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Guía rápida para desafiar a los mercados y quedarte en bolas

29 febrero 2016 - 22:12 - Autor:

Cuando sea presidente de gobierno, dejaré de pagar la deuda externa, subiré los impuestos a las las rentas de capital y haré pagar a los que reciben herencia, a los que reciben traspasos y a los que ganan mucho.

Con todo ese dinero construiré casas sociales, levantaré residencias de ancianos de cinco estrellas, crearé una paga a los jóvenes en paro y fundaré guarderías subvencionadas para todas las madres de este país.

¿Qué tal ha sonado eso? Genial, ¿verdad?

Ganaría las elecciones porque ese programa social es una maravilla. ¿Los mercados? Que les den. ¿Es que no se puede desafiar a los mercados?

Ahora, en serio. Por supuesto que se puede pero para hacerlo hay que ser más fuerte y más listo que los mercados. En caso contrario pasa…

Lo que le pasó a Grecia. Alexis Tsipras hizo más o menos lo mismo. Prometió no pagar la deuda y aumentar los gastos de Grecia. Al final se dio cuenta de que los mercados eran más fuertes que él, y tuvo que arrodillarse. A pagar la deuda y a suspender las pensiones. Humillante, ¿no? Encima traicionó a su pueblo porque no cumplió su palabra. Los mercados eran más poderosos que Tsipras.

Lo mismo hizo Argentina. Cristina Fernández de Kirchner y otros políticos argentinos se burlaban de la deuda externa. Como en el capitalismo todo tiene un precio, varios fondos buitres compraron la deuda externa que Argentina y se pusieron a esperar su momento. Hace pocos días Argentina llegó a un acuerdo: ha tenido que pagar más de 4.000 millones de dólares a los fondos buitre.

Los buitres eran más poderosos que Argentina.

¿Y en España? Acabamos de saber que en 2015 salieron un montón de capitales de España. ¿Por qué? Pues porque los inversores (los mercados, vamos) creen que el próximo gobierno va a masacrarles con impuestos. Han agarrado su dinero y se han ido. ¿Se puede hacer algo para detener esa salida? Ya es tarde.

Si España tuviera minas de oro, de diamantes, petróleo y coches Audi, podría equilibrar esa salida con  una fabulosa riqueza interna. Pero no lo tiene. De modo que si alguien quiere desafiar a los mercados que lo haga. Pero por favor, que tenga un plan. Porque si no lo tiene, los mercados le harán morder el polvo. Te dejarán en bolas.

 

 

Si Podemos no tiene que ver nada con Venezuela yo soy astronauta

28 febrero 2016 - 21:56 - Autor:

Cuando se inicia una conversación sobre Pablo Iglesias y Podemos, pasan dos cosas: primero, alguien saca la relación de este partido con Venezuela, las colas, el desabastecimiento, los presos políticos, la inseguridad… Y segundo, alguien salta diciendo: “¿Y qué tiene que ver eso con Podemos?”.

Es verdad. ¿Qué tiene que ver Podemos con las colas? ¿Alguien ha visto que su programa defienda el desabastecimiento? ¿Es que defienden la persecución política?

No, claro. No aparece en ninguna parte del programa.

Sin embargo hay muchos sin embargo.

El primero de ellos es que la relación de los dirigentes de Podemos con el régimen de Venezuela no es de pasada. Fueron asesores del régimen. Fueron contratados por Hugo Chávez. Fueron pagados por el Banco del Alba.

Si estuviéramos hablando de Finlandia todos diríamos: ¡Hombre, es que Podemos tiene relación con el país con las mejores escuelas del mundo!

Pero estamos hablando de un régimen que ha cometido todas las barbaridades que Podemos denunciaría en España. Si el gobierno actual de España cometiera la mitad de los delitos que comete Maduro (y que cometió Chávez) en Venezuela, Pablo Iglesias y sus amigos pedirían la horca para Rajoy.

