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¿Qué parte no entienden quienes defienden a los anarquistas detenidos?

11 febrero 2016 - 23:47 - Autor:

Puse en Twitter la noticia de que  uno de los titiriteros pertenece a un grupo anarquista que visita a los presos de ETA, a lo que una internauta me respondió: “¿Y?”, mientras que otro argumentó que “el cura de mi pueblo,mi hermana y mi amigo Fernando también son de una organización que visita cárceles:La iglesia católica. ¿Y?”.

¿En serio piensan que es normal?

Hagamos retroceder la moviola. Un grupo de padres que estaban con sus hijos contemplando una función de titiriteros en un barrio de trabajadores de Madrid denunció que en el acto se veían cosas como una violación, un asesinato, un aborto y una persona con un cartel de Gora alka-ETA.

No fue la policía quién se movilizó sino gente del pueblo. Eso para empezar.

Cuando supe que les habían llevado ante el juez pensé que era una forma de decir en alto: “Con el terrorismo no se juega, chicos”. ETA ha asesinado a casi mil personas, ha aterrorizado a este país y ha sido la mayor lacra y preocupación de los españoles durante décadas. No hay que pasar ni una, como en cualquier país civilizado. Menos aun ahora, que otros grupos terroristas están haciendo estragos en Europa.

Luego, cuando me enteré de que iban a encarcelar a los titiriteros durante tres días, me dije: “Caramba, me parece excesivo. Basta con asustarles”. Pero claro, el tonto era yo. Porque no eran unos jóvenes haciendo trastadas de forma inconsciente como el que se vistió en Galicia de carnaval con el cartel de Gora alka-ETA. No.

Pertenecían, como informaba eldiario.es. a un grupo anarquista y lo que deseaban representar no era para niños sino para mayores. Un portavoz de CNT explicó al periódico que la obra tenía un contenido anarquista e ideológico.

Si fuera para adultos, nada que objetar. Pero ¿para niños? ¿Es que no los veían? Pues son unas cositas bajitas que están todo el día dando saltitos.

Pero no quedó ahí. Luego, la agencia Servimedia publicó que uno de los anarquistas visitaba a presos de ETA y a dos anarquistas italianos detenidos por asesinar a policías.

Pues bien, para algunas personas, hacer esas visitas es normal. ¿Perdón? Podría ser normal si se trata de una ONG que visita a Francisco González, corrupto del PP, o que ha visitado a Luis Bárcenas, corrupto del PP. Pero se da el caso de que este titiritero visitaba a presos de ETA asesinos y a anarquistas asesinos.

La diferencia es abismal.

¿Saben cuál es el problema? Muy sencillo: si los titiriteros hubieran representado un golpe de estado con Tejero y contra el Parlamento, poniendo un cartel que dijera ‘Todo el mundo al suelo, pum’, y se burlaran de los partidos políticos y enalteciera a la Guardia Civil en nombre de Tejero, entonces los mismos que ahora dicen ‘¿y?’ dirían que es un atentado a la democracia.

Siempre lo mismo. Los defiendo si los titiriteros son ‘de los míos’. Y ataco, cuando ‘no son de los míos’.

¿Quieren pruebas?

Cuando Jordi Evolé hizo un programa sarcástico simulando que el 23F fue un montaje, mucha gente –los mismos que hoy defienden a los titiriteros– se enfadó con el periodista catalán porque trivializaba el 23F y el intento de golpe de Estado. Con aquello no se debía jugar.

Se armó un escandalazo. La diferencia es que Jordi no quería trivializar nada, ni defender el golpismo. Solo denunciar la falta de transparencia respecto del 23F, un hecho del que no se habían desclasificado muchos papeles.

Pero en el caso de los titiriteros anarquistas, el espectáculo solo era una herramienta ideológica. Ellos tenían y tienen un fin muy concreto. ¿Qué parte no entienden todavía quienes les defienden?

 

Lo peor que puede pasar a los empresarios está pasando: ‘incertidumbre’

7:43 - Autor:

A mediados del año pasado, los empresarios tenían una proyección optimista para 2016. La gente compraba coches, prendas, casas, iba a los restaurantes, a los cines, a las fiestas… Por lo tanto, los empresarios vendían coches, prensas, casas, menús, películas y copas.

El crecimiento económico iba a un ritmo tan increíble que no se lo creía ni el propio ministro de Economía. Por eso los empresarios pensaban que 2016 sería un buen año.

De repente, tras las elecciones del 20 de diciembre, hubo un cambio de ritmo. No un cambio macroeconómico sino emocional. Los empresarios han paralizado contrataciones, inversiones y proyectos. Han puesto los planes en el congelador. No se fían de la situación. No solo no hay un gobierno sino que muchos se preguntan cómo será y qué hará el próximo gobierno:  ¿me aumentará los costes?

