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Rajoy vapulea con los resultados económicos pero le arrugan con la corrupción

14 junio 2016 - 0:02 - Autor:

El debate a cuatro entre los principales candidatos comenzó con datos económicos. Rivera, Sánchez e Iglesias trataban de mostrar que las cifras económicas de Rajoy eran malas y que las propuestas de Podemos, C’s y PSOE iban a solventar esos problemas económicos.

No pudieron. Porque Rajoy se sentía seguro con sus resultados económicos.  Se crea más empleo, se recauda más, se bajaron los impuestos, y la lucha contra el fraude fiscal tiene cifras récords. Rajoy esgrimió que en cuatro años se han recaudado más de 50.000 millones de euros, que España es el país de Europa que crea más empleo, y el país de la eurozona que más crece.

Más aún: Rajoy recordó que España evitó el rescate financiero de 2012.

El leit motiv de Rajoy fue crear dos millones de puestos de trabajo para los próximos cuatro años. Es algo que repitió a lo largo de todo el debate: medio millón de puestos al año. Porque según Rajoy eso es lo que puede sanar la economía. Sin duda, era el punto fuerte del presidente en funciones que hasta explicó que en España la mayor parte de los contratos son fijos.

A Rajoy le interesaba mucho destacar en el empleo porque los parados, según las encuestas, quieren votar a Podemos.

En la parte más social, Pablo Iglesias quiso tomar la delantera prometiendo mayor inversión pública. Albert Rivera estuvo muy agresivo, sobre todo con Pablo Iglesias. No es que lo que dijo fuese exagerado, porque se remitió a recortes de prensa para atacar a Podemos, sino que al principio el ambiente no era de batalla campal, y el televidente lo vio demasiado cruel en los inicios. Luego las cosas cambiarían.

Sánchez dirigió sus misiles contra Rajoy sobre todo ignorando que su verdadero competidor estaba a su izquierda. Era Pablo Iglesias. De hecho, Iglesias le tendió una mano y le dijo que tenía razón en sus propuestas sociales.  Lo dijo porque Sánchez insistió en invertir más en sanidad, en gastos sociales, en universalizar la sanidad y recuperar la dependencia.

Rivera atacó muy bien hablando de la precariedad laboral. Propuso que hubiera igualdad en la sanidad, para que cualquier español pudiera ser atendido sin problemas en cualquier parte del territorio, cosa que no pasa ahora con las transferencias a las autonomías.

Sánchez propuso paralizar la Lomce, universalidar la educación, y mejorar las becas. Le dio un golpe bajo a Iglesias porque cuando iniciaron conversaciones para pactar después del 20D, Podemos prefería ‘controlar a los espías’ (la vicepresidencia) que preocuparse de la educación o de la sanidad. Pero Pablo, en lugar de contraatacar, le seguía tendiendo la mano. Nada de cal viva. Ahora solo paños calientes.

En cambio Iglesias atacó a Rajoy porque según él hay menos gente en la Seguridad Social, menos población activa y más emigración. “Si siguen otros cuatro años, será peor”.

Rivera trató de agarrarse a uno de sus activos: un pacto por la educación. España ha tenido multitud de planes educativos, ocho: ‘Basta ya, estamos volviendo locos a los profesores y alumnos”. Pidió inglés como lengua vehicular. Y mantener las escuelas concertadas. “El problema señor Iglesias es el fracaso escolar”, dijo dirigiendo a la persona que tenía a su izquierda. Y propuso más financiación para esas escuelas. “Que la educación sea un pilar fundamental no para cuatro años, sino para todas las generaciones”.

Sánchez no se quitó el tono de candidato de plástico. Tenía todas las frases preparadas como si fuera un ordenador. Estaba en otra longitud de onda. A muchos le sorprendían los ataques a Iglesias al cual le acusaba de hacer pinza con Rajoy para impedirle gobernar. Iglesias insistía en que se equivocaba de adversario. El adversario era el PP.

Sánchez recuperó la confianza cuando aportó datos para demostrar que es el partido de las mujeres tanto por las leyes contra la violencia de género, la igualdad social y la dependencia. Fueron 20 segundos de terremoto.

Iglesias tomó la batuta cuando se planteó la corrupción. En un discurso claro y contundente, denunció la “lacra inmoral” que cuesta 2000 euros a cada español. Salieron a relucir muchos nombres de ministros y cargos importantes del PP y PSOE. Sánchez intentó contraactar diciendo que le extrañaba que en esa lista no estuviera la beca de Errejón y los trabajos de Monedero en Venezuela. Sánchez se equivocó. No era comparable y de hecho Pablo Iglesias respondió, “Madre mía”.

Rajoy intentó echar porquería al PSOE con los EREs de Andalucía y los dos expresidentes de Andalucía procesados. Se enzarzaron Sánchez y Rajoy. Pero la verdad es que los dos estaban pringados. Rajoy puso el énfasis en cómo en el PP han tratado de aprobar iniciativas anticorrupción pues “nunca en la historia los poderes han actuado con más libertad contra la corrupción”. Pero es un partido que tiene perdido desde el principio. Es poco creíble.

Rivera se quedó en silencio durante varios minutos del debate, pero luego tomó la bandera contra la corrupción y denunció cómo el PP defiende a Rita Barberá,la ex alcaldesa de Valencia relacionada con una trama de corrupción. Dijo que el PP no tiene autoridad moral y hasta señaló a Rajoy por recibir dinero ilegal. ¿Cómo se puede confiar en su partido y en un presidente que aparece en las listas? “Le enviaba a Bárcenas mensajes diciendo que sea fuerte”. “Le pido lo mismo que sus votantes: que usted no esa impedimento para formar gobierno. No le voy a llamar indecente. Y creo que ha hecho cosas buenas y malas, le pido que reflexione”. En resumen, el populismo de Iglesias va a seguir creciendo si Rajoy no se va, dijo Rivera. Fueron sus minutos de gloria.

Y cuando Rajoy intentó defender la independencia de los jueces, Rivera añadió que a los jueces los nombra el PP.

Iglesias tomó la alternativa pidiendo que los partidos no deberían aceptar créditos bancarios. Pero Rivera le recordó que IU, con el que forma alianza, debe 11 millones a los bancos, y que Podemos no tiene deudas porque Venezuela le financió con 7 millones de euros. Le recordó la financiación de Chávez a CEPs, el centro de estudios de donde salió la directiva de Podemos.

Iglesias se enfadó porque, según él, eso no está probado por los tribunales. Rivera le recordó que no lo tachaba de ilegal sino de inmoral.

El tema catalán marcó el último tercio. Sánchez insistió en tender la mano a los catalanes, lo mismo que dijo Iglesias, quien pidió permitirles un referéndum como han hecho los británicos con Escocia. Iglesias decía que eso no quería decir que apoyase la independencia pues quería que los catalanes se quedaran en España.

Rivera y Sánchez le recordaron a Iglesias que Ada Colau y En Comu, aliados de Podemos en Cataluña, sí defienden la independencia. Cuando le tocó a Rajoy, se mantuvo en sus trece: no solo es ilegal el referéndum sino que otros españoles no podrían votar por algo que afecta a la unidad de España.

Rajoy ganó la primera parte del debate. Rivera e Iglesias, la segunda. Sánchez no destacó.

La tercera comenzó con los refugiados. Sánchez prometió acoger 18.000 refugiados y crear una verdadera Unión Europea, y sobre el yihadismo, propuso reforzar los servicios de inteligencia. Rajoy respondió que es un tema complejo y que España estaba haciéndolo bien en Africa,  que había que apoyar a las fuerzas de seguridad aquí y fuera de España. La propuesta de Iglesias fue por la misma vía que Sánchez: acoger 18.000 refugiados, y acabar con las devoluciones en caliente. Y propuso atacar los paraísos fiscales porque es el centro de financiación de los terroristas.

Rivera dijo que si fuera presidente volvería a incorporar a España a las grandes decisiones. Y se dirigió a los latinoamericanos, a los que quiere incorporar a la vida española..

Por último, los locutores preguntaron, ¿qué va a pasar con los pactos?

Sanchez empezó a decir que el PSOE salía a ganar y que nadie podría gobernar en solitario. Y que habría una mayoría de cambio el 26J, lo que se podría interpretar como una posible alianza con Podemos. Habría un gobierno progresista, dijo.

Rajoy dijo que pactaría con los españoles. “Sanchez, que va tercero en las encuestas, me dice que estoy mal en las encuestas”, dijo en tono de burla. Rajoy volverá a mantener lo mismo: una coalición de líderes “sensatos y moderados”. ¿Ciudadanos o PSOE?

Rivera dijo que no había vetos pero que sus votantes querían un cambio político, tendiendo la mano al partido Popular. Por supuesto que habrá acuerdos. Pero no para tapar la corrupción ni para tener el modelo de Grecia. Sino para mejorar la educación y a los autónomos.

Iglesias, sabiendo que puede quedar por delante del PSOE, dijo que los españoles no quieren ambigüedades: “Solo hay dos opciones: un gobierno con el PP, o uno con el PSOE. El presidente debe estar en la lista con más votos. El que más votos tenga que tenga la presidencia. Haremos un pacto de gobierno con el PSOE”, dijo, adelantando que podría ser el presidente de España.

El minuto de oro fue aprovechado por Iglesias para hacer una reflexión sobre el miedo al cambio. Y recordó que los que hablan de miedo son los amigos de los corruptos. “Unidos y unidas podemos”, dijo

Rivera en un final un poco impostado dijo que no quería un país con jóvenes emigrantes, o empresarios que no pueden abrir la persiana, y donde sobran corruptos. Su sueño era levantar el país donde nadie se quede atrás. “Me comprometo a liderar un nuevo gobierno”.

Rajoy insistió en que España es un gran país, el primero el transplantes, en recibir estudiantes, y que había salido de la crisis. Insistió en que iba a crear dos millones de empleos en cuatro años.

Y por último Sánchez, dijo que España necesitaba un Partido Socialista fuerte: pensar en los mayores, en las mujeres, en los jóvenes y en los dependientes, y en la pobreza infantil y en los hijos y en los nietos. Fue un discurso bastante creíble y muy convincente. Quizá el mejor de todos en el minuto de oro.

Cuatro cosas quedaron claras tras el debate:

1) La oferta de Iglesias de ponerse de acuerdo con el PSOE.

2) El rechazo de Sánchez a dejarse seducir.

3) La contundente denuncia de Rivera y de Iglesias de la corrupción del PP y PSOE.

4) Los resultados económicos indudables del gobierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

Diez apuntes sobre el debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias en La Sexta

5 junio 2016 - 23:34 - Autor:

El debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias en el programa Salvados de Jordi Evolé ha dado el pistoletazo de salida a las elecciones.

¿Qué se puede aprender de ese debate?

1. Los televidentes no cambian de opinión sino que afianzan sus (pre) juicios políticos.

2. Pablo Iglesias es mejor en los mítines. Albert Rivera es mejor en el uno-contra-uno televisado.

3. El tono del debate fue más duro que el de diciembre pasado, pero desde luego dentro de lo que debe ser un debate político.

4. El mayor error de Pablo Iglesias fue no saber explicar por qué su alcalde en Cádiz apoya un contrato de venta de barcos de guerra a Arabia Saudí.

5. El mayor error de Albert Rivera fue no reconocer que se equivocó diciendo en el pasado que había dictaduras buenas.

6. Pablo Iglesias se mostró más agresivo que Albert Rivera y llegó a ponerle nervioso.

7. Albert Rivera hizo bien en exigir a Iglesias que pidiera la libertad de los presos políticos venezolanos. Iglesias no supo responder.

8. Iglesias iba un poco mejor preparado que la vez anterior en cuestiones económicas.

9. Rivera habló sin notas y sin corbata. Iglesias con muchas notas y con corbata. En general, tuvo mejores argumentos.

10. El ganador del debate fue La Sexta: seguro que su share aumentó a la hora de la emisión.

Sus señorías: pónganse las pilas porque ahora van a salir más en la tele

5 marzo 2016 - 21:38 - Autor:

Un amigo que imparte clases de hablar en público me dijo hace poco que está teniendo más clientes. ¿Por qué? Gracias a los políticos.