La relación con el régimen venezolano viene de lejos. Hace varios años, estuve en un acto organizado por Comisiones Obreras en memoria de Hugo Chávez. Había un enorme retrato de Hugo Chávez en el escenario y de repente alguien anunció la entrada de Willy Toledo. (Ver foto de arriba). El escenario se vino abajo de aplausos. Willy dio vivas a la Venezuela chavista y a la Cuba castrista. Yo estaba allí.

Mucho después, al ver de nuevo el video me di cuenta de que la persona que presentaba a Willy Toledo era Pablo Iglesias. Entonces, en abril de 2013, nadie sabía quién era. Su alternativa en el ruedo político le llegó en mayo de 2014. (El video de abajo está colgado en la cuenta de la embajada de Venezuela en YouTube)

Hay videos de Pablo Iglesias elogiando al comandante Chávez. Se puede leer a Juan Carlos Monedero en un blog en la web chavista aporrea.com (el último de hace diez días). Y basta mirar un poco en internet para comprobar los cursos de formación ideológica que dieron Pablo y sus amigos en Venezuela.

La última prueba la ha dado el alcalde de Cádiz. En lugar de defender a los presos políticos, algo más que evidente en un partido como Podemos, este alcalde de Podemos ha evitado el homenaje a los presos políticos venezolanos. ¿Por qué? Porque son los presos del régimen chavista y él defiende al régimen.

Seguiremos viendo pruebas de la relación de Podemos, de Pablo Iglesias y de  sus dirigentes con Venezuela.

Si alguien les quiere votar, me parece bien. Que diga que le gusta Pablo, que odia al PP, que detesta al PSOE, que ya está bien de corrupción, que los jóvenes no tienen esperanza con este gobierno…

Todo eso lo entiendo.

Pero que diga que Podemos no tiene relación con la Venezuela chavista, no. Entonces, soy astronauta.

 

Pedro Sánchez da una lección de estrategia y ya se nota en las encuestas

27 febrero 2016 - 10:26 - Autor:

¿Recuerdan aquel debate en el que Pablo Iglesias le decía a Pedro Sánchez. “Pedro, ya no mandas”?

¿Recuerdan cuando todos los comentarios políticos hablaban de que Susana Díaz se iba a merendar a Pedro Sánchez?

¿Recuerdan al PP diciendo que Sánchez acabaría implorando ayuda al PP?

Yo mismo escribí que Sánchez era un líder sin carisma, construido por el PSOE como un robot y que no atraía a las masas.

Pues bien ese líder que no mandaba, que iba a ser devorado por Susana Díaz, que iba a arrodillarse para proseguir, ha sido el más listo de todos: ha puesto en marcha su campaña electoral aliándose con Ciudadanos.

Es verdad, no tiene mayoría. Y él lo sabe. Es verdad que en las votaciones de investidura de la próxima semana, muy seguramente no saldrá elegido presidente de Gobierno.

Pero su estrategia parece que no es para la próxima semana sino para los próximos meses. Para empezar, ha puesto a la extrema izquierda junto a la derecha: Podemos y el PP ahora están diciendo lo mismo. Están contra Pedro Sánchez. ¿No suena raro?

Para seguir, ha logrado que los españoles apoyen su pacto con Ciudadanos. Las encuestas ya lo dicen.

Y para terminar, de aquí a los próximos meses –cuando se repitan las elecciones– pueden pasar muchas cosas: las opiniones cambian.

Quizá sea adelantarme mucho, pero lo único claro que ven la mayoría de los españoles es que un partido que se define ahora de ‘centro izquierda’ (el PSOE), se alía con uno de centro o de centro derecha (Ciudadanos) para crear un gobierno estable, con un programa de última hora que a la mayoría –al centro– le parece sensato.

Y que encima han ofrecido su mano al PP y a Podemos, lo cual les hace parecer aún más sensatos (sabiendo que Podemos y el PP dirán ahora que no).

A final, Pedro Sánchez (y su equipo) están dando una lección de estrategia. Ahora, lo más divertido será no perderse ni una sola encuesta: ya verán cómo las percepciones de los votantes empiezan a cambiar. Ya están cambiando.

Para empezar, Ciudadanos está subiendo a costa del PP. Y Podemos está bajando. El PSOE se mantiene. Pero ya verán como empieza a subir.

