarios y presentaciones aburridas. Si me preguntaran cuántas me han gustado, diría que apenas el 5%. Es una pérdida de tiempo y dinero que, si se cuantificase por un auditor, daría cientos de miles de euros tirados a la basura durante años.

¿Y las presentaciones en Power Point? Para ella la mejor presentación en PPT es la que no existe. “El Power Point es secundario pero los oradores se agarran a ello como un tabla de salvación porque no saben hablar en público”, dice Kaplan. Lo mejor: hablar sin PPT. Pero siempre que se sepan contar las cosas.

Adriana Kaplan ha entrenado a ejecutivos y a personas de la televisión. En general, cree que en España hay una tendencia a la excesiva formalidad en las presentaciones en público, cuando el orador se dirige a los demás con fórmulas archiconocidas: “Es un inmenso placer para mí…”.

Su regla preferida es que conviertan las palabras en imágenes. No aburrir. Contar historias. Por ejemplo, ella relata que una vez asistió a la charla de un ejecutivo de ING (el banco on line) sobre cómo se abrieron paso en España. No tenían mucho dinero para dar el salto pero lo invirtieron casi todo en Matías Prats. Este presentador apareció sentado en un banco se madera durante unos segundos en unos anuncios de televisión.

El joven equipo de ING estaba sentado en unas oficinas bastante modestas con unos cuantos teléfonos. Tras la exhibición del anuncio por televisión, los teléfonos seguían muertos. Luego sonó uno. Ellos lo miraron aterrorizados, como se mira en las películas gore a la llamada que anuncia otra muerte. Levantaron el auricular. “ING, dígame”. Sonó otro, y otro más, y al final no pararon de sonar teléfonos. Hasta hoy.

“Lo contó con tal pasión que nos mantuvo a todos electrizados“, dice Adriana Kaplan. Eso es lo que ella pide a los ejecutivos, al mundo de la empresa, a le gente a la que da clases. Por favor, cuenten historias. Ese es su método. El método Kaplan de hablar en público.

Los ejecutivos descubren las redes sociales… gracias a sus hijos

10 septiembre 2010 - 7:00 - Autor:

¿Redes sociales? Los ejecutivos y los empresarios de este país pensaban que debía ser una forma benigna de pescar atunes sin hacerles daño. La inmensa mayoría de las empresas no ha descubierto aún la utilidad de las redes sociales. No entienden a Facebook, o a Tuenti, menos aún los nuevos formatos de comunicación rápida y resumida con Twitter.

“Muchas organizaciones y personas se sienten perdidas”, resumía el bloguero César Alonso Peña en “Comunicación Positiva”. Pero no solo sucede en las pequeñas organizaciones sino en las grandes. La razón es muy sencilla: el fenómeno de las redes sociales ha estallado hace relativamente poco tiempo. Facebook tienen apenas seis años. Twitter cuatro. Tuenti cuatro también. Lo ven como un juguetre de adolescentes. Y es lo que son. Pero son juguetes poderosos.

“Los ejecutivos de las grandes empresas están descubriendo las redes sociales gracias a sus hijos“, afirma Pablo Herreros, socio de la consultora Goodwill. “Un día su hijo les explica cómo se usan y para qué sirven, y de repente, los ejecutivos regresan a la empresa y gritan a un departamento: ¡hay que estar en las redes sociales!”.

Sí, claro, hay que estar. Pero no vale cualquier forma de estar. César Alonso Peña recomienda “no empezar una estrategia social sin tener claro y conocer las habilidades de nuestra audiencia y lo que les interesa”. Dado que los grandes ejecutivos todavía no entienden bien para qué sirve ese juguete, se conforman con ver que su empresa ha abierto una cuenta en Facebook o Twitter, o un blog con la marca de la compañía. ¿Y?

“Como tienen un enfoque muy comercial, se pueden encontrar con la sorpresa de que los internautas los rechazan“, dice Herreros, que ha trabajado para compañías del Ibex. Esas empresas se convierten en trolls, invasores, chupadinero, codiciosos, y la red les pone el signo del diablo. Están tachados y recuperar la fama cuesta mucho.

Conocer productos a través de los hijos no es algo novedoso. Es una de las formas más habituales por las que los empresarios y los altos ejecutivos de las compañías descubren gustos, manías, aceptaciones… Ven lo que hacen sus hijos y comunican estas experiencias a sus subordinados. Una de las primeras películas protagonizadas por Tom Hanks (Big), trata de un niño metido en el cuerpo de un adolescente. Entra en una tienda de juguetes y destaca porque entiende lo que quieren los niños. El dueño de la empresa se fija en él, y trata de explotar esta cualidad.

Lo mismo está pasando en las empresas. Los adolescentes e incluso los niños están descubriendo a sus padres el uso de las redes, el juguete de nuestro tiempo. Pero muchas empresas lo descubren muy tarde o no lo entienden todavía.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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