La retransmisión de los debates antes del 20D hizo salir a la palestra a un montón de especialistas en ‘hablar en público’ y en ‘lenguaje no verbal’, que analizaban para el público el movimiento de las manos de los candidatos, la proyección de la voz, la forma de vestir, los tics de la cara, el contenido de la oratoria…

Estos análisis tuvieron un efecto rebote en empresas y organizaciones: ahora, los empresarios, las ejecutivas y los mandos medios quieren mejorar sus habilidades y transmitir buenos mensajes. Hasta los profesores.

La cosa fue a más. Cuando se formó el nuevo Parlamento, vimos novedades: desde el numerito de llevar a un bebé, hasta mangas de camisa y aspecto de ‘me acabo de levantar de la cama’. ¿Casualidad? Ni mucho menos: todo está medido al detalle para llamar la atención de los medios.

Es decir, la vieja forma de comunicar política está siendo sacudida por la nueva.

La vieja era aburrida y nadie la veía en TV. La nueva siempre trae sorpresas y quien no sepa atraer a los medios, pasará desapercibido por muy buen político que sea.  ¿Rajoy un tostón? Hasta tuvo sus minutos de gloria con un discurso lleno de humor y citas históricas.

Cuando terminó el primer debate, sospeché que el share en Tv iba a subir. Borja Terán en su columna en la información.com lo confirma. La sesión de investidura ganó a Sálvame. ¿Políticos ganando a programas de cotilleo? Histórico. No se había visto.

Un comentarista veterano del Congreso, Miguel Ángel Aguilar, decía que nunca había visto las cosas que vio en esta investidura. Los debates, las votaciones, la escenografía, los personajes, el beso, las miradas, las provocaciones, las estupideces, la soberbia… Tengo la impresión de que los políticos que no habían dado clases e oratoria y lenguaje no verbal, van a cambiar de opinión. Van a tener que usar trucos de todo tipo cuando salgan a la palestra.

Esto es cada vez más atractivo. ¿Un show? Quizá, pero también se pueden enviar mensajes dentro de un show. Quien no lo sepa hacer, será invisible.

 

Ahora los debates en el Parlamento son mucho más vivos: ¡que discutan!

2 marzo 2016 - 22:15 - Autor:

La idea que los españoles tenían de los debates del Congreso era que les aburrían mucho. Muy importantes, pero aburridos.

Tengo la impresión de que estos debates van a cambiar la perspectiva. Primero, porque hay dos nuevos primeros espadas que son grandes comunicadores: Albert Rivera y Pablo Iglesias. Y segundo, porque los demás parlamentarios parece que se están poniendo las pilas porque las comparaciones son odiosas.

Empezando por Mariano Rajoy: en su intervención ha estado lleno de humor, doble sentido y zascas. Podrá gustar más o menos (ya se sabe que en este país gusta en función de tu partido), pero cuando le tocó el turno, llamó la atención y dio mucho que hablar por su ironía.

Los medios de comunicación han tenido portadas para escoger: con la pelea entre Iglesias y Sánchez, con las ironías de Rajoy, con los reproches en catalán de Rivera, con el humor gallego de Rajoy, con el beso de Iglesias con Doménech… Esto da para mucho.

Incluso el cortarle el rollo a Pablo Iglesias nos supo mal, porque queríamos más caña. Le dijeron tres minutos y él quería seguir discutiendo.

Pero seamos francos: si damos rienda suelta al espectáculo, acabarán tirándose zapatos. El Congreso tiene unas reglas y una de ellas es que no se puede descalificar. Los insultos son sabrosos, y cabrean un montón, pero si todos se ponen a sacarse los trapitos, al final acaba en gallinero.

Hay que reconocer que estos debates está siendo muy populares. De hecho, a la salida, casi todos los políticos dijeron que fue un debate vivo. Y la cantidad de memes que se hicieron con el beso de Pablo y Doménech los hacen aún más populares.

Creo que el presidente del Congreso debe mantener un sano equilibrio entre el debate animado, y las reglas. Entonces, logrará que los españoles miren más la televisión cuando salgan los políticos en el Parlamento.

 

El debate político en Antena 3: largo, muy ensayado… y con poco debate

8 diciembre 2015 - 2:00 - Autor:

He defendido que los politicos se acerquen al pueblo en programas de variedades, debates, desayunos, bailes y radios.

Pero cuando ayer estaba esperando el debate de Antena3, me pareció una mezcla de Los Juegos del Hambre con El Show de Truman. ¿Eran esos los preparativos de un debate sobre política o el making of de una película? Parecía que lo importante no eran los candidatos sino Antena 3.

¿Y cómo se comportaron los candidatos?

Pedro Sánchez me pareció el que más pinchaba a los demás. Empezó con mucho postureo, pero poco a poco tomó fuerza. Cuando llegó a denunciar los casos de corrupción del PP, enunció una lista de casos que era dinamita. Y cuando Pablo Iglesias le provocó atacando a Felipe González y su paso por la empresa privada, Sánchez respondió sacando un cadáver: Podemos se abstuvo de defender a los presos políticos en Venezuela. Un golpe en el mentón.

También fue un golpe en el mentón cuando Sánchez denunció que Podemos no es un partido con mucha representación femenina: en las listas electorales, la mayoría son hombres.

A la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría le faltó al principio la contundencia que suele tener en las ruedas de prensa. No tiene la oratoria de Rivera ni de Iglesias, y al principio, cuando estaba fría, dio unas parrafadas de plástico muy ensayadas. Pero luego, a medida que le pinchaban por el paro, la deuda y el gasto, sacó su mejor argumento. “Ustedes no estaban en el gobierno en 2012 cuando este país estuvo a punto de quebrar”. No lo dijo con esas palabras, pero ese era el argumento. Y muy convincente. Así fue a lo largo del debate.

Pero los asesores del PP deberían prepararle para más situaciones de crisis. Cuando Pablo Iglesias dijo que ellos en Cádiz y Barcelona han rebajado la deuda, y el Gobierno la ha aumentado en España, la vicepresidenta no tenía respuesta. Y cuando llegó la hora de hablar de la corrupción, el PP se queda sin discurso: ha sido su gran estigma. Tampoco sabe qué decir cuando se habla de puertas giratorias. Los altos cargos del PP que han acabado en los consejos de administración de empresas del Ibex ha hecho mucho daño al PP.

Pablo Iglesias sigue siendo un buen comunicador porque cuando asedia a sus contrincantes, va directamente a las heridas. Sabe sacar los trapos sucios (lo cual no quiere decir que oculte los suyos), y usar las ironías: Luis Bárcenas, registros policiales en la sede del PP… Se conoce los trucos del teatro de la política.

Pero sigue errando en sus conceptos económicos. Que un político diga a estas alturas que el futuro de las pensiones no depende de un problema demográfico es que no ha entendido nada de nada. Con eso, Iglesias se ha cargado todos los estudios estadísticos.

Albert Rivera fue el más desconcertante. Se le veía muy nervioso al principio. No paraba de moverse. Hablaba mirando a los otros candidatos como buscando su aprobación.

En la segunda mitad del programa, perdido el miedo escénico, los candidatos se vinieron arriba con pequeñas risas y comentarios por lo bajo. El debate tomó un poco de fuerza, pero el problema es que fue demasiado largo. No sé cuánta gente resistió casi tres horas de debate sin contar el show de autobombo.

Algunos temas pusieron a los candidatos contra las cuerdas. Cuando Rivera habló de que él como catalán, es la garantía para integrar a Cataluña en España, tiene razón pero juega con fuego. ¿Por qué? Porque para el resto de los españoles, lo catalán es algo que duele, que no entienden, y que les molesta. Asocian fácil y equivocadamente lo catalán al separatismo. Es un prejuicio, pero ese prejuicio pesa mucho en el electorado medio.

El federalismo que propone Sánchez, por ejemplo, solo lo entiende el PSOE. No lo entendían ni los moderadores, que insistían en preguntarle si las autonomías se iban a llamar ‘estados’. El federalismo no lo entiende el español medio. No sabe qué ventajas tiene esa forma de organización política. Cuando el PSOE se pone a hablar de una España federal en un programa de masas, sale malparado. ¿Qué más autonomía pueden tener las comunidades autónomas?

Iglesias no aclaró bien cómo va a hacer el referéndum del derecho a decidir de los catalanes. Lo de que España “es un país plurinacional con diferentes sensibilidades” debe decirlo porque no conoce Venezuela. En un momento perdió los papeles con un moderador al que le dijo que no se pusiera nervioso.

¿Quién ganó el debate? Con claridad, nadie.

Soraya Sáenz de Santamaría pudo explicar lo que significa estar en un gobierno y tomar decisiones. Estuvo muy firme en su papel de vicepresidenta que conoce los engranajes del Estado y que sabe lo que se puede hacer y no hacer.

Pablo Iglesias emplea mejor que nadie los trucos escénicos, pero le falta hablar como hombre de estado. Cuando estás al frente de un país, te toca tragar sapos y culebras como cuando el PSOE dijo No a la Otan y luego tuvieron que aceptarla. Temo que a Pablo le pasaría lo mismo si fuera presidente. Eso sí, fue el que mejor aprovechó el minuto de oro: tiró a matar con frases demoledoras.

Albert Rivera se obsesiona demasiado en hablar a los autónomos y poco a los parados. Estaba inquieto. Parecía nervioso, lo cual sorprende en una persona que en teoría se desenvuelve mejor en estos escenarios.

Pedro Sánchez está cada vez mejor, pero tiene un fondo de falta de credibilidad por dos razones: porque el PSOE todavía resuena en la memoria histórica de los españoles tras sus recortes sociales; y porque la corrupción no se olvida.

En resumen, no creo que los candidatos hayan ganado muchos electores. Los cuatro políticos habían ensayado tanto las respuestas que perdieron un poco la espontaneidad. No hubo el debate prometido, debate en el sentido de interrumpirse y contraatacarse. Fueron muy correctos, pero tan correctos que los televidentes echaron de menos la discusión.

Antena3 se esmeró en remarcar que el impacto en Twitter fue enorme. Pero el que piense que Twitter es la realidad, es que se cree La Guerra de las Galaxias es verdad.

 

 

 

 

Debate para las elecciones andaluzas: el optimismo, las excusas y la utopía

10 marzo 2015 - 1:16 - Autor:

Dicen que en Canal Sur hubo un debate electoral de los tres principales candidatos. ¿En serio? Yo no vi interrupciones. Vi mucha educación. Demasiada. ¿Y puñales? Los necesarios. Faltó un poco de salsa porque todo fue muy correcto y si alguien se salía del guión, la locutora lo cortaba.

¿Cómo fue este primer enfrentamiento?

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Rajoy desactivó todas las bombas menos una

25 febrero 2015 - 8:26 - Autor:

En el debate del estado de la nación, el presidente de gobierno se dedicó a desactivar las bombas que se habían cebado contra él y su partido. Casi todas.

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Rajoy nos restregará sus logros económicos pero, ¿importa eso algo a los parados?

25 febrero 2014 - 9:20 - Autor:

Cierto: entre el debate del año pasado y el de este año, hay cosas que favorecen a Rajoy. Las expongo a continuación. Pero el dato del paro no ha variado: ¿qué les dirá a los españoles para aplacarles?

Estas son las cifras que se manejarán en el debate:

La prima de riesgo ha mejorado. El año pasado era de 360 puntos, y este año es de 188.  Casi 200 puntos menos. ¿Qué quiere decir? Que los inversores internacionales y nacionales vuelven a dar dinero a España porque ven menos riesgo de perder sus inversiones. Las agencias de calificación recomiendan cada vez más comprar deuda española. Ventajas: España ya no tiene problemas para financiarse y encima lo hace a precios más bajos.

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Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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