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Los detalles desconocidos de Miguel Boyer

30 septiembre 2014 - 17:50 - Autor:

 

Miguel Boyer se hizo famoso por ser el ministro que expropió Rumasa, el ministro que liberalizó la economía y el hombre que se enamoró de Isabel Preysler.

Pero hay otros detalles de su vida que mucha gente desconoce.

En los años sesenta, cuando Boyer tenía 23 años, fue encarcelado en Carabanchel por hacer propaganda del movimiento ilegal Juventudes Socialistas.

Era en los tiempos de Franco.

Los propios militantes clandestinos decían que Boyer, más que socialista, era un “socialseñorito”.  En los meses que pasó en la cárcel, Boyer no dejó de practicar una actividad que había empezado mucho antes: el culturismo.

En realidad era uno de los miles de seguidores en todo el planeta del método de Charles Atlas (ver foto).  Se llamaba ‘tensión dinámica’ y era muy popular en EEUU. Consistía en reforzar la musculatura sin pesas, sólo haciendo presión de unos músculos contra otros.

Al salir de la cárcel, Boyer prosiguió sus estudios de Fisicas y de Economía. Quiso entrar en la Junta de Energía Nuclear pero cuando vieron su ficha, lo descartaron. Fue una gran desilusión.

Años más tarde entró a trabajar en el prestigioso servicio de estudios del Banco de España. Fue en ese puesto donde conoció a Felipe González, que al final le llamó para liderar dos ministerios en lugar de uno: Economía y Hacienda. Por eso se le llamaba ‘superministro’.

La famosa intervención de Rumasa se precipitó debido a una rueda de prensa de Boyer. Tras un consejo de ministros, el periodista Mariano Guindal le preguntó qué pasaba con la auditoría de Rumasa. Boyer contestó que el empresario Ruiz Mateos, dueño del imperio Rumasa, no le había dejado analizar las cuentas y que si seguía así le iba a enviar los inspectores “mañana mismo”.

Al día siguiente, miles de españoles empezaron a vaciar sus cuentas de los bancos de Rumasa, y el gobierno no tuvo más remedio que intervenir el emporio para detener la ola de pánico.

Boyer abandonó la política y entró a trabajar para las hermanas Koplowitz en Grucycsa a principios de los noventa. Su sueldo era de 150 millones de pesetas al año, unos 900.000 euros de ahora. Tenía chófer y guardaespaldas. Además  contaba con un ‘paracaídas de oro’ de modo que si le despedían, recibiría una indemnización equivalente a dos sueldos anuales: 300 millones de pesetas.

Fue en esa fecha, ya casado con su nueva mujer Isabel Preysler, cuando salió Boyer en la revista Hola mostrando su lujosa mansión de 5.000 metros cuadrados en la urbanización Puerta de Hierro de Madrid. La prensa se incendió. Un escándalo para alguien que había sido ministro socialista. Esto molestó bastante a las hermanas Koplowitz, que poco después le despidieron.

Hombre tímido, fumador, de mente analítica y dotado con una supermemoria, se contaba que una vez en la universidad de verano de Santander, le recitó a un periodista casi sin fallar, tres artículos escritos por dicho periodista en un diario.

Los que le conocían de cerca sabían que una de las grandes pasiones de Boyer era leer libros de física, pero especialmente los que tenían relación con la Filosofia de la Ciencia. Entre sus autores preferidos estaba un austriaco llamado Paul Feyerabend, quien propugnaba el anarquismo metodológico en la búsqueda de la verdad. Lo que le gustaba de Feyerabend es que proponía la libertad de pensamiento, combatir los prejuicios.

Feyerabend había combatido en la Wehrmacht en la Segunda Guerra Mundial y está considerado como uno de los padres de la nueva Filosofía de la Ciencia (En la foto, su autobiografía Matando el tiempo). 

Una vez, un periodista que fue su director de comunicación, me dijo que si quería ganarme a Boyer (a quien no le gustaban los periodistas), tenía que hablarle de física y de Filosofia de la Ciencia.

La última vez que vi a Boyer fue en una charla en la fundación Rafael del Pino. Habló de esta crisis económica pero no se resistió a compararla con la que él había vivido en la Transición. Dijo que aquella duró diez años y que fue peor. Mucho peor.

(Parte de estos datos están en el libro Miguel Boyer: el hombre que sabía demasiado, escrito por el periodista José Luis Gutiérrez, editorial Temas de Hoy, 1991).

Aquí se puede leer una entrevista que le hizo ABC sobre Filosofía de la Ciencia.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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