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Los fatídicos parecidos entre Venezuela y la novela de George Orwell ‘1984’

5 Agosto 2017 - 17:58 - Autor:

 

 

 

 

 

 

 

Poco después de haber tomado posesión como presidenta de la asamblea constituyente de Venezuela, Delcy Rodríguez pronunció un discurso sorprendente del cual destaco estas frases:

“En Venezuela no hay hambre, en Venezuela hay voluntad… aquí no hay crisis humanitaria, aquí hay amor”

“Las Constituciones que menos duran son las hechas por los expertos, y las que más duran son las populares”. 

“Con la Constituyente llegó la paz”

“Vinimos aquí no ha destruir la Constitución, vinimos a profundizarla”.

Los chavistas que vienen gobernando el país desde 1998, han intentado en estos años cambiar el lenguaje, las costumbres y la mentalidad del país, a través de los mismos mecanismos que narra George Orwell en su libro 1984.

 

Por ejemplo, en el libro de Orwell, el gobierno ha creado una Neolengua, mediante la cual a las cosas se las cambia de nombre. Así mismo, hay un Ministerio del Pensamiento que destruye las viejas palabras del diccionario, para crear otras. Y hay una Policía del Pensamiento que se ocupa de perseguir y exterminar a los que piensan diferente. Es lo que ha pasado en Venezuela con la Fiscal, Luisa Ortega, que por oponerse a Maduro ha sido destituida.

 

Eso es lo que ha intentado hacer el chavismo en estos 18 años. Al igual que hace Delcy Rodríguez con su neolenguaje, el chavismo ha cambiado la historia en los libros de texto borrando el rastro de lo español. El colmo ha sido que han cambiado la imagen de Simón Bolívar, el cual parece ahora un indígena con sangre africana, en lugar de ser el prócer de sangre vasca. Esa imagen es la que ha podido ver durante la toma de posesión de la nueva asamblea. 

 

 

En el libro de Orwell, la población vive cada vez peor, pero a través de las telepantallas y cambiando los libros de historia, les hacen creer a la población que viven cada vez mejor. En un pasaje de la novela, Orwell describe lo siguiente: 

 

Las estadísticas fabulosas continuaron a salir de la telepantalla. En comparación con el año pasado había más comida, más ropa, más casas, más muebles, más ollas de cocina, más combustible, más barcos, más helicópteros, más libros, más bebés – más de todo excepto enfermedades, delitos y locura. 

 

Sin embargo, el personaje ve otra cosa a su alrededor: 

 

En cualquier momento que pudiera recordar con exactitud, nunca había tenido suficiente para comer, nunca había tenido calcetines o ropa interior que no estuviera llena de agujeros, los muebles siempre estaban desportillados y destartalados, las habitaciones estaban sucias, a pedazos, el pan era de color oscuro, el té una rareza, el café sabía a sucio, los cigarrillos eran escasos: no había nada barato y abundante excepto ginebra sintética.

 

El colmo de esa manipulación del lenguaje y las estadísticas se vivió con el recuento electoral. El CNE dijo que habían sido más de 8,5 millones de votos, cuando la realidad fueron, por lo menos un millón menos, según confesó la empresa Smartmatic, que fabrica y controla esas máquinas de votación. Los gerentes de la empresa han tenido que huir del país.

 

En Venezuela no se publican los datos de la inflación ni de la producción petrolera. La primera ha ascendido a niveles astronómicos. La segunda ha bajado a niveles históricos.

 

Está prohibido, so pena de cárcel, que los medios de comunicación hablen del dólar paralelo, que es el precio al que cotiza el bolívar en los mercados no oficiales, y por el cual se transacciones miles de operaciones cada día. Hace unos meses era inferior a 3.000 bolívares por dólar. En el momento de escribir esto, roza los 19.000 bolívares. Ha sido la depreciación más acusada en menos tiempo de la historia de Venezuela.

 

Pero, usando los mismos medios represivos que en 1984, el Gran Hermano y su séquito de policías y espías, deforman la realidad y la ocultan. En la novela, miles de funcionarios obedientes se dedican a cambiar las noticias del pasado, añadiendo otras falsas. Hay departamentos para reescribir novelas. Los medios de comunicación no existen porque todo sale por las telepantallas, las cuales están por todo el país y controladas por Gran Hermano. 

 

En Venezuela, Maduro obliga a los medios a hacer lo mismo: conectarse en cadena para que su rostro, igual que el de Gran Hermano, luciendo un enorme bigote, suelte las consignas del día, y manipule con sus mentiras la realidad. Cada vez se parece más a la novela, en la cual, una vez que desaparecía el rostro de Gran Hermano de la telepantalla, salían los siguientes eslóganes.

 

LA GUERRA ES PAZ

LA LIBERTAD ES ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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