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Ya se terminó el festival del Congreso pero pronto volveremos con más diversión

30 abril 2016 - 18:14 - Autor:

¡Qué lástima! Ya se terminó esta legislatura. Ha sido la más corta de la democracia. Pero también la que ha tenido más share en televisión y la que han visto con más atención los españoles.

¿Se acuerdan cómo comenzó? No empezó con diputados sino con un bebé. El de la diputada de Podemos, Carolina Bescansa. Se llevó a su recién nacido al Congreso. Aquel primer día nadie habló de política sino de un golpe de imagen: demagogia, populismo, exageración, falsedad… Lo que quieran pero los diputados de Podemos lograron su cometido. Dar que hablar.

En estos 128 días Podemos ha demostrado que en trucos de comunicación no les gana nadie. Siempre se está hablando de ellos. Desde el beso de Pablo Iglesias con un diputado catalán, hasta el primer discurso del diputado canario, el de las rastas, donde habló de su mamá.

Pero también han metido la pata. Cuando Pablo Iglesias se encendió para decir que el PSOE estaba relacionado con la ‘cal viva’ refiriéndose a la guerra sucia contra ETA, logró el ‘minuto de oro’ de la tele por supuesto, pero eso le puso las cosas más difíciles con el PSOE. La vieja guardia del partido no se lo perdonó. Este niñito que estaba jugando a los Playmobil mientras nosotros nos jugábamos el tipo en el País Vasco, ¿qué se cree?

Esas peleas dialécticas lograron aumentar el interés de los españoles por los debates parlamentarios. Hay que reconocerlo: no sucedía desde hacía muchos años. Los españoles se aburrían viendo las imágenes del Congreso, sobre todo porque siempre aparecían unas señoras y unos señores –sus señorías–, muy aburridos. No sabían hablar, no sabían debatir, no sabían expresarse.

Ahora el listón está muy alto. Albert Rivera y Pablo Iglesias lo han elevado gracias a su capacidad oratoria. Si eres diputado y vas al Congreso a soltar un discurso aburrido, te lanzarán tomates virtuales en las redes sociales.

Esta legislatura ha sido tan entretenida que ha aumentado el interés por estudiar Políticas. ¿Saben por qué? Porque los canales de radio y televisión organizaban tertulias de analistas políticos –algunos buenísimos–, y explicaban las cosas tan bien, que te animabas a decirle a tus padres: “Quiero estudiar Políticas”. ¿Quién le va a decir al niño que no?

El fenómeno de la participación política ha ido en aumento en los últimos años gracias a la crisis, al cabreo y a la corrupción. La gente, por así decirlo, se ha lanzado a la calle o a la tertulia. En las cenas ya no se hablaba tanto de fútbol como de política.

Lo malo es que ya se terminó el festival. Me recuerda ese final de los dibujos animados de la Warner, que decía. “Ya se terminó, el festival de hoy”. Lo bueno es que también decía: “Pronto volveremos con más diversión”.

El 26 de junio volverá con más diversión.

 

Maduro no quiere dejar el poder porque sabe que irá a prisión

29 abril 2016 - 17:59 - Autor:

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, no va a dejar el poder por la vía legal. Hará todo lo posible por suspender la convocatoria de un referéndum para echarle.

En estos momentos, millones de venezolanos están firmado o dispuestos a firmar la convocatoria de un referéndum para decidir si el presidente de Venezuela debe seguir o debe abandonar el cargo. Este referéndum lo creó Hugo Chávez cuando amplió el mandato presidencial de cinco a seis años.

A mitad de mandato, a los tres años, se podría revocar al presidente, si el pueblo lo quería. Chávez lo convocó en 2004 y lo ganó con el 59% de los votos. Maduro lo perderá.

Cuando Chávez ganó el referéndum en 2004, el barril de petróleo había pasado de unos 10 dólares a 30 dólares de media desde 1998, año en que ganó las elecciones. Había empezado con las Misiones (ayuda a los más desfavorecidos), la economía estaba en expansión y no había escasez. El estado se estaba encargando de correr con todos los gastos, desde expropiaciones de tierras y empresas, hasta los recibos de la luz o regalo de viviendas.

Eso funciona mientras haya dinero en la caja. Ahora no hay dinero en la caja. No hay alimentos en los supermercados. No hay empleos. No hay ayudas para pagar la electricidad. No hay dinero para regalar viviendas. No hay nada.

Si un referéndum obligase a Maduro a abandonar el poder, ¿que creen que pasaría con él? ¿Piensan que se iría a un retiro tranquilo en el atolló maravilloso de Los Roques?

No. El nuevo gobierno abriría rocosos judiciales contra Maduro por malversar los fondos del estado, abuso de poder, violación de las leyes y muchas cosas más. Maduro acabaría entre rejas.  Maduro y los suyos, por supuesto.

Maduro no va a dejar que eso pase. Ya ha hecho todo lo posible por retrasar algo tan sencillo como entregar el formulario para pedir el referéndum, La oposición lo viene pidiendo desde hace meses y no fue hasta la semana pasada que el Consejo Nacional Electoral, en manos de chavistas, le entregaron lo que se llama ‘la planilla2. El permiso.

Así será el hastío de los venezolanos, que en pocos días se superaron las 200.000 firmas mínimas. Se requería el 1% de los inscritos en el Registro Electoral reciente: había 197.000 inscritos. Primera prueba, superada.

Ahora hay una segunda fase en la cual tienen que recaudar por lo menos el 20% del censo electoral: necesitan 4 millones de votos. La oposición da por hecho que lo conseguirán.

El tercero y último es convocar el referéndum y obtener mismo número de votos (más uno) que los que obtuvo Maduro cuando ganó las pasadas elecciones en 2013. Necesitarían más de 7.587.535 votos.

Después de eso, si Maduro pierde, tendría que abandonar sy cargo. Lo sustituiría el presidente de la asamblea, quien convocaría nuevas elecciones. Entonces sería el fin del chavismo en el gobierno

Maduro y los suyos no van a dejar que eso pase tan fácilmente. Apelará a un Poder Judicial que de independiente tiene lo que yo se físico nuclear: nada. Retrasará el recuento porque con funcionarios que solo trabajan dos días a la semana, todos los pasos del proceso pueden dilatarse meses.

La lucha de la oposición para vencer a Maduro por la vía legal será larga y tortuosa. Y la lucha de Maduro para impedir que le saquen del gobierno será ilegal y perversa. Lo veremos en los telediarios.

 

Yusnaby Pérez, el bloguero cubano que enfurece a Nicolás Maduro

28 abril 2016 - 18:04 - Autor:

Es ingeniero de Telecomunicaciones, se llama Yusnaby Pérez y tiene uno de los blogs más leídos en América Latina: Yusnaby Post

Desde caricaturas contra el presidente de Venezuela, hasta el fracaso económico de Maduro o las meteduras de pata legendarias, no hay día en que este joven cubano no aproveche la ocasión para denunciar la dictadura de Venezuela.

Por ejemplo, en estos días está informando del referéndum revocatorio, por el cual la asamblea quiere terminar con el mandato de Nicolás Maduro. Yusnaby mostraba un video de gente del pueblo firmando contra Maduro “sin que nos regalen pollos”. Lo dicen porque las campañas de recogidas de firmas organizadas por Maduro se regalaban un pollo. En estas el pueblo está saliendo a firmar espontáneamente.

Hablando de pollos, uno de los vídeos más amargos lo subió Yusnaby a Facebook el 27 de abril. Era un grupo de venezolanos asaltando un mercado para llevarse pollos vivos. La situación alimentaria en Venezuela ha llegado a su grado más perverso debido a la caótica política económica de los chavistas y del gobierno de Maduro.

Lo peor para Maduro es que quien denuncia estos abusos con más fuerza es un cubano, que vive en La Habana y que se ha convertido en su mayor martillo.

Su página de Facebook es seguida por cientos de miles de venezolanos donde se encuentran los últimos vídeos sobre colas, rebeliones o manifestaciones.

En Twitter tiene más de 300.000 seguidores. Se define allí como ‘comunicador’. Pero no solo critica a Venezuela sino a Cuba.

Yusnaby Pérez dice por ejemplo que las reformas económicas  en Cuba son puro “maquillaje”. En una entrevista al portal argentino Infobae afirmo que “un Peugeot 206 te cuesta un cuarto de millón de dólares en Cuba. Y el régimen va diciendo que ya los cubanos pueden comprar coches”.

La realidad habitacional es aún peor, según Pérez, como lo es la alimentación. El gobierno afirma que en Cuba no se pasa hambre y lo peor es que la FAO se cree  las cifras oficiales. Para probarlo, Yusnaby sale con su cámara por las calles de La Habana para denunciar la pobreza del país  y enseñar con imágenes que sigue viva la cartilla de Racionamiento, “la única opción de los cubanos para comer”.

Por cierto, el nombre de Yusnaby procede de US Navy, el nombre de la Marina de Guerra de EEUU, cuyos buques en otro tiempo atracaban en los puertos cubanos.

