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El sentimiento del fracaso permanente de España y de los españoles

26 abril 2016 - 12:01 - Autor:

A finales del año pasado estuve contemplando las imágenes del aterrizaje del cohete Falcón 9. Había sido lanzado por una empresa norteamericana llamada SpaceX, cuyo propietario es famoso por promover las energías renovables solares, los coches eléctricos, aparte de idear un tren hiperveloz y viajes a Marte. Elon Musk.

En aquella ocasión, después de varios intentos fallidos, un cohete de SpaceX hizo un vuelo orbital y se posó mansamente sobre una plataforma. Cientos de personas congregadas en un centro espacial estalarpn en aplausos y gritos de alegría. Era la primera vez en la historia que se lograba.

Sentí envidia por esa hazaña. Sentí envidia por ese grupo de estadounidense que gritaban U-S-A, U-S-A, U-S-A.

Pensé en los triunfos de EEUU en el ámbito económico, que son indiscutibles. Sus triunfos educativos, pues tienen las mejores universidades y escuelas de negocios del mundo.

Al final, la historia de un país está llena de éxitos y de fracasos. Pero si hay más éxitos que fracasos cómo llegar a la Luna, inventar el iPhone o crear medicinas milagrosas, el pueblo que viva en ese país se siente más o de pertenecer a él. Incluso los inmigrantes se sienten orgullosos de vivir en ese país.

¿Y España? ¿Nuestra historia reciente está llena de éxitos o de fracasos? ¿Han servido los éxitos para unir a los  españoles?

Los éxitos deportivos sí, desde luego. Eso fue lo que pasó en 2008 y en 2010 cuando la seleccion de fútbol consiguió por primera vez la Eurocopa y los mundiales. Este país parecía otro. Y todos los triunfos que nos han traído los deportistas en tantas disciplinas, desde el tenis a la natación.

Hemos tenido éxitos económicos con nuestras empresas como Zara, que se estudia en las escuelas de negocios de todo el mundo. Por cierto, tres escuelas de negocios españolas están entre las 10 mejores del mundo. Y muchas empresas españolas ahora son multinacionales respetadas en todo el planeta.

Podría seguir hablando de éxitos pero esa no es la percepción del español: tiene la idea de un fracaso permanente.

No solo la crisis ha golpeado muy profundamente la psiquis del español medio desde 2008, sino que la corrupción de los políticos y las alternativas que se van viendo, les hunden más en la depresión. ¿Qué hace Otegi en el Parlamento Europeo? ¿Qué hace allí una persona vinculada con el terrorismo?

¿Cómo es posible que algunos catalanes aborrezcan España? ¿Cómo es posible que haya ahora secesionistas en Valencia y en Galicia? ¿Cómo es posible que vayan a la cárcel vicepresidentes de comunidades autónomas, concejales, alcaldes…? ¿Cómo es posible que la hija del rey haya estado presuntamente en un entramado de empresas para defraudar?

La cosa va más lejos aún con la entrada en prisión del secretario general de Manos Limpias. Resulta que la única organización que quedaba velando por los intereses populares, se desvanece relacionada con un presunto delincuente llamado Luis Pineda, representante de la conocida Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios.

Ni siquiera pudimos confiar en UPyD, el partido más activo en denunciar casos de corrupción, y que ha desaparecido prácticamente.

En el ámbito económico hemos visto a presidente de Cajas pasando por los tribunales, a ex ministros de Economía, y a directivos de empresas importantes incurrir en la bancarrota.

A escala política, económica y social hay una profunda sensación de que no se puede confiar en nada ni en nadie, que estamos viviendo en un fracaso general en esas áreas porque ni los políticos se ponen de acuerdo para crear un gobierno estable, ni los empresarios son modélicos, ni los sindicalistas, ni la sociedad civil.

Tardaremos mucho en reconstruir estos castillos. Por ahora, nos conformaremos con los éxitos deportivos o artísticos porque los otros tardarán mucho en reaparecer.

 

Drones: bicho maravilloso para los periodistas; arma letal para los terroristas

25 abril 2016 - 8:42 - Autor:

En una charla reciente que impartí en la Facultad de Periodismo de la Complutense invitado por Arturo Gómez Quijano (Periodismo con Drones y otras formas de contar historias), relaté los nuevos géneros periodísticos que han asomado con las nuevas tecnologías: gifs, memes, vines, periscope y, por supuesto, drones. Los estudiantes procedían de la Universidad Sagrado Corazón de Puerto Rico.

El periodismo realizado con drones se puede considerar un género porque su insólito punto de vista aéreo impacta en la opinión pública con más profundidad. Puse un ejemplo: primero les exhibí bellas imágenes de video de una ciudad árabe moderna. Calles transitadas de coches y peatones, playas calmas y cálidas, gente feliz… Véanlas ustedes mismos hasta el minuto 1.40.

Luego, sin mediar palabra, puse las imágenes de la ciudad Siria de Homs destruida. Son imágenes sobrecogedoras. A la música del primer video, sucede el zumbido metálico de las hélices de un dron ruso que era, por decirlo así, el punto el punto de vista de un abejorro entrometiéndose por calles y ruinas. Eso es drone en inglés: abeja zángano.

Cualquier persona que viera estas imágenes comprendería por qué millones de sirios tratan de escapar de su país. Anteriormente, estas imágenes provendrían del punto de vista de una persona desde abajo, del nivel de la calle: ahora, con los drones, viene del cielo, es un ensueño, a cámara lenta, espantosamente mágico. Los helicópteros no pueden hacer esos vuelos tan estrechos ni penetrar en las casas.

Los drones relatan mejor que cualquier crónica escrita el drama de la destrucción de la guerra pero también inundaciones, incendios, catástrofes naturales… Los cuadricópteros llegan mejor y de forma más barata a cualquier sitio, mejor que un periodista o un fotógrafo con sus viejos equipos.

