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Diez cosas (nada delirantes) que me gustaría ver en España en 2011

31 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

Promesas, deseos, ¿delirios? Esto es lo que me gustaría que pasara en 2011.

  1. Que los precios de la vivienda bajen un 50%. ¿Locura? No. Es que subieron un 200% en los últimos diez años. La locura fue el pasado.
  2. Que las filtraciones de WikiLeaks obliguen al gobierno español a abrir sus archivos. En España no existe una ley de Transparencia Informativa, aunque está en marcha. Con ello se evitarían muchas corrupciones.
  3. Que empresarios y los sindicatos hagan un nuevo contrato laboral por el empleo. Los empresarios hacen fijo al 100% del personal. Los sindicatos rebajan la petición por despido.  En fin, que baje la cola del paro.
  4. Que Moody’s Fitch y S&P eleven la deuda española hasta AAA+. Aquí seremos un poco bestias con los toros pero somos gente serie, leñe.
  5. Que Zapatero no prometa nada desde el punto de vista económico. Total, no lo va a cumplir pues no cumplió lo que prometió en 2009.
  6. Que bajen los precios de los libros (de papel y electrónicos).
  7. Que haya más jóvenes que quieran ser empresarios.
  8. Que el ahorro no se llegue a agotar antes de tiempo: hace un año la tasa de ahorro era del 25% porque teníamos seguro de desempleo e indemnización por despido y algo en la cuenta corriente. Ahora es del 7,5%. Hemos entrado en alerta roja.
  9. Que las tarifas de las compañías telefónicas se pongan al nivel del resto de la UE.
  10. Que sigamos teniendo el euro.

Sea valiente y responda a esta pregunta: ¿cuánto pagaría por descargarse una película?

30 diciembre 2010 - 9:00 - Autor:

Piratear, lo que se dice piratear, lo hacíamos todos desde hace tiempo.

Cuando se inventaron instrumentos de reproducción, se comenzaron a piratear las cosas. En los setenta, cuando se inventaron los radiocassettes, la gente joven copiaba música y la pirateaba sin tener conciencia de ello. Hoy lo siguen haciendo con otros medios: bajándose música de internet.

Antiguamente, gracias a los copistas, los amanuenses y a los escribanos tenemos los fragmentos de la filosofía griega, del antiguo y nuevo Testamento, de novelas, escritos y trozos de la historia antigua.

Ejemplares del Quijote circulaban por España y América sin que el editor original se llevase un duro. Y todavía lo siguen haciendo. Leí una historia muy divertida de un escritor peruano que hace poco compró en un mercadillo callejero su propia obra pirateada antes de que el impresor oficial sacara el primer ejemplar. En Perú, piratear libros de famosos es el deporte nacional.

De modo que estamos ante una costumbre muy antigua: la piratería.

El problema de ahora es que los medios permiten el saqueo en gran escala: antes, tardabas un montón en copiar en cinta un vinilo. Ahora te descargas cientos de canciones en un momento. Películas. Libros. De todo lo que pueda ser reproducible. Hasta videojuegos.

Y así es cuando llegamos a la pelea final: porque es una pelea. De este lado, a los internautas que quieren seguir obteniendo todo gratis. Y del otro, a los que han creado esas obras y desean obtener algo de dinero por sus creaciones.

Ambos grupos tienen algo en común: el dinero. Los internautas no quieren pagar por casi nada, ya que así les sobra algo para unas copas en los fines de semana; y los creadores quieren que les paguen porque así pueden irse de copas en los fines de semana.

Y ahora viene lo bueno. Muchos de los implicados en esta guerra no quieren pisar los callos de los internautas porque representan votos, representan a la juventud, representan a la opinión de los jóvenes, representan a la movida, la alegría, la marcha, lo guay y lo moderno. Y es muy feo ponerse en su contra y pasar por viejo, carca, amante de las prohibiciones, cerrajero de webs y personaje siniestro del sistema. Hace poco, mi hijo me comentó: “Papi, la gente joven pasa de la política: solo quieren ver pelis en seriesyonquis.com, tomarse unas copas y hablar de fútbol“. Con razón o sin ella, esas personas crean opinión en las redes.

Esa misma gente quiere que todo sea gratis. O casi. Yo también quería eso cuando era joven y no tenía un duro: transportes gratis, copas gratis, cines gratis… ¿Por qué? Porque es gratis, caray. Ya me hubiese gustado en mi tiempo tener vinilos gratis. Pero tener una colección medianamente decente era muy caro.

Pero está pasando algo: esos mismos internautas están comprando música en iTunes por un dólar la canción, están comprando Apps para sus móviles (desde medio euro hasta muchos euros), y compran videojuegos de segunda mano por una razón: porque son baratos. ¿A partir de qué precio les parece caro? No lo sé pero es fácil averiguarlo. Coja su producto, cuélguelo de la red y empiece a subirlo de precio, desde medio euro hasta lo que se le ocurra. Llegará un momento en que no venderá nada. Ese es el precio máximo que está dispuesto a pagar el pueblo.

Hoy día, se puede comprar libros por internet y la gente lo hace en EEUU porque valen menos de 10 dólares. En España, los libros recién salidos valen mucho. Hace poco publiqué en este blog que el último libro de Ken Follet pesa un kilo y medio y vale casi 25 euros. Pero si lo quieres comprar legalmente por internet, todavía es caro: 17 euros. Más que en Amazon (la versión para Kindle  cuesta 13,79 dólares, es decir, menos de 10 euros). Lo siento, amigos: aquí cuesta demasiado.