Hace poco pregunté a un abogado que lleva la contabilidad de varias pymes. ¿Cómo está la situación? Y me dijo eso exactamente: “Mis clientes están congelando sus planes”.
No me gusta caer en el catastrofismo, pero hay ciertos datos preocupantes. Muchas empresas de externalización han aumentado su actividad. Eso parece bueno pero cuando se ve por qué, la cosa cambia.  ”Las empresas necesitan resolver la demanda inmediata de empleo porque les va bien, pero no quieren cargarse de costes en medio de esta incertidumbre. Por eso están acudiendo a las firmas externas”, me dijo un especialista.
La prueba es que una de estas firmas de outsourcing se puso a contratar universitarios por decenas para cubrir la inmediata demanda de otras  empresas españolas de tamaño medio. Estupendo para los chicos, pero son contratos basados en el miedo.
Una de las pistas más extrañas de lo que está pasando es el Indicador Sintético de Actividad (ISA). Ha dejado de publicarse en la página del Ministerio de Economía y Hacienda. El ISA es como la bola del adivino porque predice con enorme exactitud dónde va estar la economía española en los próximos seis meses. Puede sonar a conspiración del silencio, pero lo cierto es que el ISA se ha desvanecido de las pantallas.
Lo peor para los empresarios es la incertidumbre. Esta inseguridad en el futuro es mortal en unos momentos en que se empezaba a abandonar tímidamente el miedo biológico a otra crisis.
Y encima todavía sin gobierno. Sin plan, Sin futuro. En serio, no quiero ser catastrofista…

¿Por qué la izquierda es rebelde y la derecha es fiel? Ventajas e inconvenientes

10 febrero 2016 - 8:24 - Autor:

 

¿Por qué la izquierda es rebelde y la derecha es fiel? Me refiero a los votantes, a los militantes, a los grupos y formaciones, a los miembros del partido. ¿Por qué?

Los sociólogos dicen que hay una actitud natural en el votante del conservador: no sólo suele ser más fiel a su partido, sino que es más fiel a la pirámide de mando. Hay que obedecer al jefe. Quizá no tenga la razón. Quizá sea un memo. Pero es el jefe y hay que apoyarle y seguir sus instrucciones. Es el principio de la autoridad. Apoyar a todos los jefes. Al principio se puede debatir cualquier cosa, pero una vez tomada una decisión, se obedece al responsable. Es su forma de entender la democracia.

¿Cuáles son las razones de este comportamiento? Puede ser porque el votante medio se haya educado en colegios concertados o privados donde impera más un sistema jerárquico; puede ser que provengan de familias más católicas donde la religión impone cierta disciplina (en misa, nadie levanta la mano para opinar); o puede ser que provengan de familias militares, donde la disciplina no se discute; o bien de pymes donde la propia supervivencia de la empresa distribuye roles con estructuras de mano y obediencia porque si no, eso no funcionaría…

El caso es que el votante conservador suele comportarse con más disciplina. No hay asambleas para decidir hasta el color de las cortinas, no hay agrupaciones que discutan día y noche las reglas, no hay debates ni mociones para reformar los estatutos. Hay lo mismo que en todos los partidos: rumores, críticas, cabreos, puñaladas grandes y pequeñas… Pero a la hora de ponerse a trabajar, se hace lo que dice el jefe. Es un modelo más operativo porque está más unido. Su lema podría ser la frase de Goethe: “Prefiero la injusticia al desorden”.

Pero es un modelo que puede degenerar en servilismo. La famosa obediencia ciega. Tanta fidelidad al jefe puede conducirles al abismo si el jefe se vuelve loco. Pero tiene la ventaja de que no hay que estar todo el día fundando el propio partido.

¿Y qué pasa en la izquierda? Para empezar, es un voto más infiel. Cuando el elector está desencantado, deja de ir a las urnas. Se produce más abstención, y entonces gana la derecha.

El activista, miembro del partido o militante de base, es partidario de organizarse en asambleas para que se escuche su voz. Impera el principio de igualdad: una voz vale como la de cualquiera. Y sí: se puede discutir de todo. De hecho se discute de todo, desde las cortinas, hasta los estatutos, o las iniciativas.

Todos participan en movimientos asamblearios donde, para ellos, se ejerce la verdadera democracia: debates, discusiones, propuestas, nuevas discusiones, propuestas nuevas, aclaraciones, mociones, reconsideraciones… Y sobre todo, votaciones.

Las bases están permanentemente alertas, vigilando lo que se hace ‘allí arriba’. Para empezar, porque no están dispuestos a que nadie les pise ni abuse de sus derechos. Este régimen se traduce en una movilización permanente, más activismo de base, más implicación de los militantes, más acción.

Las razones que hay detrás de todo esto pueden ser los colegios y universidades públicas, donde no hay unas creencias fundamentales, sino un servicio educativo; las familias más laicas; las clases más trabajadoras porque son más débiles y suelen estar más sindicadas en las empresas para defender sus derechos…

El inconveniente es que esos movimientos y partidos están permanente sentados sobre una bomba: agrupaciones que se rebelan, otras que se desvinculan, otras que se oponen al mando central… Lo que les da su esencia activista y democrática, es lo que les impide permanecer unidos con el mismo pegamento que los conservadores. Es un modelo menos operativo. Pero tiene la ventaja de que el jefe no hace lo que le da la gana sin consultarlo, todos son iguales y no existe servilismo.

Si uno echa un vistazo a la política española ahora, comprueba que en el PP, a pesar de la situación, se escucha que nadie discute a Mariano Rajoy. Discutir en el sentido de que es el líder, el mejor candidato, y el que debe ser presidente.

Si ponemos el caso de Ciudadanos, que es un partido más centrista alimentado con votantes y militantes del PP desencantado, se sigue el principio de fidelidad a la jerarquía. Se puede discutir y debatir, pero cuando no hay una permanente rebelión de las bases.

En el caso del PSOE, existe el claro desafío de Susana Díaz al secretario general, Pedro Sánchez. Es más, el Partido Socialista de Cataluña en realidad es ‘otro’ partido. Y el resto de los representantes están agrupados en federaciones, que en teoría, son independientes.

En el caso de Izquierda Unida, ha habido rupturas tan fuertes como la Federación de Madrid que se disolvió tras la expulsión en masa de los militantes por rebeldes. Les pasó lo mismo en con Ezker Batua, la federación vasca, de la que se desvincularon en 2011.

Y en el caso de Podemos hay un verdadero incendio: Cantabria y Galicia lo llevan dos gestoras porque no hay un jefe; Cataluña está a la espera de celebrar primarias para elegir jefe; Rioja no tiene jefe porque fue destituido; las alianzas con las Mareas y Compromís se tambalean porque cada una ‘tiene su voz’ y quiere hacer valer su fuerza.

Como diríamos vulgarmente, parece una jaula de grillos.

Lo curioso es que esto recuerda mucho al esquema de la Guerra Civil. Cuando estalló la contienda, había en ambos bandos grupos diferentes con su propio poder. En el bando franquista, se unificaron y se hizo caso al principio de que ‘el jefe es quien manda’. Eso les ayudó a estar mejor organizados, como muestra el libro de José Angel Sánchez-Asiain sobre La financiación de la Guerra Civil.

En el banco republicano, estaban en constante rebeldía. Todos querían mandar, todos querían dirigir, y algunos casos terminaron en purgas internas, como muestra cualquier libro de historia.

En resumen, no hemos cambiado nada.

 

-Un libro escrito por un banquero explica por qué Franco ganó la Guerra

Pedro Sánchez presenta un programa para desactivar la bomba de Podemos

9 febrero 2016 - 8:15 - Autor:

La presentación del “Programa para un gobierno reformista” que presentó ayer el PSOE parece haber girado las cosas. Es un programa socialista moderado con más preocupación social, lucha contra el paro, reforma de la ley de Educación, y retirada de la reforma laboral, pero donde apenas se habla de posibles referendums de independencia ni se traspasan líneas rojas.

Ideal para pactar con Ciudadanos. Pero hay algo más. Es un programa para no asustar al PP porque no es nada radical. A estas alturas, los españoles prefieren un pacto entre PSOE y Ciudadanos, como mostraba una encuesta reciente de El País. Hasta el mundo del Ibex35 lo prefiere, y, como decía ayer una información de Casimiro García-Abadillo, presionan al PP para que no siga Rajoy. Si el PP se abstiene en la votación, Pedro Sánchez sería elegido presidente de Gobierno.

Con ese programa, Pedro Sánchez podría sacar adelante muchas medidas que quiere el electorado del PSOE y de Podemos, pero sobre todo, contra las que no se opone casi nadie: medidas antidesahucio en casos extremos, dación en pago, plan de choque contra la pobreza, negociar con Bruselas las condiciones de nuestro déficit…

Además tiene la ventaja de desactivar para Sánchez la bomba de Iglesias.

Es decir, Podemos no podría oponerse en el Congreso a estas iniciativas que ellos mismos defienden en su programa. Ya lo dijo Pablo Iglesias. Parece un programa de Podemos. Pero en el fondo les gustaría que fuera un programa más radical. No lo es. Pero no tendrán más remedio que votarlo, y al hacerlo ellos mismos cortarán el cable rojo y se desactivarán. El PSOE volvería a liderar la defensa del estado de Bienestar. Volvería a recuperar los votantes que perdió en la sangría del 20D.

Puestos a elegir, para los empresarios, es el mal menor. Entre el PSOE y Podemos está claro que prefieren el PSOE aliado con Ciudadanos formando un gobierno estable, y a Podemos en el banquillo. Con la economía en riesgo de perder lo ganado hasta ahora, la bolsa en caída libre y la prima de riesgo disparándose, los mejor para ellos es esa alianza PSOE-Ciudadanos.

Los empresarios no quieren ni de lejos oír hablar de Podemos, sobre todo sabiendo que es el mismo partido que apoyó un movimiento que ha pulverizado uno de los países más ricos de América: Venezuela.

Esto NUNCA pasó en la gala de los premios Goya 2016 (y no pasará)

7 febrero 2016 - 19:59 - Autor:

Imaginen.

Estamos en la gala de los premios Goya 2016.

Salen dos reconocidos actores al escenario y presentan a los nominados para el premio a la mejor película. Al final abren el sobre y anuncian:

-”La vida de Ander”. Aplausos del público.

Mientras el productor sube al escenario, el locutor de TVE cuenta que la película narra la vida de un modesto funcionario en Rentería durante los años del plomo de ETA. El rodaje fue difícil porque el equipo sufrió  la constante amenaza de los aberztales por querer rodar en escenarios naturales. El productor dice: “Gracias. Este es un premio a la libertad de expresión y a la resistencia de los vascos contra la opresión del terrorismo etarra”.

