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Millones votaron por Trump precisamente porque es ‘políticamente incorrecto’

11 noviembre 2016 - 9:16 - Autor:

 

El triunfo de Donald Trump ha puesto las cosas patas arriba en EEUU. Se están haciendo muchos análisis sobre las causas, sobre las consecuencias, sobre la ceguera de la prensa y sobre los errores de las encuestas. Es como un campo de batalla regado de víctimas.

Y una de las víctimas, al menos por ahora, es lo ‘políticamente correcto’.

En algún momento al principio de los 90, se extendió por Estados Unidos el fenómeno de lo políticamente correcto. A medida que se hacían más fuertes las minorías en ese enorme país, las reglas de la convivencia exigían más tolerancia, más cambios en el lenguaje y en las actitudes. Si hacías determinados comentarios, te podían calificar de racista, homófobo, antilatino, antimusulmán, paranoico, estrecho des miras y muchas cosas más.

Esa tolerancia se extendía sobre todo en las grandes ciudades, donde prosperaban esas minorías y donde siempre se hacen más presentes los cambios sociales, como los matrimonios homosexuales.

De modo que la vieja mayoría blanca conservadora y religiosa –ese americano de viejo cuño–, tenía que modificar sus actitudes. Se podía comprobar este cambio sobre todo en el cine, donde de los prototipos blancos, espigados, cow boys, detectives o policías de los años 40, 50 y hasta principios de los 60, dieron paso a otros prototipos que incluían latinos, negros, judíos, musulmanes y asiáticos. Star Trek ya era una avanzadilla.

Los Estados Unidos sorprendieron al mundo pues lo políticamente correcto había logrado crear, con sus luces y sombras, un país unido en torno a unos valores. Más importante juntos, que divididos. Y así siguieron siendo una gran potencia.

El problema es que en los últimos quince años han sucedido algunas cosas. En primer lugar el mayor atentado terrorista sufrido por un país. Fue el ataque a las Torres Gemelas que se saldó con 3.000 muertos. Luego, la guerra en Afganistán e Irak, y todas las secuelas de conflictos internacionales, desde Libia hasta Siria, donde han tenido que intervenir de alguna forma los Estados Unidos. El terrorismo islámico es para ellos una verdadera amenaza.

Luego, la crisis de 2008, que supuso la mayor catástrofe financiera desde 1929, y que acentuó la división ricos y pobres, o, Wall Street y la fábrica.

Ahora imaginen lo que pasa por la cabeza de un norteamericano medio: los que viven en los pueblos, o los que trabajaban en los cinturones industriales, se han quedado sin empleo, o tienen varios pero muy mal pagados. Han perdido sus ahorros. Miran a Wall Street y ven que un montón de niños pijos se han hecho ricos con sus ahorros.

Miran a Washington y ven que se aprueban tratados de libre comercio que dan trabajo a las empresas chinas o mexicanas, pero no a las situadas en su propio país. Incluso miran a los grandes medios de comunicación, y ven que no dicen nada de lo que a ellos les preocupa. Ni siquiera las grandes empresas se preocupan de ellos porque se mudan al extranjero, donde la mano de obra es más barata.

Mientras tanto, los radicales islámicos les atacan por todos sitios. Pero los políticos de Washington obligan al pueblo americano a respetar el islam, para mantener la convivencia.

O peor aún, los políticos de Washington les envían a la guerra a defender a esos países musulmanes.

En tiempos de prosperidad, todos somos muy tolerantes y simpáticos. Pero cuando atravesamos una crisis, nos volvemos un poco insoportables. Y el problema es que en los últimos diez años ha habido un choque de fuerzas: por un lado, un aumento de lo ‘políticamente correcto’ y, por otro, más despidos masivos, caída de rentas, y abatimiento emocional.

Ha sido ahora cuando ese norteamericano (insisto, es una enorme cantidad de gente del interior y rural), se ha hartado de tanta tolerancia y ha explotado pues un señor ha venido a decirles lo que ellos piensan. Ese señor es Donald Trump.

Para ellos, Trump dice la verdad. Y la prueba más clara es que todo lo que ellos detestan, desde Washington hasta los medios pasando por los liberales ‘políticamente correctos, se meten con Trump. Ajá, entonces Trump es de los míos, piensan.

