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Lo que sabemos, lo que sospechamos y lo que tememos para el 26J

20 junio 2016 - 11:53 - Autor:

¿Qué va a pasar el domingo? Algunas cosas ya las sabemos. Otras las sospechamos. Y algunas las tememos.

Sabemos que no va a haber ningún partido que obtenga más de 175 diputados. Ninguno.

Y sabemos que tendrán que hacer coaliciones para llegar a esa mayoría.

Lo demás son hipótesis.

Sospechamos que el PP y Ciudadanos se pueden aliar para la investidura o para formar gobierno. Pero es una sospecha débil porque no llegarán a los 175 diputados. ¿Se aliarán con otros partidos? Les podrían ayudar son los nacionalistas, pero eso sería para ellos como pactar con el diablo. Además, si se cumplen las amenazas de Albert Rivera, no habría un presidente de gobierno llamado Mariano Rajoy. Entonces. ¿quién?

Otra hipótesis es un pacto entre el PP y el PSOE. Hoy lunes, la secretaria general del PP Dolores de Cospedal volvió a ofrecer ese pacto durante una entrevista al diario asturiano La Nueva España. Esta alianza sí obtendría la mayoría, según las encuestas. La duda es: ¿cuánto durará ese gobierno? ¿Aprobarán leyes? ¿Se pelearán a cada rato?

Una hipótesis más es que el PSOE se alíe con Unidos Podemos. Pero, según las encuestas, no tendrían mayoría. Supongamos que la tengan. Supongamos que formen gobierno y comiencen una era de más gasto social y más inversiones públicas. ¿Qué margen de maniobra tienen? ¿Les dejará Bruselas que se engorde el déficit público? ¿Estarán de acuerdo en todo? Por cierto, el presidente de Gobierno sería Pablo Iglesias, según las encuestas.

Si no tienen mayoría, la lograrían pactando con partidos nacionalistas. Eso significa que, a cambio, tendrán que permitir que se celebren referéndums de independencia. ¿Es lo que desean los votantes socialistas? ¿Cuánto duraría ese gobierno o esa alianza? No mucho.

De modo que, pase lo que pase el 26J, el panorama no es muy estable. Sin un gobierno estable para los próximos cuatro años, los inversores no tendrán mucha gana de apostar por este país.

Incluso, el temor es la posibilidad de que se convoquen otras elecciones en pocos meses. Muchos se alegran porque dicen que hemos estado sin gobierno y las cosas han seguido funcionando. Lo que no saben que un montón de leyes, proyectos, inversiones y planes se han paralizado porque nadie quiere firmar nada. Eso en el sector público.

La economía se está ralentizando.

En el privado, muchas inversiones y contrataciones se han detenido porque están esperando al nuevo gobierno. ¿De izquierdas o de derechas? Hagan sus apuestas.

La fecha importante no será el domingo 26J día de las elecciones sino el lunes. Entonces veremos cómo reaccionan la bolsa y los mercados.

 

 

Un momento: ¿no fue Zapatero el presidente que arruinó a millones de españoles?

19 junio 2016 - 13:00 - Autor:

Cuando Zapatero dejó la presidencia de España a finales de 2011, este país era un desastre. ¿Quieren las pruebas?

Fue José Luis Rodríguez Zapatero, el de la sonrisa, quien reformó la legislación laboral para que fuera más fácil despedir. Sí, fue más fácil despedir. La tasa subió a mas de cinco millones de personas. Superó el 20% de la población activa.

Fue el presidente Rodríguez Zapatero el que bajó el salario de los funcionarios un 5%. Lo bajó, sí. Afectó a 3 millones de funcionarios.

Fue el presidente Zapatero el que congeló las pensiones. Sí, las congeló. Afectó a seis millones de pensionistas.

Fue el gobierno de Zapatero el que dejó el déficit en el 8,5%. No del 6%, como decían. Peor.

Fue el mismo Rodríguez Zapatero quien en una reunión con economistas a principios de 2009, a pesar de que le avisaron de que había que tomar medidas anti crisis, respondió: “Es que los economistas no tenéis ni idea”. Y no las tomó entonces, claro.

Fue Zapatero quien no vio que el sistema de cajas de ahorro controlado por los políticos estaba a punto de desaparecer. Sí, desaparecer. Afectó a 20 millones de cuentacorrentistas.

Fue Zapatero el que aprobó un plan de energías renovables tan bien subvencionado que todo el mundo se puso a instalar huertos solares en España. Fue Zapatero quien retiró la ley. Ese negocio fue a la ruina. Sí, la energía renovable con Zapatero fue una ruina. Esa factura se la endosaron luego a 12 millones de familias.

