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Que quede claro: el problema no son los Mossos sino los jefes que les dan órdenes

23 Septiembre 2017 - 18:37 - Autor:

Los medios han criticado la pasividad de los Mossos d’Esquadra, la policía catalana, por no ser suficientemente diligentes en acatar las órdenes del Tribunal de Justicia de Cataluña respecto a los actos ilegales, y por mantener una actitud pasiva.

Cualquier persona que esté vinculada a las fuerzas del orden sabe lo que debe sentir un Mosso de a pie, cuando la multitud insulta, acosa y presiona a los guardias civiles o a los policías antidisturbios. No les debe hacer mucha gracia. Por lo menos a la mayoría. Son del mismo oficio.

Es más: quienes están agrediendo a la guardia civil y a la policía, y que piden a los Mossos que no intervengan, son los mismos que han insultado y han denunciado antes a los Mossos. La CUP. Los anticapitalistas. 

Hace poco más de un año El Periódico de Cataluña publicaba esto: “La CUP Capgirem Barcelona ha denunciado a un agente de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra como presunto autor de una agresión al concejal de la formación en el Ayuntamiento de Barcelona Josep Garganté durante el desalojo del llamado ‘Banc Expropiat’ en el barrio de Gràcia”.

¿Se acuerdan de aquello? Garganté había participado en una protesta para recuperar el local, que había sido desalojado a instancias del propietario particular y de la Justicia.  La CUP denunció  “la represión policial” de los Mossos, y pidió que “la agresión no quede, de nuevo, impune”. 

Poco después, el director de los Mossos salió en defensa de sus policías. El diario Público dijo esto: “El director de los Mossos, Albert Batlle, ha acusado este miércoles a la CUP de amparar a los violentos en el barrio barcelonés de Gràcia, en un tenso debate en el que la formación anticapitalista ha dudado de su capacidad para seguir en el cargo por diseñar un dispositivo “violento, brutal y caótico”. Ese director dimitió hace meses porque estaba en desacuerdo con el proceso independentista. Fue sustituido por uno más independentista, por supuesto: Josep Luis Trapero.

¿Qué piensan que pasa por la cabeza de los Mossos cuando ven a esos mismos radicales insultar y agredir a los guardia civiles? ¿Cómo se les queda el cuerpo a los Mossos cuando ven que destrozan un vehículo de sus compañeros?

Pero resulta a que los mandos de los Mossos les encantaría que se quedaran allí quietos, que no hicieran nada, y por eso a ojos de todo el mundo aparecen los Mossos como pasivos. 

No sé qué porcentaje de los Mossos apoya esta pasividad. Pero desde luego, se les debe escapar una sonrisa irónica cuando ahora ven que sus enemigos, los independentistas radicales, están agrediendo a sus compañeros de oficio.

 

 

La entrevista que se adelantó a la crisis financiera (pero a la que casi nadie le hizo caso)

22 Septiembre 2017 - 23:19 - Autor:

En septiembre de 2007, hace diez años, la directora de El Semanal Mar Cohen me pidió que entrevistara a un economista español que daba clases en la London School of Economics. Se llamaba Luis Garicano. A mí no me sonaba de nada.

Mar había visto una entrevista en el Financial Times,  donde Garicano hacía unas previsiones tormentosas sobre el futuro económico mundial, y me pidió que lo entrevistara. Encontré su teléfono y le llamé. Todo lo que me dijo me pareció catastrofista, exagerado y fuera del sentido común. Es verdad que habían estallado algunos problemas financieros en EUU y Reino Unido, pero nuestra economía era rocosa.

El equivocado era yo, lo cual se demostró un año después.

Esta es la entrevista a Luis Garicano, hoy responsable del área de economía de Ciudadanos, que se publicó hace 10 años.

