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Del autor de ‘la caída de La Noria’, llega ‘el ascenso del individuo’

10 diciembre 2013 - 1:24 - Autor:

Cansado de enviar cartas a los periódicos para expresar su indignación por algún abuso, en 2008 Pablo Herreros abrió un blog. Vaya, se dijo, esto es diferente. Recibía comentarios de los lectores, no había límite de espacio y él decía cuándo debía opinar.

En invierno de 2011 Herreros se volvió a indignar. Esta vez porque en un programa llamado La Noria entrevistaban a la madre de un joven acusado de haber participado en el asesinato de una chica. Una entrevista pagada, encima.

Herreros arremetió contra los anunciantes que financiaban ese programa. Telecinco se arrodilló ante los anunciantes: no se vayan por favor. El programa desapareció de la parrilla.Luego se querelló contra Herreros. Miles de desconocidos ciudadanos reaccionaron apoyando a Pablo en una web llamada change.org, enviando firmas de adhesión. Telecinco retiró la querella.

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Un libro escrito por un banquero explica por qué Franco ganó la guerra

1 noviembre 2013 - 16:09 - Autor:

El Premio Nacional de Historia de este año ha ido a parar a José Ángel Sánchez Asiain por el voluminoso libro “La financiación de la guerra civil española” (Ed. Crítica).

Hace casi un año, mantuve un breve encuentro con Sánchez Asiaín para hablar casualmente de ese libro y entonces me contó cómo se gestó esta obra de 1.300 páginas, con 60 páginas de bibliografía, y unas 100 de anexos.

Este banquero nacido en Baracaldo en 1929, estudió en Deusto y antes de graduarse, el famoso padre Bernaola (que era al parecer quien mandaba en las finanzas vascas) le dijo: “Tú vas a ir a trabajar al Banco de Bilbao”.

Pero a última hora, el cura cambió de opinión y le dijo que fuera al servicio de estudios del BB. Aquella decisión fue crucial en la vida de Sánchez Asiain pues comenzó a enfrascarse en los papeles allí reunidos, y le empezó a atraer un asunto en especial: cómo administraron la economía y las finanzas en la Guerra Civil ambos bandos.

Durante todos estos años, desde los cincuenta, Sánchez Asiain ha reunido papeles y documentos de la guerra. Pero realmente atacó el libro hace 20 años, y hará unos diez años que empezó a redactarlo, según me contó.

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El día en que las empresas sufrieron un shock cuando se miraron al ‘espejito’

26 octubre 2013 - 23:41 - Autor:

 

En 1999 durante una Cumbre de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, los principales jefes de las empresas españolas se asomaron a la ventana del fastuoso hotel y vieron algo que no les gustó.

Miles de jóvenes protestaban contra ellos, contra las empresas, contra los capitalistas que todo lo corrompían, contra los beneficios, las stock options, los dividendos, las multinacionales y todo eso. Todo eso era la globalización.

La policía intervino. Hubo palos, botes de humo, heridas, sangre y detenidos. Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Era la primera vez que se veía algo tan violento en un encuentro tan pacífico. Se bautizó como ‘La batalla de Seattle’.

La gran lección

Al regresar a España, los presidentes de las empresas más importantes de país se miraron al espejo y dijeron: “Espejito espejito, ¿por qué nuestra imagen está por los suelos?”.

Y les respondió que debido al fenómeno de la globalización, cada día eran más vistas por algunos sectores como aves de rapiña.

Era injusto, claro. Había que repararlo.

Nace la Corporate Excellence

Fue entonces cuando se empezó a hablar en serio de Corporate Excellence. Estas dos palabras pretenden englobar mucho: el cuidado al medio ambiente, la política laboral, la inversión en desarrollo, la conciliación, la maternidad, la formación de los empleados, el buen trato, el alejamiento de centros de explotación infantil, el cuidado de la cadena de valor…

No quiere decir eso que en España apenas hubieran empresas que hicieran eso. Las había. Pero no había un centro de mando que pudiera fomentar, monitorizar y avanzar en todo ello. Que crease una especie de reglamento. Un think tank.

Así nació Corporate Excellence, un grupo de reflexión e investigación fomentado por las empresas más potentes del país, y cuyo director general es Ángel Alloza.