Y fue Zapatero el que estuvo a punto de cargarse el euro: las Bolsas se hundieron a principios de mayo de 2010. La prima de riesgo se disparó. Europa se asustó. Entonces le llamaron para que fuera a reunirse con los grandes líderes europeos. Y le dijeron que si no aprobaba un plan de recortes, se iba a cargar hasta el euro.

Y fue el mismo Zapatero en uno de los días más duros de la historia del Parlamento español, el 12 de mayo de 2010, el que aprobó un brutal programa de recortes sociales. Sí, los mayores recortes sociales hasta entonces.

Fue ese presidente el que eliminó el cheque-bebé de 2.500 euros, y el que inició al mayor recorte del gasto farmacéutico de la historia de España.

Fue el mismo Zapatero el que subió el IVA del 7 al 8%, y el del 16% al 18%. Eso afectó a 46 millones de españoles.

Con Zapatero el número de ejecuciones hipotecarias, sí, la antesala de los desahucios, se disparó. Hubo 75.000 en 2011. El doble que en 2007. Echaban a familias enteras a la calle y no existía una ley para suavizar esa situación.

Se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Probablemente, uno de los presidentes más torpes de la historia de España.

Un momento: ¿no es el mismo del que Pablo Iglesias ha dicho que ha sido “el mejor presidente de la democracia”? ¿Qué libros de historia ha consultado Iglesias? ¿Se ha basado en Disney Channel?

Brujos, santeros y otros esperpentos que marcaron a Hugo Chávez

18 junio 2016 - 8:45 - Autor:

Un periodista hispano venezolano llamado David Placer se pasó varios meses entrevistando a más de 60 personas sobre un asunto extraordinario: los brujos y los santeros que rodearon a Chávez.

El asunto suena raro y huele mal. ¿Brujos? Era una leyenda extendida por Venezuela a la que no se le daba mucho crédito. Se decía que santeros y brujos cubanos habían abducido al presidente de Venezuela, quien les consultaba en sus momentos importantes y creía en sus hechizos.

Placer inició su investigación en 2012. Entrevistó a ex ministros, militares, amantes y familiares de Chávez, llego a sumergirse en pozos donde corporalmente se bañaba Chávez para liberarse de los malos espíritus, entrevistó a sus brujas y habló con los párrocos que trataron de volverlo a las creencias cristianas. Placer consiguió volcar sus pesquisas en un libro volcánico: “Los brujos de Chávez”, de Editorial Economía Digital.

Una de las brujas más influyentes sobre Chávez fue Cristina Marksman (arriba a la izquierda). Pronosticó su muerte antes de los 60 años y también le dijo que sería presidente de Venezuela. Con esta descripción empieza el libro.

La creencia en espíritus de personas fallecidas es algo que Chávez invocaba en público y en privado. En sus mítines citaba a Bolívar, el Libertador, como si le hubiera ungido a él, a Chávez, como auténtico heredero de la tradición libertaria. Para cualquier observador solo era una alegoría, pero para Chávez no era una alegoría porque sentía que podía invocar al Libertador desde los días que sufrió la cárcel, cuando purgaba una pena por intentar dar un golpe de estado.

Cuando Chávez llegó al poder, los cubanos, sabedores de este poderoso magnetismo de la brujería, enviaron a Venezuela a sus propios santeros, a los orishas de origen africano, y en el palacio presidencial de Miraflores se hacían sesiones de invocación espiritista.

El general Baduel, ministro de Defensa de Chávez, y hombre de confianza que abandonó el chavismo y fue encarcelado, confirmó la influencia santera al autor del libro. “Fue un plan de Fidel Castro quien, aprovechando el carácter supersticioso de Chávez, llenó las altas esferas de estos consejeros para controlar a quienes tomaban decisiones e informar a sus jefes en Cuba”.

El autor del libro, en una columna publicada en The Huffington Post, decía: “El chavismo se entregó a la magia y a la santería en una carrera sin freno que tuvo como punto álgido la exhumación del cadáver de Simón Bolívar”.

Algunos vieron en la muerte de Chávez una venganza de los espíritus del pasado por haber violado el sepulcro del Libertador. Muchos pensarán que con la muerte de Chávez se fue la brujería de Venezuela.

Pero cuando el presidente Maduro invocó al espíritu de Chávez en forma de pajarito, demostraba que esas creencias esperpénticas seguían presentes dentro de las altas esferas del chavismo. En la portada del libro se hace un guiño al famoso animal volador, que susurra al mismísimo comandante.

Pero no solo en las altas esferas. También dentro de las más humildes, pues cuando unas fuertes lluvias acabaron recientemente con la atroz sequía de Venezuela, los mandos se encargaron de difundir entre la gente más modesta que todo se debía al magnetismo y al espíritu del presidente Maduro, que como los indios, podía invocar la lluvia a su antojo.

Análisis de Albert Rivera, el hombre elegante que siempre habla igual

17 junio 2016 - 9:28 - Autor:

Albert Rivera es uno de los mejores comunicadores de la política española. Él y Pablo Iglesias.

Pero hay una gran diferencia. Iglesias cambia el tono y el volumen de su discurso cuando habla en un plató o cuando habla en un mitin. Rivera no. Tiene el mismo tono: habla siempre igual.

Rivera mantiene siempre el tono suave y coloquial, incluso cuando discute y lanza puyas a sus contrincantes. En el debate a cuatro del pasado lunes, Rivera atacó a Iglesias y a Rajoy. Especialmente a Rajoy. Pero lo hizo como un abogado que lee un pliego de acusaciones. Un grupo de analistas lo definió como “el candidato con la gestualidad más elegante”.

Albert Rivera habla igual para las masas, las mesas, las misas, las mozas y las musas. Es el mismo tono y el mismo volumen. Tengo la impresión de que lo hace para proyectar la imagen de que es un hombre moderado, capaz de dialogar con cualquier partido y pactar. Que no pierde los papeles. Gracias a eso está siempre muy bien valorado en las encuestas, el que más. Pero ¿qué prefiere Rivera? ¿Caer bien o provocar conmoción? Pablo Iglesias, que está muy mal valorado, habla con tanta furia interior que atrae votos a su partido.

Incluso en los mítines de masas, parece como si Rivera estuviera hablando en una residencia de estudiantes. Ganaría más votos si fuera más mitinero. Este país está cabreado y los españoles esperan que alguien les grite: “¿Estáis hasta los pelos de la corrupción?”. Siiiiii. “¿Estáis dispuestos a mandar a la basura a los partidos corruptos y sellarla para que no salgan nunca más?”. Siiiii.

Otra de las cosas que Rivera debería controlar es su movimiento uniformemente acelerado. En los platós, cuando habla, Rivera se acelera. En la entrevista que le realizó Ana Pastor, famosa por hablar muy rápido, parecía que Albert y Ana estaban compitiendo en la Fórmula 1. Rivera habla tan rápido que no se le entiende.

El aspecto juvenil de Rivera no sé si le favorece en las elecciones. Tiene 36 años, uno más que Pablo Iglesias. Pero parece más joven que Pablo, mucho más joven, casi tan joven como Errejón (que tiene 32 pero aparenta 25). Temo que el elector busca a alguien que parezca más maduro.

Felipe González llegó al poder con 40 años. Aznar con 43. Zapatero con 43. Y Suárez con 44 años. ¿Rajoy? Con 56 años.

Albert Rivera suele ser muy bueno en el juego corto: en las entrevistas en televisión es capaz de responder a una batería de preguntas sin perder los papeles. Ni siquiera lo logra Pablo Iglesias, que es mejor en los mítines o en los debates con varios candidatos que a solas con un reportero peleón.

Cuando habla de su programa económico, Rivera se centra mucho en los autónomos. Es una buena apuesta. Pero cuando, como ayer, se pone a hablar de la indemnización por despido, no se explica muy bien. Eso importa mucho a los parados o a los que temen quedarse en paro. La indemnización. Menos se entiende aun cuando menciona la ‘mochila austriaca’, un sistema de indemnización que existe en Austria y que no se comprende muy bien en España.

A pesar de eso, su programa económico es más sensato que el de Pablo Iglesias por la sencilla razón de que no juega con el gasto del Estado como si estuviera jugando al Monopoly. Se nota el peso de su asesor económico, Luis Garicano, profesor de la London School of Economics.

El problema es que, aunque Rivera tenga una visión sensata de la economía, el español medio sigue teniendo mucha fe en que el estado le resuelva los problemas, le pague la luz y le busque empleo. Y tiene miedo a perder todo.

Una de las ventajas de Rivera es que tiene visión de Estado. ¿Qué es tener visión de estado? Tomar decisiones que afectarán a las futuras generaciones para siempre. Cuando habla de llegar a un pacto por la Educación me parece que está acertando pues hemos tenido ocho sistemas educativos en 40 años y eso ha bajado el nivel del país.

Si queremos tener chicos que saquen las mejores notas en los exámenes internacionales, hay que ponerse de acuerdo en un plan nacional y no moverlo en décadas.

El partido de Rivera –Ciudadanos– sale en esta carrera con el expediente limpio (o bastante más limpio que el PP y el PSOE). Es importante decir eso porque estas elecciones están marcadas por dos presiones: la corrupción y la crisis. De la segunda estamos saliendo poco a poco, pero la primera sigue dando muchos casos en el PP y en el PSOE cada semana.

