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“La gran apuesta”: cómo forrarse con la destrucción de millones de familias

21 enero 2016 - 8:11 - Autor:

En 2005, cuando la gran crisis financiera aún no había mostrado fuertes señales, un grupo de financieros norteamericanos se dio cuenta de que algo malo iba a pasar.

Millones de familias norteamericanas que había recibido créditos fáciles para comprar casas caerían como moscas desde el mismo momento en que subieran los tipos de interés. Los tipos de interés subieron. Cayeron como moscas. Pero nadie estaba escuchando el ruido. Los bancos comerciales, los bancos de inversión y los intermediarios que vivían de dar mordiscos a ese inmenso mercado de dinero, no se estaban percatando.

Pero los avispados financieros que sí se habían percatado decidieron hacer una cosa: apostar por la caída. ¿Apostar por la caída? Sí porque si el mundo de las finanzas tiene algo peculiar es que uno puede invertir en algo que sube, pero también en algo que baja. Cuando baja se llama venta a corto, o short selling. Ese es el título en inglés de la película de la que todos hablan: The big short (La gran venta a corto), que en español se titula La gran apuesta.

Está basada en un libro de Michael Lewis publicado en 2010 (The Big Short). Lewis, periodista económico, escribió como muchos otros periodistas un libro sobre la crisis.  

El mérito de Lewis es que encontró y entrevistó a estos pocos financieros que apostaron contra la la locura en que se había convertido EEUU. Como muy bien refleja la película, uno de los protagonistas le dice a otro: “¿Te das cuenta de que estamos apostando contra millones de americanos, millones de puestos de trabajo, millones de ahorro?”. (No es literal)

La respuesta fue: da igual, apostamos.

Yo me pregunto: ¿habrían hecho ustedes lo mismo? ¿Habrían apostado contra la crisis, sabiendo que era inevitable? ¿Sabiendo que se iban a forrar? ¿Sabiendo que millones de españoles se iban a arruinar?

Mi impresión es que el director de la película casi trata como héroes a estos norteamericanos que apostaron contra su propia economía. Uno sale con la idea de que fueron muy listos al forrarse a costa del hundimiento de los demás, y tomarle el pelo a los grandes bancos de inversión.

No. No fueron unos listillos que se rieron de Goldman Sachs y de Lehman. Fueron los mayores diablos financieros de la historia reciente. Fueron más perversos. Fueron el ejemplo de hasta dónde puede llegar la depravación de las finanzas.

El capitalismo en Estados Unidos se entiende como un juego en donde lo importante es ganar dinero. Ha producido grandes empresas y mucha riqueza Pero también grandes torbellinos financieros. Si el capitalismo tiene mala fama (y le costará recuperarse de ella) es por culpa de comportamientos como los que expone la película La Gran Apuesta.

No estoy seguro si el público entenderá la complejidad de las operaciones financieras de la película. Pero creo que al final será como cuando vemos películas de médicos: no entendemos qué es una espondolitis anquilosante, pero por la cara de horror del facultativo sabemos que es muy feo y alguien va a sufrir.

(Yo también escribí un libro sobre la crisis de 2008. Se tituló al principio “La crisis explicada a sus víctimas”, que amplié recientemente con nuevos capítulos y lancé versión digital como “La Edad de la Codicia”, pues me parecía más adecuado.

Como mi especialidad dentro del periodismo económico no son las finanzas, me costó mucho comprender el método de la venta a corto (short selling), y tuve que buscar un ejemplo basado en un vendedor de naranjas. Me costó aún más entender los seguros llamados CDS (credit default swap), en los que ganas dinero si una empresa quiebra, y mucho más el CDS sintético, en donde buscabas qué empresas podían quebrar y apostabas contra ellas. Es uno de los productos en los que invierten estos chicos listos de la película).

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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