Este organismo no solo emite informes, hace análisis  y promueve los valores de la responsabilidad social, sino que acaba de publicar un libro de casi 500 páginas que debería servir como biblia empresarial: Reputación Corporativa (Editorial Lid), escrito por Enrique Carreras, Ángel Alloza y Ana Carreras. 

El libro es un compendio de la reputación:  se ha construido con la seriedad de un documento científico, y debería servir como el fundamento de la reputación corporativa en nuestro país.

La biblia de la reputación

Cuando me pidieron que presentara este libro en Madrid y Barcelona (lo hice pro bono, y porque creo en ese movimiento empresarial), lo primero que le dije a Angel Alloza era que cuando los periodistas escuchamos Corporate Excellence, Responsabilidad Social “y todas esas cosas”, levantamos una ceja. Somos un pelín escépticos.

A lo que Ángel asiente. “Cada vez que hay una crisis, afecta a la reputación de las empresas”.  Pero la única defensa es mejorar la reputación. ¿Cómo?

Alloza desgrana en qué aspectos juzgamos a las empresas.

1) La oferta comercial, la calidad de los servicios.

2) Cómo tratan a los empleados.

3) Su ética, su buen gobierno.

4) Hasta qué punto son buenos ciudadanos como cualquier otro.

5) Hasta qué punto son innovadores. Cuánto invierten en I+D.

6) Cuál es la calidad de sus gestores.

7) Cuáles son sus resultados económicos financieros.

Las dos palancas

Hasta ahora, las empresas solo proyectaban esta última imagen: máquinas de ganar dinero, de compensar a sus accionistas, de subir el valor en bolsa en función a sus productos.

No nos engañemos. Ahora es lo mismo. Las empresas no son ONG. Su objetivo es ganar dinero.

Pero ahora hay un detalle nuevo: saben que pueden ganar incluso más dinero, si cumplen los otros seis requisitos. ¿Y no nos beneficiamos todos de eso?

“Si las empresas actúan sobre las palancas de lo que hacen y lo que comunican, mejorará su negocio”, dice Alloza.

Sé que los periodistas seguimos viendo la Reputación Corporativa como un rara avis, algo ‘que nos quieren colar las empresas’. Pero no me importa que me lo cuelen si el beneficio final es para la sociedad.

Piensen de todos modos en una cosa: sea cual sea su reputación, ¿se imaginan este mundo sin empresas y empresarios?

 

Errores y aciertos en las exageradas predicciones sobre los libros electrónicos

24 abril 2012 - 18:45 - Autor:

En otoño de 2007, la revista Newsweek sacó en su portada la imagen de Jeff Bezos, presidente de Amazon, mostrando un lector de libros electrónicos: Kindle. Yo daba clase de Periodismo en una universidad. Mostré el ejemplar de la revista a mis alumnos y dije para asustar “Chicos y chicas, os presento el futuro de los libros”.

“Nooooooo”, exclamaron algunos.

Que si se perdía el tacto, que si ese aparato no olía como los libros, que si era el fin del romanticismo… ¡Tonterías!

Poco después me regalaban en mi cumpleaños un Papyre, un lector de libros electrónicos con 500 libros precargados. La verdad es que yo era el único en el vagón de metro que iba pasando mis páginas electrónicas silenciosamente mientras el resto leía esas cosas cuadradas y voluminosas llamadas, este, mmm… ah, sí: libros de papel.

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El increíble país que derrochó miles de millones en sus autonomías

17 marzo 2012 - 13:00 - Autor:

En España, hay 84.000 guardias civiles y cerca de 65.000 policías nacionales. Además, 16.000 mossos en Cataluña, 8.200 ertzainas en el país Vasco y  alrededor de 1.100 policías forales navarros. A ello hay que sumar más de 60.000 efectivos municipales de los 8.000 pueblos de España.

En suma, tenemos más o menos a 235.000 personas destinadas a vigilarnos y protegernos. Solo la Policía Nacional y la Guardia Civil nos costaron en 2001 más de 5.000 millones de euros.

La mayor parte de estos datos proceden de la investigación realizada por los periodistas Sandra Mir y Gabriel Ruiz para el libro  ”La casta autonómica” (La Esfera de los Libros).  Es una visita guiada al despilfarro de instituciones y funcionarios, de políticos y jueces, en un país que hace más de 30 años eligió el modelo político autonómico. Los casos reunidos por estos periodistas van de los esperpéntico a lo salvaje.

Por ejemplo, el 23 de junio del año pasado, Josep Monrás, alcalde de Mollet de Vallés (PSC), logró que en un pleno se le aprobase la subida salarial de 59.000 euros a 65.000 euros. En realidad, el alcalde quería ganar 78.000 euros pues, como dijo en una rueda de prensa “es el que toca”. Y se quedó corto porque según la Federación de Municipios Catalanes, un alcalde de una localidad de 52.000 habitantes como Mollet del Vallés debería ganar 80.000 euros al año, es decir, 2.000 más que el presidente de Gobierno para un país de 46 millones.

¿Más aberraciones del estado de las autonomías? Cada sesión de ‘traducción simultánea’ de las lenguas del Reino cuesta 11.000 euros. Es decir, unos 350.000 euros al año para que un catalán entienda lo que dice un vasco.

Las locuras del servicio autonómico de salud no se quedan atrás. Si un español se desplaza de una comunidad a otra se encontrará que la sanidad universal no existe. Cada territorio tiene su tarjeta y solo se atienden a los empadronados en esa comunidad. Solución: sacarsde la tarjeta de desplazado, como si se viajara a través de los países de la UE.

Legislaciones comerciales diferentes, tributos desiguales, educación asimétrica… Después de leer este libro, muchos saldrán convencidos de todo lo que se podría ahorrar si se eliminaran la miríada de gastos superfluos de las CCAA.

De hecho, el diario El Mundo hizo ese ejercicio y le salió una cantidad enorme. No hacía falta recortar el salario de los funcionarios ni subir los impuestos. Basta con meter la tijera a la estupidez.

@ojomagico

 

 

Así dirige Goldman Sachs el planeta Tierra

26 julio 2011 - 20:36 - Autor:

No soy muy amigo de las conspiraciones pero cuando terminé de leer “El Banco: cómo Goldman Sachs dirige el mundo” me volví conspiranoico.

¿Es posible que un banco haya logrado tanto poder el el planeta tierra?

Es lo mismo que le pregunté por teléfono a Marc Roche, autor de este libro que el año pasado ganó el premio al Mejor Libro Económico en Francia, el Pulitzer financiero de aquel país. Corresponsal de Le Monde en Londres, Marc ha vivido en EEUU, Gran Bretaña y Australia. Y decidió escribir este valiente libro cuando, tras la crisis de 2008, “me encontraba a Goldman Sachs en todas partes. Entonce me dije: quiero escribir un libro”.

El periodista Marc Roche.

Editado por Deusto, “El Banco” relata con la fiebre de un autor de novela negra, la poderosa red tejida en el mundo de las finanzas por este banco de inversión norteamericano. Describe el comportamiento sectario de sus empleados, las reglas de esta logia anglosajona, la seducción que ejerce sobre políticos y banqueros centrales, a los que atrapa en su suculenta red de comsiones y sueldos estratosféricos, y sobre, todo, desgrana las operaciones más inverosímiles ideadas por unos banqueros sin moral que por un lado recomiendan mismas inversiones dudosas a sus clientes, y por otro lado, las abandonan. No es extraño que Roche lo compare a Goldman Sachs con Darth Vader.

“Yo tampoco creía en las conspiraciones”, aclara Roche, “pero reconozco que los bancos en EEUU son muy poderosos y Goldman es el más poderoso. ¿Y por qué es tan poderoso? En otros bancos hay una plantilla, pero en Goldman hay un equipo. Ese equipo trabaja muy duro por el banco, se apega a una cultura poderosa. Además, Goldman teje una red política donde recluta a antiguos banqueros centrales, a políticos, gente que sabe cómo se privatiza en un país, que tiene conocimiento de los secretos de la política…”.

La lista que expone Roche en su libro eriza los pelos: en los puestos más importantes de las finanzas de los países más poderosos del mundo siempre hay un ex Goldman Sachs.

Y el último ejemplo es Mario Draghi. El próximo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, trabajó en Goldman desde 2002 a 2005. Había sido secretario del Tesoro. Hoy es gobernador del Banco de Italia, y en noviembre será el banquero más poderoso de Europa. “Draghi fue socio de Goldman Sachs. No se nombran socios si no traes negocio. Y si Draghi conocía cómo funcionaba la deuda soberana italiana, también sabría cómo funcionaba la griega”.

Roche lo dice por la escandalosa mano de Goldman Sachs en la manipulación de la deuda griega. Por eso, Goldman está siendo investigada en EEUU por haber ayudado al gobierno griego a camuflar su abultada deuda, ingeniería financiera de finura inaudita, gracias a los cual, hoy, Grecia es el agujero negro de Europa. El periodo que se está investigando incluye la estancia de Draghi.

¿Y este es el hombre que va a dictar los tipos de interés de nuestra política monetaria?

“Por eso creo que Draghi no debería ser el presidente del BCE”, añade Roche.

Roche acusa a Goldman y a otros bancos de practicar shadow banking, es decir, banca en la sombra, trabajando por encima de leyes y gobiernos mediante operaciones a corto, el short-selling, usando hedge funds temerarios, operaciones cruzadas, o peor, operaciones Over The Counter (OTC), que se realizan entre dos instituciones que se intercambian contratos sin pasar por ningún organismo de control.

Para este periodista de origen belga, somos víctima de la visión anglosajona de hacer negocios. Así es como entienden estos tipos el capitalismo. “Todos esos bancos son poderosos y codiciosos y solo quieren ganar más“, dice Roche. Contrapone a eso la visión europea de hacer negocios, que tiene un objetivo más social. Pero ellos, los anglosajones, “solo hacen trading y el trading no tiene utilidad social”. Comprar y vender acciones, títulos, fondos, deuda soberana, países enteros…

“El shadow banking puede provocar la próxima crisis”, avisa Roche con palabras telúricas. Ya prepara otro libro sobre esta oscura faceta de la banca. Se lamenta de que las leyes no han podido hacer nada contra esta forma de operar, ¿Por qué? “Porque la visión de la crisis ha sido anglosajona y ellos no cuestionan la esencia del capitalismo”.

Roche critica que los reparos de Obama a los excesos de la banca de inversión han sido “mínimos”.

¿Qué solución propone Roche?

“Controlar los paraísos fiscales como las Cayman o Panama, y controlar sus operaciones igual que se hace con el lavado de dinero, obligarles a pasar más auditorías en sus balances, obligarles a revelar sus operaciones, solo así podremos controlarlos”.

Pero reconoce que no va a ser fácil meterles en cintura porque para este tipo de banqueros, operar con esas fórmulas sofisticadas (como el High Speed Trading) “es como una droga“.

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Las manías de Google desveladas en un libro

18 julio 2011 - 21:14 - Autor:

¿Te gustaría saber cuál es la pregunta trampa que hace Sergey Brin (fundador de Google) en las entrevistas de trabajo? ¿Qué significa pensar al estilo de Google? ¿Comete errores la compañía californiana?

Un ex directivo llamado Douglas Edwards acaba de escribir el libro “I’m feeling lucky” . En español, se traduciría como “Voy a tener suerte”, y es la frase con la que nos recibe cada día el buscador más poderoso del mundo.  En ese libro, extractado por The Wall Street Journal, se destapan algunos trucos y manías que explican la forma de ser de sus fundadores, pero también la personalidad de la compañía. Estos son algunos detalles.

(Video de Edwards)

Entrevistas para aprender no para seleccionar

En noviembre de 1999, Douglas Edwards (entonces con 41 años) fue a un encuentro con uno de los fundadores de Google. Sergey Brin (entonces con 26 años) se presentó sobre unos patines en línea, se sentó, le hizo unas cuantas preguntas y al final le dejó este desafío: “Me voy a ausentar 5 minutos y a mi regreso quiero que me digas algo complicado que creas que yo no sé todavía”.

