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Mensaje de la UE a Barcelona: tendréis la sede de la Agencia del Medicamento, ah, pero…

30 Septiembre 2017 - 15:57 - Autor:

La diplomacia tiene un lenguaje muy sutil mediante el cual las cosas no se dicen nunca directamente. 

En este caso, la Comisión Europea ha enviado un mensaje a Cataluña en un momento en que los ánimos independentistas podrían suponer un duro golpe a la construcción de la UE.

Desde hace tiempo, Barcelona se postuló como sede para la Agencia Europea del Medicamento, una vez que Londres, actual sede, deje las oficinas debido a que votaron en un referendum por salirse de la UE.

La verdad es que se postularon más ciudades europeas como Copenhague, Ámsterdam, Viena, Milán, Dublín o Bratislava. Pero la favorita de la Comisión es Barcelona: primero, porque la acogería la impresionante Torre Agbar, que tiene enormes oficinas. Segundo, porque tiene de todo lo que pueden necesitar los funcionarios: colegios, accesos, transportes, sanidad de primera, por no decir, que es una de las ciudades mejor preparadas para el turismo.

Un momento, ¿es que la Agencia del Medicamento no ha pensado que en estos momentos los catalanes no saben si estar o no estar en España? 

Los que no tienen claro los catalanes más independentistas: no saben aún que cualquier salida de España implicaría la salida de la UE ipso facto. 

Pero la Comisión, en lugar de levantar el dedo y hacerles una advertencia, se lo ha dicho sutilmente así: “Mira, estamos pensando en adjudicarte la Agencia del Medicamento, lo que supone crear 900 puestos de trabajo directos y tener mucho prestigio. Lo hacemos porque los británicos se han salido de la UE después de votar en referéndum que no quieren ser parte de la UE”.

A ver chicos indepes: ¿qué parte de esta frase no entendéis?

Si os salís de España, la Agencia del Medicamento no llegará porque estaríais haciendo lo mismo que Gran Bretaña. 

 

Carta de un joven catalán a sus padres independentistas en el año 2030

27 Septiembre 2017 - 21:07 - Autor:

Queridos papá y mamá:

Hace tiempo que quería escribir esta carta. Han pasado muchos años desde aquel 1 de octubre en que empezó todo. Me acuerdo que me llevábais con mis ocho añitos a la calle a gritar contra la invasión española. Me acuerdo de cómo llegué a odiar la bandera española, el idioma español, la cultura española y a los españoles, desde Cádiz hasta Huesca. 

Me acuerdo todo lo que aprendí en clase de Historia en el instituto, cuando me enseñaron cómo eso que los españoles llaman “la Guerra Civil” fue en realidad una guerra de España contra Cataluña.

Sobre todo, no puedo olvidar cómo de furiosos os poníais cuando alguien hablaba de impuestos, porque a lo largo de muchos años España nos había robado sin piedad a fuerza de impuestos.

Han pasado muchos años y os quiero contar una cosa. He estado de viaje por España y he conocido mucha gente. Mi primera sorpresa es que me costaba entenderles porque ellos hablaban español y yo hablaba solo catalán. He estado toda mi vida en la inmersión lingüística y acabo de descubrir que no solo no puedo hablar con los españoles, sino que no puedo hacerme entender con los sudamericanos. 

En España, he conocido colombianos, mexicanos, hondureños, guatemaltecos, bolivianos, peruanos, argentinos, paraguayos y en fin, a gentes de todos los países hispanoamericanos. No entendían una sola palabra de catalán, y yo tampoco entendía bien sus acentos porque en casa solo se hablaba catalán, en el colegio solo se hablaba catalán,  en la tele solo se veían programas en catalán y mis libros solo estaban escritos en catalán. Así que hablábamos en inglés, que es el segundo idioma que me enseñaron en el cole.

Hice muchos amigos y les pregunté cómo estudiaban la Historia de España, donde los catalanes éramos los enemigos. Todos me dijeron que no recordaban que en sus clases se hablase del enemigo catalán ni que se fomentara el odio a Cataluña. La historia de España era bastante tortuosa como para encima crearse más enemigos.

Desconocían que la Guerra Civil hubiera sido una guerra contra Cataluña, y me sorprendió que desde Cádiz hasta Pontevedra, todos insistían en que fue una guerra con dos bandos: izquierdas contra derechas.

Muchos de ellos me comentaban con nostalgia cuando compraban y consumían productos catalanes, desde fuet hasta el cava de Navidad. Pero tras el 1-O, al levantarse las nuevas fronteras, todos esos productos padecen de tarifas aduaneras y ahora son muy caros para ellos. Hasta los coches que fabricamos en Martorell se venden menos porque son más caros que los hechos en Eslovaquia.

Como sabéis, después de visitar España, me fui con unos amigos a visitar Francia, Italia, Alemania… Cada vez que aterrizaba en un aeropuerto, yo tenía que hacer una larga cola como “non EU citizen” que significa que no soy de la Unión Europea; y tenía que hacer cola junto con los procedentes de África, por ejemplo.

También he tenido que cambiar nuestros catdiners, la moneda que nació en la independencia, por euros, con un cambio bastante desfavorable para mí. Mis amigos iban gastando sus euros por Europa como si estuvieran en cualquier sitio de España. 

Siempre he creído que queríais lo mejor para mí, y os quiero mucho por todo vuestro esfuerzo. Vosotros me habéis dicho una y otra vez que desde el 1-O vivimos mejor. Pero el abuelo no pudo cobrar su pensión, nuestro banco quebró por falta de fondos, muchos trabajadores como el tío Carles fueron despedidos, las empresas catalanas venden menos productos, hay tarifas aduaneras, el govern ha aumentado los impuestos, la prensa sigue destapando casos de corrupción entre nuestros políticos, nadie compra deuda pública catalana en catdiners, y los agricultores han dejado de percibir ayudas de la UE.

Después de reflexionar sobre lo que pasó en nuestra amada patria a partir de aquel 1-O, os pregunto: ¿estáis seguros de que con la independencia somos más libres y más ricos?

Os quiere mucho a pesar de todo, Jordi.

(Por cierto, si no he llamado mucho en estos meses es porque no hay roaming gratuito con Cataluña. Desde 2017, todos los países de la UE disfrutan de roaming sin coste adicional, pero como nosotros estamos fuera de la UE, tenemos que pagar a las operadoras telefónicas cada vez que salimos de nuestra amada tierra).

 

 

Es verdad: los catalanes pagan más impuestos pero, ¿adivinen quién es el culpable?

26 Septiembre 2017 - 21:20 - Autor:

Ya que se acerca el 1-O hay que ir poniendo las cosas cada vez más claras para aquellos que están recibiendo un intenso bombardeo de parte de los comisarios ideológicos.

Sí, es verdad, un catalán paga más impuestos que un madrileño. Eso sobre todo se mide con el IRPF, que es el impuesto que pagan todas las personas que reciben un salario.

Pero resulta que la mitad del IRPF está cedido a las autonomías, las cuales pueden imponer unos tipos adicionales. Cataluña es una de las que más juega con este derecho, e impone un IRPF más alto que, por ejemplo, Madrid.

Madrid, en suma, aplica un tipo mínimo de 19%, y un máximo de 43,5%.

Y Cataluña tiene un tipo mínimo de 21,5% y un máximo de 48%. En ambos casos, Cataluña impone más impuestos a sus ciudadanos.

Eso quiere decir que las clases menos adineradas y las más ricas en Cataluña pagan más que las equivalentes en Madrid. 

El gobierno catalán además no se adaptó al nuevo régimen fiscal que se aprobó a escala nacional entre 2015 y 2016, que suponía una bajada de impuestos. Ellos siguieron a lo suyo, manteniendo la presión (¿opresión) sobre los ciudadanos catalanes. 

