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Se cumplen tres siglos y medio del mayor azote de Europa

24 octubre 2015 - 12:53 - Autor:

Uno de los libros que más me han impactado es el relato de Daniel Defoe de la peste bubónica que asoló Londres en 1665. Se cumplen 350 años de su aparición. Se le consideró el mayor azote de Europa porque castigó a muchas ciudades.

Traída a Europa por barcos y caravanas desde Asia a través de la ruta de la seda, esta bacteria alojada en ratas pasó a los puertos holandeses y un día de 1665 desembarcó en Londres. Acabó con la cuarta parte de la ciudad en pocos meses.

La bacteria infectaba el organismo humano en pocos días, y se alojaba en varios sitios entre ellos en la sangre y en el sistema linfático. Hinchaba los ganglios, por lo cual el cuerpo se llenaba de pupas o bubas: de ahí el nombre de peste bubónica.

La bacteria pasaba de las ratas a los seres humanos por medio de los piojos. Al entrar en el sistema digestivo de las pulgas, la bacteria se reproducía rápidamente y bloqueaba el paso alimento. La pulga se convertía en un ser voraz y hambriento y empezaba a picar con más ferocidad, contagiando a más humanos.

Los habitantes de Londres empezaron a morir por millares. A las casas infectadas, las marcaban con cruces rojas y ponían alguaciles en las puertas para que no salieran. No sabían dónde estaba el mal.

Los médicos asistían a los enfermos vestidos con unas togas largas, sombreros, máscaras y unos picos donde metían hierbas aromáticas, pensando que con ello no se iban a contagiar. Llevaban un bastón para tocar al enfermo. Pero bastaba que una pulga se adhiriera a la toga, para que cuando se quitara el traje, lo picara y se extendiera el mal. (Los vestidos de los médicos como el de arriba se pueden ver en muchos carnavales europeos).

Como no había tiempo para cavar tumbas para cada persona, se abrían grandes zanjas en los cementerios y las carretas volcaban su contenido de mujeres, niños o adultos sin descanso. Estas ceremonias macabras tenían lugar por la noche para no asustar más a la población.

Lo londinenses crearon una red de hospitales para contener el mal pero la gente seguía cayendo enferma. Era una muerte horrible, con profundos dolores que llevaba a la desesperación. Mucha gente se suicidaba.

Los que se refugiaban en la iglesia pidiendo la gracia divina, se transmitían las pulgas con lo cual ayudaban a expandir la peste.

En un acto de solidaridad o supervivencia, los ricos ayudaron a los pobres, financiaron hospitales y acogieron enfermos. La peste no discriminaba a las clases sociales y se pensaba al final que era un castigo divino por algo que habían hecho mal los londinenses.

La población de perros y gatos fue exterminada pensando que el mal lo traían estos bichos.

Por fin, poco a poco, como si fuera una tormenta errante, la peste fue reduciéndose hasta que desapareció.

Daniel Defoe, el autor de Robinson Crusoe, escritor y periodista, salió de Londres a la edad de cinco años con lo cual la peste solo quedó en las leyendas de su familia. Cuando era adulto, reconstruyó los momentos peores de a peste a través de testimonios de su tío, y compuso un libro-reportaje, con cifras y documentos, que es una de las primeras pruebas de periodismo de investigación en la historia. Se tituló Diario del Año de la Peste.

Los londinenses nunca supieron qué había causado el mal. A finales del siglo XIX, un médico suizo llamado Yersin descubrió que todo se debía a una mortal bacteria que provenía del Himalaya. Pero no supo cómo combatirla. Esta bacteria solo pudo ser suprimida con eficiencia a mitad del siglo pasado, cuando un médico escocés llamado Alexander Fleming  descubrió la penicilina.

Con unas cajas de penicilina se había acabado la peste de Londres en cuestión de días. Pero llegó tres siglos después.

La peste bubónica ha sido seguramente la enfermedad más mortífera del mundo. En el siglo V acabó con 25 millones de europeos, incluyendo el emperador Justiniano. Volvió en el siglo XIV, acabando con un tercio de la población europea, y dos tercios de la china. Regresó en el XVII a Europa, no solo  a Londres sino a varias ciudades europeas, diezmando a la población.

Hoy se considera prácticamente erradicada.

(PD: Isaac Newton fue evacuado de Londres para evitar la peste. Cuando estaba en el campo, bajo un árbol, dicen que vio caer una manzana y que de ahí surgió su teoría de la gravedad. Gracias a la peste negra).

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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