Era una pregunta desconcertante. Afortunadamente, una de las ayudantes de Brin estaba allí para darle algunas pistas. Brin es muy curioso, le dijo, “puedes hablar de lo que quieras, un hobby, algo técnico… Solo que tienes que estar seguro de que es algo que conoces muy bien”.

Edwards encontró un papel arrugado y se puso a verter sus pensamientos, todos ellos relacionados con la marca, pues deseaba el puesto de jefe de producto. Más tarde, cuando fue contratado, se dio cuenta de una cosa: a Brin no le preocupaban tanto las respuestas en general sino aquella respuesta. ¿Por qué? Porque “no quería desperdiciar una hora con un candidato poco cualificado sin por lo menos obtener algo interesante que él no sabía”.

Esta forma de aprender algo cada día, de aprovechar el conocimiento de otros, forma parte de la filosofía básica de Google. Ser prácticos, ser eficientes, ahorrar tiempo. Y sobre todo, absorber sabiduría. ¿No es Google una empresa basada en el conocimiento?

Obsesión con la competencia y la calidad

Edwards trabajó en Google como online brand manager, jefe de producto digital. Un día, reunió a sus jefes y les explicó el grave riesgo en el que estaba cayendo Google. “Nuestros competidores están empezando a acercarse al nivel de calidad de Google”, dijo, ” y en un mundo donde los motores de búsqueda tienden a ser iguales, solo nos queda la diferenciación de la marca”.

Se hizo un enorme silencio en la sala. Larry Page, el cofundador, abrió entonces la boca. “Si no podemos vencer basándonos en la calidad” dijo tomando aire, “entonces no deberíamos vencer”.

Prepotencia

¿Es que Google no cometía errores? Según Edwards, el mayor error era ir tan rápido que se despreciaba a los que no seguían su ritmo. “Ahí radica el mayor defecto de la compañía: la impaciencia con aquellos que no son suficientemente rápidos como para captar la verdad obvia de la visión de Google”. Esa verdad se resume en una frase que solía decir Page: “¿Es que nos equivocamos muy a menudo?”

Para Edwards, la respuesta era: “No muy a menudo”. Sin embargo, “no muy a menudo” no quiere decir nunca, dice Edwards. Y esa falta de percepción hacía a la compañía muy vulnerable.

Una forma de pensar Google

Uno de los pasajes más meridianos del libro es cuando Edwards explica cómo pensaba uno cuando dejaba Google. “Después de estar en Google, no tengo paciencia para soportar cómo funciona el mundo. ¿Por qué es tan difícil  programar una grabación en mi reproductor? ¿Por qué no están todos los semáforos sincronizados para que el tráfico  fluya a una velocidad óptima?”.

Es decir, Google creaba en todos los empleados la sensación de que había que buscar por la vía del razonamiento la eficacia y la vía más corta para solucionar los problemas cotidianos o complejos. Puede sonar a una aberración del pensamiento de los ingenieros, pero es lo que ha hecho grande a la compañía.

Y sobre todo, creaba en sus empleados la idea de que todos los problemas tienen solución. Las personas inteligentes, motivadas para hacer las cosas mejor, pueden hacer casi cualquier cosa”.

(El libro ha sido editado en inglés por Houghton Mifflin Harcourt Publishing Co. Se titula “I’m Feeling Lucky: The Confessions of Google Employee Number 59″, por  Douglas Edwards).

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Técnica de la revuelta popular

25 abril 2011 - 7:00 - Autor:

Túnez, Egipto, Libia, Siria, Yemen, Bahrein… ¿Se puede sacar un denominador común de esas revueltas? Es posible. Es lo que ha hecho sin saberlo el historiador Stanley Payne en su libro “La Europa revolucionaria” (Temas de Hoy). Dice, por ejemplo, que lo que movió las revueltas en los países europeos en los últimos tres siglos ha sido la expectativa de que las cosas podían mejorar. Y que esas expectativas crecían cuando el régimen imperante abría un poco la mano. La apertura permite a la población soñar con la idea de que las cosas se podían cambiar de verdad.

Pone como ejemplo la Francia de Luis XVI. Este rey fue más moderado que el régimen absolutista anterior de Luis XIV. Y a causa de esa moderación creció y estalló la Revolución Francesa.

“Es más posible que se registre una revolución una vez que las cosas han comenzado a mejorar que cuando están empeorando”, dice Payne.

Para albergar esta teoría, Payne echa mano de un montón de estudios históricos. Uno de ellos, de James Davies, afirma que las posibilidades de una revolución aumentan cuando, después de un periodo de desarrollo económico y social, hay un acusado revés. El pueblo no quiere volver atrás. Tiene la expectativa de mejorar. Y por eso está dispuesto a revolverse.

Añade las palabras de Theodore Hamerow, quien afirma: “Lo que hace intolerable la situación económica no es el deterioro de las condiciones sino el incremento de las expectativas”.

¿Se puede aplicar la fórmula a las recientes revueltas árabes?

Túnez y Egipto tenían un sistema socio económico más estable y mejor que otros países. De repente, las condiciones económicas empeoraron por la caída del turismo o de la inversión extranjera. El pueblo se revuelve cuando percibe que hay expectativas de que el régimen sea derrocado. De hecho, desafía al régimen con algunas manifestaciones. Y en este caso, el régimen no las reprime con violencia sino que responde con suavidad. Entonces, las expectativas de cambio comienzan a basarse en algo concreto y tangible. Cae el régimen. Eso a su vez crea un efecto contagio que crea expectativas de mejora en otros países árabes. A partir de ahí, los pueblos árabes se levantan en cadena.

La matanza de opositores que tuvo lugar en Siria la semana pasada ocurrió una vez que en presidente Bachar el Asad suprimiera el estado de excepción vigente desde 1963. Es decir, abrió la mano. Era su zanahoria. Pero en lugar de calmar a la población, ese gesto aumentó las expectativas de que se podía cambiar al régimen.

Payne cree que “solo en sistemas que han experimentado cierto grado de modernización” existen las condiciones de una revolución. Y luego, suelen desatarse de la misma manera: pérdida de apoyo de las élites (al poder), presencia de una intelectualidad levantisca, aparición de expectativas radicales, un régimen antiguo débil y dividido que pierde empuje. Túnez, Egipto y Libia han seguido el guión.

Y Siria va por el mismo camino.

¿Y Cuba y China? Esa es la pregunta.

Si se aplican las tesis recogidas por Payne, China se convertirá en un polvorín revolucionario si en lugar de crecer al 8%, lo hace al 2% o menos. ¿Veremos eso en los próximos años?

Y Cuba podría ser un huracán si el régimen pierde fuerza coactiva, y si las nuevas medidas liberalizadoras crean grandes expectativas de cambio y mejoría en la población.

A mediados de los noventa, Fidel Castro permitió la creación de pequeñas empresas y poco después, eliminó esa libertad. Esta es la segunda vez que el régimen abre la mano tan claramente desde entonces: parece una contradicción, pero eso podría ser la causa de su propio fin, si atendemos a las tesis de Payne.

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Un año del video que estremeció a EEUU

5 abril 2011 - 8:46 - Autor:

El hotel Quality, en Tønsberg, Noruega, estaba lleno de periodistas la noche del 21 de marzo de 2010. Skup celebraba su cumpleaños con una fiesta en la que había alcohol, comida y algunos disfraces. Skup es el acrónimo de “Stiftelsen for en Kritisk og Undersøkende Presse”, la Fundación para la Prensa Crítica y la Investigación. Y en inglés suena a “scoop” (exclusiva), la palabra más deseada por la prensa.

Había periodistas de muchas nacionalidades. Entre ellos estaba David Leigh de The Guardian y Julian Assange, un joven australiano de pelo largo y blanco, que se había presentado con una chaqueta de cuero, y que decía que era la cabeza visible de Wikileaks, una organización que “había hecho más por el periodismo de investigación en los últimos 20 años que The New York Times”.

A las tres de la mañana, después de una noche de música, bebidas fuertes y filetes, Assange se acercó al periodista de The Guardian, y le dijo: “¿Quieres ver algo especial?”.

Los dos subieron a la habitación del hotel. Assange cerró la puerta con cuidado y corrió el pestillo. Abrió uno de sus dos portátiles, y tras introducir varias claves, le dio a un botón y apareció un video. Era un video en blanco y negro, y para el periodista de The Guardian “fue una de las cosas más impresionantes que he visto en mi vida”.

Era una toma aérea. Se veía a un grupo de personas caminando por las calles de Bagdad a la luz del día. La toma estaba hecha desde un helicóptero a mucha distancia, tan distante que parecía que los individuos de abajo no percibían el peligro de este helicóptero, que disponía de una potente mira telescópica. Alguno de los tipos que caminaban parecía que iban armados. La conversación entre los pilotos y la base demostraba que el helicóptero estaba a punto de disparar. “Request permission to engage”, decía un piloto. “You’re free to engage”, respondía la base. Tienes permiso.

La carlinga del helicóptero vibraba al tiempo que se oían unos disparos. Dos segundos después el polvo saltaba junto a los caminantes, y empezaban a caer muertos. Alguno de ellos corría, pero la mirilla del helicóptero lo seguía, y disparaba de nuevo hacia él. “Keep shoot’n”, decía alguien. “Continúa disparando”.

Al final, todos yacían en el suelo, inmóviles. Excepto uno que se arrastraba sobre la acera. Estaba malherido porque sus movimientos eran muy lentos. Una camioneta se acercó y bajaron tres personas. Lo cogieron por los brazos y las piernas, pero antes de que lo metieran en la camioneta, el helicóptero volvió a disparar y los mató a todos.

Pasaron unos minutos y comenzaron a llegar los Humvees, los vehículos norteamericanos de campaña. Uno de los vehículos militares pasó por encima de un cuerpo y alguien en el helicóptero se echó a reír. Bajaron los soldados de los vehículos. Mantuvieron una conversación por radio con el helicóptero. Al acercarse a la camioneta, algunos soldados dijeron que había niños dentro. Los recogieron y se los llevaron a un hospital.

Assange explicó a Leigh que ese ataque había tenido lugar el 12 de julio de 2007 y que dos de las personas que resultaron muertas eran periodistas de la agencia Reuters. Que sus cámaras de fotos con teleobjetivo habían sido confundidas con lanzamisiles RPG.

Reuters sabía que existía un video sobre la matanza. El Ejército de EEUU lo había mostrado al personal de Reuters en Bagdad dos semanas después del ataque, en julio de 2007. Pero solo hizo eso: mostrarlo. Prohibió que nadie se llevara una copia.

Desde entonces, la agencia Reuters había tratado de obtenerlo del ejército de EEUU, acogiéndose a la Ley de Libertad de Información. Pero había sido inútil.

Wikileaks lo había conseguido gracias a una filtración (leak, en inglés). Era una exclusiva. Una exclusiva mundial. Y la iban a presentar a la prensa americana (y mundial) en pocos días.

En ese momento, cuando terminó de ver el video de 39 minutos, David Leigh, el periodista de The Guardian, se dio cuenta de que acababa de asistir a un preestreno. El gran estreno se realizaría el 5 de abril de 2010 en el Club de Prensa de Nueva York, ante decenas de periodistas norteamericanos.

Antes de ese estreno, Assange había enviado a dos periodistas islandeses de Wikileaks a Bagdad para buscar a las familias de las personas muertas en el ataque, así como a los niños que sobrevivieron milagrosamente. Quería prepararles para resistir las imágenes que iban a dar la vuelta al mundo. Y gracias a las declaraciones de aquellos niños y de su madre, reconstruyeron mejor la escena. La persona que iba en la camioneta aquella mañana era un padre de familia que llevaba a sus hijos a la escuela. Al oír el ataque, se desvió de su ruta para ayudar a los heridos, pero murió en el segundo ataque.

Hoy se cumple un año de aquel estreno en Nueva York, el 5 de abril de 2010. Se tituló “Collateral Murder” (Asesinato Colateral). Los periodistas norteamericanos que asistieron al terrible estreno, quedaron estremecidos, pero inmediatamente después sus opiniones se dividieron. ¿Es así la guerra? ¿Son tan malos nuestros soldados? ¿Es inevitable? ¿Se podía saber que eran teleobjetivos? ¿Qué habría pasado si fueran RPG? ¿Se pueden publicar documentos confidenciales en medio de una guerra? ¿Es más importante la libertad de expresión que la guerra?

