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La corrupción ‘bien vista’ del PSOE: 741 millones para los amiguetes

19 septiembre 2016 - 7:09 - Autor:

Una amiga que tiene mucha imaginación en Facebook calificaba el otro día la corrupción del PSOE como ‘bien vista’. Lo dice porque escucha al PSOE despotricar contra la corrupción del PP, pero le sorprende que pasen de largo sobre el mayor caso de corrupción de la historia de España, 741 millones de euros gastados en falsos Expedientes de Regulación de Empleo en Andalucía. ¿Qué pasa? ¿Acaso los del PSOE piensan que su corrupción es hermosa?

Los del PSOE deben pensar que la corrupción de los demás es asquerosa e inadmisible, pero la suya es bonita, está bien vista, y hasta es fashion. Susana Díaz, la presidenta de Andalucía sigue defendiendo la honestidad de los anteriores presidentes socialistas de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, procesados por ese caso de corrupción. El fiscal les pide 10 años de inhabilitación y seis de cárcel. Y hay un montón más de altos cargos. Pero ella, como si ná.

Por eso es tan gracioso escuchar a los líderes socialistas en cualquier acto público hablar del escándalo de Rita Barberá, la ex alcaldesa de Valencia del PP, acusada de blanqueo de dinero. La gente les ve por televisión y dice: “Pero si los socialistas robaron más que nadie”.

Comparemos.

En el caso de los EREs la cifra defraudada es de 741 millones de euros que se fueron por la cloaca de empresas y amiguetes del PSOE de Andalucía. En el caso de Rita Barberá, la cifra es de unos 50.000 euros en dinero negro. Si la razón humana sirve para algo es para establecer categorías.

En el ranking de la corrupción de los partidos políticos, los socialistas están en el primer puesto. Su corrupción es como la de los demás, indigna, pero la diferencia es que la de ellos ha sido la peor en los últimos 40 años de historia.

 

 

Elon Musk (II): el visionario que nos quiere llevar a Marte

17 septiembre 2016 - 20:23 - Autor:

(Primera parte, Elon Musk: de sufrir acoso escolar a revolucionar los medios de pago)

A la edad de 30 años, Musk ya era millonario. Había vendido PayPal a eBay por 1.400 millones de dólares y ahora sí podría convertir sus sueños en realidad.

Poco antes de realizar esa gigantesca venta, Musk se había citado con los representantes de la Sociedad Marciana. Como su nombre indica, se trataba de un grupo de visionarios que confiaban en habitar algún día el planeta rojo. En el grupo estaba James Cameron, el director de cine. La Sociedad había oganizado una cena de inauguración con un precio por comensal de 500 dólares. Musk les dio 5.000 dólares.

Eso fue suficiente para citarle en otro encuentro donde Musk les dio 100.000 más. Su idea no era soñar, sino construir cohetes poderosos y llegar a Marte. Le dijeron que eso costaría cientos de millones. ¿Y?

Musk viajó a Rusia para saber si podrían venderle cohetes. Llegó a ofrecer 8 millones de dólares por dos misiles balísticos. Los rusos no se fiaron de él. Pensaban que no tenía dinero y que les mentía. Le pedían 8 millones por un misil balístico intercontinental. Entonces Musk replicó: ”¿Saben una cosa? Creo que voy a construir esos cohetes”.

A partir de ese mismo momento se puso a devorar libros y documentos sobre la industria aeroespacial. En 2002 fundó Space Exploration Technologies (SpaceX) y empezó a contratar a los mejores ingenieros. Adquirió un almacén en El Segundo, cerca de Los Angeles,  y se pusieron a trabajar en su primer cohete. Se llamaría Falcon 1, en honor al Halcón Milenario de La guerra de las Galaxias.

Podría llevar una carga de 1.400 libras al espacio por 6 millones de dólares en un momento en que ese viaje costaba 30 millones para llevar una caga tres veces menor. Y encima, recuperarían el cohete, algo nunca vista hasta entonces. Pondría su nave en el espacio 15 meses después de fundar la compañía. Eso prometió.

Cuando estaba en ese proyecto, su hijo de diez semanas falleció de muerte natural. Los Musk trataron de superar la pérdida natal yendo a una clínica de fertilidad donde en los siguientes cinco años tuvieron gemelos y luego trillizos. Para Elon, era fue la manera de olvidar aquella terrible muerte. “Cuando tienes otros hijos y obligaciones, sumergirte en el dolor no vale la pena”.

