Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Si quieres comprar un e-book pincha en EEUU

31 enero 2011 - 11:04 - Autor:

José A. Pérez, uno de los blogueros más famosos de España (Mi Mesa Cojea), publicó ayer en Twitter lo siguiente: “Ayer leí la crítica de un libro en El País. Entré en Amazon y me lo descargué en el iPad con UN click. Aprendan, editoriales españolas”. (@mimesacojea).

Ante las preguntas de los internautas sobre de qué libro se trataba, dio más información: “Me costó 9’99$. Es “The Shallows. What the Internet is doing to our brains”, que acaba se salir. (Lo superficial: qué le está haciendo internet a nuestro cerebro).).

La mayor parte de los libros digitales de Amazon valen menos de 10 dólares, lo cual equivale a unos 8 euros. En España, por ese precio sólo se consiguen libros de papel de bolsillo y algo antiguos. Pero además, Amazon ha creado un portal donde comprar un libro es tan sencillo como chasquear los dedos.

No extraña leer en TechCrunch que las ventas de e-books en Amazon ya han superado las ventas de libros de papel en rústica. Por cada cien libros de rústica, la librería on line vende 115 e-books.

Hace tiempo, ya se anunció que los libros electrónicos vendidos por Amazon ya habían superado a los de tapa dura. En julio pasado, ya vendía 143 libros digitales por cada 100 libros de tapa dura. Ahora ya vende tres veces más libros en versión electrónica, que esos mismos en tapa dura. El negocio digital se dispara.

La tienda de Kindle, el dispositivo electrónico para leer libros digitales, ya tiene un archivo de 810.000 títulos digitales, según TechCrunch. De ellos, unos 670.000 se venden a menos de diez dólares, y como dice el portal tecnológico, incluye 107 títulos que han sido super-ventas en la lista de The New York Times.

Gracias a ello, Amazon ha logrado por primera vez en su historia arrojar unos beneficios de 10.000 millones de dólares en un trimestre.

Por cierto, tal como anuncia Amazon en su portal: el producto más vendido no es un libro. Es un lector electrónico de libros. Kindle.

De modo, que, volviendo a la tesis del bloguero de Mi Mesa Cojea, ¿qué están esperando las editoriales españolas?

Para troncharse: tienes que currar más pero no tienes empleo

29 enero 2011 - 11:06 - Autor:

El viernes 28 de enero pasará a la historia como el día de la paradoja del empleo y la jubilación. Por la mañana se supo que el paro juvenil, que abarca a jóvenes de 16 a 25 años, es del 42%. Es decir que casi la mitad de los jóvenes en esa edad está sin empleo.

Luego, el Gobierno aprobó la reforma de las pensiones. Entre otras cosas, las personas que quieran jubilarse cuando cumplan 65 años, sueño de la mayoría, necesitan haber trabajado (y cotizado) sin parar durante 38,5 años. Hasta ahora eran 35. Bien, pero eso significaría que un joven, tras cumplir 26 años, no deberían tener ningún parón, ningún hueco en su vida laboral.

Pero, claro, los jóvenes que leyesen estas dos noticias se estarían preguntando: ¿Cómo diablos me voy a jubilar y cobrar entera mi pensión si ahora no encuentro un empleo estable?

Pues ese el mensaje que envió el gobierno a los jóvenes ayer 28 de enero de 2011.

Los jóvenes se habrán tronchado de risa al leer estas noticias. “No me dan curro, y encima me dicen que tengo que trabajar más si quiero cobrar”.

Para troncharse, por no decir otra cosa.

.

¿Puedes manipular la bolsa por Twitter?

27 enero 2011 - 11:25 - Autor:

El rapero norteamericano llamado 50 Cents (Curtis Jackson) animó a sus seguidores en Twitter (3,8 millones de seguidores) a que invirtieran en un valor muy barato llamado H&H. “Puedes duplicar tu dinero”, escribió. La cotización se disparó de 10 céntimos a 39 céntimos por acción en dos días, lo que representaba una subida del 290%. La estrella musical, que era accionista, tuvo una revalorización de 8,7 millones de dólares, según contaba la página web macleans.con.

Cuando Jackson  se dio cuenta de que podían acusarle de manipular el precio de un valor, borró sus mensajes en Twitter y puso otros más cautos. “Estas son solo mis opiniones. Te recomiendo consultar a un experto en finanzas“.