 

 

La crisis de Venezuela no es culpa de ‘El Niño’, sino de ‘El Inepto’

27 abril 2016 - 17:44 - Autor:

Hace unos meses, el presidente de Venezuela lanzó un plan de choque económico para sacar al país de la desdicha. Consistía en devaluar el bolívar, cerrar una red de supermercados estatales corrompida por los funcionarios, aumentar el precio de la gasolina, subir el salario mínimo y revisar los precios fijos por decreto.

No sirve de nada. Pero ahora hay una amenaza mayor: debido a que en los 18 años de chavismo el país no ha puesto en marcha nuevas centrales de electricidad, se depende de la gran presa del Guri, en el río Caroní. El nivel de agua ha bajado por el fenómeno conocido como El Niño, algo que viene pasando con frecuencia desde hace muchos años, y para lo que se han preparado otros países americanos. Venezuela no. Por eso, al presidente Maduro solo se le ha ocurrido afrontar el problema de una forma ridícula.

Primero, los funcionarios solo trabajarán dos días a la semana. Segundo, los alumnos de los colegios de educación inicial, media y básica no tendrán clase los viernes. Saldrán peor preparados que los demás. Pero además, el presidente envió hace pocas semanas un mensaje a las mujeres: no usen el secador de pelo pues gasta mucha energía.

Aparte de la energía, el gran problema del país es que, por falta de divisas no se pueden importar productos básicos, repuestos o alimentos.

La mayor empresa cervecera y alimentaria del país –Polar– está cerrando sus plantas y despidiendo trabajadores. No es producto de una guerra económica de los empresarios, sino que los empresarios se están hundiendo porque no hay forma de mantener la actividad empresarial.

Al no contar con los ingresos del petróleo de antaño, y debido a que Hugo Chávez no creó otra riqueza paralela, sino que expropió la que había, el país se ha empobrecido. Ahora no hay dinero ni para sostener los hospitales públicos, ni para pagar las pensiones de los ancianos.

Esto no es producto de una guerra económica de los empresarios. No es producto de un fenómeno meteorológico llamado El Niño. Es producto de unas ideas que se pusieron en marcha. Sí, ideas. El chavismo pensó que el socialismo de cuño marxista iba a resolver los problemas del país: expropiaciones, invasiones de tierras, precios estatales, economía organizada por el Estado… La crisis es producto de El Inepto, Nicolás Maduro, y el chavismo.

A eso hay que sumar el robo de las arcas públicas por parte de funcionarios chavistas, cosa que se ha podido probar con las investigaciones de los Papeles de Panamá y otras intervenciones anteriores.

Algún día, el gobierno chavista caerá. Será mencionado en los libros de economía y de historia como el gobierno que destruyó a uno de los países más ricos del mundo. Pero claro, ese manual no se leerá en la Facultad de Políticas de la Complutense. Allí solo quedará la teoría.

 

Todo lo que puede pasar en las próximas semanas hasta las elecciones

26 abril 2016 - 21:20 - Autor:

 

Al final, la estrategia de Rajoy de ‘esperar y ver’ parece que ha sido la más elocuente: no ha habido mayorías para investir a ningún presidente, ni para garantizar un gobierno estable. ¿Qué puede pasar de aquí a las elecciones?

1. Deterioro de Podemos. El partido más nuevo del Congreso tiene una diputada, en Canarias, que puede ser juzgada por prevaricación. Además, habrá que ver hasta qué punto los que votaron por Podemos el 20D eran republicanos convencidos, apoyan a Otegi, piensan que Cataluña puede salir de España sin que pase nada… Muchos de esos votos en el 20D provenían del cabreo y el castigo al PSOE y al PP. Y desde luego, está claro que el jefe de la próxima campaña no va a ser Iñigo Errejón, el verdadero estratega.

2. Ciudadanos más combativo. Albert Rivera esperaba más votos en las elecciones del 20D y cuando solo obtuvo 40 hizo una reflexión que ahora le ayudará a corregirse: ir más al grano en sus discursos, hablar de problemas más concretos, hablar para las masas y no para las mesas, aprovechar mejor los debates en TV, y preparar mejor a sus candidatos intermedios. Los sondeos le dan más diputados pero, ya se sabe, son sondeos.

3. PP en la cuerda floja de la corrupción. Dado que el PP nos tiene acostumbrados a un caso de corrupción por semana, nos tememos que le saldrán más muertos en el armario hasta el 26J. Un alcalde, un concejal, un diputado… Veremos cómo esos casos le quitan votos y se los dan a Ciudadanos. Si no surge mucha porquería, entonces el PP puede remontar y tener diputados suficientes para rozar la mayoría si se junta a Ciudadanos.

