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El capitalismo se tambalea: llega la hora de los profetas

30 enero 2012 - 0:44 - Autor:

Financial Times empezó hace unas semanas una serie de reportajes titulada “La crisis del capitalismo”.

Le Monde publicaba en las mismas fechas  un especial sobre Marx con las palabras: ¡Marx no ha muerto!

The Economist titulaba ‘Rabia contra la máquina’, un reportaje en octubre sobre las protestas mundiales contra el capitalismo. Y decía: “La gente tiene razón en estar cabreada”.

Klaus Schwab, el presidente del Foro Economico de Davos decía hace poco en una entrevista. “El capitalismo en su forma actual ya no encaja en este mundo”. Y añadía: “Está un pelín anticuado”.

Jordi Evole triunfa con sus programas sobre qué mal lo ha hecho el capitalismo y cómo los banqueros han jugado con nuestro dinero. Ayer se convirtió una vez más en una tendencia en las redes sociales.

Hace diez años nadie dudaba que el capitalismo era la bestia triunfante. Tenía fama dispar pero era más eficaz que cualquier otro sistema económico. Eso tapaba cualquier boca.

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Si cierran Megaupload, ¿cerrarán Correos?

22 enero 2012 - 15:44 - Autor:

Meto un pendrive en un sobre y lo envío a un amigo en Asturias. En el pendrive hay 3.000 e books, 100 canciones y 200 videojuegos.  Todos ellos recientes. Las he sacado de webs piratas.

El cartero recoge mi carta del buzón y la deposita en el servicio central de Correos. De allí se envía a Asturias. Al día siguiente mi amigo está leyendo lo último de Asensi, Follet o Pérez Reverte. Escucha a Pitingo y a Amaral. Juega con War Craft.

Entonces llega la Policía y cierra Correos. Son unos piratas, dicen.

Me he inventado esta historia para ver si se puede explicar mejor comparando Correos y Megaupload. ¿Son iguales?

Correos gestiona cartas y paquetes. Megaupload, archivos digitales.

¿Qué pasa cuando alguien envía cosas ilegales por Correos? Por ejemplo, drogas, cheques falsos, libros piratas, material de pederastas o veneno. ¿Se cierra Correos? No. Se busca a quien lo ha enviado y se le castiga.

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Certezas y dudas sobre ‘La Doctrina del Shock’

14 enero 2012 - 2:39 - Autor:

El documental titulado La Doctrina del Shock se ha convertido en lo más comentado en muchas redes sociales. ¡Por fin, ¡lo que estábamos esperando!, clamaron muchos, tras verlo en el canal 2 de TVE.

El documental denuncia la influencia de Milton Friedman y los Chicago Boys en la economía mundial en las últimas décadas. Desde Chile hasta Gran Bretaña, esas tesis económicas basadas en suprimir al estado y dejar mano libre al mercado, se han impuesto aprovechando grandes crisis como guerras, devastaciones naturales, golpes de Estado o hasta el 11 de septiembre. Aprovechando los shocks. El documental está basado en un libro del mismo nombre escrito en 2007 por Naomi Klein.

Es un documental bien montado, muy entretenido, y desde luego, de esos que prenden los debates que tanto hacen falta en este país, pero ¿en qué acierta y en qué genera dudas?

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China se merienda el mundo y los terrícolas lo celebran porque es una ganga

7 enero 2012 - 15:02 - Autor:

Dos periodistas occidentales que querían escribir un libro sobre China subieron a 80 aviones, volaron 220.000 kilómetros, visitaron 25 países, atravesaron en coche 15 fronteras peligrosas, y hasta pusieron en peligro sus vidas en 15.000 kilómetros de carreteras. Fueron dos años de trabajo y mucho dinero.

¿Para escribir sobre China hace falta dar la vuelta al mundo? Hace años, no. Hoy sí.

