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La desdicha de los periodistas: Trump les insulta y encima les puentea con Twitter

4 Marzo 2017 - 23:12 - Autor:

La última rueda de prensa de Trump fue el 17 de febrero. Se metió con los periodistas, les quitó la palabra, les insultó diciéndoles que mentían y se burló de ellos.

Muchos se quedaron boquiabiertos. Otros, noqueados. Todos le criticaron.

A la semana siguiente, fue peor: The New York Times,  Los Angeles Times, Politico, BuzzFeed, la BBC y The Guardian fueron excluidos de la rueda de prensa que se celebró en la oficina de la Casa Blanca, y que ofreció Sean Spicer. Es un tipo de encuentro que se conoce como gaggle (manada), pero parte de la manada fue excluida. Nunca había sucedido.

A Trump no le gustan las ruedas de prensa, y, la verdad, no le hacen falta. Se comunica con el mundo entero por medio de Twitter. Cada día dice algo sorprendente. Uno de los últimos tuits criticaba a Obama por pincharle los teléfonos. “¡Qué bajo ha caído!”, dijo.

Es una acusación grave. Le ha llamado incluso ‘enfermo’. Obama no ha respondido por Twitter sino mediante un comunicado de su departamento de prensa.

En realidad, Obama podría haber usado Twitter porque se ha demostrado que es el medio más rápido, es el que siguen los periodistas y encima Obama tiene 85 millones de seguidores, mientras que Trump ‘solo’ 26 millones. Pero Obama prefiere medios oficiales.

Trump ignora ya lo oficial. Las ruedas de prensa del país que más se enorgullece de su prensa, han pasado casi al olvido.

El nuevo presidente de EEUU le ha declarado la guerra a todo este tinglado. Si nos quejábamos de la pantalla de plasma de Rajoy, imaginen que en EEUU ahora no hay ni pantalla de plasma. Es más, el presidente Trump se enorgullece de ello. En diciembre pasado, dijo en Twitter, “si la prensa cubriera las noticias sobre mci de forma exacta y honrada no tendría razón para enviar tuits, pero desgraciadamente eso no sucederá nunca”.

 

Lo chocante es que ese tuits fue retuiteado 38.000 veces y recibió más de 140.000 me gusta. Es decir, en EEUU hay decenas de miles de personas que están de acuerdo con que la prensa no es exacta ni honrada. Estamos en el segundo mes de mandato de Trump, y parece como si la prensa estuviera noqueada al segundo asalto. Para un alto porcentaje del país no es fiable la prensa.

El corresponsal de The Guardian en la Casa Blanca resumía así su desdicha: aun nos quedan 3 años y 11 meses.

 

Si quieres saber qué pasa de verdad en EEUU lee las noticias de Springfield

30 Enero 2017 - 20:21 - Autor:

El Servicio Postal de EEUU tiene una lista de las ciudades más comunes en ese país. La primera es Springfield. Hay 41 pueblos o villas llamados Springfield a secas, sin contar con la hipotética ciudad de Homer Simpson.

Si pudiéramos hacer un recorrido por todas esos Springfield y ver de qué hablan, qué sienten y cómo piensan, nos daríamos una idea más o menos certera de lo que pasa en ese país.

Yo he hecho un viaje digital. Me he metido en algunos de los periódicos de esos 41 Springfield (no en todos), y algo me ha llamado la atención. Trump no ocupa un lugar muy destacado. Por ejemplo, en el Springfield News Sun del condado de Clark, en Ohio (60.000 habitantes), prefieren hablar ahora de sus equipos locales de baloncesto o de fútbol americano, del temporal, o del vecino que acaba de ganar el premio nacional de “la mejor casa decorada de Navidad” (?).

En cambio, si uno lee La Voz de Asturias, El Correo Gallego o el Ideal de Granada parece que el planeta se va a caer a trocitos por culpa de Trump. Está en portada. Le seguimos dedicando páginas enteras, reportajes, especiales informáticos en televisión, informes semanales, y quizá dentro de poco un serial de televisión al estilo Aguila Roja.