Solo los de autores desconocidos se pueden encontrar a precios muy bajos en bubok o Lulu. Pero se venden. Mientras el precio sea competitivo, se vende.

Esa es la cuestión. Igual que ha cambiado el modelo de negocio de los periódicos (de papel a internet, y por cierto, hay webs que son gratis total y otras de pago), también ha cambiado el modelo de la música, de los libros y de las películas. Es así. Ahora el mercado es mundial. Tenemos a miles de millones de personas a nuestra disposición porque el progreso significa tener adsl, internet y un ordenador. O un móvil. ¿Qué prefieres? Vender cien libros a 25 euros. O vender 1.000 a 5 euros.  Con la segunda opción ingresarás el doble.

Pedro Pérez, presidente de la Federación de Productores (Fapae) afirma en una entrevista publicada hoy en lainformacion que una de las salidas podría ser estrenar una película en las salas e internet al mismo tiempo, con unos precios razonables.

La piratería seguirá existiendo, y seguirá siendo perseguida. Pero el día en que la industria piense que bajando los precios, aumenta el volumen de ventas, entonces habremos entrado de verdad en la era de internet, o del comercio on line.

Mucha gente está abonada a canales de pago para ver películas buenas que se estrenaron hace poco.

Y ahora la pregunta: ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por una película que se pudiera descargar de internet con total calidad y de forma legal?

En EEUU ya se ofrecen casi 5 millones de empleos por internet

28 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

Vendedores, contables, consultores, expertos en salud, telecomunicaciones o internet, incluso en material de defensa. Según un informe de la empresa norteamericana Indeed, en estos momentos las empresas norteamericanas están ofreciendo unos 4,7 millones de puestos de trabajo a través de internet, la nueva ventanilla de reclutamiento.

La noticia, publicada hace unos días por The Wall Street Joutnal, es un empujón a los portales de las propias compañías, así como a los de empleo (en España sería Infojobs). Nada que ver con el año pasado: las empresas norteamericanas ofrecieron 2,7 millones de puestos de trabajo a través de internet. Es decir, la mitad.

¿Qué significa eso? Que cada vez más empresas están empleando este medio tecnológico para rellenar sus plantillas. El 1 de diciembre de 2008, cuando la crisis comenzaba a hacer mella en la economía americana, se estaban ofreciendo 3,3 millones de empleos por internet. Eso incluía las páginas de las empresas, así como las de las compañías que viven de ese negocio.

En mayo del año pasado, el número de ofertas había decaído a 2,5 millones. En mayo de este año, ya había subido a 3,4 millones. Ese era el número vivo de ofertas. Y luego ascendió a 4,7 millones este mes de diciembre.

Según The Wall Street Journal, estos empleos no incluyen otros que no suelen usar estos medios para manifestarse como los empleos agrícolas, los de la industria y la construcción. Esta lista no representa toda la oferta, sino aquella que quiere mostrarse por internet. Y aun así, es incompleta porque muchas compañías no publican sus necesidades en sus portales. Para evitar que las cifras se hincharan, la empresa que elaboró este informe evitó las duplicaciones.

De todos modos, combinado con el número de peticiones de seguro de desempleo, estos datos no quieren decir que la economía americana viva una notoria recuperación. Más bien, que las empresas están aprendiendo a usar internet para buscar talentos. Y que ya se ha convertido en el gran buzón de correo de los currículos de los parados.

En esta empresa trabajas gratis y eres feliz

27 diciembre 2010 - 10:47 - Autor:

Todos sabemos cómo funciona Eroski, una cooperativa donde pagas para trabajar. Los empleados ponen una cantidad inicial, se convierten en cooperativistas, y luego reciben su salario mensual. Al final de cada año, si la empresa ha obtenido beneficios, se reparten entre los cooperativistas.

Pero, ¿y si nos quedáramos en la primera parte? Es decir, ponemos la pasta, trabajamos, pero no nos pagan ningún salario. ¿Trabajar gratis? Peor aún. ¿Pagar por trabajar?

Sí, y además, tan contentos. Yo lo acabo de hacer. Hace unas semanas doné una minúscula cantidad de dinero a Wikipedia. Un día, mientras buscaba una información, me saltó la cara del fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, pidiendo una donación para seguir con esa labor. Lo hice a través de PayPal en un momento. Es la segunda vez que lo hago este año.

El asunto no queda ahí porque porque yo he aportado mis granitos de arena a Wikipedia. Este año escribí e inserté en Wikipedia una información sobre Wikileaks. Cada año meto algo. No mucho.

Si sumamos esas dos cosas, resulta que he trabajado gratis para Wales y le he dado dinero. ¿Es esa la empresa del siglo XXI? Recuerden que es lo que dije en un post hace tiempo: Anarquia S.A. La empresa de moda es aquella en la que trabajamos no por dinero sino por amor a la creatividad. Porque estamos motivados. Porque nos sentimos estimulados.

Es el meollo del libro de Daniel Pink “La sorprendente verdad sobre qué nos motiva” (Gestion 2000). Y él pone el ejemplo de Wikipedia. Lo llama Motivación 2.0

Pues bien: esta semana, si pinchan en cualquier artículo en inglés de Wikipedia, no solo se encontrarán la cara de Wales, sino que abajo, sale la cantidad que ya ha recaudado: 13,1 millones de dólares. Necesita un poco más para llegar a su objetivo de 16 millones de dólares. No está nada mal. O sea, trabajamos para él, le damos dinero, y encima recaudará 16 milllones.

Y tan contentos.

El hombre que saltaba charcos y regalaba huevos

26 diciembre 2010 - 14:50 - Autor:

Subidos a camionetas, con silbatos, sombreros de plástico y algunas cervezas, los jóvenes celebrábamos las elecciones presidenciales de Venezuela de 1973 como si fuera un carnaval.

En nuestra caravana, teníamos confeti y pancartas de dos colores: verde copeyano, y blanco adeco. Si pasábamos junto a una caravana de otro partido llena de chicas guapas, cambiábamos los colores y las seguíamos. Esa era nuestra forma de ver la política. Las mayores contiendas consistían en lanzarse caramelos.

En aquellos años, había dos grandes partidos en Venezuela: lo adecos (Acción Democrática o AD), eran un poco más socialdemócratas; los copeyanos (Copei), más conservadores.

El candidato de los adecos era Carlos Andrés Pérez. Todavía recuerdo la canción de su campaña: “Este hombre sí camina, va de frente y da la cara: ¡Carlos Andrés!”.

Se le veía en televisión saltando charcos en los barrios de chabolas, y repartiendo huevos a los más pobres. Se iba a esas lomas de miseria, llenas de belenes de verdad, tan pobres como el nacimiento de Jesús, y se ponía a prometer de todo: que iba a llevar carne, leche y huevos, que iba a mejorar las condiciones de vida.

Era un hombre enérgico y optimista; y como el candidato de Copei parecía una marmota aburrida, Carlos Andrés Pérez o CAP ganó las elecciones.

Poco después de ganar, CAP nacionalizó el petróleo y el hierro. Hasta entonces se pagaban unos royalties a las multinacionales por explotar esas materias primas, pero me acuerdo que en 1976 todo el país gritó: “El petróleo es nuestro”. También creó PDVSA, la Repsol venezolana.

Fue un acierto porque el país se inundó de dólares.

En 1972 había estallado una guerra en Oriente Medio, que elevó los precios del barril de 4 a 12 dólares. Pérez se benefició de una entrada tan masiva de dinero, que hasta creó el mayor programa de becas jamás conocido por un país, las becas del Gran Mariscal de Ayacucho, que enviaron venezolanos a estudiar por las universidades de todo el globo. Yo pedí una beca pero como no me la dieron, me vine a España con mis ahorros…. ahorritos.

En 1979, el conflicto con Irán, la entrada de los ayatolás y la expulsión del Sha y su régimen prooccidental, volvieron a disparar los precios del crudo hasta 30 dólares, y Venezuela se convirtió en la Arabia Saudí de América.

CAP perdió el poder en 1979, pero volvió a presentarse en 1988 y ganó. Pero las cosas habían cambiado. El país estaba empezando a ir mal, y para arreglarlo un poco, subió el precio de los carburantes. En Venezuela se puede subir casi todo, pero no la gasolina. Es la gasolina más barata de mundo: hoy, por ejemplo, con menos de dos euros se llena un tanque de 60 litros.

Cuando subió la gasolina, el pueblo se puso bravo: salió a la calle y descerrajó supermercados. Fue el Caracazo de 1989. Pérez envió a los militares, que se dedicaron a echar plomo y abrir fosas comunes. La cifra de muertos se desconoce: unos dicen que 250, otros que dos mil. Algunos militares se llenaron de rabia al ver lo que habían hecho.  Y empezaron a conspirar.

Tuve un encuentro con CAP en Davos (Suiza) en 1992, durante las famosas reuniones del World Economic Forum. Me hice amigo de sus portavoces y cuando esperaba entrevistarlo, todos los venezolanos salieron pitando. Era el 4 de febrero. No lo olvidaré porque luego vi en televisión que un grupo de militares estaba intentando dar un golpe de estado en Venezuela.

Intentaron tomar los estudios de televisión, colapsar el aeropuerto de Caracas y conquistar los centros estratégicos. Fracasaron. Los enviaron a la cárcel. Pero antes de reconocer que había fracasado, salieron en televisión diciendo que no habían conseguido sus objetivos “por ahora”.

Ese era Hugo Chávez Frías.

Carlos Andrés ganó esa batalla, pero perdió el poder pues en su segundo mandato, su mala gestión con dinero del estado, le supuso un juicio de estado y la prisión. En realidad, todo consistió en enviar dinero para ayudar a Violeta Chamorro, candidata liberal en Nicaragua. Pérez quería evitar en todo lo posible que ganasen los comunistas. Todos los estados lo hacen, pero a él le pillaron.

Por cierto, una paradoja: los comunistas acabarían ganando en Venezuela, y encima, comandados por la persona que él mismo metió en prisión: Chávez.

Visité a Pérez en su prisión domiciliaria en 1996, junto con el periodista Rafael del Naranco (colaborador de lainformacion.com) y con mis hermanos.

