Saltar al contenido

« ver todos los blogs

La historia oculta de agencias de rating

16 diciembre 2010 - 9:30 - Autor:

A finales del siglo XIX, la Bolsa de Nueva York se convirtió en el espejo de la economía norteamericana, que aspiraba a convertirse en la más poderosa del mundo. Decenas de empresas hacían cola para salir al mercado de acciones. Muchas de ellas hacían emisiones de papel comercial (bonos, pagarés), y cientos de bancos comerciales o de inversión, especialmente en Nueva York, colocaban esas emisiones, a la par que crecían con la furia por ganar más dinero.

Pero, como suele suceder en el mundo de las finanzas, una operación fallida hizo colapsar todo el sistema. En 1907, una compañía llamada Knickerbocker Trust Company, que había emitido acciones y papel comercial apoyada por varios bancos,  fue a la quiebra y desató una oleada de ventas que hicieron perder a la bolsa la mitad de su valor

Como todo se basaba en un problema de información, los inversores comenzaron a demandar informes de las empresas o de los bancos donde depositaban su dinero: querían saber si las emisiones de papel comercial eran fiables.

Surgieron así casas con Moody’s (1909) Fitch (1913), Standard (1906) y Poor (1860 ) que se dedicaban a elaborar informes sobre la solvencia de las compañías y de sus emisiones de deuda.  Standard Statistics Bureau y Poor se unirían en 1941 para crear Standard & Poor’s.

Casi todas ellas comenzaron analizando el estado de salud financiera de las compañías de ferrocarriles, que se extendían como el negocio de moda por todo EEUU. Por ejemplo, uno de los primeros informes de Moody’s consistió en sus “Análisis de las Inversiones en Ferrocarriles”. Luego, añadieron sus valoraciones sobre los bonos municipales de EEUU y más tarde sobre todo el mercado de bonos de EEUU. Y Poor ya elaboraba en el siglo XIX un anuario titulado “Historia de los Ferrocarriles y Canales en EEUU”.

En los momentos de crisis, la gente acudía más aún a estas célebres casas en busca de informes serios, no manipulados y justos. De ahí que su reputación saliera indemne de las grandes catástrofes pues ellos hacían análisis para los inversores, no para las empresas. El vicepresidente de Moody’s afirmaba en un artículo impreso en Christian Science Monitor a finales de los años cincuenta que su firma de rating no recibía “un centavo de las empresas”. Porque si lo hicieran, eso corrompería el sistema financiero.

Pero una famosa quiebra financiera en los años setenta modificó ese punto de vista. La compañía de ferrocarriles Penn Central, que había nacido como una fusión de varias empresas de trenes de la zona noreste de EEUU (la más poblada), no pudo competir con las autopistas ni con los aviones. En 1970 anunció la mayor suspensión de pagos de la historia de EEUU hasta la fecha.

La consecuencia fue peor de la imaginada porque todos los bancos, temerosos de que hubiera más Penn Central en la economía americana, cerraron el grifo del crédito a las empresas. El peligro era evidente: si no había crédito, las empresas caerían como fichas de dominó.

Entonces, esas mismas empresas acudieron a las únicas firmas que podían dar un certificado de solvencia: a Moody’s, Fitch, S&P y las agencias de rating.

Esto planteaba un problema ético: los informes, en teoría, se elaboraban para los inversores que compraban bonos, no para las empresas que emitían bonos. Pero el pastel era tan suculento que de la noche a la mañana, las agencias de rating violentaron sus principios y comenzaron un nuevo negocio. Hacer informes para las empresas y sus emisiones de bonos. Era desde luego muy rentable.

Para su regocijo, la Securities and Exchange Commission se dio cuenta de que las agencias de rating servían para detectar “pufos” financieros. Por ello, y para evitar quiebras futuras obligó a que, si alguien tenía una mala calificación financiera que proviniese de una agencia, tenía que tener un fondo de dinero para prever el fiasco. Y si tenía buena calificación, lo contrario.

Para darle más credibilidad, en 1975 se creó la National Recognized Statistical Rating Organization (la  organización nacional de rating de EEUU) que hoy abarca diez firmas de rating. Pero las importantes son tres. Y las tres son norteamericanas (la británica IBCA se fusionó con Fitch).

Gracias a este cambio de orientación, las agencias de rating fueron incrementando su facturación hasta el punto de que salieron a Bolsa, e hicieron aún más ricos a sus accionistas.

Las tres se convirtieron en poderosas agencias de calificación financiera. Jueces de empresas pero también de países porque sus juicios podían tumbar la deuda soberana de Japón o del Reino de España. El poder de estas agencias es inmenso, como se demostró estos días, cuando Moody’s puso en revisión negativa (sólo eso, por ahora) la deuda española, y la bolsa comenzó a tambalearse.

Pero, ¿son independientes unas agencias que comen de la misma mano que pretenden morder?

Sencillamente, no. Lo que pasa es que el debate no estalló hasta la reciente crisis.

Durante la hecatombe financiera que empezó a gestarse en EEUU a partir de 2005, cuando miles de familias dejaron de pagar sus hipotecas porque los tipos de interés subieron, los sofisticados productos financieros que integraban estas hipotecas basura obtenían calificaciones máximas: AAA. Eran estupendas. Pero en realidad eran basura en papel de regalo.