¿Quién está equivocándose? ¿La prensa de provincias de EEUU o nosotros?

Bueno, esa no debería ser la pregunta, sino más bien, ¿por qué no le están dedicando tanta atención o por qué no están tan preocupados como nosotros?

Ojo, hablo de la prensa local, o los periódicos de los miles de pequeños Springfield que hay en EEUU. En cambio, la prensa de Nueva York, de Washington, de Los Angeles o Houston no deja de hablar de Trump y están escandalizados con sus medidas.

Aquí hay dos américas. Una que está preocupada por su imagen en el mundo, por el cierre de fronteras, por esas leyes ejecutivas que firma Trump como si fueran volantes de médico paranoico… Y otra, los que piensan que eso no es noticia. ¿Será porque no es un problema para ellos?

A ver: a un tipo de Springfield en Ohio, ¿se le va a atragantar la cena por ver que los aeropuertos de Nueva York están colapsados? No lo creo. El está feliz con su pueblo, y lo que hay dentro de él. La vida de las grandes ciudades le causa repulsión, con sus bolsas de dinero, sus millonarios, sus teatros, sus galerías de arte moderno, su liberalismo, y sus burlas a la religión, a esa misma religión que él adora pues va con sus hijos adolescentes a misa todos los domingos.

Esto que estoy diciendo es lo que creo que estoy viendo cuando entro en los medios digitales locales encabezados por la palabra Springfield. Son medios que nunca he leído en mi vida. Yo, tan fino, prefiero The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, Forbes, Fortune… ah, pero, ¿dónde está ahora surgiendo la realidad? ¿En las megacities o en Springfield?

(El nombre de ciudad o pueblo más utilizado es Washington; lo que pasa es que viene combinado con otras características como Washington Prairie, Washingtonville, Port Washington… de modo que he escogido Springfield pues es el más común sin aditivos. Ese condado de Clark donde está Springfield casualmente fue elegido por Usa Today –el periódico más popular de EEUU–, como una de los condados-test para saber cómo votaba EEUU. Y Trump se llevó con el 57% de los votos. Está considerado un condado de blue-collar white workers, trabajadores blancos de la industria, los que más han sufrido la crisis).

 

Cada vez más alemanes piensan como Trump: la integración no funciona

17 Enero 2017 - 8:51 - Autor:

Dos diarios europeos, el Bild alemán, y The Times, británico han entrevistado a Donald Trump. Dijo que Merkel cometió “un error catastrófico al haber dejado entrar en el país a todos esos ilegales” (refiriéndose a los refugiados). Sus declaraciones han atraído la atención de los demás medios europeos, y la Deutsche Welle tituló: “La entrevista a Trump desconcierta a Alemania”. ¿Cómo?

Lo que ha dicho Trump es lo que piensa una buena parte de los alemanes. Hace menos de un mes, la firma Ipsos publicó una encuesta según la cual el 44% de los alemanes tienen serias dudas sobre el éxito de la política de integración. Temen que aumente la violencia y el racismo, según informaba Die Welt. Un año antes, solo pensaba así un 21% de los alemanes.

Los alemanes del este, incluso superan esa media porque el 61% confesaba estar muy preocupado por la integración. Creen que no funciona.

Ya a finales de 2015, los alemanes quedaron boquiabiertos cuando estalló una ola de ataques sexuales a mujeres en los días de Navidad. Un millar de hombres, apostados cerca de la estación central de trenes de Colonia, acosaron, robaron y agredieron sexualmente a mujeres. Los atacantes provenían de países del norte de Africa, dijo la policía.

Todos los meses hay noticias de este tipo. Incluso peores como asesinatos. Fue lo que sucedió a principios de diciembre pasado, cuando una joven alemana fue violada y asesinada por un refugiado afgano.