Las encuestas dicen que Ciudadanos va cosechar algunos diputados más que en las elecciones del 20D (cuatro). La duda está en si tendrá los suficientes como para pactar con otros partidos y ser un partido relevante.

Si el periodismo no da dinero, la democracia está contra las cuerdas

16 junio 2016 - 15:46 - Autor:

La información política en los próximos días va a ser la más consumida: análisis, entrevistas, encuestas, reportajes y perfiles. Hechas por periodistas con mucha experiencia, será el resultado de acompañar a los políticos a viajes y a mítines y de analizar muchos datos.

Los lectores consumirán esas informaciones en sus ordenadores de sobremesa, en sus tabletas y sobre todo en sus móviles.

Y aquí está el problema: la gente quiere leer esas informaciones sin anuncios. Cada vez hay más gente que cierra los anuncios o instala adblockers en sus dispositivos. Bloquean la publicidad.

Como la publicidad es la vía principal de financiación de los medios, ¿cómo vamos a pagar a los periodistas que hacen esos análisis polític0s?

El último informe de Pew Center sobre la evolución de los medios en EEUU afirma que esta tendencias se van a acentuar. Cada vez más gente está bloqueando los anuncios con adblockers, unas extensiones que se instalan en medio minuto y que borran los banners, los módulos, los flashes, y todo eso que nos desvía la atención cuando leemos.

Todo esto está teniendo un profundo impacto en las organizaciones periodísticas. Como se consume cada vez menos publicidad,  tener un periódico digital no es un gran negocio. Por ahora.

Como es tan costoso mantener esa maquinaria de informadores, se jubilan a los más caros, es decir a los veteranos, de modo que los medios van perdiendo su materia gris, a aquellos periodistas experimentados que garantizan la calidad de los análisis por su experiencia.

Si un sistema político se basa en que los electores tengan información variada, independiente y fiable, ¿no estamos poniendo contra las cuerdas los cimientos de ese sistema?

 

 

¿En qué se parece el ‘Brexit’ a lo que está pasando en España?

15 junio 2016 - 14:25 - Autor:

El diario francés Le Fígaro publicaba hace unos días una portada sobre el Brexit, el referéndum que se celebrará la semana que viene para saber si los británicos quieren seguir en la UE.

En la foto, un grupo de jóvenes apoyaba la unión con el resto de Europa. Y en otra foto, un grupo de adultos y de personas mayores apoyaba la salida.

Si hacemos caso a los sociólogos, las personas mayores suelen ser conservadoras, opuestas al cambio y muy miedosas. En el caso de los británicos anti UE, temen a la inmigración, están preocupadas por sus pensiones y piensan que los políticos de Bruselas se llevan sus impuestos. Quieren volver a lo antiguo. Lo nuevo no les gusta nada.

En cambio los jóvenes están a favor de los cambios, no tienen miedo a la inmigración, son más solidarios y tiene una visión internacional. Apoyan quedarse en la Unión Europea.

Eso quiere decir que hay una brecha generacional. Los viejos por un lado, y los jóvenes por otro. Conservar contra cambiar.

Lo mismo pasa en España. Según las encuestas, un gran número de jóvenes se inclinan a votar el cambio que suponen los partidos nuevos, sean Unidos Podemos o Ciudadanos.

Y los viejos, apuestan por los partidos tradicionales: PSOE y PP. Nada de experimentos con gaseosa.

Sucedió lo mismo en 1982. La mayor parte de los jóvenes apostó por el cambio. El cambio era el lema del Partido Socialista. Sucedió en 1996 y en 2000. La inmensa mayoría de los jóvenes querían un cambio, hartos de la corrupción del PSOE.

Y ahora vuelve a suceder. Hay un alto porcentaje de gente joven que quiere dar un hachazo al viejo sistema. Porque el viejo sistema no les ha dado ni trabajo ni esperanza. Son la generación más preparada de la historia pero solo encadenan contratos de medio pelo, o ni eso. Y encima están hartos de los casos de corrupción.

La gran diferencia entre los británicos que quieren salir de la UE es que los mayores conservadores están dispuestos a asumir todas las consecuencias económicas que conllevaría esa separación.

En España, son los jóvenes los que están dispuestos a correr todos los riesgos, y poner en peligro la recuperación. ¿Quién dijo que votar era un acto racional?

