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A sus 80 años, Buffett sigue combatiendo el pesimismo: “No os dejéis influir por la realidad”

26 febrero 2011 - 17:43 - Autor:

La carta al accionista más esperada del año y del universo ya se puede leer. Es la que dirige siempre por estas fechas Warren Buffett a los accionistas de Berkshire Hathaway. Buffett está considerado uno de los hombres más ricos de EEUU. Tiene participaciones importantes en centenares de empresas, entre ellas Coca Cola.

El admirado sabio de Omaha, experto inversor, seguido por millones de inversores en todo el mundo, calma a los que piensan que, a los 80 años, ya es demasiado mayor. “Mientras sea consejero delegado, seguiré gestionando la mayor parte de los activos de Bershire”.

Berkshire Hathaway es el conglomerado de empresas en las que invierte Buffett desde principios de los años sesenta. En 2010 sus beneficios crecieron un 61%, lo cual satisfará a los accionistas. Su cartera de valores ya se calcula en 150.000 millones de dólares.

En 2010, el beneficio por acción ha crecido menos que el año pasado. La mayor operación fue la adquisición de una línea de ferrocarriles llamada Burlington Northern Santa Fe por 26.000 millones de dólares. Y en algo debe haber acertado porque la compañía de trenes ha aportado 2.500 millones de dólares anuales a los 13.000 millones de beneficios de Berkshire Hathaway.

La carta, escrita con un estilo coloquial y siempre hablando en nombre de él y Charlie Munger, su vicepresidente, es esperada porque allí siempre Buffett habla con su incorruptible optimismo.

“No os dejéis influir por la realidad. A lo largo de mi vida, los políticos y los expertos están constantemente avisando sobre los terribles problemas de EEUU. Nuestros pueblo vive ahora seis veces mejor que cuando yo nací.  Los profetas de la catástrofe siempre han mirado de soslayo la mayor cualidad de todas: el potencial de los seres humanos está lejos de haberse agotado, y el sistema americano todavía puede desatar ese potencial, un sistema que ha funcionado durante dos centurias a pesar de las periódicas interrupciones de las recesiones y la Guerra Civil y que permanece vivo y eficiente”.

¿Petróleo a 150 dólares?

24 febrero 2011 - 10:56 - Autor:

En diciembre de 2007, cuando nadie hablaba de crisis salvo Luis Garicano y otros economistas, el barril de crudo Brent valía unos 89 dólares. En julio del año siguiente, en 2008, escaló al mayor nivel nunca conocido: unos 144 dólares.

No había estallidos bélicos en ningún país árabe sino que 2.300 millones de personas se habían puesto de acuerdo en consumir más gasolina. Esa cifra procede de la suma de los habitantes de China e India, cuyas economías en aquella época estaban creciendo a ritmos colosales. Más crecimiento, más demanda de energía.

Como la memoria es lo primero que se pierde con los años, pocos se acuerdan de que en julio de 2008 estallaron unas huelgas salvajes de los transportistas que colapsaron las grandes ciudades de España. Protestaban por la subida de los carburantes. Dado que las mercancías de los supermercados se traen en camiones, llenos de pánico, miles de  ciudadanos se lanzaron a los supermercados a comprar productos de primera necesidad, preparándose para una larga temporada de sequía alimentaria, como hacían nuestros abuelos en la guerra civil.

Las portadas de los periódicos amanecieron varios días con fotos de estanterías vacías.

Fue un caos bíblico.

¿Y ahora?

El precio del barril de Brent, que es el que marca los precios de Europa, estaba a principios de diciembre del año pasado al mismo nivel que en 2007: cerca de 90 dólares. Y luego ha ido subiendo igual que en 2007-2008. (pinchar aquí para conocer su evolución en los últimos años).

En febrero de este año el barril ya está por encima de los 100 dólares, cosa que en 2008 no sucedió hasta marzo. Aunque no se pueden hacer similitudes entre un año y otro, existen cosas preocupantes.

1. China e India siguen teniendo altos índices de crecimiento.

2. Hay algo nuevo: conflicto en el norte de Africa que se ha extendido a algunos países del Golfo Pérsico, productores de petróleo como Bahréin.