Musk se volcó también en su proyecto fichando a los mejores estudiantes de ingeniería. A algunos los llamaba directamente a sus casas o residencias de estudiantes. Los estudiantes pensaban que era una broma. Lo mismo hacía con los ingenieros aeronáuticos de Boeing, Lockheed Martin y otras compañías. Si querían riesgo y sueños, allí estaba SpaceX.

Comenzaron a hacer pruebas en el desierto de Mojave, en la base Edwards y otros sitios, pero cuando decidieron lanzar su cohete, se encontraron con que nadie les cedía un buen sitio. Al final, lo encontraron en el Pacífico, en una base abandonada del Ejército de EEUU en los tiempos de la Guerra de Corea, donde había lanzaderas. Era una isla húmeda llamada Kwaj. Un antro.

Musk trasladó allí a su equipo en aviones y los alojó en naves mal acondicionadas. Trabajaban 20 horas al día. Los ingenieros definieron la experiencia como mágica y terrible. Nunca tantos locos con talento se habían reunido en un sitio tan demencial.

El 26 de noviembre de 2005, con varios meses de retraso sobre el plan inicial, el Falcon 1 estaba listo para despegar, alcanzar una velocidad de 10.000 kilómetros por hora en su primera etapa, y luego, 25.000 kilómetros por hora en la segunda, hasta llegar al espacio exterior.

Pocos minutos antes de apretar el botón rojo, la nave comenzó a supurar oxígeno líquido. Perdía combustible. Primer lanzamiento, abortado.

El segundo intento se previó para diciembre. Luego para marzo de 2006, el día 24. La nave salió perfectamente de la lanzadera pero a los pocos segundos algo iba mal. El cohete empezó a dar pequeños tumbos hasta que se pulverizó en el aire. Los restos cayeron sobre la base de lanzamiento. Musk escribió una carta a sus ingenieros diciendo que la mayor parte de las naves de otras compañías también explotaban. Y terminó  escribiendo: “Lo vamos a hacer”.

Un año después, el cohete se elevó aún más y llegó a entusiasmar a los ingenieros. Pero de nuevo explotó. El éxito tardaría en llegar.

Los empleados empezaron a desanimarse. No solo por los fracasos, sino porque Musk les obligaba a trabajar muchas horas. “Queremos ver a nuestras familias”, decían. Y Musk respondía: “Si fracasamos, tendréis mucho tiempo para ver a vuestras familias”.

La obsesión de Musk era tan demencial que una vez despidió a un empleado que fue a ver el nacimiento de su primer hijo. O conmigo, o a la calle, parecía decir Musk.

La prensa comenzó a reírse de sus ambiciones espaciales.

Mientras tanto, Musk había puesto en marcha otro proyecto igual de ambicioso: construir el mejor coche eléctrico del mundo. Para ello necesitaba mejorar el rendimiento de las baterías.

Ya en 2003 dos ingenieros fundaron una empresa  de coches eléctricos llamada Tesla, en honor a uno de los padres de la energía eléctrica. Estos dos ingenieros necesitaban dinero para su proyecto y decidieron contactar con Musk. De aquel encientro solo recuerdan una cosa: preguntas, preguntas y más preguntas.  Al final, Musk se convirtió en accionista. Luego en dueño.

El gran desafío de los ingenieros era pegar literalmente un montón de baterías, evitar que se recalentaran y sobre todo, evitar que explotaran o se incendiaran como pasa hoy con algunas baterías de móviles. Si eso sucedía en un coche, podrían perder las ventas para siempre. Musk apartó a un grupo de ingenieros y les puso a solas en el proyecto de desarrollar las mejores baterías del mundo, mientras se solucionaban otros problemas como la chapa o el diseño.

A mediados de 2007 ya tenían los primeros coches listos para ser vendidos por 90.000 dólares. Solo los ricos y las celebridades podrían adquirirlo. Pero detrás de ello llegaría una oleada de ecologistas con dinero y millennials que se pegarían por conducir un Tesla.

Musk habia logrado construir algo más que un coche eléctrico. Por ejemplo, el coche se encendía cuando el conductor se sentaba. Tenía una pantalla táctil del tamaño de un iPad que funcionaba como cuadro de mandos. Por cierto, no había nacido el iPad. Si el coche tenía un problema electrónico, los ingenieros lo arreglaban entrando por la noche en las entrañas del coche por internet desde las oficinas de Tesla.

La autonomía de ls Tesla ha ido aumentando desde entonces hasta llegar a reccorer más de 700 kilómetros sin cargar la baeria. Cargar un Tesla tarda 20 minutos para hacer 300 kilómetros. Otro coche eléctrico tarda más de 8 horas.