Al no poder detectar a tiempo esta basura, y una vez comenzaron a caer compañías, todo el mundo dirigió la mirada a estas compañías de rating que no habían cumplido su  papel.

Lo malo del asunto es que no se puede vivir sin ellas, igual que un partido de fútbol no puede jugarse sin árbitros. Quizá sus juicios no son los más justos, pitan mal muchas veces, pero sin árbitros, no hay partido que valga. Hay que aceptar sus decisiones.

Pero no deben olvidar cuáles fueron sus principios, y cuáles son ahora sus objetivos.

¿Quién es el mayor enemigo de Google y Yahoo? Empieza por F…

15 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

El miércoles de la semana pasada, Carol Bartz hizo una confesión: “Nuestro mayor enemigo es Facebook, más que Google”, dijo la consejera delegada de Yahoo.

Con más de 500 millones de cuentas, Facebook ya es un continente. Millones de mortales comienzan el día con un café, un bollo y tecleando sus claves para entrar en Nación Facebook. Desde allí, leen noticias, escudriñan a sus amigos, comparten comentarios, pero también observan video conferencias, charlas en vivo y hasta acceden a las webs de firmas como Zara o H&M.

Es decir, Facebook se está convirtiendo en la puerta de entrada al mundo. Incluso antes de teclear Google o Yahoo.

Hace ya años, Facebook rechazó una oferta de mil millones de dólares para caer en manos de Yahoo. Hoy el valor de Facebook es incalculable, incalculable porque se hace en función de lo que los analistas estiman: ¿25.000 millones? Puede ser. Puede ser más o puede ser menos. Nadie lo sabe porque no cotiza en Bolsa.

Hace unos días hablaba con Luz Fernández, la persona que está detrás de blog de Facebook alojado en lainformacion. Y coincidía en la misma conclusión: Facebook está penetrando en todos los sitios y ya está en los principales medios, pero no como un botón, sino como parte del medio. Integrado.

Por ahora, Google no reconoce que su mayor enemigo pueda ser Facebook. Según Eric Schimdt, presidente de Google, su mayor competidor es Bing, el buscador de Microsoft. ¿Lo dice por no dar su brazo a torcer? En la web Business Insider consideran que a medio y largo plazo, el mayor competidor de Google será Facebook. Incluso Apple.

Eso, en el caso en que no salga otro motor de búsqueda, otra red social, u otro invento que acabe con todos los demás en cinco años.

Es una de las cosas que nos ha enseñado la Red: no es más rápida que la luz, pero sí es más rápida que el pensamiento.

Desayuno dominical con tableta electrónica

14 diciembre 2010 - 10:17 - Autor:

Bajé a una cafetería, pedí un cruasán y abrí el periódico digital en una tableta. Me pasé más de una hora leyendo la prensa española e internacional pasando mi dedito por una pantalla.

Es la primera vez en mi vida que lo hago. Estaba probando la nueva tableta de Samsung. Se llama Galaxy Tab, tiene 7 pulgadas y lo que más me gustó es que cuando terminé de leer los periódicos, me la metí en el bolsillo de mi chaqueta y me fui a pasear. Una tableta de bolsillo.

Para mí, como usuario, esa es la principal ventaja del Galaxy de Samsung frente al iPad. Cabe en el bolsillo de cualquier chaqueta. El iPad hay que llevarlo en un bolso de mujer o de hombre. Pero este Galaxy es más versátil porque es más pequeño.

Hace meses, comenté mi experiencia con el iPad gracias a quePeriodista Digital me invitó a probar uno que acababan de traer de EEUU. Era de los primeros iPad en España y me fascinó el manejo (mi comentario aquí).

Pero ya antes, había expresado mis dudas con el tamaño. ElKindle DX por ejemplo, que no es tableta sino lector electrónico para universitarios, me parecía como llevar unapizarra a cuestas: 9,7 pulgadas. Vamos: que había que ser mochilero para llevarlo. El iPad iba por el mismo camino con su pantalla de 9,7 pulgadas.

Pero esta tableta de Samsung es más pequeña, razón por la cual el blog Xataka la llama cariñosamente superteléfono.

La claridad de la pantalla me ha permitido leer sin problemas los artículos de los periódicos. Deposité la tableta sobre la mesa, apoyándola en mi teléfono móvil para ver mejor. Supongo que ya existen toda clase de accesorios para hacer más cómoda la lectura como ya existen con el iPad, y uno de ellos tendrá que ser un punto de apoyo.

Pero también se puede leer perfectamente cogiéndola con una mano. Mis manos no son muy grandes, de modo que estas tabletas pueden ser sostenidas por cualquier humano. He usado Twitter, mi correo electrónico, he leído cómics, y hasta me he entretenido con un libro electrónico. Sin problemas. Me metí encervantesvirtual, y descargué una novelita de Pérez Galdós.

Los expertos afirman que es una tableta muy completa, aunque quizá le falte esa rapidez y calidad de respuesta al dedo humano que tiene el iPad.

Bueno, es la primera generación. En el próximo futuro veremos muchos más modelos de Samsung mejorando al actual. Por ahora, ya se habían vendido más de 600.000 unidades hasta noviembre, según las informaciones.

Lo que está claro es que Apple tendrá que reducir el tamaño de su iPad si quiere encontrar un hueco en los bolsillos de los usuarios, y no me refiero a una metáfora, sino al bolsillo físico.