¿Pánico? Por ahora no tanto pues Arabia Saudí, el mayor exportador mundial, ha dicho que tiene medios para recuperar la posible caída de producción de Libia (un 2% del mundo) y de Bahréin. Pero un artículo de The New York Times no daba mucho margen a Arabia Saudí porque según sus cálculos, el barril está 20 dólares por encima del nivel que los árabes pueden manejar  con facilidad.

Mientras, el barril sigue subiendo: en el mercado de futuros el barril de Brent ya está a 111 dólares, lo cual representa una subida notable en muy pocas semanas.

Los intermediarios ya están haciendo sus apuestas: la web americana Money Morning anima a los inversores a tomar posiciones pensando ya en un barril a 150 dólares, igual que en 2008. En su último informe dice que en julio de este año llegará a esa cifra. ¿Exagerados? No mucho si se compara con los 200 dólares de los que está hablando el banco de inversión japonés Nomura. Si Argelia y Libia dejaran de producir, llegaríamos a esa cifra según cita hoy el diario El País.

Weiss Research, un portal para inversores, también dice que hay que tomar posiciones porque el barril europeo va a subir. Y muestra un video con explicaciones.

Pero para The Wall Street Journal esto puede significar un parón en el crecimiento norteamericano, que venía teniendo signos positivos. Precios del crudo más alto, incremento de precios de todas las materias, subida de la inflación, retracción del consumo. Justo lo que no necesita EEUU en estos momentos.

Y hace la siguiente reflexión que nos hacemos todos: si este conflicto sigue disparando los precios nos podemos encontrar con lo que sucedió en 1973 y 1979, dos recesiones de caballo en la economía mundial causadas por sendas subidas del crudo. ¿Se repetirán?

El problema es que, si se repiten, en España ni siquiera habíamos empezado a recuperarnos.

Aquel año de inflación, paro, huelgas… y golpes

23 febrero 2011 - 7:00 - Autor:

Supimos hace pocos dias que el IPC de 2010 fue del 3%. Preocupante, dijimos. Esto se nos está yendo de las manos. Si seguimos así, dentro de poco el Banco Central Europeo acabará subiéndonos los tipos del interés del actual 1% a ¿quién sabe? ¿El 2%? ¿El 3? Intolerable.

Intolerable para nosotros, ciudadanos de 2011. Pero los que vivieron en 1981 recordarán que en aquellas fechas la inflación llegó a sobrepasar el 15%. Sí señor. Ese fue el IPC de 1980. De modo que 1981 se inició con una de las inflaciones más altas que se recordaba en España. No se pudo hacer mucho para arreglarlo porque ese año terminó con el 14,4% de inflación.

¿A qué se debía esta inflación? La causa principal era que en 1979, en un país lejano como Irán, había sucedido una revuelta: el Sha de Persia que era como el Mubarak de hoy, fue derrocado y su lugar lo ocuparon los ayatolás, el famoso ayatolá Jomeini, enemigo de Occidente.

Como Irán era un importante productor de crudo, todo el mercado se desestabilizó y el barril que estaba a 12 dólares llegó a escalar a ¡30 dólares! En términos de poder adquisitivo eso fue un golpe bajo a los países consumidores, entre ellos España.

Pero había más causas. Una de ellas la explica Juan Velarde en su libro “Cien años de economía española”. Resulta que en los años setenta, se terminó la era de los salarios bajos. Las huelgas impusieron nuevos convenios colectivos y entonces comenzó un círculo vicioso: más inflación, más subidas de salarios para compensarla, lo cual generaba más inflación, con lo cual se pedían más aumentos salariales. Y si no, huelga.

Y para rematar todo eso, el Banco de España subía los tipos de interés, pues el rigor monetario dice que es la mejor forma de cortar la inflación. Con un IPC al 15% los tipos no podían ser menores que esa cifra si un banco deseaba ganar dinero (para la historia estadística financiera pinchen en este anuario).

