Saltar al contenido

« ver todos los blogs

La Memoria Histórica debería incluir a las víctimas desde el 14 de abril de 1931

13 Abril 2017 - 18:57 - Autor:

Como saben ustedes, el 26 de diciembre de 2007 se aprobó la Ley de Memoria Histórica que tiene por objeto…

“reconocer y ampliar derechos a favor de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil y la Dictadura”.  (pinchar aquí para leerla completa)

Da la impresión de que la Guerra Civil surgió de forma espontánea, y porque un grupo de militares se aburría en los cuarteles. Como las cosas no se pueden valorar si están fuera de su contexto, a continuación voy a exponer el contexto que sirve para entender la Guerra Civil así como la Dictadura.

El 14 de abril de 1931 (hace 86 años) se declaró la II República española. No fue fruto de un proceso electoral, pues en las elecciones de aquel año, que eran municipales, ganaron los partidos de derechas o monárquicos. Lo que pasa es que ganaron en el campo, no en la ciudad. En las grandes ciudades ganaron los partidos más republicanos, de modo que sus partidarios se lanzaron a las calles proclamando el triunfo de la República, más o menos como cuando Benito Mussolini tomó Roma en una marcha de camisas negras en 1922. Por la fuerza.

Desde el punto de vista económico, la República fue un desastre. Cayó la producción agrícola, el PIB, la renta per capita y de las exportaciones.

Desde el punto de vista de la paz social, no la hubo porque a lo largo de ese periodo de cinco años se registraron cientos de huelgas, varios intentos de golpes de estado de la derecha y de la izquierda, asesinatos políticos (como el  del líder de la oposición, Calvo Sotelo, en 1936), quema de iglesias y encarcelamientos, como demuestran las investigaciones de Stanley Payne, Pío Moa, Ángel Viñas, Javier Tussell…

La imagen de arriba, por ejemplo, corresponde a la matanza de anarquistas en Casas Viejas (Andalucía) por los Guardias de Asalto de Azaña en 1933. Hubo 2.225 muertes por la violencia política en los cinco años de la República, el doble de los 42 años que hay desde que llegó la democracia en 1975 a España hasta ahora.

Desde el punto de vista electoral, las elecciones de 1936 sufrieron un pucherazo, como acaba de demostrar un libro escrito por dos profesores universitarios, Manuel Álvarez y Roberto Villa (Fraude y Violencia). Se cambiaron papeletas, se borraron datos, se añadieron otros y se amedrentó a los conservadores. De este modo, el famoso triunfo del Frente Popular (unión de partidos de izquierdas) fue mentira. Perdieron por 50.000 votos.

Solo desde el punto de vista educativo, se puede decir que la República fue positiva pues aumentó el número de maestros, de centros escolares, de alumnos y se hicieron algunos experimentos bastante adelantados para su época.

Pero ningún analista interno o externo, conservador o progresista, puede decir que la situación entre 1931 y 1936 era pacífica, y que se vivía en un clima estable y de concordia. Por poner una comparación, lo más parecido a la España de entonces es la Venezuela de Maduro de ahora.

Esto no justifica la rebelión militar. La explica. Las víctimas que dice defender la Memoria Histórica no aparecieron de repente en julio de 1936 sino mucho antes. De ambos bandos. Ateos y creyentes. De derechas y de izquierdas. Ricos y pobres. Civiles y militares. La República era un polvorín.

De modo que si se quiere hacer justicia, y como dice la Memoria Histórica, con la ley se pretende “suprimir elementos de división entre los ciudadanos”, hay que empezar por establecer una fecha de inicio de esos casos: el 14 de abril de 1931, el día en que nació la Segunda República, de la que se cumplen 86 años. Así recordaremos mejor.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas