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Tres explicaciones de las cuentas suizas de Bárcenas que mandan al PP al infierno

4 agosto 2013 - 23:25 - Autor:

El 16 de enero de este año, los españoles supieron que Luis Bárcenas tenía cuatro cuentas en Suiza donde había 22 millones de euros.

El dinero estaba en el Dresdner Bank de Ginebra. El propietario era una fundación panameña llamada Sinequanon. Y se verificó que el titular de esa firma caribeña era Luis Bárcenas.

Las cuentas habían sido abiertas en 2001. Pero en 2009 los fondos habían sido trasferidos a otro banco suizo. El juez español envió otra comisión rogatoria a Suiza. ¿Había más dinero escondido? Sí. En Lombard Odier aparecieron 25 millones más. Total: unos 47 millones de euros.

Esa es la cantidad que Luis Bárcenas tiene en Suiza, según la Justicia española. Se le puede acusar de delitos contra la Hacienda Pública de blanqueo de dinero, de fraude, y hasta de cohecho si se demuestra que obtuvo ese dinero de forma ilegal.

Las preguntas que se hace todo el mundo son:

1) ¿Es dinero aportado por empresas que querían contratos del PP, y que Bárcenas desvió a Suiza atendiendo órdenes del PP?

2) ¿Se quedó Bárcenas con parte del dinero aportado por las empresas al PP sin que el partido supiera nada?

3) ¿Es dinero negro de gente rica del PP que Bárcenas se encargó de sacar del país?

4) ¿Es dinero de fondos oscuros de Bárcenas?

Lo único que puede salvar al PP del caso de las cuentas suizas es la explicación número 4: que todo sea un chanchullo de Bárcenas. En el resto, el PP se va directamente al infierno.

@ojomagico

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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