Una familia española que deseaba comprar un piso de cinco millones de pesetas pagaba un interés anual de casi el 18%. Una hazaña eso de pagar el crédito pues el salario mínimo interprofesional era de 854 pesetas al día, unos cinco euros de hoy.

Había más cosas en la sartén: el paro. A principios de los años setenta era del 1,2%. Es verdad que casi no trabajaban mujeres con lo cual la actividad laboral no era como la actual. Pero había empleo de sobra. No muy bien remunerado (gracias a lo cual era un país competitivo a escala internacional como ahora es China), pero permitía mantener una gran clase media.

Cuando terminó 1981, el paro ya rondaba el 15% de la población activa. Y cada año que pasaba, seguía aumentando. No se encontraba empleo de nada. Ni en la construcción, ni en la restauración, ni en la agricultura. Era una deseperación.

La idea de la crisis era tan profunda que se pensaba que era como la gravedad: había que aceptarla sin rechistar. En una conferencia pronunciada en la Fundación Rafael del Pino, el ex ministro Miguel Boyer (1982 a 1985) recordó que España atravesó una crisis muy larga, que duró por lo menos 10 años.

A eso se sumaban las peleas políticas, los asesinatos de ETA (en 1980 casi cien asesinatos, uno cada tres días y medio), los choques callejeros, el malestar, la huida de capitales, la paralización de la Bolsa…

Y para rematar, el 23 de febrero, un golpe de Estado.

Aquel año fue tan, pero tan malo que por primera vez desde finales de los cincuenta la economía no creció sino lo contrario: se contrajo un 0,2%. (Les recomiendo este sabroso anuario estadístico).

Así que, cuando uno echa la vista atrás y recuerda todo lo que este país sufrió y afortundamente, superó, la crisis de ahora casi parece de película de Cantinflas.

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Cómo engañar a Google y hacerse millonario

22 febrero 2011 - 7:00 - Autor:

Arianna Huffington se convirtió en millonaria hace unos días. Vendió su diario digital a AOL por 315 millones de dólares. Su diario se llama Huffington Post (HuffPo).

Si alguno de ustedes entra en HuffPo se llevará un susto. Caray, esa fotaza inmensa de Obama o de quien sea, esos titulares gigantescos de dos palabritas, esa ristra interminable de columnistas gratuitos, (unos tres mil, aunque yo no los he contado) esa mezcla de noticias picantes, con sucesos políticos y sentido del  humor. Los norteamericanos lo adoran. Por eso, HuffPo cosecha mensualmente 28 millones de usuarios únicos. Un cohete.

Según The New York Times, la verdadera fuerza de HuffPo es que conoce todos los trucos para engañar a Google. ¿Y cómo se logra engañar al buscador más poderoso de la tierra?

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De cómo las verduras de Túnez influyen en tu despido

16 febrero 2011 - 11:09 - Autor:

El 17 de diciembre, unos policías de la ciudad de Sidi Bouzid (centro de Túnez) interceptaron el carromato de Mohamed Bouazizi y le pidieron la licencia para vender verduras en la calle. Como no la mostró, los uniformados le decomisaron el carrito y las venduras.

Bouazizi fue a una estación de gasolina, compró un litro de combustible, se acercó con él a un edificio público y derramó el líquido encima de su cuerpo. Luego, encendió una cerrilla y se quemó a lo bonzo.

Sus paisanos le llevaron a un hospital. Murió entre vendas el 4 de enero de este año. Los jóvenes tunecinos se revolvieron de rabia y se echaron a las calles. Protestaron contra el régimen del presidente Ben Ali. El presidente acabó huyendo del país lel 14 de ese mes.

Días después, esta rebelión se contagió a Egipto, Siria y Yemen, países árabes. ¿Se contagiaría también a productores de petróleo como Irán o Arabia Saudi?

Dicho y hecho. Se contagió. Irán ha sido uno de los últimos.

Los compradores internacionales de petróleo se lo olían desde hacía semanas. Pensaron que esta materia prima escasearía en el futuro, a causa de estas revoluciones, y empezaron a adquirir reservas. Es como cuando los estanqueros saben que el tabaco va a subir. Lo acaparan. No venden las partidas que habían comprado con anterioridad y esperan a que el gobierno suba el precio: entonces, lo sacan a la venta y ganan  más.

Con el petróleo a más de 100 dólares, las compañías de transportes del mundo comenzarán tarde o temprano a subir sus tarifas. Los que usan esos transportes repercutirán los precios en sus consumidores. De modo que la cesta de la compra será cada vez más cara. Es un hecho: el último IPC marca una subida interanual de 3,3%, una de las más altas. En el resto de Europa pasa algo parecido. Los combustibles.

Al ver que la inflación se está convirtiendo en una pandemia, el Banco Central Europeo subirá los tipos, que hoy están al 1%. Llegarán ¿al 2%? ¿Al 3%? Nadie lo sabe.

Pero muchos empresarios que tienen líneas de créditos abiertas con los bancos verán que se les encarece la financiación. Si el consumo no crece pero los gastos financieros sí, entonces recurrirán al despido. Más parados.

De modo que cuando Manolo o María se queden en paro dentro de un año (o menos), nunca sabrán que fue por una licencia de verduras de un triste vendedor callejero que, como Manolo y María, solo quería alimentar a su familia.

Es el lado oscuro del efecto mariposa.

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Indicador infalible de la desesperación

15 febrero 2011 - 7:00 - Autor:

La mayor expulsión de trabajadores del sistema laboral ocurrió entre finales de 2008 y principios de 2009: según los datos de la EPA, en seis meses se quedaron en la calle casi 1,4 millones de personas.

Eso significa que a lo largo de este primer trimestre de 2011 ya habrán transcurrido dos años desde aquel golpe. Justo los dos años que dura el seguro de desempleo.

Un parado puede solicitar el subsidio durante unos meses más, pero es una cantidad que no da para mantener una familia.

Muchos de esos parados han consumido a lo largo de estos dos años el seguro de desempleo, así como sus ahorros y la indemnización. Todo eso se esfuma poco a poco, si no se encuentra otro empleo. A juzgar por los datos de la EPA, no ha mejorado la situación de los parados. Ahora es 20,33% de la población activa.

Un reciente informe del BBVA dice que este año aumentará de nuevo el desempleo porque la economía crecerá apenas un 0,9%. El banco proyecta que el desempleo subirá al 20,6% de la población activa .

Los analistas pueden hacer sus cálculos más o menos precisos, pero ¿hay alguna prueba de que la situación de las familias empiece a ser verdaderamente desesperada? Me refiero si es verdad que se les están acabando los ahorros y los amortiguadores.

Hay muchas señales, como el aumento de personas que acuden a comedores sociales. Hace unos días, una redactora de Lainformación estuvo en uno de esos comedores: se le acercó un hombre y le pidió no salir en las imágenes porque no quería que su familia le viera allí. (El reportaje saldrá en los próximos días)

Los comedores están atestados. ¿Es la alerta roja?

Si alguien tiene dudas,  que mire este nuevo indicador: se están disparando los rescates de los planes de pensiones. Hace dos años el gobierno permitió que las personas a las que se les hubiera agotado el paro y estuvieran en una situación desesperada, pudieran rescatar los ahorros en planes de pensiones.

Según Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva, en 2009 (último año conocido) hubo 43.428 personas recuperaron sus planes de pensiones. Eso era más de cuatro veces el número de 2008. ¿Y en 2010?

Con la lentitud con que se filtran estos datos, parece que lo sabremos a finales de este año. Pero la lógica indica que la próxima cifra puede ser realmente trágica. Será un indicador infalible de la desesperación.

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…Y una bola de fuego extinguirá las salas de cine

14 febrero 2011 - 7:00 - Autor:

Llevo dos semanas tratando de ver “El discurso del rey” en una sala de cine de Madrid. La primera vez me presenté con mi mujer en una multisala pero la película famosa del tartamudo rey inglés estaba solo en versión original. Como no nos apetecía ver a un tartamudo en inglés, decidimos ver otra película en español que no nos gustó mucho.

He intentado ver la película por segunda vez este fin de semana. Para ello, si no se tiene un ordenador a mano, hay que:

A. comprar periódico.

B. Ver cartelera.

C. Elegir sala y hora.

D. Dirigirse a la sala.

E. Enfrentarse a chica de taquilla.

(eso en el caso de que quien escribió la cartelera no se haya equivocado de sala y hora)

Fuimos de nuevo a un gran centro comercial de Madrid y al llegar nos dijeron que solo quedaban asientos en la fila 4 de 12 que había. Eso es casi como verla en 3D. Y si quería asiento Vips, teníamos que pagar mucho más.

Intenté ver otras películas, pero la cosa estaba igual. “Esa que dice la echamos a las 00.00 horas”, nos dijo la chica con malhumor.

La chica que nos atendía nos echaba una bronca cada vez que preguntábamos. Como el cine hay que verlo con placer, desistimos.

Mientras estaba en mi casa apenado por no haber podido ver esa película, se me encendió la luz de la maldad. ¡Un momento! ¿Por qué tengo que ver la película cuando la sala de cine quiera que la vea? ¿Por qué tengo que aguantar a una chica que no sabe atender al público? ¿Por qué tenía que estar obligado a verla en la fila 4? ¿Por qué?

Pensé en la señorita que me atendió tan mal, así como en el dueño de la sala. Pensé en esas personas que me hacían difícil algo tan fácil como ver una película. Recordé que Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, contaba las dificultades que tuvo para ver un DVD una vez cuando fue de viaje con su mujer por Europa. Como saben, los DVD tienen zonas geográficas y lo que sirve en EEUU no sirve en Europa. Peor aún: lo que sirve en un reproductor normal, no sirve en un Blu-ray.

Seguro que fue una de las razones por las que Google va a sacar Google TV: un servicio de televisión a la carta por internet a través de los televisores.

Y entonces tuve una visión: vi una bola de fuego que caía sobre las salas de cine y las extinguía. Esa es mi profecía: en el próximo futuro, las salas de cine desaparecerán. No podrán competir con la próxima generación de televisores con internet en los salones de casa (el próximo Google TV y otros), que estarán conectados a portales donde podremos elegir qué queremos ver, cuándo y hasta parar la emisión para ir al lavabo. No podrán con las webs como Wuaki o Netflix (esta última en EEUU), que sirven largometrajes con excelente definición a precios muy bajos.

¿Fin de la historia?

Ya quisiera. Entré en la web Wuaki para descargarme películas de pago. Había algunas películas que eran gratuitas, si uno estaba dispuesto a ver publicidad del BBVA. Pero la que yo quería valía 2,99 euros.

Tardé unos segundos en conectar mi portátil a la tele y otros en pagar con tarjeta.

Teníamos una cerveza, un vinito, unas tapitas. Afuera estaba lloviendo y hacía mucho frío. Pero mi ilusión se estrelló. Fue imposible ver la película. Increíble: yo quería pagar por un servicio, igual que en la sala de cine, pero los propietarios tampoco deseaban que culminase ese servicio.

Todavía queda mucho para  que estemos a la altura de Netflix. El cine en España sigue trabajando con manivela. Pero eso no destruirá aquella visión de San Malaquías.

Como dijo en la gala de los Goya, el cineasta Alex de la Iglesia, “internet es la salvación del cine”.

Cuando llegue ese día, ¡adiós salas de cine con palomitas y refrescos por precios exorbitantes! (sin contar con señoritas antipáticas).

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El Nuevo Orden Mundial está en tu pantalla

12 febrero 2011 - 10:54 - Autor:

Esta semana, yo era una de las millones de personas que estaba viendo cómo se desarrollaban los acontecimientos de Egipto. A través de mi ordenador, veía las imágenes de la concentración de masas en la plaza Tahrir (Liberación) que pedían que se fuera Mubarak. Transmitía Al Jazeera, la cadena árabe (versión en inglés), pero también se podía ver en directo transmitida por miles de webs en todo el  mundo.