Estos dos periodistas no querían contar lo que tantas veces hemos escuchado, el naciente poder chino, sino querían relatar cómo China está conquistando el mundo. Y la única forma de hacerlo era visitando muchos países donde hay comunidades de chinos.

Las empresas estatales chinas, por ejemplo, llegan a un país y hacen la siguiente oferta: te construimos carreteras, presas, estadios o lo que quieras  a cambio nos das tu soja, tu petróleo o tu madera. China pone la financiación (tiene dinero de sobra producto del ahorro de millones de chinos y de su excedente comercial). También aporta mano de obra (plantilla barata, exportable, numerosa, no se queja y es muy productiva).

Eso es lo que han hecho los chinos en Argentina, en Sudán y en Rusia. Esa es una vía de penetración. Otra vía usa el modelo marabunta. Los chinos entran en Egipto, por ejemplo, y empiezan a comerciar casa por casa vendiendo ropa de algodón. Con el tiempo ya tienen una empresa de tamaño mediano, y al final, un almacén donde se compra y vende algodón al por mayor.

Otros chinos vienen a trabajar a ese país (suelen venir del mismo pueblo al correrse la voz), y el chino más antiguo les presta dinero sin que haya por medio un documento. Basta la palabra. Al cabo del tiempo, ya existe una poderosa comunidad china en ese país.

La forma de comerciar y de instalarse de los chinos en el mundo no tiene que ver con la occidental. A los asiáticos no les importa ganar poco dinero por cada cien euros o dólares que invierten. Justo lo contrario que los occidentales. Por eso, los chinos acusan a las empresas occidentales de que si no ven un gran negocio, no invierten. Qué estúpidos estos blancos.

Los chinos son pacientes. Trabajan siete días a la semana. Más de 14 horas al día. No se toman vacaciones. Pero tampoco tienen escrúpulos. En Birmania, en Congo, en las fronteras con Rusia (países visitados por los periodistas), los chinos explotan a los nativos sin ninguna vergüenza.

Y sin  esa vergüenza, explotan los recursos naturales. En el norte de Sudán construyen una presa que parece la tumba de Halicarnaso: con la presa de Merowe esperan aprovechar la corriente del Nilo y generar electricidad para miles de personas. ¿Impacto medioambiental? ¿Qué es eso?, se preguntan los chinos que salen en esta foto.

Toda la simpatía que uno pueda tener con los chinos, se esfuman con los capítulos de este libro dedicados a esa forma de explotación de las personas y de la naturaleza. En Birmania, gente de villas muy pobres trabaja en duras condiciones para extraer jade, una piedra preciosa que enloquece a los chinos.

Tras leer este libro, uno ya tiene la perfecta imagen del dragón chino: son 1.300 millones de bocas y estómagos que se están tragando el mundo. Necesitan alimentos, petróleo, productos de consumo… Necesitan sobrevivir. Si pueden devastar un bosque, lo saquean. Si puede contaminar un río, lo ensucian. Si es necesario corromper un gobierno, lo pudren.

Con los materiales que obtienen de esos países, los chinos fabrican cualquier cosa, copian cualquier cosa, exportan cualquier cosa… Y a precios que resultan irresistibles gracias a que su mano de obra es barata. Una ganga. Gracias a ello obtienen ingresos monumentales, ingresos que luego usan para comprar bonos americanos, alemanes o españoles. Son los amos del mundo,  y el mundo se lo agradece.

Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo (en la foto de arriba, Araújo a la izquierda, y Cardenal, a la derecha), son los periodistas españoles que han reunido todos esos relatos en un libro inconmensurable llamado  ”La silenciosa conquista china” (Crítica). Se podía haber titulado: “Cómo los chinos se meriendan el mundo (y los infelices terrícolas lo celebran porque es un chollo comprar cosas a los chinos)”. A los relatos periodísticos, han añadido una marea de datos sacados de fuentes diversas y sólidas, lo que confiere al libro una seriedad y una amenidad pocas veces vista. Estos periodistas viven en Hong Kong y Pekín desde hace años.  Saben de economía, condición imprescindible para escribir un libro de esta magnitud.

