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El volcán no estalló en Islandia sino en el PSOE

25 mayo 2011 - 8:52 - Autor:

Estas son algunas frases que he escuchado desde la noche del domingo:

-Zapatero no sólo se ha cargado España sino al PSOE.

-El partido se ha enzarzado en una dura lucha que les está desgastando de cara a la opinión pública.

-Hay un grupo de pesos pesados que ha emitido el siguiente mensaje: en un mes tenemos que echar a Zapatero de la dirección del Partido. Nada de primarias; elegiremos al sucesor con los votos de los delegados mediante un Congreso. Si eso no es un desafío a Zapatero, ¿qué es?

-Ahora miles de miembros del PSOE en paro van a estar enredando hasta las generales, y se desatarán fuertes guerras internas. (Han perdido más de 2.000 concejalías, se han quedado solo con tres diputaciones provinciales y han perdido todas las capitales).

-Rubalcaba y Chacón ya son caras quemadas: se les asocia con la crisis.

-Patxi López es el único que podría rescatar al partido. Pero ya tiene que apagar un volcán en el País Vasco.

-Hagan lo que hagan, el PSOE perderá las próximas elecciones generales y tardará dos o tres lustros en regresar.

-Cuando ZP se vaya del gobierno, todo el mundo le va a olvidar muy pronto porque no encarna nada histórico. Felipe González afrontó la reconversión industrial y nos metió en el Mercado Común; y José María Aznar nos metió en el euro.

Por todo ello, pienso que el volcán que ha estallado en Islandia y cuyas cenizas pueden cubrir medio continente, va a tener que competir con otro: estalló el pasado domingo en España, concretamente en el PSOE, y sus cenizas permanecerán largo tiempo sobre el partido como lo hicieron en Pompeya. A no ser que haya un milagro.

(Mi Twitter es @ojomagico )

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Todo lo que sucedió gracias a las acampadas

22 mayo 2011 - 8:00 - Autor:

Llevamos una semana en los hogares, en los medios de comunicación, en los partidos, en las tertulias y en los bares hablando sobre las acampadas: por un lado, que si tienen razón, que si por fin nos agitan las conciencias,que si estamos todos con ellos, que si hay que nacionalizar la banca, que si son unos idealistas modernos, que si los partidos no nos representan, que si la juventud no tiene futuro, ni empleo, ni vivienda… Por otro, que si están piraos, que si son unos niños, que si le estamos dando mucha importancia, que si se olvidan de las pymes, que si es una locura nacionalizar la banca, que si están manipulados, que si al final esto se desinflará

¡Aleluya! Estos chicos ya lo han logrado: nos han puesto a todos a opinar con más intensidad sobre cómo arreglar el país, sobre política, sobre el interés público, sobre economía, el sistema de votos, los partidos, la corrupción, y hasta sobre la juventud y sus ideales.

Sin ellos, habríamos pasado la semana escuchando los discursos de siempre, salidos de la boca de los políticos de siempre (“Prometo que…”).

He aquí algunas razones de por qué hemos dar las gracias a las acampadas:

Gracias a ellos discutimos en los hogares de algo más interesante que de fútbol o el botox.

Gracias a ellos estamos viendo los informativos de televisión con más interés.

Gracias a ellos devoramos las columnas de opinión (a favor o en contra), en periódicos de papel, en digitales.

Gracias a ellos las redes sociales se han convertido más que nunca en hervideros de debates, opiniones, críticas, como si fuera el areópago digital.

Gracias a ellos vemos con más interés los programas de debate (desde Al Rojo Vivo en La Sexta hasta el Gato de Intereconomía).

Gracias a ellos estamos discutiendo sobre el papel de la banca, el gobierno, las instituciones, los partidos, la justicia y los políticos con más pasión que nunca.

Gracias a ellos muchos que no pensaban reflexionar están reflexionando.

Gracias a ellos la jornada de reflexión ha servido para enzarzarnos a muchos al mismo tiempo en un gran debate local, municipal y hasta nacional por primera vez en la historia.

Los que piensen que esto es un bluff y que se desinflará en un idealismo infantil, no se han dado cuenta de que ya ha cumplido su misión: nos han obligado a debatir. No sabemos en qué grado, pero desde luego, más que antes. Y no en conversaciones aisladas en un bar, sino sabiendo que buena parte del país (no sabemos en qué proporción) estaba haciendo lo mismo al mismo tiempo: debatir.

Por todo eso, la acampada puede desmontar el chiringuito y decir: misión cumplida.