Para colmo, los catalanes sufren una catarata de impuestos adicionales. Una información de El Mundo decía lo siguiente:

“…tiene más impuestos propios que ninguna otra comunidad autónoma con 17figuras. Tres de ellas, además, han sido creadas este mismo año: el Impuesto sobre el Riesgo Medioambiental de Actividades Derivadas de Elementos Radiotóxicos, el Impuesto sobre las Bebidas Azucaradas Envasadas y la figura sobre las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos de tracción mecánica”.

En resumen, al lema de los comisarios ideológicos de la Generalitat de que “Espanya ens roba” (España nos roba) hay que sustituirle una palabra: “La generalitat ens roba”.

Merkel olvidó hacer sus deberes y ahora tiene a los populistas de derechas en su casa

24 Septiembre 2017 - 22:24 - Autor:

La imagen lo describía todo: un grupo de alemanes ‘antifa’ (antifascistas), protestaba frente de la sede del partido de extrema derecha  Alternative für Deutschland (AfD) cuando todavía no se conocían los resultados oficiales. No les hace gracia que sus archienemigos consigan asientos en el Parlamento alemán.

Eso no es todo. Los dos partidos más poderosos han obtenido menos votos. Angela Merkel y su (CDU-CSU) han perdido 8 puntos, mientras que los socialdemócratas han obtenido los peores resultados de su historia.

Esto solo significa una cosa: la estable Alemania no se iba a quedar fuera de la onda expansiva de lo inesperado que está recorriendo Europa desde hace años: nuevos partidos que surgen, candidatos insólitos, rechazo de la UE y de sus políticas.. Y en este caso, un partido de extrema derecha se ha llevado alrededor del 13% de los votos (datos no oficiales). Por primera vez desde la II Guerra Mundial sucede eso.

¿Cómo es posible? 

La sólida Alemania disfruta de un desempleo cada vez más bajo. Superó la crisis financiera de 2008 con relativa facilidad y era gobernada por una coalición de conservadores (CDU-CSU) y socialdemócratas (SPD). En teoría, nada por lo que preocuparse.

Pero en casa se estaban cociendo otros problemas. Uno de ellos es el enorme flujo de inmigrantes y refugiados que ha llegado en los últimos años, cifrado en más de un millón. Ningún país de la UE ha recibido tal cantidad de inmigrantes en tan poco tiempo. Además, desde la unificación en 1991, Alemania ha sido vista por muchos migrantes como un país de oportunidades. Encontraban trabajo y un desarrollado estado social y de derecho.

Ese hueco que encontraban en la sociedad alemana se debe a otro de los problemas del país: Alemania tiene un serio retroceso demográfico. Es una población que ha envejecido debido a una baja tasa de natalidad. Dado que necesita mano de obra, los inmigrantes encontraban trabajo y echaban raíces.

Pero esa cantidad enorme de inmigrantes, unida a los refugiados llegados en los últimos años, ha acabado por preocupar a muchos alemanes. Quien ha aprovechado mejor esa preocupación ha sido Alternative für Deutschland, el partido de extrema derecha (o populistas de derechas, como les denomina la prensa alemana) que se ha alzado en estas elecciones con alrededor del 13% de los votos. (En la foto).

AfD no solo es un partido que se opone a la inmigración, sino que cree que los problemas de Alemania proceden de las políticas de la UE y del euro. Su discurso ha consistido en captar el disgusto de muchos alemanes que piensan que trabajan mucho y pagan muchos impuestos, para que al final todo eso se vaya a países del sur como Grecia, que no han sido capaces de organizarse.

Ahora, AfD quiere “vigilar” al gobierno de Merkel y hasta “darles caza”. Quizá es mucho ambicionar. Lo que va a suceder es lo contrario: Merkel quiere volver a cazar a ese millón de votos que se le ha escapado, con lo cual veremos seguramente un endurecimiento en las políticas migratorias, y quién sabe qué más cosas.

La prensa europea califica este aterrizaje de los “rechtspopulisten” (populistas de derechas), como una amenaza, un agravio y un peligro. En realidad, son un correctivo. En política no hay espacios vacíos. Todo se ocupa.

Guste o no, las elecciones son como el fotomatón: un retrato de la realidad en un momento dado. Si esos populistas preocupantes van a obtener alrededor dee 90 asientos en el Parlamento, es porque alguien olvidó hacer sus deberes. 

Que quede claro: el problema no son los Mossos sino los jefes que les dan órdenes

23 Septiembre 2017 - 18:37 - Autor:

Los medios han criticado la pasividad de los Mossos d’Esquadra, la policía catalana, por no ser suficientemente diligentes en acatar las órdenes del Tribunal de Justicia de Cataluña respecto a los actos ilegales, y por mantener una actitud pasiva.

Cualquier persona que esté vinculada a las fuerzas del orden sabe lo que debe sentir un Mosso de a pie, cuando la multitud insulta, acosa y presiona a los guardias civiles o a los policías antidisturbios. No les debe hacer mucha gracia. Por lo menos a la mayoría. Son del mismo oficio.

Es más: quienes están agrediendo a la guardia civil y a la policía, y que piden a los Mossos que no intervengan, son los mismos que han insultado y han denunciado antes a los Mossos. La CUP. Los anticapitalistas. 

Hace poco más de un año El Periódico de Cataluña publicaba esto: “La CUP Capgirem Barcelona ha denunciado a un agente de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra como presunto autor de una agresión al concejal de la formación en el Ayuntamiento de Barcelona Josep Garganté durante el desalojo del llamado ‘Banc Expropiat’ en el barrio de Gràcia”.

¿Se acuerdan de aquello? Garganté había participado en una protesta para recuperar el local, que había sido desalojado a instancias del propietario particular y de la Justicia.  La CUP denunció  “la represión policial” de los Mossos, y pidió que “la agresión no quede, de nuevo, impune”. 

Poco después, el director de los Mossos salió en defensa de sus policías. El diario Público dijo esto: “El director de los Mossos, Albert Batlle, ha acusado este miércoles a la CUP de amparar a los violentos en el barrio barcelonés de Gràcia, en un tenso debate en el que la formación anticapitalista ha dudado de su capacidad para seguir en el cargo por diseñar un dispositivo “violento, brutal y caótico”. Ese director dimitió hace meses porque estaba en desacuerdo con el proceso independentista. Fue sustituido por uno más independentista, por supuesto: Josep Luis Trapero.

¿Qué piensan que pasa por la cabeza de los Mossos cuando ven a esos mismos radicales insultar y agredir a los guardia civiles? ¿Cómo se les queda el cuerpo a los Mossos cuando ven que destrozan un vehículo de sus compañeros?

Pero resulta a que los mandos de los Mossos les encantaría que se quedaran allí quietos, que no hicieran nada, y por eso a ojos de todo el mundo aparecen los Mossos como pasivos. 

No sé qué porcentaje de los Mossos apoya esta pasividad. Pero desde luego, se les debe escapar una sonrisa irónica cuando ahora ven que sus enemigos, los independentistas radicales, están agrediendo a sus compañeros de oficio.

 

 

La entrevista que se adelantó a la crisis financiera (pero a la que casi nadie le hizo caso)

22 Septiembre 2017 - 23:19 - Autor:

En septiembre de 2007, hace diez años, la directora de El Semanal Mar Cohen me pidió que entrevistara a un economista español que daba clases en la London School of Economics. Se llamaba Luis Garicano. A mí no me sonaba de nada.

Mar había visto una entrevista en el Financial Times,  donde Garicano hacía unas previsiones tormentosas sobre el futuro económico mundial, y me pidió que lo entrevistara. Encontré su teléfono y le llamé. Todo lo que me dijo me pareció catastrofista, exagerado y fuera del sentido común. Es verdad que habían estallado algunos problemas financieros en EUU y Reino Unido, pero nuestra economía era rocosa.

El equivocado era yo, lo cual se demostró un año después.

Esta es la entrevista a Luis Garicano, hoy responsable del área de economía de Ciudadanos, que se publicó hace 10 años.

P.- ¿Cuál es su visión de lo que sucede a escala mundial?
R.- Extremadamente negativa. Y siento mucha preocupación por lo que va a pasar en España. En ningún país salvo en España, la inmensa mayoría de las hipotecas son de interés variable. Las familias están muy endeudadas. El país es muy vulnerable. El coctel es megaexplosivo.
P.- ¿Qué falta para detonarlo?
R.- Me sorprende que estemos aguantando tanto. El mercado americano se veía que caía y en julio hizo crack. Se concedían hipotecas a gente sin ninguna garantía. Inglaterra ya está en lo mismo. Y España está aguantando el tirón. Cuando la gente vaya a refinanciar sus hipotecas, va a encontrarse que les ha subido de precio. Además, el Banco Central Europeo no está pensando en España sino en Alemania, y allí no tienen problemas de hipotecas.
P.- Si la gente no paga sus hipotecas, se les desahucia. Eso es una cadena terrible. ¿Dónde puede acabar?
R.- La cuestión consiste en saber cuándo se va a transmitir al conjunto de la economía. Es cuestión de meses. Puede bajar el empleo en construcción, y luego la gente, al percibir que tiene menor riqueza, restringe el consumo. Y los bancos puede que disminuyan los créditos a otros sectores. Eso puede pasar a corto plazo.
P.- ¿Catástrofe, colapso, crisis?
R.- Vamos a ver una situación de crisis.
P.- ¿Recesión, como dice un partido político?
R.- A medio plazo, recesión.
P.- ¿Hasta qué punto las elecciones de 2008 están ocultando la realidad económica?
R.- El gobierno se va a poner a hacer gastos a lo loco para camuflar la crisis: ayudas a los niños para ir al dentista, ayudas a vivienda, y todo eso puede ayudar a la economía. Eso es inyectar dinero aunque sea por motivos electoralistas.
P.- ¿No cree que cuando se habla de crisis, al final todos caemos presa del pánico y se detiene la economía?
R.- Si todo el mundo piensa en eso, se desata el pánico. Es lo que ha pasado en Gran Bretaña con el banco Northern Rock. Todos empezaron a retirar depósitos y cuando el mismo banco fue a pedir prestado a otros bancos, se encontró con que no le querían prestar porque eso aumentaba su riesgo. Tonto el último.
P.- ¿No le sorprende que a pesar de que hay gente joven que gana menos de mil euros, se entrapan con créditos a 40 años y carísimos? ¿Cómo los pagan?
R.- No los pueden pagar. Todos tienen la percepción de que los precios de las casas van para arriba. Por eso se entrampan ahora y piensan que van a vender más caro después, porque esos son sus ahorros
P.- Es como ir a un casino y poner todos los ahorros en una ficha.
R.- Sí. Nadie está diversificando. Si yo pidiera un crédito de 150.000 euros al Santander para invertirlo todo en una compañía de internet, la gente me diría: “¡Estás loco!, mejor invierte en varios sitios, diversifica”. Pero en España a todo el mundo le parece normal meter sus ahorros en una casa.
P.- ¿Se debe a que el español es miedoso?
R.- Sí, pero el colmo es que cree que apostar en los ladrillos es lo más seguro. Es la estrategia más arriesgada .

La Guardia Civil intenta evitar que expulsen a Cataluña de la UE y encima les agreden

21 Septiembre 2017 - 22:48 - Autor:

Por mandato de la Justicia, la Guardia Civil está interviniendo pacíficamente en Cataluña requisando papeletas falsas y deteniendo a los que se saltan la ley.

Atendiendo a esa orden de la Justicia, que se opone a un referendum ilegal en Cataluña, las acciones de la Guardia Civil tratan al final de evitar algo que afectaría a los catalanes: su expulsión de la UE.

Y a cambio, los independentistas radicales han destrozado sus vehículos, les cercan y les acosan. Por ahora, no ha habido una respuesta de igual magnitud para evitar que aquello se convierta en un conflicto de mayores dimensiones. 

No sé cuántos independentistas están dispuestos a asumir la salida de Cataluña de la UE. Muchos de ellos se han creído con fervor religioso las consignas de Puigdemont y de Junqueras de que si llega la independencia, se quedarán en la UE, y seguirán usando el euro.

Tanto Bruselas y el gobierno, así como cualquier observador independiente les diría que no: las reglas no son esas. Como dijo Juncker, si llega esa independencia, tendrán que ponerse a la cola de los países europeos que desean entrar en la UE.

De modo que, los que al final están defendiendo la permanencia de Cataluña en la UE y en el euro, no son Puigdemont, ni Junqueras ni los independentistas radicales. Es la misma Guardia Civil.

Paradójico, ¿no?

Gabriel Rufián: cómo ir de chulo de barrio cuando sabes que no te va a pasar nada

20 Septiembre 2017 - 22:21 - Autor:

Gabriel Rufián es el típico ejemplo que todos hemos visto muchas veces en la vida: el tipo que se hace el chulo, sabiendo que no le va a pasar nada.

El diputado de ERC ha insultado, provocado y vejado a diestro y siniestro. Dado que el sistema protege la libertad de expresión, él se siente a sus anchas. Dado que él disfruta de un escaño en el Parlamento, sabe que tiene allí una ventana para que le vea todo el país.

Ha acusado al presidente de gobierno, Mariano Rajoy, de detener “a cargos catalanes solo por sus ideas” y además le ha exigido que tanto él como “sus lacayos” saquen “sus sucias manos de las instituciones catalanas”.

 A fin de mes cobrará su salario de diputado pagado por el mismo Estado que defiende su derecho a expresarse. ¡Así cualquiera va de chulo de barrio!

Pero en política, toda acción tiene una reacción en sentido contrario y con la misma fuerza. 

Muchos están esperando ese día. No sé cuándo ni cómo va a pasar, pero sucederá como en las películas del oeste, en las que el malo abusa de la justicia hasta que llega alguien más fuerte que él y lo pone en su sitio.

 

El PSOE da la espalda al Gobierno en el momento más crítico: quedará la hemeroteca

19 Septiembre 2017 - 22:28 - Autor:

En uno de los capítulos de la serie Designated Survivor, el presidente de los Estados Unidos (independiente, aunque dentro del Partido Demócrata), trata de endurecer las leyes sobre el control de armas.

Es un asunto delicado porque según la segunda enmienda de la Constitución americana, los ciudadanos tienen el derecho a portar armas. El presidente y su equipo hacen lobby para tratar de convencer a sus rivales, sobre todo, los republicanos. Para sorpresa de muchos, la portavoz del partido le dice que le va a apoyar. Es un asunto de interés nacional.

Todo lo contrario de lo que ha pasado en el Congreso. Ciudadanos propuso votar una proposición no de ley para apoyar al gobierno y al poder judicial en su política frente al desafío soberanista.Pero se ha encontrado con una mayoría en contra, sobre todo socialistas. Han tirado abajo la proposición.

Quizá era demasiado pronto para plantear esa proposición no de ley. Ciudadanos debería haber esperado, dicen algunos.  La pregunta es, ¿cuánto debería esperar? ¿A que el incendio sea mayor?

