Saltar al contenido

« ver todos los blogs

15M o el sueño del sociólogo

12 junio 2011 - 6:00 - Autor:

En la primera mitad del siglo XIX el idealista Charles Fourier promovió la creación de pequeñas comunidades llamadas falansterios donde grupos de 1.680 personas prosperasen en una comunidad que explotaba la tierra racionalmente, y las labores se repartirían conforme a la justicia y la equidad. Muchos le imitaron.

El inglés Robert Owen fue más lejos y creó en Estados Unidos, tierra prometida, una comunidad llamada New Harmony que lograría superar las contradiccciones del capitalismo, organizando a los obreros con un único objetivo: producir y repartir racionalmente ese fruto del trabajo. Tuvo muchos imitadores.

Antes y después de Fourier y de Owen se han creado comunidades fundadas en la idea de transformar al hombre desde su raíz, y hasta ha habido teóricos que añadían los argumentos: desde Platón y su República de guerreros, sacerdotes y productores, hasta La Ciudad del Sol de Campanella, en el siglo XVII. Kibuttz, sectas seudoreligiosas, idealistas, hippies, amish… El intento de crear una nueva sociedad no solo seguirá renovándose sino que es una reacción natural del ser humano ante las normas fosilizadas del pasado.

El movimiento 15M y las Acampadas han sido un intento más de crear una nueva sociedad, en oposición a los esquemas del sistema heredado, el sistema imperante o como se le quiera llamar. Para los sociólogos, tener a mano este movimiento es un sueño: es el laboratorio más cercano para probar qué hay de heredado y qué de necesario en esa cosa llamado ser humano y sociedad. ¿Las leyes nos crean o nosotros las creamos?


Por ejemplo, una de las características más prominentes de las acampadas es su sistema de toma de decisiones. Puramente asambleario, se trata de contestar al sistema de partidos, de listas cerradas y designaciones de candidatos a dedo, con otro en el cual el pueblo decide. Todo el pueblo. Pero ‘todo’ quiere decir que con absoluta unanimidad. Basta con que una persona cruce los brazos formando una equis para que una propuesta sea desechada. Conclusión de un sociólogo: no se puede pasar a la acción si el sistema depende de la aprobación de la totalidad.

Dado que el sistema de toma de decisiones ha fallado, solo queda reconocer que el parlamentarismo, con sus defectos, tienen más ventajas que el sistema asambleario de Sol porque por lo menos, algunas leyes se aprueban sin necesidad de que todos estén de acuerdo.

Más cosas. Los acampados impiden el nacimiento de líderes de modo que los portavoces rotan constantemente. Es una forma de oponerse al sistema electoral de partidos, donde se crean liderazgos, y de ellos, deriva el abuso de poder y a veces,  la corrupción.

Fantástico.

Pero dado que no hay liderazgo, tampoco hay brújula, con lo cual los indignados viven en la constante improvisación y desconcierto. ¿Es el liderazgo un defecto heredado del sistema? Un profesor de una Escuela de Negocios diría que no es un defecto, que hay que construir líderes, pero ese argumento es interesado porque viene de un profesor que cobra por dar lecciones de management. ¿Hay alguna forma de demostrar que el liderazgo es una institución humana natural?

La respuesta no está en la sociología sino en la etología. El estudio del comportamiento animal indica que las comunidades de bichos tienen machos alfa y que ésos líderes dedicen adónde va la manada. Problema: si se equivoca la manada va al matadero.

Lo peor del caso es que las sociedades humanas siguen ese esquema de forma natural. Por mucho sistema electoral abierto, al final los partidos son dominados por los líderes, a veces por los líderes con carisma. Por eso se hizo tan famoso el ensayo de Robert Michels sobre los partidos políticos y sus liderazgos naturales.

Cualquier sociólogo que haya estado pendiente de la organización espontánea de los acampados y del surgimiento natural de las instituciones, habrá comprobado que al final, los seres humanos tienden a descartar lo que no funciona, y a adoptar esquemas que sean más racionales. Como publicamos en Lainformacion.com, muchos acampados reconocían que estaban adoptando los defectos del sistema que pretendían combatir: tenían una policía, que ellos llamaban comisión de Respeto, y encima, cada vez había más normas internas, prohibiciones o decretos leyes, vamos, para ordenar la convivencia de cientos de personas, evitar los abusos y mejorar la acampada improvisada. Era lo más eficaz que se les ocurrió.

Muy pronto descubrieron los acampados que unos trabajaban y otros estaban todo el día echados al sol, sin pegar ni clavo. Se crearon clases sociales de forma espontánea: los productores y los zánganos. Automáticamente se les vino a la cabeza a muchos las imágenes descritas por George Orwell en “Rebelión en la Granja”, donde algunos animales trabajan, y otros explotan ese trabajo: los cerdos. Y esas diferencias han sido motivo de peleas entre los indignados de las plazas.

Los manifestantes del 15M se han topado con un montón de contradicciones internas. ¿Echamos a los mendigos que han acampado en la acampada o los reconocemos como los verdaderos antisistema que sufren el desprecio del sistema? Mientras deciden, cada vez más mendigos se apalancan en las acampadas porque allí hay comida y agua de la mañana a la noche y gratis. Y encima música y camaradería.

¿Significa esto que esa gente que ha estado acampada ha jugado inocentemente a “hacer política”? No han jugado. Lo han intentado. Y todavía falta por demostrar si el movimiento se extingue o permanece.

Pero por muchos golpes que haya sufrido ese sueño ideal de crear una tierra prometida, ni es la última vez que se intenta crear una nueva sociedad de los rescoldos de la antigua, ni quiere decir que estos intentos fracasen siempre.

Que se recuerde, hubo una gran iniciativa para crear una nueva sociedad rompiendo con las reglas políticas y sociales del pasado. Era una iniciativa arriesgada que intentó acabar con los privilegios de clases y de nacimiento. Con la monarquía. Fue un intento persistente de crear un sistema igualitario basado en el trabajo, la cooperación y el idealismo. Un deseo republicano. Y lo defendieron con armas y con sus vidas. Para ellos valía la pena porque suponía un renacimiento del ser humano. De la sociedad. Y no lo hicieron tan mal esos aventureros después de todo.

Era idea tan legítima o tan inocente como los acampados del 15M. Y no se marchitó.

Ah, sí, le pusieron un nombre a ese intento.

Creo que lo llamaron Estados Unidos de América.

Hoy es la mayor potencia del planeta.

.

Todo lo que sucedió gracias a las acampadas

22 mayo 2011 - 8:00 - Autor:

Llevamos una semana en los hogares, en los medios de comunicación, en los partidos, en las tertulias y en los bares hablando sobre las acampadas: por un lado, que si tienen razón, que si por fin nos agitan las conciencias,que si estamos todos con ellos, que si hay que nacionalizar la banca, que si son unos idealistas modernos, que si los partidos no nos representan, que si la juventud no tiene futuro, ni empleo, ni vivienda… Por otro, que si están piraos, que si son unos niños, que si le estamos dando mucha importancia, que si se olvidan de las pymes, que si es una locura nacionalizar la banca, que si están manipulados, que si al final esto se desinflará

¡Aleluya! Estos chicos ya lo han logrado: nos han puesto a todos a opinar con más intensidad sobre cómo arreglar el país, sobre política, sobre el interés público, sobre economía, el sistema de votos, los partidos, la corrupción, y hasta sobre la juventud y sus ideales.

Sin ellos, habríamos pasado la semana escuchando los discursos de siempre, salidos de la boca de los políticos de siempre (“Prometo que…”).

He aquí algunas razones de por qué hemos dar las gracias a las acampadas:

Gracias a ellos discutimos en los hogares de algo más interesante que de fútbol o el botox.

Gracias a ellos estamos viendo los informativos de televisión con más interés.

Gracias a ellos devoramos las columnas de opinión (a favor o en contra), en periódicos de papel, en digitales.

Gracias a ellos las redes sociales se han convertido más que nunca en hervideros de debates, opiniones, críticas, como si fuera el areópago digital.

Gracias a ellos vemos con más interés los programas de debate (desde Al Rojo Vivo en La Sexta hasta el Gato de Intereconomía).

Gracias a ellos estamos discutiendo sobre el papel de la banca, el gobierno, las instituciones, los partidos, la justicia y los políticos con más pasión que nunca.

Gracias a ellos muchos que no pensaban reflexionar están reflexionando.

