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Las seis salidas (dramáticas) para liberar a Venezuela de Nicolás Maduro

12 mayo 2017 - 11:51 - Autor:

A estas alturas, ya no se puede hablar de que el dramón de Venezuela vaya a tener una salida sencilla. La situación ha traspasado las líneas rojas, y todo lo que pueda suceder va a estar cargado de escenarios terribles.

Para empezar, hay que tener clara una premisa: Maduro y los chavistas no van a abandonar el poder por la vía de lo que hoy llamamos normalidad o racionalidad.

1. Elecciones democráticas. Descartado. Maduro sabe que las perdería. La prueba es que en 2016 ya tenía que haber convocado elecciones a gobernadores y alcaldes y no lo ha hecho. Y tenía que haber permitiros un referéndum constitucional para mantener o no su continuidad, cosa que no se celebró. De modo que tampoco habrá las previstas elecciones presidenciales en 2018. Las perdería. Su reacción ha sido lanzar un proceso constituyente, crear una asamblea parecida a un soviet, y tomar el control absoluto de todos los poderes.

2. Salida con o sin salvoconducto. Hay analistas que barajan ese rumor. Consistiría en que Maduro y los altos cargos chavistas saldrían del país. Unos dicen que con un salvoconducto a otro país, abandonando el poder de forma negociada, e impidiendo cualquier juicio. Otros, que sencillamente escaparían en una operación rápida de evacuación, como comentó el editor de El Nacional. Eso presenta un problema: ¿Cuántos chavistas se irían? ¿Hay suficientes aviones? El poder dictatorial, cuando cae, lo hace muy rápidamente. Solo podrían salir los peces gordos, pero quedaría atrapada la mayoría de chavistas, que cargarán con todas las acusaciones e irán a la cárcel con enorme rapidez.

3. Rebelión de los mandos medios. Al igual que Chávez lo hico como comandante en 1992, puede haber mandos militares intermedios que podrían rebelarse, neutralizar al poder ejecutivo y al presidente, y dar un golpe de Estado. Esta es una preocupación permanente de Maduro, pues ha comprado a los militares de alto rango haciéndoles gestores de empresas y organismos, pero no hay sitio para los mandos intermedios. Eso mandos están vigilados por los servicios secreto cubanos inalterados en la jerarquía, y cuando detectan alguna sospecha, detienen a los militares.

4. Rebelión de las bases. Los miembros de la Policía, la Guardia Nacional que están en la calle combatiendo contra los manifestantes no son mandos altos ni medios. Son los pringados. Ganan muy poco y sus familiares seguramente están al otro lado de las barricadas. Algunos ya se han sumado a las manifestaciones. Una rebelión en masa en el sentido de no parar las marchas sino unirse a ellas, puede acabar en un asalto a Miraflores o al Fuerte Tiuna donde vive el presidente. Consecuencias imprevisibles, pero terribles.

5. Magnicidio. Imaginen que una persona  ya desquiciada por la situación (o alguien de lo servicios secretos de otro país que nos imaginamos), atentase contra Maduro y lo matara. Las consecuencias de esa acción son inimaginables en el sentido de que nadie puede prever lo que sucederá a continuación. Puede ser el inicio de una guerra civil, de estado de sitio, de imposición de la dictadura del exterminio total… Nadie lo puede predecir.

6. Intervención extranjera. Descartada. EEUU no va a caer en una invasión. Quizá es el deseo de muchos venezolanos, pero en América Latina no sería bien visto, por el historial de EEUU en este tipo de invasiones. Ni tampoco EEUU tiene ganas de abrir otro frente en su hinterland meridional.

Como ven, cualquier de las posibilidades solo puede ser calificada de dramática, peligrosa y de consecuencias imprevisibles. El país se dirige a un agujero negro. Ya está en el agujero negro.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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