Parece que las cosas se mueven por ahí porque una información de Xataka afirmaba que Jobs estáría preparando una versión más pequeña, quizá de 7 pulgadas, para sacarla al mercado el año que viene.

Por cierto, probé la tableta viendo nuestros gráficos en lainformacion.com, desde el tamaño de los aeropuertos españoles hasta el de la nueva serie de Scorsese.Y en esto, Samsung adelanta a Apple pues en el iPad no puede verse algunas de estas características.

(Esta tableta se vende por ahora asociada a una tarifa de Vodafone, que es quien nos ha cedido una de ellas de prueba)

Wikileaks, la web que estuvo a punto de morir hace un año

13 diciembre 2010 - 8:00 - Autor:

Hace un año, un amigo experto en informática me habló de una web llamada wikino-se-qué, en la que chalados de todo el mundo colgaban documentos comprometedores de gobiernos. “Les garantizan la confidencialidad“, me dijo este amigo, “y a cambio, cuelgan cosas muy delicadas“.

Wiki… ¿qué? Le pregunté a mi amigo poco después por correo electrónico. ¿Cómo se llamaba aquella web?

Me lo dijo y me metí. La web estaba pasando por una crisis porque pedía dinero, unos 600.000 dólares. Los necesitaban porque si no, tendrían problemas serios.

Vi que salían bastante referencias a Wikielaks en Google. Pero casi nadie la conocía. Estaba compuesta por periodistas y disidentes políticos, había alemanes, ingleses, chinos, islandeses, suecos… Eso es lo poco que se podía ver por internet, aparte de que había algunos medios mundiales como el británico The Guardian y otros medios norteamericanos que apoyaban Wikileaks, gracias a los cuales habían conseguido buenas exclusivas.

En enero Wikileaks casi desapareció del mapa. La web estuvo en el limbo. No había dinero. La mayoría de la gente seguía sin conocerles. Y las donaciones no eran suficiente para pagar al equipo.

Hoy, creo que no hay mortal que no conozca a Wikileaks. Si se pudiera establecer una competencia mundial sobre qué web ha conseguido más popularidad en menos tiempo, Wikileaks estaría entre las cinco primeras. Quizá sería la primera porque ha tenido un impacto mundial.

No solo es archiconocida sino que ha provocado un revuelo planetario. El fundador está en la cárcel. Pero no está entre rejas por haber destapado la mayor filtración de datos diplomáticos o militares de la historia sino porque no le gusta usar condones cuando hace el amor. Dos mujeres suecas que tuvieron encuentros íntimos en momentos diferentes con Julian Assange, el fundador de Wikileaks, le denunciaron por perpetrar el acto sexual sin preservativo. Parece que en Suecia eso es delito sexual.

Jamás se imaginó Assange que  de la ruina se levantaría una revolución digital, que su web sería  archiconocida, que él estaría el la cárcel, que miles de personas en todo el mundo pedirían su liberación y que hasta le saldría su propia disidencia. Hoy, en teoría, tendría que ser el día del estreno de OpenLeaks, la competencia de Wikileaks.

Para los periodistas, Wikileaks es el acontecimiento periodístico más destacado en los últimos treinta años. Periodístico porque se trata de una filtración sin parangón, algo por lo que sueñan los medios y los profesionales a lo largo de su carrera, pero esta carrera llega a su fin y la única filtración que conocen es la de las cañerías de los lavabos del periódico.

Ha habido de todos modos un enorme debate sobre si esto es la prueba de que los periodistas y sus medios se han achantado tanto, que las exclusivas se las tiene que dar un medio nuevo, como un portal de filtraciones.

Ayer, precisamente, un grupo de profesionales estuvo debatiendo esto en Nueva York dentro de unas jornadas llamadas “WikiLeaks y la libertad de Internet”.  Se planteó si Assange era un “visionario, un santo o un payaso.” También se planteó si Wikileaks demostraba que la gente ya no confiaba en los bancos, ni en el Gobierno, ni en los grandes medios. Como retrató el coresponsal de El Mundo, Carlos Fresneda, uno de los ponentes (Andrew Keen) afirmó que “WikiLeaks ha sido el antídoto a esta crisis de legitimidad. Pero lo que está ocurriendo ahora es una guerra de poder. Julian Assange podría ser al final el primer magnate de esta nueva era digital”.

Casi al mismo tiempo que tenía lugar este debate, la misma persona que me descubrió Wikileaks me mostró que estaba teniendo lugar un ataque a la web de Mastercard. Vi el ataque en directo a través de una página web llena de ciber-rebeldes. Vi cómo cientos de internautas se ponían de acuerdo para  disparar su “rayo de iones” (así denominan el hecho de unir sus ordenadores en forma de enjambre) contra las webs de Mastercard, vi cómo lo celebraban con comentarios en un chat (ya ha caído Alemania, ahora, España, Chile está fuera de combate, Mastercard Italia down…) y comprobé que esas páginas estuvieron caídas durante unos minutos.

Para muchas personas, lo que está sucediendo ahora es una noticia más de los informativos. Para los periodistas, es un acontecimiento que marcará nuestra época.

Muchos pensarán que los periodistas lo hemos aderezado porque en este caso el periodismo es la noticia. Puede ser que haya algo de eso. Pero si se paran a pensar sobre las consecuencias para la politica y para la economía que pueden tener estas cadenas de filtraciones, la mejor novela de Stieg Larsson parecerá Caperucita Roja.