.Mi Twitter @ojomagico

Los analistas no encuentran la acampada

19 mayo 2011 - 14:09 - Autor:

Cuando en enero pasado, un grupo de tunecinos se plantaron en las calles para protestar contra el régimen de Ben Alí y lo tumbaron en cuestión de días, los analistas fueron primero a mirar dónde quedaba Túnez. Luego, opinaron: que si los fundamentalistas, que si los servicios secretos norteamericanos, que si licenciados en paro, que si Irán… Tantas eran las teorías, que seguro que alguna acertaba.

Ni siquiera el departamento de Asuntos Exteriores de EEUU tenía claro qué postura adoptar. Primero, los portavoces de EEUU pidieron paz y no violencia. Luego, exigieron democracia y al final acabaron apoyando a los rebeldes. Cuando la rebelión estalló en Egipto, salió a relucir Al Qaeda, los islamistas radicales, Google, los servicios secretos iraníes y quién sabe.

Y en Siria, y Jordania, y Yemen lo mismo. ¿Quién estaba detrás de estas movidas?

Si uno se ríe de la teoría de una conspiración secreta, siempre queda como tonto. Por el contrario, decir que detrás de estas rebeliones hay un montón de gente que está harta de no tener un futuro claro, de soportar el paro o la precariedad, es como decir, es como demostrar en público que uno no sabe interpretar los designios secretos de las masas. Siempre hay una mano negra.

Pues a lo mejor son las masas las que están moviendo esto porque no se ve un claro grupo político. ¿Existen esos grupos detrás de las acampadas de la Puerta del Sol? Seguro; pero en el momento en que asomen la patita pueden pasar dos cosas: o que los echen (como echan a los trolls de las redes sociales), o que la gente abandone la movida.

Durante mucho tiempo, los que teníamos trabajo, una vida asegurada y un pasado idealizado que empezaba con la frase “hijo, yo a tu edad….”, hemos echado en cara que la gente joven no se movilizaba. “Si les quitan el empleo, no se manifiestan; si les quitas el adsl, te montan un pollo”, me dijo un padre.

Bien: ahí está la manifestación que tanto queríamos. ¿Y ahora les vamos a criticar? Los que han estado en las acampadas (yo estuve dos noches en la de Madrid) y se hayan pateado la rebelión preguntando a la gente, habrán visto varias cosas:

-No hay unos líderes claros.

-El denominador común es protestar contra la falta de futuro, incluyendo que no tendrán trabajo ni vivienda.

-Hay consignas sobre todo contra los dos partidos principales: PP y PSOE.

-Hay gritos de rabia contra los bancos.

-La inmensa mayoría quiere estar allí porque ven una acampada pacífica y apolítica.

-La inmensa mayorías son jóvenes, probablemente universitarios.

-Cualquier persona puede meterse en el núcleo de la organización y poner en marcha una idea, ayuda, colaboración, o protesta.

-Los grupos de izquierda están siendo muy activos en la organización, pero no manifiestan abiertamente su ideología porque serían ‘baneados‘.

Los analistas de los medios conservadores o progresistas han interpretado esta acampada tratando de complacer a sus lectores. No tratan de explicar lo que pasa allí en la Puerta del Sol porque siguen sentados en sus ordenadores, en sus oficinas, en sus edificios de moqueta y aire acondicionado.

Los que acampan en las plazas públicas sencillamente quieren protestar. Esa es la respuesta. Es un grupo de gente que está harta hasta de los que se pasan el día interpretando las noticias para ellos.

(Mi Twitter  es @ojomagico )

¿Qué hacía Strauss-Kahn para ganar medio millón de dólares?

17 mayo 2011 - 8:46 - Autor:

En noviembre de 2007, cuando Dominique Strauss-Kahn tenía 58 años, y acababa de ser elegido director del Fondo Monetario Internacional, la prensa supo cuánto iba a ganar: 496.280 dólares al año,  (más o menos 350.000 euros). Era la primera vez que se comunicaba en público el salario del presidente del FMI.

Eso son más de 15 veces el salario de un mileurista y casi cuatro veces lo que gana el presidente de España. Es el salario de un alto ejecutivo de una multinacional.

Además, tiene derecho a viajar en primera clase, teléfono, tarjeta visa, casa, gastos de representación como comidas y se aloja en los mejores hoteles del mundo.

Y todo eso, ¿por qué?

Porque es la persona que vigila la economía mundial, reprime a los que se endeudan, decide prestar dinero a los que necesitan, y emite, como un profesor, sus notas periódicamente. Un cargo de prestigio, sin duda.

El FMI, como las grandes instituciones humanas, nació después de un cataclismo. Este cataclismo fue la Segunda Guerra Mundial. Los aliados se reunieron en Bretton Woods, (New Hampshire, EEUU), para diseñar el sistema económico mundial una vez que los alemanes y los japoneses fueran aplastados. El panorama era doloroso: casi toda Europa estaba en ruinas con sus fábricas destrozadas, sus ciudades ardiendo y sin recursos. Necesitaría ayuda para recuperarse, lo mismo que Irlanda, Grecia y Portugal han necesitado ayuda para salir de la crisis.

Para ello habría que crear un fondo de dinero que se repartiera a escala planertaria y de este modo nació el Fondo Monetario Internacional. ¿El mayor donante? EEUU, por supuesto. Sus industrias estaban relucientes sin haber sufrido ni un arañazo. Tenía mucho dinero.

Antes de prestar un sólo dólar, el FMI exigiría a cada país que controlase sus gastos. ¿Por qué? Porque si un país caía en el desequilibrio fiscal (más gastos que ingresos) perdería la confianza internacional y al final su moneda se debilitaría. Había que evitar que las divisas oscilasen para que el intercambio comercial mundial fluyese sin tropiezos.

Además, el FMI vigilaría las economía y emitiría informes periódicamente para conocer la inflación, el crecimiento, el déficit, etc. Estos informes servirían para que esos países que necesitaban ayudas económicas las recibieran a tiempo. Préstamos. Una lluvia de millones.

Gracias a esa aportación de dinero, las economías europeas pudieron salir de su profunda devastación. Ellas ganaron. Pero quien ganó de verdad fue EEUU que, no solo era el mayor donante de fondos al FMI sino que su moneda, el dólar, se convirtió en la moneda de la galaxia. La más poderosa.

El FMI ha tenido también críticas en su historia de 66 años. Se le ha criticado por exigir demasiados recortes a países pobres, o de querer aplicar la teoría del mercado a países que no tienen mercado. También se le criticó duramente por no haber previsto esta crisis financiera de 2008.

Cuando Rato era director gerente, en 2007, llegó a decir que la crisis era “manejable” a pesar de que en EEUU ya había estallado la bomba de las hipotecas basura. Strauss-Kahn le sucedió en plena crisis y una de sus primeras declaraciones fue que “no hay una profunda crisis de los mercados”, razón por la cual muchos le llamaron Dr. Feelgood. (Dr. Bienestar o Dr. Optimista).

Un año después, en una rueda de prensa, reconoció: “La economía camina a una recesión global”. Ese día, los mercados se estaban recuperando… pero inmediatamente se desplomaron. Era 9 de octubre de 2008.  Poco después, el antiguo gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo, dijo sorprendido en una entrevista: “Cuando ese están hundiendo los bancos, el FMI no puede entrar en el escenario y decir que la situación es terrible, que los bancos se van a hundir. No me fastidie, ¿usted qué ha hecho?“.

Esto demuestra que el cargo de director gerente del FMI es uno de los más poderosos del planeta pues sus palabras tienen efectos contudentes. Pero, si el director no fue capaz de prever la crisis, y si encima no mantiene la imagen de la institución, desde luego, no se merece ese medio millón de dólares que le pagan.

Durante los próximos meses la imagen de esta institución se va a ver muy castigada porque su director gerente, ese salvador de naciones en peligro, está en la cárcel. A partir de ahora se cuestionará todo al FMI. Pero especialmente saldrán a relucir el tren de vida, las extrañas costumbres y, desde luego, el salario de su mayor representante.

(mi Twitter @ojomagico)

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¿Hay un complot contra Strauss-Kahn?

16 mayo 2011 - 10:37 - Autor:

¿Ha sido el arresto de Strauss-Kahn el sábado pasado un montaje? Esa idea comenzó a circular por la redes (sobre todo francesas) a primera hora de aquel sábado. ¿La prueba? Sonaba sospechoso que una de las primeras personas en tuitear este extraño asunto fuera Jonathan Pinet, un joven militante de UMP, un reciente partido de tendencia conservadora para apoyar a Jacques Chirac.

En teoría, este joven habría difundido por Twitter el arresto de Strauss-Kahn incluso antes de que los medios norteamericanos se enterasen del bombazo del domingo.

El texto de Pinet decía: “Un colega de EEUU me acaba de decir que DSK ha sido arrestado por la policía en un hotel de NYC hace una hora”. El mensaje en Twitter ya iba con hashtag (#), como sospechando que DSK (iniciales del director del FMI) se iban a convertir en un asunto del día (Trending Topic). Acertó.

