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¿Cómo será el próximo ministro de economía?

31 octubre 2011 - 10:55 - Autor:

Hombre o mujer, joven o maduro, asturiano o palentino… No importa. Lo que necesitamos para estos tiempos es un ministro que sepa convencer a tres grupos de personas.

1. Que convenza a los miembros de su propio gobierno y a los presidentes de las autonomías para que amarren los gastos de todos los organismos públicos. Ni un céntimo más de gasto que no estuviera presupuestado.

2. Que convenza a la mayoría de los españoles de que son tiempos duros y hay que apretarse el cinturón, pero también que les ilusionara con medidas que estimulen la economía.

3. Que convenza a los mercados mundiales de que España es un país seguro, que devuelve sus deudas, que va a volver a crecer y que somos fiables al 100%.

Y además, si se metiéramos en una coctelera las cualidades de algunos ministros de Economía de España desde las primeras elecciones (1977), esto es lo que se debería extraer de cada uno:

-La profundidad panorámica del profesor Fuentes Quintana (1977-1978), vicepresidente económico en el gobierno de Adolfo Suárez, y el hombre que evitó que el país se hundiera en un mar de huelgas e inflación. El nuevo ministro debería copiar el estilo y la solidez del discurso que dirigió Fuentes Quintana a los españoles en 1978 por televisión para explicar la crisis.

-La inteligencia y la rapidez de decisión de Miguel Boyer (1982-1985), quien a poco de ser nombrado superministro (unió Economía y Hacienda en un Ministerio), ordenó la intervención de Rumasa, un grupo que ha demostrado una vez más que estaba basado en un sistema de financiación que arruina a inversores, y deja en la calle a miles de familias. Boyer convirtió los alquileres vitalicios en temporales e  impuso la disciplina fiscal.

-El sentido práctico y la fuerza de convicción de Carlos Solchaga (1985-1993), quien pilotó la entrada de España en el Mercado Común, abrió el país a las inversiones extranjeras y dio el primer impulso a lo que se llamó capitalismo popular. Cuando era ministro de Industria (1982-1985), emprendió la mayor reconversión industrial de la historia de España.

-La audacia y la voluntad de Rodrigo Rato (1996-2004), quien abrió la economía a la competencia, quebró los privilegios de muchos sectores, redujo las facturas de las familias, metió a España en el euro (cosa que nadie auguraba), redujo el paro del 23% al 11% y promovió la mayor ola de crecimiento económico reciente.

-El conocimiento de los entresijos de la UE así como de los resortes económicos de Pedro Solbes (1993-1996, y 2004-2009), quien redujo el paro a niveles que no se recordaba (menos del 8%), y que tuvo la valentía de dimitir cuando el presidente Zapatero no le hizo caso a pesar de que nos habíamos metido en la mayor crisis financiera en muchos años.

-Y la dureza de carácter de Elena Salgado (2009-), que ha sufrido los mayores embates de los mercados mundiales contra la credibilidad financiera del país, y nunca ha dudado de que íbamos a salir de este maremoto. Ha sido el sparring de la economía.

Nota: en el periodo de UCD había un ministerio de Economía y otro de Hacienda. Boyer los unificó, pero luego, se dividió de nuevo con el PP en su segundo mandato, a partir de 2000. Hoy están unificados.

Ha habido 15 ministros de Economía o ministros de Hacienda en España desde 1975, empezando por Juan Miguel Villar Mir, hoy presidente de la constructora OHL. Aquí se cuentan desde las primeras elecciones, y no están todos. Faltan la mayoría de UCD, hoy extinta.

(Mi Twitter para los candidatos:

http://twitter.com/#!/ojomagico

O en el periódico:

http://twitter.com/#!/la_informacion )

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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