Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Camps se va con un piso y 13.000 euros

21 julio 2011 - 9:19 - Autor:

En el Boletín Oficial de las Cortes Valencianas del 24 de junio pasado se publicaron los bienes de los diputados. Francisco Camps Ortiz aparece en la página 144. ¿Cuáles son sus bienes e ingresos?

Camps es presidente, vicepresidente  o vocal de patronatos y fundaciones de las cuales no recibe ninguna remuneración. Es lo que suele suceder con los presidentes de las comunidades.

Además, tiene:

Un piso de 111.442 euros, del cual tiene el 50%.

Un Saab del 95 que vale 1.300 euros.

Dos cuentas corrientes con saldos de 4.000 euros.

Un saldo en el plan de pensiones por 8.239.

En total, 13.551 euros entre cuenta corriente, coche y plan de pensiones.

Si todo eso es lo que tiene el político más poderoso de Valencia es que no se ha hecho rico en el cargo, desde luego.

¿Le exculpa de haber aceptado supuestamente varios trajes por valor de 14.000 euros?

No.

Porque no tiene sentido que el presidente de la comunidad acepte trajes caros regalados por un empresario o quien sea. Eso sobrepasa la simple cortesía, como decía el juez Flors. Aún no ha ido a juicio pero el juez le puede declarar culpable de cohecho. Por ahora, claro, pues está estrechamente ligado a una red llamada Gürtel, con la que supuestamente se financiaba el PP. Ese sí que puede ser su gran abismo.

Pero volvamos a los regalos: ¿qué regalos no sobrepasan la cortesía?

Eso es algo que dicta el sentido común, pero para salir de dudas basta hacerse esta pregunta: ¿es que un político necesita que le vistan otros?

Camps ganaba  67.615 euros en 2010, según el diario Levante. Un sueldo que para el común de los españoles es alto. Y más alto si se piensa que no tenía que aflojar el bolsillo para viajar en coche o avión, o para ir a un restaurante, mientras lo hiciera como president. Son gastos de representación.

Lo cual quiere decir que Camps ha sido muy ingenuo o muy despistado para arruinar su carrera por unos trajes que se podía haber pagado.

En su partido, algunos dicen que ‘son solo trajes‘. Bien, veamos por qué han dimitido otros políticos en otras partes del mundo.

Hace poco, el ministro japonés de Exteriores, Seiji Maehara, dimitió por haber aceptado 400 euros.

A principios de años, dimitió el ministro alemán de Defensa, Theodor zu Güttenberg, por haber plagiado otra tesis doctoral al presentar la suya.

Ahora bien: pongamos las cosas en su sitio. Camps no se ha hecho rico. Ha endeudado a su comunidad autónoma levantando obras que pueden ser más o menos discutibles, pero no se ha hecho rico. Pero tampoco era tan pobre como para mendigar trajes.

Poner las cosas en su sitio también significa que nos estamos moviendo en el campo de batalla de la política: ni podemos fiarnos siempre de todo lo que dicen sus defensores, para los que sigue siendo honrado y valiente, o de sus detractores, para quienes es el mayor corrupto de España.

Lo que nadie puede dudar a partir de ahora, es que cada vez que un político reciba un regalo se lo pensará dos veces: ¿es esta cerámica de Talavera pura cortesía o encierra mi futura dimisión? Usted verá pero recuerde que está ahí para hacer un servicio público, no para recibir dádivas, ni regalos. Esa es la gran lección que ha aprendido Camps… y el resto de los políticos.

Se empieza con trajes y se acaba desviando fondos del ERE.

Puedes seguirme en Mi Twitter

http://twitter.com/#!/ojomagico

O en el periódico:

http://twitter.com/#!/la_informacion

.

 

¿Deben los políticos recibir regalitos?

16 julio 2011 - 15:59 - Autor:

Entre los años 2003 y 2007, el gobierno de la Generalitat valenciana concedió contratos por unos 8 millones de euros a una empresa llamada Orange Markets.

La empresa organizaba actos como la feria Fitur y otros. Al parecer, esta empresa, regaló supuestamente trajes a la medida, abrigos, chaqués, americanas, pantalones y zapatos a varios miembros de la Generalitat. Al presidente Camps, supuestamente le regaló prendas por valor de unos 14.131 euros.

En septiembre, Camps se sentará en el banquillo para responder de las acusaciones. Ahora bien, lo importante de este asunto es el azote que puede suponer para los políticos que reciben regalos. ¿Deben recibir regalos?

Depende: si es una peña gastronómica que le regala un plato de cerámica, pues es admisible.

Pero si son trajes o zapatos, chaqués o relojes caros, absolutamente no. ¿Es que su sueldo no les da para comprar trajes? Se pueden conseguir trajes aceptables por 100 euros. Y ahora en rebajas, incluso a la mitad. ¿Que no son de lana Súper 120? Pues a aguantarse.

Lo bueno de que este caso se esté ventilando en la prensa es que los políticos se lo van a pensar mucho antes de aceptar prebendas de las empresas que se ven beneficiadas por un contrato.

Y desde luego, es el sentido común el que debe juzgar cuándo aceptar un detalle y cuándo se trata de un regalo sospechoso. Y ante la duda, es mejor decir no porque se trata de un cargo público.

La técnica de las adjudicaciones públicas está regulada por la ley de contratos del sector público. Si son contratos por cantidades menores, se puede hacer a dedo. Si son elevadas, hay que abrir un concurso público sometido a un control detalladísimo.

Según esta ley, para adjudicar un contrato debe tenerse en cuenta criterios  ”directamente vinculados al objeto del contrato, tales como la calidad, el precio, la fórmula utilizable para revisar las retribuciones ligadas a la utilización de la obra o a la prestación del servicio, el plazo de ejecución o entrega de la prestación, el coste de utilización, las características medioambientales o vinculadas con la satisfacción de exigencias sociales que respondan a necesidades, definidas en las especificaciones del contrato, propias de las categorías de población especialmente desfavorecidas a las que pertenezcan los usuarios o beneficiarios de las prestaciones a contratar, la rentabilidad, el valor técnico, las características estéticas o funcionales, la disponibilidad y coste de los repuestos, el mantenimiento, la asistencia técnica, el servicio postventa u otros semejantes”.

La ley no habla de si un funcionario público puede recibir trajes y relojes porque entiende que no. Recibe un salario del Estado. Lo demás sería cohecho, lo cual está castigado por el Código Penal.

En el sector privado, las empresas suelen obsequiar a sus clientes con viajes, botellas, corbatas y relojes. Es una mezcla de cortesía y marketing. Y aunque parezca mentira, también hay reglas porque los contratos se deben hacer en la medida en que convienen a la empresa, no al directivo que los firma. Si una auditoría descubre que un proveedor está obteniendo contratos injustificados (por el precio o por la calidad) los accionistas pedirán explicaciones al ejecutivo que firmó esos contratos.  Y si recibió algún regalo a cambio, se la caerá el pelo.

Está claro que en el sector público, cualquier regalo debe ser rechazado si sobrepasa la simple cortesía. Y desde luego, lo que no tiene mucho sentido es regalar trajes. Los trajes, las americanas y los zapatos que supuestamente recibió Camps están valorados en 14.131 euros. Lo llamativo no es la cantidad sino los supuestos gustos exquisitos de Camps.

Por ese precio, un español de la calle de una empresa en crisis se compra diez trajes, se pega un viaje a Cancún con la familia, y aún le da para invitar a 20 amigos a una mariscada, y para meter en su plan de pensiones la mitad de esa cantidad.

Y un parado vive seis meses con esa cantidad.

(Puedes seguirnos en Mi Twitter

http://twitter.com/#!/ojomagico

O en el periódico)

http://twitter.com/#!/la_informacion

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas

Secciones

Sobre nosotros

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube