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3,2,1… La nueva bomba de relojería se llama banca italiana

22 julio 2016 - 9:29 - Autor:

Italia se ha convertido en una bomba de relojería. Los bancos italianos tienen 360.000 millones de euros en créditos morosos, es decir, en clientes que no van a devolver la pasta que los bancos les han prestado.

¿Y se dan cuenta ahora?

Esto lleva muchos años. Empezó con la crisis, al igual que en España. A nosotros, la crisis nos produjo colas en las oficinas de desempleo, por lo cual, muchas personas no podían devolver el dinero de sus hipotecas y los bancos empezaron a acumular pisos, casas y urbanizaciones enteras.
En Italia no ha sido tanto el paro como la falta de crecimiento. La economía italiana apenas ha crecido desde 2008. Eso significa que los italianos consumen poco, producen poco, venden poco e ingresan poco. Es decir, cada año igual que el anterior.

Imaginen millones de pymes vendiendo apenas para sobrevivir, e imaginen millones de italianos que no pueden devolver sus créditos de vivienda.

¿A qué se achaca el parón en la economía italiana? A que tiene muchas regulaciones: unas vienen impuestas por Bruselas, que obligó a los bancos de la eurozona a ‘provisionar’, es decir, a poner más dinero en la caja de reserva por decirlo así; otras, por los propios políticos italianos, que no han saneado a tiempo el sistema financiero, como hizo España hace cuatro años.

Además, mientras que los bancos españoles han ido cerrado oficinas (cada vez hay más banca on line), los italianos siguen con su estructura de hipopótamo. Y la última razón es que los bancos no tienen margen financiero. Con los tipos de interés al 0%, los bancos solo pueden ganar dinero con comisiones que irritan a los clientes, u operando en activos arriesgados.

La salida está en hacer algo que hizo España: crear un banco ‘malo’ que se trague los créditos dudosos, inyectar dinero en el sistema financiero y listo. Pero ¿quién va a poner el dinero? La UE podría poner el dinero pero los alemanes exigen que los accionistas y tenedores de bonos de los bancos acepten una devaluación de esos bancos. Es decir, que al valor de cada banco, se descuenten los créditos morosos, y que millones de italianos que tienen acciones o bonos de esos bancos, acepten las pérdidas. Un momento: ¿no son también votantes? ¿Se atreverán los partidos a hacer eso?

Se calcula que, de entrada, Italia necesita unos 40.000 millones de euros para sostener por ahora a los bancos. Lo necesita urgentemente. Si no le llega ese dinero, la morosidad podría alcanzar los 400.000 millones de euros y…

Estamos hablando de la tercera economía de la eurozona. De un país con una deuda externa de 2 billones de euros. y una deuda pública equivalente al 135% del PIB (la española es 101%del PIB). Si el rescate de Grecia conmocionó al mundo, imaginen el rescate a una economía que es siete veces superior.

Nos preocupaba el Brexit, ¿verdad?

Ocho preguntas para que le piten los oídos al nuevo presidente de la banca

27 abril 2014 - 21:01 - Autor:

 

Hace pocos días nombraron al nuevo presidente de los banqueros españoles. Se llama José María Roldán, tiene 50 años, es de Teruel y ha trabajado en el Banco de España.

No me resisto escribirle estas nueve preguntas que le van a pitar en los oídos. Sr Roldán:

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¿Y si nos birlan toda la pasta de un proyecto de ‘crowfunding’?

2 marzo 2014 - 16:01 - Autor:

¡Alerta! El gobierno quiere regular el crowfunding.

Resulta que el pasado viernes, el gobierno aprobó regular estas plataformas que piden dinero para poner en marcha proyectos de todo tipo: desde películas hasta libros.

Como saben, ese dinero son donaciones directas por internet, es decir, que no pasan por los bancos.

El fenómeno ha crecido tanto, que  hasta el BBVA les considera una seria amenaza. El Blog megafounder consiguió un documento del BBVA donde decía: “[el crowfunding] tiene el potencial de desplazar a los bancos como la fuente principal de financiación de personas y pequeñas empresas”.

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Si la banca creó el paro, ¿también creó empleo?

14 junio 2011 - 18:00 - Autor:

Un día de 2006, estuve en el despacho del ministro de Trabajo socialista Jesús Caldera. Fue un desayuno durante el cual el ministro no perdió su sonrisa. Un hombre cálido y cercano.

