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Los doce pilares de la tierra o la fórmula para ser un país desgraciado

9 septiembre 2010 - 9:21 - Autor:

Esta mañana, se ha hecho público el informe de Competitividad Mundial 2010-2011 que dirige el economista catalán Xavier Sala i Martín. Los países más competitivos del mundo son Suiza, Suecia, Singapur, EEUU, Alemania, Japón, Finlandia, Holanda, Dinamarca y Canadá.

España es el país que ha perdido más puestos en la lista de los primeros 50 países más competitivos. Ocupamos la plaza 42 (antes 33). No es que vayamos marcha atrás, sino que vamos en caída libre. Hemos perdido nueve puestos.

Siempre que veo este informe o informes parecidos, me pregunto cuáles son los criterios de la competitividad (palabra larguísima). Este informe del World Economic Forum afirma que hay 12 pilares necesarios para ser un país destacado. Es la fórmula mágica. Debería ser la guía de todo gobierno. Bastaría copiarlos y ya está: adiós hambre, adiós, problemas, viva la riqueza. Quien no cumpla estas doce reglas se convertirá en un país sin futuro. Es la fórmula para ser una país desgraciado.

Estos son los pilares:

1 Instituciones.

2. Infraestructuras.

3. Ambiente macroeconómico.

4. Salud y educación primaria.

5. Buena educación y formación.

6. Eficiencia de los mercados de bienes.

7. Eficiente mercado laboral.

8. Desarrollo de mercados financieros.

9. Preparación tecnológica.

10. Tamaño del mercado.

11. Sofisticación de los negocios.

12. Innovación.

Sala i Martín afirma que la interrelación de estos doce pilares es lo que hace que un país sea más o menos competitivo. Cualquier debilidad en una de estas áreas afecta a la otra.

¿Qué echo de menos? Creo que se le ha olvidado algo: el cumplimiento de la palabra. El mundo de los negocios vive del cumplimiento. Eso incluye los contratos firmados y a sus cláusulas, ya sea para hacer negocios o para trabajar. Pero sobre todo el valor que un pueblo da a sus compromisos, cualquiera que sea: de padres a hijos, de hermanos a hermanos, de alumnos a profesores, de amigos a amigos. Supongo que Sala i Martín lo incluye en la educación o en las instituciones. Aun así, creo que habría que crear el pilar 13. Cumplimiento de la palabra dada. Creo que en la mayoría de esos países, la eficiencia tiene una relación muy estrecha con el cumplimiento de la palabra, tanto en los negocios, en la política o a escala personal.

Si se aplica esta regla a la caída de España entonces significaría que hemos perdido incluso nuestra capacidad para afrontar nuestros compromisos. Nos hemos comvertido en un país menos serio. Más frívolo.

Viejos columnistas contra nuevos blogueros

8 septiembre 2010 - 7:57 - Autor:

Hace tiempo, cuando trabajaba como redactor en un medio de papel, solía ver cómo entraban los egregios columnistas al periódico y se paseaban mirando a los plumillas como extraños elfos encadenados a su dura tarea. Y así era. Nosotros en las mazmorras del periodismo, y ellos en el puente de mando, con el rostro acariciado por la brisa marina.

Yo me volvía hacia mis compañeros y les preguntaba: pero ¿quién lee a estos columnistas? Yo no desde luego. A unos columnistas no los comprendía porque usaban un castellano enrevesado. Otros me parecían aburridos.

Entonces, aparte de los columnistas, la voz del pueblo se reflejaba en otras dos secciones: Opinión, a la que llegaban artículos escritos por algunos especialistas que estaban encantados de que les pidiesen su criterio pero cuyos artículos solo leía su familia; y Cartas al Director. Eso era todo lo que el pueblo podía opinar.

Yo desde luego quería ser columnista, porque así me libraría de las cadenas de los teletipos, y podría opinar a mis anchas. Ahora soy bloguero.

Han cambiado las cosas porque ahora los blogueros han asaltado el “medio” de comunicación que es la Red, y allí se expresan a la velocidad de la luz y con mucha más intensidad que mil columnas en la prensa. Los medios de comunicación tienen que estar pendientes de los blogueros y no los blogueros de los medios. ¿Por qué? Porque los blogs son más escuchados. Si se midiera con Google Analytics cuánta gente lee a los columnistas de papel,  muchos de éstos en lugar de recibir una remuneración, tendrían que devolver dinero. No los lee casi nadie. La gente lee a los blogueros porque su lenguaje es más fresco y más actual.

Los políticos se han dado cuenta y por ejemplo, Obama invitó el año pasado a un bloguero a formar parte de la elite de periodistas que cubre la Casa Blanca. Se llama Garret Graf y ahora tiene 29 años.  Le conocí el año pasado y me sorprendió su envidiable virtud para comunicarse en público.

Pasan cosas sorprendentes con los blogs. Un chico o una chica que a lo mejor no han terminado ni el bachilleraro y que son malos estudiantes, ahora pueden ser líderes de opinión con sus blogs. Son los que imponen muchos criterios sobre la moda, el cine, el cultivo hidropónico o los móviles. Están encerrados en sus casas navegando todo el día. Sus padres abren la puerta de la habitación y la cierran desconsolados: “Nos hemos equivocado en su educación”, dicen con lágrimas en los ojos. No entienden que ese chaval o esa chica están encabezando un cambio en la forma de interpretar el mundo, y que algunos de ellos tienen más seguidores que muchos diarios digitales de renombre.

Por eso, me encanta que lainformacion.com apoye y patrocine los premios Bitácoras. Es como patrocinar los premios Nobel de la nueva forma de comunicar. Ayer junto con Raúl Ordóñez (de Bitácoras) estuve en un escenario en la Casa Encendida de la Fundación CajaMadrid y esto que acabo de escribir es lo que recuerdo haber dicho en pocos minutos sobre esos premios.

Los controladores han pasado de niños malos a personas creíbles gracias a la comunicación

6 septiembre 2010 - 7:00 - Autor:

En febrero de este año, cuando el ministro de Fomento y los controladores comenzaron su batalla campal, la opinión pública se puso a favor de José Blanco, o sea, del gobierno. Los controladores eran los niños malos de la película. Primero, porque ganaban mucho. Segundo, porque nadie les había visto la cara.

Todo empezó en enero de este año, cuando los controladores insinuaron que irían a la huelga en Semana Santa si no se firmaba el convenio laboral. En realidad, los controladores estaban esperando desde hacía años un nuevo convenio pues el actual, a fuerza de prórrogas, no recogía sus demandas. Aunque muchos no lo crean, deseaban racionalizar y ordenar los horarios, pues había muchas horas extra que, por cierto, eran las mejor pagadas. También, muchos de ellos deseaban rescindir su contrato, cobrar una indemnización abultada y retirarse.

En esas fechas, el ministro reconoció que estaba un poco harto de las huelgas de celo y las amenazas,  y lamentó que la navegación aérea estuviera sujeta “al capricho de los controladores”.

Insinuó que los salarios eran muy elevados, pero los controladores mantuvieron sus amenazas. En febrero, el ministro José Blanco movió sus peones. Primero, denunció que había controladores que ganaban hasta 900.000 euros al año, que le media estaba en 200.000 euros al año, y que iba a aprobar un decreto ley para meterlos en cintura. También privatizaría AENA (Aeropuertos Nacionales).

La opinión pública le aplaudió, por supuesto, ¡qué barbaridad eso de ganar casi un millón de euros al año! Los controladores incluso se asustaron y desde luego, comprobaron que nadie les apoyaba. “Empezamos perdiendo 10 a cero”, comenta César Cabo, el portavoz de los controladores. “Era como enfrentarse al Titanic”, añade.

César Cabo y Daniel Zamit, portavoces de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) reaccionaron usando el único arma que podían utilizar incluso mejor que la amenaza de huelga: la comunicación. O mejor, dicho, la contracomunicación. Tenían que responder con eficiencia al envalentonamiento del ministro.

Contrataron los servicios de una de las agencias de comunicación más caras de este país: Estudio de Comunicación. Se lo podían permitir con sus sueldos. Fundada por Lalo Azcona, antiguo presentador estrella de RTVE, estos profesionales de la imagen (y de la palabra) comenzaron su tarea entrenando a los protavoces sobre qué había que decir, cómo había que decirlo y cuándo. Pero antes de nada, les cambiaron a los jóvenes portavoces la forma de vestir.

No es que vistieran como el arlequín, sino que eran a veces demasiado informales. Les pusieron chaqueta, les enseñaron a tratar con periodistas, les dieron clases de cómo presentarse en público ante las cámaras, les dieron unos cuantos consejos sobre cómo mirar, responder, vocalizar, sentarse… Y se encontraron con alumnos avispados.

Ya fuera en la calle, en el programa La Noria, en debates de televisión, en la radio, o en la prensa, los portavoces Cabo y Zamit comezaron a presentar sus argumentos. Y uno de los más contundentes fue: “¡El ministro miente!”, que dejó paralizados a todos.

Se les notaba más seguros y más respondones. Hablaban con seguridad. Negaban que se estuvieran forrando. Contestaron que hubo un solo caso de alguien que llegó a ganar 900.000 euros. Añadieron que se trataba de las horas extra. Y terminaron diciendo que la culpa era de la mala organización horaria de Aena.

Al final, el público empezó a crerse (no a justificar) que los controladores no eran esa cuadrilla de niños pijos, malos  y traviesos. Y hasta el ministro se dio cuenta de que tenía delante a gente peleona. “Ha habido un cambio en Fomento”, reconoce César Cabo.

Este portavoz además ha logrado algo que ni se esperaba. Hacerse famoso en las redes sociales. Se han creado grupos de admiradoras en Facebook. Algunas comentaban que les daba igual lo que decía, porque sólo querían escucharle. Bastaba verle ante los micrófonos en la calle o en programas de televisión para darse cuenta de que allí había alguien con gancho popular. Más aún si se parecía a unos de los galanes de la serie “Mujeres desesperadas” (bueno, el galán que hace de fontanero, nada que ver con un controlador). Al lado de José Blanco, el Titanic era César Cabo.

“Hemos equilibrado el partido”, afirma ahora Cabo. “A finales de agosto, la opinión pública nos estaba escuchando“.

Los controladores han salido satisfechos con el acuerdo logrado hasta ahora con el ministerio de Fomento. El ministro ha bajado el tono de sus filípicas. Los turistas han respirado porque el verano no ha sido un caos aéreo por culpa de los controladores españoles. Los comerciantes y hosteleros se frotaron las manos al ver que se desconvocaba la huelga de agosto.

Las reuniones no han terminado. Pero César Cabo afirma que ahora hay un “clima de negociación”.

Al final, si todos salen satisfechos con el próximo acuerdo, se podría convertir en uno de los mejores casos de gestión de comunicacion para las escuelas de negocios a pesar de que César Cabo afirme: “Todavía no entiendo a los medios”.

La guerra de ETA en Wikipedia

5 septiembre 2010 - 13:55 - Autor:

Apenas 30 minutos después de que ETA anunciara un alto el fuego, ya se habían añadido a la página de la organización terrorista en Wikipedia, las entradas de esta nueva oferta.

Quien lea el extenso resumen de ETA en Wikipedia (ocupa 39 pantallazos) se encontrará con que no es un artículo con claras inclinaciones políticas a glosar su lucha por la independencia. Se mueve con bastante imparcialidad, aunque haciendo algunas concesiones a los deseos políticos de la banda terrorista. Pero hay que reconocer que la palabra terror o terrorista aparece 164 veces.

La sorpresa viene en la versión inglesa. Ocupa 26 pantallazos. Califica a ETA de grupo separatista y la palabra terror o terrorista solo aparece 64 veces a pesar que la extensión del artículo es bastante considerable. Dice que ha evolucionado de grupo cultural, a una banda paramilitar marxista-leninista.

Mientras la página española de Wikipedia habla de que para conseguir sus fines, la banda “utiliza el asesinato, el secuestro y la extorsión económica tanto en España como, ocasionalmente, en Francia“, la versión en inglés apenas menciona estos importantes detalles, a pesar de que reconocer que la banda ha cometido asesinatos y secuestros.

Resume que se le califica grupo terrorista en la Unión Europea y en EEUU, pero no explica por qué en algunos medios de Gran Bretaña, siendo de la UE, no se aplica el término.

Hawking, Dios y el Halcón Milenario

7:00 - Autor:

Emocionados por los descubrimientos de la física, los científicos del siglo XIX pensaron que era cuestión de tiempo conocer por qué sucedía todo. Lord Kelvin, uno de los hombres de ciencia más destacados de ese siglo, dijo ante la Royal Society que la física estaba llegando a su fin y que todo fenómeno se podría explicar con un puñado de leyes físicas.

Lord Kelvin simplemente se basaba en las leyes newtonianas que daban cuenta por fin del movimiento de los astros con una precisión nunca vista. Años antes de Lord Kelvin, el físico francés Laplace también había afirmado que si conociéramos todos los átomos del universo, sus trayectorias y sus velocidades, podríamos determinar el futuro. Daba la impresión de que Dios iba a perder esta partida.

Pues esa era la opinión general en el siglo XIX. Sólo había que darle a la ciencia un poco de tiempo para que nuestro conocimiento fuera absoluto. Las certeras teorías de Darwin dieron un empujón a esta creencia del lado de la biología. La física estaba esperando su gran momento el cual no tardaría en llegar. Cada vez se avanzaba más en el campo de la astronomía, escrutando los grandes astros y sus movimientos, y lo mismo sucedía a escala microfísica, donde ya se habían descubierto  decenas de elementos que se agregaban a la tabla periódica. El átomo estaba acorralado. Había que destriparlo un poco más para conocer las fuentes de la vida. Dios, cero; física, 1.

Ese momento no llegó en el siglo XIX de modo que se esperaba que el siglo XX sería el que daría el gran golpe del conocimiento científico.

Pero las cosas se empezaron a torcer. En primer lugar, el alemán Max Planck vio que los átomos no se comportaban como sistemas planetarios en pequeño. Hasta entonces se pensaba que los electrones orbitaban alrededor de un núcleo girando como peonzas cargadas de energía.

Planck dijo que los electrones daban saltos de una órbita a otra y que entonces emitían paquetes (quantums) de energía. Luego, se vio que los átomos una veces se comportaban como ondas y otras como corpúsculos. Por fin, un danés, un austriaco y un alemán descubrieron algo que sentó las bases de la nueva física: no podemos conocer el comportamiento de los electrones porque el hecho de observarlos ya modifica su comportamiento. Más aún: nosotros creamos la realidad observándola. Encima los átomos pueden estar en dos sitios a la vez. Sí en dos sitios.  Y por último, no sabemos por qué sucede eso. Solo sabemos que sucede así.

Einstein se negó a aceptar esa propuesta que calificó de “vudú” y fantasmal. La realidad estaba ahí afuera y punto. Pero a medida que los científicos aplicaban las leyes de Heisenberg, Bohr y Schrödinger (los creadores de la nueva física) comprobaban que funcionaba tal y como lo predecían.  La realidad no existe hasta que la miramos. Nosotros creamos la realidad.

Esta propuesta que suena tan absurda es hoy la que reina en la física moderna. Se le llama mecánica cuántica y sus fórmulas funcionan a la perfección. Es irracional, sí. Es ilógica, sí. Es absurda, sí. Pero desde los chips hasta los láseres pasando por los instrumentos de resonancia magnética funcionan en base a estas nuevas leyes. “Quien no se quede perplejo con la mecánica cuántica es que no la ha entendido”, llegó a afirmar Niels Bohr, uno de los padres de la idea.

En resumen, la física moderna es incomprensible. Nada que ver con lo que predecía Lord Kelvin. Tampoco consolaba saber, como decía Bohr, que  ”la meta de la ciencia no es describir la naturaleza sino sólo describir lo que podemos decir de la naturaleza”.

La entrada en escena de Hawking negando que Dios haya sido necesario para crear el universo no resuelve ninguna duda científica porque siguen ahí.  “It is not necessary to invoke God to light the blue touch paper and set the Universe going.” (No es necesario invocar a Dios para poner en marcha el universo”, dice en su libro “The Grand Design” (ha sido traducido como “el gran diseño”, pero más bien es “el gran designio”, “el gran propósito”), que se pondrá a la venta el próximo 9 de septiembre.

Hawking cree que el universo ha sido resultado de las fuerzas gravitatorias.

Hasta ahora, se sabe que el universo se maneja con cuatro fuerzas elementales: la gravedad, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Y Einstein se pasó la última parte de su vida tratando de encontrar una teoría que unificase todas las fuerzas. Murió sin lograrlo y hoy sigue sin encontrarse.

Hawking dijo en 1988 que si descubriéramos una teoría completa, sería el último triunfo de la razón humana “y conoceríamos la mente de Dios”. Lo dijo en un libro superventas llamado “Historia del tiempo”.

En un programa de televisión de Channel 4 dijo hace pocos meses lo contrario: “Esta es la cuestión: la forma como se creó el universo ¿empezó gracias a una decisión de Dios o por una ley física? Creo que la respuesta es lo segundo”.

A muchos les habrán inquietado o molestado las opiniones del físico. Hawking se remite a pruebas como la materia oscura, la expansión acelerada del universo y las leyes gravitatorias. Sean molestas o no las opiniones de Hawking, su desafío ha agitado el interés y ahora es una de las cuestiones más leídas en los diarios y más debatidas en redes sociales. Y, aparte de su interés por vender libros, hay que agradecer a Hawking que remueva las conciencias e introduzca temas de debate que no son desde luego nada frívolos.

Para la comunidad científica, la opinión de Hawking sobre la existencia de Dios y el universo no carece de interés. Se trata del hombre que profundizó en la teoría de los agujeros negros y comprobó el Big Bang, esa teoría por la cual el universo nació de una gran explosión en el minuto cero de la historia. ¿Y en qué se basó Hawking para sostener sus teorías? En la mecánica cuántica.

Pero desgraciadamente, el gran enigma cuántico sigue intocable. Los átomos se comportan de forma ilógica. El universo está compuesto de átomos. Ergo, el universo es ilógico. ¿Se puede probar la existencia de Dios con estas premisas? Ni eso ni lo contrario. Además, las ideas de los grandes científicos siempre son superadas por las ideas más frescas y revolucionarias de otros científicos, que en un principio parecen heréticas.

Por ejemplo, para estremecernos un poco más, la mecánica cuántica por ejemplo predice una conectividad universal, como si todos los átomos tuvieran relación e influencia entre sí. “No puedes zarandear una flor sin perturbar una estrella”, decía el científico Francis Thompson. Es más, muchos cientificos creen que eso sería la explicación de fenómenos como la percepción extrasensorial y otros parafenómenos, como afirman los físicos Bruce Rosenblum y Fred Kuttner en su libro “El enigma cuántico” (Tusquets). Y todo porque la mecánica cuántica permite adentrarse en el terreno de la conciencia y de la mística. Un verdadero enigma.

Muchos dan pie a su imaginación, y predicen que llegará el día en que las proezas el Halcón Milenario, la nave estelar de Han Solo que cruzaba el universo apretando el botón del hiperespacio, se hará realidad. Eso es lo que tienen las leyes de la física: lo que pensábamos que era imposible se transforma en posible, con lo cual da pie a la hiperimaginación.

Pero si hay algo cierto en la ciencia es que las leyes más nuevas destrozan a las más viejas y la humanidad da un salto en el conocimiento hasta el punto de que están sucediendo cosas increíbles en los laboratorios. Cuando uno escucha al físico Ignacio Cirac diciendo que la próxima generación de ordenadores cuánticos se basa en una ley de la física por la cual un átomo transmite sus cualidades a otro más distante sin mediar la ley de causa-efecto, se queda uno paralizado. Después de eso, todo es posible.

No es de extrañar que un día, los científicos nos den este titular: “Demostrado: Dios existe”.

En lo que refiere a mí, hace tiempo que renuncié a pensar si el universo fue creado por las leyes físicas o por Dios. Ahora me pregunto por qué los hombres crean a los dioses. Y en la espera, me refugio en un verso de Bécquer que leí hace tiempo: “Mientras el hombre no descubra las fuentes de la vida, habrá poesía“.

Eclipses, lunas llenas y pánicos: comienza el período más supersticioso de la Bolsa

4 septiembre 2010 - 7:00 - Autor:

Septiembre y octubre han sido desde hace muchos años los peores meses de la Bolsa. Hundimiento del 29, caída del 87, colapso de 2008. Todos esos años tienen en común las fechas: alrededor del otoño. The Wall Street Journal entrevistó hace tiempo a un astrólogo que le confirmó lo siguiente: “Las caídas debido al pánico siempre han tenido lugar el 27 o el 28 del séptimo ciclo lunar, lo cual coincide con los pánicos de 1857, 1907, 1929, 1987, y 1997, que marcaron su punto más bajo estos días de octubre”.

Para saber si había algo científico en esa afirmación, un norteamericano llamado Steven Puetz se dedicó a registrar las coincidencias entre las crisis bursátiles y los ciclos solares y lunares. Concluyó que las grandes catástrofes en la historia de la Bolsa sucedían cuando hay luna llena en un periodo de seis semanas anteriores o posteriores a un eclipse solar total.

¿Qué pasó en la última gran crisis?

El 1 de agosto de 2008 hubo un eclipse total de sol. Hubo luna llena el 16 de agosto y el 15 de septiembre. La Bolsa comenzó a desinflarse en la semana del 16 de agosto. Y el 15 de septiembre a la una de la madrugada, el banco Lehman Brothers anunció que se iba a la quiebra. Horas después se  derrumbó la bolsa de Nueva York. Se cumplía lo que dijo Puetz.

De modo que entramos en alerta naranja. Hace unos días The Wall Street Journal quiso sacarle jugo a estas predicciones astrológicas, publicando el clásico artículo sobre las extrañas coincidencias.

“La superstición pesa en el ánimo de los inversionistas durante septiembre”, decía el titular del mayor periódico financiero del mundo. “Las evidencias que se remontan a más de 100 años atrás indican que septiembre ha sido cruel con el Promedio Industrial Dow Jones, incluido el colapso del mercado en lo más álgido de la crisis financiera hace dos años y en los días previos a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001″, afirmaba el diario.

Ahora bien, detrás de ese septiembre u octubre negro, también hay mucha lógica. En esas fechas empiezan a conocerse los resultados del tercer trimestre, el llamado Q3 (third quarter), que abarca de julio a septiembre, y que para muchas empresas no es el más brillante.”Las empresas empiezan a emitir advertencias antes de divulgar sus resultados del tercer trimestre y los administradores de fondos de inversión vuelven al trabajo después de un verano boreal habitualmente liviano”, afirma el diario financiero.

Pero como nadie es capaz de predecir el comportamiento de la Bolsa con un 100% de aciertos, muchos inversores, incluso grandes inversores, acuden a las cartas astrológicas para despejar las incógnitas. Un analista norteamericano llamado Christopher Carolan ganó un premio Dow Jones (creado por el célebre fundador del índice) gracias a un libro titulado “El pánico de otoño”. Y relacionaba estas nefastas fechas con coincidencias planetarias. Hoy su página web es muy popular entre los fondistas.

La astrología y las finanzas van más juntas de la mano de lo que la gente piensa. En Suiza, el diario digital económico Cash edita habitualmente los pronósticos astrofinancieros realizados por la firma Astrodata. No es que acierten mucho, porque sus predicciones para comienzos de 2010 no fueron muy agudas, pero ¿es que hay algún analista más serio que acierte?

Claude Weiss, el promotor de este portal mágico, no solo se ha hecho muy popular entre el mundo de las finanzas suizo, sino que despliega una intensa actividad basada en seminarios donde se prometen grandes beneficios si se saben entender los ciclos de los astros.

Y no está solo. Raymond Merriman tiene un portal denominado Merriman Market Analyst donde ya ha puesto en venta su almanaque zaragozano versión suiza. Se llama “Forecast 2011″ y relaciona las constelaciones con la fortuna. Vale 50 euros. ¿Quién no arriesgaría 50 euros para saber si puede ser millonario?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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