P.- ¿Cuál es su visión de lo que sucede a escala mundial?
R.- Extremadamente negativa. Y siento mucha preocupación por lo que va a pasar en España. En ningún país salvo en España, la inmensa mayoría de las hipotecas son de interés variable. Las familias están muy endeudadas. El país es muy vulnerable. El coctel es megaexplosivo.
P.- ¿Qué falta para detonarlo?
R.- Me sorprende que estemos aguantando tanto. El mercado americano se veía que caía y en julio hizo crack. Se concedían hipotecas a gente sin ninguna garantía. Inglaterra ya está en lo mismo. Y España está aguantando el tirón. Cuando la gente vaya a refinanciar sus hipotecas, va a encontrarse que les ha subido de precio. Además, el Banco Central Europeo no está pensando en España sino en Alemania, y allí no tienen problemas de hipotecas.
P.- Si la gente no paga sus hipotecas, se les desahucia. Eso es una cadena terrible. ¿Dónde puede acabar?
R.- La cuestión consiste en saber cuándo se va a transmitir al conjunto de la economía. Es cuestión de meses. Puede bajar el empleo en construcción, y luego la gente, al percibir que tiene menor riqueza, restringe el consumo. Y los bancos puede que disminuyan los créditos a otros sectores. Eso puede pasar a corto plazo.
P.- ¿Catástrofe, colapso, crisis?
R.- Vamos a ver una situación de crisis.
P.- ¿Recesión, como dice un partido político?
R.- A medio plazo, recesión.
P.- ¿Hasta qué punto las elecciones de 2008 están ocultando la realidad económica?
R.- El gobierno se va a poner a hacer gastos a lo loco para camuflar la crisis: ayudas a los niños para ir al dentista, ayudas a vivienda, y todo eso puede ayudar a la economía. Eso es inyectar dinero aunque sea por motivos electoralistas.
P.- ¿No cree que cuando se habla de crisis, al final todos caemos presa del pánico y se detiene la economía?
R.- Si todo el mundo piensa en eso, se desata el pánico. Es lo que ha pasado en Gran Bretaña con el banco Northern Rock. Todos empezaron a retirar depósitos y cuando el mismo banco fue a pedir prestado a otros bancos, se encontró con que no le querían prestar porque eso aumentaba su riesgo. Tonto el último.
P.- ¿No le sorprende que a pesar de que hay gente joven que gana menos de mil euros, se entrapan con créditos a 40 años y carísimos? ¿Cómo los pagan?
R.- No los pueden pagar. Todos tienen la percepción de que los precios de las casas van para arriba. Por eso se entrampan ahora y piensan que van a vender más caro después, porque esos son sus ahorros
P.- Es como ir a un casino y poner todos los ahorros en una ficha.
R.- Sí. Nadie está diversificando. Si yo pidiera un crédito de 150.000 euros al Santander para invertirlo todo en una compañía de internet, la gente me diría: “¡Estás loco!, mejor invierte en varios sitios, diversifica”. Pero en España a todo el mundo le parece normal meter sus ahorros en una casa.
P.- ¿Se debe a que el español es miedoso?
R.- Sí, pero el colmo es que cree que apostar en los ladrillos es lo más seguro. Es la estrategia más arriesgada .

La Guardia Civil intenta evitar que expulsen a Cataluña de la UE y encima les agreden

21 Septiembre 2017 - 22:48 - Autor:

Por mandato de la Justicia, la Guardia Civil está interviniendo pacíficamente en Cataluña requisando papeletas falsas y deteniendo a los que se saltan la ley.

Atendiendo a esa orden de la Justicia, que se opone a un referendum ilegal en Cataluña, las acciones de la Guardia Civil tratan al final de evitar algo que afectaría a los catalanes: su expulsión de la UE.

Y a cambio, los independentistas radicales han destrozado sus vehículos, les cercan y les acosan. Por ahora, no ha habido una respuesta de igual magnitud para evitar que aquello se convierta en un conflicto de mayores dimensiones. 

No sé cuántos independentistas están dispuestos a asumir la salida de Cataluña de la UE. Muchos de ellos se han creído con fervor religioso las consignas de Puigdemont y de Junqueras de que si llega la independencia, se quedarán en la UE, y seguirán usando el euro.

Tanto Bruselas y el gobierno, así como cualquier observador independiente les diría que no: las reglas no son esas. Como dijo Juncker, si llega esa independencia, tendrán que ponerse a la cola de los países europeos que desean entrar en la UE.

