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¿Qué pasa en China? Muy sencillo: que los chinos tienen mucho miedo

24 agosto 2015 - 19:46 - Autor:

Con 1.300 millones de habitantes, la segunda economía del planeta está enviando señales que hacen temblar a todos. ¿Qué pasa?

Estos son los problemas (gigantescos) que atraviesa China, según un informe elaborado por McKinsey y que ya preveía todo esto en diciembre de 2014. Se pueden imaginar el impacto que puede tener en el mundo si no se solucionan.

Los salarios suben: ¿hasta cuándo? Con una economía creciendo anualmente a dos dígitos, los salarios no iban a ir a la zaga. También crecían pero eso significaba que los productos chinos no serían tan competitivos al pasar los años. Ya se nota porque hay productos que se dejan de hacer en China porque se encargan a Bangladesh o Kenya.

El estado ya no provee todo. Los solicitantes del empleo chinos siempre tenían la esperanza de trabajar para el estado. A medida que las obras públicas se ralentizan y que el estado no tiene tanta actividad, el chollo de ser funcionario tampoco existe. Pero en el sector privado tampoco hay grandes oportunidades (por la caída de la demanda).

La amenaza de las nuevas tecnologías. Desde ahorrarse azafatas de tierra en la facturación de billetes, a mano de obra en grandes fábricas, la tecnología ha irrumpido en las empresas chinas y está afectando a los empleados poco cualificados que en China se miden en decenas de millones.  Ciudades enteras que vivían de colmenas de trabajadores están empezando a vaciarse.

Frustración de los estudiantes. No solo la situación es mala para los que no tienen muchas habilidades sino para los estudiantes que habían puesto su esperanza en trabajar en importantes compañías con grandes puestos. Se tienen que conformar con salarios que crecen poco en puestos que no dan muchas oportunidades.

Devaluación. Para compensarlo, el gobierno ha devaluado el yuan, lo cual a su vez empobrece a los chinos a escala mundial. Tienen menos poder adquisitivo. Pero en el mundo se ha visto como un signo de debilidad. La bolsa china al final ha acabado cayendo con estrépito, y ha contagiado su enfermedad a las bolsas del mundo.

El impacto en el consumo. Todo lo anterior ha tenido un enorme impacto en el consumo interno, al cual se fiaba el 50% del crecimiento chino en los últimos años. Los chinos tienen miedo. El futuro es incierto. Ya no consumen porque o no tienen tanto dinero, o no ven progresar sus salarios o ni siquiera tienen salarios. Endeudarse para comprar coches o casas no tienen sentido, así como gastar a lo loco. Muchos se habían dedicado a la bolsa pero como no tienen experiencia, acaban perdiendo el dinero, como ha pasado recientemente. Eso está afectando seriamente a la economía. Es el factor miedo.

El problema es que estamos hablando de la segunda economía del planeta. Los países que exporten mucho a China o cuya economía esté basada en  materias primas, lo van a  pasar mal. Es el caso de Brasil y de Venezuela ya se ha notado.

Si a alguien le interesa el informe de McKinsey, que pinche aquí.

 

¿Por qué protestan en Hong Kong?

2 octubre 2014 - 21:08 - Autor:

Se le llama el otoño de Hong Kong (o la Revolución de los Paraguas). Decenas de miles de jóvenes manifestantes ocupan las calles de Hong Kong, demandando más democracia. ¿Por qué protestan?

He aquí una rápida explicación.

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Un planeta servil vendido a la poderosa China 25 años después de Tiananmen

4 junio 2014 - 17:53 - Autor:

Los estudiantes protestaban contra dictadura. Querían un cambio. El gobierno decidió disolver las protestas a lo bruto: con carros de combate. Murieron entre 400 y 800 personas y unas ocho mil resultaron heridas. Además se procedió a a expulsión de la prensa internacional y se internó en prisión a miles de personas.

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Adelanten sus relojes: la economía China sobrepasará a EEUU en 2019

19 diciembre 2010 - 11:21 - Autor:

Primero, Goldman Sachs dijo que en 2041. Luego que en 2027. Los cálculos realizados esta semana por The Economist adelantan la fecha: 2019. Ese año, China será la mayor potencia económica del globo.

Estamos en el partido final de este enfrentamiento entre colosos.

China pasó a Japón y se convirtió en la segunda potencia económica del globo en agosto de 2010. Se compararon sus PIB trimestrales y está por ver si en el PIB anual, que acaba en unos días, se confirma la tendencia. Todo parece decir que sí.

Pero con unos 5 billones de dólares de PIB, aún le faltaría a China multiplicar esa cantidad por tres para alcanzar el PIB de EEUU, que es de 15 billones de dólares. La clave está en la velocidad: el crecimiento chino es tan acelerado que es cuestión de tener una buena calculadora para contemplar cuándo se van a cruzar las curvas.

Se cruzarán en 2019. Eso dice The Economist esta semana en un gráfico elaborado con mucho mimo económico. Durante la pasada década, el PIB real ha crecido un 10,5% en China y un 1,7% en EEUU. La inflación creció un 3,8% y un 2,2% respectivamente”. Pekín canceló su paridad con el dólar en 2005, y desde entonces el yuan subido a una media anual de 4,2%.

Y ¿qué pasará en los próximos diez años? “El PIB chino crecerá a una media de 7,75% anual, mientras que el de EEUU lo hará al 2,5%. Si la inflación en ambos países se sitúa en 4% y 1,5%, y si el yuan se aprecia un 3%, China alcanzará a EEUU en 2019, dice The Economist.

En el peor de los escenarios, si China solo crece al 5%, entonces alcanzará a EEUU en 2022.

Pero hay algo más provocador. Según otro artículo de la revista, un cálculo realizado por The Conference Group (una empresa de análisis), afirma que si se toma en cuenta la Paridad de Poder Adquisitivo, China será la mayor potencia del globo dentro de dos años.

La Paridad de Poder Adquisitivo es un mecanismo de cálculo que elimina el valor de las divisas, y que establece cuánto puede adquirir un habitante en cada país con sus monedas.

Sea como sea, está claro que en unos diez años vamos a tener un nuevo coloso que cambiará las relaciones internacionales, políticas… y económicas.

Y ahora, hagan sus apuestas. ¿Dónde estará su país entonces?

Post Data: En EEUU han intentado hacer una prueba: que una familia americana llamada Jones viva unas navidades sin productos chinos. Por ahora, van a cenar a la luz de las velas porque las bombillas son chinas.

¿Por qué tanta comprensión con China?

24 marzo 2010 - 7:00 - Autor:

En 1995, el gobierno chino hizo estallar una bomba nuclear en Lop Nor, en la provincia de Xinjiang. “Otra más”, dijimos los periodistas cuando recibimos el teletipo.

Entre 1964 y 1996 China condujo 45 test nucleares en Lop Nor. Los expertos de NTI (Nuclear Threat Initiative, un portal de información para denunciar las amenazas nucleares), afirman que es la zona de pruebas nucleares más grande del mundo, pues ocupa una superficie de 100.000 kilómetros cuadrados, y la cruzan 2.000 kilómetros de carreteras. Los chinos ubicaron allí su centro de pruebas después de que un grupo de científicos rusos les dieran asesoramiento.

Los científicos chinos se albergan en la base de Malan, a cien kilómetros del centro de pruebas. Allí cuentan con todo tipo de instalaciones, laboratorios y hasta un moderno aeropuerto.

Ese mismo año de 1995, el gobierno francés anunció que haría una prueba nuclear en la isla de Mururoa, en el Pacífico. A mí y a nadie la hacía gracia que los gobiernos usaran el planeta tierra como conejillo de indias, pero no me sumé a las protestas contra las pruebas de Mururoa de aquel año. No moví ni un dedo.

Tenía la impresión de que si me manifestaba contra del gobierno francés y de su presidente Jacques Chirac, tendría que haberme manifestado antes contra el gobierno chino, que no daba ruedas de prensa para avisar de los test nucleares, que lo hacía a escondidas y que nadie sabía qué diablos estaba metiendo en Lop Nor.

En cambio, el gobierno francés fue meridiano: no sólo lo anunció, sino que permitió visitas, aunque, eso sí, a no menos de 100 kilómetros.

Yo trabajaba en un periódico y enviamos a un reportero que fue en uno de los barcos de Green Peace. Lástima que el barco quedó varado en medio del Pacífico, a 1.500 kilómetros de cualquier punto de la civilización. Pero fueron rescatados todos sanos y salvos.

En el periódico donde yo trabajaba se organizaron manifestaciones contra las pruebas de Mururoa. Yo aproveché esos minutos para comprar libros y tomar café. No aparecí ni en pintura porque me parecía una falta de honestidad ideológica protestar contra Francia, y no abrir la boca contra China.

Más o menos eso es lo sigue pasando en el mundo. China ejecuta a unas 10.000 personas al año, pero nadie enciende velas en los institutos ni se pasa toda la noche en las plazas públicas rezando por los condenados. Además, sus órganos son trasplantados, lo cual se ha convertido en un negocio para el país, como reconoció ayer un representante chino en un congreso celebrado en Madrid.

China tiene las cárceles llenas de presos políticos, pero nadie se encadena a las embajadas.

China ejerce una fuerte censura, pero nadie clama al cielo ni se rasga las vestiduras.

China hace dumping social, exigiendo 16 horas de trabajo a su gente y pagándoles sueldos muy bajos, pero ningún sindicato protesta contra ellos en el 1º de Mayo.

China copia patentes occidentales y no paga derechos por ninguna, pero nadie bloquea sus productos.

Podría seguir haciendo la lista de la compra sobre las cosas en las que China no es un país modelo.

En los últimos decenios, he visto que el mundo ha boicoteado a Sudáfrica, a Irán, a Cuba, a Rusia, e incluso a España. Cuando yo era joven estudiante, medio mundo boicoteó a España porque se juzgó, condenó y ejecutó a varios terroristas de ETA. China ejecuta una media de 28 al día, pero nadie mueve un dedo.

¿Por qué tanta comprensión con China? Me temo que hay varias razones. Una de ellas era ideológica. Las manifestaciones contra los test nucleares de Francia me parecían motivadas por cuestiones ideológicas: Chirac era de derechas. Como los chinos eran de izquierdas y estaban muy lejos, nadie se manifestaba contra sus pruebas nucleares.

Pero ahora se ha añadido una causa que comparten todos: las izquierdas y las derechas. China es la fábrica del mundo. Compramos tantas cosas y tan baratas, que ¿para qué enfadarse con un país de gente tan trabajadora? No estoy hablando de los productos que abarrotan las tiendas de todo a cien, sino de muchas cosas que nos rodean. Hagan la prueba: den la vuelta a su ordenador, a su impresora o a su televisor o microondas, y verán que están hechos en China.

Gracias a los chinos, nuestro poder adquisitivo ha aumentado porque por el mismo precio de antes, ahora compramos dos televisores.

Yo soy de los que ha elogiado la transición del comunismo a la economía de mercado que están realizando los chinos. También he entendido que el gobierno haya mantenido férreamente el control del país, pues, tras comprobar lo que pasó en Rusia, a todos se nos quitaron las ganas de experimentar esa metamorfosis a toda prisa y sin Estado. En Rusia, el Estado desapareció en cuestión de días, y su lugar lo tomaron las mafias. Ahora, está recomponiéndose pero durante muchos años fue caldo de guerras, de golpes de estado y de luchas intestinas.

China lo tiene todo bajo control. Tener a 1.200 millones de chinos bajo control es importante, porque no me imagino las consecuencias que podríamos sufrir con toda esa gente pasando de una economía estatal a otra abierta, sin los suficientes controles.

Pero de ahí, a dar todo por bueno hay cierta distancia. Creo que somos demasiado generosos con los chinos. Este año, según las estadísticas, se convertirán en la segunda potencia del globo, por encima de Japón. Su producto interior bruto superará los 5 billones de dólares, probablemente, un poco más que Japón. El español es de poco más de un billón.

De seguir así, el próximo a batir será EEUU, cuyo PIB triplica al de China. Creo que será la gran contienda del siglo XXI. Será una guerra económica y financiera, aunque muchos expertos dicen que al final habrá enfrentamiento bélico.

En cualquier caso, me parece que China está jugando con las cartas marcadas, y Occidente debería ser más exigente con ese país. Ya sé que nos pueden comprar muchos aviones Airbus, muchos coches, o muchas figuritas de Lladró, pero en cualquier partido, las reglas deben ser iguales para todos, y veo que con los chinos, las reglas las ponen ellos.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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