La prueba de que el el próximo futuro van a pasar muchas cosas muy importantes es que hace un año nadie sabía qué era Wikileaks  ni qué impacto tendría.

Si el estado de alarma no hubiera funcionado, ¿había plan C?

9 diciembre 2010 - 11:20 - Autor:

Ayer estuvo César Cabo en lainformacion.com. El protavoz de Usca, el sindicato de controladores, habló a título particular en un video que publicamos hoy. Fueron 26 minutos, reducidos a cuatro. Muchas cosas se quedaron en la cinta porque decidimos concentrarnos en algo que llamó nuestra atención.

En la mañana del sábado, después de declararse el “estado de alarma”, los controladores seguían reunidos y no querían dar marcha atrás. A las 13.00 hubo una reunión crucial con su presidente, y luego comenzaron a aflojar. Por la tarde la situación recobró la paz y los aviones partieron poco a poco.

En las entrevistas realizadas a los portavoces durante estos días, ellos decían que no fue el estado de alarma quien les empujó a ceder, sino la intervencion de su presidente Camilo Cela, sobrino del insigne escritor.

Nadie les creyó. Era un farol. El estado de alarma. Eso fue lo que les intimidó, pensamos todos.

Pero ayer César Cabo estuvo explicándonos durante buen rato, ante las cámaras y fuera de ellas, que, en contra de lo que se piensa, fue el estado de alarma decretado por el gobierno lo que encendió aún más la ira de los controladores, y que estaban dispuestos a lanzarse al precipicio: todo o nada. “Cuando entras en un carril, ya a la gente le da igual perder su casa, acabar en la cárcel, perder su carrera, perderlo todo con tal de defender su dignidad profesional”.

Cabo explicó que en esas horas de sábado, después de haber sido militarizados, con el espacio aéreo cerrado, y todo el país en su contra, los controladores se tomaron el estado de alarma como un desafío y llegaron a plantear su gran apuesta: ir hasta el final. A muerte.

Era sorprendente que, a pesar de todas estas medidas, a mediodía del sábado los periodistas sabíamos que los controladores no estaban dando marcha atrás. El estado de alarma se anunció entre las 11 y las 12 de la mañana. Desde la noche anterior los militares estaban en las torres de control. Pero a las 13.00 horas todo seguía igual. Y a media tarde todavía no estaba clara la situación

Cabo no sabe cómo habría terminado esta crisis si el sindicato no convence a los controladores, pero uno se imagina por sus ojos que temía lo peor. Porque hay un momento a partir del minuto 1.23 en que Cabo insiste en que si el presidente de Usca no interviene, la situación no se habría detenido a las 13.00 horas de sábado. Se habría llegado a un final diferente. Entonces, aparta los ojos, mira a su jefe de prensa y se queda conmocionado. Los ojos le brillan.

Eso nos hizo reflexionar. El gobierno ha ganado esta batalla, y la opinión pública le apoya. Pero una vez esfumado el humo de los disparos, la pregunta es ¿se arriesgó demasiado? ¿Qué habría pasado si los controladores, una vez perdida la cordura, se hubieran comportado como enajenados, como esas veces en que un colectivo está aprisionado en sus barricadas, y que cuando escucha las detonaciones, se enarcede aún más? ¿Qué habrían hecho los militares? ¿Tenían un plan C?

Hace unos días, publicamos un artículo sobre qué había hecho bien y qué había hecho mal el gobierno. Una de las cosas que nos intrigaba era el tejemaneje con los Boletines Oficiales del Estado: en la tarde del viernes se publicaron dos. El primero no era claro. El segundo era contundente contra los controladores. También lo comentamos en otro artículo, diciendo que estaban pasando cosas muy raras.

Cabo se preguntaba qué razón tenía el gobierno para pasar de puntillas por el asunto más importante del día en el consejo de ministros, y luego publicar un contundente BOE que aprobaba todo lo que no había sido capaz de decir en meses de negociación.

Hoy que el presidente de Gobierno comparece en el Parlamento, nos gustaría conocer la respuesta a estas preguntas.

Por ejemplo:

1. ¿Tenía previsto el gobierno en su escenario llegar al estado de alarma?

2. Y si ese estado de alarma no hubiera funcionado, ¿qué habría hecho?

3. Una vez pase el estado de alarma y se desmilitaricen los aeropuertos, ¿piensan llegar a un acuerdo con los controladores?

4. Si llegan a un acuerdo, ¿querrán explicar a la opinión pública en qué se diferencia de anteriores acuerdos con los controladores?

5. ¿Por qué el gobierno no ha sido capaz de cerrar un acuerdo con los controladores este año?

Lo más preocupante de todo esto es que el problema no está resuelto. Los controladores ya han manifestado que una vez pase el vendaval quieren sentarse con el gobierno y negociar por fin su convenio colectivo. Tendrán que asumir que no pueden exigir ciertos privilegios. La culpa principal del caos aeroportuario del fin de semana pasado es de ellos. La opinión pública está contra ellos. Tendrán que firmar la paz porque el gobierno, el país y ellos mismos lo necesitan.

Pero piensen un poco: después del caos, de la militarización, del estado de alarma, y de los expedientes abiertos a los controladores, de las denuncias de la fiscalías, el problema no está resuelto todavía. Está como al principio.