Inmediatamente, surgieron las críticas a este músico por estar influyendo en el mercado a través de Twitter. Sin embargo  no violó ninguna ley porque en ningún momento vendió sus acciones. Fue una revalorización en papel que nunca se convirtió en dinero.

Pero demostró que Twitter es un nuevo instrumento para influir en el mercado. Y con la nueva forma de invertir a través de las máquinas y los algoritmos, su poder es aún mayor de lo imaginado por 50 Cents.

El High Frequency Trading (compraventa de alta velocidad) consiste en comprar y vender valores en Bolsa a la velocidad de la luz. Dado que los hombres no pueden tomar estas decisiones que implican arañar unos céntimos pero en grandes volúmenes y en pocos segundos, para hacer mucho dinero, al final son las máquinas las que se ocupan de ello mediante unos algoritmos.

Estas máquinas “leen” e interpretan cualquier información que les llega: datos trimestrales de las empresas, evolución del tiempo meteorológico, movimientos de miles de acciones en todo el mundo.

Pero también leen los mensajes de Twitter, la cada vez más popular red de microblogging donde miles de personas de todo el mundo vierten diariamente sus pensamientos, sus reflexiones, opiniones e informaciones. Y por supuesto, entre esas personas, hay gurús de bolsa, brokers, presidentes de grandes compañías cotizadas… O raperos con 3,8 millones de seguidores.

“Una nueva estrategia [de los mercados de valores] consiste en usar ordenadores muy potentes para leer a toda velocidad las noticias -incluso los mensajes de Twitter-, y dejar luego que las máquinas interpreten e inviertan basándose en ellas”, dice un artículo de The New York Times (The new speed of money, 3 enero 2011).

No sería extraño que un día, una de estas máquinas “lea” los tuits (minimensajes) de Jackson al saber que este hombre influye en Bolsa. Entonces, su influencia será aún mayor.

De modo que si ustedes son inversores y no tienen una cuenta abierta en Twitter, se están perdiendo la oportunidad de ganar (o perder) dinero. La Bolsa en el fondo es un juego basado en la información. Y Twitter es hoy día uno de los canales de información más versátiles y más disponibles. Pero, ojo, también, es una palanca para manipular acciones.

.

Puestos que no se cubren a pesar del paro

24 enero 2011 - 7:00 - Autor:

Cada trimestre, el Inem publica en su página web una recopilación de “trabajos de difícil cobertura”. Ya está la lista correspondiente al primer trimestre de 2011. Se trata de esos puestos que no hay forma de cubrir porque hay más demanda procedente de empresas que oferta de profesionales o trabajadores. ¿Increíble?

Pues hay que reconocer que sí, porque la mayor demanda de puestos de trabajo (y que no se cubren) es para médicos. ¿De alguna especialidad compleja y de nombre impronunciable?No. Casi todos los puestos vacantes van para la medicina general. ¿En algún pueblo inhóspito en las montañas de Cantabria?

Tampoco: en Canarias, en las Baleares, en Madrid y en Cataluña. Tanto de medicina general como especialistas. Algo raro debe estar pasando en la formación universitaria para que este país no cubra las vacantes para la medicina.

Otros puestos de gran demanda son: terapeutas ocupacionales (Asturias, Melilla, Baleares), farmacéuticos, ingenieros

¿Los más llamativos? Los relacionados con la mar. Por ejemplo, azafata de buque de pasaje o cocinero de barco. ¿Los más raros? Coordinador de tiempo libre (en eso somos todos expertos) y animador comunitario.

Para ver la lista entera, solo hay que pinchar aquí.

Para entrar en la RedTrabaja del Ministerio, hay que pinchar aquí.

Para inscribirse en las ofertas de empleo, hay que pinchar aquí.

.

¿Por qué los alemanes necesitan Pepes 2.0?

22 enero 2011 - 18:08 - Autor:

El Instituto Alemán de Estudios Económicos (DIW) calculó el año pasado que al ritmo en que crecía ese país, se necesitarían 500.000 trabajadores extranjeros para mantener la maquinaria en marcha. Medio millón de empleados… al año.

¿Por qué tantos?

Aquí se unen dos cosas: en primer lugar, que la economía alemana está creciendo a un ritmo que no lo hacía desde la unificación: al 3,6% anual.

Y en segundo lugar, porque se les ha presentado un problema: la población alemana está envejeciendo con mucha rapidez. No hay tasa de reposición por usar de forma antinatural un término económico.

“A partir de 2015 perderemos cada año 250.000 trabajadores”, afirmaba Klaus Zimmermann, presidente del Intituto de Estudios (DIW). “Entonces faltarán ya en el mercado tres millones de empleados, sobre todo fuerzas cualificadas. A la vez, los trabajadores serán cada vez mayores y aumentará el número de los no cualificados”, advertía Zimmermann al Hamburger Abendblatt, según recogía la agencia Efe en septiembre pasado.

Si no se lograba reponer esa cantidad de gente en un plazo corto, el producto interior bruto del país decaería de forma inexorable. Y con ello el bienestar del que ese país se enorgullece: menos pensiones, menos sanidad, menos ayudas. Ni siquiera aumentando la edad de jubilación hasta los 70 años se podría subsanar ese terrible agujero.

Y afirmaba Zimmermann: “Necesitamos urgentemente mano de obra e inmigrante del extranjero, como mínimo 500.000 al año para asegurar nuestra economía”.

El director del DIW decía casi lo mismo que acaba de publicar la revista Der Spiegel. Que se necesitan puestos de trabajo cualificados, y que Ángela Merkel quiere que los ocupen muchos jóvenes españoles.

¿Por qué tanta insistencia en la inmigracion cualificada? Pues porque las segunda y terceras generaciones de inmigrantes que viven en Alemania quieren trabajar en los mismos empleos que sus padres. Pero muchos de esos empleos han dejado de existir. En el campo, en los grandes centros industriales, en labores de limpieza…

La gran fuente de inmigrantes ha sido Turquía. Pero al no ser ciudadanos de la UE no es fàcil para Alemania conseguir rápidamente a 500.000 turcos al año. ¿Dónde buscar? En países donde haya habido también una fuerte inmigración como España y Polonia.

De modo que tenemos una nueva versión de la famosa película de Alfredo Landa, “Vente a Alemania Pepe”. Pero esta vez, al ser trabajos cualificados, los alemanes le cambiarán el título: “Vente a Alemania, Pepe 2.0″. Querrán gente con facilidad para los idiomas, con conocimiento en nuevas tecnologías y con visión internacional.

El próximo 3 de febrero, cuando tenga lugar en Madrid la Cumbre Hispano-Alemana con Merkel y Zapatero se despejarán las dudas y conoceremos las condiciones de esos currículos que nos piden los alemanes.

Y se hará la realidad lo que se podría calificar como “la noticia más hermosa del año”.

Sería una paradoja que Merkel, (la mujer teflón según los cables de las embajadas de EEUU filtrados por Wikileaks) le resolviera a Zapatero su mayor problema: el paro.

Ya saben que Merkel heredó 5 millones de parados y ahora Alemania va camino del pleno empleo.

Wikipedia sirve para que no te quedes en Wikipedia

21 enero 2011 - 8:00 - Autor:

Hace unos días se cumplieron 10 años del nacimiento de Wikipedia. Algunos medios (entre ellos lainformacion) publicaron artículos de recuerdo, anécdotas, historias y… el debate: ¿pero es fiable una enciclopedia que puede ser manipulada?

Y saltaron los ejemplos: el de la escritoria Lucía Etxebarría que fue pillada in fraganti cuando se editaba su perfil en Wikipedia. Era como si Arturo Pérez Reverte entrase en la imprenta que fabrica la Enciclopedia Espasa, cogiera las galeradas y retocara su biografía. Sospechoso, ¿no?

Wikipedia tiene ese agujero. A pesar de que hay miles de colaboradores revisando las entradas, siempre se cuela algún troll que falsifica, exagera o manipula la información.

Los periodistas usamos Wikipedia a cada rato. Como todo el mundo. Es más rápido y más fácil consultar Wikipedia que abrir una enciclopedia de papel. Hay informes que la tachan de magnífica (como la revista Nature, que la ponderó como una enciclopedia con menos equivocaciones que la Británica), y otros que solo le encuentran defectos.

Entonces, ¿cómo usar correctamente Wikipedia?

Como un trampolín. Lo más importante son los enlaces que aparecen en Wikipedia, o las referencias que nos llevan a los periódicos, a bases de datos o a informes de primera categoría.

Ese es su gran valor: servir de trampolín para encontrar otras fuentes de información. Eso nunca lo podrá hacer la Espasa, la Británica o la Larousse de papel. Nunca. Porque apenas salen de las imprentas ya están obsoletas.

En cambio, los periodistas usamos las fuentes que cita Wikipedia para redactar nuestros artículos, y hasta nos hace parecer eruditos.

Pongo a Dios por testigo que esta enciclopedia está detrás de muchas buenas investigaciones periodísticas. Pero claro, siempre que usemos Wikipedia para que no nos quedemos en Wikipedia. Ese es su gran mérito.

La supervivencia del hombre que resucitó Apple

18 enero 2011 - 7:00 - Autor:

Sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Las agencias de noticias anunciaron que Steve Jobs, el presidente de Apple, había sido hospitalizado, y las acciones perdieron casi un 7% en la Bolsa de Frankfurt. La de Nueva York estaba de vacaciones.

No hay muchas compañías del mundo que puedan presumir de que, si su presidente se pone pachucho, los inversores lloran en la bolsa. Porque esa caída es una forma de llorar.

Jobs, que el mes próximo cumple 56 años, está mal desde hace algún tiempo. Se ve que físicamente está desmejorado cuando comparece en las charlas habituales de presentación de novedades de Apple. Y el mundo contiene la respiración cada vez que le ve en público. Tan flaco, tan enjuto, tan dolorido… En agosto de 2008, la agencia de noticias Bloomberg le mató en una nota que fue distribuida por equivocación. Era el típico obituario que los medios preparan cuando sospechan que alguien se va a ir al otro mundo. Pero Jobs no se fue.

Steve Jobs sufrió un cáncer de páncreas hace años, en 2004, lo cual dio pie a una de las más emotivas charlas de un ejecutivo en la historia del mundo empresarial. Esa charla navega por YouTube. Es bastante larga, pero resume una vida. Se trata del discurso de 2005 en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford, la universidad de la que se fue Jobs sin graduarse.

Ese discurso se estudia en muchas escuelas de negocios por su mensaje. Se estudia en academias de oratoria por su belleza expresiva. Se estudia porque es una lección vital.

Se resume en tres “historias de mi vida”, dice Jobs. La primera, cuando sus padres le aborrecieron y buscaron a otra familia que lo cuidara. No había nacido aún. “Tenemos un hijo no esperado. ¿Lo quieren ustedes?”, preguntaron los padres biológicos de Jobs a una familia de adoptantes.

La segunda, cuando en 1984 lo echaron de Apple, la empresa que él fundó. Jobs había nombrado como consejero delegado al ex presidente de Pepsi Cola, John Sculley. Y este mismo hombre le echó a la calle con el apoyo del consejo de administración, que pensaba que Jobs no sabía dirigir empresas.

Jobs regresaría en 1996 y resucitaría la empresa, que estaba moribunda.

Y la tercera historia versa sobre un hecho terrible: en 2004 le anunciaron que solo viviría seis meses a causa de un cáncer de páncreas. Esta es la lección más importante porque a raíz de aquello se prometió vivir cada día “como si fuera el último”.

Resultó que el cáncer de páncreas de Jobs era una modalidad no mortal, pero eso lo descubrió un médico en una revisión rutinaria, cuando Jobs ya estaba asumiendo su destino final.

Desde entonces, la empresa de Jobs ha asombrado al mundo con sus productos. Se ha convertido en una de las mayores empresas del mundo por capitalización bursátil gracias a Jobs. Ha dado una lección de supervivencia.

En 2009 tuvo que someterse a una operación de trasplante de  hígado y los rumores volvieron a sacudir el valor en bolsa.

Eso demostró, como ahora, que su presencia es tan importante, que cualquier enfermedad hace pensar que si Jobs no está, Apple se podría ir a la porra. Es el hombre asociado a la marca. El hombre parece más fuerte que la marca.

No Jobs, No Future.

.

Cinco paradojas sobre la revuelta de Túnez

17 enero 2011 - 8:00 - Autor:

Como siempre, cada vez que estalla un conflicto internacional, salen de debajo de la alfombra algunos trapos sucios. La revuelta de Túnez y la escapada de su presidente, Ben Alí, han servido para mostrar algunas paradojas.

Esta es una selección de las cinco mejores:

1. Hay que ser muy iluso para pensar que antes de huir del país, Ben Alí no haya ordenado transferencias de dinero a sus cuentas. ¿No es una paradoja que EEUU y otros países no hayan bloqueado sus cuentas, pero sí las de Wikileaks, cuando gracias a esta web muchos tunecinos conocieron que su presidente era un corrupto y eso les dio ánimos para movilizarse?

2 Túnez era una de las democracias más abiertas del mundo árabe. ¿No es una paradoja que uno de los países más democráticos del mundo árabe haya caído, mientras otros como Marruecos, donde reina una clara represión, se mantienen en su sitio?

3 Ben Ali era un presidente que promovía el laicismo. ¿No es una paradoja que se haya refugiado en Arabia Saudí, uno de los países más cerrados y religiosos del mundo?

4  Túnez era uno de los mejores aliados de Occidente. ¿No es una paradoja que ningún país occidental haya querido darle refugio?

5 Ben Alí había logrado mantener a raya a los fundamentalistas. Pero está claro que los fundamentalistas islámicos más radicales aprovecharán su caída para tener más presencia en Túnez. ¿No sería una paradoja que, gracias a esta revuelta, Túnez se convierta a medio plazo en una república islámica anti occidental a 800 kilómetros del Viejo Continente?

El triunfo de la ciberguerra en Túnez

16 enero 2011 - 7:00 - Autor:

El 5 de enero, la mayor parte de la prensa mundial recogió en sus versiones digitales una ciberguerra: los activistas  de Anonymous estaban boicoteando y dejando sin servicio a las webs del gobierno de Túnez. Era el ataque final que acabaría con la presidencia de Ben Alí diez días después, haciéndolo huir del país.

Cartel de Anonymous en internet: "El reclutamiento para la operación Túnez comienza el 2 de enero de 2011. Únete al chat."

Hasta entonces, los conflictos del Túnez habían sido recogidos con mayor o menor fortuna en la prensa. El 17 de diciembre un joven universitario, que sobrevivía vendiendo verduras en la calle con un carrito, se inmoló públicamente en Sidi Bouzid, una ciudad de 35.000 habitantes en el centro del país.

El joven Mohamed Bouazizi fue interceptado por la policía, que le exigió el permiso correspondiente para vender verduras. Al no tenerlo, le confiscaron las materias. Unos testigos no confirmados dicen que los policías le golpearon y que le amenazaron. El chico respondió comprando una lata con gasolina y prendiéndose fuego frente a un edificio público ese mismo día. Inmediatamente fue llevado a un hospital donde permanecía en cuidados intensivos. Tenía quemaduras por todo el cuerpo. Comenzaron protestas en todo el país.

Pero el conflicto de Túnez no despertaba mucho interés en el mundo porque era uno más. Todos los conflictos son iguales. Manifestaciones en las calles, disparos de la policía, heridos o muertos, más manifestaciones en protesta por los muertos, declaraciones del gobierno, comunicados internacionales llamando al orden, más manifestaciones…

Nunca se saben cuándo o cómo van a acabar.

El conflicto de Túnez parecía igual. El 28 de diciembre, el presidente del país Ben Ali, se acercó a visitar al joven Bouazizi al hospital. La prensa recogió el hecho en fotos así como las palabras del presidente, quien deseó la pronta recuperación.

Pero ya entonces, el grupo de activistas Anonymous, que había organizado ataques organizados contra webs de varios países del mundo, estaba planeando un ataque masivo a las páginas digitales del gobierno tunecino.

Estos ataques consisten en una concentración de peticiones de cientos o miles de ordenadores del mundo al mismo tiempo, con lo cual, los ordenadores que alojan las páginas atacadas no pueden servir tantas peticiones y “se caen” o se colapsan. Es la forma de hacer la guerra mundial del siglo XXI. La ciberguerra.

Los activistas de Anonymous ya tenían el ojo puesto en Túnez desde principios de diciembre. Según un post publicado el 7 de diciembre por The Next Web Middle East, los activistas tunecinos habían creado una página web llamada Tunileaks (por decirlo así, filtraciones tunecinas), para recoger los cables y las informaciones que se estaban filtrando al mundo sobre la corrupción de Ben Ali y su familia.

¿De dónde procedía esa información que estaba dañando tanto al gobierno de Túnez? Nada menos que de Wikileaks. Desde finales de noviembre, a través de esta página web de Julian Assange se estaban filtrando los famosos cables de las embajadas de EEUU en el planeta.