4. Sánchez el mismo de siempre. El líder socialista Pedro Sánchez no ha cambiado mucho en el sentido de que sigue siendo un candidato sin carisma, de cartón piedra y con un discurso que no se cree ni él mismo. Las encuestas dicen que no va a remontar mucho. Puede perder diputados. Si pierde más diputados el 26J, ya puede ir haciendo las maletas.

5. IU convidado. Alberto Garzón tiene buena imagen entre los electores pero eso no quiere decir que le vayan a votar. Izquierda Unida es una fusión de partidos de izquierda donde está presente el Partido Comunista. Si se alía en las próximas elecciones con Podemos puede acabar absorbido por esa marea.

6. Los pequeños partidos, como siempre. Donde no parece que habrá cambios será en los pequeños partidos nacionalistas. Las encuestas les dan la misma proporción y todo hace pensar que se va a cumplir salvo a Democracia i Llibertad, la antigua Convergencia, que puede perder aún más.

El sentimiento del fracaso permanente de España y de los españoles

12:01 - Autor:

A finales del año pasado estuve contemplando las imágenes del aterrizaje del cohete Falcón 9. Había sido lanzado por una empresa norteamericana llamada SpaceX, cuyo propietario es famoso por promover las energías renovables solares, los coches eléctricos, aparte de idear un tren hiperveloz y viajes a Marte. Elon Musk.

En aquella ocasión, después de varios intentos fallidos, un cohete de SpaceX hizo un vuelo orbital y se posó mansamente sobre una plataforma. Cientos de personas congregadas en un centro espacial estalarpn en aplausos y gritos de alegría. Era la primera vez en la historia que se lograba.

Sentí envidia por esa hazaña. Sentí envidia por ese grupo de estadounidense que gritaban U-S-A, U-S-A, U-S-A.

Pensé en los triunfos de EEUU en el ámbito económico, que son indiscutibles. Sus triunfos educativos, pues tienen las mejores universidades y escuelas de negocios del mundo.

Al final, la historia de un país está llena de éxitos y de fracasos. Pero si hay más éxitos que fracasos cómo llegar a la Luna, inventar el iPhone o crear medicinas milagrosas, el pueblo que viva en ese país se siente más o de pertenecer a él. Incluso los inmigrantes se sienten orgullosos de vivir en ese país.

¿Y España? ¿Nuestra historia reciente está llena de éxitos o de fracasos? ¿Han servido los éxitos para unir a los  españoles?

Los éxitos deportivos sí, desde luego. Eso fue lo que pasó en 2008 y en 2010 cuando la seleccion de fútbol consiguió por primera vez la Eurocopa y los mundiales. Este país parecía otro. Y todos los triunfos que nos han traído los deportistas en tantas disciplinas, desde el tenis a la natación.

Hemos tenido éxitos económicos con nuestras empresas como Zara, que se estudia en las escuelas de negocios de todo el mundo. Por cierto, tres escuelas de negocios españolas están entre las 10 mejores del mundo. Y muchas empresas españolas ahora son multinacionales respetadas en todo el planeta.

Podría seguir hablando de éxitos pero esa no es la percepción del español: tiene la idea de un fracaso permanente.

No solo la crisis ha golpeado muy profundamente la psiquis del español medio desde 2008, sino que la corrupción de los políticos y las alternativas que se van viendo, les hunden más en la depresión. ¿Qué hace Otegi en el Parlamento Europeo? ¿Qué hace allí una persona vinculada con el terrorismo?

¿Cómo es posible que algunos catalanes aborrezcan España? ¿Cómo es posible que haya ahora secesionistas en Valencia y en Galicia? ¿Cómo es posible que vayan a la cárcel vicepresidentes de comunidades autónomas, concejales, alcaldes…? ¿Cómo es posible que la hija del rey haya estado presuntamente en un entramado de empresas para defraudar?

La cosa va más lejos aún con la entrada en prisión del secretario general de Manos Limpias. Resulta que la única organización que quedaba velando por los intereses populares, se desvanece relacionada con un presunto delincuente llamado Luis Pineda, representante de la conocida Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios.

Ni siquiera pudimos confiar en UPyD, el partido más activo en denunciar casos de corrupción, y que ha desaparecido prácticamente.

En el ámbito económico hemos visto a presidente de Cajas pasando por los tribunales, a ex ministros de Economía, y a directivos de empresas importantes incurrir en la bancarrota.

A escala política, económica y social hay una profunda sensación de que no se puede confiar en nada ni en nadie, que estamos viviendo en un fracaso general en esas áreas porque ni los políticos se ponen de acuerdo para crear un gobierno estable, ni los empresarios son modélicos, ni los sindicalistas, ni la sociedad civil.