¿Qué había cambiado desde que nos quedamos impresionados con la transmisión de la Primera Guerra del Golfo por la CNN en 1991? Pues que para ver las imágenes en directo, entonces había que tener un aparato de televisión. No todo el mundo tenía un aparato en su oficina. Y no había una tele en cada habitación de casa. Pero hoy sí. Hay un ordenador en cada habitación y en cada mesa de la oficina. Y por ella se pueden ver emisiones televisadas en directo (streaming) gracias a internet. Esa es nuestra tele.

De modo que se podía ver y escuchar el griterío de la masa en la Plaza de la Liberación de El Cairo en vivo.

Eso es lo que ha cambiado.

El presidente Obama que el jueves a las 19.30 (hora española) dio un mítin en Michigan, afirmó que “estamos siendo testigos de la historia” y añadió que “ahora, gracias a la tecnología, la gente joven puede hacer que su voz sea escuchada porque vivimos en un mundo interconectado” (no es literal) “y todo tiene impacto en nuestras vidas”.

Se están escribiendo muchos artículos estos días sobre el impacto de las redes sociales, internet y las nuevas tecnologías en las rebeliones populares. Nadie lo sabe con certeza: ¿fue mucho? ¿fue poco? ¿Lo estamos exagerando?

El hecho cierto era que muchos diarios digitales mundiales  estaban conectando a las emisiones de televisión en directo y gracias a internet estaban transmitiendo ese cambio gigantesco en el mundo árabe, cambio que tendrá su impacto en el Nuevo Orden Mundial.

¿Conclusión?

Desde que la CNN saltó a la fama mundial con su cadena planetaria, han cambiado muchas cosas. Las rebeliones pueden empezar con un frutero que se quema en un pueblo de Túnez, hecho que es divulgado por Twiter o Facebook, lo cual genera un levantamiento de las masas hasta en Egipto, cuya rebelión es vista en directo por la televisión a millones de personas gracias a las nuevas tecnologías  ya que todos tenemos un ordenador a mano, incluso un móvil conectado a internet. La pantalla es la ventana al mundo. Pero puede influir en cómo cambiamos el mundo.

Es el Nuevo Orden Mundial.

Temerosas del impacto de estos cambios, muchos gobiernos autocráticos o dictatoriales han informado por la televisión estatal de las revueltas triunfantes de Túnez y Egipto. Lo han hecho los gobiernos de Jordania, Siria, Yemen, Argelia y hasta de China. Cada uno con su versión.

Pero estas informaciones eran granitos de arena comparadas con el aluvión de noticias que llegaban a los jóvenes  de esos países a través de internet, fuera por streaming, por las redes, o por Google.

No está claro si internet es el trampolín del cambio pero desde luego los cambios del mundo se ven por la pantalla del ordenador gracias a internet.

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Señor Mubarak, ¿dónde está su comunicador?

11 febrero 2011 - 0:19 - Autor:

El discurso de Hosni Mubarak pasará a la historia como uno de los más confusos de la política. Después de justificar su epitafio político diciendo todo lo que había hecho en la historia por su país, y cuánto quería a su pueblo, añadió que no pensaba abandonar Egipto lo cual significaba que tampoco el poder.

Sin embargo, minutos después añadió que delegaba el poder en manos de su vicepresidente.

En ese momento, los egipcios y el mundo entero no sabían si se quedaba o se iba. En realidad, eran las dos cosas: se queda en el puesto de presidente, pero sin poderes. La Constitución egipcia establece en su artículo 82 que “en caso de impedimento y si el presidente es incapaz de llevar a cabo sus funciones, delegará sus poderes al  vicepresidente”.

Como el pueblo no entiende ese lenguaje, la decepción fue mayúscula. Si Mubarak hubiera aclarado que se iba a mantener como un presidente honorífico al estilo del presidente de Alemania o de Italia, que no tienen poder ejecutivo (lo tienen la canciller o el primer ministro) entonces, podría haber salido un poco mejor. Solo un poco mejor.

Desde el punto de vista geopolítico, se puede entender la jugada porque si el mundo árabe se entera que en menos de un mes la presión popular ha tumbado a dos presidentes, el mapa de los países árabes se convertiría en un terremoto en cuestión de semanas. El famoso efecto dominó combinado con la tormenta perfecta.