 

 

 

 

Rajoy vapulea con los resultados económicos pero le arrugan con la corrupción

14 junio 2016 - 0:02 - Autor:

El debate a cuatro entre los principales candidatos comenzó con datos económicos. Rivera, Sánchez e Iglesias trataban de mostrar que las cifras económicas de Rajoy eran malas y que las propuestas de Podemos, C’s y PSOE iban a solventar esos problemas económicos.

No pudieron. Porque Rajoy se sentía seguro con sus resultados económicos.  Se crea más empleo, se recauda más, se bajaron los impuestos, y la lucha contra el fraude fiscal tiene cifras récords. Rajoy esgrimió que en cuatro años se han recaudado más de 50.000 millones de euros, que España es el país de Europa que crea más empleo, y el país de la eurozona que más crece.

Más aún: Rajoy recordó que España evitó el rescate financiero de 2012.

El leit motiv de Rajoy fue crear dos millones de puestos de trabajo para los próximos cuatro años. Es algo que repitió a lo largo de todo el debate: medio millón de puestos al año. Porque según Rajoy eso es lo que puede sanar la economía. Sin duda, era el punto fuerte del presidente en funciones que hasta explicó que en España la mayor parte de los contratos son fijos.

A Rajoy le interesaba mucho destacar en el empleo porque los parados, según las encuestas, quieren votar a Podemos.

En la parte más social, Pablo Iglesias quiso tomar la delantera prometiendo mayor inversión pública. Albert Rivera estuvo muy agresivo, sobre todo con Pablo Iglesias. No es que lo que dijo fuese exagerado, porque se remitió a recortes de prensa para atacar a Podemos, sino que al principio el ambiente no era de batalla campal, y el televidente lo vio demasiado cruel en los inicios. Luego las cosas cambiarían.

Sánchez dirigió sus misiles contra Rajoy sobre todo ignorando que su verdadero competidor estaba a su izquierda. Era Pablo Iglesias. De hecho, Iglesias le tendió una mano y le dijo que tenía razón en sus propuestas sociales.  Lo dijo porque Sánchez insistió en invertir más en sanidad, en gastos sociales, en universalizar la sanidad y recuperar la dependencia.

Rivera atacó muy bien hablando de la precariedad laboral. Propuso que hubiera igualdad en la sanidad, para que cualquier español pudiera ser atendido sin problemas en cualquier parte del territorio, cosa que no pasa ahora con las transferencias a las autonomías.

Sánchez propuso paralizar la Lomce, universalidar la educación, y mejorar las becas. Le dio un golpe bajo a Iglesias porque cuando iniciaron conversaciones para pactar después del 20D, Podemos prefería ‘controlar a los espías’ (la vicepresidencia) que preocuparse de la educación o de la sanidad. Pero Pablo, en lugar de contraatacar, le seguía tendiendo la mano. Nada de cal viva. Ahora solo paños calientes.

En cambio Iglesias atacó a Rajoy porque según él hay menos gente en la Seguridad Social, menos población activa y más emigración. “Si siguen otros cuatro años, será peor”.

Rivera trató de agarrarse a uno de sus activos: un pacto por la educación. España ha tenido multitud de planes educativos, ocho: ‘Basta ya, estamos volviendo locos a los profesores y alumnos”. Pidió inglés como lengua vehicular. Y mantener las escuelas concertadas. “El problema señor Iglesias es el fracaso escolar”, dijo dirigiendo a la persona que tenía a su izquierda. Y propuso más financiación para esas escuelas. “Que la educación sea un pilar fundamental no para cuatro años, sino para todas las generaciones”.

Sánchez no se quitó el tono de candidato de plástico. Tenía todas las frases preparadas como si fuera un ordenador. Estaba en otra longitud de onda. A muchos le sorprendían los ataques a Iglesias al cual le acusaba de hacer pinza con Rajoy para impedirle gobernar. Iglesias insistía en que se equivocaba de adversario. El adversario era el PP.

Sánchez recuperó la confianza cuando aportó datos para demostrar que es el partido de las mujeres tanto por las leyes contra la violencia de género, la igualdad social y la dependencia. Fueron 20 segundos de terremoto.

Iglesias tomó la batuta cuando se planteó la corrupción. En un discurso claro y contundente, denunció la “lacra inmoral” que cuesta 2000 euros a cada español. Salieron a relucir muchos nombres de ministros y cargos importantes del PP y PSOE. Sánchez intentó contraactar diciendo que le extrañaba que en esa lista no estuviera la beca de Errejón y los trabajos de Monedero en Venezuela. Sánchez se equivocó. No era comparable y de hecho Pablo Iglesias respondió, “Madre mía”.

Rajoy intentó echar porquería al PSOE con los EREs de Andalucía y los dos expresidentes de Andalucía procesados. Se enzarzaron Sánchez y Rajoy. Pero la verdad es que los dos estaban pringados. Rajoy puso el énfasis en cómo en el PP han tratado de aprobar iniciativas anticorrupción pues “nunca en la historia los poderes han actuado con más libertad contra la corrupción”. Pero es un partido que tiene perdido desde el principio. Es poco creíble.

Rivera se quedó en silencio durante varios minutos del debate, pero luego tomó la bandera contra la corrupción y denunció cómo el PP defiende a Rita Barberá,la ex alcaldesa de Valencia relacionada con una trama de corrupción. Dijo que el PP no tiene autoridad moral y hasta señaló a Rajoy por recibir dinero ilegal. ¿Cómo se puede confiar en su partido y en un presidente que aparece en las listas? “Le enviaba a Bárcenas mensajes diciendo que sea fuerte”. “Le pido lo mismo que sus votantes: que usted no esa impedimento para formar gobierno. No le voy a llamar indecente. Y creo que ha hecho cosas buenas y malas, le pido que reflexione”. En resumen, el populismo de Iglesias va a seguir creciendo si Rajoy no se va, dijo Rivera. Fueron sus minutos de gloria.

Y cuando Rajoy intentó defender la independencia de los jueces, Rivera añadió que a los jueces los nombra el PP.

Iglesias tomó la alternativa pidiendo que los partidos no deberían aceptar créditos bancarios. Pero Rivera le recordó que IU, con el que forma alianza, debe 11 millones a los bancos, y que Podemos no tiene deudas porque Venezuela le financió con 7 millones de euros. Le recordó la financiación de Chávez a CEPs, el centro de estudios de donde salió la directiva de Podemos.

Iglesias se enfadó porque, según él, eso no está probado por los tribunales. Rivera le recordó que no lo tachaba de ilegal sino de inmoral.

El tema catalán marcó el último tercio. Sánchez insistió en tender la mano a los catalanes, lo mismo que dijo Iglesias, quien pidió permitirles un referéndum como han hecho los británicos con Escocia. Iglesias decía que eso no quería decir que apoyase la independencia pues quería que los catalanes se quedaran en España.

Rivera y Sánchez le recordaron a Iglesias que Ada Colau y En Comu, aliados de Podemos en Cataluña, sí defienden la independencia. Cuando le tocó a Rajoy, se mantuvo en sus trece: no solo es ilegal el referéndum sino que otros españoles no podrían votar por algo que afecta a la unidad de España.

Rajoy ganó la primera parte del debate. Rivera e Iglesias, la segunda. Sánchez no destacó.

La tercera comenzó con los refugiados. Sánchez prometió acoger 18.000 refugiados y crear una verdadera Unión Europea, y sobre el yihadismo, propuso reforzar los servicios de inteligencia. Rajoy respondió que es un tema complejo y que España estaba haciéndolo bien en Africa,  que había que apoyar a las fuerzas de seguridad aquí y fuera de España. La propuesta de Iglesias fue por la misma vía que Sánchez: acoger 18.000 refugiados, y acabar con las devoluciones en caliente. Y propuso atacar los paraísos fiscales porque es el centro de financiación de los terroristas.

Rivera dijo que si fuera presidente volvería a incorporar a España a las grandes decisiones. Y se dirigió a los latinoamericanos, a los que quiere incorporar a la vida española..

Por último, los locutores preguntaron, ¿qué va a pasar con los pactos?

Sanchez empezó a decir que el PSOE salía a ganar y que nadie podría gobernar en solitario. Y que habría una mayoría de cambio el 26J, lo que se podría interpretar como una posible alianza con Podemos. Habría un gobierno progresista, dijo.

Rajoy dijo que pactaría con los españoles. “Sanchez, que va tercero en las encuestas, me dice que estoy mal en las encuestas”, dijo en tono de burla. Rajoy volverá a mantener lo mismo: una coalición de líderes “sensatos y moderados”. ¿Ciudadanos o PSOE?

Rivera dijo que no había vetos pero que sus votantes querían un cambio político, tendiendo la mano al partido Popular. Por supuesto que habrá acuerdos. Pero no para tapar la corrupción ni para tener el modelo de Grecia. Sino para mejorar la educación y a los autónomos.

Iglesias, sabiendo que puede quedar por delante del PSOE, dijo que los españoles no quieren ambigüedades: “Solo hay dos opciones: un gobierno con el PP, o uno con el PSOE. El presidente debe estar en la lista con más votos. El que más votos tenga que tenga la presidencia. Haremos un pacto de gobierno con el PSOE”, dijo, adelantando que podría ser el presidente de España.