Tardaremos mucho en reconstruir estos castillos. Por ahora, nos conformaremos con los éxitos deportivos o artísticos porque los otros tardarán mucho en reaparecer.

 

Drones: bicho maravilloso para los periodistas; arma letal para los terroristas

25 abril 2016 - 8:42 - Autor:

En una charla reciente que impartí en la Facultad de Periodismo de la Complutense invitado por Arturo Gómez Quijano (Periodismo con Drones y otras formas de contar historias), relaté los nuevos géneros periodísticos que han asomado con las nuevas tecnologías: gifs, memes, vines, periscope y, por supuesto, drones. Los estudiantes procedían de la Universidad Sagrado Corazón de Puerto Rico.

El periodismo realizado con drones se puede considerar un género porque su insólito punto de vista aéreo impacta en la opinión pública con más profundidad. Puse un ejemplo: primero les exhibí bellas imágenes de video de una ciudad árabe moderna. Calles transitadas de coches y peatones, playas calmas y cálidas, gente feliz… Véanlas ustedes mismos hasta el minuto 1.40.

Luego, sin mediar palabra, puse las imágenes de la ciudad Siria de Homs destruida. Son imágenes sobrecogedoras. A la música del primer video, sucede el zumbido metálico de las hélices de un dron ruso que era, por decirlo así, el punto el punto de vista de un abejorro entrometiéndose por calles y ruinas. Eso es drone en inglés: abeja zángano.

Cualquier persona que viera estas imágenes comprendería por qué millones de sirios tratan de escapar de su país. Anteriormente, estas imágenes provendrían del punto de vista de una persona desde abajo, del nivel de la calle: ahora, con los drones, viene del cielo, es un ensueño, a cámara lenta, espantosamente mágico. Los helicópteros no pueden hacer esos vuelos tan estrechos ni penetrar en las casas.

Los drones relatan mejor que cualquier crónica escrita el drama de la destrucción de la guerra pero también inundaciones, incendios, catástrofes naturales… Los cuadricópteros llegan mejor y de forma más barata a cualquier sitio, mejor que un periodista o un fotógrafo con sus viejos equipos.

Hace pocos días estuve asistiendo a un acto sobre drones organizado por los consultores de comunicación Kreab, y obtuve de primera mano datos del sector. Según la intervención del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez, en España hay más de 1.200 empresas de drones de hasta 25 kilos. Más de ese peso, ya se consideran aeronaves y requieren un certificado de aeronavegabiliad.

Existen 2.000 pilotos de drones. Las empresas de drones se vuelcan en filmes, documentales, periodismo, reportajes topográficos o para la agricultura, pero también para el sector inmobiliario o para fotogrametría. Y bodas, bautizos y comuniones. España es uno de los países del mundo con más desarrollo de drones civiles, mientras que EEUU e Israel en drones militares. Se entiende por qué.

Los drones también pueden ser empleados para cometer atentados. Es tan fácil… El secretario de Estado recordó que hace poco, el 18 de este mes, un dron impactó contra un avión de British Airways. Hace un mes, otro dron casi impacta con uno de Air France y otro de Lufthansa.

Hay varios incidentes al mes con aviones causados por drones. El día menos pensado tendremos una catástrofe, premeditada o no.

Y se han detectado incluso drones penetrando en el recinto del Palacio de la Zarzuela, en el entorno del rey.

Hace poco, un lunático japonés hizo descender un dron sobre el tejado del primer ministro japonés. El aparato contenía materia radiactiva. Causó mucha preocupación.

Un dron puede cargar armas NBQ, dijo el secretario de Estado: nucleares, químicas o bacteriológicas. Son baratos, fáciles de manejar y letales.

Estamos antes una tecnología fascinante que para el periodismo es toda una habilitad fantástica, pero que como cualquier nueva tecnología, puede causar estragos.

Los gobiernos no saben muy bien cómo legislar los drones, pero por si acaso, están aprobando leyes y reglamentos para controlarlos, lo cual hará más difícil el trabajo de los periodistas.

Desde el punto de vista tecnológico, se hacen cada vez mejores y más ligeros drones. La batería por ahora dura entre 7 y 25 minutos, pero se supone que ese obstáculo se irá resolviendo. Dará más amplitud a las imágenes de los periodistas, pero los terroristas tendrán más capacidad para sus atentados.

 

 

Digamos la verdad: España olvidó a Cervantes pero este Lord inglés lo rescató

24 abril 2016 - 12:09 - Autor:

En 1697 se inauguró la nueva y actual iglesia de las Trinitarias de Madrid, en medio de unos fastos que reunieron a lo mejor de la Corte del reino de España. Se pronunciaron hermosos discursos, y por la noche hubo ‘fuegos y luminarias’. Pero como recuerda Astrana Marín, el mayor historiador de la vida de Cervantes, “nadie recordó que en aquel recinto venerando, y sin lápida que lo identificase, dormía su último sueño el autor”. Nadie mencionó a Cervantes.

Se había dejado de imprimir el Quijote. Ya no le interesaba a nadie.

En 1738, Lord John Carteret, ministro del rey de Inglaterra (arriba, el cuadro pintado por William Hoare), tuvo la ocurrencia de completar la colección de libros de caballerías de la reina Carolina con uno por el cual sentía una devota admiración: Don Quijote.

Como Lord Carteret era un fiel hispanista y amante de la lengua española, de su propio bolsillo salieron los fondos que permitieron acometer una lujosa edición en castellano que estaría embellecida por hermosas ilustraciones y grabados.

De modo que, gracias a una reina soñadora y a un Lord muy culto, emergieron de las imprentas del librero londinense Jacob Tonson los ejemplares en cuatro tomos del Quijote -en español- que detonaron definitivamente el interés por Cervantes en Europa.  (En la imagen de la derecha, el original).

“Fue el pistoletazo de salida de Cervantes”, dice Antonio Barnes, filólogo y profesor de Humanidades de la Universidad Internacional de la Rioja. “La gloria de Cervantes vino de fuera”.

La obra impactó en los intelectuales británicos como Fielding y Sterne, los cuales la calificaron como una novedosa modalidad de las obras épico-clásicas, comparable a las grandes obras literarias de la historia y, desde luego, una sátira contra los vicios y costumbres de la humanidad. Y todos cayeron rendidos ante la potencia simbólica de Don Quijote, el personaje.

El interés por Cervantes fue en aumento. Después de los ingleses vinieron los románticos alemanes, pues elevaron al Quijote al rango de obra inmortal.

Los hermanos Friedrich y August Wilhelm Schlegel definieron al Quijote como “modelo de novela”, y la novela, como “patrimonio de los españoles”, además de ser género literario romántico por excelencia.

Fue Friedrich quien dijo que de Cervantes “hay que haber leído, y por lo tanto traducido, o todo o nada. Su hermano August Wilhelm Schlegel proclamó que Don Quijote era “la obra perfecta del arte romántico culto”.

Fue a principios del siglo veinte cuando la obra cumbre de Cervantes tomó impulso en España y se convirtió en la médula espinal de ‘lo español’. En 1905 se celebró a lo grande el tricentenario de la publicación del Quijote, y en 1916 se aprovechó aún más el aniversario de la muerte del escritor.

Había una razón psicológica nacional: era una terapia para un país que con la caída de Cuba, sentía haber perdido su empeño universal. “Se multiplicaron las ediciones, las cabalgatas y las iniciativas ornamentales y museísticas, pues aquellas conmemoraciones cervantinas debían regenerar a la nación humillada en el desastre de 1898”, decía en El País el historiador Javier Moreno Luzón.

El Quijote se introdujo en las aulas con ediciones infantiles. “Se ordenó que las jornadas escolares comenzaran con la lectura y comentario de fragmentos de la obra”, dice Moreno, costumbre que prosiguió durante muchas décadas y hasta los exámenes de bachillerato no se podían dar por culminados sin una lectura analítica del Quijote.

En 1930 se fijó el día 23 de abril –aniversario de la muerte de Cervantes- como el Día del Libro, y en esa efemérides de 1976 se instituyó el Premio Cervantes para premiar a los mejores autores mundiales en castellano como acaba de serlo el mexicano Fernando del Paso. Posteriormente se adquirió la costumbre de leer ininterrumpidamente el Quijote el 23 de abril en el Ateneo de Madrid por personajes conocidos y gente del pueblo. Se tardan 48 horas.

Pero digamos la verdad: España olvidó a su escritor. Y lo siguió olvidando. La prueba más incontestable es que no fue hasta hace dos años que se empezaron las investigaciones para saber si su tumba estaba en el convento de las trinitarias. Como tuve el privilegio de participar de cerca en esa investigación, pude escuchar muchas veces el siguiente comentario: “¿Y qué interés tienen sus huesos?”.

(Todo esto lo cuento en el libro: “Cervantes: 400 años en Objetos Perdidos”)

-No te avergüences si no has leído el Quijote: he aquí la explicación

-El triste final de la investigación de la tumba de Cervantes

No se avergüence si no ha leído el Quijote: tiene su explicación

23 abril 2016 - 8:44 - Autor:

En teoría, todo español debería haber leído el Quijote, pero casi nadie lo ha hecho. No se avergüence si usted es uno de ellos. Tiene una explicación: Don Quijote de la Mancha es un libro difícil de leer por muchas razones.

La primera es que está escrito en español del siglo dieciséis. De hace más de 400 años. ¿Sabe usted lo que significan “duelos y quebrantos”? Pues era un plato típico de entonces que usted también reconocería a simple vista. Huevos con torreznos.

Para adaptar la lectura del Quiijote a nuestros tiempos modernos, el escritor Andrés Trapiello hizo una versión que pueden adquirir en cualquier librería y que es fantástica. (Pinchen aquí para descargar el primer capítulo).

En tiempos de Cervantes no solo había palabras diferentes sino que no había ni ortografía española. La prueba es que el Quijote está lleno de defectos ortográficos. La primera frase tiene una coma sobrante pues dice: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco, y galgo corredor”. (Pinchen aquí para leer la primera edición interactiva).

Entre “flaco” y la conjunción ‘y’ alguien puso entonces una coma que debe ser suprimida. Y así hay cientos de defectos a lo largo de las páginas del Quijote. (La reproducción de arriba es del primer capítulo original)

La segunda razón por la cual el Quijote es difícil de entender es que las oraciones son muy largas. Hace un año, pedí a un informático llamado Diego Buendía que me calculase mediante un algoritmo cuál era la frase más larga del libro y encontró una en el capítulo XXXII de la segunda parte del libro. Se tarda casi minuto y medio en leerla. Para cuando uno ha terminado, ya se ha olvidado del sujeto y del sentido. No pongo aquí la frase porque es infinita pero la añadí en un libro que escribí sobre Cervantes y la búsqueda de su tumba perdida. (Pinchar aquí)

Solo por esas dos razones, cognitivamente hablando, Don Quijote de la Mancha no es un libro fácil de comprender. Pero hay otra razón de peso: es un libro muy largo. Contiene más de cien capítulos y puede llegar a mil páginas.

Pero, ¿por qué hay que leerlo? Porque fue un libro revolucionario y porque contiene dos personajes tan definidos, Don Quijote y Sancho, que cualquier persona podría reconocerlos de lejos aunque estuvieran en siluetas.

Y revolucionario porque  los eruditos coinciden en que fue la primera “novela moderna”. ¿Qué quiere decir eso? Hasta entonces, las novelas estaban llenas de héroes que luchaban contra enemigos descomunales y fantásticos, pero esta era la primera en que un hombre de carne y hueso “normalito” (aunque un poco friki), se enfrenta a cosas cotidianas que él piensa que son descomunales, como los molinos de viento. Don Quijote representa la lucha del idealismo contra la triste realidad (Sancho). Es casi la base de la vida.

Revolucionario porque Don Quijote va evolucionando a medida que transcurre la novela en el sentido de que se hace más sabio, y poco a poco distingue la realidad de sus sueños. El cine moderno consiste en personajes que evolucionan a lo largo de cada película.

Hace unos años, se preguntó a los escritores más sobresalientes del mundo cuál era la mejor novela de la historia y casi todos apuntaron a Don Quijote. Y aquí viene la paradoja.

Para un extranjero es más fácil entender el Quijote que para un español, porque al traducirse a otras lenguas, se actualizan los significados de modo que “duelos y quebrantos” en inglés son scraps, es decir,”sobras”. Lo mismo sucede en alemán, donde  jämmerliche Knochenreste son “restos de huesos”. Poco que ver con el original de “huevos y torreznos” pero inteligible para los germanos e ingleses.

Por eso ha sido tan valiosa la versión del Quijote realizada por el escritor Andrés Trapiello pues ha sustituido los viejos significados por los nuevos, de modo que uno lo puede leer la obra entera diciendo a cada rato ¡aleluya!. Muchos le han criticado por descastar así el original, pero yo creo que es una obra paralela, una versión, un trabajo extraordinario.

Hace años, el escritor italiano Alessadro Baricco transcribió una versión moderna de La Iliada tratando de hacerla más comprensible. Y lo es. La original, siento decirlo, es casi inabordable. Baricco la hizo accesible para la mayoría. Para los jóvenes.

Don Quijote de la Mancha, en cambio, no es un libro juvenil. Es un libro para una persona de más de veinte años, un adulto. Hay que leerlo con detenimiento y con un lápiz para subrayar algunas frases porque contiene reflexiones sobre la condición humana, la verdad, el egoísmo, la soberbia, la historia, la técnica y muchas cosas más.

No es tanto un libro de aventuras como de reflexiones. Por eso nunca he entendido cómo se ha podido llevar al cine.