Hace pocos días estuve asistiendo a un acto sobre drones organizado por los consultores de comunicación Kreab, y obtuve de primera mano datos del sector. Según la intervención del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez, en España hay más de 1.200 empresas de drones de hasta 25 kilos. Más de ese peso, ya se consideran aeronaves y requieren un certificado de aeronavegabiliad.

Existen 2.000 pilotos de drones. Las empresas de drones se vuelcan en filmes, documentales, periodismo, reportajes topográficos o para la agricultura, pero también para el sector inmobiliario o para fotogrametría. Y bodas, bautizos y comuniones. España es uno de los países del mundo con más desarrollo de drones civiles, mientras que EEUU e Israel en drones militares. Se entiende por qué.

Los drones también pueden ser empleados para cometer atentados. Es tan fácil… El secretario de Estado recordó que hace poco, el 18 de este mes, un dron impactó contra un avión de British Airways. Hace un mes, otro dron casi impacta con uno de Air France y otro de Lufthansa.

Hay varios incidentes al mes con aviones causados por drones. El día menos pensado tendremos una catástrofe, premeditada o no.

Y se han detectado incluso drones penetrando en el recinto del Palacio de la Zarzuela, en el entorno del rey.

Hace poco, un lunático japonés hizo descender un dron sobre el tejado del primer ministro japonés. El aparato contenía materia radiactiva. Causó mucha preocupación.

Un dron puede cargar armas NBQ, dijo el secretario de Estado: nucleares, químicas o bacteriológicas. Son baratos, fáciles de manejar y letales.

Estamos antes una tecnología fascinante que para el periodismo es toda una habilitad fantástica, pero que como cualquier nueva tecnología, puede causar estragos.

Los gobiernos no saben muy bien cómo legislar los drones, pero por si acaso, están aprobando leyes y reglamentos para controlarlos, lo cual hará más difícil el trabajo de los periodistas.

Desde el punto de vista tecnológico, se hacen cada vez mejores y más ligeros drones. La batería por ahora dura entre 7 y 25 minutos, pero se supone que ese obstáculo se irá resolviendo. Dará más amplitud a las imágenes de los periodistas, pero los terroristas tendrán más capacidad para sus atentados.

 

 

Digamos la verdad: España olvidó a Cervantes pero este Lord inglés lo rescató

24 abril 2016 - 12:09 - Autor:

En 1697 se inauguró la nueva y actual iglesia de las Trinitarias de Madrid, en medio de unos fastos que reunieron a lo mejor de la Corte del reino de España. Se pronunciaron hermosos discursos, y por la noche hubo ‘fuegos y luminarias’. Pero como recuerda Astrana Marín, el mayor historiador de la vida de Cervantes, “nadie recordó que en aquel recinto venerando, y sin lápida que lo identificase, dormía su último sueño el autor”. Nadie mencionó a Cervantes.

Se había dejado de imprimir el Quijote. Ya no le interesaba a nadie.

En 1738, Lord John Carteret, ministro del rey de Inglaterra (arriba, el cuadro pintado por William Hoare), tuvo la ocurrencia de completar la colección de libros de caballerías de la reina Carolina con uno por el cual sentía una devota admiración: Don Quijote.

Como Lord Carteret era un fiel hispanista y amante de la lengua española, de su propio bolsillo salieron los fondos que permitieron acometer una lujosa edición en castellano que estaría embellecida por hermosas ilustraciones y grabados.

De modo que, gracias a una reina soñadora y a un Lord muy culto, emergieron de las imprentas del librero londinense Jacob Tonson los ejemplares en cuatro tomos del Quijote -en español- que detonaron definitivamente el interés por Cervantes en Europa.  (En la imagen de la derecha, el original).

“Fue el pistoletazo de salida de Cervantes”, dice Antonio Barnes, filólogo y profesor de Humanidades de la Universidad Internacional de la Rioja. “La gloria de Cervantes vino de fuera”.

La obra impactó en los intelectuales británicos como Fielding y Sterne, los cuales la calificaron como una novedosa modalidad de las obras épico-clásicas, comparable a las grandes obras literarias de la historia y, desde luego, una sátira contra los vicios y costumbres de la humanidad. Y todos cayeron rendidos ante la potencia simbólica de Don Quijote, el personaje.

El interés por Cervantes fue en aumento. Después de los ingleses vinieron los románticos alemanes, pues elevaron al Quijote al rango de obra inmortal.

Los hermanos Friedrich y August Wilhelm Schlegel definieron al Quijote como “modelo de novela”, y la novela, como “patrimonio de los españoles”, además de ser género literario romántico por excelencia.

Fue Friedrich quien dijo que de Cervantes “hay que haber leído, y por lo tanto traducido, o todo o nada. Su hermano August Wilhelm Schlegel proclamó que Don Quijote era “la obra perfecta del arte romántico culto”.

Fue a principios del siglo veinte cuando la obra cumbre de Cervantes tomó impulso en España y se convirtió en la médula espinal de ‘lo español’. En 1905 se celebró a lo grande el tricentenario de la publicación del Quijote, y en 1916 se aprovechó aún más el aniversario de la muerte del escritor.

Había una razón psicológica nacional: era una terapia para un país que con la caída de Cuba, sentía haber perdido su empeño universal. “Se multiplicaron las ediciones, las cabalgatas y las iniciativas ornamentales y museísticas, pues aquellas conmemoraciones cervantinas debían regenerar a la nación humillada en el desastre de 1898”, decía en El País el historiador Javier Moreno Luzón.

El Quijote se introdujo en las aulas con ediciones infantiles. “Se ordenó que las jornadas escolares comenzaran con la lectura y comentario de fragmentos de la obra”, dice Moreno, costumbre que prosiguió durante muchas décadas y hasta los exámenes de bachillerato no se podían dar por culminados sin una lectura analítica del Quijote.

En 1930 se fijó el día 23 de abril –aniversario de la muerte de Cervantes- como el Día del Libro, y en esa efemérides de 1976 se instituyó el Premio Cervantes para premiar a los mejores autores mundiales en castellano como acaba de serlo el mexicano Fernando del Paso. Posteriormente se adquirió la costumbre de leer ininterrumpidamente el Quijote el 23 de abril en el Ateneo de Madrid por personajes conocidos y gente del pueblo. Se tardan 48 horas.

Pero digamos la verdad: España olvidó a su escritor. Y lo siguió olvidando. La prueba más incontestable es que no fue hasta hace dos años que se empezaron las investigaciones para saber si su tumba estaba en el convento de las trinitarias. Como tuve el privilegio de participar de cerca en esa investigación, pude escuchar muchas veces el siguiente comentario: “¿Y qué interés tienen sus huesos?”.

(Todo esto lo cuento en el libro: “Cervantes: 400 años en Objetos Perdidos”)

-No te avergüences si no has leído el Quijote: he aquí la explicación

-El triste final de la investigación de la tumba de Cervantes

No se avergüence si no ha leído el Quijote: tiene su explicación

23 abril 2016 - 8:44 - Autor:

En teoría, todo español debería haber leído el Quijote, pero casi nadie lo ha hecho. No se avergüence si usted es uno de ellos. Tiene una explicación: Don Quijote de la Mancha es un libro difícil de leer por muchas razones.

La primera es que está escrito en español del siglo dieciséis. De hace más de 400 años. ¿Sabe usted lo que significan “duelos y quebrantos”? Pues era un plato típico de entonces que usted también reconocería a simple vista. Huevos con torreznos.

Para adaptar la lectura del Quiijote a nuestros tiempos modernos, el escritor Andrés Trapiello hizo una versión que pueden adquirir en cualquier librería y que es fantástica. (Pinchen aquí para descargar el primer capítulo).

En tiempos de Cervantes no solo había palabras diferentes sino que no había ni ortografía española. La prueba es que el Quijote está lleno de defectos ortográficos. La primera frase tiene una coma sobrante pues dice: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco, y galgo corredor”. (Pinchen aquí para leer la primera edición interactiva).

Entre “flaco” y la conjunción ‘y’ alguien puso entonces una coma que debe ser suprimida. Y así hay cientos de defectos a lo largo de las páginas del Quijote. (La reproducción de arriba es del primer capítulo original)

La segunda razón por la cual el Quijote es difícil de entender es que las oraciones son muy largas. Hace un año, pedí a un informático llamado Diego Buendía que me calculase mediante un algoritmo cuál era la frase más larga del libro y encontró una en el capítulo XXXII de la segunda parte del libro. Se tarda casi minuto y medio en leerla. Para cuando uno ha terminado, ya se ha olvidado del sujeto y del sentido. No pongo aquí la frase porque es infinita pero la añadí en un libro que escribí sobre Cervantes y la búsqueda de su tumba perdida. (Pinchar aquí)

Solo por esas dos razones, cognitivamente hablando, Don Quijote de la Mancha no es un libro fácil de comprender. Pero hay otra razón de peso: es un libro muy largo. Contiene más de cien capítulos y puede llegar a mil páginas.

Pero, ¿por qué hay que leerlo? Porque fue un libro revolucionario y porque contiene dos personajes tan definidos, Don Quijote y Sancho, que cualquier persona podría reconocerlos de lejos aunque estuvieran en siluetas.

Y revolucionario porque  los eruditos coinciden en que fue la primera “novela moderna”. ¿Qué quiere decir eso? Hasta entonces, las novelas estaban llenas de héroes que luchaban contra enemigos descomunales y fantásticos, pero esta era la primera en que un hombre de carne y hueso “normalito” (aunque un poco friki), se enfrenta a cosas cotidianas que él piensa que son descomunales, como los molinos de viento. Don Quijote representa la lucha del idealismo contra la triste realidad (Sancho). Es casi la base de la vida.

Revolucionario porque Don Quijote va evolucionando a medida que transcurre la novela en el sentido de que se hace más sabio, y poco a poco distingue la realidad de sus sueños. El cine moderno consiste en personajes que evolucionan a lo largo de cada película.

Hace unos años, se preguntó a los escritores más sobresalientes del mundo cuál era la mejor novela de la historia y casi todos apuntaron a Don Quijote. Y aquí viene la paradoja.

Para un extranjero es más fácil entender el Quijote que para un español, porque al traducirse a otras lenguas, se actualizan los significados de modo que “duelos y quebrantos” en inglés son scraps, es decir,”sobras”. Lo mismo sucede en alemán, donde  jämmerliche Knochenreste son “restos de huesos”. Poco que ver con el original de “huevos y torreznos” pero inteligible para los germanos e ingleses.

Por eso ha sido tan valiosa la versión del Quijote realizada por el escritor Andrés Trapiello pues ha sustituido los viejos significados por los nuevos, de modo que uno lo puede leer la obra entera diciendo a cada rato ¡aleluya!. Muchos le han criticado por descastar así el original, pero yo creo que es una obra paralela, una versión, un trabajo extraordinario.

Hace años, el escritor italiano Alessadro Baricco transcribió una versión moderna de La Iliada tratando de hacerla más comprensible. Y lo es. La original, siento decirlo, es casi inabordable. Baricco la hizo accesible para la mayoría. Para los jóvenes.

Don Quijote de la Mancha, en cambio, no es un libro juvenil. Es un libro para una persona de más de veinte años, un adulto. Hay que leerlo con detenimiento y con un lápiz para subrayar algunas frases porque contiene reflexiones sobre la condición humana, la verdad, el egoísmo, la soberbia, la historia, la técnica y muchas cosas más.

No es tanto un libro de aventuras como de reflexiones. Por eso nunca he entendido cómo se ha podido llevar al cine.

Hoy se cumplen 400 años de la muerte de Cervantes. En realidad murió el 22 de abril de 1616 pero su entierro tuvo lugar el 23 y esa es la fecha que aparece en el documento de inhumación.

Fue la obra que le hizo famoso y le sacó de la penuria. Pero él pensó que la mejor obra fue Persiles y Sigismunda, un libro que acabó de escribir pocos días antes de fallecer.

En resumen, no creo que haya que avergonzarse de no haber leído el Quijote. Pero sí creo que todo español debería proponerse en algún momento de su vida leer el Quijote con paciencia y con un espíritu reflexivo. Tomarse su tiempo. Lo disfrutará.

 

La prensa aupó a Pablo Iglesias y ahora nos paga con insultos

22 abril 2016 - 9:10 - Autor:

 

 

La cadena conservadora de televisión Intereconomía invitó hace años a Pablo Iglesias a participar en los programas de El Gato al Agua, gracias a lo cual empezó a ser conocido este profesor de políticas.

Aunque Intereconomia tenía una pequeña cuota de mercado de televisión, le dio una gran proyección porque ese programa era visto por mucha gente influyente. Luego, su partido ganó cinco escaños en las elecciones europeas de mayo de 2014. Le ayudaron los periodistas, que le veían como un gran comunicador y buen polemista.

Poco después de la victoria de Podemos en esas elecciones, la inmensa mayoría de los analistas políticos lo acogió como algo novedoso, un político con gran fuerza oratoria y con una extraordinario carisma. Yo mismo escribí: “Pablo Iglesias es el mejor comunicador político de este país”. Sigue siendo un gran comunicador porque no hay día en que no esté en las portadas o abra los informativos, aunque sea con extravagancias. Decía Oscar Wilde que “hay algo peor que hablen mal de ti y es que no hablen de ti”.

Todo los medios dedicábamos paginas o espacios en TV a hablar de Pablo Iglesias porque siempre tenía algo que decir que atrapaba a la gente. O provocaba.

Y ahora resulta que Pablo Iglesias dice que los periodistas no le queremos. Dice que la mayor parte de los profesionales que siguen a Podemos “habla mal de Podemos”. Más o menos que somos unos pelotas con nuestros medios, y que alguien nos ordena dar caña a Podemos. Es lo que ha dicho de un periodista de El Mundo.

¿No será que hablamos mal de Podemos porque Pablo Iglesias es malo?

No me refiero a malvado sino a que hace las cosas mal. ¿Qué es lo que ha hecho mal?

Si te alías con los mismos que apoyaron a el terrorismo de ETA, ¿cómo quiere que le califiquemos? ¿Micky Mouse? Si tus alcaldes izan la bandera republicana y repudian la constitucional, ¿qué decimos? ¿Qué gran idea has tenido, Pablo?

Si elogias el régimen venezolano, el más abominable régimen de América Latina en estos momentos, ¿qué respondemos? ¿Decimos que en Venezuela existe una democracia ejemplar y que los supermercados están llenos?

Si apoyas a un representante de Podemos que agredió a un concejal socialista, ¿te felicitamos por tu atinado concepto de las relaciones humanas?

Si sales en un mitin al lado de la bandera de la URSS con una imagen de Lenin, ¿nos tronchamos de la risa?

Pablo Iglesias sale en los medios igual que Donald Trump en Estados Unidos: porque siempre dirá o hará cosas que son ‘alimento’ para los medios. Como Trump, Pablo se queja de que los medios tergiversan lo que dice y lo que hace. ¿En serio?

A ver: ¿cómo vamos a interpretar el hecho de que Pablo Iglesias presente un libro en la Facultad de Filosofía  de la Complutense, y ponga a parir a un colega porque no cuenta lo que a él le gusta? Ni a Luis Bárcenas, ni a Rita Barberá, ni a la infanta Cristina le gusta lo que dicen los medios, pero los medios dicen lo que ellos representan.

No, Pablo: si no tienes un buen director de comunicación, es quizá por tu soberbia. Hace unos meses, cenando con un periodista de izquierdas, que apoya a Podemos y que conoce a Pablo como la palma de su mano, me dijo que el gran problema del líder de Podemos es su soberbia. Se quiere más que Narciso ante el reflejo de su cara en el agua.

La prensa le ayudó a darse a conocer y ocupa más espacio en la prensa, en la radio y en la televisión que otros líderes que consiguieron más votos. Incluso tiene más espacio que el presidente del país. Lo que pasa es que su treta es aparecer en los medios, como Nicolás Maduro, y hacerlo muchas veces mediante la provocación, los insultos o las extravagancias.

Ahora Pablo nos paga con insultos porque no le hacemos la pelota. Vaya.

 

El triste final de la investigación sobre la tumba de Cervantes

21 abril 2016 - 11:05 - Autor:

 

El 30 de octubre de 2013 me acerqué al convento trinitario de la calle Lope de Vega de Madrid. Tenía un encuentro con la priora.

Yo deseaba investigar dónde estaba la tumba de Cervantes. Estaba en ese convento, pero nadie sabía dónde.

-Llega usted tarde. Ya hay otra persona investigando.

Me dijo que esa persona se llamaba Fernando de Prado. Conseguí el teléfono de Fernando a través de una editorial y le llamé. Le di la enhorabuena y él me respondió que le sorprendía mi llamada porque la prensa española no había mostrado ningún interés por la investigación. Solo la prensa internacional, que le llamaba constantemente. En 400 años, nadie había iniciado una investigación en serio para saber dónde estaba Cervantes.