Los Tesla, además, tienen un sistema de radares y GPS que les permiten conducirse solos. El libro biografico de Musk, publicado en 2015, no recoge los recientes accidentes mortales de los Tesla cuando eran gobernados por el piloto automático, pero tampoco el caso del hombre que sufrió un infarto y se salvó porque el coche le condujo automáticamente a un hospital.

Hoy los Tesla recorren las carreteras de EEUU y se cargan gratis en los múltiples puntos que Musk ha repartido por el país. Los periodistas ya no se ríen. Le califican como el Steve Jobs de la industria eléctrica y solar.

Desde sus instalaciones produce unos acumuladores de energía que están poniendo entre la espada y la pared a las grandes empresas eléctricas del mundo. Cuestan tres mil dólares y ofrecen cada vez más automomía a los hogares.

Pero hay algo en lo que Musk ha batido un record mundial. Se trata de la Gigafactory, la superfactorís de baterías para sus coches. Ningún edificio civil o militar ocupará tanto espacio en la superficie de la Tierra como la Gigafactoría de Musk. Producirá más baterías que todas las fabricas de baterías del mundo.

En cuanto a los cohetes Falcon, Musk ya ha logrado ponerlos en órbita y traer las naves a la Tierra de vuelta, a unos precios competitivos. En un mercado dominado por Arianne Space y por empresas rusas, Musk se ha metido como el competidor más joven, revolucionario y sin complejos.

Para los norteamericanos Elon Musk no solo es un visionario. Es el empresario que está logrando devolver la grandeza perdida a su industria. La mayor parte de los componentes de sus coches y sus cohetes se hacen en EEUU. Es más, la mayor parte se hacen en las empresas de Musk.

El libro Elon Musk escrito por Ashley Vance termina anunciando que pronto un cohete de Musk haría un vuelo supraorbital y volvería a la Tierra. En efecto: eso sucedió en abril de este año. Fue la culminación de más de 15 años de trabajo.

El gran sueño de Musk es llegar a Marte con un supercohete. Primero sembrará el espacio de estaciones de aprovisionamiento, pues el viaje podría durar meses. Y luego, tratará de poner una nave tripulada en Marte, tras pasar por esos centros de descanso y aprovisionamiento. Eso será en la próxima década. Musk quiere ir personalmente pues desea morir allí, en Marte.

Eso solo lo pueden pensar los genios… o los locos.

(Primera parte, Elon Musk: de sufrir acoso escolar a revolucionar los medios de pago)

Elon Musk (I): de sufrir acoso escolar a revolucionar los medios de pago

16 septiembre 2016 - 20:45 - Autor:

Una de mis lecturas del verano ha sido la biografía de Elon Musk escrita por el periodista Ashley Vance. Cuando cerré el libro, no sabía qué pensar. ¿Este tipo es un genio o está loco?

Musk es el empresario que está construyendo los mejores coches eléctricos del mundo. Tienen una autonomía de más de 600 kilómetros, se cargan en tiempo récord, y hasta pueden conducirse sin piloto.

También está construyendo baterías que acumulan tanta energía del sol, que podrían poner en peligro el negocio de las eléctricas. Ha proyectado un tren de alta velocidad que podría ir a 1.000 kilometros por hora.

Pero lo más alucinante es que Musk construye cohetes y ha logrado que orbiten y vuelvan sanos y salvos por primera vez en la historia. Con uno de esos cohetes quiere llegar a Marte y morir allí. Algunos explotan, claro.

Repito, genio o loco.

Musk es Sudafricano. Nació en Pretoria. Es hijo de una modelo canadiense y de un ingeniero sudafricano. Sus padres se separaron y Musk se fue a vivir con el padre.

Con 12 años, y un ordenador Commodore, Musk creó un videojuego llamado Blaster que vendió por 500 dólares. Por esas fechas, sufrió un episodio de acoso escolar muy duro que le marcó para toda su vida. Sus compañeros le tiraron por las escaleras del colegio. Luego le patearon. “Me desvanecí”, cuenta. Su hermano pensó que estaba muerto.

Elon cambio de colegio. Entró en la Pretoria Boya High School, donde sus compañeros le recuerdan como un tipo normal, nada del otro mundo, salvo por un detalle. Un día en clase hizo una furiosa defensa de la energía solar, y atacó los combustibles fósiles.

Gran parte de esas revelaciones le venían por la lectura de libros de ciencia ficción, uno de los cuales le produjo honda impresión. En español se tradujo como La Guía del autoestopista galáctico, y fue escrita por el británico Douglas Adams.

Era la historia de unos alienígenas que tienen que destruir la Tierra porque se interpone en el camino de una autopista galáctica. El personaje principal abandona la Tierra y vaga por constelaciones.

Para Musk, una de las cuestiones más reveladoras del libro era que, ante una dificultad, para el personaje  lo más importante era hacerse la pregunta adecuada. “Una vez que te planteas la pregunta, es relativamente fácil llegar a la respuesta”, dice Musk en la biografía. El objetivo del ser humano es ampliar la conciencia humana para saber qué preguntas hay que responderse, pues la gran meta colectiva es el conocimiento general, dice Musk.

La cabeza de Elon estaba llena de preguntas, algunas de las cuales le dejaban en trance. Es decir, de repente se quedaba aislado del mundo, concentrado en pensamientos que le absorbían su atención. Esos estados de trance le siguen sucediendo. De ahí obtiene sus revelaciones.

Con 18 años, Musk se fue con su hermano Kimbal a vivir a Canadá, donde entró en la Universidad de Ontario.

Una de sus primeras iniciativas fue leer varios periódicos para identificar gente que valía la pena conocer. Con toda la desfachatez, Musk y su hermano pidieron cita a un escritor, al responsable de un equipo de béisbol y a un banquero. La cita con el banquero tardó 6 meses pero cuando el hombre conoció a Musk se quedó tan impresionado, que le ofreció unas prácticas en el banco.

En la universidad, Musk mostraba un enorme interés por los coches eléctricos y por la programación. Escribió varios documentos sobre el almacenamiento de energía eléctrica. Tenía una capacidad de trabajo tan profunda que un día le dijo a una amiga: “Si pudiera no comería, para dedicar más tiempo al trabajo”. Una de sus investigaciones consistió en proponer escanear libros con un sistema de reconocimiento alfabético que permitiría almacenarlos digitalmente. Recibió una nota altísima. Era el antecesor de Google Books.

Los hermanos Musk se trasladaron a EEUU, a Silicon Valley. Eran muy jóvenes. Internet estaba en zapatillas en 1995. Elon pronto se dio cuenta de que podía inventar un servicio digital con información comercial de las ciudades, y creó Zip2. Él mismo escribió el código del software. El servicio consistía en enlazar empresas y comercios a mapas de las ciudades, lo que hoy hace Google Maps. Entonces ni había nacido Google.

Musk contrató unos comerciales para captar publicidad en empresas y comercios. Pero los comerciales volvían abatidos porque los comerciantes decían: “Eso de anunciarse en internet, ¿para qué sirve?”. Poco a poco lo fueron comprendiendo hasta que el dinero empezó a entrar. No solo de los comerciantes. Ahora querían entrar los VC, los Venture Capitalists. Los grandes inversores.

Mohr Davidoff, uno de los más conocidos, puso 3 millones de dólares. Con eso Musk, empezó a contratar a los mejores técnicos e ingenieros informáticos. Y pasó lo que tenía que pasar: los capitalistas tomaron el control, desplazaron a Musk al puesto de ingeniero jefe, y pusieron de consejero delegado a Rich Sorkin.

En ese momento Musk comprendió la movida. Ellos querían hinchar la compañía y venderla. “Había hecho un pacto con el diablo”, confesó uno de los empleados de Musk.

Muy pronto Zip2 se convirtió en el objeto de deseo de muchos periódicos, que veían cómo se desvanecía su negocio de clasificados, y tenían que competir con algo similar. Zip2 era la respuesta. Cerraron acuerdos con Zip2, que además se fusionó con otra compañía. Pero Musk estaba enfadado porque pensaba que ahora era un jugador de segunda clase, pues el negocio ya no era directamente con los comercios, sino que se reconducía a través de grandes periódicos.

 

Y tenía razón porque Zip2 comenzó a perder dinero ya que habían entrado más competidores, como por ejemplo Microsoft. Al final, Compaq Computer compró la compañía por 307 millones de dólares y Musk se fue pensando en su próxima aventura. Tenía 22 millones de dólares en el bolsillo.

Su nuevo plan consistía en competir con los bancos: crear un sistema de pago electrónico usando la banda del campo electromagnético. Se había dado cuenta en su corta experiencia con los bancos que estos estaban muy atrasados en los sistemas de pago.  Hacer una transacción de cuenta a cuenta podía durar días. No entendían los banqueros que por internet duraba segundos.

Musk puso en marcha X.com. Para animar a los futuros clientes, les regalaba 20 dólares en compras y 10 dólares más si traían a una persona al servicio. Lo inauguró la víspera del día de acción de gracias de 1999. Dos meses después ya tenía más de 200.000 personas haciendo transacciones por su servicio.

X.com encontró un nombre más bonito: PayPal. Le llovieron inversores, clientes y por último, dinero: facturaba 240 millones de dólares al año. Y fue entonces, en 2002, cuando fue comprada por el gigante de las subastas on line eBay. Precio: 1.400 millones de dólares. Musk recibió 250 millones de dólares.

¿Retirarse con esa inmensa fortuna? Nada de eso. Ahora comenzaba lo mejor: realizar el sueño que Musk tenía desde que era pequeño. Hacer viajes espaciales y fabricar coches eléctricos.

(Siguiente capítulo. Elon Musk: del coche eléctrico a cohetes con destino a Marte)

 

 

 

 

Se acerca PISA, el informe del terror: ¿volveremos a ser unos paletos?

7:27 - Autor:

Dentro de tres meses se publicará el informe PISA que evalúa las habilidades de los estudiantes en muchos países del mundo.

Este informe causa terror en el Ministerio de Educación porque año tras año, España ocupa puestos muy bajos en relación a su PIB y a su desarrollo general.

Da igual si el gobierno es socialista o popular. Da igual si estamos en la época de las vacas gordas o flacas. España sale en puestos más bajos que la media de la OCDE en las competencias de matemáticas, ciencias y habilidad lectora. Es un tortazo al sistema educativo. Y un golpe a nuestro futuro porque la tecnología depende de las ciencias y las matemáticas, y la tecnología es una de las bases del desarrollo.

No me extraña que lo hagamos tan mal: desde que llegó la democracia, España ha tenido siete planes educativos. Y hay cosas incompatibles entre ellos.

Hace años, el director de PISA decía que la educación es un proyecto a largo plazo. Si cambias el sistema cada poco tiempo, al final no vas a obtener resultados.

Uno de los errores que se han cometido es que se les exige cada vez menos a los alumnos. La LOE de Zapatero, por ejemplo, permitía que pasasen de curso con materias suspendidas. Es como dar el carné de conducir a alguien que suspende la prueba práctica. Incomprensible.

Otro de los mayores errores lo cometió la LOGSE introducida por el Partido Socialista en 1990. Me refiero a la parte en la que las Comunidades Autónomas podían redactar un trozo importante de los contenidos. Cada comunidad ha hecho lo que le ha dado la gana.

La ley Wert, tan criticada, a mí me parecía bastante aceptable pues establecía pruebas periódicas o reválidas para refrescar los conocimientos. Sin embargo, la ley provocó, como cualquier reforma educativa, bastante rechazo y hasta un chico ha promovido una campaña de firmas para eliminar las reválidas.

En estos días se publicó la noticia de que España está invirtiendo menos en educación. Creo que eso es un riesgo. Sin embargo, el director de PISA dijo hace años que la educación no es una cuestión de dinero, porque Finlandia invierte menos que la media, pero obtiene mejores resultados. La razón es que sus profesores están mejor preparados. Saben enseñar.

En diciembre conoceremos los resultados de PISA y veremos si somos más listos o más paletos que los otros.

(La imagen de arriba es un profesor dando clase de matemáticas en un pueblo de España a principios del siglo XX)

Todo lo que hizo Rita Barberá y que será olvidado en un santiamén

14 septiembre 2016 - 23:57 - Autor:

Una de las ciudades que ha sufrido uno de los cambios más espectaculares en los últimos veinte años ha sido Valencia. Era la tercera ciudad de España pero a principios de los 90, al no ser la capital de España y tampoco sede de los JJOO como Barcelona en 1992, había quedado anticuada. Fea.

El cauce del río Turia estaba seco y yermo. No había ninguna construcción sobresaliente. El puerto, uno de los más importantes de España, era en realidad otro más. No existía una destacable red de museos y la ciudad crecía de forma natural y torpe.

Desde finales de la década de los ochenta, la ciudad fue cambiando: se inauguraron las nuevas líneas subterráneas y de superficie de Metrovalencia, se crearon nuevos sistemas de cercanías, se elevó la espectacular Ciudad de las Artes y de las Ciencias, se modernizó el puerto, y se embelleció el cauce del Turia.

Valencia se puso tan de moda que se celebraron carreras de Fórmula 1, y hasta las regatas de la Copa América. No todas, pero la mayor parte de esas mejoras se realizaron cuando Rita Barberá fue alcaldesa de Valencia. Fue elegida en 1991 y ganó cinco reelecciones. La ciudad pasó de ser un punto provinciano, a un polo de atracción turística, empresarial, de diseño y de actividad comercial. Hasta logró que llegase el AVE.

Ya lo sé. Todo eso costó mucho dinero y se derrochó más. Pero ¿qué debe hacer el alcalde de una ciudad? ¿Pasar una mano de pintura o darle un aspecto moderno y sorprendente?

Recuerdo a muchos valencianos sorprendidos y orgullosos del cambio que había dado su ciudad. Antes, por ejemplo, nadie iba a Valencia salvo por las Fallas. Ahora la gente quiere ir a ver la Ciudad de las Artes y de las Ciencias en todas épocas del año, del mismo modo que muchos turistas quieren visitar Bilbao solo para ver el Gugenheim.

El lenguaje de las ciudades modernas es llamar la atención por algo espectacular. Valencia lo logró.

Por eso lamento tanto que se vaya a recordar a Rita Barberá por la financiación presuntamente ilegal del PP, o por las supuestas comisiones cobradas por gente de su partido en los contratos públicos.

Algunas causas por cierto han sido archivadas como los gastos del consistorio que denunciaba la oposición. Otros se archivaron se forma sospechosa como el accidente de Metrovalencia sonde murieron 43 personas. Los otros están pendientes.

Si se demuestran las acusaciones, tendremos otra prueba de la soberbia del poder. Los políticos creen que el dinero público es de ellos porque ayudaron a la ciudad a ser grande. Y lo malo es que al final, a Barberá y a su equipo no les recordarán por el gran cambio que lograron en Valencia, sino por financiar al PP con dinero negro y otras cosas feas.

Las dos muertes de José Manuel Soria, de poderoso ministro a fantasma

10:37 - Autor:

José Manuel Soria tenía un currículo que cada vez apuntaba más alto.

Fue asesor de la embajada de España en Venezuela. Consiguió ser Técnico Comercial del Estado, profesor de Macroeconomía, asesor del gabinete del ministro de Economía, jefe de gabinete de la secretaría de Comercio, consejero de varias empresas públicas, alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, presidente del Cabildo de Gran Canaria, diputado por Gran Canaria, presidente del PP en Canarias y por fin ministro de Industria, Energía y Turismo.

En abril de este año, un grupo de periodistas de varios países publicaron documentos referentes a personas y negocios radicados en paraísos fiscales en todo el mundo. El nombre de Soria salía vinculado a varias empresas situadas en paraísos fiscales. Soria reaccionó inmediatamente diciendo que era mentira. Días después reconoció que era verdad: su nombre seguía en algunas sociedades de su padre, al que el daba por extinguidas. Dimitió.

En realidad, no hizo nada ilegal pero ser ministro y estar vinculado a una sociedad en un paraíso fiscal es como ser de a Asociación contra el Cáncer, y que te pillen fumando un cigarro en un cóctel. No es ilegal, pero…

Esa fue su primera muerte política.

Hace unos días, el gobierno dijo que anunciaba la candidatura de Soria para el puesto de gerente del Banco Mundial. ¿Soria? Eso sonaba a enchufe forzado. Los españoles se escandalizaron y el gobierno respondió diciendo que al ser técnico comercial del estado y funcionario, tenía absoluto derecho a pedir el puesto. Es lo que Soria había esgrimido meses atrás.

Pero una investigación de El Confidencial reveló que no hacía falta ser funcionario. Todo parecía una trama del gobierno para colocar al ex ministro. Al final, Soria ha tenido que renunciar al puesto.

Esa ha sido su segunda muerte.

No sé si habrá una tercera, pero lo dudo. Soria, que no puede ser acusado de haber hecho algo ilegal, ha perdido la confianza de los españoles. Ha pasado de llevar uno de los ministerios más poderosos, a ser un fantasma de la política.

Sus dos muertes políticas me recuerdan una película sobre un tema similar: Los tres entierros de Melquíades Estrada, dirigida por Tommy Lee Jones. La tercera quizá no se la de él, sino la del ministro De Guindos, que defendió el nombramiento de Soria… y no dijo la verdad.

 

Tormentas, sequías, olas de calor… ¿Todavía algunos dudan del cambio climático?

12 septiembre 2016 - 23:23 - Autor:

En los últimos 700.000 años, ha habido siete glaciaciones que dejaron al planeta tierra como un cono de helado. También se han sucedido sequías, inundaciones espantosas, estallidos de volcanes que taparon la luz del sol durante meses y cosas que ignoramos.

Una de esas catástrofes naturales estuvo a punto de hacernos desaparecer como especie hace 150.000 años, como relata el físico Leonard Mlodinow en su libro Las lagartijas no hacen preguntas. Quedaron unos cientos de homo sapiens. Todos descendemos de estos pocos.

Hoy somos 7.000 millones y los más escépticos del cambio climático dirían que lo que está pasando ahora solo es el normal ir y venir de la naturaleza. Los vendavales sobrehumanos, sequías extremas, olas de calor y otras cosas, solo sería el lenguaje de siempre de la naturaleza.

Error. Esto no es otro vaivén natural. Este está producido por nosotros y está afectando a los mismos ciclos naturales.

La NASA, un organismo que para todos es muy fiable, tiene una página web dedicada al clima y dice que las transformaciones que el hombre está produciendo en el clima no se habían dado nunca.

Basado en los estudios desde satélites, la NASA reunió las pruebas de esta amenaza. Pruebas que no se pueden discutir. Por ejemplo:

-Subida del nivel de los mares.

-Aumento de la temperatura global.

-Calentamiento de los océanos.

-Reduccción de los glaciares.

-Disminución de los mares árticos.

-Reducción de los casquetes polares.

-Eventos extraordinarios: tormentas, precipitaciones exageradas…

-Acidificación de los océanos.

-Disminución de las capas de nieve.

El fenómeno más acuciante es el calentamiento de la tierra. Las generaciones que están por venir tendrán que tener presente que se enfrentan a uno de los mayores desafíos de la Humanidad, junto con la pobreza, y la falta de agua en algunas zonas.

Nadie puede dudar de lo que está pasando y de lo que puede pasar.

Hace unos días, Obama estuvo n Hawai viendo datos meteorológicos, y dijo algo que hay que recordar. “Lo que hace difícil el cambio climático es que no es un acontecimiento catastrófico instantáneo. Se trata de un movimiento lento que las personas no experimentan y no ven día a día”.

(Para ver la página web de la NASA  pinchar aquí. La foto de arriba es un avión meteorológico de la NASA sobre una tormenta en Carolina del Sur, EEUU)

Maduro no acepta las caravanas de medicinas porque le ponen en ridículo

8:03 - Autor:

El presidente Maduro impidió hace unos días que unos envíos de medicinas para enfermos de Hepatitis puedan llegar a Venezuela. El jugador de fútbol Dani Alves era la cara amable de este envío pues es el Embajador Mundial contra la Hepatitis C. No le ha valido a Alves ser una de las estrellas mundiales del balompié.

Para Maduro, los envíos y caravanas de medicamentos que pretenden llegar a Venezuela son un insulto. Claro. Le ponen en ridículo.

Un país que jamás ha sufrido de provisiones de medicinas ahora tiene que mendigar por el planeta para mitigar sus dolores. Se han creado grupos en Facebook como “Medicinas para Venezuela”. Los venezolanos emplean Twitter y WhastApp para intercambiar y pedir medicamentos. Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, líder socialdemócrata detenido en Caracas, recogió más de cinco toneladas de medicamentos en su último viaje a España. Llevarlas a Venezuela fue una odisea.

Enviar medicinas no es como enviar leche en polvo. Algunas medicinas se estropean si no están a determinadas temperatura. Otras tienen una temprana fecha de caducidad. Hay que crear una logística enorme y diligente para hacer llegar las medicinas. Y al final, puede suceder que en los aeropuertos, los oficiales chavistas paralicen la distribución porque han recibido órdenes de sus superiores. Y entonces, se estropean la mitad de los medicamentos.

Como muchos de esos medicamentos son críticos para enfermos de cáncer, de hepatitis o de otras enfermedades graves, los bloqueos de Maduro significan empeorar su situación o dejarles morir. Desesperados por este bloqueo, algunos venezolanos asaltan farmacias. Las saquean. O viajan cientos de kilómetros para conseguirlas en Colombia.

Todos los días hay casos de personas que han fallecido por falta de medicinas. Incluyendo niños. Basta poner en Google las palabras “Venezuela, medicinas, muerto” para que vean la realidad.

lainformación.com publicó hace unas semanas la lista de las más urgentes. Pero no solo se requieren medicinas sino material de hospital como catéteres o pósitos. (Pinchar aquí para ver la lista).