Gracias a ellos la jornada de reflexión ha servido para enzarzarnos a muchos al mismo tiempo en un gran debate local, municipal y hasta nacional por primera vez en la historia.

Los que piensen que esto es un bluff y que se desinflará en un idealismo infantil, no se han dado cuenta de que ya ha cumplido su misión: nos han obligado a debatir. No sabemos en qué grado, pero desde luego, más que antes. Y no en conversaciones aisladas en un bar, sino sabiendo que buena parte del país (no sabemos en qué proporción) estaba haciendo lo mismo al mismo tiempo: debatir.

Por todo eso, la acampada puede desmontar el chiringuito y decir: misión cumplida.

.Mi Twitter @ojomagico

Los analistas no encuentran la acampada

19 mayo 2011 - 14:09 - Autor:

Cuando en enero pasado, un grupo de tunecinos se plantaron en las calles para protestar contra el régimen de Ben Alí y lo tumbaron en cuestión de días, los analistas fueron primero a mirar dónde quedaba Túnez. Luego, opinaron: que si los fundamentalistas, que si los servicios secretos norteamericanos, que si licenciados en paro, que si Irán… Tantas eran las teorías, que seguro que alguna acertaba.

Ni siquiera el departamento de Asuntos Exteriores de EEUU tenía claro qué postura adoptar. Primero, los portavoces de EEUU pidieron paz y no violencia. Luego, exigieron democracia y al final acabaron apoyando a los rebeldes. Cuando la rebelión estalló en Egipto, salió a relucir Al Qaeda, los islamistas radicales, Google, los servicios secretos iraníes y quién sabe.

Y en Siria, y Jordania, y Yemen lo mismo. ¿Quién estaba detrás de estas movidas?

Si uno se ríe de la teoría de una conspiración secreta, siempre queda como tonto. Por el contrario, decir que detrás de estas rebeliones hay un montón de gente que está harta de no tener un futuro claro, de soportar el paro o la precariedad, es como decir, es como demostrar en público que uno no sabe interpretar los designios secretos de las masas. Siempre hay una mano negra.

Pues a lo mejor son las masas las que están moviendo esto porque no se ve un claro grupo político. ¿Existen esos grupos detrás de las acampadas de la Puerta del Sol? Seguro; pero en el momento en que asomen la patita pueden pasar dos cosas: o que los echen (como echan a los trolls de las redes sociales), o que la gente abandone la movida.

Durante mucho tiempo, los que teníamos trabajo, una vida asegurada y un pasado idealizado que empezaba con la frase “hijo, yo a tu edad….”, hemos echado en cara que la gente joven no se movilizaba. “Si les quitan el empleo, no se manifiestan; si les quitas el adsl, te montan un pollo”, me dijo un padre.

Bien: ahí está la manifestación que tanto queríamos. ¿Y ahora les vamos a criticar? Los que han estado en las acampadas (yo estuve dos noches en la de Madrid) y se hayan pateado la rebelión preguntando a la gente, habrán visto varias cosas:

-No hay unos líderes claros.

-El denominador común es protestar contra la falta de futuro, incluyendo que no tendrán trabajo ni vivienda.

-Hay consignas sobre todo contra los dos partidos principales: PP y PSOE.

-Hay gritos de rabia contra los bancos.

-La inmensa mayoría quiere estar allí porque ven una acampada pacífica y apolítica.

-La inmensa mayorías son jóvenes, probablemente universitarios.

-Cualquier persona puede meterse en el núcleo de la organización y poner en marcha una idea, ayuda, colaboración, o protesta.

-Los grupos de izquierda están siendo muy activos en la organización, pero no manifiestan abiertamente su ideología porque serían ‘baneados‘.

Los analistas de los medios conservadores o progresistas han interpretado esta acampada tratando de complacer a sus lectores. No tratan de explicar lo que pasa allí en la Puerta del Sol porque siguen sentados en sus ordenadores, en sus oficinas, en sus edificios de moqueta y aire acondicionado.

Los que acampan en las plazas públicas sencillamente quieren protestar. Esa es la respuesta. Es un grupo de gente que está harta hasta de los que se pasan el día interpretando las noticias para ellos.

(Mi Twitter  es @ojomagico )

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas

Secciones

Sobre nosotros

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube