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Mamá, yo de mayor quiero ser comunista como Fidel Castro: mola más

30 Noviembre 2016 - 13:47 - Autor:

Uno de los mejores artículos que se han escrito sobre el tratamiento informativo de la muerte de Fidel Castro fue la comparación que hizo Bosco Martín Algarra en lainformacion.com (Pinchar aquí)

Mostró las portadas de varios diarios cuando informaron de la muerte de Castro y la de Pinochet. Cuando hablaban de Castro, los diarios más a la izquierda titularon que había muerto el líder de ‘la revolución’, ‘es historia’, ‘símbolo del sueño revolucionario’, ‘fulgor y muerte’. Pero hablaban de ‘dictador’ o ‘criminal’ cuando se referían a Pinochet. Algunos diarios más conservadores, como Abc, usaron la palabra ‘tirano’ para Fidel y ‘criminal’ para Pinochet.

Creo que eso define la coherencia de unos, y la incoherencia de otros.

Hay que reconocerlo: ser o haber sido comunista es muy cool. Si yo hubiera sabido esto de pequeño, le habría dicho a mi mamá que de mayor querría ser comunista. Mola más.

Pero, ¿no es un poco contradictorio todo eso?

Hablemos de Fidel Castro. Cuando alguien llega al poder, puede hacer las cosas de tres formas: mejor que el anterior, igual que el anterior o peor que el anterior. ¿Cómo lo hizo Castro?

Los que defienden su legado presentan varias pruebas: la alfabetización de todo el pueblo, el sistema sanitario, el impulso del deporte y la independencia de la influencia norteamericana.

Vale. Admitido.

Pero hay que contar todo.

-Las expropiaciones que en realidad fueron confiscaciones y robo.

-La persecución y encarcelamiento de los disidentes.

-Los fusilamientos de los opositores.

-La expulsión o huida de cientos de miles de cubanos.

-La existencia de un único partido único y sus consignas.

-La educación ideológica desde la escuela a la universidad, para proclamar los principios de la revolución.

-La anulación de la libertad de expresión.

-La censura de libros escritos por disidentes.

-La mordaza policial permanente.

-El espionaje de los ciudadanos sospechosos, que eran muchos para el régimen.

-La prohibición de manifestarse públicamente contra el régimen.

-La persecución religiosa y expropiación de sus templos.

-El hundimiento de la economía cubana.

-El empobrecimiento del país y la imposición de la cartilla de racionamiento.

-La dependencia de la Unión Soviética.

-La incapacidad de ser independientes cuando cayó la URSS.

-El hundimiento del sistema sanitario por falta de medicamentos o de equipos.

-La prohibición de viajar al extranjero con entera libertad.

-El fracaso agrícola.

-La creación de una casta dirigente que gozaba y goza de privilegios que no tiene el pueblo.

-La creación de un turismo sexual vergonzoso.

-La preparación y financiación de guerrillas por toda Latinoamérica y África.

-Y encima, la influencia sobre la rica Venezuela pues aplicando la doctrina castrista ha logrado destruir ese país, crear la mayor inflación del universo, y matar a la gente por falta de medicinas.

Voy a repetirlo. Cuando alguien llega al poder, puede hacer las cosas mejor que el anterior, igual que el anterior o peor que el anterior. Está claro que Castro lo empeoró.

Pero según Pablo Iglesias, Fidel Castro era ‘un referente’. Eso quiere decir que cualquier gobernante español, Rajoy, por ejemplo, podría aplicar esta lista de barbaridades y ser considerado referente, ¿no?

Es más, en España, los gobernantes ya han hecho la parte bonita de ‘la revolución’. Alfabetización total, uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo y con deportistas apreciados en el planeta por sus hazañas. Si sumásemos todas las barbaridades que se han cometido en España por nuestros políticos no le llegarían al talón a las que hizo Fidel Castro. Por cierto, que Castro gobernó durante décadas sin repuesto. ¿Admitirían los amantes de Castro que Rajoy o Aznar o Zapatero o González se hubieran perpetuado eligiéndose a sí mismos?

Pero claro, decir que Fidel Castro era un ‘referente’, es cool. Mola.

Antonio Catalán, el nuevo héroe de los (maltratados) trabajadores españoles

29 Noviembre 2016 - 9:15 - Autor:

El presidente de AC Hoteles se ha convertido en el nuevo mito de los trabajadores españoles.

Hace unos días criticó la reforma laboral y a los empresarios que solo quieren ganar dinero a costa de “sacrificar al personal”. Indicó que hay que crear empleo estable y bien pagado, y al final acabó echando la culpa a los empresarios de nuestro débil sistema laboral. “Si este país no chuta es porque los empresarios no generan puestos de trabajo”.

Estoy seguro de que muchos empresarios se habrán enfadado con Catalán. Unos porque no ganan dinero y están al límite. Y otros porque no les gusta que uno de los suyos se alíe con los protestones.

Pues bien, yo creo que lo que dice Catalán es verdad.

Nuestro gran problema es que estamos produciendo un empleo tan volátil y tan mal pagado, que a los jóvenes no les dan ganas ni de casarse, ni de emprender una vida familiar. Es más, hay una relación estrecha entre la precariedad laboral y el éxito de Podemos. Pablo Iglesias y los suyos han recogido ese descontento.

Ahora bien, Catalán puede decir eso porque le va bien. Y le va bien porque es listo. Con listo quiero decir que es un emprendedor que supo sacar partido a su negocio y mejorarlo. Empezó con un pequeño hotel en el centro de Navarra, y pronto se dio cuenta de cómo había que crecer en su negocio. Con los detalles.

Estábamos acostumbrados a que los hoteles fueran sitios para dormir y desayunar croissanes del día anterior con café requemado, pero él impuso el sistema de desayunos espléndidos.

Así creció NH Hoteles, cadena que vendió hace años. Y en lugar de retirarse a una isla, montó AC Hoteles, que ha ido creciendo con la misma fórmula.

Conozco a Antonio Catalán desde hace mucho porque fue la primera portada que hice en la revista Actualidad Económica, cuando la dirigía José María García Hoz. Desde entonces le he seguido la pista con mucho interés.

Me gusta que un empresario rompa el discurso de la CEOE. Lo que está diciendo a los empresarios es que para crear negocios estables y que evolucionen, hay que cuidar a la gente. Es lo mismo que dicen todos los manuales de responsabilidad social en el mundo, ¿no?

Empecemos por cuidar a las personas porque los algoritmos no se enferman, ni tienen estrés, ni depresiones, ni deben llevar a los hijos al cole, ni recogerlos a mediodía con 38 de fiebre.

Muchos empresarios españoles no se acuerdan de lo que hicieron en 1998 pero yo les voy a refrescar la mente. Los grandes bancos y empresas empezaron a convertir los empleos temporales en fijos. Se convirtió en una moda y eso dio a los trabajadores de este país un entusiasmo enorme, porque veían más claro su futuro. La Caixa, Mercadona y creo que el BBVA son los casos de entonces que me vienen a la mente.

Si entonces hubieran escuchado a alguien como Antonio Catalán diciendo lo que acaba de decir, habrían estado de acuerdo. Creo que es hora de hacer un pacto para que trabajar en una empresa sea un signo sea algo que permita a los trabajadores pensar en un futuro estable y digno. No en algo volátil y precario.

 

 

Por qué tengo la sensación de que las empresas siempre pierden con ‘Évole’

28 Noviembre 2016 - 9:56 - Autor:

Siempre que veo un reportaje de Jordi Évole donde el tema central es una empresa, tengo la sensación de que la empresa va a perder la partida. Hace un tiempo le tocó a las textiles. Ahora a Mercadona.

El programa empezó de forma rara para cualquier que haya visto Salvados, pues parecía que en Mercadona todo era un paraíso. Los empleados confesaban estar felices y hasta un directivo le invitó a Évole a ver cómo se aprovechaba el género que empezaba a caducar.

De hecho, durante esos primeros minutos  mucha gente criticó el ‘publireportaje’ de Évole a Mercadona. Pero ya sabíamos que luego iba a llegar el reverso tenebroso. Y llegó.

Jordi Évole empezó a sacar testimonios de trabajadores descontentos: unos porque no les gusta el sistema de control de bajas de Mercadona, donde supervisan tanto a los empleados enfermos, que parece una secta. Otros porque son proveedores y al final han terminado dejando Mercadona ya que les exige reducir sus márgenes mientras Mercadona los aumenta. Y hasta agricultores que dicen estar en ruina por culpa de los precios bajos de Mercadona.

Cualquier experto en comunicación sabe que Jordi Évole construye sus programas con mucha información. Hay que estar preparado para las críticas. Y saber que en todas las empresas siempre habrá personas molestas, cabreadas o afectadas dispuestas a salir en un programa del impacto de Salvados.

Lo que más lamenté de los portavoces de Mercadona era lo mal que se defendían. Parecían robots programados para soltar consignas con un tono metálico. Metieron la pata diciendo que no sabían lo de algunas cláusulas del contrato, cuando lo que hay que decir es que sí conocen todos los contratos, y explicar por qué están redactados de esa forma.

Pero son problemas de comunicación que se pueden resolver.

¿Cuál es el verdadero problema de Mercadona?

En primer lugar, la obsesión de la empresa por disminuir el absentismo laboral. En España hay un serio problema con el absentismo pues, según parece, es de 6% de la población laboral. Con la crisis, quizá menos. El problema es cómo distinguir una persona con mala suerte que se ha puesto enferma, o ha sufrido accidentes, de otra que sencillamente se escaquea.

Dado que no se puede saber, la empresa aplica la misma táctica de vigilancia a todos y al final, por controlar a los espabilados, afecta a los honestos.

El otro problema es cómo negocia los márgenes con los proveedores. En realidad, negociar márgenes es normal en el mundo de la empresa. Para eso son empresas. El inconveniente de Mercadona es que a cambio de resolver los problemas de por vida a un productor, le rebaja los márgenes casi al mínimo. Para que lo sepan, hay un consorcio de grandes multinacionales que denuncian lo mismo que Salvados: que Mercadona les extorsiona en los precios. Entre esas empresas está Bimbo.

Después de ver el programa de Evole, uno saca la sensación de que Mercadona oprime a empleados y proveedores.

Y aquí llega el momento de valorar la parte positiva. Mercadona paga a los empleados más de la media. Un directivo lo explicaba en Salvados. De entrada, 1.100 euros netos, que se convierten en 1.400 euros en pocos años. Estamos hablando de trabajos no muy cualificados que resuelven la vida a más de 70.000 personas. Les dan un contrato estable y posibilidades de ascender, lo cual, viendo el panorama de precariedad laboral, es casi un lujo para la gente con menos recursos.

Y encima, los empleados no trabajan los domingos. ¿No se llama eso conciliación? El convenio de Mercadona, publicado en el BOE, es bastante bueno (leer aquí).

En el caso de los proveedores, una de las ventajas es que si Mercadona llega a un acuerdo con tu empresa, te dispara las ventas. Era el caso de una empresa que salió en el programa, que de 6 millones pasó a facturar 60 millones de euros.

Si programas como Salvados se fijan en Mercadona es por su impacto en todo el país. Mercadona es la mayor empresa de alimentación de España. Pensábamos que solo las cadenas francesas y alemanas podían triunfar en ese sector, pero Mercadona les ha dado vuelta y media. Por supuesto: es imposible que todos los empleados estén contentos. Y el programa de Evole siempre se pone con la parte más débil. Lo contrario sería un publireportaje.

Lo que hace atractivo del programa de Evole para la inmensa mayoría de los espectadores es que es un juego de buenos y malos. Atractivo no quiere decir que todos estén de acuerdo, sino que ven el programa porque cuenta un relato de héroes y malvados. Y en el caso de las empresas, hay un 90% de posibilidades de que en Salvados sean los malvados.

Seguro que la política de comunicación de Mercadona va a mejorar después de esto. No creo que afecte a la clientela. Pero por si alguien salió confundido después del reportaje, le animo a que se haga la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si en este país no existiese Mercadona?

Puedes leer:

-¿Es Mercadona un infierno o un paraíso?

Los que admiran a Fidel Castro, ¿soportarían que España fuera como Cuba?

26 Noviembre 2016 - 21:40 - Autor:

 

La muerte de Fidel Castro ha obligado a mucha gente a retratarse: veo que muchas personas siguen diciendo que Fidel Castro era un líder que luchó por la liberación del pueblo cubano y otras cosas.

Voy a plantear algunas preguntas basadas en una comparación muy simple. ¿Qué dirían esas personas si en España se aplicase ahora la misma política que en Cuba?