Las Redes contra el Sistema

8 diciembre 2010 - 7:00 - Autor:

.

.

.

.

.

.

.

.

.

“Todo comenzó cuando Julián Assange encendió su ordenador“. Este podría ser el comienzo de un guión de Hollywood sobre el hombre que ha puesto patas arriba a Gobiernos, a países, en fin, a eso que solemos llamar el gobierno del mundo, y que sólo vemos en las películas. El Sistema.

Desde hace unas horas, el fundador de Wikileaks está en una prisión en Londres. Su principal delito: usar mal el preservativo. Dos mujeres suecas le acusan de agresión sexual. Hay otro cargo por violación.

Pero en realidad, el mayor peligro de este hombre es que filtra documentos confidenciales. Bueno, filtra documentos confidenciales del Departamento de Estado y del Pentágono de los Estados Unidos de América.

Porque si Julián Assange hubiera filtrado los documentos confidenciales, los cables, y los videos de operaciones militares de Zimbaue, no pasaría nada. Hasta EEUU le aplaudiría. De hecho, ha filtrado muchos documentos hasta ahora: de partidos de extrema derecha de Alemania, de científicos ecologistas ingleses que exageran el cambio climático, de Hugo Chávez…

Pero esta vez ha tocado las fibras más sensibles del  Gran Hermano. De la hiper super megapotencia mundial. Estados Unidos. Y de un montón de gobiernos. Y por eso, Assange se ha convertido en “El enemigo del mundo”. O un enemigo de talla mundial.

¿Han visto la película “Enemigo Público”? La protagoniza Will Smith. Es un abogado que se mete sin querer en un embrollo. Un amigo suyo, amante de los pájaros, graba en un parque el asesinato de un político a manos de otro político. Los servicios secretos le localizan y este chico huye. En su carrera se encuentra con Will Smith, y le deja (sin que Will lo sepa) la cinta de video en un bolsillo de su abrigo. El chico sigue huyendo y se mata.

Will sigue con su vida pero los servicios secretos y la poderosa NSA (National Security Agency) le empiezan a cercar. Will huye sin saber quién es su enemigo. Pero este enemigo le bloquea las tarjetas de crédito, las cuentas bancarias, y hasta hace parecer un encuentro con una amiga, como un flirteo. La mujer de Will le echa de casa.

Will se va desesperando porque el Sistema le acorrala.

Esta película tiene muchos parecidos al acorralamiento de Julian Assange. Primero, le acusaron de violación en Suecia por algo que parece más bien un encuentro sexual sin preservativos. Al menos por ahora.

Luego, le bloquean las cuentas en Suecia y Suiza.  EEUU hackea su web con un ataque masivo, le cortan los servidores y obligan a PayPal, Visa, Amazon y Mastecard a suspender sus relaciones comerciales con Wikileaks. Julian Assange es Will Smith.

Nadie sabe en qué va a acabar esta historia, pero los episodios que hemos visto hasta ahora son dignos de un guión de cine: hay acción, persecución, violencia, servicios secretos, mujeres, sexo, cárcel y desafíos. Hay videos con helicópteros atacando a gente indefensa (los que reveló Wikileaks hace meses). Eso, por ahora.

Si Hollywood fue capaz de hacer una película super ventas con algo tan soso como hacerse millonario apretando botones (La red social, historia de Facebook), cuando entiendan este tema, harán algo planetario y grandioso.

Por ahora, lo que está claro es que los antisistema, los internautas y hasta los los líderes de opinión en internet ya tienen un héroe. Un héroe encarcelado es un “elegido para la gloria”. En las redes sociales, los internautas no dejan de pedir su liberación. Están con Assange. Jesús Encinar, Enrique Dans, Jeff Jarvis y miles de desconocidos internautas que usan TwitterDiggMeneame, están con Assange, o más bien, están contra cualquier sistema que les bloquee accesos a la información, sea la Interpol, EEUU, o la ley Sinde.

Y ahora se pondrán a prueba aquellas teorías sobre la verdadera influencia de las redes sociales en el mundo. ¿Qué será más poderoso? ¿Las redes o el sistema?

En su libro “Y Google, ¿cómo lo haría?” (Gestión 2000), Jeff Jarvis, uno de los más importantes gurús de internet, dijo una vez: “Internet ha cambiado la rapidez, el ritmo y el proceso de los negocios, y lo siguiente que cambiará es el gobierno y la política“.

Por ejemplo, ayer el senador norteamericano Joe Lieberman, pidió que se investigara a los medios de comunicación que han publicado los papeles de Wikileaks. Inmediatamente, un grupo de hackers llamad Anonymous, atacó la página web de Lieberman y la bloqueó, evento que fue celebrado a los minutos por miles de internautas, y que se convirtió en una de las noticias más populares de Meneame. Poco después, atacó la web de la fiscalía sueca, aklagare.se, y también, la de Swiss Post Office bank, el banco suizo que por orden de la fiscalía suiza, bloqueó las cuentas de Wikileaks.

Anonymous fue el mismo grupo que en octubre pasado lanzó ataques a escala mundial contra webs que bloqueaban su acceso a la información, entre ellas la del Ministerio de Cultura y la SGAE. Anonymous ha llegado hasta amenazar a Twitter, por, presuntamente, bloquear los hashtag de Wikileaks.