De modo que, los que al final están defendiendo la permanencia de Cataluña en la UE y en el euro, no son Puigdemont, ni Junqueras ni los independentistas radicales. Es la misma Guardia Civil.

Paradójico, ¿no?

Gabriel Rufián: cómo ir de chulo de barrio cuando sabes que no te va a pasar nada

20 Septiembre 2017 - 22:21 - Autor:

Gabriel Rufián es el típico ejemplo que todos hemos visto muchas veces en la vida: el tipo que se hace el chulo, sabiendo que no le va a pasar nada.

El diputado de ERC ha insultado, provocado y vejado a diestro y siniestro. Dado que el sistema protege la libertad de expresión, él se siente a sus anchas. Dado que él disfruta de un escaño en el Parlamento, sabe que tiene allí una ventana para que le vea todo el país.

Ha acusado al presidente de gobierno, Mariano Rajoy, de detener “a cargos catalanes solo por sus ideas” y además le ha exigido que tanto él como “sus lacayos” saquen “sus sucias manos de las instituciones catalanas”.

 A fin de mes cobrará su salario de diputado pagado por el mismo Estado que defiende su derecho a expresarse. ¡Así cualquiera va de chulo de barrio!

Pero en política, toda acción tiene una reacción en sentido contrario y con la misma fuerza. 

Muchos están esperando ese día. No sé cuándo ni cómo va a pasar, pero sucederá como en las películas del oeste, en las que el malo abusa de la justicia hasta que llega alguien más fuerte que él y lo pone en su sitio.

 

El PSOE da la espalda al Gobierno en el momento más crítico: quedará la hemeroteca

19 Septiembre 2017 - 22:28 - Autor:

En uno de los capítulos de la serie Designated Survivor, el presidente de los Estados Unidos (independiente, aunque dentro del Partido Demócrata), trata de endurecer las leyes sobre el control de armas.

Es un asunto delicado porque según la segunda enmienda de la Constitución americana, los ciudadanos tienen el derecho a portar armas. El presidente y su equipo hacen lobby para tratar de convencer a sus rivales, sobre todo, los republicanos. Para sorpresa de muchos, la portavoz del partido le dice que le va a apoyar. Es un asunto de interés nacional.

Todo lo contrario de lo que ha pasado en el Congreso. Ciudadanos propuso votar una proposición no de ley para apoyar al gobierno y al poder judicial en su política frente al desafío soberanista.Pero se ha encontrado con una mayoría en contra, sobre todo socialistas. Han tirado abajo la proposición.

Quizá era demasiado pronto para plantear esa proposición no de ley. Ciudadanos debería haber esperado, dicen algunos.  La pregunta es, ¿cuánto debería esperar? ¿A que el incendio sea mayor?

Se trataba solo de un apoyo moral porque no tenía más consecuencias que dar apoyo a un gobierno y al poder judicial en un momento en que las fuerzas soberanistas catalanas están presionando, desafiando y hasta traspasando las fronteras de lo legal. ¿Qué habría hecho el Partido Popular si hubiera estado en la oposición? ¿Apoyar al gobierno?

El PSOE quería introducir una enmienda que aceptara la posibilidad de una “salida pactada”. Fue el propio Rivera, de Ciudadanos, catalán, el que rechazó esa posibilidad porque significaría darle alas al independentismo en un momento crítico. No hay salidas pactadas a estas alturas.

En este momento, con las espadas en alto, nadie quiere dar un paso atrás.

Se trata del pulso más fuerte al estado después del 23F. Sería como negociar con Tejero para ponerle una alfombra tras su intento de golpe de Estado.

En el juego del poder, todos los partidos tratan de sacar algún beneficio. Y el PSOE trata de jugar sus cartas. El gobierno va a ganar esta partida, porque la maquinaria del Estado es más fuerte de lo que se piensa. Y tarde o temprano le recordará al PSOE aquella vez que en los momentos más críticos, se negó a apoyarle.