La tesis de que había trampa fue defendida incluso por políticos de la derecha francesa que respetan a Strauss-Kahn. “Creo que probablemente se tendió una trampa a Dominique Strauss-Kahn, y él picó“, dijo la ex ministra Christine Boutin, presidenta del Partido Demócrata Cristiano, según recogía el diario Liberation. En los medios franceses se empezó a hablar de que alguien le había puesto una “piel de plátano”, y hasta el ministro de Cooperación, Henry Raincourt, hablaba de “trampa”.

Yendo más lejos, Michèle Sabban, Vice-Presidenta del Consejo Regional de Ile-de-France, habló de “conspiración internacional”. Según recogía el diario Liberation, Sabban afirmó: “El FMI nos quería decapitar, pero no porque fuera un candidato socialista sino porque era más poderoso que Obama”.

Pero, claro, esas trampas siempre aprovechan una debilidad, y una de las debilidades de Strauss-Kahn son las mujeres.

El rumor de que a  Strauss-Kahn le obsesionan las mujeres es muy antiguo. El mismo DSK sacaba el tema y decía: “Durante mucho tiempo se ha hablado de que circulan fotos espectaculares de grandes orgías, pero nunca han salido al público. Que las muestren”. Incluso, no se negaba a comentar su gusto por las mujeres. “Sí, me gustan las mujeres, ¿y qué?“, solía responder cuando le pinchaban.

Strauss-Kahn llegó a comentar una vez que no le extrañaría que un día sería víctima de un invento: como por ejemplo, que una mujer confesaría haber sido violada en un aparcamiento y que recibiría por ello 500.000 euros o un millón.

Lo que ya no era un invento eran sus escarceos sexuales. En 2007, Tristane Banon dijo que había sido víctima de un intento de violación. La periodista y escritora no presentó cargos contra Strauss-Kahn. Al año siguiente se abrió una investigación a DSK por sus relaciones con una empleada del Fondo Monetario, a la que acabó despidiendo. Asimismo tuvo un affair con una economista del FMI, Piroska Nagy, razón por la cual “Le Journal du Dimanche” le denominó “el gran seductor”.

Hace tiempo, cuando le preguntaron a Strauss-Kahn qué dificultades afrontaría si se presentara como candidato del Partido Socialista Francés, definió tres : “El dinero, las mujeres y mi judaísmo”.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional tendrá que añadir una cuarta dificultad que deberá vencer si quiere ser candidato: quitarse las esposas y no ser acusado de intento de violación.

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Buenas noticias, no nos hemos hundido

9 mayo 2011 - 8:00 - Autor:

Hace un año, un lunes como hoy, el Ibex registró la mayor subida de su historia: un 14%.

Unos días antes, este país se estaba hundiendo.

Era para troncharse.

Ese fin de semana, el del 7 al 9 de mayo de 2010, los representantes del Gobierno español estuvieron pasando el peor examen económico de la historia reciente. Los mercados, esa cosa que nadie sabe bien qué es pero cuya fuerza es descomunal, habían retirado tanto dinero de España en tan poco tiempo, que la Bolsa estaba cayendo en picado, y hasta los medios españoles barajaban con la posibilidad de quiebra total. Nadie se fiaba de España, de su economía, de su gobierno, de su presidente. Ni siquiera la prensa española se fiaba de su propio gobierno.

Desde hacía tiempo se venía hablando de quiebra del Reino de España, es decir, que no íbamos a devolver nuestras deudas internacionales. El déficit fiscal crecía, la deuda se incrementaba, el PIB iba hacia atrás y el paro subía. Era como asomarse a una familia española y comprobar que allí estaba todo el mundo en paro, que crecían sus deudas con el banco  y que en lugar de controlar los gastos, la familia seguía echando el dinero por la ventana.

Los socios de la zona euro exigieron al Gobierno español que aprobase recortes: había llegado la hora de cortar el grifo para esa familia gastona. Tres días después, el 12 de mayo, se congelaron las pensiones, se recortó el sueldo a los funcionarios y se paralizó en gasto público en muchas vías. O eso, o la quiebra era el mensaje que nos habían enviado nuestros socios (y los mercados).

Jamás pensé que España fuera a quebrar, aunque tuve momentos de duda. España no era Grecia, un país que había mentido con sus estadísticas de déficit fiscal. Tampoco teníamos tanta deuda pública como países más poderosos de la zona euro: Alemania tenía más de un 80% y nosotros un 55%, más o menos en comparación con el PIB.

Me quejé del exagerado catastrofismo de ciertos medios españoles y extranjeros, sobre todo de la prensa anglosajona. Pero reconozco que cuando alguien está dormido y le acecha un peligro, no se le puede despertar con susurros sino con una bofetada.

Esa persona que vivía adormilada era nuestro presidente. Ya a principios de 2009, como cuenta el economista, Ramón Tamames, cuando el presidente Zapatero oía los avisos de los economistas, les respondía con una sonrisa: “Es que los economistas no tenéis ni idea”.

