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Pedro Sánchez, un político sin carisma ante la mayor apuesta de su vida

31 Enero 2016 - 10:26 - Autor:

Me lo confirmó una amiga periodista que había seguido a Pedro Sánchez durante la campaña electoral: es frío.

¿Frío? Vamos a ver, ¿qué quieres decir con frío?

Que no tiene nada dentro. Es de cartón.

La chica admiraba a Pedro Sánchez y por casualidad pudo estar cerca de él durante la campaña. Pero se encontró con un político construido por el Partido Socialista, un hombre sin atributos, un líder sin carisma.

Si se pudieran dividir a los políticos por esa regla, en estas elecciones pasadas había dos políticos con carisma y dos sin carisma. Rivera e Iglesias, con carisma. Rajoy y Sánchez sin carisma.

¿Qué es tener carisma? Los formadores en liderazgo afirman que es alguien que atrapa la atención, que te hace parar cuando estás haciendo zapping en TV, que te hace callar cuando habla (luego, si te cae mal, lo insultas)…

Se ha estudiado desde muchos puntos de vista, pero parece que se nace con esta cualidad. Crearla de la nada como se ha intentado hacer con Pedro Sánchez es inútil. Si no tienes ese aura de carisma, no la podrás obtener ni comprándola en rebajas en El Corte Inglés.

Sánchez y su grupo de afines lo saben. Por eso, esta es la última oportunidad que tiene en su vida de lograr algo importante como es la presidencia de España. Si no lo logra, irá directamente a la vía muerta. Desaparecerá como desaparecen esos actores a los que se les da un papel relevante en una película y nunca más se oye de ellos.

¿A cuánto está dispuesto Sánchez para no desaparecer políticamente? Eso le preguntaría yo a cada uno de ustedes. Si supieran que la apuesta es todo o nada, ¿qué serían capaces de sacrificar?

¿Llegará Pedro Sánchez a pactar con Pablo Iglesias? Y si pacta, ¿qué va le a conceder? ¿La vicepresidencia? ¿Los ministerios de Economía y Defensa? ¿Televisión Española? ¿El referéndum a los independentistas catalanes?

Una buena parte del PSOE teme que haga eso y le quieren parar los pies.  Susana Díaz, la líder de la mayor federación socialista, quiere su puesto, y como dice el meme de arriba ‘Pedro, tú lo sabes’.

Por eso, Pedro Sánchez quiere ganar tiempo mientras negocia. Ha propuesto consultar a los militantes del PSOE a escala nacional para saber si le permiten pactar con otros partidos. ¿Quién en el PSOE se puede oponer a una consulta de las bases?

Pero la directiva del PSOE ha aprobado al mismo tiempo que se celebren primarias el 8 de mayo. ¿Qué significa eso? Que si ahora no hay acuerdo para investir a nadie de presidente y si se repiten las elecciones generales en junio, Susana Díaz habrá aplastado a Sánchez en mayo. Sánchez no estará en la cabeza de la lista. No será el candidato del PSOE.

Como diría Julio Iglesias, “Pedro, si llega ese momento estás acabado y tú lo sabes”.

 

Por fin llegaron los brotes verdes para el PP… aunque, ¿no es un poco tarde?

30 Enero 2016 - 12:31 - Autor:

Si alguien tenía dudas, aquí están las pruebas: España creció un 3,2% el año pasado. Ninguna de las grandes economías europeas está a su altura. Además, la Comisión Europea afirmó que el rescate bancario está terminado. Misión cumplida. Encima, conocimos que el año pasado se creó empleo como en los mejores tiempos de este país. Más de 600.000 empleos.

Es más, el mercado inmobiliario está desperezando y hasta los tipos de interés y las ofertas hipotecarias de los bancos vuelven a estar apetitosas. La inflación está en encefalograma plano. No es una amenaza.

Esto ya no son brotes verdes. Es mucho más. Estupendo para el PP.

Lástima que quizá sea un poco tarde.

La economía y sus ondas expansivas no van al mismo ritmo que la crisis. La onda de la crisis económica es como el Big Bang: todavía se sigue notando su eco en el universo. Para el español medio, aún no hemos salido de la crisis. No se fía de los brotes.

¿Cómo estaba una familia española en 2007? Podía decirse que todos estaban empleados. Y si alguno estaba en paro, sabía que era momentáneo porque miraba alrededor y  veía que todo el mundo estaba colocándose. Es más, mucha gente no tenía miedo a que la echaran porque sospechaba que iba a conseguir curro rápidamente .

Los empresarios contrataban. Los empleados que destacaban obtenían aumentos de sueldo con relativa facilidad. El Estado no paraba de hacer ofertas de empleo público.

La familia española tenía casa nueva o había cambiado de casa. Había gente que tenía varias casas porque comprar y dar el pelotazo se había convertido hasta en una costumbre de taxistas (yo conocí varios).

Es decir, el estado de ánimo se podía resumir con el título de una película: “Próxima parada: Felicidad”.

Pues bien: esa es la diferencia. Que los españoles no notan que hayan vuelto los viejos tiempos. Incluso, muchos empresarios pequeños, medianos y grandes, están esperando a que se forme gobierno para saber si invierten o no invierten. Se están estancando. Pero si el gobierno que se forma es una alianza con Podemos, la espera de los empresarios e inversores se va a alargar mucho más porque no saben qué va a pasar con ellos y los impuestos. Temen que lo brotes verdes vayan a pudrirse.

De modo que estamos mirando al campo, viendo brotes verdes, pero ahí nadie viene a hacer la siega. Un informe de la Comisión Europea avisa: chicos, vais muy  bien, pero os podéis cargar los brotes verdes. Vosotros veréis.

Y así es que el PP está viendo cómo todo su trabajo de cuatro  años–con sus aciertos y sus errores–, va a terminar con brotes despachurrados. (Por cierto, que el PP y su corrupción ayudaron a despachurrar esos brotes).

 

Valencia, de fabuloso escaparate del PP a nido de culebras popular

29 Enero 2016 - 7:10 - Autor:

La despampanante Ciudad de la Artes y las Ciencias, la conversión del cauce del Turia en un parque forestal, el nuevo puerto de Valencia, el circuito para la Fórmula 1, la Copa América de vela y la adaptación de los tinglados del puerto, el impulso a las pymes, la construcción de carreteras, ferias espectaculares, Terra Mítica, Marina D’Or, la proyección del aeropuerto de Castellón, el AVE… Pero no solo en las grandes capitales: la comunidad se llenaba de puentes, rotondas, colegios, auditorios, campos de golf, clubes deportivos…

Todo el famoseo del mundo se daba una vuelta por Valencia. Hasta el Papa.

Los políticos del PP ganaban una elección tras otra. Allí se estrellaba el PSOE una y otra vez.

Había tal riqueza, que llegó un momento en que la Comunidad Valenciana era la nueva Cataluña: le estaba robando protagonismo e inversión a los catalanes. Había una enorme cantidad de dinero corriendo de un sitio para otro y los valencianos, fardones como pocos, parecían texanos que habían descubierto pozos de petróleo.

Claro: si el dinero iba de un lugar para otro, ¿por qué no agarrar un poquito? Eso fue lo que –presuntamente– pensaron los políticos del PP. Nadie se daría cuenta.

El juez que ha puesto en marcha la operación Taula investiga al PP local, provincial y de la comunidad por cobrar comisiones a las empresas que hacían algunas de esas fabulosas obras que he reseñado arriba, y crear un sistema para financiar al partido.

Hace meses Rus, que había sido presidente de la diputación, fue defenestrado cuando se conocieron unas grabaciones donde se le escuchaba contando dinero. Y ahora  forma parte de la casi treintena de personas vinculadas al PP que han pasado por los juzgados.

En estos últimos años, la comunidad conocida por ser el escaparate del PP se ha convertido en un nido de culebras. Un golpe a la imagen “del partido más votado del país”. Y eso sucede en un año, 2016, donde pasarán por los tribunales los casos más sonados de corrupción del PP: desde los personajes de los ‘papeles de Bárcenas’, hasta los de la Operación Gúrtel.

Hay gente que decía que si se celebran nuevas elecciones, el PP pasaría de 123 diputados a 155. ¿Seguro?

 

 

Aquí no se preocupa de Cervantes ni el Instituto Cervantes ni el ayuntamiento de Madrid

28 Enero 2016 - 9:07 - Autor:

Con gran pompa se van a celebrar este año el 400 aniversario de la muerte de Shakespeare. El primer ministro David Cameron ya había bautizado 2016 como ‘el año de Shakespeare”. Habrá una serie de actos culturales magníficos dedicados a recordar a uno de sus grandes mitos literarios de la cultura inglesa, quizá el mejor, además de representar la belleza expresiva de un idioma que se ha convertido en lengua universal.

Un momento: ¿y Cervantes? Este año se cumplen 400 años de su muerte. La leyenda nos ha hecho creer que Cervantes y Shakespeare murieron el mismo día del mismo año, 23 de abril de 1616. Sin embargo, este no será el año de Cervantes porque aquí nadie está moviendo un dedo.

Por ejemplo, el nuevo equipo de gobierno del ayuntamiento de Madrid no tenía en su programa político para las elecciones de mayo pasado ni una sola mención al acontecimiento cultural más importante de la capital en estos cuatro años de mandato. Ni una sola línea. Nada de nada.

Lo último que leí fue que preferían construir un aparcamiento para roulottes con el presupuesto guardado para Cervantes. Además, no quieren convertir el convento donde descansan sus restos en un itinerario turístico, supongo que para que no se colapsen esas calles estrechas del Madrid de los Austrias. Pero tampoco hacer algo muy llamativo.

Bueno, la verdad es que no me extraña porque ni el Instituto Cervantes se preocupó mucho de los restos de Cervantes. Hace un par de años, llamé por teléfono al Instituto y les pregunté si iban a dar apoyo a la investigación para localizar los restos de Cervantes que se había puesto en marcha. Hablé con el departamento de prensa. ¿Restos de Cervantes? ¿Investigación? “No. Aquí no nos ocupamos de eso. No es nuestro papel”.

Claro, pero pregunté si por lo menos iban a hacer algo, no sé, apoyarlo públicamente, expresar sus mejores deseos, buscar fondos, donar algo. “Bueno, cuando lo encuentren podemos montar una exposición con fotitos”.

Grandioso. ¿Qué parte de la conexión entre Instituto Cervantes y Miguel de Cervantes no habían entendido?

Desde que se creó el Instituto Cervantes, nadie ha movido un dedo en esa institución para averiguar dónde estaban los restos del ilustre escritor. Ni en el gobierno, ni en el ayuntamiento, ni en las instituciones ni en el mundo de las letras.

Tuvo que ser un historiador y genealogista llamado Fernando de Prado Pardo quien, con su cabezonería, pusiera en marcha una investigación que dio con los restos del escritor. Los mismos restos fueron una prueba de la desidia española con su cultura. Hace tres siglos, un enterrador del convento cogió los restos, los sacó de su tumba y los lanzó a una esquina de una cripta, en el suelo profundo, sin ni siquiera envolverlo en un féretro y colocarlo un nicho.

Los nichos fueron para los capellanes desconocidos. Cervantes casi a la basura.

Por eso no me extraña que apenas haya actos programados, que nadie sepa qué va a hacer el gobierno, que el ayuntamiento prefiera poner disfraces a los Reyes Magos, y que la Comunidad de Madrid apenas tenga planes.

Si le olvidamos durante 400 años, podemos pasar otros 400 años sin él. Total, era un señor que escribía.

 

El admirable caso de Paul Steiger: la esperanza del periodismo de investigación

27 Enero 2016 - 8:56 - Autor:

Para aquellos que no están familiarizados con la industria de la prensa, voy a resumir dónde estamos ahora y por qué.

Cada mañana, la mayoría de ustedes se levanta, enciende el móvil, la tablet o el portátil, y suelta cosas como: “Oh, Dios mío: ese político es un ladrón”, “Jesús: esa empresa está traficando con información confidencial”; “Madre mía, ese hospital está lleno de médicos corruptos”.

La mayor parte de esas informaciones proceden de periodistas de investigación. Ustedes en el fondo se sienten reconfortados porque saben que hay alguien que les cubre las espaldas en lo que refiere a sus derechos civiles. Mientras ustedes duermen, un grupo de periodistas va revisando las basuras y publicando escándados, denunciando corrupciones, y escribiendo sobre comisionistas. Pero eso es caro: hacer periodismo de investigación es muy caro porque los periodistas tienen que rastrear historias durante días, semanas, meses y a veces, años.

Sin embargo, me gustaría centrarme en un gesto que han tenido ustedes esta mañana. Se han enterado de todas las noticias sin pagar nada. Les ha salido gratis. Ni siquiera han ido al kiosco a comprar un periódico. Y ahora se me ocurre una pregunta: ¿Quién va a pagar a los periodistas de investigación? ¿Quién paga todos esos gastos si al final ustedes están consumiendo noticias de forma gratuita?

En este momento, muchos de ustedes dirán: “Espera un momento. Esta mañana, cuando encendí mi móvil y leí las noticias, había anuncios. Mira”. Y entonces me enseñan la pantalla llena de anuncios. Y yo digo: ¿en serio? ¿Han visto los anuncios? Lo dudo.

Yo creo que esta mañana, antes de leer las noticias, ustedes buscaron el aspa que están en alguna parte de sus pantallas, la presionaron y así hicieron desaparecer los anuncios. A ustedes no les gustan los anuncios.

De modo que mi pregunta sigue estando en pie. ¿Cómo se puede sostener  el periodismo de investigación?

He aquí la foto de este problema. Por un lado, tenemos a los medios digitales que muestran anuncios que nadie quiere mirar. Y si los miran, estamos hablando de que los medios obtienen ingresos que se miden en céntimos. Créanme. Céntimos.

Y por otro lado, tenemos a los viejos medios de papel que están en declive porque cada vez va menos gente a los kioscos. Es decir, los medios obtienen muy poco dinero de su soporte digital; y obtienen cada vez menos dinero de sus soportes de papel.

¿Es posible sobrevivir así? ¿Es posible dar la batalla frente a los abusos, denunciar la corrupción, sacar a la luz los errores? ¿Es posible hacerlo sin dinero? ¿Sin anuncios? ¿Es posible hacer periodismo de investigación?

Afortunadamente, en España hay buenos periodistas de investigación, hay buenos medios de papel que saben investigar y buenos medios de internet. Pero ¿hasta cuándo? ¿Tendrán suficiente dinero con ese modelo económico?

Uno de las fórmulas más llamativas para hacer periodismo de investigación con buenos recursos se puso en marcha en EEUU hace ocho años. Un grupo de altruistas pusieron 10 millones de dólares para lanzar Propublica. Nombraron a Paul Steiger responsable del proyecto. Paul, ex director editorial de The Wall Street Journal, se acababa de jubilar con 65 años, y por eso le insistieron en que hiciera periodismo de investigación.

Paul reunió a un grupo de periodistas sagaces y les dio todos los medios y el tiempo para investigar. “No ha habido un reportaje que se haya quedado sin fondos para continuar”, dice ufano Paul Steiger. Los periodistas de Paul han sacado innumerables escándalos que han dado la vuelta al país: desde las extrañas muertes ocurridas en hospitales de Nueva Orleans durante el huracán Katrina, hasta los manejos de un grupo de financieros de Chicago con derivados.

La fórmula de Paul es original porque colabora con grandes cabeceras como The Washington Post, The New York Times y la BBC, a las que cede sus investigaciones. Eso les da mucha más visibilidad porque con la catapulta que suponen esos medios, las historias de Propublica se hacen famosas y aumenta el número de norteamericanos donantes del periodismo de investigación. Lo ven como una causa civil.

Para hacer ese periodismo, Paul combina periodistas con tecnólogos. “Pero los tecnólogos tienen que saber de periodismo”, dice Steiger. Incluso lo llama periodista tecnológico. ¿Qué hacen? Usar todas las herramientas tecnológicas de última moda para rastrear y manejar una inmensa cantidad de datos. Por ejemplo, Paul y su equipo consiguieron que el gobierno federal, gracias a la Ley de Libertad de Información, les suministrara los expedientes de los médicos del país y sus resultados con pacientes.

Propublica elaboró una aplicación donde cada estadounidense podía comprobar, antes de ir a un médico, si el facultativo está por encima de la media de resultados eficaces… o por debajo. Esta información en manos del pueblo permite que todos tomen decisiones más acertadas y desde luego, saca los colores a los malos médicos.

Las investigaciones de Propublica les han hecho ganar muchos galardones, entre ellos, el Pulitzer. Para un periodista, trabajar en Propublica es un honor hasta el punto de que periodistas de Propublica que ganan 200.000 dólares al año, han recibido ofertas para irse a otros medios, y no lo han hecho. Por cierto, un periodista joven recién entrado a Propublica –vamos, el becario o el de prácticas, como diríamos aquí–, gana 50.000 dólares al año. Ejem.

Gracias a la Universidad de Navarra Paul Steiger ha estado estos días en España y ha dado una conferencia en la Fundación Rafael del Pino, donde tuve el honor de hacer la presentación. Parte de este texto que están ustedes leyendo lo utilicé para dicha presentación.

Al final, me quedé con la sensación de que a pesar de la crisis del periodismo, se puede seguir haciendo buen periodismo de investigación, y que no es extraño que el modelo de Propublica basado en una fundación altruista, surja a España. Desde luego, casos de corrupción no nos faltan.

(Foto de Álvaro García Fuentes).

 

España mejora en escuelas de negocios y empeora en universidades

26 Enero 2016 - 8:22 - Autor:

España es uno de los países que tiene más escuelas de negocios entre la primeras del mundo.

El último ranking (que no sabemos si es el mejor), es el de Financial Times. Dice que hay tres escuelas de negocios españolas entre las 30 grandes del mundo. Es verdad que algunas de ellas han perdido puestos, pero tomadas globalmente,  estamos mejor que cualquier país europeo: tenemos más escuelas entre las 30 grandes que Alemania, Francia, Italia y que el Reino Unido. Incluso, más que China y que Singapur. ¿Cómo es posible eso en un país donde en los libros de texto y en la creencia popular todos los que montan un negocio son unos bandidos?

Solo se explica porque detrás de esas escuelas hay buenos profesores y buenos gestores. Los gestores han copiado los mejores métodos de las grandes escuelas y han contratado a prominentes profesores. Gracias a lo cual han salido buenos estudiantes que ponen en marcha empresas o son contratados para dirigirlas.

La buena noticia es que cada vez va a haber más escuelas españolas entre las grandes porque el nivel general de los profesores está subiendo. En los últimos meses ha habido una oleada de presentaciones de tesis doctorales como nunca se recordaba en este país. Se debe a que se extinguía el viejo sistema de acceso al doctorado debido a las normas del plan Bolonia. Buena parte de los nuevos doctores son profesores de escuelas de negocios.

Muchos tribunales que han participado en esos exámenes se han quejado de que parece una fábrica de doctorados y que ha bajado el nivel medio de las de tesis doctorales. Puede ser una verdad estadística.

Pero también es una verdad estadística que el nivel medio de los profesores de este país ha subido porque miles de docentes se han enfrascado durante los últimos meses en una tesis para mejorar su saber y su especialidad.

El éxito de las escuelas de negocio en España se debe en gran parte al fracaso de la enseñanza universitaria. Hace poco, el diario El Mundo informaba que en el ranking Mundial de Universidades que se elabora en Shanghai, no había una sola universidad española entre las 100 mejores del mundo.

Las escuelas de negocios vienen a corregir ese fracaso en algunas disciplinas.

En realidad, la historia de las escuelas de negocios ha tenido ese origen: un día, alguien en EEUU se dio cuenta de que la universidad no preparaba a los estudiantes a enfrentarse a la realidad del mundo del trabajo. Entonces, inventó una escuela donde les enseñaran a gestionar problemas, detectar malfuncionamientos, simular crisis, afrontarlas, dirigir equipos, hablar en público y sobre todo, hacer una empresa que funcionase de verdad. Las escuelas de negocios nacieron hace un siglo en EEUU imitando la famosa Ecole des Sciences Politiques de Francia, pero en EEUU pronto derivaron en centros para enseñar a los norteamericanos a dedicarse a los negocios y ser eficientes (en lo posible).

¿Qué es lo que echo de menos en las escuelas de negocios? Que las familias con escasos recursos no tienen acceso a esos estudios. Para mantener su nivel de excelencia, las escuelas deben pagar bien a los profesores, y para pagar bien, hay que cobrar las matrículas bastante caras.

Eso de entrada ya es un filtro para las familias con menos recursos. Y aunque hay becas, creo que es algo que no se ha resuelto.

(Foto: freedigitalphotos.net, cortesía de annankkml)

 

 

Luis de Guindos se retrata con sus palabras como ministro de Economía

25 Enero 2016 - 8:25 - Autor:

El ministro de Economía Luis de Guindos concedió una entrevista a la revista Papel de El Mundo en estos días. Además, hace una semana habló en un colegio mayor de Madrid, y sus declaraciones fueron recogidas por OKdiario.

Creo que vale la pena hacer un extracto de lo mejor de ambas declaraciones, porque el papel de De Guindos en estos cuatro años ha sido vital en una España que se jugaba su futuro económico.

De Guindos relata las presiones que sufrió para que España fuera rescatada. También habla de las tarjetas black. Y reconoce lo que ha hecho bien y lo que ha hecho mal.

Estas son sus palabras.

-Un día me llamó Emilio Botín para decirme que tenía que pedir un rescate. Yo le expliqué los inconvenientes y me dijo: “Tu sabes más, haz lo que tengas que hacer y te apoyaré”.

-Hubo editoriales de periódicos y empresas del IBEX que me lo reclamaban [el rescate].

-El rescate habría sido terrorífico. Nos habrían dado 500.000 millones y, a cambio, habrían bajado las pensiones un 10-15%, los sueldos públicos también, todas las autovías serían de peaje…

-[Lo que De Guindos le dijo a los ministros de Economía de la UE sobre el rescate]: “Si quieren forzar el rescate de España, vayan preparando 500.000 millones y otros 700.000 para Italia, que tendrá que ser rescatada después”.

-No [fue] un rescate completo, que habrían sido casi 500.000 millones, sino un rescate bancario de 40.000 millones.

-En 2012, el Financial Times me declaró el peor ministro de la zona euro.

-Sentía rabia, impotencia… [cuando veía a la gente rebuscar en las papeleras].

-[Su error] En diciembre de 2011, tendríamos que haber subido el IVA en vez del IRPF.

-España ha sufrido la crisis como ningún otro país. La tasa de paro ha pasado del 8% al 27%. Esa es la fuente fundamental de pobreza y desigualdad.

-[Si hubiera caído Bankia sin rescate] Los que pagan son los depositantes: la persona que tiene 20.000 euros en la cartilla habría dedicado 4.000 a cubrir el agujero.

-[Lo que sintió al ver las tarjetas black de Bankia] Indignación… ¿De verdad lo necesitaban si ganaban millones de euros?

-[Cuando] se hizo pública la destitución de Rodrigo Rato de Bankia, un montón de compañeros míos de Gobierno le hicieron una comida-homenaje. A mí, lógicamente, no me invitaron.

-[Lo que respondió a diputados del PP que le recriminaron que hubiera sacado a la luz las tarjetas black]. ” Lo he sacado porque es una barbaridad, es ilegal y atenta contra los principios personales”.

-[Si gobierna el PSOE con Podemos] Habría muchísimas más incertidumbres, la prima se ampliaría… Hay miedo a la reversión de reformas, a que no se cumpla el déficit público, a que se pierda competitividad…

-Sí, soy liberal, pero entiendo que un porcentaje importante de la sociedad considera con toda la razón que el Estado del bienestar es prioritario.

-[Lo que piensan los mercados de la supuesta independencia de ] Lo ven como algo irracional. Dicen: “Si es una sociedad integrada, moderna… ¿La quieren sacar del euro? ¿Empobrecerla un 20-25% de golpe?”.

-¡Básicamente nos hemos dedicado a bajar los sueldos a los banqueros!

-Si me hubieran dicho que la economía española iba a acabar creciendo al 3,5% y creando 600.000 puestos de trabajo, sinceramente, no me lo hubiera creído.

(Hasta ahora se pensaba que De Guindos se retiraría al final de la legislatura pero ahora no lo tiene tan claro).

¿Ministerio de la plurinacionalidad? Me parto de la risa con vosotros

23 Enero 2016 - 11:19 - Autor:

Si se forja la coalición PSOE con Podemos, España podría tener un nuevo ministerio: el Ministerio de la Plurinacionalidad.

Es lo que propuso Pablo Iglesias a Pedro Sánchez.

Si ya estaban confundidos los turistas latinoamericanos que visitaban España, ahora aún más. Descubrirán que lo que ellos llaman con cariño ‘la madre patria’ en realidad es una madre con muchos amantes. Una plurinación.

Podemos ha sido experta en manejar palabras que se convierten en vitales pues creó ese término llamado ‘casta’ y lo usó para definir al enemigo. Ahora que forman parte del sistema, ya lo han dejado en un cajón pero han traído otros geográficos. España no es para ellos un país ni una nación. Es una plurinación.

¿A qué viene esta palabra?

A una estrategia de conquista del poder. Saben que en Cataluña, en Valencia y en Galicia les ha funcionado esa estrategia y no piensan abandonarla por el momento. A los votantes separatistas les gusta, por supuesto, porque estaban cada vez más cerca de su meta: la independencia. Por eso votaron y apoyaron a Pablo Iglesias.

Ahora esos separatistas esperan que, si Pablo y Pedro se entienden, se cumpla su promesa de celebrar un referéndum. Sinceramente, me siento incapaz de saber lo que va a pasar. Pero creo que estamos presenciando un caso extraordinario de cómo se pretende cambiar la realidad con una palabra.

La inmensa mayoría de los españoles no entiende eso de ‘plurinacionalidad’. Es el típico constructo de despacho. Me imagino qué estarán pensando en los 8.000 pueblos de España cuando escuchen a Errejón hablar de que esta tierra es plurinacional. Pluri, ¿qué?

Pero lo peor de todo es que temo que esa palabra ha venido para contaminar el lenguaje político y que escucharemos a un montón de tontos útiles, desde actores a pensadores de medio pelo, decir a partir de ahora que España es una plurinación.

Mientras tanto, cada vez que  me sirvan un pan con tomate y aceite, o unos churros con chocolate en cualquier parte de España, me reiré de la plurinacionalidad.

 

 

 

 

¿Cómo debería responder Mariano Rajoy ante una broma radiofónica?

22 Enero 2016 - 8:05 - Autor:

 

Rajoy ha tenido dos fallos de seguridad en pocas semanas. La primera fue cuando se permitió darse un pequeño baño de multitudes en Galicia y un chico le propinó un puñetazo. Ninguno de los miembros de los equipos de seguridad pudo evitarlo. Creo que esos guardaespaldas fueron trasladados.

La segunda es cuando decidió aceptar una llamada de un supuesto president de la Generalitat de Cataluña, que en realidad era un cómico imitando la voz de Puigdemont. Rajoy cayó en la trampa y cuando le explicaron que era una broma, dijo que eso no era serio. No lo era, claro. Era una broma… a un presidente de gobierno.

La clave de los dos fallos es que Rajoy –como la mayor parte de los polítcos– ha intentado ser accesible.

Cuando un político es accesible puede ser objetivo de una agresión: le pueden golpear, lanzar un objeto o incluso disparar.

Pero en el caso de estas bromas radiofónicas o televisivas, solo la saben esquivar los políticos con capacidad de improvisación. Y Rajoy no sabe nada de eso. No le gustan las ruedas de prensa en los pasillos del congreso porque no sabe responder a preguntas difíciles. Tampoco en la radio y mucho menos improvisar ante unos cómicos radiofónicos.

Si Rajoy se hubiera echado a reír y les hubiera dicho a los cómicos catalanes que esto demuestra lo fácil que es llegar al presidente de Gobierno, estoy seguro que los cómicos habrían alabado su buen humor.

