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No señor: no les vamos a dar las gracias por bajarnos los impuestos

20 junio 2014 - 11:52 - Autor:

 

Supongo que el Gobierno esperará le demos las gracias por anunciar la bajada de impuestos que entrará en vigor en 2015.

¿Perdón?

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Cuando Isabel la Católica ordenó a sus sucesores que bajaran los impuestos

12 mayo 2014 - 18:13 - Autor:

Muchos pensarán que este titular es un invento. No, señor. Tres días antes de morir, Isabel la Católica añadió unas disposiciones  a su histórico Testamento. Estas disposiciones se referían a la gestión de los impuestos y las tenían que cumplir sus sucesores sin importar el tiempo que hubiera pasado.

El 23 de abril de 1504 Isabel dispuso que se formara un consejo de sabios para revisar los impuestos y que:

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Pero, ¿alguien sabe en este país los impuestos que paga?

19 marzo 2014 - 23:17 - Autor:

Si sumáramos todos los impuestos y los dividiésemos por los días del año, desde el 1 de enero hasta el 10 de mayo el español medio estaría entregando todo lo que gana al Estado.

Ese es el cálculo que sale de sumar el IRPF, el IVA, los impuestos especiales, etc.

El cálculo lo hace todos los años el think tank Civismo. Y decretó que en 2013 el día de la liberación fiscal caía el 10 de  mayo. Este año será lo mismo porque seguimos con los mismos impuestos.

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Tres escenarios de pesadilla para que los españoles entiendan los impuestos

29 junio 2012 - 20:25 - Autor:

La campaña de la Renta está terminando. No me resisto a poner tres ejemplos para que los españoles entiendan la filosofía de los impuestos.

¿Cómo pesan en nosotros? ¿Tenemos conciencia de ello? Creo que muy poco. Los españoles usan los servicios del Estado, desde carreteras hasta hospitales, pensando que vienen del cielo, que son un regalo de la Providencia.

Ahora imaginemos esto:

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Filosofía de los impuestos

1 mayo 2011 - 23:51 - Autor:

Si ahora escribiera que la administración tributaria de España es una de las más eficientes del mundo, muchos de ustedes apretarían el botón de borrar. “Eres tonto, chaval”.

Eso sería como alabar a un dentista que nos cobra una factura desorbitada por sacarnos una muela sin dolor. La anestesia es tan dulce… Pero, diablos,  nos ha quitado parte de nuestro cuerpo que a lo mejor podríamos haber salvado.

Justo eso es lo que sucede con los impuestos. No pienso escribir el artículo demagógico contra los impuestos porque todos somos conscientes de que debemos contribuir a que funcione la maquinaria del Estado: desde puentes hasta la policía, desde hospitales hasta la televisión. Con funcionarios incluidos.

Lo que ya no estamos dispuestos a admitir es cómo funciona esa máquina y si tiene el tamaño adecuado.

Hace unos días, publicamos en lainformacion.com la noticia de que las diputaciones de este país se llevan cada año 22.000 millones de euros. ¿Y para qué sirven las diputaciones? Ahora, para casi nada. Y en sueldos se gasta el 60% de esa cifra.

Tampoco entendemos cómo es posible que existan tantas televisiones públicas porque con una basta. Pero todos los políticos deseaban una televisión local para que exhibiera el momento en que cortaban la cinta de esos puentes, hospitales o academias de policía. Ya que la pública no daba abasto, usaron el dinero de los contribuyentes para crear su emisora. Y hasta la televisión pública malgasta el dinero como cuando envió equipos enteros de periodistas y técnicos a cubrir las revueltas en Egipto, y casi todos ellos se daban paso en la retransmisión en vivo desde el mismo balcón de un hotel.

Eso se paga con impuestos.

Y precisamente hoy comienza la campaña de la renta, que consiste en comprobar si hemos gastado bien nuestro dinero, pero nunca se pregunta si el estado lo ha gastado bien.

Muchas veces he preguntado a los expertos cuál es la filosofía de la campaña de la Renta, y tras mirarme con ojos extraviados, al final contestan: “Muy sencillo: en estos días, la máquina del estado te pide explicaciones de en qué has gastado tus ingresos. Y si le parece que te sobra dinero, pues te lo quita”. Es decir, el Estado nos calcula qué merecemos para vivir.

El estado siempre se defiende diciendo que devuelven más dinero del que quitan pues ocho de cada diez declaraciones acaban con la devolución de dinero para los contribuyentes.

Pero la discusión no va por ahí: va más bien por saber qué hacen con el dinero de todos durante un año. Se han construido obras ridículas, se han subvencionado proyectos idiotas, y se han inaugurado exposiciones innecesarias.

Los contribuyentes pagarían menos impuestos si todos los que componen la maquinaria del estado gastaran menos dinero, o lo gastaran de forma eficiente.

Esa debería ser la filosofía de los impuestos: obtener de los contribuyentes el dinero justo para pagar las obras necesarias del país que deseamos construir. Ni un euro más. Las empresas eficientes funcionan así. El Estado debería de funcionar así. Por eso, la fama de eficacia de la Agencia Tributaria debe ser tomada como algo secundario. Es verdad que es rápida, que se ha informatizado, y que es una de las más adelantadas del mundo.

Pero nos debería importar un bledo. Nos debería dejar fríos mientras el Estado no aplique la verdadera filosofía fiscal: ni un euro malgastado. Ni uno solo.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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