El video ha sido reproducido millones de veces en YouTube, y ha aparecido una y otra vez en todos los medios de comunicación del planeta.

Desde entonces Assange es el periodista más famoso del mundo, y el mayor enemigo de EEUU junto con Ossama Bin Laden.

Y la organización de periodistas-hackers llamada Wikileaks se convirtió en un fenómeno periodístico.

PD: esta semana se ha presentado en España “Wikileaks y Assange”, (Deusto), escrito por David Leigh y Luke Harding. Hace unas semanas apareció “Dentro de Wikileaks”, de Daniel Domscheit-Berg (editorial Roca), ex colaborador de Assange, y ahora enemigo. En inglés y sin traducir también está “The Age of Wikileaks”, de Greg Mitchell (Sinclair Books), un resumen bastante informativo de la historia de esta organización.

(Puedes encontrarme en Twitter en @ojomagico).

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La recesión: antes, durante y después

28 marzo 2011 - 7:00 - Autor:

Los libros sobre la crisis económico-financiera se dividen en dos: los escritos por especialistas (economistas, banqueros, profesores), y los escritos por periodistas.

Los primeros suelen ser más aburridos, pero apabullan por la profundidad de su análisis unido a una avalancha de datos. Los segundos  suelen ser más amenos, pero a veces pecan de superficiales (el conocimiento periodístico es un inmenso océano de un centímetro de profundidad).

El periodista alemán Nikolaus Piper une los dos mundos: análisis en profundidad, seriedad, solvencia y desde luego, una exposición muy clara.

Su libro “La Gran Recesión” (Destino) no se limita a contarnos lo que todos sabemos (las hipotecas basura, la euforia, los banqueros egoístas, los clientes timoratos y arriesgados), sino que lo completa con información inesperada.

Presenta, por ejemplo, personajes como el senador Phil Gramm. Nacido en Fort Benning, Georgia, en el seno de una familia humilde, la experiencia con la hipoteca de su madre y la banca le impulsó a lanzar cuando era senador una ley por la cual los bancos tenían manga ancha para hacer cualquier cosa con el dinero. Él pensaba que sería bueno para las familias humildes que no tenían recursos. Y con ello nacieron las “subprime” o hipotecas basura, concedidas a personas sin recursos que nunca devolvieron el dinero. Así empezó la crisis.

Por eso, Gramm fue uno de los culpables dice Piper.

A lo largo del libro, Piper descubre cosas que van más allá de una lectura sobre la crisis. Por ejemplo, habla de que en EEUU no existe el sistema de seguridad social que existe en Europa. Los norteamericanos tienen otro sistema: el voluntariado. Todo el mundo se dedica a participar o a organizar colectas para ayudar a los demás. Además, explica cómo es la sociedad americana desde su fundación en el siglo XVIII, muy solidaria y cívica, y retoma pasajes de Tocqueville para demostrar que este pueblo no ha cambiado.

El libro de Piper tiene la apreciable ventaja de que escoge las citas justas de los economistas más destacados de la historia, aporta reflexiones históricas y por último dedica una parte final a describir qué va a pasar en el futuro: EEUU seguirá siendo una potencia poderosa porque su tasa de nacimientos es una de las mayores del mundo desarrollado. Cree que el dólar se mantendrá como gran moneda mundial, y afirma que los mercados serán regulados una y otra vez, pero ellos pedirán desregulación una y otra vez.

¿Y quién es Piper? Nacido en Hamburgo en 1952, ha sido rfedactor jefe de Economía de Süddeutsche Zeitung, ha trabajado para varios semanarios alemanes como Zeit y Vorwärts, así como para Associated Press. Ha escrito desde Nueva York como corresponsal, lo cual le da una visión muy realista de aquel país, no la típica de los europeos envidiosos. Y ha escrito varios libros entre ellos una “Historia de la Economía” que le valió un premio Nacional de Literatura Juvenil en Alemania.

Como todo libro que pronuncia predicciones, Piper ha fallado en alguna de ella: dice que Alemania seguirá en crisis (lo dijo en 2009 cuando publicó este libro en su país), pero ha pasado todo lo contrario. Su país va como un cohete.

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Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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