En España, hace pocas semanas, un grupo de hackers enviaron decenas de miles de mails para bloquear los correos electrónicos de los diputados. Algunos recibieron en pocas horas hasta 40.000 correos.

Es de presumir que esa será una de las batalla de la segunda década del siglo XXI. Las Redes contra el Sistema.

Por qué no me sumo a la campaña de Cantona (pero me gustaría hacerlo)

7 diciembre 2010 - 10:00 - Autor:

Hoy es el día. Miles, millones de personas deberían acudir a sus bancos o cajas, y sacar el dinero. Sería una lección muy dura para el sistema financiero por haber precipitado esta crisis.

Eso es lo que piensa el futbolista Eric Cantona, que el 8 de octubre promovió la idea en un diario de Nantes, Francia. Hay un video que YouTube que ha sido visto miles de veces. Tiene una web, un grupo de Facebook y una especie de blog en varios idiomas para hacer un seguimiento diario.

Quiere colapsar el sistema. Derribarlo. Demolerlo.

“El sistema debe ser destruido a través de los bancos”, dijo el futbolista. Se opuso a hacer manifestaciones de protesta contra los bancos usando pancartas, porque están pasadas de moda. Hay algo más efectivo. “Si todas esas personas que salen con pancartas a la calle retiraran su dinero de los bancos, se produciría un colapso. Eso sí sería una gran revolución”, añadió, según un teletipo de OTR.

Cantona, para los que no han seguido sus hazañas, es un marsellés de madre catalana que jugó en las filas del Manchester United en la década de los noventa. Era un tipo potente y duro, lo cual demostró saltando la valla y propinando una patada de kárate a un aficionado que le insultaba. Le suspendieron por 9 meses y le condenadon a la cárcel, pero al final solo hizo varios meses de obra social.

Precisamente esa es otra de sus facetas. Es uno de los principales soportes de la obra caritativa del Abbé Pierre, una organización francesa de ayuda a los pobres. Además, Cantona volvió a la palestra de la fama el año pasado al protagonizar una película titulada “Buscando a Eric“, donde ayudaba a un cartero con problemas existenciales.

Con esa conciencia social, y tras convencerse de que los bancos eran los causantes de esta crisis, Cantona lanzó la idea de boicotear hoy a los bancos: hay que sacar el dinero, dijo.

¿Tienen los bancos la culpa de la crisis? Gran parte de ella. Se dedicaron a amaestrar a sus empleados para que convencieran a los clientes de que pidieran créditos a interés variable porque el precio del dinero estaba por los suelos. ¿Tontos los clientes? En parte sí, pero el departamento de riesgo de un banco tiene que evaluar eso precisamente, el riesgo que no ve el cliente. Y no lo hicieron. Dejaron todo en manos del departamento comercial.

Y así, la deuda creció, y creció, y creció hasta alcanzar esa proporción impagable que tiene ahora.

Me dan ganas de sumarme por eso a la iniciativa de Cantona. Pero no lo hago porque sería muy irresponsable. El sistema financiero son nuestros ahorros. No es el dinero del banco. Es nuestro dinero en los bancos. Si contribuimos a desatar el pánico, seremos las primeras víctimas.

Pero ganas, lo que se dicen ganas de dar un pequeño castigo, no me faltan.

Cosas extrañas de la huelga de controladores

5 diciembre 2010 - 14:27 - Autor:

El viernes por la tarde, cuando la huelga estaba incendiando de rabia y de impotencia a medio país y a todo el gobierno, los periodistas hablaron con César Cabo, portavoz de los controladores. “Me estoy enterando de lo que está sucendiendo por vosotros”, dijo al otro lado del teléfono. Eso ya empezaba a sonar raro.

Cabo confesó que no sabía muy bien lo que estaba sucediendo. Parecía que el asunto se le había escapado de las manos al sindicato y que él y el presidente de USCA (sindicato de los controladores)  estaban tratando de tranquilizar a sus compañeros. Daba la impresión de que un grupo de controladores estaba tomando el control de la mayoría, y había decretado ir a las barricadas.

¿Por qué todo este follón?, preguntaron los periodistas. Cabo confesó que esa misma mañana el Consejo de Ministros  había aprobado un decreto ley que restringía determinados beneficios sociales de los controladores. Por eso están “hastiados y cabreados”. Añadió que no era lo pactado con el gobierno y que por tanto, los controladores tenían que hacer 200 horas más al año que las 1.670 pactadas en febrero de este año con José Blanco.

En la página de La Moncloa se encontraba un resumen de lo que se había aprobado en consejo de ministros.

En concreto, se puede leer: “El Real Decreto Ley refuerza la garantía de la seguridad y continuidad de la prestación de los servicios de tráfico aéreo, al aclarar las previsiones contenidas en la Ley 9/2010, reguladora de dicha prestación, en relación con las horas de “actividad aeronáutica” anual de los controladores de tránsito aéreo”.

Es la única vez que se habla de controladores. En el video, de la rueda de prensa de ese consejo de ministros que dura 15 minutos, se ve cómo, tras enumerar muchas medidas económicas, la ministra llega al final con bastante tranquilidad y mucha seguridad en sí misma, mirando a los periodistas casi de forma permanente.

Pero luego (minuto 12:50) carraspea, coge y suelta los papeles, y anuncia: “Hemos aprobado hoy dos medidas liberalizadoras”. La primera es la privatización de Loterías, y la segunda, la privatización de Aena. Explica ambas privatizaciones parciales y cuando parece que ya ha terminado la rueda de prensa en el minuto 15:10, tose, duda, coge papeles, y con cierto titubeo, añade: “Finalmente, en este decreto ley también se clarifica la jornada laboral de los controladores de tránsito aéreo para que no quede ninguna duda de cuál es la jornada laboral que tienen que cumplir”. Lo dice mirando la mesa y moviendo papeles, como si no quisiera mirar a los periodistas.

Es decir, que ni en la amplia referencia ni en la explicación a la prensa, la responsable económica o el vicepresidente primero se entretuvieron con detalles de los controladores, algo que en realidad era lo más importante del consejo. Importante por las consecuencias que acarreó después.

¿Sabía el gobierno la importancia de esta medida? ¿Pasó por encima por ignorancia o para no levantar un revuelo?

O bien, ¿sabía el gobierno que eso iba a pasar?

Lo que sucedió después del consejo fue que los controladores empezaron a presentar bajas laborales. A las cinco de la tarde más o menos, Iberia envió un mensaje por Twitter, la red de microblogging, donde avisaba de que había problemas en el aeropuerto de Palma debido a los controladores. Luego, Madrid. Luego, el caos.

El vicepresidente Rubalcaba dio dos ruedas de prensa en las peores horas. Una a las 11 de la noche del viernes. Otra a las dos de la madrugada del sábado. Ninguna de ellas aparece en la sección multimedia de La Moncloa, quizá porque esas comparecencias fueron en el Ministerio de Defensa y en el Ministerio de Fomento.

Cuando el vicepresidente Rubalcaba se presentó en comparecencia de prensa por la mañana del sábado en La Moncloa para anunciar el estado de alarma dijo que el viernes por la mañana ya habían tenido indicios de lo que iba a pasar. Sus palabras exactas (minuto 3:30)  fueron:

“Ayer por la mañana en el consejo de ministros el ministro de Fomento informó de que ya había incidencias preocupantes en algunos aeropuertos de España, y esa fue la razón por la que el decreto ley incluyó una previsión que luego por la tarde hicimos realidad para que el control aéreo de los aeropuertos pasara a manos del Ministerio de Defensa”.

Si lo sospechaban, ¿por qué no lo publicaron en el primer boletín oficial del Estado?

Es que eso es lo raro. Hubo dos BOE. El primer boletín oficial colgado de la web del BOE apenas habla de los controladores, sino que se limita a recoger las breves palabras de la ministra de economía. Pero a media tarde del viernes, apareció un nuevo BOE Extraordinario, y allí sí se recogía todo el decreto ley, sumando unos párrafos que no existían antes y que publicamos en lainformacion.

¿Por qué dos Boletines Oficiales en tan pocas horas?

En ese último boletín, publicado cuando el conflicto era de nivel volcánico, se hablaba ya de la militarización de los controladores. En concreto decía ese BOE: «2. La entidad pública empresarial Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea deberá facilitar la inmediata aplicación de lo previsto en el artículo 4.4.a) de la Ley 21/2003, de 7 de julio, de Seguridad Aérea, quedando sometidos los controladores de tránsito aéreo de la citada entidad a la dirección del Ministerio de Defensa quien asumirá su organización, planificación, supervisión y control. Ningún trabajador, órgano directivo u organización podrá dificultar o impedir la efectividad de dicha medida. El incumplimiento de dicha obligación será sancionado de conformidad con lo dispuesto en el artículo 4 de la presente Ley, sin perjuicio de las demás responsabilidades civiles o penales a que haya lugar.»

En resumen, si seguimos la información del gobierno, esto fue lo que sucedió. El ministro de Fomento comunica al consejo de ministros en la mañana del viernes 3 de diciembre que los controladores pueden hacer una huelga. El consejo de ministros aprueba un decreto ley que solo afirma que “se aclaran” las horas de trabajo de los controladores. Tercero, estalla la huelga. Cuarto, el consejo aprueba otro decreto ley donde especifica (añadiendo párrafos) cuáles son esas condiciones que tanto molestan a los controladores, y encima les dice que los militariza si se rebelan.

Pero ya el daño estaba hecho.

¿Se podía haber evitado? ¿Habían planeado ya la huelga los controladores? ¿O es que hubo un factor que detonó ese viernes la huelga? ¿Fue ese detonador la breve mención en el consejo de ministros?

Según el blog de los controladores, el Gobierno y AENA sabían con 24 horas de antelación que se podría llegar a esta rebelión de los controladores. Dice así: “[El gobierno y AENA sabían] que si se llegaba a la publicación del RD modificando la actividad/descanso de los ATC, que efectivamente ayer [por el viernes] aprobó el Consejo de Ministros, se podían producir paros, como efectivamente así ha sido. La lógica pregunta del ciudadano es ¿por qué ayer precisamente se procedió entonces a su aprobación, junto a la privatización de AENA?

Una de las pruebas que aportan es, como analizamos en la información, que Zapatero no viajó a la Cumbre Iberoamericana.

En la cuenta de Twitter de los @controladores, el mismo viernes, ya se pusieron en guardia a raíz de unas declaraciones de José Blanco, ministro de Fomento, que el jueves anterior amenazaba a los controladores con no aceptar su chantaje. El ministro dijo: “En estos momentos nos encontramos con que los controladores quieren volver a arrancar privilegios (…) Les anuncio que nadie puede interpretar la ley a su antojo“.