El libro está ilustrado con fotografías de Luis de las Alas, donde salen los personajes citados por los periodistas. Chinos con nombre y apellidos, chinos que conquistan el planeta. Que nos meriendan.

“La silenciosa conquista china” debería estar ahora en la mesilla de noche de todos aquellos que quieran tener una visión clara y actual de lo que va a pasar en el mundo.

No he querido hacer esta reseña hasta haber terminado de leerlo. No creo que ningún periodista occidental haya escrito algo parecido. Será muy difícil de batir esta marca: contar cómo conquista China el mundo viajando por 25 países durante dos años.  Por eso, creo que es el mejor libro que se ha escrito sobre China.

PD: entrevistamos a los dos periodistas en lainformacion.com hace unas semanas. Este es el video.

(Mi Twitter para los que siguen pensando que los chinos son unos señores bajitos y simpáticos:

http://twitter.com/#!/ojomagico

O en el periódico:

http://twitter.com/#!/la_informacion )

 

 

Ah, infieles, ya no creéis en el euro

2 enero 2012 - 19:19 - Autor:

Hace diez años, cuando entró en vigor el euro, empezamos a tomarle el gusto a eso de tener una moneda compartida con alemanes y franceses, con italianos y griegos. Ah, qué bella esta Unión Europea, decíamos. Ibas al cajero de tu casa, sacabas pasta y ya no tenías que cambiar a dracmas, a liras o  marcos si querías darte un garbeo por Europa. 

Los empresarios estaban felices. Ya no tenían que asegurar sus mercancías contra las fluctuaciones de divisas. Ya no había fronteras monetarias. 
Bueno, con los ingleses sí pero… Eran ingleses.

Fue un lustro prodigioso.

Pero ahora todas esas ventajas parecen haberse esfumado. Si uno pega la oreja a la conversación de los bares, escuchará que el euro es una caca, nunca debimos entrar, los alemanes nos dan órdenes, nada como la peseta libertaria, en fin, solo ha faltado decir que estas cosas no pasaban con Franco.

Caray, qué poca resistencia al dolor. Parecemos una de esas aficiones que no tienen fe en su equipo.

El euro era uno de los pasos necesarios para construir Europa. ¿Europa? Pues sí, esa cosa que usamos para ganar estatura y competir en el juego del baloncesto mundial. Lo necesitamos para que los americanos y los asiáticos no nos hagan tapones. Tenemos que ser tan altos como ellos. Ser un equipo. 

EEUU tiene una moneda, un mercado, unas leyes y un idioma para 300 millones de habitantes.

China tiene un mercado, unas leyes y un sistema para 1.300 millones. India lo mismo para más de 1.000 millones. Brasil para casi 200 millones. 

Y nosotros teníamos antes de este invento llamado Unión Europea un par de guerritas mundiales solo por hablar del pasado siglo. Peleas, peleas y más peleas. El país más grande era Alemania, con 80 millones de habitantes. ¿Lo repito? Menos habitantes que México, por cierto, otra superpotencia. 

Supongamos que los que ahora formamos el euro, que somos 17, estuviéramos jugando cada uno en su liga. Serian 17 mercados, con sus fronteras tan hermosas, 17 monedas, 17 tipos de leyes… Una pelea de gallos. 

La verdad es que buena parte de esas trabas persisten: hay muchas diferencias entre los 17 países de la Eurozona. Eso sin contar las diferencias con los 27 de la Unión Europea. Y los que llaman a la puerta.

Pero, ¿alguien tiene una idea mejor para unir a los europeos? Esta es una prueba dura. Peor que un ironman. Hemos superado la maratón, la prueba ciclista y ahora nos queda la natación. Estamos exhaustos. Pero cuando la pasemos, ya podremos enseñar músculo a los yanquis, a los chinos y a los indios: ¿Quién dijo fracaso?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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