El ministro estaba contento porque su ministerio podía decir todos los días que era una máquina de crear empleo. Por eso se llamaba Ministerio de Trabajo. No había país en la Unión Europea, dijo, que estuviese creando tanto empleo como España. La cifra estremecía a cualquiera: “Creamos más de medio millón de puestos al año”, dijo. Gracias, por supuesto, a la política económica del gobierno. Eso sí lo dijo.

Pocas veces un ministro estuvo tan satisfecho de su misión. Trabajo significa prosperidad, futuro, bienestar, progreso.

Miles de empresarios pequeños, medianos y grandes estaban construyendo casas por España. Las casas tenían puertas que eran fabricadas por decenas de fábricas de puertas. Ventanas fabricadas por miles de operarios de ventanas. Grifos hechos por decenas de plantas  de grifos. Muebles fabricados… Bueno, había negocio para todos.

Ese negocio estaba siendo financiado por los bancos. Otro de los motores de aquel progreso. Eso lo sabíamos todos.

Me he acordado de aquel desayuno con Caldera justo hoy, cuando he leído al ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, quien ha dicho que el culpable de tanto paro ha sido la banca.

Un momento: si el gobierno fue el responsable de aquella ola de prosperidad laboral, suponemos que también es el responsable de esta ola de desempleo. O bien hay que formularlo de la siguiente manera: si la banca es la causante del desempleo actual, suponemos que sería la causante del bienestar de aquellos años, ¿No?

Pero este silogismo no encaja si decimos que el gobierno socialista fue el origen de la prosperidad, y la banca el origen del mal. No encaja.

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El sistema feudal de atención al cliente de nuestros bancos y cajas

20 agosto 2010 - 7:00 - Autor:

Sucede demasiadas veces para pensar que es producto del azar. Siempre que entro en la oficina de un banco o una caja, me encuentro con la cara de malas pulgas del bancario, o, peor, con alguien que no me va a resolver un problema sino me lo va a crear.

Hace unas semanas, un cajero automático me tragó la tarjeta de crédito. Como eran las cinco de la tarde, y hacía tiempo que todos habían huido de la oficina (por cierto, ¿por qué los bancos no abren por la tarde?), llamé al teléfono que aparecía en la pantalla y me indicaron que fuera al día siguiente a esa oficina, a recuperar mi tarjeta.

Fui.

Eran las ocho y media de la mañana. El chico que me encontré detrás del mostrador me dijo que sí, en efecto, habían encontrado una tarjeta de crédito y la tenía incluso entre las dos manos. “Demasiado fácil para ser verdad”, me dijo la voz de la experiencia.

“Señor, no podemos dársela porque esta tarjeta no es de esta caja de ahorros y las normas nos obligan a retenerla”.

Como yo sabía que esa entidad me iba a dar problemas, respiré hondo y pedí hablar con el director. Un minuto después estaba en el despacho del director. Me dio la mano, me sonrió y me repitió la misma cantilena.

No valió de nada decirle que yo vivía en el edificio de al lado, que soy cliente desde hace 25 años y que ellos cambiaban de empleados, pero yo era el mismo cliente.

Luego, añadió una variante perversa. “Además, no sabemos por qué su banco no ha querido darle el dinero”.

Ajá. Lo estaba esperando. Resulta que el malo era yo. Algo terrible debería pasar conmigo para que mi banco original, el de la tarjeta de crédito, no hubiera querido darme el dinero.

“Lo siento, pero eso no fue así: el banco está feliz conmigo, pero su cajero se estropeó. Compruébelo. Estuvo inactivo desde las cinco de la tarde”.

Luego, le conté lo que cuento siempre. “¿Por qué me traspasa sus problemas a mí? ¿Por qué no me resuelven los problemas? ¿Por qué me los crean?”.

Es típico de la banca española crear problemas a los clientes. Al final, se demostró que mi verdad era newtoniana, y que el cajero se había estropeado tragando mi tarjeta. Venciendo un casi irresistible odio contra mí, el directivo me devolvió la tarjeta, asegurándome que no era un derecho mío, sino una concesión regia. Le sonreí, saqué el dinero que pensaba sacar, y me fui.

Si no llega a resolver mi problema, habría cancelado mis cuentas, mis planes de pensiones, mis ahorros y todo lo demás.

Lo que les cuento les ha pasado a todos ustedes. El problema del sistema bancario español es que los empleados piensan que son un poder tan fáctico como el Banco de España, y que los clientes somos siervos de la gleba que no merecen ni respirar.

Es un sistema feudal. Da lo mismo que se trate de un banco o una caja. Da lo mismo que sea el Santander o una Caja Rural. No saben tratar a los clientes.

Y hay que actuar frente a ese sistema feudal como los revolucionarios franceses de 1789. ¡A las armas!

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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