Saltar al contenido

« ver todos los blogs

El repugnante tráfico de niños futbolistas y por qué afecta al Barcelona

7 abril 2014 - 21:29 - Autor:

 

En octubre de 1999 la policía italiana encontró debajo de un puente a un joven de Costa de Marfil. Estaba sin abrigo y asustado. Cuando lo identificaron resultó llamarse Dungani Fusini. Tenía 14 años y había salido de su país porque alguien le había prometido meterlo en un club europeo.

Dungani había estado entrenando en un club italiano de tercera, el Arezzo C1. No iba a la escuela, no aprendía italiano, no estaba muy bien alimentado, y dormía en un sótano en un restaurante.

El intermediario que lo había llevado allí era un italiano con pocos escrúpulos que había visto las cualidades de Dungani en Costa de Marfil. Falsificó los papeles de inmigración y logró colarlo en el club italiano. Pero los huesos de Dungani eran demasiado débiles por culpa del hambre de su país, de modo que el club no estaba muy interesado.

Harto de sufrir tantas penalidades, Dungani huyó de su prisión y se refugió bajo un puente.

Se calcula que solo en Europa, hay entre 10.000 y 20.000 menores africanos abandonados en las calles: vinieron con el sueño de jugar en las ligas europeas. Como Dungani.

Los traficantes viajan a Ghana, Camerún, Costa de Marfil o Senegal, se fijan en niños que despunten en el fútbol y convencen a sus familias sobre la necesidad de darles un gran futuro en Europa. Las familias pican el anzuelo y se endeudan para enviar a su niño al continente rico. Venden propiedades incluso.

Cuando el niño llega a Europa, lo peor que puede pasarle es que le dejen abandonado. Una estafa. En el mejor caso, pueden conseguir alguna prueba en un club. Pero si son rechazados, se quedan a su suerte en el país donde hayan caído. Italia, Francia, Holanda… Samuel E’too estuvo deambulando varios meses por las calles de París hasta que consiguió su oportunidad.

Para evitar esos repugnantes abusos, en 2007 la FIFA aprobó un artículo en sus normas de Transferencia de Jugadores, el 19, que prohíbe a los clubes fichar menores de 18 años que fueran de otro país.

Hay varias excepciones: que los padres se muden al país que ficha al vástago siempre que la mudanza de la familia no tenga que ver con el fútbol; que el fichaje se haga en Europa; que el chico viva a menos de 50 kilómetros de la frontera del país que le quiere fichar.

Gran parte de este cambio reglamentario es fruto de una ONG creada por un futbolista africano: Jean-Claude Mbvoumin.

La ONG es Foot Solidaire y a ella se unieron más jugadores africanos como Roger Milla. La idea es evitar el tráfico de niños futbolistas y que los clubs no piensen en el dinero sino en la formación integral del chico. Algún día ese chico tendrá que volver a su país: en lugar de volver ‘solo’ como héroe del fútbol, debe regresar como un futbolista con una destacada formación social y cultural.

Fue tras conocer el trabajo de esta ONG en Mali, que el cooperante español Miguel Alcantud se animó a hacer una película. Se titula ‘Diamantes negros’ (ver Trailer arriba) y se estrenó el año pasado en el festival de Málaga. Es un retrato de los traficantes de las promesas futbolísticas.

¿Y qué pasó con el Barcelona y la FIFA?

Como el Barcelona había hecho recientemente algunos fichajes de menores de 18 años ha sido sancionado por la FIFA con no poder hacer fichajes hasta 2015 y pagar una multa de más de 370.000 euros.

¿Se merece esto un club famoso por La Masía, y por la formación integral de la cantera de jugadores?

No.

Ha sido víctima de un reglamento que, al querer evitar los abusos, ha castigado a un club que es conocido por lo contrario.

El Barcelona fue el club que fichó a Messi en Argentina con 12 años, le pagó los gastos de un tratamiento médico, le formó y ahora es el mejor jugador del mundo. Y lo sigue haciendo con muchos niños.

El problema es que, al parecer, el Barcelona había realizado fichajes de promesas que tenían menos de 18 años. Supuestamente se ha saltado el reglamento, cosa que hay que probar ahora.

¿Por qué sucede eso? Porque el fútbol es un negocio inmenso. Mueve cantidades fabulosas de dinero y entonces todos caen en la tentación de evadir impuestos, falsificar papeles, engañar a niños africanos y a sus familias y hacer cualquier cosa para que la máquina no se pare.

Para engañar a la FIFA, hay clubes que hasta crean contratos falsos a los padres, disfrazan los viajes como becas y muchas cosas más.

Al final, el dinero del fútbol vuelve locos a los clubes y a los padres. Y las víctimas son los niños.

 

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas