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La desdicha de los periodistas: Trump les insulta y encima les puentea con Twitter

4 marzo 2017 - 23:12 - Autor:

La última rueda de prensa de Trump fue el 17 de febrero. Se metió con los periodistas, les quitó la palabra, les insultó diciéndoles que mentían y se burló de ellos.

Muchos se quedaron boquiabiertos. Otros, noqueados. Todos le criticaron.

A la semana siguiente, fue peor: The New York Times,  Los Angeles Times, Politico, BuzzFeed, la BBC y The Guardian fueron excluidos de la rueda de prensa que se celebró en la oficina de la Casa Blanca, y que ofreció Sean Spicer. Es un tipo de encuentro que se conoce como gaggle (manada), pero parte de la manada fue excluida. Nunca había sucedido.

A Trump no le gustan las ruedas de prensa, y, la verdad, no le hacen falta. Se comunica con el mundo entero por medio de Twitter. Cada día dice algo sorprendente. Uno de los últimos tuits criticaba a Obama por pincharle los teléfonos. “¡Qué bajo ha caído!”, dijo.

Es una acusación grave. Le ha llamado incluso ‘enfermo’. Obama no ha respondido por Twitter sino mediante un comunicado de su departamento de prensa.

En realidad, Obama podría haber usado Twitter porque se ha demostrado que es el medio más rápido, es el que siguen los periodistas y encima Obama tiene 85 millones de seguidores, mientras que Trump ‘solo’ 26 millones. Pero Obama prefiere medios oficiales.

Trump ignora ya lo oficial. Las ruedas de prensa del país que más se enorgullece de su prensa, han pasado casi al olvido.

El nuevo presidente de EEUU le ha declarado la guerra a todo este tinglado. Si nos quejábamos de la pantalla de plasma de Rajoy, imaginen que en EEUU ahora no hay ni pantalla de plasma. Es más, el presidente Trump se enorgullece de ello. En diciembre pasado, dijo en Twitter, “si la prensa cubriera las noticias sobre mci de forma exacta y honrada no tendría razón para enviar tuits, pero desgraciadamente eso no sucederá nunca”.

 

Lo chocante es que ese tuits fue retuiteado 38.000 veces y recibió más de 140.000 me gusta. Es decir, en EEUU hay decenas de miles de personas que están de acuerdo con que la prensa no es exacta ni honrada. Estamos en el segundo mes de mandato de Trump, y parece como si la prensa estuviera noqueada al segundo asalto. Para un alto porcentaje del país no es fiable la prensa.

El corresponsal de The Guardian en la Casa Blanca resumía así su desdicha: aun nos quedan 3 años y 11 meses.

 

Maduro sigue dando golpes a la prensa pero ya ha perdido esa batalla

17 febrero 2017 - 9:41 - Autor:

 

Pocas horas después de cortar la señal a la CNN, el presidente Maduro se encontró con una sorpresa: la CNN abría un canal en YouTube. Ya tiene 236.000 seguidores, y se puede ver en directo a la CNN, mejor dicho, a la CÑÑ. Y encima el canal ha creado el hashtag #CNNEcensurado.

Zasca a Maduro.

El presidente de Venezuela bloqueó la señal de la CNN cuando este canal informó de algo que le cabreó mucho. El vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, podría estar involucrado en la entrega de 173 pasaportes falsos a ciudadanos iraquíes, entre los cuales habría miembros del grupo islamista Hezbollah.

Maduro ha actuado igual que cuando El Nacional publicó los lazos del gobierno venezolano con el narcotráfico. Persiguiendo al director, que ahora no puede entrar en Venezuela.

Maduro ha hecho barbaridades para amordazar a la prensa: comprar medios (El Universal, Cadena Capriles), quitarles la señal (RadioCaracasTV, CÑÑ, TNT24…), lanzar órdenes de busca y captura contra periodistas (el director de El Nacional), limitar el papel de las bobinas (a toda la prensa venezolana), quitarles publicidad institucional…

Pero no ha podido con la verdad. Las noticias de los abusos en otras épocas no llegaba a la calle sino por ligeros rumores, pero ahora se filtran por Twitter, Facebook, WhatsApp y YouTube. Parar a la tecnología de la información es más inútil que poner un muro de corcho frente a un tsunami.