Semanas después hicimos un pacto: yo escribiría un libro para reflejar esa investigación, él me pasaría documentos, yo le grabaría largas entrevistas, y también podría asistir a las investigaciones en el convento, –para conocer al equipo científico–, y por último el libro lo firmaríamos los dos.  También le haría entrevistas (se publicaron en lainformacion.com) y escribiría artículos sobre la investigación. Nos dimos un apretón de manos.

El equipo científico estaba encabezado por Francisco Etxeberria, el antropólogo forense más conocido de España, y por Luis Avial, un geofísico que tenía una empresa de georadar.

Primero se pasó el georadar por la nave del convento en la primavera de 2014 y se encontraron diversas anomalías en el subsuelo. El problema era que las monjas de clausura no permitían hacer ningún agujero en la nave principal, así que el equipo dirigió su mirada a la cripta, situada bajo el altar.

Un año después, en 2015, empezó lo bueno: en febrero, el equipo científico compuesto por antropólogos, especialistas en trajes y tejidos, en odontología y en numismática, bajaron a la cripta y fueron sacando féretros de los nichos. Si no encontraban a Cervantes allí, tendrían que perforar la nave a ver en qué consistían las anomalías.

Aparecieron muchos huesos, pero ninguno era de Cervantes. La mayor parte eran de niños. En el suelo de la cripta, aparecieron cientos de cadáveres. Pero procedían de restos de personas del siglo XVIII o posteriores. Nada del siglo diecisiete.

Cuando se iban a ir, una persona del equipo de Etxeberria decidió seguir excavando y halló enterramientos del siglo de Cervantes. Había monedas y trapos de la época. Encontraron 17 cadáveres, justo los que, según la documentación histórica, debieron estar enterrados más arriba, en la nave.

Eran 11 adultos, y seis niños. Uno de los adultos debía ser Cervantes. Pero los huesos estaban tan descompuestos y pulverizados, que era difícil emitir un juicio exacto. Había cosas sueltas como un resto de mandíbula y otro de un cráneo de una persona de unos 70 años.

Con esas evidencias, los investigadores organizaron una rueda de prensa en el ayuntamiento de Madrid en marzo de 2015. Fue una de las peores ruedas de prensa de la historia, porque los periodistas de todo el mundo esperaban una foto del esqueleto de Cervantes, y que un investigador dijera: “¡Helo, aquí: Don Miguel!”.

En lugar de eso, los investigadores mostraron huesecillos. Se trastabillaron en explicaciones incomprensibles. Los periodistas protestaron: ¿Es o no es Cervantes?

La respuesta fue: hay bastante probabilidades. ¿Probabilidades?

La verdad es que los investigadores hicieron lo que tenían que hacer. Fallaron en la comunicación. El ayuntamiento había sufragado la investigación con 130.000 euros, y estaba interesado en apuntarse el tanto con rapidez antes de que acabase el mandato de Ana Botella. Lo habría hecho cualquier alcalde.

Los periodistas titularon como pudieron. Aún hoy, la gente se pregunta: pero, ¿estaba allí o no?

Sí estaba, pero no se pudo certificar al 100%.

¿Y Fernando?

Poco a poco fue apartado de la investigación. La prueba es que en la primera rueda de prensa, cuando se anunció el comienzo de la investigación, Fernando fue el maestro de ceremonias. En la última rueda de prensa, la triste, estuvo al final de una fila. Callado. Los científicos se habían apropiado del descubrimiento como los científicos británicos se apropiaron del descubrimiento de los huesos de Ricardo III de Inglaterra en 2012.

Entrevisté para mi libro a Philippa Langley, una guionista de televisión que fue, como Fernando, la persona que inició la investigación sobre la tumba de Ricardo III en un aparcamiento en Leicester, y que culminó con el desenterramiento de los restos del rey católico inglés. “Al final nos patearon”, me dijo Philippa. Los científicos y los políticos les dieron una patada.

Escribí el libro sobre los problemas de Fernando para hallar la tumba de Cervantes. El texto pasó por Random House, Planeta, NowTilus y varias más. Por diversos problemas de fechas, o porque no les gustaron los contenidos al final, dijeron que no y entonces lo subí a Amazon por mi cuenta.

Paseando por librerías, veo que en estos días hay mucha bibliografía en torno a Cervantes. Algunos son muy buenos. Pero ninguno narra una de las mejores investigaciones científicas e históricas de los últimos tiempos. No está en las librerías. Solo en formato digital.

Escribo esto con cierta tristeza. Tristeza por ver que Fernando, que inició esta investigación, no recibió ni un euro y quedó apartado. Y tristeza por saber que el libro que cuenta todo eso tampoco está en las estanterías.

Pero claro: si a nadie le importó durante 400 años dónde estaba Cervantes, no creo que le importe dónde estuvo enterrado y como se le encontró. La memoria histórica de este país no es cultural sino política.

Por si a alguien le interesa, este es el enlace al libro de Amazon. Pinchar aquí.

 

Este es el mejor consejo de García Márquez para escribir (cualquier cosa)

20 abril 2016 - 13:46 - Autor:

¿Quieren conocer el mejor consejo de García Márquez para cualquier cosa escrita? Hay que enganchar al lector en el primer párrafo, en la primera línea.

Este consejo se puede aplicara a  discursos politicos, artículos de opinión, reportajes, documentos de empresa, correos electrónicos…

Lean este de Crónica de una muerte anunciada.

“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”. En la primera oración ya se anuncia un asesinato. Y algo peor: el protagonista parece que no lo sabe.

Lo mismo pasa con Cien años de soledad.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella  tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. ¿Cómo? ¿Que lo van a fusilar? Carajo. Aún no ha empezado la novela y ya van sabemos que van a fusilar a alguien.

La técnica del primer párrafo la aprendió García Márquez del libro que le lanzó a la literatura: La metamorfosis, de Franz Kafka.

Lean este primer párrafo.

“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Ni siquiera ha llegado la segunda oración, y ya tenemos algo horripilante: un hombre convertido en insecto.

Lo curioso es que estamos hablando de novelas, es decir, de lecturas que no se consumen con la angustia con la que consumimos un artículo en internet. Se supone que cuando compramos un libro y lo abrimos, tenemos tiempo de sobra para entretenernos. Pues ni eso: García Márquez dice que en la primera línea ya hay que ir a por el toro.

Ahora pónganse en el lugar del lector moderno. Asediado por llamadas de móvil, mensajes de wasap o sms, ordenador, redes sociales y un sin fin de cosas, ¿va a perder el tiempo leyendo ese aburrido artículo de opinión? ¿Ese documento infumable? ¿Ese correo electrónico largo y denso?

No.

De modo que, ahora que se cumplen dos años de su muerte, el mejor consejo que puede dar García Márquez a cualquier persona que escriba (no a literatos sino a todos), es: trata de que tu primera oración enganche al lector. No le hagas perder el tiempo.

 

Las pruebas señalan a Pineda, no a Manos Limpias: ¿hay algo raro aquí?

19 abril 2016 - 8:07 - Autor:

Durante mucho tiempo, era un secreto a voces entre los periodistas económicos que Luis Pineda, presidente de Ausbanc, empleaba técnicas poco recomendables para sostener su Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios, Ausbanc. Pasaba el platillo. Eso quiere decir en términos elocuentes,  extorsionar con amenazas. “Si no me pones publicidad, usaré mis medios de comunicación para machacarte”.

Cuando los periodistas hablábamos con los responsables de comunicación de los bancos nos decían exactamente eso. Luis Pineda les amenazaba y cumplía sus amenazas. Los bancos pagaban de puro miedo.

Algunos medios llegaron a publicar reportajes de las actividades inmorales de Pineda. Pero eso no parecía afectarle porque seguía con sus costumbres y ampliaba su chiringuito a los países de América.

En algún momento Luis Pineda descubrió que podía ser más eficiente aliándose con Miguel Bernad, secretario del sindicato Manos Limpias. Bernad, un hombre de 73 años, había usado los tribunales para sentar en el banquillo a muchas personas por supuesta corrupción, desde el juez Baltasar Garzón, hasta la infanta Cristina, pasando por Miguel Blesa y cargos del PSOE en Andalucía.

Ausbanc podía ser más eficiente porque mientras que Pineda solo ejercía sus presiones por teléfono, Bernad tenía la fuerza de sus letrados ante los tribunales. En algún momento Miguel Bernad picó, dejándose llevar por la labia de Pineda.

Porque si algo tiene Pineda es labia: en TV, en la radio, en cualquier entrevista, es capaz de hablar con soltura y parecer el Robin Hood de los afectados por los abusos bancarios. Había conseguido grandes cosas como eliminar el redondeo que afectaba a los usuarios, o las cláusulas abusivas bancarias. Pero tenía un reverso tenebroso.

Los periodistas nos preguntábamos hasta cuándo podía durar ese reverso tenebroso impune. Pues hasta el 15 de abril pasado. Fue detenido por la policía acusado de delitos tan graves como estafa, extorsión, amenazas, administración desleal, fraude en las subvenciones y pertenencia a organización criminal.

Si uno lee el auto, se da cuenta de que el juez dirige sus misiles especialmente contra Luis Pineda. Fue él quien ideó, organizó y lideró la trama de supuesta extorsión a los bancos. “Para reforzar la presión contra las entidades y lograr los acuerdos económicos pretendidos empleaba al sindicato Manos Limpias, al cual financia, para ejercer la acción popular contra determinadas personas”.

Lo hacía contando “con el apoyo y beneplácito” de Miguel Bernad, “a quien Luis Pineda en cierto modo, controla y maneja”, dice el auto del juez.

El auto de detención de Bernad y Pineda ordenado por el juez Santiago Pedraz tiene un protagonista principal: Luis Pineda. Detalla todas sus actividades y suspuestas extorsiones. El nombre de Bernad sale como actor secundario, y en todo momento parece ser un muñeco en manos de Pineda.

Pineda al parecer financiaba a Manos Limpias. Este sindicato tenía y sigue teniendo serios problemas financieros. Miguel Bernad no tiene dinero ni para pagar al casero, pues las oficinas de Ferraz son alquiladas. No ha podido pagar a sus letrados y algunos de ellos han renunciado como Isabel Salamanca. La secretaria de Bernad apenas cobra.

Ausbanc, según el auto del juez, transfirió en febrero pasado 48.400 euros a Miguel Bernad para sufragar una condena. Bernad tenía que pagar las costas. Ese puede haber sido el momento en que Bernad apretó el botón de autodestrucción. Acosado por las deudas, se encuentra un ángel salvador.

No era la primera vez que Ausbanc transfería dinero a Manos Limpias. Consta que desde 2013 lo hacía, pero las cantidades eran pequeñas: desde 96,68 euros, hasta 3.000. Unos 20.000 euros en dos años. Sin duda, la transferencia de febrero de 2016 duplicaba esa cifra.

En las negociaciones con Unicaja, las grabaciones telefónicas demuestran que Luis Pineda era quien ejercía directamente la presión. Hablaba con el secretario general de Unicaja, le pidió un millón de euros, y le dijo que con esa cantidad lograría convencer a Manos Limpias para que retirara la acusación contra el presidente de esta entidad bancaria, implicado en los ERE de Andalucía.

El auto reconoce que lo importante de la negociación de Luis Pineda con Unicaja es “la presión que Luis ejerce a través de Manos Limpias, en el juicio en el que figura como investigado el presidente de Unicaja”. Pero no dice en ningún momento que Manos Limpias hablase con el presidente de Unicaja.

La verdad es que al final Unicaja pagó un millón de euros a Ausbanc, y Manos Limpias retiró la acusación.

