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Cómo aprender economía e idiomas con la crisis

18 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

A todo hay que sacarle partido, y a esta crisis se le puede ver una gran ventaja: hemos aprendido un poco más de economía, pero también palabras en inglés y hasta de alemán.

He aquí el pequeño diccionario:

Spread: técnicamente es el diferencial de la deuda, pero para muchos eso sigue sin decir nada. Para comprenderlo hay que imaginar lo siguiente. Tenemos 10.000 euros y estamos frente a dos bancos. El de la derecha ofrece 2% de interés por esos 10.00 euros. El de la izquierda nos ofrece un 4% de interés. Pero reflexionamos un poco. El de la derecha, que nos ofrece solo el 2%, es un banco conocido, solvente, que tiene fama en todo el mundo y que siempre tiene las cuentas brillantes. El de la izquierda, que nos da un 4%, tiene mala fama: ha tenido algunos momentos duros en los que se rumoreaba que iba a quebrar. ¿Meteríamos nuestro dinero en ese segundo banco a pesar de que nos ofrece más?

Pues bien, la diferencia entre el 2% y el 4% (dos puntos) es el spread. El banco de la izquierda sabe que tiene que ofrecer más interés para compensar los rumores negativos que le rodean. Mientras más rumores corren por la calle, más tiene que subir sus tipos, pero mientras más sube los tipos, despierta más rumores.

Ahora sustituyamos banco por país: a medida que un país genera dudas en el mercado internacional, se interpreta que es menos solvente. Y para atraer dinero tiene que subir los tipos de interés: ese es el spread. La diferencia o el diferencial.

-Bund alemán: es la forma en que los alemanes llaman a su bono (bund). ¿Por qué es tan famoso? Porque otros países europeos se comparan con el bono alemán para saber si son mejores o peores. Por ejemplo, si  el Reino de España paga a los inversores un 2% por los bonos de nuestro Tesoso, y el estado alemán paga lo mismo, significa que nuestro país es tan solvente como Alemania. Eso ha sucedido cuando España era famosa por su economía ultra sana.

Pero si los inversores desconfían de España por las razones que sean, el Reino tendrá que ofrecer más alicientes para que el mundo compre bonos españoles, no alemanes. Eso solo se logra subiendo el gancho del tipo de interés: un 3%, un 4%. Pro claro, también es un termómetro porque a medida que aumenta esa diferencia con el bono alemán (el spread) significa que nuestro país parece  menos solvente.

Rating: es solo una nota. La dan los profesores de los mercados financieros, llamadas agencia de rating o de calificación. Las tres agencias más famosas son Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s. Cada una tiene su forma de calificar pero lo más habitual es usar letras. AAA significa “esta deuda (bonos, por ejemplo) emitida por este país o por esta empresa es muy fiable, y por lo tanto si usted invierte sus ahorros ahí, le pagarán los intereses y podrá recuperar el capital. Estas agencias van empeorando la nota a medida que el país o la empresa pierden credibilidad. Ponen por ejamplo minúsculas Aaa, mezclan letras, Abb, añaden signos Aa-, o suspenden: CCC.

Para un país o para una empresa, recibir una mala nota significa que su emisión de bonos no va a ser creíble. Y para hacerla atractiva, tienen que subir el tipo de interés (como el famoso banco de arriba). Lo cual significa que deben pagar más. Eso cuesta dinero al país o a empresa.

-Credit Default Swap (CDS): es un seguro. Se le puede traducir como Seguro en Caso de que Falle un Crédito, pero su traducción más usada es “Seguro contra Incumplimiento de Crédito”. El mejor ejemplo para explicarlo es el de los coches. Usted paga un seguro para que, en el caso de sufrir un accidente y el vehículo quede dañado,  usted pueda rehacer su vehículo en un taller. En caso del CDS, el comprador del ese seguro trata de garantizar que, si un país llamado Dudostán entra en bancarrota y no devuelve lo que miles de inversionistas han depositado allí comprando bonos, puedan recuperarlo.

Los CDS tienen un aspecto más complejo que es el momento en que esos mismos seguros también se venden. Es como traficar con los seguros de los coches. Si sospechamos que nuestro vecino se va a pegar un tortazo en coche porque es mal conductor, a nosotros nos interesaría comprar su seguro. Si se pega la torta, nosotros cobramos. Aplicado a escala internacional, si pensamos que Grecia va a caer en bancarrota y no va a pagar, compramos CDS de deuda griega. Al haber muchas personas comprando esos CDS (pues prevén cobrar pronto con la caída griega) el precio del CDS sube. Al subir el precio del CDS cualquier persona que quiera comprar bonos griegos y asegurarlos, verá que es muy caro, lo cual en la jerga financiera quiere decir que puede ser un mal negocio. Entonces no compra deuda griega. Y ese es el peligro: que esos especuladores que han encarecido la deuda griega y sus seguros, están clavando los clavos en el ataúd de Grecia. Por eso, la Unión Europea quiere controlar las emisiones de CDS:

-Subprime: es verdad que es un término un poco anticuado ya, porque es el primero que aprendimos, pero no hay que lvidarlo porque es el espejo de nuestra crisis. Son préstamos bancarios realizados en EEUU a personas con poca solvencia. Las hipotecas subprime por eso se llamaron en España hipotecas basura. Las hipotecas prime en EEUU se llaman prime, o de gran solvencia. ¿Existen en España? Solo es comparable en la medida en que los bancos dieron créditos a miles de familias sin avisar de los riesgos: los tipos variables son, como su nombre indica, variables. Em el momento que suban los tipos del BCE las hipotecas se encarecen. Además, los bancos y cajas no avisaron a los clientes del riesgo que suponía endeudarse más allá del 40% de sus ingresos. La gente se endeudó con facilidad, y muchas familias, cuando vino la crisis (se quedaron sin trabajo o en 2008 subieron los tipos) no pudieron afrontar la hipoteca. Esas fueron nuestras subprime.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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