Los controladores convocaron una asamblea para analizar las amenazas del ministro. Esperaban que se produjera algo en el consejo de ministros. Poco después de la 1 de la tarde, cuando Elena Salgado mencionó de puntillas la aprobación de las condiciones de trabajo de los controladores, la asamblea de controladores se convirtió en un volcán.

¿Y si no se hubiera tocado nada en el consejo de ministros sobre los controladores? ¿Era necesario? ¿Se podía negociar esta vez para evitar esta paro salvaje? ¿Fue poco claro el gobierno en  su comparecencia de prensa del consejo de ministros y en el primer BOE? ¿Fue es decreto ley la consecuencia o la causa de la huelga?

Lo que está claro es que por muchas culpas que se le achaque al gobierno, los controladores nunca tendrán la opinión pública de su parte, especialmente después de la huelga salvaje.

Pero el gobierno también debería explicar algunos agujeros negros del consejo de ministros, de su información privilegiada y de esa forma de manejar el BOE en relación con los controladores.

Twitter, la gran ventanilla de Iberia para informar de la crisis

4 diciembre 2010 - 15:38 - Autor:

Cuando se desata el caos en los aeropuertos, la primera reacción de los pasajeros consiste en hacerse preguntas: ¿cómo sabré si mi vuelo está cancelado? ¿Saldré a tiempo?

Y luego se acude a las personas que pueden informar y ahí es cuando empieza a fallar todo: las ventanillas de información están colapsadas porque pocas personas deben atender a muchas personas. Los teléfonos de información no tienen suficientes empleados para atender miles de llamadas. Hay un evidente cuello de botella.

¿Qué medio permite atender preguntas ilimitadas que plantean  miles de personas al mismo tiempo? ¿Qué medio inmediato? Uno que está en la mano de todos gracias a los móviles: Twitter.

Desde el principio, Iberia ha estado informando por su cuenta en Twitter (@iberia) de que iba a haber problemas en los vuelos. Lo hizo antes que nadie. “Malas noticias. Cerrado el aeropuerto de Palma de Mallorca por problemas de controladores. Galicia sigue mal también”. Este mensaje fue puesto pasadas las cinco de la tarde del viernes 3 de diciembre. Muchos periodistas se dieron cuenta y comenzaron a seguir la noticia y a publicarla en páginas digitales.

Luego siguió otro mensaje de Iberia más preocupante: “Nos acaban de anunciar que se cierra el aeropuerto de Madrid Barajas hasta la 1:00 por problemas de controladores”. Luego, la confirmación del caos: “Nos comunica Eurocontrol que el espacio aéreo d Madrid, Palma y Canarias está cerrado hasta 23:50 UTC debido a conflicto controladores“.

Y a continuación fue un chorro de malas noticias, vuelos cancelados. Desde entonces, Iberia se dedicó a  contestar preguntas concretas de los pasajeros, e incluso a tranquilizarles con la respuesta de dónde podían recuperar sus billetes, y a qué teléfono debían llamar. Llegó un momento en que la aerolínea estaba desbordada incluso en Twitter. “Llegamos tarde a responderte, lo siento. Tenemos más consultas que lo que podemos responder”. Pero por lo menos estaba usando un medio tecnológico que se ha convertido en un medio de masas gracias a los teléfonos móviles e internet.

En cambio, AENA, el organismo que gestiona los aeropuertos de España, se abrió una cuenta en Twitter el  sábado después de las 13.00, cuando el conflicto ya llevaba horas de caos.

Esto demuestra que hay que tomar nota. Muchas empresas pensaban y siguen pensando que Twitter es un medio de cotilleos estúpidos. No se han dado cuenta, como Iberia, de que se puede convertir en un herramienta positiva para informar y tranquilizar a los clientes que viven un caos, sin importar si son decenas o decenas de miles de afectados.

El año en que España acaparó las portadas

3 diciembre 2010 - 9:00 - Autor:

Este es el año en que España ha acaparado más portadas de la prensa mundial.

En mayo, porque parecía que el euro dependía de si nuestro gobierno hacía recortes económicos o no. En junio, porque nos convertimos en el país con la mejor selección de fútbol. En noviembre, porque estuvimos a punto de conquistar el campeonato de Fórmula 1.

Ese mismo mes se retransmitió una misa con el Papa a millones de personas desde la basílica de la Sagrada Familia, una obra tan bella que fascinó a la humanidad.

Y entre noviembre y diciembre porque después del rescate de Irlanda, muchos medios temen que España vaya a ser el próximo país en acudir a la ayuda internacional. Ah, este país fue famoso por el Clásico donde jugaron los dos equipos de fútbol mejores del mundo, partido que fue retransmitido al mundo entero.

Desde The New York Times hasta Asahi Shinbun, desde Die Welt hasta Globovisión, España, sus héroes, su economía y sus gobernantes han acaparado portadas.

Hemos hecho marca. La famosa marca España de la que se habla desde hace décadas por fin se está consolidando. Bueno, no era precisamente así como nos lo habíamos imaginado. Pero por lo menos, cumplimos con aquella de Wilde: “Si hay algo peor que hablen mal de ti, es que no hablen de ti”.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas