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Un libro escrito por un banquero explica por qué Franco ganó la guerra

1 noviembre 2013 - 16:09 - Autor:

El Premio Nacional de Historia de este año ha ido a parar a José Ángel Sánchez Asiain por el voluminoso libro “La financiación de la guerra civil española” (Ed. Crítica).

Hace casi un año, mantuve un breve encuentro con Sánchez Asiaín para hablar casualmente de ese libro y entonces me contó cómo se gestó esta obra de 1.300 páginas, con 60 páginas de bibliografía, y unas 100 de anexos.

Este banquero nacido en Baracaldo en 1929, estudió en Deusto y antes de graduarse, el famoso padre Bernaola (que era al parecer quien mandaba en las finanzas vascas) le dijo: “Tú vas a ir a trabajar al Banco de Bilbao”.

Pero a última hora, el cura cambió de opinión y le dijo que fuera al servicio de estudios del BB. Aquella decisión fue crucial en la vida de Sánchez Asiain pues comenzó a enfrascarse en los papeles allí reunidos, y le empezó a atraer un asunto en especial: cómo administraron la economía y las finanzas en la Guerra Civil ambos bandos.

Durante todos estos años, desde los cincuenta, Sánchez Asiain ha reunido papeles y documentos de la guerra. Pero realmente atacó el libro hace 20 años, y hará unos diez años que empezó a redactarlo, según me contó.

Cuando fue presidente del BB, desde 1974 hasta 1988, Sánchez Asiain pidió a los antiguos directivos de la entidad (esos que estuvieron llevando oficinas durante la guerra)  que describieran sus experiencias. Se recogieron unos 150 relatos grabados pero muchos no se han dado a la luz. Y sirvieron de material para el libro.

La organización de los suministros

Le pregunté a Sánchez Asiain cuál había sido su gran conclusión tras escribir el libro. “Ganó el orden”. Fue una respuesta automática, como si nadie pudiera rebatirla tras haberse pasado décadas estudiando documentos. ¿El orden?, pregunté.

Contó que la organización económica y financiera del bando nacional era casi perfecta. Había muchas mentes trabajando en sostener la confianza en una moneda (la peseta nacional) y mantener su poder adquisitivo.

Los primeros movimientos de las tropas franquistas estuvieron destinados a tomar las materias primas y los centros industriales del norte, como el carbón y el  acero. Con ello se aseguraba el suministro para sus tropas y armamento.

Respetaron la propiedad privada allí donde pisaron. Devolvieron las propiedades que habían sido incautadas o nacionalizadas durante la República o durante los primeros años de la guerra. Con ello se aseguraron el apoyo de los empresarios, los terratenientes, los pequeños propietarios o cualquier persona que tuviera algo en propiedad. Y por supuesto, los suministros funcionaron bastante bien. Las tropas nacionales estuvieron bien surtidas en casi toda la guerra.

Y en la retaguardia, los depósitos en los bancos y cajas se restituyeron a las familias que los habían perdido o que sufrieron requisas.

Una gestión desastrosa

En cambio, en el bando republicano no hubo sino un gigantesco desorden: la desorganización absoluta. Las tropas de la República, sobre todo los milicianos, se apoderaban de las empresas y trataban de dirigir la gestión, cosa que no lograban hacer de forma eficiente.

Entonces, fallaban los suministros  y todo lo demás. Fue una de las causas de que perdieran la guerra. Los milicianos hacían lo que les daba la gana, entrando en bancos y saqueando los ahorros de los clientes.

Uno de los testimonios recogidos por Asiain corresponde al que fue director de la principal oficina de Madrid.

Cuenta Sánchez Asiain que este ejecutivo vio cómo los milicianos entraron en los despachos y les obligaron a abrir las cajas fuertes así como las cajas que contenía tesoros personales.

Tenían una lista en la mano e iban diciendo por ejemplo: “Caja número 345”. Entonces, los directivos procedían abrirla. Allí había mucho oro y joyas porque los madrileños guardaban en las cajas su último recurso ante la mala situación económica.

De repente, uno de los milicianos dijo: “Caja número tal”. Y cuando miraron la lista, resulta que era la de Francisco Franco. Al abrirla, se encontraron que no había oro sino plata. Cubiertos. Era el regalo que le había hecho la academia militar con motivo de su boda, como solían hacer con todos.

El hombre que organizó las finanzas

Sánchez Asiain me habló mucho de una de las mentes del régimen de Franco: Larraz. Fue el responsable de Hacienda en el segundo gobierno de Franco (1939-1941) pero dimitió porque el jefe del Estado no le hizo caso. Franco quería gobernar la economía con prejuicios ideológicos y Larraz era un hombre práctico.

Larraz, fue según Sánchez Asiain el sujeto principal de la victoria financiera del bando nacional sobre los republicanos. Sobre él versó el discurso de admisión de Asiain a la Academia de Ciencias Morales.

Cuenta Asiain que como estaba preparando su ingreso en la academia y quería hablar de Larraz, fue a ver a los descendientes. Estos le recibieron en un salón. Y Asiain lamentó que Larraz no dejase memorias, pues como todo el mundo sabía, no quiso describir muchas cosas, entre ellas su destitución como ministro de Franco mediante una carta enviada un domingo a su casa con mensajero. Como solía hacer Franco.

“¿Quién ha dicho que no escribió sus Memorias? “Las tiene detrás de usted”, le dijeron los herederos. Al darse la vuelta, Asiain vio un montón de volúmenes encuadernados de algo que parecía escrito a mano.

Asiain las hizo editar y componen un gigantesco libro que parece un catálogo del Prado. En la portada se puede ver a Larraz con ese traje diplomático de entonces que les daba a los ministros apariencia de almirantes.

Una labor profunda

Le dije que la labor documental había sido profunda y trabajosa. Asiain me respondió que en Hacienda encontró muchos tesoros. “Si usted está interesado, hay muchos documentos históricos en Hacienda que no se conocen. Si quiere alguno debe ser muy preciso al solicitarlo porque hay demasiados”.

Asiain fue muy famoso por haber lanzado una opa sobre el Banesto de Mario Conde. Fracasó y tuvo que dimitir. Tiene más de 80 años.

El libro de Asiain es quizá la mayor inmersión en la historia financiera de la Guerra Civil, pero él lo llama ‘aproximación’.

Puede gustar o disgustar. Pero la economía es una ciencia deja muchos rastros y los de la Guerra Civil están en ese libro.

 

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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