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Todo el mundo se escandaliza por un espionaje… conocido desde hace 15 años

31 octubre 2013 - 1:18 - Autor:

En enero de 1994, el primer ministro francés Edouard Balladur volvió consternado a su país pues pensaba que había cerrado uno de los mejores tratos de la historia comercial de Airbus.

Arabia Saudí iba a comprar aviones europeos por valor de 140.000 millones de pesetas de entonces. Pero a última hora, el reino árabe se inclinó por la norteamericana McDonnell-Douglas.

Parecía como si los norteamericanos  hubieran conocido de antemano el precio y las condiciones de la oferta europea, y gracias a ese soplo, habían podido mejorarla. Era indemostrable pero tenía un tufillo…

Dos años después, Liberation y The Sunday Times destaparon el pastel. Los servicios secretos de EEUU habían proporcionado a McDonnell información sobre la oferta francesa. Había sido la NSA. Y había usado la red Echelon. ¿Echelon?

Nadie sabía muy bien qué era Echelon (escalón) hasta que los periodistas franceses comenzaron a exponer los detalles, que en España publicó El Mundo, aliado de Liberation.

Echelon era el nombre clave de la red de espionaje montada por EEUU, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Había nacido un año después de terminar la Segunda Guerra Mundial. Fue un pacto entre cinco países anglosajones para vigilar a la Unión Soviética, pero era tan goloso el asunto que pronto pusieron sus ojos sobre el planeta. Por eso lo llamaron también “Los cinco ojos”.

Un informe encargado por el Parlamento europeo a finales de los noventa, concluyó que era un sistema de vigilancia global  “orientado hacia los satélites Intelsat que se utilizan para transmitir la mayor parte de las llamadas telefónicas, comunicaciones por Internet, correo electrónico, fax y télex”, según publicó El País.

Millones de pinchazos

Echelon podía captar hasta dos millones de conversaciones al minuto, dijo Alain Pompidou, presidente de la Comisión de evaluación tecnológica y científica.

Entonces, internet apenas era un bebé. Ahora, esa red puede captar cientos de millones de conversaciones al minuto.

Según el mismo informe, elaborado por la consultora británica Omega Foundation, el propósito de Echelon no era el control militar sino la vigilancia de gobiernos, organizaciones y empresas.

También se supo entonces que la mayor parte de la información iba a parar a Fort Meade, es decir,  sede de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). ¿Les suena?

De secreto, nada

Hasta entonces, era el más secreto de los servicios secretos de EEUU: 20.000 empleados , un presupuesto de 8.000 millones de dólares (6.500 millones de euros)… Hicieron falta unas cuantas películas de Hollywood para que el planeta se enterase quién era la NSA (El ultimatum de Bourne, Echelon Conspiracy, Eagle EyeEnemigo público, con Will Smith, que fue la más ejemplar).

De modo que, ¿de qué nos sorprendemos? ¿Es que ahora vamos a pegar gritos por enterarnos de algo publicado en la prensa hace 15 años y que se llevó al cine? Echelon tiene entrada en Wikipedia desde hace muchos años. La red PRISM que saltó hace unos meses y de donde viene este embrollo, procede de Echelon.

Los servicios secretos de los países de la OTAN unas veces se ayudan y otras se espían. No conocemos el alcance de los servicios prestados por nuestros espías a nuestro país en sus pesquisas internacionales. Se supone que, si son buenos, nadie debería saberlo nunca.

No serían del todo buenos, cuando Antonio Rubio publicó para el diario El Mundo a finales de los noventa que hasta el Rey había sido espiado por nuestros servicios secretos. Aquello daba un poco de vergüenza. Hombre por favor…

Pero espiarse es algo muy antiguo. Sin ir más lejos, una de las mejores redes de espionaje en el siglo XVI trabajaba para Felipe II. Seguramente no sentaría mal al resto de los europeos, pero entonces España era el país con más recursos económicos, y más intereses mundiales.

Ahora es EEUU. El problema es que tiene un agujero del tamaño de un estadio de fútbol y ahora cada día, los periódicos nos dan un sobresalto publicando a quién espiaban, cuando y cómo. Hombre, por favor…

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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