Saltar al contenido

« ver todos los blogs

¿Por qué me cae tan bien Arturo Pérez-Reverte? Porque da en el clavo

11 enero 2017 - 8:34 - Autor:

 

Me cae bien Arturo Pérez-Reverte desde que en 1993 leí su libro Territorio Comanche. Me gustaba su estilo gritón y desgarrado para explicar la vida de los corresponsales de guerra. Nada de heroísmo. Solo una misión: contar lo que pasa y tratar de que no te peguen un tiro.

Leí también algunos de sus primeros libros y los más tardíos. Uno de los más impresionantes es Corsarios de Levante, cuya información utilicé para ilustrar un capítulo de mi libro sobre Cervantes, en concreto, el de los galeotes y los corsarios.

Pero lo que más me gusta es lo que dice porque estoy de acuerdo en casi todo.

Dice que los yihadistas están ganando esta guerra porque nos hemos convertido en una sociedad de débiles. “Van a triunfar, porque son jóvenes, tienen hambre, un rencor histórico acumulado y absolutamente comprensible, cuentas que ajustar, desesperación, cojones, fuerza demográfica… Occidente y Europa en cambio son viejos, cobardes, caducos y no se atreven a defenderse”, dice en una reciente entrevista en la revista Papel de El Mundo.

Pérez-Reverte no es políticamente correcto. ¿Por qué? Porque creo que vivimos en una época en que ya no se pueden llamar a las cosas por su nombre. Tenemos miedo de herir la sensibilidad de algún grupo de población, y solo los que son económicamente independientes como Pérez-Reverte, pueden decir lo que les da la gana. “Yo no tengo esas limitaciones, no he de plegarme, mi libertad me la dan mis lectores”, dijo en esa entrevista.

Critica la superficialidad de los análisis políticos. “Los americanos tienen a Trump porque quieren tenerlo, igual que nuestra clase política es el resultado de nosotros mismos. No han venido unos marcianos en un platillo para adueñarse del poder. Han salido de nuestras casas, de nuestros dormitorios. Somos tan culpables de lo que hace un político español como el propio político”.

A veces, Pérez Reverte es un poco amargo. Cuando habla de España, pone a parir a los políticos y a los partidos. Yo no soy tan radical.

Pero cuando habla de la Guerra Civil, por ejemplo, dice cosas que yo pienso. Hubo mucho malvado en esa contienda en los dos bandos. Salió a relucir lo peor de los españoles. “Cuidado con los abuelos, porque muchos estuvieron matando gente, porque no todos fueron héroes”. Pues sí. Alguno debe andar suelto todavía.

Critica el infantilismo de hoy, sobre todo, la soberbia de muchos jóvenes que piensan que la historia comenzó cuando hicieron la primera comunión.  ”Tanta importancia tiene lo que diga un historiador serio que un niñato sin conocimiento”. Cuando uno es joven es soberbio y engreído, pero de ahí a creerse que puede dar lecciones a los veteranos, es como si un pinche de cocina pudiera dar lecciones a Ferra Adriá. Patético.

Pérez Reverte me recuerda esos actores como Clint Eatswood y Charles Bronson, que encarnaban personajes duros que se tomaban la justicia por su mano cuando las leyes empiezan a ser políticamente correctas. Muy bonita la convivencia, pero cuando hay abusos, alguien tiene que poner orden y llamar a las cosas por su nombre.

Pero sobre todo admiro su capacidad de contar historias. Creo que en España hay muchos novelistas que tienen un estilo enorme y cuidado, pero no saben contar historias. Pérez-Reverte quizá no tenga ese estilo (aunque ha mejorado mucho), pero como los buenos guionistas de Hollywood, es un magnífico contador de historias.

 

 

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas