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Peter Hartz: ¿podrá el creador de los minijobs dar trabajo a todos los jóvenes de Europa?

24 junio 2014 - 9:59 - Autor:

“Tenemos más de cinco millones de jóvenes desempleados en Europa, y eso no puede ser”.

Lo ha dicho Peter Hartz, el hombre que borró el paro en Alemania y que ahora se propone eliminarlo de Europa.

¿Podemos creer en los milagros?

Peter Hartz adquirió fama en los años noventa cuando fue nombrado director de Personal de Volkswagen. Se dio cuenta de que sobraban trabajadores en las fábricas, pero en vez de echarlos a la calle, se le ocurrió lo siguiente: reducir la jornada laboral a cuatro días a la semana. esto produjo el sano efecto de mantener los puestos de trabajo y la confianza de trabajadores y empresarios.

Además, Peter Hartz lanzó el plan 5.000 x 5.000, que significaba la contratación de 5.000 personas más a cambio de que no estuvieran bajo el paraguas del convenio colectivo, sino que recibieran 5.000 marcos brutos al mes. Entonces, Hartz comenzó a aparecer en todos los medios como una especie de mago Merlin.

A principio de la década de 2000, Hartz empezó a trabajar para el gobierno socialdemócrata alemán que encaraba un gran problema: 15% de desempleo. Hartz, socialdemócrata, creó una comisión en la que participaban empresarios, sindicatos y expertos, y diseñaron un plan de choque que se llevó a cabo en varias etapas.

En primer lugar se centralizaron las ayudas sociales. En segundo lugar, se reformaron las oficinas de empleo para que fueran más eficientes. En tercer lugar, se penalizaba a aquel parado que no buscase o aceptase empleo. Y en cuarto lugar, todas aquellas personas que encontrasen trabajos de baja remuneración (minijobs) tendrían una ayuda del estado. Aproximadamente unos 395 euros al mes. Lo cual unido a los 400 euros que una persona podía ganar en un minijob o trabajo a tiempo parcial, supondría unos ingresos de unos 800 euros. También se podían recibir ayudas por hijo, por la pareja y por la vivienda.

Hoy, todas las personas que tengan permiso de residencia (tres meses mínimo) y de trabajo en Alemania tienen derecho a estas ayudas. Se cotiza a la seguridad social y se obtienen descuentos en casi todo, desde transporte hasta eventos culturales. Si no hablas bien alemán, te exigen que vayas a cursos de mejoramiento.

El resultado ha sido que el paro en Alemania es casi inexistente, o técnico: es decir, un 5%.

Ha habido muchas críticas al Peter Hartz pues un minijob no es desde luego el sueño de todo trabajador. Cuando este trabajador no encuentra empleo, debe realizar trabajos sociales para la comunidad con un pago simbólico. Para muchas personas, es indigno. Incluso, según la web spaniards, “la mayoría de los beneficiarios se sienten avergonzados y es de mal gusto comentar la situación con amigos y familiares, pues la pertenencia a Hartz IV se considera una desgracia”.

Hartz defendía los minijobs en una reciente entrevista a Le Point:

“Una persona que se gana la vida con varios mini-empleos está mucho mejor insertada en la sociedad que una persona excluida del mercado de trabajo que se sume en la soledad. Estos mini-empleos también han ayudado a “blanquear” parte del trabajo no declarado, para proporcionar una base legal para el empleo como cuidado de niños, ayuda a domicilio o de atención en el hogar, que a menudo no eran declarados”.

Quizá el plan Hartz no sea lo mejor del mundo porque no se pude estar toda la vida con un minijobs. Pero España, con un porcentaje de paro de más del 50% en la población juvenil, debería  pensarse su propio plan Hartz. Incluso pedirle que nos asesore como parece que ha pedido el gobierno francés.

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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