Creo que ser optimista ayuda a salir de la crisis. Pero un optimista debe tener los pies en la tierra y el presidente no los tenía. Fueron los mercados, nos guste o no, los que al final le despertaron con una bofetada cuando este país estuvo a punto de irse a la porra en mayo de 2010.

Poco después, el presidente empezó a reconocer que había intervenido muy tarde, y que no se había dado cuenta del incendio. ¿No se había dado cuenta? Muchos periodistas no nos dimos cuenta… en 2008. Pero a finales de ese año, ya estábamos convencidos de que esto era una crisis de caballo. Entre el último trimestre de 2008 y el primero de 2009 hubo más de un millón de nuevos parados. Esos ya sabían que estábamos en crisis. El presidente, no.

La buena noticia un año después es que no nos hemos hundido. La mala es que en lugar de flotar, zozobramos. Y todo porque el presidente tomó muy tarde medidas que debió tomar en 2008.

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La cruzada de José Eugenio contra la Ley Antitabaco

8 mayo 2011 - 7:00 - Autor:

José Eugenio Arias-Camisón es vasco. Es fácil adivinarlo: en su asador hay un escudo de Donosti; en su asador, hay muchos pintxos; en su asador hay platos vascos como crepes de txangurro, txikis, cocochas…

José Eugenio ya es un tipo popular. En enero hizo su guerra al sistema. Se opuso a la ley antitabaco. Qué historión: este tipo se oponía a la Ley Anti Tabaco que se puso en marcha el 2 de enero, y que prohíbe fumar en los lugares públicos cerrados o abiertos, desde bares a parques infantiles, desde los alrededores de hospitales a los asadores.

Pero todo el que quisiera fumar en su asador podía hacerlo. Dentro. A todo trapo. Por eso los periodistas cayeron como abejas en su asador con sus cámaras y sus micrófonos.

El asador Guadalmina se convirtió durante días en el bastión del buen fumador. José Eugenio apareció en televisión y en los periódicos con su habano entre los dedos, espirando volutas como ondas de dragón.

La autoridad pertinente, fue al local y le conminó a deponer su actitud. No era una actitud. Era un desafío. Le dieron una fecha. O dejas de fumar, o te ponemos una multa. 145.000 euros nada menos.

José Eugenio se pasó por el forro a la autoridad pertinente. Para impertinentes él y sus puros.

El asador Guadalmina está situado en Guadalmina, por supuesto, cerca de San Pedro de Alcántara, justo al borde de la autopista. Está en un pequeño centro comercial lleno de restaurantes.

Son las siete de la tarde y por la tele están pasando un partido de fútbol. El Real Madrid contra… Da igual. Lo que importa a la gente que llena el salón es el Real Madrid. Hay una camiseta del equipo blanco enmarcada en una pared. Al lado, una de La Roja. Un cartel avisa, como Dante, dónde estamos entrando: “ESTA CASA ES ESPAÑOLA, CATOLICA Y DE DERECHAS”.

Una herriko taberna en Guadalmina. “PERDONEN LAS MOLESTIAS”. Dice el cartel.

Más que un asador, esto parece un Dazibao. Está lleno de carteles por todas partes: en uno, se ve al presidente Zapatero en un fotomontaje en el que parece Bin Laden. En otro, se establece una cruda relación entre la “autoridad” administrativa de la zona con un plato de chorizos fritos.

De una pared cuelgan tres periódicos: ¿adivinan cuáles? El Mundo, La Gaceta y La Razón. Mejor no preguntar por qué no ofrecen Público o El País.

Ah. El asador está repleto de carteles que prohíben fumar. Se ve la señal de tráfico del círculo rojo con una raya sobre un cigarrillo. Abajo dice con ironía: “Os necesitamos sanos para COTIZAR muchos años más”.

En febrero de este año, a pesar de su desafío, José Eugenio Arias-Camisón tuvo que acatar la orden porque le cerraron el local. Poco después dijo que en su local no se fumaría. Pero añadió: “El 10 de febrero [fue el día en que cerraron el local] fui víctima de un golpe de estado del Gobierno dictatorial socialista y su fiel cómplice, la Junta de Andalucía”, según informaba la prensa.

Abrió un mes después.

“Las ventas me han caído un 40% desde entonces”, dice apoyado en la barra de su asador.

La popularidad no le ha atraído más clientes. Bueno, sí, algún periodista, atraído por el morbo. Pero nada más. “¿En serio no le ha ayudado la popularidad que le ha dado prensa?”.

“Todo lo contrario: ahora los etarras saben donde estoy”, afirma.

José Eugenio dice que tuvo que salir del  País Vasco porque le amenazaron de muerte. Se vino a Guadalmina, centro de peregrinación de los vascos que quieren secarse de tanto sirimiri, y ahora regenta este asador que tiene cierto éxito. Pero él insiste en que las cosas están muy mal.

“No sé qué va a pasar con la hostelería. Con la ley antitabaco y la crisis, la hostelería ha perdido el 40% de sus ingresos. Vamos a ver si en mayo mejora la situación”, dice con poca confianza pensando en la primavera.

Los ojos le brillan cuando le pregunto si va a ir a la manifestación del 9 de mayo. “¡Por supuesto!“. Es en Madrid. Este lunes por la tarde. Se dan citas los hosteleros de España para protestar contra la ley que, según ellos, está clavándoles una estaca en su corazón.

José Eugenio está tan enfadado con el gobierno que ha creado una página web (www.reformaoruina.com) donde solo aparece un texto. Resumen: el presidente de la Federación Española de Hostelería (FEHR), José María Rubio, es un tipo “ambiguo” porque en público no ataca al gobierno socialista (“para poder mantener las subvenciones”) pero en privado sí lo critica. José Eugenio afirma que Rubio está tratando de desinflar la manifestación del lunes. Y por eso, este vasco pide en su web a todos que se movilicen.

La web invita a los hosteleros a asociarse. Hay que evitar la ruina del sector.

Si las cosas no mejoran, peligran miles de puestos de trabajo. En el asador Guadalmina hay 16 camareros que hacen su trabajo sabiendo que el patrón ha depositado una fianza de 140.000 euros (todavía está pendiente) y de que también pueden sufrir las consecuencias de la Ley Antitabaco.

La ley en teoría les beneficia porque ya no tienen que respirar humos. Sin embargo, se rumorea que en determinadas horas, no se sabe si la de los coyotes o la de esa “tortilla jugosa” que vende el asador, el local se llena de parroquianos que encienden sus cigarrillos y sus cigarros.

Y se rumorea que a la hora de cobrar, los camareros miran el habano, calculan el coste y anotan: pacharán de la casa o Baileys.

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El país de las orejas grandes

6 mayo 2011 - 9:46 - Autor:

Estuve hace seis años recorriendo el País Vasco de la costa a las fronteras con La Rioja para hacer un reportaje titulado “Los vascos no quieren la independencia… económica”. Me tomó varias semanas. Salió en la revista Capital en mayo de 2005.

Entrevisté a empresarios porque se trataba de un reportaje económico. Pero también hablé con políticos: desde el PNV hasta Batasuna. Uno de los representantes de Batasuna que me atendió, Juanjo Petrokorena, luego estuvo en la cárcel.

Mi impresión fue que la mayor parte de los vascos no quería la independencia económica. Los que promulgaban la independencia política, en concreto Batasuna, se detenían justo en la pregunta de si querían fronteras aduaneras, una moneda propia y aranceles (propio de un estado independiente), y decían que no, que eso arruinaría a muchas pymes. Hasta los de Batasuna me dijeron eso.

Me hicieron especialmente gracia los bodegueros de la rioja alavesa, pues cuando les preguntaba si cambiarían las etiquetas de sus botellas por otra que dijera “Arabako Errioka” (Rioja Alavesa), contestaron que no: con eso no venderían ni una botella. Se arruinarían. La Rioja, bien grande en la etiqueta. Uno de esos bodegueros me confesó que pagaba el impuesto revolucionario.

Pero lo que más me sorprendió de ese viaje era que, cuando la entrevista tenía lugar en un sitio público, el entrevistado mostraba miedo de ser escuchado por otras personas. En una ocasión, una de esas personas entró conmigo en una cafetería y buscó la mesa donde podía observar a todos los demás. Una esquina estratégica. Afuera estaba el escolta. Y la conversación tenía tal grado de tensión que podía medirse con un contador geiger.

¿Y a quién temían los vascos? Se temían unos a otros. Tenían miedo de hablar y de ser escuchados. Tenían miedo de las orejas de los demás. No eran libres de hablar porque las orejas que temían eran muy grandes y podían estar en cualquier sitio.

Me han venido estas imágenes ahora que Bildu, la coalición de la izquierda abertzale vasca, puede presentarse a las eleciones municipales del 22-M. Muchas personas hablan de que es un triunfo de la democracia. Y añaden que si no les hubieran permitido presentarse, habría sido entonces un fracaso de sistema electoral, un asco de país y una puñetera caca de Justicia. ¿Lo dicen en serio?