En un momento, el presidente de la Academia de cine, Antonio Resines, da su discurso. “¿Sabíais que los dos mejores años del cine español han sido 2014 y 2015, justo en los que el IVA subió al 21%? Amigos, eso demuestra que si hay buenos guiones, no importa si  el IVA es del 21% o del 4%”. El público estalla en aplausos.

También se anuncia el premio al mejor director. Se trata de Juan Gómez Salim, un hispano sirio que explica en una cinta dura y realista, la extorsión a que son sometidas las mujeres en ciudades conquistadas por el Estado Islámico. Gómez Selim confiesa: “Mi hermana fue una de las víctimas. Nunca más la volví a ver. Esta película la hice en homenaje a ella”. En la película hay decapitaciones de periodistas occidentales y asesinatos de niños cristianos.

El público llora mientras aplaude. El locutor comenta que la película narra la historia de Fátima, una chica secuestrada por los radicales islámicos, que acaba siendo usada como objeto de placer entre los musulmanes radicales. Las cámaras captan la imagen del publico moviendo la cabeza de un lado a otro. Todos están conmovidos… y algo acojonados porque en la fila 11 hay un tipo con pintas raras que entró con una mochila.

La gala sigue.

Esta vez toca el premio al mejor documental de dibujos animados. Gana el Goya uno titulado “Títeres sin cabeza”. Es una historia alocada y simpática sobre unos títeres en busca de sentido. Lo mejor vino después. El presentador Dani Rovira, se sentó en la escalera al lado de la alcaldesa Manuela Carmena, y le dijo: “A lo mejor usted hubiera preferido unos dibujos animados con violaciones  y asesinatos. Lo que pasa es que eso está clasificado como cine X, y no entra en los nominados”. La alcaldesa mira a otro lado. El público patea en las gradas y silba apoyando al presentador, pero la verdad es que se ha pasado un pelín. Manuela no merece eso.

Pero como el presentador estaba en un subidón, se situó esta vez al lado de Penélope y Bardem (momento de la imagen de arriba). Y les dijo: “Vosotros que defendísteis a Palestina en Hollywood, y ahora estáis preparando una película sobre el régimen de Kim Jong-un, de Corea del Norte, ¿es verdad que denunciáis el uso de armas nucleares por Corea del Norte y sus amenazas con misiles de largo alcance?”. Los actores revelaron que  sí, y que en su película, Kim no muere como en la de James Franco, “pero queda medio tonto que es lo que merece”, dijeron. Mostraron a las cámaras una pegatina que dice: “Kim: no a tu guerra”. El público se tronchó de la risa.

Toca la mejor película extranjera. El Goya va para “Amor entre rejas”, del venezolano Agustín Montenegro. El guión está basado en la separación que vivieron Leopoldo López, candidato por el partido socialdemócrata Voluntad Popular, y su mujer, Lilian Tintori. Encarcelado mediante tretas ilegales del presidente Roduro (un personaje parecido a Maduro), Leopoldo resiste la duras prisiones chavistas pero, al final, el amor entre los dos triunfa sobre la maldad. Entre el público da la casualidad de que está Lilian Tintori, que grita, ¡vivan los españoles, viva los premios Goya! El público sonríe y aplaude. (La película está nominada a los Oscar de Hollywood también). El representante de Podemos, Pablo Iglesias, traga saliva y las cámaras registran ese instante.

Uno de los momentos ‘salidos de tono’ de la gala lo protagonizó el rebelde actor catalán Pere Bellaterra, que denunció la corrupción de los partidos: “Los pagos de Irán a líderes de Podemos, pasando por los EREs del PSOE, al 3% de Artur Mas, todo está podrido. ¿Para cuándo una película sobre la corrupción?”, gritó.

A mucha gente en Twitter le molestaron estos comentarios pues comentaron que una gala no se puede politizar. Pero la verdad es que es inevitable que se politicen las galas de los Goya porque forman parte de la libertad de expresión inalienable del pueblo español que debe dar cuenta de las iniquidades… ¿Cómo? ¿Que eso no pasó en los Goya?

Pues qué chasco. Yo pensaba que era gente valiente que denunciaba con socarronería los abusos del sistema, desde la dictadura del fusil de ETA en nuestra historia reciente, hasta la brutalidad del Estado Islámico o la opresión en Venezuela. De hecho, en otras ediciones había atacado la corrupción del PP, la Guerra en Irak, el IVA, los recortes, al ministro Montoro…

Bueno, yo esperaba eso.

 

El ‘actor revelación’ de los Goya muestra lo que vale tener una oportunidad

9:01 - Autor:

Bastaron unos segundos en pantalla de los nominados al premio ‘actor revelación’, para saber que el Goya iba a ir a un joven de 19 años. Miguel Herrán.

Mientras el chico subía al escenario entre sollozos, el locutor de TVE recordó su vida. Miguel Herrán era un chico sin ganas de estudiar, sin futuro, sin ánimos, y un día un director llamado Daniel Guzmán se lo encontró por la calle, y le dio la oportunidad de ser actor. Aquello cambió radicalmente la vida de aquel chico.

Ese es el drama de este país. Millones de jóvenes españoles están ahora esperando una oportunidad. Unos porque no tienen empleo. Y otros porque tienen un empleo donde están infravalorados. ¿Cuántos de ellos se cruzarán con una persona que les ofrezca un cambio radical en su vida?

Pues sí, a veces sucede, como le ha pasado a Miguel Herrán. Pero además el chico hizo algo que se nos olvida a muchos: agradecer a quienes nos apoyaron y los dieron una oportunidad. Miguel no se olvidó de la persona que le sacó de una vida sin futuro. Se volvió hacia el director Daniel Guzmán y le dijo:”Me has dado la vida, Daniel. Yo era un chaval sin ilusión, ni ganas de estudiar, ni nada”. Luego dijo que agarraría “esta vida nueva como si no hubiera otra”.

¿Cuántos de nosotros hemos dado las gracias a los que nos dieron una oportunidad?

Los errores de Manuela Carmena están haciendo grande a Ana Botella

6 febrero 2016 - 9:54 - Autor:

 

Algunas cosas que están pasando con la alcaldía de Manuela Carmena y con su equipo son tan irrisorias o asombrosas que  acabarán haciendo grande a su predecesora, Ana Botella, criticada duramente por los medios, por los madrileños y hasta por su partido.

¿Qué errores está cometiendo Manuela Carmena y su equipo?

-El ayuntamiento no tiene nada digno de mención para celebrar el 400 aniversario de la muerte de Cervantes.

-En la cabalgata de los Reyes Magos disfrazó a los emisarios de Oriente como si estuviéramos en carnaval. Más que una cabalgata, parecía una reunión de la ONU, porque Carmena deseaba honrar a la ‘multiculturalidad’ e hizo desfilar representantes de muchos países y culturas. En la misma cabalgata prohibió que pasearan unos gansos porque se estresaban.

-Se han dedicado a cambiar nombres de calles símbolos  del régimen franquista, incluyendo a víctimas de la guerra. Si alguien tiene dudas de que hay una enorme revancha, basta con ver que no se ha tocado la estatua de Francisco Largo Caballero, líder del PSOE que intentó dar un golpe de estado en 1934.

-Ha permitido la celebración de un guiñol donde los títeres violaban, asesinaban y daban goras a ETA.

-Propuso un concurso para motivar a los niños a que recogieran las colillas de cigarrillos para colaborar en la limpieza de Madrid.

-No hay un gran plan para crear empleo: la alcaldesa tiene todo el derecho de paralizar un proyecto empresarial del tamaño de la Operación Chamartín que pretende crear 120.000 empleos, o las inversiones de Wanda, pero ¿tiene alternativa?

-Apenas ha reducido la deuda. La anterior alcaldesa redujo en 2.000 millones, la carga que le había dejado Ruiz Gallardón.

-No hay grandes iniciativas de zonas verdes para la expansión de los madrileños: la anterior alcaldesa inauguró el segundo mayor parque de la ciudad, en Valdebebas. Carmena se conforma con abrir el Paseo del Prado para peatones.

-Apenas tiene iniciativas medioambientales contra contaminación: la anterior alcaldesa creó el primer gran parque de bicicletas. En cambio Manuela Carmena plantea impedir el tráfico de coches en la ciudad cuando se disparen los niveles de contaminación.

Los errores son tan grandes, que hay un periódico que ha creado una sección titulada ‘Carmenadas’ para contar las meteduras de pata y los horrores de la nueva alcaldía.

Algunos representantes de Ahora Madrid, la coalición que gobierna el ayuntamiento, se quejan de que los medios atacan injustamente a la alcaldesa. Es lo mismo que decía Ana Botella.

La cara amable y el reverso tenebroso del novedoso periodismo de datos

5 febrero 2016 - 11:53 - Autor:

De todas las noticias e informaciones que se ven cada día en la prensa escrita, radiada o televisada, un número muy pequeño está basado en el periodismo de datos.  Apenas le sacamos partido a la era de la abundancia de bancos de datos.

Preferimos masticar los alimentos precocinados como las encuestas del CIS o las cifras del paro del INE. Los periodistas nos limitamos a cortar y pegar, o, como mucho, a echar un vistazo por ahí a ver si se nos ocurre algo imaginativo.

No sabemos sacar partido por varias razones: la primera es que eso lleva tiempo y cuesta dinero. Hacerse un reportaje sobre la relación entre el número de hipotecas  y los contratos a tiempo parcial cuesta tiempo y dinero. Es mejor sacar la nota de prensa de la Asociación Hipotecaria Española es cuestión de minutos. La que tienen todos.

La segunda es que no hay muchas ideas. He visto algunos reportajes sobre tratamiento de datos curiosos, pero la mayor parte pasa sin pena ni gloria porque no tienen mucho interés.

Luego viene el reverso tenebroso del periodismo de datos. Algunos reportajes basados en datos son tendenciosos, o el medio que lo publica hace una interpretación amarillenta. Hace tiempo, en el programa El Objetivo de Ana Pastor se examinó el déficit público de los últimos años para saber quién lo había hecho peor, y terminaron afirmando que España “no había cumplido en 2011″ porque en lugar del 6% llegamos al 9% “el año en que llega el PP al Gobierno”.

Bueno sí, el PP había llegado al Gobierno… en la última semana de 2011. Por lo tanto, ese déficit era del PSOE, no del PP.

Lo mismo pasa con lo contrario: otros medios hacen periodismo de investigación de datos escorándose a la derecha porque le conviene a sus lectores.

Es decir, el periodismo de datos en España tiene una cara amable y otra de reverso tenebroso.

Para mí lo peor no es tanto que algunos medios ofrezcan información falsa, sino que no hay periodismo de datos en profundidad ni hay enfoques novedosos. Desde el  portentoso banco de datos del INE hasta los del Banco de España, pasando por el sistema Pares, o la Hemeroteca Nacional, los fondos de Hacienda y las cuentas de los Ayuntamientos, tenemos unos archivos brutalmente buenos que apenas son explotados. Una de las razones por las que estamos en pañales es que tratar miles (o millones de datos), y sacar historias es costoso en tiempo y dinero. Los medios quieren resultados inmediatos, de modo que nos conformamos con leer las esquinas de los informes del CIS y poco más.

Pero hay un campo enorme de trabajo que roza las películas de espías. Por ejemplo, hay datos guardados en fortines inexpugnables como los de bancos haciendo operaciones en Panamá, o sociedades que cometen delitos. Para realizar ese periodismo de datos se han tenido que aliar periodistas con informáticos, digamos hackers, y romper códigos informáticos para llegar hasta el fondo. Ha sido el caso de los papeles de la lista Falciani, conseguidos por una agrupación de periodistas y expertos de varios países, y que se convirtió en una de las  mejores exclusivas del año de elconfidencial.com.

Hacer esto tiene sus límites legales. Hace unos días, pregunté a Paul Steiger, fundador de la web de investigación Propublica, que si sería capaz de aceptar los servicios de un hacker que rompiera códigos y penetrara en bases de datos, aunque fueras ilegal. “No lo haría si es ilegal”, afirmó con solidez. “Pero en su tiempo libre el hacker puede hacer lo que quiera”, añadió sonriendo.

Algunos medios ya han puesto en marcha master o estudios especializados en periodismo de datos: el master de El Mundo de Periodismo de Datos e Investigación, el master de Periodismo de datos del Centro Universitario Villanueva, el postgrado de la Universidad de Cataluña, el de Unir… Y colaboran gratuitamente con medios para producir reportajes de investigación de datos que están dando sus frutos.

Creo que ese va a ser el filón del futuro para las compañías periodísticas. Veo a periodistas trabajando como rastreadores de datos  y contadores de historias –las nuevas exclusivas–, para cualquier departamento de comunicación en empresas, agencias, consultoras y hasta partidos políticos y fundaciones. Será bueno para una profesión que ha perdido miles de empleos.

Ahora solo falta que la ley de Transparencia permita abrir más archivos del Estado para que ese periodismo de datos se convierta en un arma de la sociedad para vigilar y protegerse de los abusos del poder.

Anécdota: cuando se abrió el portal de Transparencia, el gobierno invitó a hacer preguntas y probar su eficacia. Todavía estoy esperando la respuesta a la mía.

 

 

 

 

 

 

 

Alfredo Serrano, un español convertido en el ‘Jesucristo económico’ de Venezuela

4 febrero 2016 - 9:08 - Autor:

Se llama Alfredo Serrano. Es de Cádiz. Lleva barba y pelo largo. Es licenciado en Económicas y Doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha escrito un libro titulado ‘El pensamiento económico de Hugo Chávez’. (En la imagen, Serrano es la persona que habla con Maduro).

Serrano es un economista tan influyente en Venezuela, que Nicolás Maduro lo calificó de “Jesucristo de la economía” por su aspecto y sus consejos. El actual ministro de Economía, Luis Salas, es discípulo del economista español.

¿Y qué piensa este economista de Venezuela?

Para empezar, que la humanidad ha visto “de una manera tan miope los logros de la última década ganada en Venezuela gracias a Chávez”, según informaba Abc.

¿Y cómo pensaba Chávez desde el punto de vista económico? Con un lenguaje académico y algo enrevesado, el propio Serrano lo explica en su blog en la web chavista Telesur, el canal de televisión creado por Chávez.

“Chávez construye su pensamiento económico en movimiento, en constante dialéctica situacional, con su entorno, con su pueblo, y con la Historia. Hugo Chávez conforma un pensamiento económico ecléctico que no puede ser encorsetado en ninguna corriente teórica preexistente”.

Según Serrano, la economía para Hugo Chávez tenía que ser muchas cosas: humanista, nacionalista, desarrollista, bolivariana, antineoliberal, poscapitalista y socialista del siglo XXI. “Es una economía que concede gran importancia a la transición, a la búsqueda continua para transitar virtuosamente de un estadio a otro”.

Sin llegar a explicar a fondo qué significa todo eso, Serrano insiste en “la complejidad y heterogeneidad constitutiva de su pensamiento económico, que el chavismo ha logrado erigirse también en una identidad económica”.

Con una serie de abstracciones, Serrano afirma que el pensamiento económico chavista se ocupa de “afrontar todas las tensiones existentes entre lo táctico y lo estratégico, entre las urgencias coyunturales (las necesidades del ahora) y las transformaciones estructurales (los desafíos del mañana)”.

Hay comentarios de Serrano que caerían dentro de la poesía, sobre todo cuando expresa que el pensamiento económico de Chávez tiene “influencias dispares, de infinitas lecturas, de sempiternos diálogos, de innumerables vivencias, y fundamentalmente, de mucho inconformismo y de gran compromiso por el cambio a favor de la mayoría social, a favor de su pueblo”.

En resumen, “para Hugo Chávez, además, la economía solo es posible cuando se práctica explicándola; es tan importante cada decisión económica como la forma de comunicarla para que todos la entiendan. No es una economía de expertos, es un paradigma económico que ha de ser transmitido a todo un pueblo mediante una pedagogía en busca de la emancipación social”.

Sin embargo, tras leer la explicación de Serrano, no queda claro cómo es la economía de Chávez. Quizá lo más destacado, es la explicación de las misiones, esas iniciativas sociales que llevaron médicos a los barrios pobres, los alfabetizaron y trataron de remediar su pobreza.

“Hugo Chávez siempre priorizó la economía del ahora. Esa economía centrada en afrontar las urgencias del ya se tradujo en la construcción de una suerte de Estado de las Misiones que supo exitosamente responder con eficacia e inmediatez para atender las necesidades del pueblo venezolano, erradicando la deuda social heredada del neoliberalismo”.

Lo chocante es que Serrano afirma que “era tan inhumano el desabastecimiento social y económico de la mayoría popular que Chávez siempre consideró que los cambios del mañana debían pasar por las soluciones del presente”.

Cabría preguntarse cómo calificaría Serrano ahora el desabastecimiento económico y social que hoy padece Venezuela.

Serrano es director del Centro de Estudios Estratégicos Latinoamericano de Geopolítica (Celag). Simpatiza con Podemos y aunque Serrano piensa que no hay que confundir Podemos con la revolución bolivariana, aprueba el modelo económico del partido de Pablo Iglesias. “Podemos plantea como necesidad imperiosa recuperar la economía al servicio de la gente y su propuesta económica tiene como principal objetivo acabar definitivamente con la estafa democrática y económica que se ha venido produciendo”, decía Abc.

 

 

 

¿Qué es el leninismo 3.0 y cuál es la ideología de Podemos y de Pablo Iglesias?

3 febrero 2016 - 0:39 - Autor:

¿Leninismo 3.0? Las redes sociales se cachondearon del término cuando apareció.

Lo bautizó Felipe González para definir la ideología de Pablo Iglesias y Podemos. Pero, ¿por qué leninismo? ¿Por qué 3.0?

El leninismo en realidad es una mezcla de ideología y de estrategia. Vladimir Lenin se dio cuenta de que el comunismo propuesto por Marx y Engels no se impondría por la fuerza de la gravedad, es decir, por el conflicto histórico entre propietarios y desposeídos, o de la lucha de patronos y obreros. Lenin pensó que en lugar de esperar, era mejor darle un empujón y por eso ideó un Partido Comunista que sería la vanguardia de la lucha obrera.

Ese Partido estaría formado por trabajadores con ‘conciencia de clase’ que organizarían la lucha mediante una estrategia de conquista del poder. El Partido Comunista aplastaría al capitalismo, y sobre todo, al imperialismo, que era la expresión más alta del capitalismo. Implantarían la dictadura del proletariado y con él llegaría la organización obrera en forma de soviets, o consejos. Al final, logró sus fines: conquistó el poder e imperó en la URSS durante 70 años, tratando de exportar su revolución a todo el mundo usando los Partidos Comunistas.

Pero, ¿qué ha pasado con los Partidos Comunistas del planeta? Digamos que han perdido su fuerza en la mayoría de los países desarrollados precisamente porque se han desarrolado y son prósperos. Los partidos comunistas se han quedado como algo testimonial. En España, desde que llegó la democracia, el Partido Comunista (englobado ahora en Izquierda Unida), no ha pasado del 10% de los votos.

Hasta los sindicatos de clase han perdido su fuerza.

Durante mucho tiempo, Pablo Iglesias como profesor de políticas estuvo dando vueltas a la idea de conquistar el poder en un siglo con poca conciencia revolucionaria y menos aún de clase.

Iglesias, Errejón y Monedero buscaban fórmulas para conquistar el poder (o asaltar el cielo, como les gusta decir) con nuevos medios. ¿Cómo hacerlo? Empezaron a leer a un ideólogo marxista argentino llamado Ernesto Laclau.

Laclau había confirmado con desilusión que el pensamiento de la izquierda solo cosechaba “desilusiones y fracasos”: desde la Europa del Este hasta Camboya (aún no había caído la URSS). Además, en Occidente había una inmensa clase media sin mucho espíritu revolucionario.

“Lo que está actualmente en crisis es toda una concepción del socialismo fundada en la centralidad ontológica de la clase obrera”, escribiría Laclau. Pero se dio cuenta de que no todo estaba perdido porque en las sociedades modernas habían surgido nuevos movimientos anti sistema como el ecologismo, el feminismo, el antimilitarismo, los antinucleares, las iniciativas progays y lesbianas… Todo ese maremagnum fue metido en una coctelera a la que llamó el postmarxismo.

Escribió Hegemonía y Estrategia Socialista (se puede conseguir en internet fácilmente), y propuso crear un populismo de izquierda que aprovechase todos esos movimientos y muchos más, aún sabiendo que no tenían mucho en común los gays con los antinucleares. Había que encontrar esos lazos en común y una de las vías era fijar un discurso común, y establecer un enemigo común: la casta.

Era difícil pensar que en España, país de clase media y cuarta potencia europea, pudiera ponerse algo así en marcha. Hasta las clases obreras ya eran clase media.

Pero llegó la crisis de 2008. Las clases medias se empobrecieron y encima estaban muy cabreadas por la corrupción. Esas clases medias empobrecidas podían ser el nuevo poder revolucionario. Había que conquistarlas. Pero en lugar de hacerlo mediante reuniones, comunas o conspiraciones, o un nuevo Partido Comunista (Izquierda Unida revisited), había que hacerlo con los nuevos medios: las redes sociales y sobre todo la televisión. El concepto 3.0 es el que se usa para expresar cómo hoy los usuarios ejercen su poder a través de internet, el nuevo medio de masas del pueblo. Opinan, discuten, hablan, se relacionan, presionan…

El 15M fue el gran laboratorio de pruebas. Un laboratorio espontáneo. Aquellas jornadas de mayo de 2011, un movimiento tomó la Puerta del Sol y se manifestó pacíficamente contra el sistema, agrupando a sectores sociales dispares. Solo tenían en común una cosa: crítica a la vieja política, a los viejos partidos, a las viejas costumbres. Desde jóvenes en paro y sin futuro, hasta los afectados por las hipotecas, todos confluyeron en el 15M sin un plan. Era hora de poner en marcha las tesis de Laclau, mezclando medios de masas, redes sociales y agitación.

La hegemonía se conquistaba llegando al pueblo usando los medios de masas modernos, agitados por intelectuales avanzados y revolucionarios, algo que habría aplaudido hasta el padre ideológico de Laclau, el fundador del Partido Comunista Italiano Antonio Gramsci.

La primera fase salió bastante bien a Podemos. En las elecciones europeas de 2014, Podemos se convirtió en la cuarta fuerza política en España. Para captar 1,2 millones de votantes se basó en un discurso muy de izquierdas: bajar la edad de jubilación, crear un salario universal, negarse a pagar la deuda…

El próximo paso tenía que ser la conquista de ayuntamientos y comunidades autónomas en las elecciones de mayo de 2015. Pero con ese discurso de izquierda radical no se avanzaba mucho de modo que, reinterpretando a Laclau (no hay marxista que no reinterprete), trataron de crear un discurso para esas clases medias empobrecidas donde se les daba una causa común, y un enemigo común: la casta.

Podemos suavizó sus planteamientos (el post-postmarxismo podríamos decir), abandonó las ideas de jubilación a los 60 años, dejó de negar la deuda  y se lanzó a la conquista del ‘centro del tablero’ según sus propias palabras. Es decir, usó un lenguaje más moderado pero siempre social. Además, los dirigentes se dieron cuenta de que se podía lanzar un discurso transversal para los nacionalistas, de modo que crearon el concepto de la ‘España plurinacional’. Eso era lo que Laclau llamaba ‘la hegemonía’: lograr consenso de muchas fuerzas en un proyecto común.

Eso es el leninismo 3.0: ideología marxista semi-escondida, discurso de la rabia contra los viejos partidos, alianzas con los cabreados, los nacionalistas y los antisistema, y hábil uso de los medios de masas mediante la oratoria. Podemos tuvo éxito: entró a formar parte en coaliciones transversales en ayuntamientos y comunidades. Quizá menos de lo que esperaban pero ya era más poder.

Quedaban las elecciones generales. El uso de la televisión por parte de sus excelentes oradores, la suavización del discurso para crear alianzas transversales y el cabreo de las clases medias empobrecidas hicieron el resto. Ha sido el tercer partido más votado, si bien, es un partido lleno de alianzas algo inestables.

Pero, ¿son leninistas? Lo son hasta la médula. Marxistas-leninistas. El video donde Errejón e Iglesias cantan la Internacional puño en alto junto a un estandarte de Lenin que se ve arriba es la prueba más incuestionable.

El problema es que no se puede decir muy alto. Prefieren ocultar eso, o reírse si alguien les acusa de leninistas.

Pero cualquiera que analice su discursos, sus tesis doctorales, sus artículos, charlas, ensayos, videos, clases y escritos concluye que Pablo Iglesias y Errejón son marxistas-leninistas. Errejón escribió un admirado obituario en Público en 2014, cuando falleció Laclau, su padre ideológico, marxista o post marxista. Pero Errejón lo calificó de ‘teórico de la hegemonía’.

Iglesias, como Lenin, tiene la idea de que el sistema -el parlamento, los medios de comunicación, las instituciones– está corrompido por el capitalismo y el imperialismo, y su misión es conquistar el poder para limpiarlo. Su idea de la democracia no es la misma que la de otros partidos burgueses. No se trata de presentarse a unas elecciones y ganarlas o perderlas de vez en cuando. Se trata de, como diría Laclau, “radicalizar la democracia”.

Si toma el poder, Podemos será el poder. No se irá de allí ni con aguarrás porque sus ideólogos tienen que cumplir una misión. La hegemonía. ¿No era lo que decía Chávez?

Para Iglesias, la verdadera democracia es la expresión del pueblo revolucionario socialista a través de un movimiento transversal con ambiciones hegemónicas, y no la expresión burguesa de diferentes partidos políticos que, cuando pierden, llaman educadamente por teléfono”para felicitar al ganador”.

Eso nunca.

 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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