El minuto de oro fue aprovechado por Iglesias para hacer una reflexión sobre el miedo al cambio. Y recordó que los que hablan de miedo son los amigos de los corruptos. “Unidos y unidas podemos”, dijo

Rivera en un final un poco impostado dijo que no quería un país con jóvenes emigrantes, o empresarios que no pueden abrir la persiana, y donde sobran corruptos. Su sueño era levantar el país donde nadie se quede atrás. “Me comprometo a liderar un nuevo gobierno”.

Rajoy insistió en que España es un gran país, el primero el transplantes, en recibir estudiantes, y que había salido de la crisis. Insistió en que iba a crear dos millones de empleos en cuatro años.

Y por último Sánchez, dijo que España necesitaba un Partido Socialista fuerte: pensar en los mayores, en las mujeres, en los jóvenes y en los dependientes, y en la pobreza infantil y en los hijos y en los nietos. Fue un discurso bastante creíble y muy convincente. Quizá el mejor de todos en el minuto de oro.

Cuatro cosas quedaron claras tras el debate:

1) La oferta de Iglesias de ponerse de acuerdo con el PSOE.

2) El rechazo de Sánchez a dejarse seducir.

3) La contundente denuncia de Rivera y de Iglesias de la corrupción del PP y PSOE.

4) Los resultados económicos indudables del gobierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

Podemos relanza la guerra por las palabras: patria, familia, bandera…

13 junio 2016 - 14:49 - Autor:

Hace casi diez años entrevisté al lingüista norteamericano George Lakoff y le pregunté:

“En muchos países, los conservadores reivindican valores como la bandera, el himno nacional, los héroes, la patria y la lengua nacional. ¿Por qué a los progresistas no les gusta reivindicar esos valores?”.

Y respondió:

“Porque son estúpidos. No quieren entenderlo. El patriotismo en una democracia es un valor progresista. En la democracia americana original, el patriotismo era un valor progresista. Protegían los derechos civiles, la libertad. Era básicamente un movimiento progresista. Los progresistas necesitan asumir el patriotismo. Esa es la democracia que deseamos. Un patriotismo constructivo. Pero no lo hacen. Por eso la gente piensa que son valores conservadores”.

La palabra ‘patria’ ha tenido un fuerte poder de seducción. Cuando Stalin inició la contraofensiva contra las tropas alemanas, hablaba de defender la Patria rusa. Los alemanes querían extender su patria hacia el Este. Hugo Chávez destacó por su defensa del patriotismo venezolano. Franco empleó el concepto ‘patria’ para destacar las virtudes del país, y para defenderlo.

Patria es una palabra que aparece en todos los diccionarios militares de todo el mundo.

Pero ¿era un término del vocabulario del PP? La verdad es que no. El PP hablaba de ‘unidad de España’ porque el término ‘patria’ recordaba mucho al franquismo. Decir que uno era muy patriota era algo que empleaba la extrema derecha, desde los franquistas hasta la Falange.

Y ahora resulta que los términos preferidos de Podemos son la patria, ser patriota, hacer patria… pagar los impuestos es ser patriota. Defraudar es ser antipatriota.

Lo curioso sería ver que si los progresistas o los izquierdistas reivindican el concepto de ‘familia’. Hasta ahora no le han hecho ni caso y la prueba es que en sus programas apenas aparece esa palabra. Y familia numerosa mucho menos. Pero si la derecha se descuida, la izquierda empezará a reivindicar hasta los valores de la familia pues, ¿no es la familia una sociedad altruista en pequeñito? ¿No está llena de valores sociales como la colaboración sin recompensa?

Ya Lakoff me lo decía cuando yo le preguntaba si había  una tendencia de los progresistas de reivindicar valores conservadores, como la familia.

“Nación y familia no son valores conservadores, sino progresistas. Cualquier familia, de cualquier tipo, está basada en la empatía, en un sistema ético, en la responsabilidad”.

Es más, Lakoff diferenciaba entre ‘padre estricto’ (conservador), y ‘padre protector’ (progresista). El segundo es un padre o madre responsable, alguien que cuida sus hijos, que es responsable de ellos, los respeta y les enseña a respetar a gente. “Pide a sus hijos que sean responsables, y su autoridad está basada en el respeto. Eso es progresista, es fiable. Una autoridad honesta, abierta, simpática, que se preocupa del pueblo”.

Ya sería el colmo: ver que los partidos que nunca defendieron la patria y la familia, y que en realidad se los cargaron como pasó con la izquierda en décadas pasadas, ahora se conviertan en sus defensores. Incluso llegará el día en que se deshagan en elogios de la bandera y pongan letra al himno nacional. Ya Errejón dijo en una entrevista que cuando ganó la selección de fútbol, se dieron cuenta de que era un símbolo nacional. Pues nada, a por ello.