1. En Cuba no existe libertad de expresión sino medios sometidos al gobierno,  de modo que ¿les gustaría que todos los medios de comunicación españoles estuvieran sometidos al Partido Popular?

2. En Cuba no se permiten otros partidos que el Partido Comunista, de modo que, ¿a esas personas les gustaría que en España solo existiera un solo partido político como el PP o Ciudadanos?

3. En Cuba existe cartilla de racionamiento, de modo que ¿qué pensarían de un gobierno español que nos impusiera ahora la cartilla  de racionamiento?

4. En Cuba no es fácil para un ciudadano obtener divisas, de modo que ¿les gustaría que en España nadie pudiera comprar o vender las divisas que le diera la gana?

5. En Cuba, no es fácil conseguir un pasaporte para viajar al extranjero, de modo que ¿qué tal les sentaría que el estado español les denegara un pasaporte por criticar al gobierno?

6. En Cuba, para montar una empresa hay que aliarse con alguna sociedad estatal de modo que, ¿le dirían a un pescador español que compartiese la propiedad de su barco con una sociedad estatal?

7. En Cuba, los hospitales públicos no tienen ni medicamentos, ni equipos, ni material básico de modo que, ¿qué tal sentaría a esas personas que en España un hospital ni siquiera tuviera cremas para tratar una picadura de mosquito?

8. En Cuba, para destacar socialmente hay que ser deportista o miembro del partido, de modo que ¿qué tal sentaría a un profesor de Materialismo Histórico ver que su vida es una miseria en comparación con la de un tipo que levanta pesas u otro que da mítines?

9. En Cuba, los medios de transporte siguen siendo coches de los años cincuenta, de modo que ¿qué tal les sentaría eliminar de un plumazo todos nuestros vehículos y cambiarlos por los Seat 1500 de los tiempos de Franco?

10. En Cuba, muchas mujeres se entregan a la prostitución con los turistas ya que es la única forma de progresar, de modo que ¿qué tal les sentaría que sus hermanas, madres o hijas se prostituyeran con los turistas ingleses que visitan España para poder llevar papel higiénico a casa?

11. En Cuba no existe la propiedad privada de modo que, ¿qué le dirían a la pareja que sueña con comprarse un piso en Almería?

12. En Cuba, están censurados los libros escritos por autores cubanos en el exilio ya que critican a Castro, de modo que  ¿aplicarían la misma censura a los escritores españoles que critican al Rajoy?

Resumen, el español que peor vive, no cambiaría este país por la Cuba gobernada por los Castro. La prueba es que hay gente que quiere salir de Cuba hacia España, pero no hay españoles que quieran abandonar España para vivir en Cuba. Ni siquiera Willy Toledo. Allí solo van a pasar las vacaciones, beber mojitos y ligar.

(La foto de arriba es del blog del cubano Yusnaby Pérez).

 

Mis tres experiencias con el castrismo: la reveladora, la política, la personal

9:51 - Autor:

Tenía yo unos quince años cuando al barrio de Caracas donde yo vivía llegó un nuevo vecino. Era un chico más o menos de mi edad. Estaba viviendo con sus tíos. Era el único de su familia que había podido salir de Cuba.

¿Y cómo se vive allí?

Nos contó que los supermercados no eran como en Venezuela. Allí apenas tenían productos. Por ejemplo, en Venezuela nosotros teníamos muchas clases de refrescos pero ellos solo tenían uno que encima estaba caliente porque no había refrigeración.

Tampoco podían comprar muchas cosas porque las cartillas de racionamiento limitaban las compras. Le preguntamos por Fidel. Nos dijo que una vez todo su grupo de amigos fue enviado a cortar caña de azúcar. Fidel se pasó por allí, dio unos cuantos manguarazos a la caña, y se fue.

Nuestro amigo era feliz en Venezuela. “Aquí hay de todo” decía. Sobre todo libertad para opinar.

Esa fue mi primera experiencia con Castro.

La segunda fue en bachillerato. Llegó un nuevo alumno a clase y por sus dotes de mando pronto se convirtió en delegado. Era un tipo inteligente y buena persona. Como era un liceo estatal, se organizaban elecciones internas de vez en cuando para representar a los estudiantes. El delegado se adhirió a una ‘plancha’, que era como llamaban a los diferentes grupos políticos, que era muy procastrista.

Yo le pregunté por qué. Me dijo que allí en Cuba se había instaurando un sistema igualitario en el que no había ni ricos ni pobres. “En cambio, Carlitos, aquí en Venezuela, ya ves lo que pasa”.

Aquello me hizo pensar. Era verdad que en Venezuela la diferencia entre ricos y pobres era abismal. Pero las bellezas de Cuba no pegaban con lo que me había contado mi amigo de barrio, al que llamábamos ‘el cubano’. Si la gente huía de allí, sería por algo, pensé con mi razonamiento adolescente.

Luego, cuando vine a España y entré en Periodismo, leí bastante sobre el marxismo, cuba, Castro y todo lo demás en la universidad. La universidad estaba llena de marxistas amantes del castrismo. A veces, entraban en clase y paraban el profesor. “Hoy hay huelga”, decían.

Mi tercera experiencia fue en vivo y en directo. Fui con mi mujer varios días a Cuba. Descubrí que todo lo que me había dicho mi amigo ‘el cubano’ era verdad. La cartilla de racionamiento, la falta de libertad de opinión, el desmoronamiento visible del país.

Y lo que me había dicho el delegado de clase sobre  la igualdad en Cuba no era verdad. Por ejemplo: fui con mi mujer a cenar a un restaurante que quedaba el el ático de un edificio. Era un restaurante caro para los cubanos. Muy caro. Pero solo había unos pocos turistas extranjeros. El resto eran cubanos.

Pregunté al camarero cómo podían pagarlo y me respondió: “Es que son altos miembros del partido”.

Sí, en la Cuba de Castro, los peces gordos del partido vivían muy bien. El pueblo, no tanto.

En las calles, los niños me pedían lápices. Las jóvenes cubanas salían con turistas españoles para conseguir carmín, ropa o dinero. Visitamos una parroquia en la calle Neptuno y el cura, que era de Palencia, decía que en lugar de misas organizaba obras de teatro. Llevaba allí desde antes de que Castro tomara el poder en 1959. Todo era muy miserable.

Nos pidió que le comprásemos algo a la señora de la limpieza. Ella nos dijo en persona que quería papel higiénico, desodorante, jabón, champú… Le compramos todo eso en un ‘duplo’, que eran tiendas repletas de productos, pero donde solo podían comprar los extranjeros con dólares. Me hubiera gustado hablar con mi amigo de bachillerato para contarle todas las diferencias que había visto en Cuba. Un turista extranjero era más rico que el 99% de los cubanos.

No sé cuánto va a durar sin Castro ese régimen. Creo que bastante porque el sistema es el mismo y Fidel ya no gobernaba desde hacía tiempo. Estoy seguro de que la izquierda española va a soltar lágrimas y van a tratarnos de convencer, como mi amigo del colegio, de que Fidel Castro fue un hombre provechoso para Cuba.

Yo creo que ha sido el hombre que llevó a un hermoso país a la miseria más profunda.

Lo malo es que ahora, sus imitadores, quieren llevar a otro hermoso país a la miseria: Venezuela. De hecho, ya lo han hundido.

(Una curiosidad: a mí mujer le robaron en La Habana).

Black Friday: no hay que volverse locos solo por encontrar una ganga

24 Noviembre 2016 - 20:59 - Autor:

Los expertos en marketing saben que los seres humanos somos débiles ante las ofertas: caemos en ellas solo por el hecho de que alguien nos ofrece productos baratos.

Gracias a la influencia de la cultura de EEUU, hoy se celebra en medio planeta el día por excelencia de las rebajas: el Black Friday. Dicen que es el termómetro de la campaña de Navidad, aunque eso no es sociológicamente cierto.

En el Black Friday de 2008, sucedió algo terrible: una estampida de 200 personas irrumpió en una tienda de Wal Mart en Long Island (Nueva York) y pasó por encima a un empleado que falleció poco después. Según el New York Daily News, hubo más empleados heridos entre ellos una embarazada. Pero no era el anuncio de una buena campaña de Navidad sino los primeros signos de la mayor recesión desde la crisis de 1929.

Los portales de noticias de EEUU se llenan en estos días de ‘horror stories’, historias de horror sobre cómo se comportan las masas con tal de conseguir gangas. Ancianas que se insultan, clientes que se pegan y grupos humanos convertidos en salvajes.

Uno se pregunta si van allí a conseguir gangas o a participar en una orgía colectiva de consumo solo por el hecho de que un cartel diga ‘rebajas’. La trampa de las rebajas es que uno acaba comprando más cosas, solo por el hecho de que hay un montón de gangas.

A mí me ha pasado muchas veces, y cuando me doy cuenta de que he caído en el juego, me siento muy ridículo.

Creo que solo las personas que planifican sus compras con antelación y con la cabeza saben sacar partido a las épocas de rebajas. No sé si es un porcentaje alto o bajo. Pero lo que sí parece que existe es un porcentaje de gente que se vuelve loca con las rebajas. Hoy seguro que las veremos en televisión.

 

Rita: cuando te hacen el vacío, lo mejor es morirse para que te lloren

23 Noviembre 2016 - 20:37 - Autor:

Semanas antes de que muriera Rita Barberá, no había muchas personas en este país que osaran acercarse a la alcaldesa más famosa de la historia de Valencia. Había gobernado el consistorio una y otra vez de forma aplastante desde 1991 hasta 2015. Era una mujer poderosa y admirada.

Pero perdió las elecciones de 2015. Luego, saltó el caso de que el PP de Valencia había blanqueado 5o.000 euros.  Se la abrió un proceso judicial. Y entonces su prestigio cayó al suelo. Abandonó el partido porque la abandonaron. No hay persona en este mundo que pueda soportar el vacío social. Nadie.

Rita hizo cosas malas y buenas. Pero voy a escribir lo mismo que escribí de ella hace pocas semanas: esa mujer fue la que dio el cambio más grande en la historia de la ciudad de Valencia. Incluso lo hizo más allá de lo que un político delirante hubiera soñado.

Construyó la Ciudad de las Artes y las Ciencias, mejoró la red de transporte urbano y suburbano, aprovechó el cauce del Turia, modificó el puerto, maquilló los tinglados, trajo cosas tan alucinantes como el AVE, la Copa América y la Fórmula; lanzó la Ciudad de la Luz para el mundo del cine, se presentó como subsede olímpica a la candidatura de Madrid 2020 y cambió el trazado de la ciudad.

Repito: un político son sus obras. Dentro de cien años quedarán esas obras. A los periodistas parece que se les olvida también. Muchos de nosotros cargamos contra Rita Barberá porque nos da miedo ir contra la manada. Apenas leí un solo artículo que hablase de todo lo que hizo ella. Voy a ser sincero: yo defendí su obra en un artículo (pinchar aquí).

¿Corrupción? Sí, claro, también lo critiqué. Pero hasta lo que se podía probar fueron unos 50.000 euros no declarados y blanqueados por los concejales del PP en Valencia. ¿Ella? 1.000 euros, supuestamente. Me ha hecho gracia que Podemos se haya ausentado del Congreso en el minuto de silencio porque Monedero intentó defraudar al Estado con casi medio millón de euros.

Pero eso no es importante. Más grave me parece su partido, el PP, que estando enfangado en la corrupción, le haya dado la espalda a Rita. Estaban en plenas elecciones en junio pasado. Y luego negociando la investidura con otros partidos. No les convenía. Si esto hubiera sido una guerra y Rita hubiera caído herida, la habrían abandonado en el campo de batalla. No señor: la valentía se demuestra bajo las balas.

Y ahora que ha muerto, todos se llevan los pañuelos a las mejillas. “Pobre”, “qué gran mujer”, “enorme pena”, “su persecución fue injusta”… Hasta los medios de comunicación lloraban. No hay como morirse a tiempo para que los que te masacraron se echen a llorar y te recuerden como una gran persona. Vaya hipocresía. La fidelidad se demuestra en vida.

No me extraña que la familia de Barberá haya pedido que no se acerque ningún político a su sepelio. Apestan.

Puedes leer:

Todo lo que hizo Rita Barberá y será olvidado en un santiamén.

 

 

 

Periodismo de verdad, periodismo de risa y periodismo de mentira

10:22 - Autor:

El diario The Washinston Post entrevistó hace poco a un tipo que fabricaba noticias falsas y las introducía en las redes sociales. Dijo el tipo: “Donald Trump está en la Casa Blanca gracias a mí”.

Este hombre llamado Paul Horner había puesto noticias como que la comunidad amish de EEUU iba a votar por Trump. Hasta el propio Trump tuiteó la noticia.

Su carrera de mentiras viene de lejos. Hace tiempo hizo creer que él era Banksy, el inglés que pinta grafitis artísticos por las paredes de Gran Bretaña.

Cuando The Washington Post le preguntó por qué mentía, Horner respondió: “La gente es definitivamente idiota”. En el caso de Trump, afirmó que la gente creyó las mentiras publicadas porque deseaba creer en ellas.

Este fenómeno es tan preocupante que Facebook y Google están tratando de identificar estas webs o sitios de Facebook. Lo peor es que quienes fabrican estas mentiras hacen mucho dinero. Horner confesó que en algunos meses ganaba hasta 10.000 dólares. Google, como saben, tiene un sistema llamado Adsense que pone anuncios en donde le dejen. Si usted tiene un blog con pocas visitas, no ganará nada. Pero si consigue muchas visitas, le pagarán un porcentaje de ese anuncio.

Hay gente que sostiene que una web de mentiras no se diferencia en nada de una web de humor, que cuenta mentiras. Es el caso de El Mundo Today, que publicaba en estos días: “Donald Trump construirá un muro alrededor de cada mexicano”. La diferencia es que el objetivo de El Mundo Today no es mentir, sino echar unas risas. Ese periodismo satírico o gracioso siempre ha existido. La pena es que mucha gente que no conoce El Mundo Today las toma como verdad.

Pero en el caso de Horner o la web 70news es algo más perverso. Es ganar dinero por mentir, por falsear o por extender rumores.

Estas webs tienen éxito por otra razón preocupante. Cada vez recibimos más noticias por WhatsApp, por Telegram, por Instagram o por donde sea menos por un periódico.

Muchas proceden de periódicos serios, pero cuando te llegan esos mensajes a tu WhatsApp, no sabes distinguir la fuente. Todos los días recibo vídeos que son montajes, noticas falsas, memes, gifs y también noticias verdaderas.

Eso está haciendo daño al periodismo. Y le hará más daño sin las grandes plataformas no prohíben a los que se lucran. No digo cerrar esas webs, sino que los grandes transportistas de noticias, que son Google, Facebook y otras redes, tengan un sistema de detección y programación. Hay que distinguir para el lector, el periodismo de verdad, el de mentira y el de risa.

Nunca pensé que haría esto: enviar una caja de medicinas a Venezuela

21 Noviembre 2016 - 22:02 - Autor:

Acabo de enviar medicinas a Venezuela. Me las pedían para una persona sin recursos que estaba muy enferma. No eran medicinas raras o difíciles de conseguir. Era amoxicilina y vitamina B12.

Nunca pensé que haría eso: enviar medicinas a Venezuela.

Cuando yo vivía en Caracas, recuerdo que tenía uno de los sistemas de farmacias más adelantados del continente y mucho más avanzado que en España. Las farmacias estaban por todas partes y abrían 24 horas. En España, entonces, solo unas pocas estaban de guardia y había que recorrer media ciudad para encontrarlas.

El sistema de farmacias venezolano llegó a ser tan eficaz que se exportó. En las afueras de Madrid abrió hace años un hipermercado de farmacia: era más que una farmacia porque se podía encontrar toda clase de medicamentos, y además lo mismo que en los súper de las gasolineras.

Como la inmensa mayoría de las medicinas que se venden en Venezuela son importadas, y como no hay divisas para pagarlas, el país se ha quedado sin medicinas. La gente se muere de infecciones estúpidas. Por decirlo claramente, un venezolano de clase alta tiene más dificultades de acceder a medicamentos básicos que el español más humilde. Y más posibilidades de morir.

Para colmo de males, el gobierno venezolano controla estos envíos de medicinas y a veces los bloquea. Cada medicamento que entra en ese país es una prueba vergonzante de su incapacidad.

¿Saben quiénes sufren esto más que nadie? Los pobres. No tienen familias en España o en Miami que les envíen las medicinas. Solo pueden enviar un mensaje por Twitter y esperar misericordia. Su gobierno hace tempo que se ha olvidado de ellos.

(Pero los que sienten cariño por ese país no se han olvidado. El 21 de diciembre, Bertín Osborne, Carlos Baute y Franco de Vita darán un concierto en Madrid para recaudar medicamentos para Venezuela. Toda la información aquí).

 

Los horribles recuerdos del cónsul de Noruega en España: noviembre de 1936

20 Noviembre 2016 - 23:56 - Autor:

Hace 80 años, el cónsul de Noruega en Madrid, Felix Schlayer (arriba en la foto), pidió una reunión con el delegado de Orden Público para intentar detener las llamadas sacas. Consistían en vaciar las cárceles de Madrid, y enviar a los presos a los alrededores, donde eran ejecutados.

Schlayer no había visto los fusilamientos, pero tenía constancia de que eran verdad. Pero el delegado de Orden Público, que procedía de las Juventudes Comunistas, dijo que ya se ocuparía del problema. Nunca hizo nada.

Félix Schlayer se las arregló para seguir la ruta de los camiones. Y esto es lo que pasaba cuando se detenían en Paracuellos, un pueblo que está a pocos kilómetros de Madrid.

“Los autobuses que llegaban se estacionaban arriba en la pradera. Cada 10 hombres atados entre sí, de dos en dos, eran desnudados -es decir, les robaban sus pertenencias- y enseguida les hacían bajar a la fosa, donde caían tan pronto como recibían los disparos, después de lo cual tenían que bajar los otros 10 siguientes, mientras los milicianos echaban tierra a los anteriores. No cabe duda alguna de que, con este bestial procedimiento asesino, quedaron sepultados gran número de heridos graves, que aún no estaban muertos, por más que en muchos casos les dieran el tiro de gracia”.

“Me dirigí al único que estaba de guardia -un miliciano-, y dando por sabido lo ocurrido, le pregunté sin rodeos dónde habían enterrado a los hombres que fusilaron el domingo. El hombre empezó a hacerme una descripción algo complicada del camino. Le dije que sería mucho más sencillo que nos acompañara y nos enseñara el lugar; me hizo caso, se colgó el fusil y nos condujo hasta ahí. A unos 150 metros del castillo se metió en una zanja profunda y seca que iba del castillo al río, y que llaman «Caz»; era una antigua acequia. Ahí empezaba, en el fondo de dicha zanja, un montón de unos dos metros de alto de tierra recientemente removida. Lo señaló y dijo. «Aquí empieza». Reinaba un fuerte olor a putrefacción; por encima del suelo se veían desigualdades, como si emergieran miembros; en un lugar asomaban botas. No se había echado sobre los cadáveres más que una fina capa de tierra. Seguimos la zanja en dirección al río. La remoción reciente de tierra y la correspondiente elevación del nivel del fondo de la cacera tenía una longitud de unos 300 metros. ¡Se trataba, pues, de la tumba de 500 a 600 hombres!”.

Todo eso lo contó Schlayer en un libro que no se tradujo al español sino en 2005: Un diplomático en el Madrid rojo. Schlayer se hizo cargo de la embajada de Noruega en España porque el embajador se hallaba de viaje cuando estalló la guerra. Slayer no era diplomático sino empresario. Las circunstancias de la historia le empujaron a hacerse cargo de la embajada como cónsul.

Pero no se limitó a ver pasar la guerra. Convirtió la embajada en un refugio para cientos de familias perseguidas en Madrid. Los milicianos intentaron varias veces violar las leyes internacionales de acogida, pero al final Schlayer logró contenerles. Salvó a muchas familias de ser asesinadas.

Entre los que no se salvaron estuvo Pedro Muñoz Seca, que era un autor teatral muy conocido. Fue fusilado en Paracuellos.

Este mes de noviembre de cumplen 80 años de aquella matanza en masa. Tras la Guerra, se pudieron exhumar más de 400 cadáveres. Pero quedan aún muchos enterrados.

El diario El Mundo hizo un reportaje-reconstrucción bastante amplio.

(Por cierto, el delegado de Orden Público que no quiso detener las matanzas era Santiago Carrillo. Puede parecer un poco demodé hablar de estas cosas, pero ya que nos empeñamos en recordar la historia y removerla con la Memoria Histórica, no hay que dejar agujeros).

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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