Por eso, era necesario un buen director de comunicación, o un discurso mejor hilado.

La prueba de que era el peor discurso jamás escrito era que los medios de comunicación no sabían cómo titular en sus versiones digitales a pesar de que había dicho Mubarak que delegaba el poder. ¿Se ha ido? ¿Se queda? Esa confusión se reflejó en los primeros titulares de la prensa mundial pues ninguno era igual a otro. Más bien se contradecían.

Lo importante es lo que hayan entendido los egipcios que se han rebelado desde hace semanas contra su presidente. Ellos han entendido que Mubarak no quiere abandonar el poder. Porque un presidente que afirma que quiere delegar, pero que mantiene su puesto, es que va a mover los hilos desde la sombra. Ni siquiera eso. Seguirá moviendo los hilos.

Si en los próximos días la situación en Egipto se mueve hacia un estado de explosión es porque nadie revisó en discurso de Mubarak. Era lo peor que se podía hacer: ser ambiguo en un momento en que se necesitaba claridad.

Una vez más se echa de menos un buen experto en comunicación. Obama, con su claridad, no habría cometido esos errores.

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Un gigante de la bolsa, un riesgo planetario

10 febrero 2011 - 8:20 - Autor:

Hace años, The Wall Street Journal publicó un artículo donde afirmaba que los intermediarios que operaban en la sala de contratación de la Bolsa de Nueva York se pasaban el día viendo películas en una salita de descanso. Ya no compraban y vendían valores cara-a-cara, como veíamos en la película dirigida por Oliver Stone.

El aumento de las transacciones electrónicas estaba relegando esa figura de profesionales vestidos con chaquetas de colores que gritaban y movían las manos haciendo señales con los dedos, para comunicar precios y cantidades. Después del 11-S se vio que era mejor hacer las transacciones electrónicamente.

En noviembre del año pasado, la Bolsa de Frankfurt decidió suprimir las transacciones directas en la sala, de modo que ahora todo se hace electrónicamente.

Ahora, si prosiguen las negociaciones, estas dos bolsas se van a fusionar. Bueno, en realidad es la bolsa de Frankfurt quien compra a la Bolsa de Nueva York, pues los alemanes tendrán el 60% de la nueva entidad, y pondrán un presidente.

Según los analistas, se convertirá en una bolsa planetaria e imbatible. Su valor será de 25.000 millones de dólares. Su especialidad serán los derivados y el mercado de futuros, y hará sombra sobre la bolsa de Chicago, y cualquier otra.

Con estos dos elementos (transacciones electrónicas y derivados) ahora sí estamos en manos de las máquinas. Muchos de ustedes recordarán la película Virus (con Jamie Lee Curtis), donde un ente electrónico se hace con el control de un barco en medio del mar, y va liquidando a sus tripulantes.

¿Un robot que se vuelve loco y manipula los valores en Bolsa? Fue lo que sucedió en 1987, cuando las computadoras programadas con fórmulas matemáticas, tumbaron inexplicablemente la Bolsa de Nueva York. Volvió a suceder hace unos meses, cuando los valores de muchas compañías americanas pasaron a valer unos míseros centavos de dólares por errores de cálculo de las máquinas.

Un artículo aparecido en la prensa americana a principios de este año, alertaba de cómo el HFT (high frequency trading), podía suponer un grave riesgo para el sistema financiero. Ahora, las potentes máquinas, programadas con algoritmos, detectan en milisegundos oportunidades de céntimos, y trasiegan con órdenes de gran volumen para ganar mucho dinero.

Es un salto adelante en el mundo de la bolsa, donde todos pretenden ganar más cada día. Era cuestión de tiempo que alguien inventara esa fórmula.

Ahora, si surge la nueva Bolsa germano-americana, las posibilidades de hacer negocios a escala planetaria con un poder jamás conocido son aún mayores. Moverán derivados y futuros, muchos de los cuales han sido los culpables de los descalabros financieros de 2008.

La pregunta es si con estas fusiones los riesgos ahora son aún peores.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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