En un bar de mala muerte  de Almería hay más libertad que en todo el  País Vasco.

Si no tienes derecho de hablar, es que tu sistema no sirve.  Si te amenazan en tu pueblo, es que no tienes ni el derecho a vivir en paz en tu pueblo. Y por supuesto, si no tienes derecho a vivir porque te matan, bueno, pues el resto de los derechos ya no te sirve mucho.

Muchos empresarios han huido del País Vasco porque estaban amenazados. ¿Me lo estoy inventado? Hace un mes hablé con uno de ellos que tuvo que huir a la Costa del Sol. Pero vive con miedo a ser localizado. Los mismos que defienden Bildu, son los mismos que no mueven un dedo para que estos empresarios puedan volver a su tierra.

Otros empresarios han tenido que pagar el impuesto revolucionario para permanecer en su tierra. Y quienes les han quitado su libertad, son muchos de los que pedían la libertad y el derecho para Bildu.

Pienso que todo el mundo tiene derecho a defender la independencia de su tierra, la anexión a Francia, la unión con Portugal o la federación galáctica. Basta con ir a los foros públicos y expresarlo. Pero amenazar a los otros, presionarlos, quitarles la libertad… Amenazarlos incluso de muerte….

Hace unas horas, cuando se supo que Bildu se presentaría  a las elecciones, hubo gente que recordó a los presos de ETA. Voy a repetirlo: hubo gente que recordó a los presos de ETA, dentro de los cuales hay unos por delitos de sangre, otros por haber realizado atentados con bomba, otros por… en fin.

Muchos de sus partidarios respiraron ayer porque la decisión de permitir a Bildu presentarse a las elecciones era para ellos un ejercicio de libertad.

Me parece una gran contradicción defender el derecho de Bildu a presentarse a las elecciones, y no haber defendido el derecho a la libertad de los empresarios vascos, bueno, de todos los vascos. Y no hablemos de los muertos…

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Lo que la economía mundial debe a Bin Laden

3 mayo 2011 - 9:12 - Autor:

La compañía aérea Swissair desapareció poco después de los atentados del 11-S. El 2 de octubre de 2001, es decir, tres semanas después de los atentados, se declaró el quiebra. Ya arrastraba serios problemas pero el colapso del tráfico mundial y la disminución de vuelos por el miedo a viajar, cercenaron las posibilidades de rescatar a esta compañía y a sus hijitas como la belga Sabena y las francesas Air Libertè y AOM.

En Estados Unidos, Midway Airlines ya no despegó. El resto de las grandes compañías norteamericanas tuvo que acometer voluminosos despidos. El miedo a viajar a Nueva York era tan grande que se calcula que la ciudad perdió casi medio millón de puestos de trabajo en pocos meses.

El 11-S la bolsas mundiales perdieron mucho dinero. Y siguieron perdiendo durante bastante tiempo. La bolsa se EEUU estuvo cerrada para evitar el pánico. Al abrir, el 17 de septiembre, perdió un 7,1%. Un desastre. Al final de la semana, ya había perdido un 14%.

El impacto del acto terrorista de Bin Laden en el mundo de los seguros fue dramático. Sobre todo las empresas que habían reasegurado edificios del complejo del World Trade Center. Lloyds, Munich Re y Swiss Re perdieron mucho dinero.

En cambio, las empresas que viven de la seguridad encontraron un nuevo filón: los aeropuertos. Fabricar máquinas detectoras o incrementar la vigilancia supuso para las empresas privadas de seguridad del mundo entero, un empujón. Era la triste consecuencia del terror.

El atentado de Bin Laden y sus secuaces cambió las costumbres de los viajeros: era más incómodo viajar, e incluso, había que pasar desde entonces por el humillante trago de descalzarse y casi desnudarse ante las máquinas detectoras.

En septiembre de 2001, la economía norteamericana estaba recuperándose de la explosión de la burbuja de internet. El año anterior las compañías tecnológicas se habían hundido. Para impulsar la economía, el banco central de EEUU bajó los tipos de interés hasta el 1, 75% ese año, y al 1% en 2003 (ya habían comenzado a bajar en enero de 2001, cuando estaban al 6%).

El 18 de junio de 2002, George Bush dio un discurso en el cual animó a los norteamericanos a adquirir propiedades y pidió a los bancos que ayudasen a recuperar la economía, ofreciendo más créditos hipotecarios. Estas dos medidas, que en principio era buenas, incubarían a la larga los huevos de la crisis financiera que estalló en ese país en 2007 y en el resto del mundo al año siguiente. Los norteamericanos se endeudaron alegremente. Luego, cuando subieron los tipos de interés, los menos solventes, que eran millones, no tenían dinero para pagar sus hipotecas. Así apretaron el botón del colapso del crédito. Hoy todavía lo estamos pacediendo.

