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El sentimiento del fracaso permanente de España y de los españoles

26 abril 2016 - 12:01 - Autor:

A finales del año pasado estuve contemplando las imágenes del aterrizaje del cohete Falcón 9. Había sido lanzado por una empresa norteamericana llamada SpaceX, cuyo propietario es famoso por promover las energías renovables solares, los coches eléctricos, aparte de idear un tren hiperveloz y viajes a Marte. Elon Musk.

En aquella ocasión, después de varios intentos fallidos, un cohete de SpaceX hizo un vuelo orbital y se posó mansamente sobre una plataforma. Cientos de personas congregadas en un centro espacial estalarpn en aplausos y gritos de alegría. Era la primera vez en la historia que se lograba.

Sentí envidia por esa hazaña. Sentí envidia por ese grupo de estadounidense que gritaban U-S-A, U-S-A, U-S-A.

Pensé en los triunfos de EEUU en el ámbito económico, que son indiscutibles. Sus triunfos educativos, pues tienen las mejores universidades y escuelas de negocios del mundo.

Al final, la historia de un país está llena de éxitos y de fracasos. Pero si hay más éxitos que fracasos cómo llegar a la Luna, inventar el iPhone o crear medicinas milagrosas, el pueblo que viva en ese país se siente más o de pertenecer a él. Incluso los inmigrantes se sienten orgullosos de vivir en ese país.

¿Y España? ¿Nuestra historia reciente está llena de éxitos o de fracasos? ¿Han servido los éxitos para unir a los  españoles?

Los éxitos deportivos sí, desde luego. Eso fue lo que pasó en 2008 y en 2010 cuando la seleccion de fútbol consiguió por primera vez la Eurocopa y los mundiales. Este país parecía otro. Y todos los triunfos que nos han traído los deportistas en tantas disciplinas, desde el tenis a la natación.

Hemos tenido éxitos económicos con nuestras empresas como Zara, que se estudia en las escuelas de negocios de todo el mundo. Por cierto, tres escuelas de negocios españolas están entre las 10 mejores del mundo. Y muchas empresas españolas ahora son multinacionales respetadas en todo el planeta.

Podría seguir hablando de éxitos pero esa no es la percepción del español: tiene la idea de un fracaso permanente.

No solo la crisis ha golpeado muy profundamente la psiquis del español medio desde 2008, sino que la corrupción de los políticos y las alternativas que se van viendo, les hunden más en la depresión. ¿Qué hace Otegi en el Parlamento Europeo? ¿Qué hace allí una persona vinculada con el terrorismo?

¿Cómo es posible que algunos catalanes aborrezcan España? ¿Cómo es posible que haya ahora secesionistas en Valencia y en Galicia? ¿Cómo es posible que vayan a la cárcel vicepresidentes de comunidades autónomas, concejales, alcaldes…? ¿Cómo es posible que la hija del rey haya estado presuntamente en un entramado de empresas para defraudar?

La cosa va más lejos aún con la entrada en prisión del secretario general de Manos Limpias. Resulta que la única organización que quedaba velando por los intereses populares, se desvanece relacionada con un presunto delincuente llamado Luis Pineda, representante de la conocida Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios.

Ni siquiera pudimos confiar en UPyD, el partido más activo en denunciar casos de corrupción, y que ha desaparecido prácticamente.

En el ámbito económico hemos visto a presidente de Cajas pasando por los tribunales, a ex ministros de Economía, y a directivos de empresas importantes incurrir en la bancarrota.

A escala política, económica y social hay una profunda sensación de que no se puede confiar en nada ni en nadie, que estamos viviendo en un fracaso general en esas áreas porque ni los políticos se ponen de acuerdo para crear un gobierno estable, ni los empresarios son modélicos, ni los sindicalistas, ni la sociedad civil.

Tardaremos mucho en reconstruir estos castillos. Por ahora, nos conformaremos con los éxitos deportivos o artísticos porque los otros tardarán mucho en reaparecer.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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