Las filtraciones correspondientes a la embajada de EEUU en Túnez ponían en evidencia al presidente Ben Ali. En un cable (fechado en 2009) y publicado por El País hace poco, se decía lo siguiente: “El presidente Ben Ali está envejecido, su régimen sufre de esclerosis y no hay un claro sucesor. Muchos tunecinos están frustrados por la falta de libertad política y sienten rabia por la corrupción de la familia del presidente, por las elevadas tasas de desempleo y por las desigualdades regionales. El extremismo es una amenaza continúa. Además de estos problemas, el gobierno tunecino no acepta consejos ni críticas nacionales o internacionales. En lugar de ello, intenta imponer un control todavía mayor, echando a menudo mano de la policía. Resultado: Túnez está agitada y nuestras relaciones también”. “Túnez es un estado policial, con escasa libertad de expresión o asociación, y con serios problemas de derechos humanos”.

Enfurecido por estas filtraciones, el gobierno de Ben Ali había apretado los alicates sobre los accesos de internet especialmente a Wikileaks, y a las páginas webs de los ciberactivistas tunecinos.

De este modo, la url de Tunileaks, que había sido creada por una organización árabe cuya página web es Nawaat.org, fue bloqueada por el gobierno de Ben Alí. Al día siguiente, según GlobalVoices Online, el gobierno cerró la dirección IP 209.85.229.141, de modo que era imposible acceder a Tuneleaks desde Túnez.

Los jóvenes tunecinos comenzaron a informarse a través de la página web libanesa del diario Al-Akhbar, que estaba publicando los cables de Wikileaks sobre Túnez. El gobierno de Ben Alí también la bloqueó.

“El gobierno de Túnez había levantado una inmensa cibermuralla china para que sus ciudadanos no tuvieran acceso al mundo, y para que no se conocieran sus manejos sucios”, afirma Ahmad Al-Shagra, director de The Nex Web Middle East.

Si se pudiera resumir con lenguaje de internet la torpeza de Ben Ali, habría que echar mano de un juego de palabras puesto por un internauta llamado @kurioso en Twitter: “Parece que a Ben Ali tampoco le gustan los Términos y Condiciones legales de iTunez” (por iTunes).

Fue entonces, cuando los activistas de Anonymous empezaron a darse cuenta de que Túnez debía ser su próximo objetivo.  Primero, a principios de diciembre, emitieron un comunicado diciendo que “no vamos a quedarnos callados ante lo que está pasando”. Por fin, según informaba gawker.com, el 2 de enero comenzaron a reclutar a través de internet soldados para su causa, que no era otra cosa que personas que pusieran sus ordenadores en serie formando lo que algunos llaman el “cañón de iones”: apuntar a una dirección de internet y dejarla KO, con la misma eficacia que La estrella de la Muerte de la película “La Guerra de las Galaxias”. Los ordenadores entraban en una canal especial de internet (IRC o Internet Relay Chat), se inscribían en el chat #optunisia (operación Túnez) y disparaban a la vez hasta liquidar las webs oficiales. El “cañón de iones” es un programa llamado Low Orbit Ion Cannon” (LOIC) que se usa para probar la resistencia de un sistema informático.

Cartel de Anonymous: "Eres anónimo, eres una Legión. No debes perdonar, no debes olvidar. Debemos forjar un ejército contra la corrupción y llevar la libertad de expresión al mundo".

Anonymous tenía experiencia en estos ataques pues ya había atacado las páginas web de la SGAE española, el ministerio de Cultura a causa de la ley Sinde; y luego de PayPal, Visa y Mastercard en diciembre (operación Payback o “venganza”), porque estas empresas, haciendo caso al gobierno de EEUU, habían cortado las cuentas a Wikileaks.

La inmolación del joven tunecino Bouazizi (que seguía en el hospital) prendió aún más la ira de Anonymous, que ya el 3 de enero tenía todo listo para atacar. Entonces, el 4 de enero, Bouazizi murió. Sus heridas eran muy graves.

#optunisia se puso en marcha. Miles de ordenadores anónimos en todo el mundo se organizaron en masa para disparar al mismo tiempo a las webs oficiales de Túnez y las echaron abajo. Al mismo tiempo, Anonymous colgó un video en YouTube, con el comunicado donde afirmaba que el gobierno de Túnez estaba “restringiendo la libertad de su pueblo”.

Fue entonces cuando los diarios digitales y luego la prensa de todo el mundo, dieron más importancia a lo que estaba pasando en este país norteafricano. O mejor dicho, los lectores concentraron su atención en este país porque había un nuevo protagonista: la ciberguerra.

En las portadas emergió Túnez, no sólo como un conflicto más, sino como el país que estaba siendo atacado por activistas de todo el mundo desde sus salones, sus dormitorios o sus puestos de trabajo, que querían solidarizarse con sus camaradas jóvenes en Túnez.

A su vez, la muerte del joven Bouazizi creó más rabia entre los estudiantes o licenciados en paro (el mal de nuestro tiempo), que siguieron manifestándose contra el gobierno de Ben Alí. Hubo más inmolaciones, la lista de muertos creció y la prensa mundial siguió con más interés y preocupación los acontecimientos de Túnez.

Presionado por la calle, al final el presidente Ben Alí y su familia, huyeron el 14 de enero del país, buscando refugio en Arabia Saudí. El ejército tomó las calles, se nombró un nuevo presidente y dentro de dos meses habrá elecciones en las que Ben Ali está excluido. Se la denominó la rebelión de los jazmines (por la flor que impregna con su olor a los oasis del país), pero en realidad, fue la rebelión de los ciberjazmines.

Era el final a una ciberguerra iniciada con la publicación de Wikileaks en noviembre, recogida por los internautas tunecinos en diciembre, agitada por los activistas de Anonimous en enero y en la cual se inmoló un joven universitario que trataba de sobrevivir vendiendo verduras en la calle, y que ya ha sido inmortalizado en Wikipedia.

Las cinco razones (extravagantes) para no comprar un libro electrónico

12 enero 2011 - 7:00 - Autor:

Tengo un lector de libros electrónicos desde hace casi dos años. Es un aparato del tamaño de un libro de bolsillo, pero más delgado y con pantalla de tinta electrónica.

Como ese aparato venía cargado con un montón de clásicos (es el Papyre 6.1 con 500 libros), he podido leer libros de esos que “hay que leer antes de morir”. No he dejado por ello de comprar libros de papel y sobre mi mesilla de noche tengo el e-reader y un montón de libros de celulosa.

Cuando hablo con la gente de las ventajas de los readers y los libros electrónicos sobre los clásicos de papel, sigo encontrando a muchos enemigos de aquel invento. Estas son las razones que dan para no comprarse un artilugio electrónico.

1. “Nada como el olor de un libro”.

No entiendo esta postura. Nunca he entrado en una librería como si fuera una tahona. Jamás me he parado en medio de una acera, para levantar la nariz y decir: Mmmm, qué delicioso olor a pulpa de papel. Cuando pego mi nariz a los libros, no huelo nada. En serio.

2. “No quiero que se me agote la vista”

La tinta electrónica permite leer sin cansarse. La pantalla de un libro electrónico es mejor que la de un monitor de PC o un iPad pues cuanto más luz exterior, mejor se ve. Es más natural. Se puede leer perfectamente en una playa a pleno sol.

3. “La tecnología no es tan romántica como el papel”.

Es lo mismo que le dirían a Gutenberg cuando inventó la imprenta. “Johannes, perdona, pero ese invento lleno de tipos móviles no destronará el romántico papiro, o el embeleso de un códice miniado”. Lo importante es si es útil, no si es romántico.

4.  ”Me gusta ver una librería llena de libros”.

A mí también, hasta que la librería se fue extendiendo por los pasillos de casa, los cuartos de baño, la galería… Todos los libros de papel que he acumulado en mi vida (leídos y no leídos), caben en cinco tarjetas de memoria del tamaño de media patata frita.

5. “La pantalla de un lector electrónico no se puede subrayar con lápiz”.

Con lapiz de grafito, no. Pero con lápiz electrónico (puntero de plástico), sí, desde luego. Hay modelos que permiten subrayar y hasta hacer anotaciones al margen. Algunos tienen diccionario de idiomas. Y esa misma pantalla permite pasar el dedo y cambiar de página, como un libro cualquiera.

En resumen, ¿es el fin del libro? Ni mucho menos. Es otra forma de leer libros. Una más. Y desde luego, con mucho éxito: en EEUU se acaba de saber que, de los seis libros más vendidos el año pasado, se comercializaron más versiones electrónicas que de papel.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas

Secciones

Sobre nosotros

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube iPhone iPad Android