Igual que Bush esquivó una vez un zapatazo, un presidente debe saber como esquivar las situaciones comprometedoras. Una salida ingeniosa le puede reportar mucha popularidad.

Es una de los trucos de comunicación ante las trampas.

 

 

“La gran apuesta”: cómo forrarse con la destrucción de millones de familias

21 Enero 2016 - 8:11 - Autor:

En 2005, cuando la gran crisis financiera aún no había mostrado fuertes señales, un grupo de financieros norteamericanos se dio cuenta de que algo malo iba a pasar.

Millones de familias norteamericanas que había recibido créditos fáciles para comprar casas caerían como moscas desde el mismo momento en que subieran los tipos de interés. Los tipos de interés subieron. Cayeron como moscas. Pero nadie estaba escuchando el ruido. Los bancos comerciales, los bancos de inversión y los intermediarios que vivían de dar mordiscos a ese inmenso mercado de dinero, no se estaban percatando.

Pero los avispados financieros que sí se habían percatado decidieron hacer una cosa: apostar por la caída. ¿Apostar por la caída? Sí porque si el mundo de las finanzas tiene algo peculiar es que uno puede invertir en algo que sube, pero también en algo que baja. Cuando baja se llama venta a corto, o short selling. Ese es el título en inglés de la película de la que todos hablan: The big short (La gran venta a corto), que en español se titula La gran apuesta.

Está basada en un libro de Michael Lewis publicado en 2010 (The Big Short). Lewis, periodista económico, escribió como muchos otros periodistas un libro sobre la crisis.  

El mérito de Lewis es que encontró y entrevistó a estos pocos financieros que apostaron contra la la locura en que se había convertido EEUU. Como muy bien refleja la película, uno de los protagonistas le dice a otro: “¿Te das cuenta de que estamos apostando contra millones de americanos, millones de puestos de trabajo, millones de ahorro?”. (No es literal)

La respuesta fue: da igual, apostamos.

Yo me pregunto: ¿habrían hecho ustedes lo mismo? ¿Habrían apostado contra la crisis, sabiendo que era inevitable? ¿Sabiendo que se iban a forrar? ¿Sabiendo que millones de españoles se iban a arruinar?

Mi impresión es que el director de la película casi trata como héroes a estos norteamericanos que apostaron contra su propia economía. Uno sale con la idea de que fueron muy listos al forrarse a costa del hundimiento de los demás, y tomarle el pelo a los grandes bancos de inversión.

No. No fueron unos listillos que se rieron de Goldman Sachs y de Lehman. Fueron los mayores diablos financieros de la historia reciente. Fueron más perversos. Fueron el ejemplo de hasta dónde puede llegar la depravación de las finanzas.

El capitalismo en Estados Unidos se entiende como un juego en donde lo importante es ganar dinero. Ha producido grandes empresas y mucha riqueza Pero también grandes torbellinos financieros. Si el capitalismo tiene mala fama (y le costará recuperarse de ella) es por culpa de comportamientos como los que expone la película La Gran Apuesta.

No estoy seguro si el público entenderá la complejidad de las operaciones financieras de la película. Pero creo que al final será como cuando vemos películas de médicos: no entendemos qué es una espondolitis anquilosante, pero por la cara de horror del facultativo sabemos que es muy feo y alguien va a sufrir.

(Yo también escribí un libro sobre la crisis de 2008. Se tituló al principio “La crisis explicada a sus víctimas”, que amplié recientemente con nuevos capítulos y lancé versión digital como “La Edad de la Codicia”, pues me parecía más adecuado.

Como mi especialidad dentro del periodismo económico no son las finanzas, me costó mucho comprender el método de la venta a corto (short selling), y tuve que buscar un ejemplo basado en un vendedor de naranjas. Me costó aún más entender los seguros llamados CDS (credit default swap), en los que ganas dinero si una empresa quiebra, y mucho más el CDS sintético, en donde buscabas qué empresas podían quebrar y apostabas contra ellas. Es uno de los productos en los que invierten estos chicos listos de la película).

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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