 

Los independentistas no tienen armas para responder a la artillería pesada de De Guindos

10:17 - Autor:

El ministro de Economía Luis de Guindos no se anda por las ramas. Sacó su artillería dialéctica pesada para recordar el impacto que tendría en la economía catalana un supuesto secesionismo: caída del PIB del 30%.

El ministro no ahorró epítetos: un “empobrecimiento brutal de Cataluña”, “es tan irracional que ni los inversores, ni los mercados de capitales ni mis colegas del Ecofin consideran que sea un escenario mínimamente viable y aceptable”… 

Por supuesto, todo esto sería consecuencia de la salida inmediata de la UE y del euro de Cataluña, tema que no aparece en los discursos de los propagandistas de la hipotética independencia. Los portavoces del proceso insisten en que seguirían en la UE y la moneda única, algo que no se cree ni el botiguer más modesto.

Por ejemplo, a los comisarios políticos independentistas no les gusta decir que el 75% de la producción catalana estaría sujeta a aranceles. Muchos pensarán que sería por las aduanas que se elevarían en Francia. Pues no: la mayor parte de la producción catalana va a España, concretamente a Aragón. Los independentistas no tienen artillería dialéctica pesada para responder a todas las consecuencias económicas que se le vaticina a una hipotética independencia.

No disponer del euro supondría emitir su propia moneda, dice el ministro. El valor de una divisa se sostiene con la productividad y la riqueza interna. Si las empresas no venden, inmediatamente pasarían dos cosas: devaluación de la moneda propia, y despidos.

De ahí que el ministro insista en que “nadie con dos dedos de frente” considera viable la independencia.

El ministro de Economía dice que en su departamento han hecho varios estudios sobre ese impacto. Uno puede pensar que hay cosas exageradas en ese estudio y que forma parte de la propaganda del Estado.

A los que dudan habría que preguntarles: ¿salir de la UE y del euro no tendría consecuencias? No importa si es el 10 o el 30% del PIB catalán lo que caería. Está claro que tendría un impacto y que eso no le hará gracia a nadie. 

El impacto no solo sería para Cataluña sino para toda España. Cataluña es la comunidad más rica del país razón por la cual la hipotética independencia no solo dañaría a los catalanes sino al resto de los españoles. No conviene a nadie.

Estas declaraciones del ministro de Economía se repetirán de aquí al 1 de octubre. En la Generalitat y en los partidos secesionistas dirán que es mentira. Ya lo están diciendo. Pero las mentiras se desmontan con datos y hechos. Y los comisarios políticos de la Generalitat no tienen forma de desmontar eso que llaman mentira, porque sencillamente, es una verdad del tamaño de la Sagrada Familia.

 

 

Los cuatro tipos de catalanes que han surgido a raíz del referéndum de independencia

17 Septiembre 2017 - 22:10 - Autor:

Después de mucho leer las diferentes posturas ante el referéndum, creo que se pueden establecer cuatro categorías de catalanes:

Primera. Los que no quieren celebrar ningún referéndum de independencia: ni legal ni ilegal.

Segunda. Los que quieren celebrar un referéndum de independencia legal para decir No.

Tercera. Los que quieren celebrar un referéndum de independencia legal para decir Sí.

Cuarta. Los que quieren celebrar un referéndum de independencia ilegal para decir Sí.

El problema es que no se sabe con certeza qué proporción hay de cada uno. Si tomamos por fiables los referéndums celebrados en los últimos años (legales como el estatut, o ilegales como el de 2014 y el promovido por ayuntamientos), tendríamos que un tercio de la población es independentista hoy día. 

Lo que sucede es que una parte de ese tercio es, cómo decirlo, muy activista: no me refiero ya a que pongan carteles o que ondeen banderas antes las cámaras de TV. Son los activistas que además van a gritarte a tu casa, te insultan y te pegan, te hacen el vacío en la empresa o te coaccionan. Todavía no estamos al nivel del País Vasco hace años, donde los más radicales te ponían una bomba.

Pero basta ese amedrentamiento, para que los catalanes de la primera y la segunda categoría se callen. Mucha gente no manifiesta su opinión ahora en público en Cataluña porque saben a lo que se arriesga. Es por eso por lo que, de repente, cuando alguien se suelta el pelo y dice “ya basta”, su actitud se convierte en un comentario de masas.