En el caso Palma, que al final implicó a la infanta, Luis Pineda “es el que marca las pautas”, dice el auto del juez. Luis Pineda habla con el director de la Fundación La Caixa y le propone comunicar a los abogados de la infanta que retiraría la querella de Manos Limpias. No se habla claramente de dinero. Pineda manda otro mensaje al abogado de la infanta por medio de un directivo del Banc Sabadell.

Este directivo va a la policía y dice que Luis Pineda se ha ofrecido a intermediar para retirar la acusación popular de Manos Limpias. Tuvo varias reuniones con él y en una de esas le pidió Pineda 3 millones de euros por retirar la acusación de Manos Limpias contra la infanta.

El directivo del Sabadell también recordó a la policía que meses antes Miguel Bernad se le acercó con un empresario pidiéndole que le ayudará económicamente a esta empresa “a cambio de interceder a favor de retirar la acusación popular de Manos Limpias contra la infanta Cristina”, dice el auto. Esta parte del auto llega a confundir porque no se explica cómo es posible que Bernad pida ayuda para un amigo, a cambio de retirar la acusación contra la infanta.

El caso es que Luis Pineda parece ser la mente que organiza, presiona e influye principalmente en Miguel Bernad. También trató de usar a Manos Limpias para cargar contra otra asociación de consumidores, Facua.

El auto del juez Pedraz –escrito con bastante claridad– no tiene duda de que Pineda “emplea a Manos Limpias para que se persone como acusación popular en ciertos procedimientos en los que Luis tenga interés que le beneficien a él o a Ausbanc”.

Pero por aliarse, recibir dinero o dejarse aconsejar por Pineda, Miguel Bernad ha sido acusado de extorsión, amenazas y pertenencia a organización criminal. Los abogados deberán demostrar el grado de implicación de Manos Limpias en este caso, en el cual hay un claro personaje: Luis Pineda.

Bernad queda en segundo término y el auto no deja ver que haya sido quien negociara con los abogados de la infanta para retirar la acusación. Este caso era su caso estrella. Bernad se arriesgaba mucho si hubiera aceptado la retirada de la acusación. ¿Estaba de acuerdo con Pineda? ¿Pineda actuó por libre?

Bueno, esa obra de teatro acaba de empezar. Si se logra implicar a Bernad, los expertos dicen que se desactivaría el caso contra la infanta. Y si llega a suceder eso, a pesar de las poco contundentes pruebas que hay contra Bernad, daría para escribir novelas de espías, extorsiones y abogados.

(Por cierto, Luis Pineda no ha sido el único responsable de medios de comunicación en emplear la técnica de “pasar el platillo”. Si los bancos y empresas hablaran…).

 

 

¿Era Cervantes muy rico o muy pobre cuando murió en 1616?

18 abril 2016 - 7:26 - Autor:

Un grupo de franceses visitó Madrid en compañía de su embajador en 1615, y se encontraron con una persona que conocía bien a Cervantes. Era el censor, es decir la persona que daba la aprobación final de los libros en nombre del Rey. Don Quijote era muy popular en Francia.

En la segunda parte del Quijote, el censor escribió esto en 1615:

“Preguntáronme muy por menor su edad, su profesión, calidad y cantidad. Halléme obligado a decir que era viejo, soldado, hidalgo y pobre, a que uno respondió estas formales palabras: ‘¿Pues a tal hombre no le tiene España muy rico y sustentado del erario público?’. Acudió otro de aquellos caballeros con este pensamiento, y con mucha agudeza, y dijo: ‘Si necesidad le ha de obligar a escribir, plega a Dios que nunca tenga abundancia, para que con sus obras, siendo él pobre, haga rico a todo el mundo’.

Cervantes falleció al año siguiente.

¿Quiere decir eso que Cervantes murió pobre?

El cervantista Daniel Eisenberg piensa que no. Cree que el escritor estaba obteniendo jugosas rentas de sus libros y estaba en un buen momento económico. Entonces, ¿por qué el censor se despachó con una leyenda tan triste?

Según algunos especialistas, ese comentario se lo había sido escrito el propio Cervantes al censor para aumentar su fama ante los extranjeros. Pour épater le bourgeois.

Pero también hay otro argumento: en España, la pobreza era un valor. Y lo sigue siendo. Quien presuma de rico en España es despreciado (esto no es EEUU), pero quien vaya de pobre monacal, es admirado.

En tiempos de Cervantes, la humildad le permitía ganar votos de confianza para ingresar en la Venerable Orden Tercera de San Francisco antes de morir, y ganar el cielo, por si acaso.

Esta Orden fundada por san Francisco de Asís se llamaba Tercera porque ‘la primera’ era para monjes franciscanos, ‘la segunda’, para mujeres, y la Tercera para que “algunos seglares pudieran, sin tomar votos, llevar una vida sujeta a la regla franciscana”, afirma Alfredo Alvar en una biografía.

Es decir, Cervantes no era pobre sino que aceptó la “penitencia y pobreza cristianas” porque “ser pobre entonces, más que un sacrificio, era una norma común”. Era como ser hoy miembro de una ONG para demostrar que se tienen “valores”.

Un terciario se preocupaba entre otras cosas de dar sepultura a los propios hermanos de la orden, redimir cautivos y presos, y ofrecer caridad y limosna a los pobres.

Terciarios fueron quienes le acompañaron el 23 de abril de 1616 a su tumba en el convento trinitaria de Madrid. Días antes, Cervantes ya tenía puesto “el pie en el estribo”, y esperaba la muerte “con ansias”.

Así es Ignacio Sánchez Galán, la temible locomotora de Iberdrola

17 abril 2016 - 13:46 - Autor:

 

En el verano de 2001, poco después de llegar a la vicepresidencia de Iberdrola (y consejero delegado), Ignacio Sánchez Galán se dirigió al director de distribución de la compañía y le dijo lo siguiente:

-Tenemos que evitar este verano que se nos vaya la luz en España.