Con sus amenazas, Maduro ha convertido a la prensa mundial en su mayor enemigo. Pero esa batalla la tiene perdida. Solo se mantiene en el poder por abuso de fuerza. Ya ni sus partidarios pueden recurrir a la legalidad de las elecciones de 2013, puesto que no se ha sometido al mandato constitucional de aceptar un referéndum revocatorio a mitad de mandato, o sea, el año pasado.

Le quedan dos años más en el poder. Y mientras tanto, la situación económica, política y social del país seguirá hundiéndose en el abismo. Quien no denuncie este abuso, es parte del abuso. ¿Lo han entendido algunos partidos políticos españoles como Podemos?

 

La posverdad ya estaba entre nosotros pero no queríamos verla

15 enero 2017 - 16:24 - Autor:

Una de las primeras clases que recibí en la Facultad fue la de un profesor que entró y dijo. “Chicos, la verdad no existe”. Yo no lo olvidaré nunca porque provocó un enorme debate en cada uno de nosotros.

Se refería a que cada persona tiene un punto de vista, y por ello, nos inclinamos a leer este o aquel periódico, pues encaja con nuestras opiniones.

Ahora lo llaman posverdad.

La posverdad es un término que sirve para definir un fenómeno preocupante que consiste en fabricar noticias que son mentira, pero que la gente se cree. La ola de mentiras que se han publicado especialmente en EEUU en las elecciones presidenciales han dado un empujón al término posverdad. Hasta el diccionario Oxford le ha dedicado unas líneas: “Los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales”.

Muchos norteamericanos se creyeron noticias falsas sobre Trump porque querían creérselas como por ejemplo, que los amish o el Papa Francisco le apoyaban. Estas noticias parten muchas veces de webs que sacan dinero de las mentiras, pues atraen lectores incautos que al pinchar en esas noticias, les hacen ganar dinero con la publicidad.

El buscador Google y la red Facebook han dicho que van a crear mecanismos para evitar que esas noticias inunden la red. Y ya hay medios que han creado equipos para detectar y chequear noticias, y evitar que les cuelen una mentira.

Va a ser una tarea difícil porque la gente lee ‘su’ periódico’ porque le dice las ‘verdades’ que le gustan (o sea, le pinta un universo a su medida). Y eso se practica aquí y en Calcuta.

La gente de izquierdas lee periódicos de izquierdas donde los malos son de derechas, y los buenos son de izquierdas (ellos). Y la gente de derechas, lo hace lo mismo pero con los papeles cambiados. Es lo mismo que ver un partido de fútbol de tu equipo. Nunca hacen piscinazos tus jugadores. Siempre son faltas del otro equipo.

Para prevenir esos sesgos en la prensa, hay medios que asumen como lema ‘nosotros, a los hechos’. Solo publican lo que puede apoyarse en datos o informes, lo cual también es una falacia. The New York Times se basó en un informe ‘confidencial y de máxima credibilidad’ procedente de los servicios de inteligencia del Pentágono para afirmar que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva.

Le colaron una mentira. De nada sirvió su gran departamento de ‘fact checking’ o comprobación de datos. EEUU fue a la guerra.

Luego, los medios afirmamos que debemos ser objetivos entrevistando a una fuente de un lado, y otra con el punto de vista contrario. Eso da lugar a lo siguiente: si alguien afirma que la Tierra es redonda, los periodistas se van a su opositor, quien dice que es plana. De modo que los medios dan tanta credibilidad al estúpido que al listo.

Y ahora viene lo mejor: resulta que esas estupideces pueden hacer cambiar el voto, y poner de presidente a un señor. Pero, ¿quién es el culpable? ¿Él o sus electores? ¿Él o los lectores que consumen mentiras o exageraciones?

Eso es la posverdad, según los analistas de hoy. Lloran porque ha sucedido algo insólito: un señor raro y poco preparado es ahora presidente del país más poderoso del mundo. Como buenos analistas, tenían que inventar un término y han acuñado el de posverdad.

Para ser sinceros, eso es más antiguo que el lenguaje.

Decía Platón en el Gorgias, que uno de los objetivos de la retórica no es expresar la verdad, sino ejercer el arte de la persuasión.

Quizá he ido demasiado lejos, y los lectores vayan a creer que defiendo la mentira y la persuasión. No. Para nada. Solo quería hacer una reflexión más profunda sobre una palabra, y explicar que el problema de la posverdad no es algo que está afuera, sino que procede de adentro, de lo más profundo de nuestra alma.

Vemos el mundo como queremos. La realidad duele a los ojos.

 

 

El loco año de la prensa: drones, exclusivas mundiales y supervivencia

31 diciembre 2016 - 10:35 - Autor:

Si en 2006 alguien le hubiera dicho a los periodistas que en diez años  solo quedaría uno de los cuatro periódicos gratuitos nacionales, que los grandes medios impresos perderían más de la mitad de sus lectores, que habría despidos en masa, que nacerían más de 500 medios digitales, que se publicarían exclusivas mundiales con la colaboración de 70 medios, y que aparecerían unos helicópteros diminutos llamados drones que darían un punto de vista sorprendente de la realidad, no se lo hubieran creído.

No sé si es la industria que más ha cambiado del mundo, pero ya no volverá a ser como antes.

Este año en especial han pasado muchas cosas que dan una idea de cómo se ha transformado la industria. Los drones, por ejemplo, ya se han convertido en la plataforma habitual para informar de desastres, guerras o manifestaciones. Son instrumentos tan poderosos, que los temen los poderosos. En Venezuela, este año el presidente Maduro prohibió que volaran los drones cuando los opositores organizaron una manifestación contra el gobierno chavista. No quería que filmaran a cientos de miles de personas gritando contra él.

También ha sido el año de dos grandes exclusivas periodísticas. La primera tuvo lugar en abril, cuando 109 medios de comunicación (periódicos de papel, digitales y canales de TV), en 76 países publicaron simultáneamente una lista de personas y organizaciones que hacían operaciones ilícitas o criminales desde sociedades ubicadas en paraísos fiscales, sobre todo Panamá. Fueron los papeles de Panamá y marcaron un hito histórico porque salieron a la luz 2,76 terabytes de información, esto es más de 11 millones de archivos y documentos. Nunca hasta entonces se habían logrado tal hazaña.

Esa información provocó la dimisión del primer ministro de Islandia y del ministro español de Fomento, por estar vinculados a sociedades que salían en los Papeles de Panamá.

Se pensaba que era difícil batir ese récord de documentos, pero en diciembre, otro consorcio de periodistas llamado European Investigative Colaborators, en colaboración con la web Football Leaks, publicaron 16 millones de documentos referentes al mundo del fútbol. Pagos irregulares en paraísos fiscales, traspasos, comisiones, compras y ventas reales de jugadores. Ha sido una de las grandes exclusivas del año, y era una información tan jugosa, que los ministerios de hacienda de los países donde aparecieron jugadores implicados, ya los están investigando.

La lección que se saca de esas exclusivas es que sin los hackers, los periodistas del siglo XXI no podremos hacer nada. De hecho, a finales de enero tuve el honor de presentar al periodista norteamericano Paul Steiger, que dio una charla sobre las exclusivas de su medio, Propublica. Steiger cree que la alianza del futuro son periodistas con hackers, o como dice él, periodistas y tecnólogos.

Las sacudidas de la tecnología han sido positivas y negativas para los periodistas. En la parte negativa, ha aumentado el paro.Un informe de la Asociación de la Prensa confirmaba que desde 2008 hasta hoy, el paro en la profesión ha aumentado un 74%. Es paradójico porque, por otra parte, han crecido los medios digitales. Más de 500 nuevos medios digitales desde 2008.

La publicidad, que es de lo que vivimos los medios, ha caído en diez años de  8.800 millones a 5.698 millones. Esa es una de las razones por las que desaparecieron tres de los cuatro gratuitos nacionales. Una magnifica historia de lo que pasó en esos años con los gratuitos (yo dirigí uno), la cuenta Arturo Gómez Quijano en su libro ‘La prensa más cara del mundo‘ (Editorial Fragua). Cara porque se han pagado cantidades millonarias por adquirir cabeceras, y cara porque se necesitaban unos ingresos brutales para financiar solamente las compras de papel.

Un gratuito imprimía cada día cerca de 1 millón de ejemplares. Esa cifra nunca la ha alcanzado la prensa de pago en España. Y aquí lo conseguían cuatro gratuitos hasta que la crisis de la publicidad dejó solo uno: 20 minutos. Para Gómez Quijano, los gratuitos han sido el fenómeno más importante en la historia de los medios en España después de internet.

Llegaron a tener en 2008 más de 8,8 millones de lectores, algo que no podían igualar los diez primeros diarios de pago en España.

Pero la crisis también acabó con ese modelo. Hoy 20minutos, el único superviviente, imprime menos de 300.000 ejemplares al día.

Y, ¿qué pasará en 2017?

Seguirán apareciendo medios digitales. Lanzar un medio digital es barato. Y se ha demostrado que pueden ganar dinero en un plazo corto si logran captar a un público fiel. De hecho, en 2016 disminuyó el desempleo en la profesión.

Los periodistas se están reconvirtiendo de modo que ahora tienen que saber de analítica web, de redes sociales o de cómo escribir para móviles y manejar un dron.

También se ha demostrado que las buenas historias y las exclusivas siguen siendo las ventajas del buen periodismo. Este ha sido el año de dos grandes exclusivas, y el año que viene habrá más, y seguramente más voluminosas.

También ha sido un año en que los periodistas se quedaron de piedra al ver que el hombre del que más se burlaban, se convertirá en unos días en el presidente de Estados Unidos. Eso se debe al mayor enemigo del periodista, que no son los gobiernos corruptos, ni las penurias económicas: son sus prejuicios. ¿Volveremos a equivocarnos en 2017?

No tengan miedo a las ruedas de prensa: los periodistas no mordemos (mucho)

2 diciembre 2016 - 20:41 - Autor:

Los periodistas de información económica concedemos todos los años premios a los que nos informan bien y a los que ni siquiera nos informan. Se llaman premios Tintero y Secante.

Le damos el Tintero a ejecutivos, empresarios o políticos que han sido transparentes, han convocado ruedas de prensa, han concedido entrevistas y han respondido nuestras preguntas. Este año se lo ha ganado el presidente de Iberia, Luis Gallego. Y se llevaron un accésit el presidente de Airef, José Luis Escrivá, que es la Autoridad Independientes de Responsabilidad Fiscal, y el presidente de Vodafone, Francisco Román.

El Secante en cambio, lo recogió la ministra de Empleo Fátima Báñez, porque nos tiene secos de noticias. Ni entrevistas ni ruedas de prensa. Le acompañaron en este premio nada elegante, el presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell, y la presidenta de Coca Cola, Sol Daurellá.

A pesar de que ir a actos donde hay periodistas es algo que da miedo, todos asistieron a recoger sus premios o enviaron a representantes, como Airef o Coca Cola.

Cuando le tocó hablar a la ministra de Empleo, dijo que solo le habían dado antes un premio en su vida que fue uno de poesía con 14 años y que se lo entregó Gloria Fuertes. “Pero aquel premio era tan inmerecido como este”, dijo con sentido del humor. La ministra y su sentido del humor se metieron a los periodistas en el bolsillo.

Me sorprendió porque la imagen que yo tengo de la ministra, al menos la que uno ve en TV, no es esa. Lo comenté con varios colegas y uno me dijo: “Ella es así de simpática lo que pasa es que cuando vino a Madrid tuvo una mala experiencia con un periodista y desde entonces no concede entrevistas ni nada”.

No sé hasta qué punto es verdad, porque abordé a la ministra pero no me respondió. Pero me hizo pensar que la historia del periodismo está llena de víctimas colaterales caídas en el primer cuerpo a cuerpo.

Es una experiencia tan ingrata que la víctima –empresario, directivo o político–, no lo olvida nunca y se distancia de la prensa. Pero esa actitud a la larga puede hacerle más daño, porque otras personas hablarán de él, y no habrá forma de contrarrestarlo.

“La rueda de prensa es el género informativo más sencillo, más abierto y más igualitario porque todos los periodistas tienen la palabra”, me comentaba esa noche el presidente de nuestra asociación de periodistas económicos, Iñigo de Barrón. Para los informantes, es un buen momento para ganarse la confianza de los periodistas. Por ejemplo, le hemos dado un accésit Tintero al presidente de Airef porque nos informa a cada rato con sus ruedas de prensa, informes y documentos. Y allí no mordemos. Preguntamos y escuchamos.

Otro ejemplo: en una crisis, como las que sufre periódicamente Iberia con las huelgas de controladores o pilotos españoles o extranjeros, retrasos por culpa de la meteorología, o fusiones y despidos, ser transparente con la prensa ayuda a que los procesos no empeoren. No es que una rueda de prensa vaya a evitar retrasos de aviones, pero una información clara a tiempo, puede evitar el descalabro de la imagen.

Hay cosas que todavía quedan por hacer. Amancio Ortega, el empresario de más éxito de este país, no ha dado una sola rueda de prensa desde que Inditex salió a Bolsa en 1999. Al año siguiente le dimos un accésit del Secante pero se merecía el Secante de oro porque nos dejó in albis.

Hay empresas que contratan los servicios de consultoras de comunicación para que les saquen notas de prensa bonitas sobre sus ‘increíbles productos’, pero cuando les toca hablar de la caída de beneficios, no quieren saber nada de nosotros.

Como autocrítica, es verdad que la mala praxis o la ignorancia económica de muchos periodistas provoca cabreos en el mundo de la empresa o en los ministerios. Para eso, la Asociación de Periodistas de Información Económica tiene un master gratuito que dura nueve meses y que imparte clases de economía y de periodismo económico. Lo hacemos para evitar los errores o disminuir la ignorancia. Yo soy uno de los profesores y me siento orgulloso. Ya me habría gustado tener algo así cuando empecé.

La economía no es fácil de entender. Tiene términos muy complejos y está llena de variables. Un periodista con una sólida formación económica evita que se engañe a los lectores. A veces, parece que mordemos porque hay gente que nos quiere utilizar como plataforma de marketing y nos defendemos haciendo preguntas incómodas.

Pero quien entienda nuestro papel, en lugar de huir de nosotros, debería acercarse más porque al final, quien sale beneficiado es el país en general.

(En la foto de arriba está el presidente de Iberia, Luis Gallego, con la ministra de Empleo, Fátima Báñez).

 

 

 

La que se avecina: los siete inesperados desafíos de la prensa digital

4 abril 2015 - 8:07 - Autor:

Cuando parecía que la prensa digital había superado un desafío, vienen un montón de golpe.

Estos son los nuevos desafíos de la prensa digital.

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Dinosaurios contra velocirraptors: la lucha por la existencia de la prensa de papel y la digital

18 febrero 2014 - 14:57 - Autor:

Hace muchos años, los grandes periódicos españoles tenían corresponsales en muchas ciudades del mundo. Su trabajo era el siguiente: encontrar historias en la prensa de ese país, resumirlas y enviarlas a España. Su trabajo era indispensable. Porque la prensa internacional llegaba un día después a los kioscos españoles.

Hoy, todo eso lo puede hacer un grupo de personas que entren a las 6 de la mañana en la redacción de Madrid, Bilbao o Argamasilla de Calatrava, se conecten a New York Times, vean historias buenas del día, las refriten y las publiquen. ¿Y si se trataba de prensa rusa? Pues nada: google translator y a tirar.

¿El resultado? Algunos artículos son iguales que los refritos que hacía el corresponsal. Otros, no tienen el toque analítico ‘local’ de un corresponsal en Nueva York. Vale.

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Cuando el tsunami digital barrió al papel

10 marzo 2012 - 12:11 - Autor:

A las siete de la mañana del viernes 11 de marzo, los teletipos informaron de un terremoto en Japón. “Ha marcado  9 en la escala de Richter”. La noticia tardó poco en presidir las portadas de los medios digitales españoles y europeos.

Pero las personas que estaban entrando en sus oficinas, no se encontraron con esta terrible noticia en sus diarios de papel sino con cosas de este estilo: “Sarkozy y Cameron piden a la UE que reconozca a la cúpula rebelde libia”. Parecían de otro mundo. (Ver foto).

Durante todo el día, las webs  no cesaban de ofrecer información sobre el terremoto,  a lo que añadieron las primeras imágenes, explicaciones sobre la escala de Richter,  mapas que mostraban dónde se había originado… Mientras tanto, los  periódicos de papel seguían allí sobre las mesas, con sus titulares de silicato.

Por fin, al día siguiente, sábado, los periódicos de papel salían con el terremoto y aquella ola terrible que arrasaba todo. Pero, ¿era esa la noticia? Desgraciadamente, no. (ver foto)

A primera hora del sábado se supo que aquel maremoto o tsunami había entrado también en las instalaciones de la central nuclear de Fukushima. Y la había dejado sin fluido eléctrico. Entonces, se desató el peligro de una amenaza nuclear.

Todo aquel día, las webs del mundo entero estaban informando instantáneamente sobre la amenaza atómica, qué era un núcleo, cómo se fusionaba, el síndrome de China, la posible nube radiactiva, la contaminación, y por supuesto, cómo era la central de Fukushima.

Lástima. La prensa de papel aquel sábado solo hablaba del maremoto. ¿Y Fukushima?

Les quedaba el domingo. En efecto, la prensa de papel se resarció el domingo contando el peligro de explosión de la central nuclear  (ver foto). Una vez más, iban por detrás de la prensa digital.  ¿Y de qué hablaban los periódicos digitales? Ofrecían videos espeluznantes de  los efectos de la ola mortífera y arrasadora. Un barco succionado por un remolino, una ola que inundaba un aeropuerto, casas flotantes, pueblos hundidos…

Espectáculo visual en movimiento, algo que, por mucho que quisiera, la prensa se papel, no podía reproducir en sus páginas estáticas.

Todo aquel manojo de desatinos demostró que los periódicos digitales son mejores informadores en las noticias de última hora que la prensa tradicional de papel. Las webs ofrecen más volumen, son más inmediatas, dan videos, fotogalerías infinitas… Bueno, dirán muchos, pero no superan a la prensa de papel en los análisis sesudos y menos sensacionalistas de las cosas. ¿Ah, sí?

Nerviosos por aquel acoso, muchos medios de papel se lanzaron a titular que se acercaba el apocalipsis nuclear (ver foto). Hablaron incluso de ‘pánico nuclear’. Como lo había dicho el propio comisario europeo de la energía, tendría que ser verdad, ¿no?. En lainformacion.com nos negamos a destacar ese catastrofismo. Y acertamos.

Hubo webs que cayeron en esa ola exagerada de periodismo catastrofista. Algún diario digital hablaba de nubes tóxicas ‘que se dirigían a California’. Jamás existieron. Nosotros ni le dimos bola.

La gran conclusión fue que aquellos días, la prensa de papel sufrió una gran derrota.

No sería la única. El 1 de mayo, a las 4.00 de la madrugada, los SEALs de la marina de EEUU entraban en Abottabad (Paquistán), mataban a Bin Laden, y luego huían con el cadáver para lanzarlo desde la borda de un portaviones.

Los medios digitales lo recogieron desde la madrugada. Pero, una vez más, cuando la gente abrió aquella mañana sus periódicos de papel, se encontró con la muerte de Ernesto Sábato (ver foto). ¿Y la muerte del enemigo público número 1 de EEUU, Osama Bin Laden? Ni una línea.

El tsunami digital volvía a barrer a la prensa de papel.

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@ojomagico

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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