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¿Por qué los independentistas del Barça no quieren que se independice de la Liga?

19 Octubre 2017 - 23:24 - Autor:

Hemos visto las imágenes de algunos seguidores del Barça aprovechando el partido de la Champions contra el Olympiacos para reivindicar la “liberación” de Cataluña, la independencia y además gritar que “Catalonia is not Spain”. Es lo mismo que hacen en los partidos de la Liga.

Seguimos sin entender por qué no hay una sola pancarta que diga:”Barça is not part of La Liga”. Ni en los partidos de la Champions ni en los de la Liga hemos visto tal cosa. Parecen encantados con que su equipo siga en la Liga, cuando, si los radicales fueran coherentes con sus ideas, también deberían pedir que el equipo saliera de esa competición tan española.

Todo lo contrario. Tanto los seguidores soberanistas como los directivos del club insisten en seguir en la Liga. Esa actitud tan contradictoria de los seguidores independentistas del Barça es la metáfora de lo que está pasando en Cataluña. 

A los radicales independentistas les encantaría que Cataluña se independizara y que las empresas catalanas cortaran vínculos con España de una vez. No ven las consecuencias.

¿Y por qué no quieren que el Barça se independice de la Liga? Muy sencillo. Porque sí ven las consecuencias. Caerían los ingresos por derechos televisivos del club y no tendría dinero para retener a sus jugadores estrella. Estaría condenado a jugar en una liguilla catalana con equipos de segunda. Por eso no quieren que abandone la Liga.

Pues bien, los independentistas deberían pensar que si es bueno que el Barça siga en la Liga, también es bueno que las empresas catalanas sigan en la liga económica española y europea. Y que eso solo es posible con Cataluña dentro de España.

Pero por culpa de la declaración de independencia, casi mil empresas han cambiado su sede social en las últimas dos semanas a otras comunidades. Se van. Esas empresas han ejercido su “derecho a decidir”. La independencia es nociva para ellas.

Me gustaría saber si el Barça, como club y empresa, apoyaría la independencia de Cataluña asumiendo que se tiene que salir de la Liga. Tendría que salirse de la Champions también. Quizá entonces los radicales soberanistas se darían cuenta de que han metido la pata hasta el fondo.

El gobierno de Mariano Rajoy espera que los ‘indepes’ se frían en su propio aceite

16 Octubre 2017 - 21:34 - Autor:

Hay en español una frase famosa que dice: ‘deja que se frían en su propio aceite’.

Es lo que está haciendo el gobierno, al ir siempre un paso atrás de Puigdemont, y esperar que las cosas se le compliquen a los independentistas por la pura lógica de la contradicción.

Esa lógica de la contradicción hasta ahora no existía porque es muy bonito caminar “todos juntos y yo el primero, por la senda de la independencia”. Hasta que esa senda está llena de espinos.

Uno de esos espinos es la salida de las empresas y bancos de Cataluña. No se trata de una conspiración de Florentino Pérez contra Cataluña. Son los nobles apellidos catalanes que ahora se retratan de verdad cuando ven que lo que parecía imposible, es inminente: la declaración de independencia. Hasta los Codorniu, casa solariega desde el siglo XVI, se ha mudado a la Rioja.

Más aún: los independentistas radicales de la CUP parecen al servicio del servicio de inteligencia del gobierno pues cada vez que abren la boca es para meter la pata. Una portavoz de la CUP llegó a decir que cuando llegaran al poder impondrían controles sobre los capitales. O sea, corralito puro y duro.

Ni los agentes del CNI infiltrados en el independentismo lo harían mejor.

Al mismo tiempo, Artur Mas no ha podido conseguir los cinco millones de euros que se le exigen como multa por organizar el referéndum falso de 2014. Pidió ayuda a sus correligionarios, pero le dejaron tirado. Te lo pagas tú, majo.

Además, Puigdemont declarando y suspendiendo la independencia, ha logrado pasar a Wikipedia como “la declaración de independencia más corta de la historia”. Y encima, con tiempo añadido, porque en lugar de responder al requerimiento del Estado de que diga qué demonios dijo, pide más tiempo “para negociar”. Las risas de La Moncloa llegaban a París.

La prensa internacional, que se había emocionado con las rebelión callejera (recuerden que los periodistas no se suelen aliar con las fuerzas del orden), ahora está desconcertada con el presidente Puigdemont, que con la parodia de declaración parece el cuarto de los hermanos Marx: Harpo, Chico, Groucho y Puchi. “Tengo estos principios, pero si no le gustan tengo otros”.

Los independentistas se pelean entre ellos, como pasó con el presidente de la publicación Ara, que puso en duda el procés, y los francotiradores de Twitter han desatado contra él una campaña de “horror y destrucción”.

Por ahora, los independentistas se cuecen en su propio aceite antes de alcanzar ni un conato de independencia. Lógico. ¿Qué diablos pintan junto los radicales anticapitalistas de la CUP con los burgueses de PDCat? ¿Qué tienen en común un grupo político que quiere salirse de la UE, del euro y la OTAN con otro que quiere conservar todo eso?

En serio, es como poner en la misma habitación a un pero y a un gato.

De nada vale el diálogo mientras los ‘comisarios ideológicos’ controlen las escuelas catalanas

11 Octubre 2017 - 23:53 - Autor:

Rajoy quiere dialogar. Puigdemont quiere dialogar. 

 

En principio, parece que los dos pueden sentarse a negociar. Pero hay algo que no han mencionado y que es el meollo de la cuestión. Muchas escuelas y universidades catalanas están controladas por los comisarios ideológicos del independentismo radical. Mientras esos comisarios sigan ahí, el problema no solo no se resolverá sino que va a acrecentarse en los próximos años.

Los testimonios recogidos por padres y madres en esas escuelas son terroríficos. Están comiéndole el coco a los niños hasta el punto de utilizar el acoso contra los propios niños. Los maestros se cortan un pelo. Las clases se han convertido en centros de adoctrinamiento. 

Una generación más y ya no será el 35% de la población  catalana la que se manifieste a favor del independentismo. Será más del 50% y las encuestas y las elecciones darán un giro definitivo. El odio a lo español se irá tejiendo poco a poco hasta convertirse en asco.

Eso sin contar con el adoctrinamiento de otros comisarios ideológicos en los medios de comunicación públicos catalanes, donde copian el modelo de la televisión controlada por Nicolás Maduro en Venezuela.

Mientras no se neutralice a esos comisarios, la situación solo se resolverá parcialmente. Ese debería ser uno de las cuestiones del diálogo, pero todo tiene pinta de que va a acabar en retoques administrativos y financieros, pero no en el más importante: las ideas. Quien controla las ideas, controla el sistema.

Nace la España 3.0: reivindicar “la unidad de España” sin ser de extrema derecha

8 Octubre 2017 - 14:08 - Autor:

Los últimos siete días en España han sido de vértigo.

En el domingo 1 de octubre, España parecía inevitablenmet partida, con la Policía y la Guardia Civil usando la fuerza para impedir un referéndum ilegal,

Su intervención ofreció  cientos de fotografías dieron la vuelta al mundo. Parecía un estado policíaco.

Mientras tanto los Mossos d’Escuadra, la policía local, se mantenía al margen de sus deberes (tenían la orden judicial de impedir el rerefenrum), y las fuerzas independentistas usaban las redes sociales para convencer a la prensa extranjera de que aquello era un acto de opresión.

Carles Puigdemont, presidente del gobierno catalán, anunció horas después el resultado de las elecciones. Habían ido a votar más de dos millones de personas, y más del 90% quería la independencia. 

El lunes siguiente, en muchos colegios se asediaba a los hijos de policías y guardias civiles, diciéndoles: “¿Te parece bonito lo que ha hecho tu padre?”. Bulling puro y duro, y encima, impune. Además. echaban a policías  guardias civiles de los hoteles y de los pueblos a pedradas.

Todo cambió con el discurso del rey: culpó a la Generalitat de estar violando la ley, amenazó con usar todos los recursos para detener ese proceso, y afirmó que no iba a dejar solo a los catalanes.

Puesto que Carles Puigdemont seguía con su idea de anunciar la independencia, llegó el turno de verdad: los grandes bancos y empresas catalanes dijeron ¡basta! y comenzaron a mostrar por fin sus cartas. Nos vamos de Cataluña. CaixaBank, Sabadell, Gas Natural, Aguas de Barcelona, Dogi… sin contar con un aluvión de pymes que han ido a las notarías a preguntar por su futuro.

Miles de clientes habían empezado a retirar sus depósitos de los bancos, lo cual ponía a esas instituciones contra la pared porque sin depósitos, van directamente a la quiebra, o decretan un corralito (un bloqueo indefinido de las cuentas).

A continuación, empezaron a salir en ciudades y pueblos catalanes, aquellos que no habían hablado. La Cataluña oculta que había estado aguantado durante años la opresión y los escraches de los independentistas. Homenajeaban a la Policía y a la Guardia Civil, pedían diálogo, o sacaban banderas españolas.

El efecto fue contagioso, porque se extendió en el fin de semana por las grandes ciudades de España. El sábado, con dos manifestaciones en Madrid: una sin complejos (con la bandera española), y otra con complejos (la de la bandera blanca).

Y por último, la inmensa manifestación organizada por Sociedad Civil Catalana en Barcelona, que agrupó a decenas de miles de personas. Todas las televisiones la estuvieron transmitiendo.

¿Qué viene a decir todo esto?

Da la impresión de que ha pasado algo importante. Desde 1977, las manifestaciones por “la unidad de España” eran hasta ahora la franquicia de la derecha y de la extrema derecha. Pero hora es un lema que proclaman sin complejos gente del pueblo. 

Es el nacimiento de la España 3.0.

La España 1.0 fue la de Franco: una, grande y libre, fue su lema.

La España.a 2.0, fue la de la era postfranquista, a partir de 1975, que reivindicaban la  memoria de Franco y el concepto de unidad en una España democrática con 17 autonomías. Cualquier que amase España sin ser de extrema derecha, era inevitablemente señalado como ‘facha’. Por eso les acomplejaba mostrar sus españolidad.

Esta tercera ola, la España, 3.0, es la que proclama “la unidad de España” sin complejos, sin ser de extrema derecha, sin echar de menos a Franco, gente de toda ideología o sin ideología, reivindicando los valores de la democracia moderna y arrebatando el lema de la unidad de España a la antigua derecha.

El rey envía un mensaje a los catalanes diciendo que no están solos pero lo están

3 Octubre 2017 - 22:12 - Autor:

Siempre que hay un discurso del rey, hay muchas frases interpretables. Muchos medios se quedaron con la que decía que

“es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía”.

He puesto en negrita la parte más destacada por los medios. Eso significa que el Estado de Derecho debe dar un salto más contra “la deslealtad inadmisible de la Generalitat”.

Los expertos en discursos del rey seguro que se ponen de acuerdo en que, desde el 23F, este es el discurso más duro de Felipe VI.

Yo sin embargo me he quedado con otra frase:

“Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.”

Las imágenes que todos hemos visto en televisión y en la prensa, pueden hacer pensar a muchos que la mayoría de los catalanes apoya la independencia. Pero no es así.

Sin embargo, poco puede hacer ese catalán de a pie contra las presiones radicales. Por ejemplo, muchas pequeñas y medianas empresas, sobre todo comercio, tuvieron que cerrar ayer debido a la huelga convocada en Cataluña. Quienes no lo hicieran, pasaban a formar parte de una lista negra, como sucedió con los hoteles que alojaban policías. Hasta en alcalde de una localidad conminó a un hotel a echar a sus huéspedes. Eso era un escrache en toda regla.

Para estos pequeños empresarios, ese hotel o comercio es su medio de vida. Nada que ver con Seat o Nissan, que permanecieron abiertas porque esas fábricas no se paran por un escrache callejero.

El problema de los catalanes que no apoyan los deseos de la Generalitat es que están solos. Si se se les ocurre alzar la voz, sufrirán el escrache. Aunque haya mayoría de las catalanes que, según las encuestas y las elecciones, no apoyan la independencia, tienen que callar y cerrar sus comercios porque no se puede poner a un grupo de GEOs a defenderles.

Las palabras del rey en este caso al salir a defenderles eran las correctas. Pero la verdad es que siguen solos. La pregunta es: ¿cómo va a defenderles?

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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