Este bloqueo se unirá algún día a la lista de crímenes contra Venezuela que Maduro y sus secuaces han puesto en marcha. Son criminales. Son culpables de muertes inducidas por su irresponsabilidad, porque no saben gestionar y porque impiden el flujo de los productos y hasta medicinas.

 

Gran Torino: la película que explica por qué Donald Trump es tan popular

10 septiembre 2016 - 23:01 - Autor:

Hace poco, Antena 3 programó Gran Torino, una película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood en 2009.

Esa película explica por qué hay tantos blancos en EEUU que quieren votar a Donald Trump.

Me explico: Eastwood encarna a Walt Kowalsky, un  trabajador jubilado de las fábricas Ford. Es viudo y el último residente blanco en un barrio invadido por extranjeros. Tiene en su garaje un Gran Torino, coche mítico de los años setenta fabricado por Ford.

El coche representa la vieja américa próspera y poderosa que añoran los trabajadores blancos norteamericanos.

Sienten que ha desaparecido su riqueza, su orgullo de ser americanos y su modo de vida. Las fábricas americanas se trasladan a México. El país tiene cada vez más inmigrantes. Les invaden coches japoneses. Y ese americano medio vive cada vez peor porque la crisis le ha empobrecido y ha perdido hasta su trabajo.

Ese americano blanco trabajador solo quiere dos cosas: recuperar el orgullo americano, y prosperar como antaño. ¿Quién les promete eso?

Donald Trump.

Trump es un demagogo, un populista, un oportunista. Pero ha dado en el clavo. Parece como si hubiera basado su campaña y sus eslóganes en el guion de Gran Torino.

Quien aún no entienda lo que está pasado en EEUU que vea por favor esa película. Es el reflejo del obrero americano cabreado.

 

 

 

¿Dónde están las manifestaciones contra los ensayos nucleares de Corea?

9 septiembre 2016 - 20:45 - Autor:

Lo recuerdo como si fuera ayer.

El gobierno francés anunció que iba a realizar ensayos nucleares en el atolón llamado Mururoa, en el océano Pacífico, donde el diablo perdió su tridente. Fue hace 21 años.

Grupos de pacifistas, protectores del medio ambiente y partidos políticos comenzaron a manifestarse en las principales ciudades del mundo contra este ensayo nuclear.

Yo también estaba en contra, pero dije que no me sumaría a ninguna manifestación porque antes tendríamos que habernos manifestado contra China, que hacía ensayos nucleares todo el tiempo y cuando le daba la gana.

Así que Occidente se armó de valor, y se manifestó contra Francia. ¡Qué valentía! ¡Qué principios! ¿Y contra China? Creo que yo fui casi el único. Lo digo en serio. Señores, dije a mis amigos periodistas, yo hago cola para manifestarme contra los ensayos pero primero marchemos frente a la embajada de China.

Nada. Ni caso.

Lo de Francia fue muy divertido porque los medios enviaron corresponsales al Pacífico. Alquilaron barcos y todo. Pero no les dejaron llegar ni al cinturón de seguridad. Francia hizo estallar su bomba, y todos volvieron a casa.

¿Por qué me enrollo con todo esto?

Porque en estos días, Corea del Norte ha realizado un ensayo nuclear. ¿Y? Pues nada, que lo ha hecho cómodamente. No ha habido gigantescas movilizaciones frente a las embajadas de Corea, ni minutos de silencio en las redacciones de los periódicos, ni marchas por las principales avenidas del mundo con ojivas de cartón denunciando esos ensayos nucleares.

Ni siquiera Greenpeace, a quien yo he defendido en estas páginas, ha dedicado un post al ensayo coreano. Ah, sí, días atrás, publicó un post contra los ensayos nucleares en general, recordando por cierto los ensayos de Francia del pasado. ¿Algo de Corea? Sí, una foto en la que aparecen un grupo de personas en el suelo, simulando las consecuencias de un desastre nuclear. La pena es que era porque Corea del Sur, no la del norte, quería construir un reactor nuclear. No una bomba. Un reactor. Me parto.

Por no condenar, no ha aparecido nadie en change.org para promover firmas mundiales y condenar el ensayo. Que yo recuerde, Corea del Norte no es ni democracia ni nada. Francia sí. Lástima porque yo me he sumado a varias peticiones de change.org.

En fin, quien de verdad esté contra los ensayos nucleares debería manifestarse contra ‘todos’ los ensayos sin importar el país. La izquierda fue muy diligente en condenar el ensayo de Francia de 1995. Estoy esperando un comunicado, no sé, una declaración, una banderita en la solapa que diga “no nukes”.

(He tomado la imagen del Daily Star).

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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