-Imposible, le dijo el directivo. Nuestras instalaciones no lo pueden garantizar.

-¿Cómo que no? ¿Le he prometido a Rato que no iba a haber caídas?

El director de distribución le aclaró que cada vez más españoles se instalaban aparatos de aire acondicionado –y cuando venían días calurosos–, no había forma de mantener el suministro de energía eléctrica. Seguramente se caería el sistema en algún sitio, como solía venir pasando en los últimos veranos. “No hemos realizado las inversiones oportunas en la red, están anticuadas, bla bla…”

Sánchez Galán le dijo que si no podía afrontar ese desafío lo despediría. A continuación fue a hablar con el director de Recursos Humanos para decirle que despidiera al director de distribución. Este le dijo que eso era imposible, que era un directivo histórico, que…

También fue despedido.

Luego, Sánchez Galán hizo el mayor despliegue logístico que se recuerda en la historia de la electricidad en España: contrató todos los camiones generadores eléctricos disponibles en España y reforzó con ellos los puntos más débiles de la geografía. Aquel verano, casi nadie se quejó de los apagones. En 2006 fue nombrado presidente ejecutivo.

Les presento a  Ignacio ‘me lo llevo todo por delante’ Sánchez Galán. Para algunos, una locomotora que arrolla todo a su paso. Para otros, el hombre que convirtió e Iberdrola en un gigante eléctrico y sobrepasó a Endesa, la vaca sagrada del sector.

No hay cosa más entretenida que pararse a escuchar las historias que se cuentan de Sánchez Galán. Un día falleció la madre de uno de sus principales directivos. Sánchez Galán, casi en pleno entierro, le hizo esta oferta ‘que no podrás rechazar’. “Ya tengo los billetes para que tú y tu mujer os vayáis a descansar a las islas Mauricio después de este duro trago”. ¿Cómo? ¿Islas Mauricio? El directivo no aceptó… pero lo agradeció.

Porque Sánchez Galán es exigente con sus directivos, les somete a un acoso casi ilegal, pero a cambio, los mima en sus momentos más duros. “Pero es un tipo complicado”, dice alguien que le conoce de cerca.

Gran negociador, no se doblega ante los políticos, aunque sea Mariano Rajoy o su ex ministro de Industria, José Manuel Soria. Hace años, Sánchez Galán dijo en público que se sentía más una empresa británica o norteamericana que española. ¿Me lo puede repetir? Sí, eso. Porque en España se sentía peor tratado que en México: maltratado por el sistema de cálculos de precios de la electricidad aprobado por el gobierno. Por la política energética. Por el castigo a los resultados de su compañía Por…

Se refería a que el Gobierno había obligado a las grandes empresas eléctricas a asumir el déficit de tarifa: 25.000 millones de euros. Es decir, España tenía unas hermosas empresas de energía solar y termosolar que “costaban mucho y producían poco”, según las definió Sánchez Galán.Como la electricidad que producían no sufragaba lo que costaba, se fue creando un agujero que llegó a 25.000 millones de euros. El gobierno lo resolvió haciendo pagar a las eléctricas y a los ciudadanos.

Los ciudadanos se quejaron a gritos por la subida de la electricidad. Echaron la culpa a las eléctricas.

Así que Sánchez-Galán dijo al gobierno: ¡Que te den…! Puso un anuncio a toda página en la prensa para demostrar que la electricidad en realidad era muy barata, pero el gobierno, con sus políticas, la hacía cara.

El anuncio era un poco confuso, pero el gobierno entendió el mensaje pues lo calificó caso de ‘golpe de Estado’. Así al menos lo escribía el periodista Graciano Palomo en elconfidencial.com.

Y no solo desafía a Rajoy. También a la actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

Cuando era ministra de Energía en tiempos de Lula da Silva, en una reunión, Dilma Rousseff le dijo que iba a nacionalizar las empresas de energía, entre ellas, la planta eléctrica de Iberdrola en Brasil.

Sánchez Galán le dijo que no hiciera eso.

-Ah, ¿no?-, contestó la ministra mirando a este hombre desafiante.

-Si lo hace, le prenderemos fuego a la central y luego diremos que ha sido un accidente. Cobraremos el seguro y ustedes se quedarán si energía eléctrica en esa zona.

-¿Sabe una cosa?, –dijo Roussef–, creo que podemos empezar a negociar.

Posteriormente, en una visita a España, Roussef fue paseada a bordo de un helicóptero por todas las plantas eólicas y convencionales de eléctricas. Helicóptero pagado por ‘su amigo’ Ignacio.

Este año cumplirá 15 años al frente de Iberdrola. Tiene 65 años. ¿Hora de jubilarse? Ni lo sueñen.

Nacido en Salamanca bajo el signo de Libra, es ingeniero industrial por la Universidad Pontificia de Comillas, tiene master en administración de Empresas por ICADE y EOI. Su experiencia profesional demuestra que ha hecho ‘la mili empresarial’: Tudor, Industria de Turbo Propulsores, Eurojet y Airtel, donde fue consejero delegado antes de saltar a Iberdrola.

Hace dos años fue nombrado el mejor CEO (consejero delegado) de las empresas eléctricas europeas. A lo mejor es porque este hombre es capaz de causar cortocircuitos al gobierno. Gana unos 7,4 millones de euros, entre salario y bonificaciones.

Si existen poderes fácticos, Sánchez Galán es uno de ellos porque dirige la empresa eléctrica más poderosa de este país, una multinacional, un gigante.

Distanciado de Mariano Rajoy y peleado con el ya ex ministro de Fomento, se dice que Sánchez Galán apoyó como solución política al centrista Albert Rivera en las pasadas elecciones. Es algo que no se ha podido probar, pero lo que sí es un secreto a voces es que de los populares no quiere ni oír hablar.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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