Aunque, un momento. ¿Y si el más listo es Albert Rivera?

ARCO: por qué es necesario que el arte siempre tenga una puerta abierta

25 febrero 2016 - 21:00 - Autor:

El 1865, el pintor Edouard Manet pintó a una mujer desnuda con una flor en el pelo y le  puso el título de Olympia. A un griego del siglo V antes de Cristo no le habría escandalizado este desnudo. A los franceses del siglo XIX, sí. Cuando se expuso por primera vez en el Salón de París, causó enorme consternación.

En 1857 el poeta Charles Baudelaire editó 1.300 ejemplares de su obra Las flores del mal. Algunos poemas eran tan voluptuosos que tuvo que retirarlos en la siguiente edición. No serían respuestos hasta casi cien años después, en la edición de 1949. Esos poemas ahora son leídos con desinterés. ¿Sensuales? Ni eso.

En 1917 James Joyce tenía muy avanzada la novela Ulises por lo que decidió publicarla en capítulos. No pudo conseguirlo en Gran Bretaña, debido al contenido escandaloso, de modo que giró su interés hacia Estados Unidos.

Una revista se arriesgó a imprimir esos capítulos pero la novela fue secuestrada en Correos, denunciada por la Sociedad de Prevención del Vicio, con lo cual los números fueron llevados a la hoguera. La primera edición en Inglaterra apareció en 1936. Hoy casi nadie la lee porque es un tostón no porque sea escandalosa.

Ese año, el diario soviético Pravda publicó un ácido artículo contra la ópera de Shostakovich titulada Lady Macbeth. Era escandalosa. La obra se estaba representando en  varios teatros de Moscú pero fue retirada. Hoy nos parece vintage, pero nada censurable, vamos.

Bien, esa es la historia del arte o, al menos, de parte de las obras que consideramos artísticas. Primero hay una fase de conmoción, luego viene la censura, por último, si es digna de serlo, la obra de arte supera esa fase y acaba siendo admirada.

No conocemos las obras que quedaron por el camino al ser simplemente mediocres o vulgares. Pero sí conocemos las que sobrevivieron.

¿Qué quiero demostrar con esto?

Que al arte hay que dejarle una puerta abierta. Simplemente.

Lo digo porque todos los años por estas fechas los informativos de televisión dedican unos minutos a ARCO, la feria de arte contemporáneo de Madrid. A veces, los locutores no pueden evitar las risas pues algunas obras son sencillamente hilarantes.

Una de este año se lleva la palma pues representa al propio autor (mexicano) metido desnudo en una jaula de palés de madera. La obra se vende por 16.000 euros sin el autor dentro, claro. Sinceramente, es mejor la Olympia de Manet que este señor en bolas. Creo. (Comparen la imagen que abre el post con la del mexicano).

Otras veces, las cadenas de televisión hacen experimentos como meter de tapadillo en ARCO obras pintadas por niños de cinco años, y grabar las expresiones de admiración del público.

Sí, nos da risa. Pero antes nos causaba estupefacción o escándalo. La mayoría de esas obras quedarán en el olvido. Pero alguna de ellas, quién sabe, marcarán una nueva época en el arte y serán el inicio de una nueva corriente.

Por eso, creo que hay que dejarle siempre una puerta abierta al arte, incluso a costa de que a veces entre mucho aire frío.

 

 

¿Qué saben Pedro Sánchez y Albert Rivera que los demás no sabemos?

24 febrero 2016 - 23:23 - Autor:

El pacto firmado por Pedro Sánchez y Albert Rivera para lograr la investidura del primero ha dejado a todos boquiabiertos.
Boquiabiertos porque entre el PP y Ciudadanos no suman más de 130 diputados. Boquiabiertos porque el PP ha dicho que no les van a apoyar, y
 Podemos ha dicho que se retira de las negociaciones.
De modo que, si dos líderes políticos firman un acuerdo de investidura, y salen con una compostura sólida ante la opinión pública, a pesar de no tener la mayoría, es porque ellos saben algo que nosotros no sabemos.
No se me ocurre otra cosa.
¿Es que alguien en el PP les ha prometido que se abstendrán en la votación, lo cual supondría apoyar ese pacto? ¿Es que alguien de Podemos les ha dicho que a última hora lo apoyarán?
No lo sé. Porque hasta ahora esto parece un Circo, pero no el Circo del Sol, que es más artístico, sino el Circo de los Payasos, porque no hay modo de entender un pacto que no suma votos suficientes.
Lo que me sorprendió de las declaraciones de ayer es que Albert Rivera seducía al PP diciendo que lo que se ha pactado le gustaría al PP.
Y Pedro Sánchez ha dicho casi lo mismo, dirigiéndose a Podemos.
Por más que uno lea y escuche a los analistas políticos, nadie es capaz de explicarlo.
Solo queda responder en plan enigma: ambos líderes saben algo que el resto no sabemos.

23 de febrero de 1981: déjame que te cuente una historia

23 febrero 2016 - 19:57 - Autor:

El 23 de febrero de 1981 a las seis de la tarde, un chico irrumpió en clase y gritó: “¡La Guardia Civil ha entrado a tiros en el Congreso! ¡Es un golpe de Estado!”.

El profesor se derrumbó en la silla: “¡Otra vez no, por favor!”. Su clase era Política. Estábamos en la Facultad de Periodismo de la Complutense.

Algunas chicas empezaron a llorar. Otros chicos salieron corriendo. Conseguimos una radio que confirmó el anuncio. En Valencia, los carros de combate habían tomado las calles. No era un simulacro. Parecía que iba a estallar una nueva Guerra Civil. Como en 1936.

Fui a casa de unos amigos a seguir el golpe. Uno de ellos propuso asaltar un cuartel, robar armas y salir a pegar tiros. Volvíamos a 1936. Luego nos contó lo que pasaría en las próximas horas, en los próximos días, en los próximos meses. Era algo apocalíptico y desgarrador. Como una película de zombies. Creo que había bebido un poco.

Por la noche, regresé al piso de alquiler donde vivía con un amigo argentino y pusimos la tele. Salió el rey. Dio su discurso y nos echamos a dormir. Había exigido a los militares mantener el orden constitucional.

Al día siguiente varios amigos de la universidad nos encontramos cerca de la Plaza de Neptuno para ver ‘el golpe en vivo y en directo’. Era el final. Unos guardia civiles escaparon por una ventana. Otros se quedaron en el interior y se rindieron. La policía antidisturbios cargó contra los que estábamos en los alrededores y nos dispersó dando algunos palos.

Cuando se reanudaron las clases, el mismo profesor que había llorado por la amenaza de una guerra civil, nos preguntó nuestra opinión. Todos rechazamos el golpe, aunque recuerdo que me levanté y dije: “Pero entiendo por qué lo han hecho”.

La clase se revolvió contra mí y el profesor quedó paralizado. ¿Que lo entiendes? ¿Qué entiendes?

Les dije que el año anterior, en 1980, ETA había asesinado casi 100 personas. Y que ese año iba a hacer lo mismo. La mayor parte eran militares, policías y guardia civiles. “¿Qué van a hacer? ¿Quedarse callados y esperar a que los maten? No apoyo el golpe pero lo entiendo”.

En aquellos años parecía que este país se estaba cayendo a pedazos. La extrema izquierda ponía bombas por todos sitios. Grapo, ETA y otros grupos de izquierda también secuestraban y mataban sin contemplaciones. La extrema derecha ponía bombas.

Incluso los kurdos venían a poner bombas en España. Una de ellas estalló en la Gran Vía. Yo iba caminando por el otro lado de la calle y la deflagración me lanzó contra la pared. Un periodista de TVE fue a una cabina para informar por teléfono; allí había otra bomba que le dejó inválido para siempre.

Las universidades estaban cerradas por huelgas muchos meses. En mi universidad se declaró un brote de tuberculosis y a una compañera la tuvieron que hospitalizar. Los hospitales públicos estaban llenos de listas de espera de meses y años.

La juventud no conseguía trabajo. La tasa de paro era del 15%. El seguro de desempleo era miserable. La economía entró en recesión aquel año: decreció un 0,2%. Llevábamos seis años de crisis, desde 1976, y todo tenía la pinta de empeorar. Empeoró.

Las empresas despedían por miles cada día. Había huelgas en todos los sectores. La inflación era del 14,4%. Pedir un crédito suponía pagar casi un 20% de interés. La peseta se devaluaba y la competencia asiática arruinaba nuestras industrias textiles y de barcos. Los empresarios huían y  algunos se llevaban su dinero a Suiza.

El precio del barril de petróleo había subido hasta los 30 dólares. Valía tanto como ahora solo que, entonces, el poder adquisitivo era mucho más bajo. Fue un choque mundial y a España le llegaron las ondas. La industria del automóvil quedó paralizada. Aquel año se inventó el PC, el ordenador personal. En la Facultad no había ni máquinas de escribir.

Madrid era una ciudad sucia y abandonada. Las calles de cualquier ciudad española estaban descuartizadas. Y las carreteras nacionales eran eso: carreteras. Apenas había autopistas.

Los trenes tardaban muchas horas en llegar de Madrid a la costa. Una vez, como estudiante, tomé el expreso de noche para Valencia. Salió a las 10 de la noche y llegó a las 7 de la mañana. Los asientos eran de madera y estaban enfrentados. La calefacción nos asaba. Las parejas, para ahorrar, cargaban a sus niños en brazos toda la noche. Los bebés lloraban por el calor a pesar de que era invierno. Parecía una escena de Doctor Zhivago.

Las casas se seguían construyendo sin calefacción. Por supuesto, nadie tenía aire acondicionado. Menos aún piscinas. Creo que ningún amigo de clase tenía coche. Íbamos en transporte público.

La España de aquellos años no tenía nada que ver con la de ahora. Si hubiera podido ver el futuro en una bola de cristal, no me lo habría creído.

Por eso, cuando veo a los universitarios de ahora burlarse de aquella época, me siento un anciano que quiere contar la Guerra Civil a unos jóvenes que solo han jugado a batallas en videojuegos en la habitación de su casa con calefacción y aire acondicionado, rodeados de trozos de pizza y hamburguesas.

Entonces comíamos bocadillos de calamares.

No sé si lo entenderán.

No pregunten por los nuevos móviles sino por las industrias que sacudirán

8:01 - Autor:

 

El último modelo de Samsung Galaxy, el 7, es sumergible, tiene una memoria de 200 GB tan grande como un portátil, y posee una cámara que no tiene nada que envidiar a una cámara de fotos profesional.

En serio, los nuevos móviles son tan potentes y sofisticados, que la pregunta no es preguntar qué hay de nuevo en la feria World Mobile que se celebra en Barcelona, sino preguntarse cómo serán los móviles dentro de cinco años. O diez. (En la imagen de arriba, un prototipo).

A medida que avance la tecnología, nuestra dependencia de ella será mayor. Por un lado, nos hace cómoda la vida: podemos ver el tiempo antes de salir de casa, comprobar en qué minuto exacto llega el autobús, ver el tráfico y cambiar de ruta, comprar billetes, y pagar al banco. Hace diez años era impensable.

Pero por otro, los móviles y sus aplicaciones pueden sacudir industrias enteras.

Los taxistas por ejemplo. Ahora, una persona puede contratar un coche desde una aplicación del móvil a través de Uber. Para algunos taxistas esto puede ser el fin de su negocio. Por eso se han levantado en armas contra Uber.

Pero en Estados Unidos, muchos taxistas han puesto sus vehículos al servicio del enemigo, de Uber, y ahora tienen menos tiempos muertos. En Europa, hay una guerra desatada y no sé cómo va a terminar.

Uno de los servicios que está pasando a mejor vida es el de las personas que informaban por teléfono. Primero fueron sustituidas por sistemas de voz. Ahora, por aplicaciones que informan. Por ejemplo, hay una aplicación llamada Flightstats para saber a qué hora llega un vuelo en cualquier parte del mundo. No se necesita llamar por teléfono al costoso servicio de información de los aeropuertos o los de las aerolíneas.

¿Qué significa todo esto? Que cualquier aplicación unida a la potencia de un móvil, puede cambiar una industria de la noche a la mañana. Desde un móvil se podían hacer casi todas las operaciones bancarias, excepto pagar. Ahora ya se puede pagar. Eso afectará a los trabajos rutinarios de los bancos. Harán cada vez menos falta los cajeros y las sucursales.

Los periodistas íbamos en pareja con los fotógrafos a hacer reportajes. Con los nuevos móviles hiperpotentes, ahora el periodista es escritor y fotógrafo (y hace vídeos también). Antes llevaba una grabadora. Ahora usa la del móvil.

Como los móviles tienen cada vez más capacidad, y cada vez les llueven más aplicaciones, la pregunta es ¿qué industrias acabarán sufriendo sacudidas en los próximos cinco años? ¿Y en diez años?

 

Las aplicaciones de Realidad Virtual están revolucionando la forma de vender

22 febrero 2016 - 9:09 - Autor:

 

Seguro que han visto el anuncio de Toyota. Ponen a dos jóvenes a conducir dos Toyota pero en lugar de ir por la carretera, van recorriendo un mundo virtual pues tienen puestas gafas que reproducen imágenes falsas, pero de una realidad apabullante.

En un caso, a la chica se le para el coche en un barrio donde hay un montón de gente amenazadora. En otro, el chico está a punto de caer a un río. Los chicos se quitan las gafas de Realidad Virtual. Parecen emocionados.

Esa nueva tecnología se está usando cada vez más para crear, como se dice ahora, ‘experiencias’.

Ya se está empleando para mostrar pisos y casas sin necesidad de trasladarse de sitio. Puedes comprar una casa en San Francisco, pero antes verla en Barcelona, en una agencia inmobiliaria. O pueden mostrarte la experiencia de ir por un crucero, haciéndote pasear por camarotes virtuales antes de reservar tu viaje.

No sé si llegará el día en que el cine sea algo individual. Cada uno con sus gafas de RV viendo una película adaptada a sus gustos en la cual es protagonista.

Buena parte de los puestos del trabajo del futuro irán por ahí: desde fabricantes de gafas de RV hasta desarrolladores de contenidos para esas plataformas. Ayer, Mark Zuckerberg, presidente de Facebook, dijo en la Feria Mundial del Móvil de Barcelona que la RV es “la nueva plataforma”.

Uno siempre tiene que tomar con cautela estas emociones, porque basta con que salga algo nuevo, para que todos los enamoremos de sus cualidades. Pero creo que tiene bastante razón. Hace dos años compró Oculus Rift, fabricante de unas de las más avanzadas gafas de RV del mundo, y pagó 2.000 millones de dólares. Supongo que él lo hizo basado en el futuro de los videojuegos, una industria potentísima que no deja de crecer.

De hecho, la experiencia de la RV está basada en los videojuegos pero su potencia comercial, como en el caso de Toyota o los pisos, se está expandiendo. En España hay agencias como TwoReality que crean contenidos para gafas de RV. Esta empresa catalana hace demos a sus clientes con gafas de Oculus Rift. Como dicen en la página web, lo sorprendente de esta tecnología es que el cliente ‘se sumerge’ en otra realidad. Es como soñar despiertos.

La empresa española Iralta Films afirmaba en un reportaje de technologyreview, que no para de recibir pedidos y que no tiene vacaciones. Desde Estrella Galicia hasta Mitsubishi, las empresas quieren usar esta tecnología para aumentar sus ventas.

Las compañías que desarrollan gafas de Realidad Virtual están obteniendo cada vez más financiación. En Estados Unidos, desde 2010 la nuevas empresas de RV ya han levantado capital por valor de casi 4.000 millones de dólares según PitchBook, citado por NBC News.. Estamos hablando de pymes.

Una de las más sorprendentes es Magic Leap. Ya ha conseguido 400 millones de dólares de financiación, y ahora va a por 400 más. Está valorada en más de 3.500 millones de dólares y sus inversores son gigantes como Alphabet (Google), Qualcom, los estudios de cine Legendary Entertainment, y financieros como Andreesen Horowitz.

Google creó su gafas de RV con un móvil, un cartón, lentes y cinta adhesiva. Ha llegado a un acuerdo con The New York Times de modo que si uno se baja una aplicación, puede ver reportajes en 360 grados con estas gafas (yo lo he probado y es espectacular).

Sony está lanzando ahora Morpheus, que quiere competir con las gafas de Oculus Rift, y detrás vendrán muchos más.

Ahora, imaginen una combinación de imágenes tomadas por drones desde el aire de París o Barcelona, con gafas de Realidad Virtual. Será como volar. Lo que siempre hemos soñado.

Esto es solo el principio.

 

La encuesta que llegó tarde para el PP: cuando estalla la rabia social

21 febrero 2016 - 10:27 - Autor:

Se publicó hace unos días en lainformacion.com una encuesta de MyWord en la que la mitad de los entrevistados confesaba haber bajado de estatus social. Hasta ahí, nada nuevo. Pero esta encuesta añadió algo más: esas personas confesaban sentir rencor por quienes han resistido la crisis o a los que les ve económicamente bien.

Era como si España se partiera en dos de nuevo.

No hace falta ser un sociólogo para averiguar a quién votarían estas personas que sienten rabia social, y que la sienten con razón.

Cuando estalló la crisis en el otoño de 2008, un enorme porcentaje de la población comenzó a perder poder adquisitivo, bajar de estatus y empobrecerse. Como la situación no se arreglaba con el PSOE, sino que empeoraba, la inmensa mayoría de los españoles votó al PP en 2011 para que le sacara de la crisis. Ya llevaban tres años de crisis y esperaban que los populares, como en 1996, empezaran a darle vuelta a la economía.

El PP aplicó las normas de libro: recortes de gastos, aumento de impuestos y endeudamiento exterior. Eso produjo a corto plazo más paro (récord de 6,2 millones)  y empobrecimiento general. (¿Se puede hacer de otro modo? Yo sueño en que sí).

Lo que no hizo el PP fue buscar algunas vías de amortiguación para esas familias que se estaban empobreciendo. Y lo peor, no entendió que se estaba fraguando una rabia social. Creo que en el PP estaban muy tranquilos viendo que las manifestaciones del 1º de Mayo estaban descafeinadas, que no había huelgas graves y que la gente seguía yendo a los bares. Solo hubo algunos casos violentos alrededor del Congreso y en Barcelona, pero nada más.

Ni siquiera en el PP supieron interpretar la toma de la Puerta del Sol por miles de personas, y el movimiento 15M. Pensaron, como dijo un sociólogo del PP, que eran unos friquis.

Por eso no pusieron en marcha un gran plan social para mitigar el empobrecimiento.

La encuesta que acabo de mencionar, llamada Mikroskopia 2016, ha llegado un poco tarde. Si hubiera llegado a finales de 2012 en el PP se habrían dado cuenta de que se estaba incrementando la rabia social. Llámenlo envidia, rabia o lo que sea, pero el 66% de los encuestados piensa que se ha incrementado la desigualdad social.

El PP está remontando la economía. El precio pagado es muy alto. Si se hubieran destinado fondos para evitar situaciones terminales como el desahucio de las familias más empobrecidas o ancianos sin recursos, si se hubiera mitigado la desesperación de las familias, se habría mitigado la rabia social.

Quizá soy un demagogo porque es muy fácil decirlo, y las leyes de desahucio son muy claras, o a lo mejor ha habido planes sociales que desconozco. Pero el odio social en este país, como dice la encuesta, fue creciendo y eso al final se retrató en las elecciones del 20D. Incluso se habla de que ese odio han hecho regresar ‘las dos Españas’.

Ahora es tarde para darse cuenta.

(La encuesta, realizada por MyWord, tiene la credibilidad de haber sido hecha con 8.000 entrevistas. La empresa que lo ha hecho está presidida por la antigua directora del CIS, Belén Barreiro).

