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La Ley de Hierro de los partidos políticos: mi tribu al poder

31 agosto 2016 - 9:04 - Autor:

Hace un siglo, el sociólogo alemán Robert Michels hizo un análisis del comportamiento de los partidos politicos y llegó a la siguiente conclusión.

-Empiezan defendiendo al pueblo y acaban defendiendo sus intereses.

-Al principio, tienen un esquema de organización simple y accesible. Con el tiempo, se burocratizan y se alejan del pueblo.

-Los partidos se llenan de una elite que se dedica a resolver problemas complejos y no hay forma de remover a esta élite.

-Las masas siguen al final a líder, antes que al programa.

El resultado es que en las democracias, los partidos se convierten en las organizaciones menos democráticas.

El llamó a su teoría “la ley de hierro de los partidos políticos”. Consistía en que al final, los partidos se convierten en oligarquías que solo buscan cumplir sus fines. ¿El pueblo? Nada

Cuando veo lo que está pasando con los partidos políticos españoles, me doy cuenta de lo acertado que estaba Michels. Los partidos políticos son como las tribus africanas basadas en lazos de familia o de etnia. No hay diferencia. El objetivo es que “lleguen los míos”, o como dice una canción, “quítate tú pa’ ponerme yo”.

Cuando están en la oposición, los partidos critican a los que están en el poder, se burlan de sus iniciativas y no apoyan las investiduras. Cuando se cambian las cosas, y el que está en el poder pasa a la oposición, hace lo mismo que el otro.

Es una ley de hierro.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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