Hoy se cumplen 400 años de la muerte de Cervantes. En realidad murió el 22 de abril de 1616 pero su entierro tuvo lugar el 23 y esa es la fecha que aparece en el documento de inhumación.

Fue la obra que le hizo famoso y le sacó de la penuria. Pero él pensó que la mejor obra fue Persiles y Sigismunda, un libro que acabó de escribir pocos días antes de fallecer.

En resumen, no creo que haya que avergonzarse de no haber leído el Quijote. Pero sí creo que todo español debería proponerse en algún momento de su vida leer el Quijote con paciencia y con un espíritu reflexivo. Tomarse su tiempo. Lo disfrutará.

 

La prensa aupó a Pablo Iglesias y ahora nos paga con insultos

22 abril 2016 - 9:10 - Autor:

 

 

La cadena conservadora de televisión Intereconomía invitó hace años a Pablo Iglesias a participar en los programas de El Gato al Agua, gracias a lo cual empezó a ser conocido este profesor de políticas.

Aunque Intereconomia tenía una pequeña cuota de mercado de televisión, le dio una gran proyección porque ese programa era visto por mucha gente influyente. Luego, su partido ganó cinco escaños en las elecciones europeas de mayo de 2014. Le ayudaron los periodistas, que le veían como un gran comunicador y buen polemista.

Poco después de la victoria de Podemos en esas elecciones, la inmensa mayoría de los analistas políticos lo acogió como algo novedoso, un político con gran fuerza oratoria y con una extraordinario carisma. Yo mismo escribí: “Pablo Iglesias es el mejor comunicador político de este país”. Sigue siendo un gran comunicador porque no hay día en que no esté en las portadas o abra los informativos, aunque sea con extravagancias. Decía Oscar Wilde que “hay algo peor que hablen mal de ti y es que no hablen de ti”.

Todo los medios dedicábamos paginas o espacios en TV a hablar de Pablo Iglesias porque siempre tenía algo que decir que atrapaba a la gente. O provocaba.

Y ahora resulta que Pablo Iglesias dice que los periodistas no le queremos. Dice que la mayor parte de los profesionales que siguen a Podemos “habla mal de Podemos”. Más o menos que somos unos pelotas con nuestros medios, y que alguien nos ordena dar caña a Podemos. Es lo que ha dicho de un periodista de El Mundo.

¿No será que hablamos mal de Podemos porque Pablo Iglesias es malo?

No me refiero a malvado sino a que hace las cosas mal. ¿Qué es lo que ha hecho mal?

Si te alías con los mismos que apoyaron a el terrorismo de ETA, ¿cómo quiere que le califiquemos? ¿Micky Mouse? Si tus alcaldes izan la bandera republicana y repudian la constitucional, ¿qué decimos? ¿Qué gran idea has tenido, Pablo?

Si elogias el régimen venezolano, el más abominable régimen de América Latina en estos momentos, ¿qué respondemos? ¿Decimos que en Venezuela existe una democracia ejemplar y que los supermercados están llenos?

Si apoyas a un representante de Podemos que agredió a un concejal socialista, ¿te felicitamos por tu atinado concepto de las relaciones humanas?

Si sales en un mitin al lado de la bandera de la URSS con una imagen de Lenin, ¿nos tronchamos de la risa?

Pablo Iglesias sale en los medios igual que Donald Trump en Estados Unidos: porque siempre dirá o hará cosas que son ‘alimento’ para los medios. Como Trump, Pablo se queja de que los medios tergiversan lo que dice y lo que hace. ¿En serio?

A ver: ¿cómo vamos a interpretar el hecho de que Pablo Iglesias presente un libro en la Facultad de Filosofía  de la Complutense, y ponga a parir a un colega porque no cuenta lo que a él le gusta? Ni a Luis Bárcenas, ni a Rita Barberá, ni a la infanta Cristina le gusta lo que dicen los medios, pero los medios dicen lo que ellos representan.

No, Pablo: si no tienes un buen director de comunicación, es quizá por tu soberbia. Hace unos meses, cenando con un periodista de izquierdas, que apoya a Podemos y que conoce a Pablo como la palma de su mano, me dijo que el gran problema del líder de Podemos es su soberbia. Se quiere más que Narciso ante el reflejo de su cara en el agua.

La prensa le ayudó a darse a conocer y ocupa más espacio en la prensa, en la radio y en la televisión que otros líderes que consiguieron más votos. Incluso tiene más espacio que el presidente del país. Lo que pasa es que su treta es aparecer en los medios, como Nicolás Maduro, y hacerlo muchas veces mediante la provocación, los insultos o las extravagancias.

Ahora Pablo nos paga con insultos porque no le hacemos la pelota. Vaya.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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