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Los de Podemos no tienen ni idea de economía pero les da igual

20 febrero 2016 - 10:33 - Autor:

En las elecciones europeas de 2014, Podemos prometió dejar de pagar la deuda internacional, bajar la edad de jubilación y crear una paga a todos los españoles. Luego, en las elecciones municipales y autonómicas de 2015, se echó para atrás: dijo que aquello era su programa europeo, pero que el programa español no tenía por qué ser lo mismo.

Esas pruebas bastaban para comprender que los líderes de Podemos no tienen ni idea de economía. Ni zorra idea.

Hace unos días, Podemos dio a conocer algunas de sus propuestas. Recaudar 5.000 millones de euros anuales de la banca. ¿Cómo? De sus beneficios.

Recaudarían 20.000 millones en cuatro años y lo destinarían a pagar el rescate de Bankia. Luego dijeron que no serían 5.000 millones al año sino a los cuatro años. Da igual.

Eso no lo va a pagar la banca. Lo vamos a pagar los clientes de los bancos en comisiones, en transacciones, en pellizcos que nos impondrán. Hay que ser muy pendejo, como dirían en Latinoamérica, para pensar que la banca va a pagar esa cantidad sin traspasar los costes a los clientes.

Podemos no se quedó ahí. Dijo que si estuvieran en el poder no privatizarían Bankia sino que lo dejarían como un banco público para conceder créditos a las pymes. Eso suena bien pero, primero: si no privatizan Bankia eso significa que los 22.000 millones de su rescate nos los vamos a comer todos los contribuyentes. Si se privatizara al menos tendríamos la esperanza de que parte del rescate lo paguen los que compren acciones de Bankia. Si se mantiene publico, el famoso ‘rescate a la banca’ que tanto criticaron los de Podemos se convierte en algo firme: no haya esperanza de que recuperemos algo.

Segundo, una cosa es conceder créditos a las pymes, y otra es actuar con la misma debilidad que las cajas de ahorro que concedían créditos a promotoras inmobiliarias que luego no podían devolver ese dinero. Si Bankia fuera un banco privado y tuviera un quebranto en sus créditos, tendría que chupárselo él solito. Pero al seguir siendo público, eso lo pagaremos todos.

La cosa no queda ahí. Los economistas de Podemos aseguran que la economía crecerá un 4% ‘porque sí’. Genial. ¿Y por qué no un 5%? Puestos a hacer previsiones hasta un 6%.

En un momento en que la coyuntura mundial está en declive y que España está incluso desacelerándose, los de Podemos, grandes partidarios de la libertad de mercado como todo el mundo sabe, afirman que creceremos al 4%. Claro, y las agencias de calificación darán a España un AAA porque Pablo Iglesias es simpatiquísimo.

Los de Podemos basan su optimismo en un milagroso programa de estímulo económico que supondrá la inyección de 90.000 millones de euros.

No dudo que la inversión pública sea uno de los motores de la economía; lo que dudo es si van a sacar ese dinero de donde dicen: del aumento de los impuestos y de la persecución al fraude fiscal.

Como sabe cualquier economista, no siempre se da el efecto de recaudar más por subir los impuestos. A veces sucede lo contrario porque subir impuestos supone detraer dinero de los bolsillos de los contribuyentes.

Otra de las cosas que proponen es aumentar las posibilidades de la dación en pago. Esta fórmula, que ya se emplea, consiste en dar el piso para saldar la hipoteca y hacerlo en las mismas condiciones en que se pactó. Me parece justo. Pero no me parece tan justo si se mezclan a los infelices con los irresponsables.

Creo que hay que ayudar al que ha tenido desdichas en la vida o mala suerte. Pero hay personas que no pagan sus deudas porque tienen sencillamente las ganas de tomarle el pelo a la sociedad. ¿Cómo se distinguen unas de otras? ¿Por qué los que pagan sus deudas van a ser menos que los que se niegan a pagarlas por irresponsabilidad?

En fin, mi impresión es que en Podemos hay una cuerda de personas que han estado jugando al parchís o al póker en la Facultad justo en las clases de economía, pues como se hablaba de propiedad privada, márgenes de beneficio, rentabilidad y emprendimiento, les parecía el lenguaje del sistema que pretenden combatir.

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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