Y hasta, como Lakoff decía, los progresistas deberían reivindicar la religión como un valor social.

Cuando pase eso, los ancianos dirán: “Ver para creer”.

(Se puede leer la entrevista completa pinchando aquí)

Podemos usó a Grecia para su campaña electoral pero critica que se use a Venezuela

12 junio 2016 - 17:53 - Autor:

¿Recuerdan de qué país se hablaba hace un año, hace dos años? De Grecia.

A finales de 2014, el país vivía uno de los momentos más dramáticos de la historia. Grecia estaba sumida en una crisis económica provocada por la inutilidad de gobiernos socialistas y conservadores. No tenía dinero ni para pagar su deuda externa y los acreedores amenazaban con retirar el crédito. La prima de riesgo superaba los mil puntos. Los pensionistas no tenían para vivir. Había hambre. Colas. Los bancos entraban en crisis. Igual que Venezuela.

El partido de la oposición denunciaba esa crisis, pedía echar al gobierno y crear otra era. Era Syriza. Su candidato era Alexis Tsipras. En enero de 2015 se realizaron unas elecciones y, ¿quién fue a apoyar al candidato opositor?

Pablo Iglesias. Para entonces ya era archiconocido en España porque había obtenido cinco escaños en las elecciones europeas de 2014.

Pablo Iglesias fue a Grecia dos veces a apoyar a Tsipras: primero en enero de 2015, y de paso hacer campaña para las elecciones municipales y autonómicas españolas que tendrían lugar cuatro meses después. Fue a los mítines de Tsipras, se fotografió con Tsipras y lanzó proclamas mundiales a favor de Tsipras. Y luego hizo lo mismo en las elecciones de septiembre, donde Tsipras volvió a ganar. Faltaban tres meses para las generales españolas.

Cuando sucedió lo mismo en Venezuela, Pablo Iglesias se echó para atrás. No ha apoyado a la oposición a pesar de que el país está viviendo una crisis peor que la de Grecia. No ha pedido la libertad de Leopoldo López, a pesar de que es candidato de la oposición. Es más, ha denunciado que se esté utilizando a Venezuela como arma política. Lo mismo dicen Pablo Echenique, Iñigo Errejón y los líderes de Podemos. Incluso Izquierda Unida. Criticaron a Albert Rivera por visitar Venezuela y reunirse con la oposición. Pero Rivera hizo lo mismo que Iglesias en Grecia.

Un momento: ¿por qué Grecia no es un arma política, y Venezuela sí? ¿Será porque Grecia está a 2.000 kilómetros de España y Venezuela a 7.200?

Entonces, ¿los derechos humanos son cuestión de kilómetros?

 

 

Gane o pierda las elecciones, este es el año de Hillary Clinton

10 junio 2016 - 8:19 - Autor:

En 1997, Hillary Clinton acudió a la reunión del World Economic Forum en Davos, Suiza. Es una reunión que convoca anualmente a políticos, empresarios y periodistas de todo el mundo, o más bien, el lugar donde te tienes dejar ver si quieres pintar algo en el mundo.

Hillary Clinton se subió al escenario y el presidente del WEF le dijo: “¿Para cuándo una mujer presidenta de los EEUU?”. Y ella respondió al guiño, diciendo: “No lo sé, pero cuando eso suceda yo votaré por ella”.

Han pasado 20 años. Y este año de 2016 puede ser el primero en la historia de los EEUU en que una mujer llega a la presidencia. Pero aunque no llegue, Hillary Clinton ya puede decir ‘misión cumplida’. Ha roto el llamado ‘techo de cristal’, ese techo que impide a las mujeres de todo el mundo subir y escalar puestos.

Porque ya ha logrado algo grande: es la primera vez que una mujer logra la mayoría de los delegados de un partido en EEUU para presentarse como candidata a presidenta.

Llama la atención que el país que logró conquistar la democracia antes de que llegase a Francia con la Revolución, el país que logró insuflar de espíritu independentista a todas las democracias de América, el país que se ha convertido en el adalid de la democracia en el mundo, no haya conseguido algo que han conseguido otras democracias: tener una mujer presidenta. Lo ha logrado Chile, Brasil, Gran Bretaña, Alemania y hasta India.

Estados Unidos nunca. Por eso, aunque no lo consiga, Hillary Clinton ya ha entrado en Wikipedia como la primer mujer en ser nominada a presidenta. En noviembre sabremos si entra en la historia por la puerta grande como la primera mujer presidenta de EEUU, el país más poderoso del mundo. (Y quién sabe: también como la mujer que evitó que un señor con flequillo apretara el botón nuclear).

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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