Sucedió con Joan Coscubiela, portavoz de Catalunya Sí que es Pot, quien criticó la forma ilegal en la que se estaba votando en el Parlament. Y sucedió también con la carta de Los otros catalanes” publicada en El Periódico de Cataluña, y que tuvo miles de visitas en muchos medios que se hicieron eco.

Nadie sabe qué va a pasar el 1-O, ni después. Pero si se modifica la proporción de esas cuatro categorías, también se modificará todo lo que está pasando en Cataluña.

Los periodistas, Cataluña y la verdad que duele: por qué hay que mojarse hasta el final

16 Septiembre 2017 - 18:30 - Autor:

Cuando veo en la televisión o en internet las noticias sobre Cataluña me asalta una extraña sensación. Esa sensación no procede de lo que dicen Puigdemont o Junqueras, ni de las provocaciones de la CUP. Procede de ver a los periodistas informar en directo de un mitin independentista, cubrir una manifestación o transmitir las sesiones del Parlament.

Están poniendo sus micrófonos, sus cámaras y sus cuadernos a disposición de unas personas que mienten. ¿Qué sentirán mis compañeros? 

Ellos cumplen con la parte positiva de la libertad de expresión que consiste en que cualquier persona puede expresar a la prensa sus opiniones. Nosotros hacemos nuestro trabajo recogiendo y publicando esas opiniones. La parte menos positiva es que hay gente que miente, pero nosotros no podemos parar la retransmisión y decir: “Por cierto, esta persona está mintiendo”.

Así es el género informativo que se estudia en las facultades de periodismo de España, de Estados Unidos y de cualquier país civilizado: establece una línea roja. Los periodistas recogen la información, y punto. 

Todos los periodistas hemos sufrido esa sensación de volver a la redacción con declaraciones de una persona que miente. Puede ser un político, un empresario o un sindicalista. No hay más remedio. Se publica. Forma parte del derecho a opinar.

Pero en el caso de Cataluña, es como si los periodistas tuviésemos que informar de un meteorito que se acerca a la Tierra y que va a impactar causando una carnicería enorme. Y un señor dice a la cámara que ese meteorito va a ser bueno porque trae las semillas de una nueva civilización.

Por fortuna, el género informativo no es el único que existe en la prensa. También está el articulismo, los editoriales, el columnismo y el reportaje analítico. 

Y aquí es donde los periodistas tienen la herramienta para decir en la cara: perdón, ustedes están mintiendo. No es verdad que vayan a seguir en el euro. No es verdad que vayan a seguir en la Unión Europea. No es verdad que la mayoría de los catalanes quiera la independencia. Y no es verdad que hayan sufrido la opresión fiscal y cultural. 

Todo eso es mentira y se puede probar mostrando las normas de la UE, las normas del BCE, las encuestas de opinión, los resultados de los referéndums legales e ilegales que se han celebrado en Cataluña desde 1978, y hasta las cuentas de Hacienda.

Muchos periodistas en Cataluña piensan así pero no pueden expresarlo porque serían víctimas de acoso social. Es lo que le ha pasado a El Periódico de Cataluña, que por contar la verdad y aportar las pruebas de un aviso de la CIA a la policía catalana, ha sufrido acoso, amenazas y presiones.

Otros periodistas fuera de Cataluña se quedan impresionados por las manifestaciones y los actos independentistas, y empiezan a mostrar una actitud tibia ante la verdad. Creen que es una inmensa masa social la que apoya a los independentistas. No es así. La mayoría de los catalanes no aprueba la independencia.

¿Y por qué no celebrar un referéndum?

Muchos lo hemos pensado. ¿Y por qué no? Hay varias tazones pero me quedo con una: porque si lo pierden los independentistas, convocarán otro y otro referéndum hasta ganarlo algún día, como dijo Puigdemont. No lo ganarán nunca (es una opinión), pero así estaremos año tras año.