Si Trump hubiera perdido, el análisis no habría sido ‘qué bien que ha ganado la democracia y la sensatez’. No. El análisis habría sido: “Señores, qué hacemos para contentar a la mitad de este país que nos acaba de decir: ‘a la mierda con lo políticamente correcto’.

Tarde o temprano iba a estallar porque estamos en una época en la que surgen estallidos sociales que rompen las reglas del sistema. Y surgen porque alguien se olvidó de pensar en un montón de gente. Eso, lo sabemos muy bien en España.

 

Los resortes del sistema ya se mueven en serio contra Donald Trump

9 octubre 2016 - 22:04 - Autor:

 

Hace meses comencé a pensar que Donald Trump se estaba convirtiendo en un peligro tan grande para el sistema americano (y para el mundo), que tarde o temprano se empezarían a mover los resortes más profundos contra él.

Se había metido contra un héroe de guerra, se había burlado de un periodista con discapacidad, había expulsado a otro de una rueda de prensa, había amenazado a Hillary Clinton… Pero aún seguía alto en las encuestas.

Yo pensaba que a medida que se acercasen las elecciones, empezaríamos a ver más pruebas de que Trump estaba mal de la cabeza, que era un oportunista, un demagogo y que solo tenía éxito porque sabía decir lo que los norteamericanos querían escuchar.

En las últimas semanas hemos visto salir pruebas muy fuertes contra Trump.

-Sus pérdidas empresariales. Para evitar pagar impuestos durante 18 años, Trump declaró unas pérdidas en sus negocios en 1995 de casi 1.000 millones de dólares

-Sus comentarios sexuales sobre las mujeres. Ha salido una grabación de 2005, en las que confiesa que lo que le gustaría es agarrar a las mujeres por la vagina y cosas por el estilo.

Esas dos cosas son muy graves. Pero la última es decisiva porque hasta sus amigos republicanos le dan la espalda.

Creo que las cuatro semanas que quedan antes de las elecciones presidenciales vamos a ver nuevos documentos contra Trump. Pero no cualquier cosa sino documentos que van a influir poderosamente en la opinión pública de EEUU.

No me extrañaría que estuvieran trabajando mano a mano los servicios secretos, el gobierno y hasta el Partido Demócrata. Ya han pasado cosas importantes como que los periodistas reciban documentos de repente, y que no digan de dónde las obtuvieron. Eso sucedió con la declaración de pérdidas de 1995 publicadas por The New York Times, o las grabaciones de comentarios lascivos publicadas por The Washington Post.

Estas dos noticias bomba han salido en los últimos seis días.

En este momento, hay miles de personas en EEUU rastreando el pasado de Trump para neutralizarlo, usando todas las tecnologías disponibles y pasándolas a los medios más poderosos de EEUU. Quedan cuatro semanas, y hemos entrado en alerta roja. Es el momento clave para influir en el voto.

Está en juego es el liderazgo de la mayor potencia de la Tierra. Ponerla en manos de un tipo que evade al fisco, hace declaraciones lascivas contra las mujeres, insulta a otras o acusa a los mexicanos de ser violadores, es más de lo que puede aguantar el sistema. Ese tipo es un peligro.

Creo que Trump va a perder estas elecciones. Lo tiene merecido. Pero quien gane debe saber que Trump llegó a movilizar el voto del americano medio, ciudadanos blancos empobrecidos por la crisis. Es la mayoría de la población de EEUU. Y si no se le ocurre a los politicos una forma de seducir de nuevo a esos ciudadanos, habrá más Trumps.

(La imagen de arriba es de The Simpsons, the movie)

¿Y este es el partido político que gobernó España durante 22 años?

29 septiembre 2016 - 7:01 - Autor:

Pocas veces se asiste al desmoronamiento de un partido político como al del PSOE en estos momentos. Todos los partidos tienen rencillas, peleas, tribus y facciones. Todos atraviesan por situaciones en las que están a punto de dividirse. Pero esto tiene algo más: un espectáculo penoso.

Penoso porque los dirigentes se atacan en público, ante los ojos de todos los españoles. El ex presidente González tacha de mentiroso al actual secretario general. El secretario general Pedro Sánchez, insinúa que la presidenta de Andalucía está conspirando contra él. Unos miembros de la ejecutiva del partido dimiten para hundir al secretario general. Otros miembros impiden a esos miembros de la ejecutiva entrar en la sede del partido.

Penoso porque se lanzan ataques a través de Twitter, de la televisión, de la radio, de los medios impresos y digitales.

Ya no se molestan en mantener las formas. Si yo fuera un militante del Partido Socialista, ahora estaría sumido en el desconsuelo. Todos mis líderes se pelean y se destrozan.

Pero como ciudadano de este país, me pregunto: ¿y este es el partido que ha gobernado en España durante el periodo más largo de la democracia? Pues el PSOE estuvo en el poder 22 años, en casi 40 años. ¿Qué pensarán en el resto de Europa?

Ahora, me cuesta pensar que Pedro Sánchez vaya a durar mucho. Me cuesta pensar que el PSOE logre una gran coalición para gobernar. Eso ya está descartado.

¿Entonces? El PP espera en silencio a que, antes de que termine octubre, Mariano Rajoy se vuelva a presentar a la investidura y que el PSOE (o lo que quede) se abstenga en la votación parlamentaria. Con ello, Rajoy ya podría gobernar.

Si no sucede eso, nos encaminamos a nuevas elecciones. El PP obtendrá casi seguro aún más diputados. No sé si mayoría. Lo dudo.  ¿Y los que votan al PSOE? Muchos seguirán votando a lo que quede del partido. Otros irán a Podemos, a Ciudadanos o se abstendrán.

Lo que puede pasar si hay nuevas elecciones es que la oposición ya no se llame PSOE sino Podemos.

 

 

Las amenazas de Trump provocan una movilización de hispanos como nunca

25 julio 2016 - 10:15 - Autor:

 

La persona que puede ser vicepresidente de los Estados Unidos pronunció el sábado un discurso en español que fascinó a los latinos. Dijo que Estados Unidos es un país que tiende puentes, y que no busca la confrontación. Y lo dijo en Miami en castellano: “Bienvenidos a todos. Es nuestro país, ¿verdad? Porque somos americanos todos”.

Quien dijo eso no es un político de origen hispano como lo son Ted Cruz y Marco Rubio. Es un anglosajón como la inmensa mayoría de anglosajones que pueblan EEUU. Se llama Tim Kaine. Puede ser el arma de destrucción masiva de Hillary Clinton contra Donald Trump.

Como saben, une considerable número de blancos norteamericanos quieren votar a Donald Trump y causar un terremoto político mundial.

Les gusta Trump porque promete levantar un muro en la frontera con México y obligar a los mexicanos a pagarla. Les gusta Trump porque arremete contra las empresas norteamericanas que se mudan a México y dejan a los norteamericanos sin trabajo. Les gusta Trump porque amenaza con barrer a los islamistas radicales de la faz del mundo, y les gusta Trump porque promete devolver EEUU a su vieja grandeza.

Con todas estas promesas, los hispanos de EEUU no están muy contentos. No se sienten arropados por un señor que les amenaza.

Ahora, han escuchado a un blanco anglosajón que les ha dicho lo contrario que Trump. Esa persona es el número 2 de Hillary Clinton, y se puede convertir en el próximo vicepresidente de EEUU.

Kaine habla español perfectamente porque estuvo trabajando con misioneros en Honduras. Ojo, no trabajó en una multinacional bananera explotando a los indios de Honduras sino con jesuitas, de los que aprendió el valor de la fe. Kaine es católico en un país donde la mayoría de los cristianos blancos son protestantes.

De modo que este señor que tiende puentes, habla español y es católico puede ser el que empuje a millones de hispanos a votar el 8 de noviembre por Hillary Cliinton y apartar a Trump de la presidencia.

La clave está en la movilización.. Tradicionalmente solo el 48% de los hispanos van a las urnas (voter turnout), según el Pew Research Center (el cuadro es de la oficina del Censo Electoral del Gobierno). No se sienten representados. Esta vez puede cambiar. Según informaba hace poco Usa Today, ha aumentado el número de hispanos que se inscriben en los registros electorales. La razón: miedo a Trump, según las entrevistas que hizo el periódico hace un mes. Los hispanos son la primera minoría de EEUU. Cuarenta millones de habitantes. Hace tiempo que superaron a los negros. Pero solo 11 millones de hispanos fueron a votar en 2012.

¿Cuántos irán esta vez? ¿A quién votarán? Tradicionalmente los hispanos han votado más a los demócratas que a los republicanos. Un 60% son demócratas, y el 40% republicanos. Esta vez puede suceder que buena parte de ese 40% que votaba republicano se inclinen más por los demócratas. Por miedo.

Por eso, ha sido tan importante que Hillary  Clinton presentara como candidato a vicepresidente a un anglosajón que habla español con acento sudamericano. Y católico encima. Bingo.

Si Trump pierde, la lección final será que con su discurso anti-inmigrante dio la victoria a sus enemigos y ya era demasiado tarde para contrarrestar la presencia de inmigrantes de origen hispano en EEUU.

(Pincha aquí si quieres leer el informe de la oficina del Censo de EEUU sobre votos y razas)

(Pincha aquí si quieres leer el informe de Pew Research Center basado en encuestas en 2014)

Ocho cosas que hemos aprendido en estas elecciones tan raras

29 junio 2016 - 7:11 - Autor:

 

Resultados inesperados, encuestas desatinadas, declaraciones victoriosas… Estas lecciones nos han descolocado un poco. Pero se pueden aprender por lo menos ocho cosas.

1. Pablo Iglesias no era el rey del mambo. Si tienes una buena campaña de marketing, pero un mal producto, los clientes no te compran. Iglesias no era el mejor valorado en las encuestas. Y al final sí: era el coco.

2. Los debates televisados no son decisivos. Iglesias siguió ganando los debates, pero la victoria en TV se la llevo Mariano Rajoy con otra entrevista ‘humana’ en Antena 3. Por mucho que le odien, la gente acabó pensando: “Hombre, tan malo no debe ser”.

3. Los madrileños pueden conquistar País Vasco y Cataluña. El partido más votado en el País Vasco fue uno tan castizo como Unidos Podemos. Sus líderes principales son madrileños. Y en Cataluña, la coalición En Común Podemos, formada por el movimiento de Ada Colau y Podemos, también fue la más votado.

4. Alberto Garzón era el más valorado y… Tiene cara de ser buen chico y muy formal. Pero al final muchos lo han visto como un comunista con sonrisa.

5. Los principios no se aparcan. Las encuestas ahora empiezan a revelar que mucha gente de Izquierda Unida no votó porque Podemos les había robado la ideología y la bandera.

6. El bipartidismo no está muerto. El PP y el PSOE siguen siendo los partidos más votados. Entre ambos coparían más de la mitad del Parlamento: 222 diputados nada menos. El 63% de la cámara.

7. La economía sí cuenta. Ni corrupción, ni escuchas, ni micrófonos, ni informes amañados… Al final, el miedo a un parón económico movilizó al voto indeciso. Su lema fue: Virgencita, que me quede como estoy. Fue el efecto Brexit.

8. La gente miente en las encuestas. Las empresas que realizan encuestas siguen pensando que la gente no miente. Pues no es así: mienten.

Últimas noticias: estas elecciones generales huelen cada vez peor

23 junio 2016 - 7:09 - Autor:

 

El 34% de los electores aun no sabe a quién votar, según las encuestas del CIS. Tienen que estar hechos un lío porque este es el panorama.

–Si habían pensado votar al PP, les han dado una bofetada. Resulta que se han destapado unas grabaciones al ministro del Interior donde habla con un responsable de la Oficina Antifraude de Cataluña para sacar los trapos sucios de políticos catalanes de ERC y CDC. El asunto huele mal porque la grabación se realizó en el propio despacho del ministro. ¿Es que los servicios secretos ponen micrófonos en el despacho de su jefe?

–Si el elector indeciso había pensado votar a Podemos, se encontrará con la duda existencial si Venezuela pagó o no pagó a los altos dirigentes. La Asamblea de Venezuela quiere iniciar una investigación porque sospecha que el gobierno chavista supuestamente financió a una organización llamada CEPS, antesala de Podemos. Muy sospechoso. Iglesias, Monedero y los demás siguen admirando al chavismo y han formado a sus cuadros dirigentes.

–Si había pensado votar al PSOE, tendrá que tragarse el procesamiento de dos ex presidentes de la Junta de Andalucía por su responsabilidad en el mayor caso de corrupción política de este país: los ERE. Para hacer memoria, era el cobro fraudulento de indemnizaciones por despido a cientos de personas que ni habían trabajado para las empresas de las que habían sido despedido. Gracia andaluza.  Encima, se filtra un video donde Pedro Sánchez se limpia las manos después de saludar a unos ciudadanos de origen africano. Eso es una puñalada.

–Si pensaban votar a Ciudadanos, tendrán que vivir en la zozobra hasta el último momento porque el partido de Rivera puede inclinarse a la derecha o a la izquierda. Y ya se sabe: hay indecisos que simpatizan con la izquierda e indecisos que simpatizan con la derecha. A cada uno de esa le sentaría muy mal que C’s pactase con los que no les caen bien.

–Si querían votar a Izquierda Unida porque sentían inclinación por la causa del comunismo, descubrirán que después de aliarse con Podemos para formar Unidos Podemos, ha desaparecido el comunismo del diccionario de esta alianza porque son ‘socialdemócratas’, que es lo mismo que decir comunista Zero y Sin Cafeína.

En resumen, estas elecciones huelen cada vez peor porque hay grabaciones en despachos, financiaciones sospechosas, vídeos muy feos y cambios de personalidad.

¿Han terminado las puñaladas o seguirán saliendo cosas?

Hace años, los jóvenes votaban en masa al PP y al PSOE: ¿qué ha pasado?

21 junio 2016 - 9:03 - Autor:

En las elecciones de 2000, los jóvenes, los universitarios y los parados votaron en masa al PP. Según un informe de Injuve, el Instituto de la Juventud, el PP se llevó el 38% de los votos de la gente entre 18 y 29 años. El PSOE, el 24%, Izquierda Unida, el 8%, CiU 3%  y PNV, 1%. Fue el resultado de una encuesta realizada después de las elecciones de 2000 por el Centro de Investigación Sociológicas, (CIS).

El PP era el partido de los jóvenes, sin duda, como lo fue el PSOE de 1982.

¿Cómo era el perfil del votante del PP en 2000? Sobre todo, eran mujeres. El 40% de las mujeres entre 18 y 29 años votaron al PP. Era lo nuevo, los fresco y lo incorrupto. Además, en ese rango de edad, el 39% de los universitarios votaron al PP. El partido más votado. Y sobre todo, los parados votaron al PP. Era su esperanza. El 40% de los jóvenes en paro dieron su voto al PP. El 27% al PSOE, y solo el 5% a IU.

Decir que eras de centro o de derechas era lo más moderno que había entonces.

Pero si nos remontamos a 1982, las cifras del PSOE son más apabullantes aún: casi el 60% de los jóvenes votaron al PSOE de Felipe González. Y entre los más jóvenes, los de 18 a 21 años, el porcentaje aumentaba al 66%. El Partido Socialista era el partido de los jóvenes. Si no eras socialista es que eras tonto más o menos.

EL PSOE se llevó el 46% de los jóvenes universitarios. Sus mítines parecían conciertos de Bruce Springsteen, solo que con el imponente Miguel Ríos, y su himno a la alegría.

El 60% de los parados jóvenes metió la papeleta roja de los socialistas. Decir que eras de izquierdas era lo natural.

Ahora, el 44% de los jóvenes entre 18 y 34 años (según Metroscopia), quieren votar a Unidos Podemos. Dicen que son de izquierdas. Es lo que suena más fresco.

¿Qué ha pasado? Cambio de ciclo. O sencillamente cambio.

Los que cambian la sociedad son los jóvenes. El estudio del Injuve muestra que el PSOE comenzó a perder el voto de los jóvenes a partir de las elecciones de 1986. Se acentuó esa pérdida en las siguientes convocatorias. Fue un goteo. Hasta que perdió el apoyo juvenil en las elecciones de 1996, donde la mayor parte de la gente joven se inclinó por el PP de Aznar. Y ganó Aznar.

En las de 2000, hubo incluso más jóvenes que votaron al PP.

Lo que ha pasado es que los partidos tradicionales están perdiendo gancho entre la juventud. Se les asocia a la crisis que no pudieron parar, o al empleo que no han podido dar. Más del 40% de los jóvenes entre 18 y 24 años no tienen empleo, según el INE.

Ahora, ese votante quiere cambiar el ciclo. Lo mismo que querían los votantes de 1982 y de 1996. Lo mismo.

(El informe del Injuve se puede leer aquí)

Lo que sabemos, lo que sospechamos y lo que tememos para el 26J

20 junio 2016 - 11:53 - Autor:

¿Qué va a pasar el domingo? Algunas cosas ya las sabemos. Otras las sospechamos. Y algunas las tememos.

Sabemos que no va a haber ningún partido que obtenga más de 175 diputados. Ninguno.

Y sabemos que tendrán que hacer coaliciones para llegar a esa mayoría.

Lo demás son hipótesis.

Sospechamos que el PP y Ciudadanos se pueden aliar para la investidura o para formar gobierno. Pero es una sospecha débil porque no llegarán a los 175 diputados. ¿Se aliarán con otros partidos? Les podrían ayudar son los nacionalistas, pero eso sería para ellos como pactar con el diablo. Además, si se cumplen las amenazas de Albert Rivera, no habría un presidente de gobierno llamado Mariano Rajoy. Entonces. ¿quién?

Otra hipótesis es un pacto entre el PP y el PSOE. Hoy lunes, la secretaria general del PP Dolores de Cospedal volvió a ofrecer ese pacto durante una entrevista al diario asturiano La Nueva España. Esta alianza sí obtendría la mayoría, según las encuestas. La duda es: ¿cuánto durará ese gobierno? ¿Aprobarán leyes? ¿Se pelearán a cada rato?

Una hipótesis más es que el PSOE se alíe con Unidos Podemos. Pero, según las encuestas, no tendrían mayoría. Supongamos que la tengan. Supongamos que formen gobierno y comiencen una era de más gasto social y más inversiones públicas. ¿Qué margen de maniobra tienen? ¿Les dejará Bruselas que se engorde el déficit público? ¿Estarán de acuerdo en todo? Por cierto, el presidente de Gobierno sería Pablo Iglesias, según las encuestas.

Si no tienen mayoría, la lograrían pactando con partidos nacionalistas. Eso significa que, a cambio, tendrán que permitir que se celebren referéndums de independencia. ¿Es lo que desean los votantes socialistas? ¿Cuánto duraría ese gobierno o esa alianza? No mucho.

De modo que, pase lo que pase el 26J, el panorama no es muy estable. Sin un gobierno estable para los próximos cuatro años, los inversores no tendrán mucha gana de apostar por este país.

Incluso, el temor es la posibilidad de que se convoquen otras elecciones en pocos meses. Muchos se alegran porque dicen que hemos estado sin gobierno y las cosas han seguido funcionando. Lo que no saben que un montón de leyes, proyectos, inversiones y planes se han paralizado porque nadie quiere firmar nada. Eso en el sector público.

La economía se está ralentizando.

En el privado, muchas inversiones y contrataciones se han detenido porque están esperando al nuevo gobierno. ¿De izquierdas o de derechas? Hagan sus apuestas.

La fecha importante no será el domingo 26J día de las elecciones sino el lunes. Entonces veremos cómo reaccionan la bolsa y los mercados.

 

 

Las encuestas del CIS que no acertaron dos meses antes del 20D, ¿lo harán ahora?

7 mayo 2016 - 18:05 - Autor:

El 5 de noviembre del año pasado, casi dos meses antes de las elecciones, el CIS publicó una encuesta sobre estimación de voto: el PP sería el partido más votado con el 29,1% de los votos. El PSOE sería segundo con 25,3%. Ciudadanos, tercero con más del 14,7%. Y cuarto, Podemos con 10,8%.

Quedaba una encuesta del CIS antes de las elecciones. Se publicó a principios de diciembre: PP, con el 28,6%. PSOE con 20,8%. Ciudadanos con el 19%. Y Podemos con un triste 9,1%.

Llegaron las elecciones: el resultado fue que los datos de Podemos y Ciudadanos en realidad salieron al revés. Podemos logró el 20,66% y Cudadanos, el 13,93%. En los últimos días se decidió todo. Podemos ascendió y Ciudadanos se desinfló.

Los debates fueron tan importantes en la recta final que Pablo Iglesias llegó a decir: “Nos ha faltado una semana y un debate”. Remontaron in extremis.

Esta semana el CIS dice que el más votado sería el PP con el 27,4%. Luego, el PSOE con 21,6%. Podemos, 17,7% y Ciudadanos con 15,6%. ¿Será así?

La experiencia nos dice que necesariamente no. Pablo Iglesias tiene un factor a su favor: la comunicación. Aprovecha la televisión para lanzar mensajes, es original, sabe debatir, siempre tiene un conejo en la chistera. Y eso le da muchos votos.

Las encuestas dicen que Podemos está perdiendo votos, que muchos no votarán o se irán a otros partidos.

Creo que nadie lo tiene claro. En estas elecciones, como en las del 20D, muchos votos se decidirán a última hora: dependerán del último caso de corrupción de la gente de Rajoy, del golpe de efecto de Pablo Iglesias (o una alianza con IU), de un momento de lucidez de Pedro Sánchez o de la estrategia de consenso de Albert Rivera.

¿Los programas electorales? Nadie los lee.

Ya se terminó el festival del Congreso pero pronto volveremos con más diversión

30 abril 2016 - 18:14 - Autor:

¡Qué lástima! Ya se terminó esta legislatura. Ha sido la más corta de la democracia. Pero también la que ha tenido más share en televisión y la que han visto con más atención los españoles.

¿Se acuerdan cómo comenzó? No empezó con diputados sino con un bebé. El de la diputada de Podemos, Carolina Bescansa. Se llevó a su recién nacido al Congreso. Aquel primer día nadie habló de política sino de un golpe de imagen: demagogia, populismo, exageración, falsedad… Lo que quieran pero los diputados de Podemos lograron su cometido. Dar que hablar.

En estos 128 días Podemos ha demostrado que en trucos de comunicación no les gana nadie. Siempre se está hablando de ellos. Desde el beso de Pablo Iglesias con un diputado catalán, hasta el primer discurso del diputado canario, el de las rastas, donde habló de su mamá.

Pero también han metido la pata. Cuando Pablo Iglesias se encendió para decir que el PSOE estaba relacionado con la ‘cal viva’ refiriéndose a la guerra sucia contra ETA, logró el ‘minuto de oro’ de la tele por supuesto, pero eso le puso las cosas más difíciles con el PSOE. La vieja guardia del partido no se lo perdonó. Este niñito que estaba jugando a los Playmobil mientras nosotros nos jugábamos el tipo en el País Vasco, ¿qué se cree?

Esas peleas dialécticas lograron aumentar el interés de los españoles por los debates parlamentarios. Hay que reconocerlo: no sucedía desde hacía muchos años. Los españoles se aburrían viendo las imágenes del Congreso, sobre todo porque siempre aparecían unas señoras y unos señores –sus señorías–, muy aburridos. No sabían hablar, no sabían debatir, no sabían expresarse.

Ahora el listón está muy alto. Albert Rivera y Pablo Iglesias lo han elevado gracias a su capacidad oratoria. Si eres diputado y vas al Congreso a soltar un discurso aburrido, te lanzarán tomates virtuales en las redes sociales.

Esta legislatura ha sido tan entretenida que ha aumentado el interés por estudiar Políticas. ¿Saben por qué? Porque los canales de radio y televisión organizaban tertulias de analistas políticos –algunos buenísimos–, y explicaban las cosas tan bien, que te animabas a decirle a tus padres: “Quiero estudiar Políticas”. ¿Quién le va a decir al niño que no?

El fenómeno de la participación política ha ido en aumento en los últimos años gracias a la crisis, al cabreo y a la corrupción. La gente, por así decirlo, se ha lanzado a la calle o a la tertulia. En las cenas ya no se hablaba tanto de fútbol como de política.

Lo malo es que ya se terminó el festival. Me recuerda ese final de los dibujos animados de la Warner, que decía. “Ya se terminó, el festival de hoy”. Lo bueno es que también decía: “Pronto volveremos con más diversión”.

El 26 de junio volverá con más diversión.

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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