La muerte de Bin Laden hace pocas horas, no ha producido grandes conmociones en los mercados. El petróleo comenzó bajando más de un dólar, pero luego, la caída se quedó en centavos. Las bolsas comenzaron subiendo, pero luego, cuando la Interpol dijo que nos acechan nuevos atentados, perdieron su ritmo

El impacto de Bin Laden en la economía mundial ha sido colosal: es la persona que ha conmocionado más la economía del planeta sin ser presidente de un país, es decir, sin ser responsable de tomar decisiones de estado como declarar una guerra. Pero la había declarado en su escala. Por eso era el terrorista número uno. El más buscado.

Nadie sabe las consecuencias que va a traer su muerte: ¿habrá nuevos atentados? ¿serán peores?

Lo que sí sabemos es que tras los atentados de hace diez años, que costaron la vida a 3.000 personas, y que tuvieron ese impacto tan brutal en la economía mundial, el planeta tiene más mecanismos para amortiguar atentados y estados de shock. Estamos más preparados para lo peor.

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Filosofía de los impuestos

1 mayo 2011 - 23:51 - Autor:

Si ahora escribiera que la administración tributaria de España es una de las más eficientes del mundo, muchos de ustedes apretarían el botón de borrar. “Eres tonto, chaval”.

Eso sería como alabar a un dentista que nos cobra una factura desorbitada por sacarnos una muela sin dolor. La anestesia es tan dulce… Pero, diablos,  nos ha quitado parte de nuestro cuerpo que a lo mejor podríamos haber salvado.

Justo eso es lo que sucede con los impuestos. No pienso escribir el artículo demagógico contra los impuestos porque todos somos conscientes de que debemos contribuir a que funcione la maquinaria del Estado: desde puentes hasta la policía, desde hospitales hasta la televisión. Con funcionarios incluidos.

Lo que ya no estamos dispuestos a admitir es cómo funciona esa máquina y si tiene el tamaño adecuado.

Hace unos días, publicamos en lainformacion.com la noticia de que las diputaciones de este país se llevan cada año 22.000 millones de euros. ¿Y para qué sirven las diputaciones? Ahora, para casi nada. Y en sueldos se gasta el 60% de esa cifra.

Tampoco entendemos cómo es posible que existan tantas televisiones públicas porque con una basta. Pero todos los políticos deseaban una televisión local para que exhibiera el momento en que cortaban la cinta de esos puentes, hospitales o academias de policía. Ya que la pública no daba abasto, usaron el dinero de los contribuyentes para crear su emisora. Y hasta la televisión pública malgasta el dinero como cuando envió equipos enteros de periodistas y técnicos a cubrir las revueltas en Egipto, y casi todos ellos se daban paso en la retransmisión en vivo desde el mismo balcón de un hotel.

Eso se paga con impuestos.

Y precisamente hoy comienza la campaña de la renta, que consiste en comprobar si hemos gastado bien nuestro dinero, pero nunca se pregunta si el estado lo ha gastado bien.

Muchas veces he preguntado a los expertos cuál es la filosofía de la campaña de la Renta, y tras mirarme con ojos extraviados, al final contestan: “Muy sencillo: en estos días, la máquina del estado te pide explicaciones de en qué has gastado tus ingresos. Y si le parece que te sobra dinero, pues te lo quita”. Es decir, el Estado nos calcula qué merecemos para vivir.

El estado siempre se defiende diciendo que devuelven más dinero del que quitan pues ocho de cada diez declaraciones acaban con la devolución de dinero para los contribuyentes.

Pero la discusión no va por ahí: va más bien por saber qué hacen con el dinero de todos durante un año. Se han construido obras ridículas, se han subvencionado proyectos idiotas, y se han inaugurado exposiciones innecesarias.

Los contribuyentes pagarían menos impuestos si todos los que componen la maquinaria del estado gastaran menos dinero, o lo gastaran de forma eficiente.

Esa debería ser la filosofía de los impuestos: obtener de los contribuyentes el dinero justo para pagar las obras necesarias del país que deseamos construir. Ni un euro más. Las empresas eficientes funcionan así. El Estado debería de funcionar así. Por eso, la fama de eficacia de la Agencia Tributaria debe ser tomada como algo secundario. Es verdad que es rápida, que se ha informatizado, y que es una de las más adelantadas del mundo.

Pero nos debería importar un bledo. Nos debería dejar fríos mientras el Estado no aplique la verdadera filosofía fiscal: ni un euro malgastado. Ni uno solo.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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