Cataluña es la región más rica de España, cuenta con una envidiable autonomía y destaca en todos los órdenes de la vida económica, social, deportiva y científica. Pero en el orden político, cuenta con una clase de gente que en los últimos años se ha dedicado a fomentar el odio en los colegios, a convertir al Barça en un partido político, en poner a sus comisarios ideológicos en todas las instituciones, y en hacer que todos ellos expandan una enorme mentira.

Los secesionistas pueden aprovechar la libertad de expresión para decir que quieren la independencia. También pueden decir que será buena para Cataluña. Y hasta pueden echar la culpa a Madrid o a Murcia.

Pero los periodistas tenemos que decir sobre Cataluña toda la verdad sin complejos. Si somos tibios, nos arrepentiremos. Significaría abandonar a la mayoría silenciosa catalana.

 

Se cumplen 20 años del error que permitió a Google registrar su nombre en internet

15 Septiembre 2017 - 21:58 - Autor:

 

Hace 20 años, un error permitió registrar el dominio más poderoso del mundo. Así lo cuentan desde la propia compañía.

Fue el 15 de septiembre de 1997. Larry Page y Sergey Brin, los fundadores, habían desarrollado un año antes su motor de búsqueda, llamado BackRub.

Pero Larry quería un nombre más formal “para describir la tarea colosal de un motor de búsqueda que organizaba y priorizaba una enorme cantidad de información”, cuenta el bloguero Brad Acker.

Ese día de septiembre de 1997, Larry Page y sus compañeros de oficina discutían una serie de nuevos nombres posibles para esa maravillosa tecnología de búsqueda. Sean Anderson y Larry Page estaban usando una pizarra, tratando de idear un buen nombre relacionado con la indexación de datos.

Sean propuso verbalmente la palabra “googolplex”, y Larry respondió verbalmente con la forma abreviada, “googol”.

El googol en matemáticas se considera un número seguido por cien ceros.

El caso es que Sean se puso ante  su ordenador, y empezó a buscar en bases de datos un registro de nombres de dominio de Internet “para ver si el nuevo nombre sugerido todavía estaba disponible para su registro y uso”. Sean cometió el error de no deletrear bien gooogol y puso “google.com”. Ese sí estaba disponible. 

A Larry le gustó el nombre. Poco después  dio el paso de registrar el nombre “google.com”. Era el 15 de septiembre de 1997. En pocos meses se convirtió en el dominio de internet más poderosos del mundo.

¿Por qué Apple no baja de precios sus productos sino que los sube cada vez más?

14 Septiembre 2017 - 21:20 - Autor:

En 2013 le preguntaron a Tim Cook, presidente de Apple, por qué los productos de su empresa eran tan caros. “La verdad es que estamos trabajando en eso [bajar precios], pero llegamos a la conclusión de que no podríamos hacer un gran producto. Lo que hicimos fue inventar el iPad”, dijo Cook.

En parte tiene razón.

Pero lo que no entienden los analistas es que el margen bruto de explotación –lo que la empresa gana después de aplicar los gastos–, sea del 38%. Es decir, que por cada 100 dólares de ingresos, la empresa gana 38 dólares en bruto, algo con lo que soñarían muchas empresas.

Con ese margen, Apple tiene dinero de sobra para invertir en Investigación y Desarrollo y otros gastos y seguir en la vanguardia de la telefonía móvil, de modo que el beneficio (antes de impuestos) que le queda es del 24%, según las cuentas del segundo trimestre de 2017. Eso sigue siendo un sueño.

Ahora, acaba de presentar el teléfono más caro de toda su gama, el Apple X, el cual vale más de 1.149 dólares (unos 1.000 euros), en su versión más cara. Y seguro que se lo quitan de las manos. 

Eso quiere decir que no es el precio lo que cuenta. Apple ha logrado crear a su alrededor algo más, algo que el propio Cook reveló en un discurso inaugural en la conferencia Goldman Sachs Technology and Internet en 2013: lo mágico.

Cook repitió en esa presentación la palabra “mágico” o “magia” varias veces. Los productos de Apple son mágicos o trabajar en Apple es mágico.

Cuando entran esas emociones en un producto, ya no es un producto sino un talismán, y como las camisetas del Real Madrid o del Barça, puedes venderlas al precio que quieras.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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