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¿Alguien me puede decir si EEUU está bombardeando a los buenos o a los malos?

7 abril 2017 - 17:16 - Autor:

El ataque con casi 60 misiles Tomahawk a un aeropuerto del régimen de Bashar al Assad en Siria nos ha dejado boquiabiertos. Pero no por el ataque sino porque no sabemos si EEUU ha atacado a los buenos o a los malos. No nos aclaramos.

Este conflicto empezó hace seis años como una cadena de levantamientos populares contra regímenes autocráticos en el norte de África. Primero Túnez, luego Egipto, luego Libia, y también pilló a Siria.

Siria era gobernada con mano dura por Bashar al Assad, quien era hijo de Hafez al Assad. Habían creado una policía política que tenía a los sirios bajo control. Una dinastía en el poder.

Pero animados por los levantamientos en el norte de África, la llamada Primavera Árabe, los sirios también se envalentonaron y salieron a las calles. El régimen comenzó a reprimirles hasta que aquello se convirtió en una guerra civil. Occidente pensó que Al Assad era el malo. Había que apoyar a los buenos, que se levantaban contra él.

A esa opinión ayudó que en 2013 se atribuyó al régimen de Al Assad un ataque con gases letales a un suburbio de Damasco donde murieron más de 1.400 personas: en las imágenes aparecían niños boqueando, muchos niños. Estaban muriendo ante las cámaras de TV.

Entonces Occidente renovó su pacto contra Al Assad. Había unanimidad porque los occidentales pueden aguantar muchas atrocidades en la tele pero con niños no.

Pero como ningún país quería meter tropas en Siria y convertir aquello en una nueva Irak, lanzamos lo más cómodo que se puede lanzar en la guerra moderna: misiles. Que es como jugar a la guerra con videoconsolas. Parece que estás en la guerra pero estás en tu casa.

Los servicios secretos occidentales, especialmente norteamericanos, franceses e ingleses, estaban asesorando a los enemigos de Al Assad. Entre esos enemigos había muchas guerrillas combatientes ‘por la libertad’, que recordaban aquella escena de La vida de Brian en la que en una reunión secreta de judíos contra Roma empiezan a aparecer grupos de guerrilleros judíos de toda clase, todos peleados entre ellos.

Entre esos grupos sirios había de todo, pero sobresalía por su extrema crueldad uno llamado ISIS que deseaba no tanto derrotar al régimen sirio, como imponer el islamism radical. En Siria y en donde fuere.

Por su eficacia matadora, este grupo se convirtió en el dominante y al final, ha conquistado el 40% del territorio de Siria y hasta parte de Irak. Controla campos de petróleo, ciudades enteras y ejecuta a sus enemigos a cuchillo, con bombas o lo que tenga a mano. Es un liquidador de masas.

De modo que esta es la cuestión: si EEUU ayuda al régimen sirio, reforzaría a Al Assad en su puesto para que siguiese matando niños. Si EEUU ataca al régimen de Al Assad, entonces refuerza a los terroristas de ISIS.

¿Qué hacer?

Como  siempre, los conflictos internacionales no son tan fáciles de escoger porque no es un tablero de ajedrez con piezas de dos colores: blancas y negras. Las piezas son de muchos colores. Un lío.

A los gobiernos occidentales les preocupa la opinión pública, porque si matan a los buenos, entonces la gente se cabreará y los periódicos publicarán editoriales furibundos.

Ahora bien, hay una excepción a todo ello: cuando mueren niños, la opinión pública siempre se pone del lado del que sufre. De los niños.

De modo que Trump ha elegido la carta de la excepción, incluso contradiciéndose, porque como buen comunicador sabe que la opinión pública no tolera la muerte de niños. Ha lanzado misiles contra los que matan niños. Casi todo Occidente está a su favor. Los niños no tienen la culpa, lo cual es una verdad incuestionable.

Pero la pregunta sigue en el aire: en esta guerra, ¿quiénes son los buenos y quiénes son los malos?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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