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Ustedes gasten lo que quieran pero no se quejen cuando llegue la factura

31 marzo 2016 - 13:19 - Autor:

 

Para la mayoría de los españoles, los datos macroeconómicos son como las películas de cine francés de los setenta: enigmáticas. No los entienden, aunque sospechan que son importantes.

Acabamos de enterarnos de que el déficit público en 2015 fue mayor de lo esperado. ¿Es para asustarse?

El déficit de un Estado es lo mismo que el déficit de un hogar. Si la familia se pone a gastar más de lo que ingresa, no le queda más remedio que echar mano de la tarjeta de crédito. Si las deudas en la tarjeta de crédito se acumulan, podemos pedir pagarlas en meses sucesivos. Entonces, el banco nos sube los intereses. Y si después de un periodo de tiempo, no pagamos esas deudas (crece nuestro déficit), el banco  deja de darnos crédito y puede cobrarse sus deudas con lo que sea. Incluso con nuestra casa.

Lo mismo sucede con los estados. Más déficit supone más deuda. Más deuda supone pagar más intereses. Si eso no se arregla, llega un momento en que a ese Estado no le prestan dinero los mercados, los bancos o quien sea.

Voy a ponerlo peor aún: cuando un país tiene un enorme deficit y pierde el crédito internacional, su divisa pierde valor. Se devalúa.

Desde que estamos en una cosa que se llama euro, la meta es tener un déficit bajo control para que esta moneda común no pierda valor. Pero además, no se puede consentir que en este club unos tengan mucho déficit y otros muy poco. La idea es que se unifiquen los déficit y que se mantengan por debajo del 3% del PIB.

La crisis que nos ha golpeado a todos desde 2008 reventó las amarras y cada país se desbocó. Los griegos llegaron a tener un 12%. España pasó del 3% al 9% en poco tiempo. Esa fue una de las herencias que dejó el PSOE de Zapatero: un déficit desbocado. Las consecuencias las sufrimos en 2012, cuando aquel maldito verano, nos cortaron el crédito, y estuvimos a punto del default: de la quiebra y el rescate.

El trabajo sucio del PP desde entonces ha sido disminuir el déficit, ganar la confianza de los prestamistas y acercarse al 3%. Digo ‘trabajo sucio’ porque para hacerlo no hay sino estas dos vías: recortar gastos y subir impuestos.

España estaba bajando su déficit y se preveía que el año pasado quedase en un 4,2%. No era lo previsto pero ‘progresábamos adecuadamente’. ¿Qué ha pasado? Que a la vista de las elecciones de 2015, el PP aflojó las amarras: devolvió la paga a los funcionarios e incrementó el gasto público. Y además, las comunidades autónomas tampoco han cumplido su parte. Se han puesto a gastar pero sin tener los ingresos adecuados.

Por eso ahora descubrimos que el déficit del año pasado no era del 4,2%. Del 5,2%. ¡Albricias! Un punto de más en términos de PIB suponen 10.000 millones de euros de desvío. Las consecuencias van a ser inmediatas. Bruselas, la Comisión Europea, va a pedir a los españoles que se aprieten el cinturón. Que gasten menos. Que corrijan el rumbo. Si no lo hacemos, actuarán como con Grecia: nos cortarán el crédito y nos enviarán a los hombres de negro.

Pero vayamos a lo importante: la pregunta ahora no es qué esfuerzos hay que hacer para bajar el déficit. La pregunta es si el próximo gobierno lo podrá hacer; si tendrá ganas de hacerlo.

Si viene un gobierno con el PSOE, Podemos, los votos nacionalistas y de la izquierda en general, el ritmo de los gastos va a aumentar. Ya está pasando en la Comunidad Valenciana, donde el gobierno autónomo de izquierdas ha emprendido una campaña de ayudas sociales que nadie discute, pero que alguien tendrá que pagar.

Pero para empeorar las cosas, mientras no se forme un gobierno, los empresarios no saben si deben contratar más o no. Se está parando la inversión y la expansión, lo cual supondrá que el Estado obtendrá menos dinero por impuestos.  Y el déficit irá a peor.

Lo que todos debemos recordar es la primera lección a los estudiantes de economía: lo que gastas debe ser igual a lo que ingresas. Si no, tienes un problema

Lo bonito de ser político y gobernar es gastar: pueden ser rotondas u hospitales, subidas de salarios o aeropuertos.

Lo malo es que al final alguien te pasa la factura de la fiesta.

El lío del déficit explicado a estudiantes

2 septiembre 2011 - 13:25 - Autor:

Que el déficit y el techo de gasto se hayan convertido en un debate nacional (sustituyendo a la prima de riesgo) significa que este país busca respuestas. Hay que aprovechar el momento para aclarar dudas.

¿La gente tiene claro que es el déficit?

Déficit: es algo tan sencillo como gastar más de lo que se ingresa. Si una familia ingresa mil euros al mes, y se ha gastado 1.300, tiene un déficit de 300 euros. En las empresas, eso se llama pérdidas.

(Fuente: datosmacro.com)

¿Puede una familia vivir en déficit?

Sí, mientras pueda financiar ese déficit de 300 euros. ¿Cómo? Con una tarjeta de crédito que nos permita diferir ese déficit a largo plazo. O aplazando las deudas contraídas, como por ejemplo, diciendo al carnicero que le pagaremos el mes que viene. O en último lugar, echando mano de los ahorros… hasta que se agoten.

¿Cómo se calcula el déficit del Estado?

Siempre, en relación al PIB, es decir, a la suma de bienes y servicios en un año. El PIB español es de unos 1,1 billones de euros. El déficit de las administraciones públicas (Estado, CCAA y Ayuntamientos) fue de más del 9% del PIB en 2010:  eso significa que fue de 98.227 millones de euros.

¿Alguna vez tuvimos superávit?

En la primera década, tuvimos superávit en 2005, 2006 y 2007. Eso se debió a que había un optimismo tan grande que los empresarios pedían dinero a los bancos, emprendían proyectos (sobre todo construcción), contrataban trabajadores… Gracias a los cual había en el mercado de trabajo más personas que nunca (más de 20 millones de personas). A su vez, cada vez había más personas pagando impuestos, lo cual significa que el estado recibía más dinero que nunca por la renta de los trabajadores  (IRPF), y los impuestos al consumo (IVA), sobre todo. Y con ese dinero, el Estado y las autonomías emprendían grandes obras públicas como autopistas, trenes de alta velocidad, o auditorios.

¿Y cómo hemos pasado a déficit?

El Estado necesitaba dinero para financiar esa maquinaria dinámica, y como no había suficiente en España, lo pidió a los prestamistas internacionales, desde bancos, a fondos de inversión. Cuando la situación se dio la vuelta al derrumbarse las expectativas económicas en 2008, sucedieron muchas cosas simultáneamente: las empresas comenzaron a despedir trabajadores. Éstos dejaron de aportar impuestos, y a la vez dejaron de consumir. La repercusión sobre el Tesoro fue inmediata: no solo tenía menos dinero que antes (cayó la recaudación por impuestos), sino que le vinieron más gastos que antes (el seguro de desempleo, por ejemplo). Además, tenía que devolver el capital y los intereses de las deudas que había tomado en los años de vacas gordas.

Llegó un momento en que los gastos superaron a los ingresos. El déficit.

¿Es malo tener déficit?

En principio no es el fin del mundo… mientras no sobrepase ciertas cifras. El Tratado de Maastricht preveía un déficit de los países de la UE no superior al 3%. España llegó al 11,1% en 2009 (fue la alarma)  y este año debería de bajar al 6%. En 2013 ha prometido bajarlo al 3%.

¿Qué significa tener un alto déficit?

Principalmente, que para seguir tirando, el Tesoro español debe pedir más dinero prestado. Es como una familia que no llega a fin de mes, y recurre a la tarjeta de crédito para seguir financiando sus gastos. Se puede seguir endeudando pero llegará un momento en que el banco, al ver la nómina de la familia diga: hasta aquí podemos financiarte.

El año pasado, quienes financiaban la deuda española se fijaron en que nuestro déficit era muy alto, y por eso exigieron a España que redujera su déficit o no habría más préstamos. Si nos dejan de prestar, nos falta el dinero y entramos en la temida suspensión de pagos.

¿Y de dónde vienen los gastos del estado español?

De las pensiones, de los sueldos de los funcionarios, de la educación, de las obras públicas, del incremento del paro…. Pero uno de los más preocupantes viene de las autonomías. Al traspasar la costosa gestión de la sanidad y de la educación a cada gobierno autónomo, se perdió el control financiero de los mismos. Las autonomías se han dedicado a gastar (y algunas veces a malgastar) dinero público, y ahora están en quiebra o casi en bancarrota. Tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo (incluido el servicio de medicinas casi gratuitas), pero en esta vida, nada es gratis.

¿Cuál es la solución en caso de que no nos presten más dinero?

O se recortan parte de los gastos del estado central, de las autonomías y ayuntamientos  (imponiendo un techo de déficit) para que los inversores internacionales nos sigan prestando dinero; o bien, se  suben los impuestos. El gobierno de ZP ya ha subido los impuestos (IRPF e IVA), y ha recortado algo los gastos. Pero ha sido insuficiente.

¿Qué dicen los mercados?

Ese es precisamente el momento en el que estamos. Que no les hemos dado confianza. El mensaje de los inversores internacionales (llamados mercados o especuladores o pensionistas de Alabama, o ahorradores suecos o fondos soberanos de países árabes) es el siguiente: ¿puedo confiar en que si os presto dinero lo voy a recuperar? Lo dicen porque ven las cuentas de España y se asustan.

¿A eso se refiere la reforma de un artículo de la Constitución?

Para disipar las dudas, el PSOE y el PP han respondido: no sólo puedes confiar en nosotros sino que te vamos a mostrar algo que te gustará. Vamos a retocar la Constitución para que, en el futuro, el estado y las autonomías españolas no acumulen más déficit. Más aún: de aquí a diciembre aprobaremos una ley que impondrá un techo al déficit. No podrá ser superior al 0,4% del PIB en 2020. Además, vigilaremos a las administraciones públicas antes de que se endeuden o contraigan créditos.

¿Por qué se opone el 15M?

Porque imponer un techo al déficit puede tener consecuencias dolorosas: ¿se recortarán los gastos sociales como en sanidad, medicamentos, ayudas a los parados  o a los sectores desfavorecidos?  Y también se oponen porque creen que cualquier retoque a la Constitución debe pasar por un referéndum popular.

¿Qué responden el PP y el PSOE?

El artículo 135 que se ha retocado habla solo de llegar a una estabilidad presupuestaria, incluso admite que se puede tener déficit en tiempos de crisis. Pero no dice nada de recortar los gastos sociales sino que los límites del déficit no deben perjudicar “la sostenibilidad social del Estado“. El déficit se ajustará siempre a lo acordado por le UE.Y todo esto se ha hecho en una votación en las Cortes. Sin referéndum porque la Constitución lo permite.

¿Por qué se oponen algunos partidos?

Quienes se han opuesto a este pacto son:  partidos nacionalistas (CiU en Cataluña, y PNV, en el País Vasco), porque eso piensan que ya no podrán manejar sus cuentas a su antojo. Además se han opuesto los partidos más a la izquierda, los independientes y los sindicatos, porque no se ha organizado un referéndum, o porque temen que cuando se habla de limitar el déficit o de equilibrio presupustario, eso significará limitar el gasto social: Sanidad, pensiones, ayudas a parados o sectores castigados por la crisis…

 

PD: os recomiendo este gráfico que hicimos sobre Presupuestos del Estado.

Y también este portal. http://www.datosmacro.com/deficit/espana

(Mi Twitter para los que quieran comentarlo:

http://twitter.com/#!/ojomagico

O en el periódico:

http://twitter.com/#!/la_informacion

 

 

Esto es sólo una señal: nos espera “la madre de todos los recortes”

1 septiembre 2011 - 12:31 - Autor:

Han pasado dos meses y doce días desde que María Dolores Cospedal se convirtió en la presidenta de Castilla La Mancha. Ya  ha dejado claro que quiere reducir el déficit eliminando lo que una persona de su entorno denomina “la administración paralela”. Hay 75.000 empleados públicos y se calcula que 14.000 serán barridos. ¿Cómo? Suprimiendo directamente muchos de los que no son funcionarios, como los profesores interinos. Unos 3.000, se calcula.

 

Y habrá más acciones: se venderán los vehículos públicos, edificios, acciones en empresas y hasta el ente de televisión. Entre los recortes y las ventas, el presupuesto de la comunidad pasará de 8.600 millones a 6.800 millones. Un tajo del 20%. Cospedal dice que dentro de dos años, veremos los frutos.

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Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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