Se trataba solo de un apoyo moral porque no tenía más consecuencias que dar apoyo a un gobierno y al poder judicial en un momento en que las fuerzas soberanistas catalanas están presionando, desafiando y hasta traspasando las fronteras de lo legal. ¿Qué habría hecho el Partido Popular si hubiera estado en la oposición? ¿Apoyar al gobierno?

El PSOE quería introducir una enmienda que aceptara la posibilidad de una “salida pactada”. Fue el propio Rivera, de Ciudadanos, catalán, el que rechazó esa posibilidad porque significaría darle alas al independentismo en un momento crítico. No hay salidas pactadas a estas alturas.

En este momento, con las espadas en alto, nadie quiere dar un paso atrás.

Se trata del pulso más fuerte al estado después del 23F. Sería como negociar con Tejero para ponerle una alfombra tras su intento de golpe de Estado.

En el juego del poder, todos los partidos tratan de sacar algún beneficio. Y el PSOE trata de jugar sus cartas. El gobierno va a ganar esta partida, porque la maquinaria del Estado es más fuerte de lo que se piensa. Y tarde o temprano le recordará al PSOE aquella vez que en los momentos más críticos, se negó a apoyarle.

 

Los independentistas no tienen armas para responder a la artillería pesada de De Guindos

10:17 - Autor:

El ministro de Economía Luis de Guindos no se anda por las ramas. Sacó su artillería dialéctica pesada para recordar el impacto que tendría en la economía catalana un supuesto secesionismo: caída del PIB del 30%.

El ministro no ahorró epítetos: un “empobrecimiento brutal de Cataluña”, “es tan irracional que ni los inversores, ni los mercados de capitales ni mis colegas del Ecofin consideran que sea un escenario mínimamente viable y aceptable”… 

Por supuesto, todo esto sería consecuencia de la salida inmediata de la UE y del euro de Cataluña, tema que no aparece en los discursos de los propagandistas de la hipotética independencia. Los portavoces del proceso insisten en que seguirían en la UE y la moneda única, algo que no se cree ni el botiguer más modesto.

Por ejemplo, a los comisarios políticos independentistas no les gusta decir que el 75% de la producción catalana estaría sujeta a aranceles. Muchos pensarán que sería por las aduanas que se elevarían en Francia. Pues no: la mayor parte de la producción catalana va a España, concretamente a Aragón. Los independentistas no tienen artillería dialéctica pesada para responder a todas las consecuencias económicas que se le vaticina a una hipotética independencia.

No disponer del euro supondría emitir su propia moneda, dice el ministro. El valor de una divisa se sostiene con la productividad y la riqueza interna. Si las empresas no venden, inmediatamente pasarían dos cosas: devaluación de la moneda propia, y despidos.

De ahí que el ministro insista en que “nadie con dos dedos de frente” considera viable la independencia.

El ministro de Economía dice que en su departamento han hecho varios estudios sobre ese impacto. Uno puede pensar que hay cosas exageradas en ese estudio y que forma parte de la propaganda del Estado.

A los que dudan habría que preguntarles: ¿salir de la UE y del euro no tendría consecuencias? No importa si es el 10 o el 30% del PIB catalán lo que caería. Está claro que tendría un impacto y que eso no le hará gracia a nadie. 

El impacto no solo sería para Cataluña sino para toda España. Cataluña es la comunidad más rica del país razón por la cual la hipotética independencia no solo dañaría a los catalanes sino al resto de los españoles. No conviene a nadie.

Estas declaraciones del ministro de Economía se repetirán de aquí al 1 de octubre. En la Generalitat y en los partidos secesionistas dirán que es mentira. Ya lo están diciendo. Pero las mentiras se desmontan con datos y hechos. Y los comisarios políticos de la Generalitat no tienen forma de desmontar eso que llaman mentira, porque sencillamente, es una verdad del tamaño de la Sagrada Familia.

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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