Estaba recluido en un chalet llamada “La Ahumada” en la urbanización Oripoto, en los altos de Caracas. Su salud era sobresaliente y él mismo se regodeó contándonos que se mantenía en forma haciendo ejercicio todos los días. Creo que corría sobre una pista rodante. Nos dijo que estaba leyendo “Trust” de Francis Fukuyama, un libro que le había regalado, según supe después, Diego Arria, que fue uno de sus ministros.

Otro de sus ministros fue Moisés Naim, hoy director de la revista norteamericana Foreign Affairs.

Creo que CAP tenía cierta visión del estado, y desarrolló un programa gigantesco para que los venezolanos amaran a su país. Creó por ejemplo muchos parques nacionales, y fomentó el cariño a las selvas, los saltos de agua, y a ese montón de maravillas que no se ven en otras partes del mundo. También inauguró una red de hospitales públicos, y trató de fomentar las obras culturales. Durante su primer mandato, el país disfrutó de una catarata de ingresos gracias al petróleo. Era un país riquísimo. Los venezolanos esperaban volver a ese paraíso cuando le votaron en 1988. Pero hay paraísos que se esfuman

En su segundo mandato, de 1988 a 1993, no supo gestionar bien el país: la inflación llegó al 80%. La empresa estatal de aviación quebró (Viasa). La situación de los pobres no se alivió. Liberalizó la economía, ajustando los precios a su valor real. El país entró en barrena. No logró eliminar la dependencia que Venezuela tiene del petróleo, como tampoco no ha logrado Chávez. El petróleo es de los venezolanos, pero no tienen mucho más.

Al salir de prisión, CAP se exilió de Venezuela y se instaló en Miami.

En su última entrevista, concedida a Miami Herald, dijo que el país se encontraba ante un dilema. “”El dilema es claro. Una dictadura motejada como del Siglo XXI o un estado en el que se respete la libertad. Un sedicente comunismo, signado por la rapacidad, la impunidad y la fruición por el enriquecimiento ilícito o un gobierno responsable, que le rinda cuentas a sus ciudadanos. Un sistema que mutile la descentralización o un sistema que reivindique el derecho de las comunidades de estar al frente de sus destinos”.

Carlos Andrés Pérez murió el día de la Natividad del Señor. Ayer en Miami. Tenía 88 años. Justo los mismos que riman con el lema de su última campaña, la de 1988. “El gocho (andino) pa’l 88″.

Muchos venezolanos se llevaron de él la imagen de que era un presidente un tanto bocazas y poco fiable. Un presidente que había manejado mal el dinero público. Pero la llegada de Chávez y sus desmanes gigantescos, está convirtiendo a sus antecesores en los héroes de la democracia.

Como muchos venezolanos, CAP se negó a volver o ser enterrado en su patria hasta que no se fuera Chávez.  Quizá este gesto será el que limpie su imagen ante los venezolanos de todo el mundo. Incluso entre los que no le querían.

La medium que se creía lo que decía

22 diciembre 2010 - 19:13 - Autor:

Conocí a la Maestra Ayala hace un año y escribí sobre ello aquí. Es la mujer que fue contratada por una venta de lotería para atraer la suerte del Gordo. Y cayó allí.

Fui en diciembre de 2009 a una de sus cinco tiendas, llenas de abalorios y aceites, fotografías e imágenes, y me quedé un buen rato hablando con ella sobre su trabajo como medium. Yo quería saber si había muchos empresarios o bolsistas que la consultaban, y ella me dijo que sí. En una ocasión, le dio una pócima a un empresario, que tuvo un sueño en el cual se despeñaban muchos coches.

Ella le dijo que vendiera acciones de empresas de coches. Lo hizo. A la semana siguiente, la empresa de la que el señor era accionista se hundió en Bolsa.

Cuando fui a ver a Ayala lo hice por curiosidad. Le avisé que no pretendía burlarme ni usarla para mofarme de la magia negra o del tarot, a pesar de que soy muy escéptico y que no creo en esas cosas. Solo quería hacer un reportaje simpático, pero reconozco que una de las cosas que más me gustó es que esta mujer se creía lo que decía.

Una de las predicciones que me dijo antes de despedirnos fue que a final de este año, iba a pasar algo muy gordo. Por eso me acordé hace dos semanas de esta predicción, cuando la huelga de los controladores ha sido lo más gordo que le ha sucedido a este país. ¿Gordo? ¿He dicho Gordo?

Es precisamente eso lo que le ha hecho famosa. Pues este 22 de diciembre, vi en televisión que ella era la medium que había protagonizado una historia con el Gordo de Navidad. El establecimiento de venta de lotería de Alcorcón, le pidió que atrajera energías positivas. Lo hizo y, zas: ese establecimiento había vendido parte del Gordo de Navidad.

La llamé inmediatamente y hablamos. Me dijo que estaba feliz. Ella se había limitado a “atraer energías al establecimiento”, y sobre todo, para tener éxito en estos conjuros había que creer en ello, en la suerte, para que te tocara. Y me lo dijo así: “Es cuestión de creer en tu suerte”. Recordamos juntos su predicción de fin de año y ella me dijo: “¡Los controladores!”.

Mucha gente habrá criticado a esta mujer por fomentar creencias anticientíficas e irracionales, pero cuando hablamos de cosas irracionales, ¿alguien puede probar que el 100% de sus decisiones son racionales? No. Las decisiones son irracionales. Desde la publicidad hasta el amor, la mayor parte de nuestras decisiones no son sensatas. Son impulsivas. Ahora que se habla tanto del valor de la intuición en el mundo de la gestión empresarial, la predicción de una mujer como Ayala vale tanto como la de un economista o un gestor.

Precisamente ayer, un diplomático alemán me decía muerto de risa que hace un año, los institutos económicos alemanes predecían que la economía teutona no iba a crecer en 2010. Y añadió que un ex ministro español de economía, dijo en una reunión en una fundación: “Alemania se va a hundir en 2010″.

Pues bien: Alemania está teniendo crecimientos nunca vistos. O sea, los economistas y los ministros son menos creíbles que una medium.

Seguramente, muchos científicos se echarán las manos a la cabeza al ver cómo los medios estamos dando bola a una cartomante que hace misas negras y atrae energías positivas.

No dejan de tener razón, a la vista de la cantidad de gente que engaña a los incautos y timoratos. No me gustan los programas de televisión con tarotistas ni adivinadoras. Detesto que se explote la ignorancia o la necesidad humana.

Pero también sé que el mundo racional está lleno de agujeros y hasta de enigmas. Les recomiendo que lean un libro de física titulado “El enigma cuántico”. Dos profesores de física explican la irracionalidad del comportamiento de los átomos. Nos guste o no, la física moderna tiene más que ver con los mediums que con la razón. Hay que aceptarla a pesar de ser irracional. Funciona.

El propio Darwin decía en sus memorias que los científicos totalmente escépticos no dejaban abierta una puerta a lo desconocido, a lo que creemos que es imposible. Freud rehuyó de Carl Jung cuando éste le empezó a hablar del poder de las cuestiones extrasensoriales, de las predicciones, de las experiencias místicas. Le criticó diciendo algo así como: “¿Usted también cree en esas tonterías?”.

Hoy, casi nadie sigue a Freud. En cambio, Jung tiene cada vez más auge.

En resumen,  estamos casi en Navidad. Hoy es el día del Gordo. Es un momento mitad místico, mitad emocional. Quizá lo de la Maestra Ayala haya sido pura suerte, pero lo fascinante es pensar que ha habido algo más que suerte. De eso vive el cine, la fantasía y las novelas.

Los trucos de los vendedores de lotería

21 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

Estaba tomando un café en un bar de Madrid que no sabía servir buenos cafés, cuando me golpeó en la nuca una corriente de aire frío y se escuchó la voz del vendedor de Lotería. ¡Lo tengo! El hombre se acercó a la barra y enseñó varios números. ¡Tengo el Gordo!

Aquello no tenía nada de particular. Otro vendedor en otro bar que decía tener el Gordo de Navidad. Y aquí empezaban ya sus trucos.

El primero fue gritar el número. Ah, pillo, pensé, el truco de recitar en voz alta el número para que cada parroquiano que está tomando un café de mala muerte se diga en voz baja: “Vaya, a lo mejor es justo el que va a tocar. ¿Seré tan tonto de no comprarlo?”.

Pero una voz interior siempre contradice esa sensación: “Tonterías. Un número como cualquier otro. Típico truco de los vendedores”.

Me di la vuelta para verlo. Era un tipo, no sé, de 50 años. O 40 años cascados. Tenía el acento aguardentoso de los que han pasado mucho frío, o han pasado por chirona. “Hay que ignorarlo”, me dije.

Lo camareros dudaban si comprar un número terminado el 13 (el que yo había escuchado), o uno acabado en…  no me acuerdo bien. Da igual. Era una terminación. Las estadísticas dicen que la terminación que más toca es el 5. A mí no se me borraba el 13. Pero sabía que era un truco enamorarse de esa terminación por el simple eco.

Mientras sorbía el hervido de semilla molturada de café (también llamado “solo”), el vendedor no paraba de rasgar décimos y recibir dinero. Faltaba menos de una semana para el sorteo del Gordo y eso ya le daba ventaja pues se había acelerado el deseo de los mortales de ser millonarios. “Este pobre hombre está sacando provecho del factor ‘se me acaban los décimos’. Otro truco”, pensé.

Cualquier actuario de seguros sabe que los hechos cotidianos son fruto de causas predecibles o impredecibles, pero siempre muestran una contundencia en la regularidad en que se presentan. Podemos preverlos si tenemos la información, pero la mayor parte de las veces lo achacamos al azar porque no tenemos toda la información. Por eso decía Laplace… Bah, da igual.

En la Lotería, el azar es en realidad todavía peor. Las posibilidades de que toque un número son iguales. Igualísimas. De modo que este vendedor no me iba a engatusar con su burdo truco de décimo tocado por la suerte.

El vendedor sonreía mucho. Ahí está, dije. Otro truco.  ¿Conoce alguien a un vendedor atrabiliario? Todos sonríen, son amables, cálidos, simpáticos, cercanos. Sobre todo cálidos. Es la temperatura de la fortuna.

“Ni caso”, me decía la conciencia.

Habló de que los números procedían de un sitio de Gran Vía. Un establecimiento que estaba “al lado de Doña Manolita“.

Vaya, qué casualidad. Justo al lado, ¿no? Ni en Alcalá ni el Fuencarral, sino en la misma Gran Vía, a lado de Doña Manolita. Qué casualidad.

El truco del establecimiento situado al lado de Doña Manolita no cuela, no me lo trago. Me río, me troncho más bien, cuando veo en la tele a cientos de personas haciendo cola bajo un frío pelador en Doña Manolita. Piensan que les tocará el premio Gordo porque todos los años siempre toca algo bueno en Dona Manolita.

No se han molestado en hacer unos pequeños juicios lógicos. Toca en Doña Manolita porque allí venden más números que en cualquier otra venta de lotería. Lo mismo pasa con Bruxa d’Or. Toca porque allí se venden muchos, y por la ley de las probabilidades, que es pura matemática, tocará más veces donde se vende más volumen.

El vendedor seguía usando sus trucos de mago para niños. Me olía a que el próximo estaba al llegar, porque en el bar no había mucha gente, pero todos le estábamos escuchando sin querer. Y lo hizo.

Dijo: “Es que hoy es mi cumpleaños”. Jua, jua, exclamé.

El vendedor se volvió hacia mí pero yo estaba dándole la espalda porque no podía contener la risa. O sea, cumpleaños, ¿eh? Cumples años hoy. No ayer, ni anteayer.No mañana ni el mes que viene. ¡Hoy! ¿Es que tu mami no tenía otro día para dar a luz sino hoy? ¿Precisamente hoy?

Perdona chaval, pensé mientras seguía riéndome: no me convences. Conozco tus hábiles trucos: el de cantar el número para que todos sintamos remordimientos de no comprarlo; el de usar la magia del establecimiento de Gran Vía, al lado de Doña Manolita… Y ahora, tu cumple.

¿Qué más? Seguro que tuviste un sueño donde vendías un décimo a un tipo como yo, vestido como yo, y que estaba en un bar tomando un café desleído como yo. ¡A que sí!

Trucos, trucos, trucos. Pensaba que también me iba a sacar el truco del gitano, y decirme anda payooo, que siento que te va tocal el Gordo. Que te lo dice un gitanooo.

Porque los gitanos son como taumaturgos, alquimistas, nigromantes, seres de la suerte o de la mala pata, pero seres mágicos para nosotros.

Pues no. Conmigo no va el truco de los gitanos.

Los vendedores de Lotería saben agitar todos esos rescoldos irracionales y míticos para cazar a los incautos. Los tontos suelen decirse: “Esta oportunidad es única. No ha sido la casualidad sino la fortuna la que ha traído este hombre a este sitio. Además, cuando ha cantado el número, me he sentido atraído por la terminación. Qué bello ese trece. Esto no me había pasado antes. Además, quedan pocos días y si hay algo cierto es que ahora o nunca. Encima, ¡es el cumpleaños del vendedor! No hay que descartar tampoco la magia de “estar al lado de Doña Manolita”.

Desconozco por qué la mente humana está programada para crear misterios alrededor del azar. Tampoco sé si dos mil años de racionalismo han logrado desterrar del todo esas creencias falsas de los humanos, pero desde luego, yo las he desterrado.

Las he desterrado durante toda mi vida. Siempre me reía de los que veían ovnis, de los que tenían experiencias extrasensoriales, de los que adivinaban tragedias, de los que intuían muertes. Me reía de los magos y de las pitonisas, de los cartomantes, quiromantes y de los chinos que leen el I Ching.

Pero aquel jueves, ¡maldita sea!

Eran demasiadas casualidades.

Cuando aquel hombre se alejó del bar, un solo pensamiento me inquietaba: que el 22 de diciembre yo iba  hacer el ridículo.

Los tres pecados de la publicidad digital

20 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

Un compañero de trabajo me mostró la publicidad de iPhone en la versión digital de la revista Wired. Espectacular, hermosa, fascinante… La enseñé a otros compañeros y pinché varias veces en el anuncio porque me gustaba mucho. Era como un videoclip futurista, mezclado con un viaje a un túnel en un parque de atracciones.

Hace varias semanas vi algo parecido en la versión digital de New York Times, pero en aquella ocasión era un anuncio de un perfume. Parecía un videoclip.

Al ver eso, y después de comentarlo con algunos expertos en ese sector, se me ocurre que la publicidad que se dirige a los medios digitales está cometiendo varios pecados capitales.

1. No hay creatividad. Me refiero a que las campañas con banners y estáticos se han vuelto tradicionales, como el turrón de Navidad. Pero antiguas. Es como si viésemos un anuncio del siglo XIX en nuestros periódicos. La gente no suele pinchar en ellas tanto como quisieran los anunciantes. Ahora bien, ¿no es creativa porque nuestros creativos están secos o porque sus clientes no les dejan ser creativos? Tengo la impresión de que es un poco de ambas cosas, pero más de lo segundo porque en España, las empresas son muy conservadoras cuando ven a anuncios rompedores. De ahí que salgan esos anuncios tan previsibles.

2. No estudian los datos. Los planificadores de las campañas miran por encima datos de audiencia y reparten sus presupuestos. Pero ahora más que nunca, en internet tienen la mayor marea de datos que jamás habrían soñado. Pueden segmentar sus anuncios por público, por localidad, por continente… Hace poco, Martin Sorrell, presidente de WPP (la mayor empresa de publicidad del mundo) decía en una larga entrevista con The Sunday Telegraph que la publicidad se había asociado tradicicionalmente a la brillantez de una campaña,  y a esa búsqueda de los creativos de un golpe de efecto para ganar premios en festivales. Y añadía: “Ahora, nuesto negocio debe entender la importancia de los datos“. Se refería a que hoy se puede conocer qué es lo que los consumidores del mundo están comprando, sean norteamericanos, rusos o indios. Gracias a internet.

La pregunta es: ¿ los están manejando? ¿Los saben interpretar? ¿Saben usar las herramientas? La impresión es que no.

3. No han descubierto los móviles. En la misma entrevista para The Sunday telegraph, Sorrell, 65 años, afirmaba que el negocio más excitante ahora es “la oportunidad que se presenta a los móviles y el desarrollo de los teléfonos inteligentes“.

Es verdad: aumenta de forma escalofriante el número de personas que lee, pincha, se interesa y consume a través del móvil, aparatos cada vez más sofisticados. Un informe del banco de inversiones Morgan Stanley señalaba que en 2015, habrá más teléfonos con internet (internet mobile), que ordenadores de sobremesa conectados a la Red: 2.000 millones de usuarios de internet móvil, y 1.700 millones de usuarios con PC de sobremesa.

Se están desarrollando unas aplicaciones tan maravillosas y sorprendentes para móviles que quien dé los primeros pasos, estará en la línea de salida de un negocio que cambia a la velocidad de la luz. En estos días, una de las noticias más leídas en lainformacion.com era sobre una aplicación que permite traducir textos en otros idiomas enfocando la cámara del móvil a cualquier cartel, de modo que se pueden entender anuncios en lengua extranjera.

Y además, han nacido nuevas formas de vida como Twitter y Facebook, que ya se manejan a través de los móviles. Sorrell dice que eso son “buenas noticias” para las empresas de publicidad.

En resumen, la publicidad en internet crecerá por fuerza de los elementos de la naturaleza: cada vez más consumidores estarán conectados a internet por móviles, tabletas, teléfonos inteligentes, netbooks… Y hay que atraer su atención por ese medio, con campañas inteligentes y creativas, y encima, basadas en datos.

Adelanten sus relojes: la economía China sobrepasará a EEUU en 2019

19 diciembre 2010 - 11:21 - Autor:

Primero, Goldman Sachs dijo que en 2041. Luego que en 2027. Los cálculos realizados esta semana por The Economist adelantan la fecha: 2019. Ese año, China será la mayor potencia económica del globo.

Estamos en el partido final de este enfrentamiento entre colosos.

China pasó a Japón y se convirtió en la segunda potencia económica del globo en agosto de 2010. Se compararon sus PIB trimestrales y está por ver si en el PIB anual, que acaba en unos días, se confirma la tendencia. Todo parece decir que sí.

Pero con unos 5 billones de dólares de PIB, aún le faltaría a China multiplicar esa cantidad por tres para alcanzar el PIB de EEUU, que es de 15 billones de dólares. La clave está en la velocidad: el crecimiento chino es tan acelerado que es cuestión de tener una buena calculadora para contemplar cuándo se van a cruzar las curvas.

Se cruzarán en 2019. Eso dice The Economist esta semana en un gráfico elaborado con mucho mimo económico. Durante la pasada década, el PIB real ha crecido un 10,5% en China y un 1,7% en EEUU. La inflación creció un 3,8% y un 2,2% respectivamente”. Pekín canceló su paridad con el dólar en 2005, y desde entonces el yuan subido a una media anual de 4,2%.

Y ¿qué pasará en los próximos diez años? “El PIB chino crecerá a una media de 7,75% anual, mientras que el de EEUU lo hará al 2,5%. Si la inflación en ambos países se sitúa en 4% y 1,5%, y si el yuan se aprecia un 3%, China alcanzará a EEUU en 2019, dice The Economist.

En el peor de los escenarios, si China solo crece al 5%, entonces alcanzará a EEUU en 2022.

Pero hay algo más provocador. Según otro artículo de la revista, un cálculo realizado por The Conference Group (una empresa de análisis), afirma que si se toma en cuenta la Paridad de Poder Adquisitivo, China será la mayor potencia del globo dentro de dos años.

La Paridad de Poder Adquisitivo es un mecanismo de cálculo que elimina el valor de las divisas, y que establece cuánto puede adquirir un habitante en cada país con sus monedas.

Sea como sea, está claro que en unos diez años vamos a tener un nuevo coloso que cambiará las relaciones internacionales, políticas… y económicas.

Y ahora, hagan sus apuestas. ¿Dónde estará su país entonces?

Post Data: En EEUU han intentado hacer una prueba: que una familia americana llamada Jones viva unas navidades sin productos chinos. Por ahora, van a cenar a la luz de las velas porque las bombillas son chinas.

Cómo aprender economía e idiomas con la crisis

18 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

A todo hay que sacarle partido, y a esta crisis se le puede ver una gran ventaja: hemos aprendido un poco más de economía, pero también palabras en inglés y hasta de alemán.

He aquí el pequeño diccionario:

-Spread: técnicamente es el diferencial de la deuda, pero para muchos eso sigue sin decir nada. Para comprenderlo hay que imaginar lo siguiente. Tenemos 10.000 euros y estamos frente a dos bancos. El de la derecha ofrece 2% de interés por esos 10.00 euros. El de la izquierda nos ofrece un 4% de interés. Pero reflexionamos un poco. El de la derecha, que nos ofrece solo el 2%, es un banco conocido, solvente, que tiene fama en todo el mundo y que siempre tiene las cuentas brillantes. El de la izquierda, que nos da un 4%, tiene mala fama: ha tenido algunos momentos duros en los que se rumoreaba que iba a quebrar. ¿Meteríamos nuestro dinero en ese segundo banco a pesar de que nos ofrece más?

Pues bien, la diferencia entre el 2% y el 4% (dos puntos) es el spread. El banco de la izquierda sabe que tiene que ofrecer más interés para compensar los rumores negativos que le rodean. Mientras más rumores corren por la calle, más tiene que subir sus tipos, pero mientras más sube los tipos, despierta más rumores.

Ahora sustituyamos banco por país: a medida que un país genera dudas en el mercado internacional, se interpreta que es menos solvente. Y para atraer dinero tiene que subir los tipos de interés: ese es el spread. La diferencia o el diferencial.

-Bund alemán: es la forma en que los alemanes llaman a su bono (bund). ¿Por qué es tan famoso? Porque otros países europeos se comparan con el bono alemán para saber si son mejores o peores. Por ejemplo, si  el Reino de España paga a los inversores un 2% por los bonos de nuestro Tesoso, y el estado alemán paga lo mismo, significa que nuestro país es tan solvente como Alemania. Eso ha sucedido cuando España era famosa por su economía ultra sana.

Pero si los inversores desconfían de España por las razones que sean, el Reino tendrá que ofrecer más alicientes para que el mundo compre bonos españoles, no alemanes. Eso solo se logra subiendo el gancho del tipo de interés: un 3%, un 4%. Pro claro, también es un termómetro porque a medida que aumenta esa diferencia con el bono alemán (el spread) significa que nuestro país parece  menos solvente.

-Rating: es solo una nota. La dan los profesores de los mercados financieros, llamadas agencia de rating o de calificación. Las tres agencias más famosas son Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s. Cada una tiene su forma de calificar pero lo más habitual es usar letras. AAA significa “esta deuda (bonos, por ejemplo) emitida por este país o por esta empresa es muy fiable, y por lo tanto si usted invierte sus ahorros ahí, le pagarán los intereses y podrá recuperar el capital. Estas agencias van empeorando la nota a medida que el país o la empresa pierden credibilidad. Ponen por ejamplo minúsculas Aaa, mezclan letras, Abb, añaden signos Aa-, o suspenden: CCC.

Para un país o para una empresa, recibir una mala nota significa que su emisión de bonos no va a ser creíble. Y para hacerla atractiva, tienen que subir el tipo de interés (como el famoso banco de arriba). Lo cual significa que deben pagar más. Eso cuesta dinero al país o a empresa.

-Credit Default Swap (CDS): es un seguro. Se le puede traducir como Seguro en Caso de que Falle un Crédito, pero su traducción más usada es “Seguro contra Incumplimiento de Crédito”. El mejor ejemplo para explicarlo es el de los coches. Usted paga un seguro para que, en el caso de sufrir un accidente y el vehículo quede dañado,  usted pueda rehacer su vehículo en un taller. En caso del CDS, el comprador del ese seguro trata de garantizar que, si un país llamado Dudostán entra en bancarrota y no devuelve lo que miles de inversionistas han depositado allí comprando bonos, puedan recuperarlo.

Los CDS tienen un aspecto más complejo que es el momento en que esos mismos seguros también se venden. Es como traficar con los seguros de los coches. Si sospechamos que nuestro vecino se va a pegar un tortazo en coche porque es mal conductor, a nosotros nos interesaría comprar su seguro. Si se pega la torta, nosotros cobramos. Aplicado a escala internacional, si pensamos que Grecia va a caer en bancarrota y no va a pagar, compramos CDS de deuda griega. Al haber muchas personas comprando esos CDS (pues prevén cobrar pronto con la caída griega) el precio del CDS sube. Al subir el precio del CDS cualquier persona que quiera comprar bonos griegos y asegurarlos, verá que es muy caro, lo cual en la jerga financiera quiere decir que puede ser un mal negocio. Entonces no compra deuda griega. Y ese es el peligro: que esos especuladores que han encarecido la deuda griega y sus seguros, están clavando los clavos en el ataúd de Grecia. Por eso, la Unión Europea quiere controlar las emisiones de CDS:

-Subprime: es verdad que es un término un poco anticuado ya, porque es el primero que aprendimos, pero no hay que lvidarlo porque es el espejo de nuestra crisis. Son préstamos bancarios realizados en EEUU a personas con poca solvencia. Las hipotecas subprime por eso se llamaron en España hipotecas basura. Las hipotecas prime en EEUU se llaman prime, o de gran solvencia. ¿Existen en España? Solo es comparable en la medida en que los bancos dieron créditos a miles de familias sin avisar de los riesgos: los tipos variables son, como su nombre indica, variables. Em el momento que suban los tipos del BCE las hipotecas se encarecen. Además, los bancos y cajas no avisaron a los clientes del riesgo que suponía endeudarse más allá del 40% de sus ingresos. La gente se endeudó con facilidad, y muchas familias, cuando vino la crisis (se quedaron sin trabajo o en 2008 subieron los tipos) no pudieron afrontar la hipoteca. Esas fueron nuestras subprime.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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