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¿Un simple reportero se carga la bolsa china? ¿No habrá otras razones?

2 septiembre 2015 - 8:44 - Autor:

Wang Xiaolu, un periodista económico de la publicación Caijing, fue detenido y acusado de publicar informaciones falsas y rumores que hicieron caer la bolsa china en junio pasado.

Hace poco, Wang salió por la televisión china para reconocer que había actuado mal y pedía perdón.

Muy débil tiene que ser el mercado chino para dejarse impresionar por un artículo. El dichoso reportaje de Wang decía que las autoridades chinas podrían estar estudiando dejar de intervenir para estabilizar los mercados. Eso, según el gobierno, no era verdad y ayudó a desestabilizar los mercados.

Cada día, la prensa económica y financiera de todo el mundo publica noticias que no están comprobadas del todo, rumores, y falsedades. Unos son producto de intereses que filtran noticias falsas. Otros, de falta de información del periodista por la opacidad de la fuente. Otras, de una apuesta de un analista o un periodista. O de un soplo que parece fiable.

Si se demuestra que el periodista ha sido negligente o tenía intereses personales en la noticia, puede ser castigado.

Pero la bolsa China no cae solo por culpa de un periodista. Cae porque el país está sufriendo una seria contracción económica, y tratándose de la segunda economía del mundo, controlada por el estado y sin libertad de expresión, el gobierno busca la forma de echar la culpa a los mensajeros.

Todo esto es muy sospechoso. Los críticos del gobierno chino afirman que cada día aparecen más personas en las cámaras de TV chinas pidiendo perdón. Y, vaya casualidad, suelen ser disidentes, enemigos del gobierno, opositores y periodistas.

Esta forma de confesarse en público ya se llama ‘el método Xi Jingpin’, que es el nombre del presidente de la república popular.

Según informaba recientemente The Guardian, entre las personas que han desfilado ante las cámaras haciendo confesiones están Gao Yu, un periodista veterano que filtró un documento interno del Partido Comunista Chino (siete años de cárcel); Charles Xue, un empresario inversor y bloguero; y Peter Humphrey, un detective privado británico que pasó dos años en la cárcel.

“Las autoridades quieren usar las confesiones en televisión como una forma de censura”, decía a The Guardian Qiao Mu, profesor de periodismo de la Universidad de Pekín. Para él, esta movida solo obedece a un motivo: “Buscar un chivo expiatorio al desastre de los mercados”.

Esta semana ha comenzado con nuevos desplomes de las bolsas chinas. La razón: se conoció que actividad manufacturera china había caído. Peor aún: se había contraído por primera vez en muchos años. Las fábricas chinas ya no fabrican tanto.

Pues bien, ya en agosto, la revista Caijing informaba de que ese índice se estaba contrayendo, lo cual también causó severas caídas del mercado. Y era verdad, por lo cual, el gobierno no ha podido hacer nada.

El problema de China no son los periodistas. El problema es que por primera vez en muchos años, su economía se está desinflando.

Para más información, lean el post: Qué pasa en China.

 

 -¿Qué pasa en China?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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