Solo en 2015 entraron en Alemania un millón de refugiados. No hay duda de que ha sido el país que ha asumido la carga más pesada, que ha intentado resolver una crisis en Siria, y esa decisión ha sido de gran calado.

Pero el asunto se le ha escapado de las manos, y ahora la palabra ‘refugiados’ (Flüchtlingen) solo causa temor entre la población alemana, como demuestran las encuestas. Lo peor para los refugiados es que ese sentimiento de temor va en alza, lo cual a su vez catapulta la imagen de un partido nacionalista alemán, AfD (Alternative für Deutschland), que se opone a la inmigración y denuncia los excesos.

¿Cómo se va a arreglar esto? ¿Devolviendo a los regulados a sus países de origen? ¿Devolviéndolos a la guerra, al hambre o a la persecución?

Algunos expertos afirman que Alemania necesita esa gente porque el país envejece y alguien tiene que pagar las pensiones, y mantener la maquinaria productiva.

Pero integrar a millones de personas de otra religión, otra nacionalidad, otras creencias y otros valores se va a convertir en uno de los experimentos sociales más notorios de la historia, lo cual va a tener consecuencias sobre la política alemana y sobre toda Europa.

En septiembre se celebrarán las elecciones. Merkel tiene a su favor que la economía alemana sigue a pleno rendimiento, sin casi paro y con una riqueza que crece y crece. Pero lo mismo le pasaba a EEUU, donde Obama redujo el paro y apuntaló el crecimiento.

Hace dos meses, Obama perdió las elecciones.

(Una duda: si Trump dice lo que los alemanes piensan, pero la prensa alemana no dice lo mismo, ¿de qué lado está la posverdad?)

Trump empieza a caer bien a los trabajadores del mundo… excepto en México

7 Enero 2017 - 19:45 - Autor:

 

Cuando uno pone las palabras ‘Barack Obama’ en Google, el buscador devuelve 173 millones de resultados. Cuando uno pone ‘Donald Trump’ el buscador devuelve 362 millones. más del doble.

Eso quiere decir que, incluso sin ser presidente aún (será el 20 de enero), Trump ya supera en popularidad al anterior en el puesto.

Creo que una de las razones es porque interesa a todo el mundo, en todos los países, y en todas las clases sociales. Por ejemplo, el otro día escuché una conversación entre dos personas que ponían unas lámparas en un hotel. Y una le decía a la otra que ese Trump le gustaba porque había hecho que una gran empresa de coches volviera a Estados Unidos.

Se refería a que Ford, que renunció a su planes de abrir una fábrica en México, y manifestó su deseo de instalar una fábrica de coches eléctricos en Michigan. Supongo que en Michigan dieron vítores por Trump. Lo que no consiguió el poderoso sindicato de trabajadores del sector, United Autoworkers, lo ha conseguido el presidente usando la vieja táctica de la amenaza en público.

El sindicato de trabajadores de la industria del coche inició hace años una campaña bautizada como ‘Drive American’, es decir, “conducid coches americanos”. Imprimieron miles de pegatinas para adherir a los parachoques (ver foto de arriba). Pero nada. Trump en cambio lo ha logrado con sus amenazas.

Trump ha amenazado a Ford, a General Motors y a Toyota. Sí, Toyota, a pesar de que no es norteamericana sino japonesa.

Por esa razón atrae a los trabajadores de todo el mundo, excepto a los mexicanos, por supuesto. Ellos no son culpables de que sus salarios sean mas bajos que en EEUU, y tampoco de que su eficiencia sea la misma que un trabajador norteamericano. Pero están fritos con Trump.

El trabajador de cualquier país (como los que instalaban lámparas en ese hotel del que hablaba) se siente atraído por Trump ya que sabe que puede quedarse sin empleo, debido a la tecnología, a la crisis, a los robots o a lo que sea. Y está inerme. No es emprendedor. Solo puede vender su fuerza de trabajo y su bondad, lo mismo que un trabajador en Detroit que haya perdido su empleo.

Ya les gustaría a los trabajadores en paro del planeta tener por presidente un Trump que trajera empleo ‘con un par de h…”.

En realidad es una de las paradojas del mercado mundial, o de la globalización. Muchas veces, para crear un puesto de trabajo en un país, hay que destruirlo en otro. Eso se pensaba hasta ahora con la lógica aplastante de la globalización.

Pero resulta que Trump, un empresario lleno de defectos ( y de fracasos empresariales), le está dando la vuelta a la globalización, y atrayendo empleo e inversión a su país solo con levantar el dedo. Y con las tablas de la ley, porque ha amenazado con subir los aranceles a los coches hechos en México.

¿Hay que tomar ejemplo o esto es demasiado duro para un gobierno moderno?

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-Podemos tiene una empanada mental con Trump: ¿es de los nuestros?

Donald Trump regatea con Taiwán para obtener más beneficios de China

13 Diciembre 2016 - 9:02 - Autor:

China está enfadada con Trump porque el presidente electo de EEUU ha dicho que no va a reconocer ‘una sola China’. ¿Es que había varias Chinas?

Más o menos, sí.

Cuando las tropas comunistas de Mao Tse Tung fueron conquistando el territorio chino en la década de los años 40 del siglo pasado, los chinos nacionalistas decidieron huir.

Y huyeron a una isla que está a pocos kilómetros de la China continental. Era la antigua Formosa (Hermosa), un enclave descubierto por los portugueses y más tarde gobernado por españoles, que le pusieron el nombre de Todos los Santos, y hasta fundaron la ciudad de San Salvador.

La isla pasó por numerosos gobiernos: holandeses, franceses, japoneses y por fin, chinos otra vez. En 1949, cerca de dos millones de chinos que huían de Mao se refugiaron en la isla y proclamaron la independencia.

¿Es o no es de China?

El gobierno de China nunca renunció a la isla, pero los taiwandeses lograron que no metiera sus zarpas, incluso manteniendo la declaración de guerra que duró hasta 1987. De un gobierno autocrático, Taiwán pasó a una democracia. Pero los taiwaneses siempre han vivido con sus cañones apuntando a China continental, cañones que comparados con el ejército de Mao era como tener escopetas de balines.

En ese lapso, desde 1949 hasta hoy, los taiwaneses han creado uno de los territorios más prósperos del planeta. Se han especializado en tecnología hasta el punto de que muchos de los ordenadores o componentes informáticos que usamos en Occidente proceden de Taiwán.

Con ello, han dado un ejemplo de cómo se puede prosperar en una isla pequeña, sin otros recursos que la voluntad de su gente (Venezuela debería aprender).

Todo ello se debió a la educación. Los padres fundadores de Taiwán apostaron por una educación técnica, por enviar a sus estudiantes a universidades extranjeras, sobre todo de EEUU, y gracias a ello lograron aumentar el nivel de vida y la renta per capita hasta 37.000 dólares. La de España es de 29.300 dólares.

Pero China era demasiado grande para ignorarla. Consiguieron doblegar al planeta y que la ONU no reconociese a Taiwán como un país a pesar de que cumplía con todos los requisitos: democracia, población y desarrollo económico.

Incluso EEUU, viendo el mercado chino, dio la espalda a Taiwán y en los años 70 admitió la política de ‘un solo país’ que promulga china. Ahora Trump se echa para atrás y dice que no se siente comprometido a la política de China de los últimos 40 años. De hecho, atendió una llamada de la primera ministra de Taiwán, cuando según las normas de la diplomacia, debería haberla rechazado.

Es una provocación muy seria. Es casi un desafío a China.

Pero en realidad es una técnica de negociación de un empresario que se ha hecho millonario comprando y vendiendo propiedades inmobiliarias. Y ahora va a negociar con China.

En el comercio mundial, China ha hecho lo que le ha dado la gana: por ejemplo, copia y piratea productos norteamericanos; hace dumping laboral explotando a sus trabajadores y fabricando productos imbatibles que luego exporta; sube y baja el precio del yuan, la moneda nacional; y penetra en otros mercados usando técnicas abrasivas. Además, se está apropiando de islas del mar Meridional con la simple técnica de invadirlas y poblarlas.

A cambio de que el país más poderoso del mundo, EEUU, reconozca que Taiwán es de China, Trump espera sacar algo de partido. De hecho, las plabras de Trump fueron: “No sé por qué tenemos que estar obligados por una política de ‘una China’ a menos que hagamos un trato con China que tenga que ver con otras cosas, incluyendo el comercio”.

Está jugando con fuego porque la prensa china ya habla de tomar Taiwán por la fuerza. Pero eso es lo que ha pasado en Occidente con China en las últimas décadas: con el miedo de que no hay que cabrear al dragón dormido, hemos dejado que sus industrias penetren en nuestros mercados y destrocen nuestras empresas.

También es verdad que a cambio, muchas empresas occidentales se han beneficiado de China. Boeing por ejemplo, espera vender hasta 11.000 millones de dólares en aviones a las líneas aéreas chinas, según revelaba The New York Times.

Creo que Trump va a tensar la cuerda hasta lograr algo que beneficie a su país, porque en el balance entre los dos países, quien gana es China. EEUU tiene acumulado un déficit comercial con China de 288.780 millones de dólares en los primeros diez meses de este año, según los datos de la oficina de comercio exterior de EEUU.

Trump va a usar ahora su palabra preferida: bargaining. Significa: regatear.

 

 

¿Mentiras virales? Quizá nos estaban diciendo a quién iba a votar un país

16 Noviembre 2016 - 7:49 - Autor:

Durante las elecciones norteamericanas, se extendieron un montón de mentiras como que el Papa apoyaba a Trump. Los analistas afirman que esas mentiras favorecieron a Trump.

Las noticias partían de portales que lo hacen para ganar dinero. Si sus noticias falsas se viralizan traerán más visitas y eso supone  muchos ingresos en publicidad. Por eso, Google y Facebook se han puesto de acuerdo para combatir los portales, bloqueando sus mentiras e impidiendo que las difundan por EEUU.  Me parece bien.

Pero voy a hacer otra interpretación de ese fenómeno. Si sus noticias se han extendido por EEUU con esa rapidez, ¿no será que las querían leer millones de norteamericanos?

Muchas mentiras triunfan porque la gente se las quiere creer. Casi diría que triunfan porque la gente necesita esas mentiras. Por eso triunfan los demagogos.

Si existiera una web que midiera el número de mentiras que se propagan por internet, casi sería un indicador del grado de fuerza de un candidato político. Mejor que las encuestas.

Aquí no estoy hablando de las mentiras de los políticos. Ya sabemos que, para llegar al poder, los políticos se sienten tentados a mentir. Esas mentiras son las que alimentan un sueño. Un sueño que puede ser bajar impuestos, arreglar la economía, aumentar las pensiones…

Pero aquí no me refiero a esas mentiras. Me refiero a aquellas que no sabemos de dónde nacen, pero que se extienden con rapidez. Antes, esos rumores corrían de boca en boca con más lentitud y su impacto era menor. Ahora, en internet pueden causar un terremoto en pocos minutos.

Bien, pero, ¿por qué se extienden? Creo que porque hay un alto número de personas que quieren creerse las mentiras. En tiempos de crisis, somos propensos a creernos mentiras porque es lo único que nos queda.

 

 

Trump, Iglesias, Le Pen: el triunfo de los grandes comunicadores

15 Noviembre 2016 - 7:16 - Autor:

¿Creen que Trump habría conseguido ser presidente de los EEUU sin sus discursos impactantes? Lo dudo.

¿Alguien cree que Podemos habría conseguido llegar al Congreso con tanta fuerza sin Pablo Iglesias? No lo creo.

¿Piensan que el Front National serían el partido más votado de Francia si no fuera por la oratoria de Marine Le Pen? Imposible.

Detrás de ellos había masas de gente enfadada. Cierto. Enfadadas por por la crisis, por la inmigración o por la corrupción… Da igual. Lo que realmente encontraron esas masas fueron una serie de líderes que, sobre todo, eran grandes comunicadores.

Llevo viendo los discursos de Trump en YouTube desde hace un año. Me fascinaron. No porque comparta sus ideas sino porque comprendió que hablaba de una forma directa, sin rodeos, y que decía lo que los electores querían escuchar. Pero lo decía mejor que nadie. Es u gran comunicador. Superaba a cualquier candidato en EEUU.

Cuando Pablo Iglesias sacó cinco eurodiputados nos empezamos a fijar en él. E inmediatamente di mi veredicto: es el mejor comunicador político de este país. Así lo escribí en mayo de 2014. Es incluso mejor que Rivera porque sabe hablar para las masas y para las mesas.

Y lo mismo con Marine Le Pen. La entrevista que le realizó Ana Pastor hace tiempo reveló que Le Pen sabía defender sus ideas, y contraatacar contra quienes la querían acorralar. Es una gran comunicadora. Es la líder más votada de Francia. Otra cosa son sus ideas.

¿No les dice eso algo?

Que hay algo más importante que las masas cabreadas. Y es que haya líderes sepan conectar con esas masas y hablarles con claridad. ¿Entonces dónde quedan los argumentos? ¿Las razones? ¿La reflexión?

Eso queda para los sociólogos. La mayor parte de los votantes, desde tiempos de Cicerón, se dejan arrastrar por los grandes comunicadores. No votan a un político. Votan una ilusión. Y eso es lo que saben vender los grandes comunicadores. Otra cosa es lo que sucede cuando llega al poder un gran comunicador, pero el líder equivocado. Es lo que pasó en Venezuela con Chávez.

 

Podemos tiene una empanada mental con Trump: ¿es de los nuestros?

13 Noviembre 2016 - 10:36 - Autor:

 

Si hay un partido que no ha entendido nada de lo que ha pasado en EEUU ese ha sido Podemos. Ha calificado a Trump de fascista, de neoliberal y un montón de cosas.

Lo dicen porque Trump se opone a la entrada de más inmigrantes, critica a los musulmanes, es machista, y encima, es un empresario. ¿Es Trump solo eso?

Bueno, no sabemos bien lo que Trump es. Pero sabemos quién le vota. Y ese votante tiene muchas cosas coincidentes con las tesis de Podemos.

Por ejemplo:

-Tratado de Libre Comercio. No le gusta nada el tratado de libre comercio que se va a firmar ahora con la UE y que se llama TTIP. Se trata de eliminar barreras arancelarias e impedimentos, y abrir más los intercambios entre esos dos territorios. Podemos también lo ha denunciado. Trump también, porque ha supuesto la pérdida de puestos de trabajo en los cinturones industriales de EEUU, el Rusty Belt.

-La casta. Trump ha arremetido varias veces contra el poder político de Washington. No la llama ‘la casta’ pero los electores ven a Trump como alguien que no ha crecido y vivido en la política, no es un insider de Washington, sino como un outsider, alguien que no está en esos manejos. Pablo Iglesias ha despreciado al poder político y al parlamento como la casta. Ha sido un outsider hasta que entró en el Congreso.

-La prensa falsa o ‘máquina de fango’ . Trump no solo se reía de las encuestas publicadas y pagadas por la prensa llamándolas phony polls (encuestas falsas), sino que echaba a los periodistas de sus ruedas de prensa y negó la acreditación a The Washington Post, el medio del poder político de Washington. Ahora acusa a la prensa de instigar las revueltas callejeras contra su victoria. Pablo Iglesias tampoco siente mucha simpatía por la prensa. En una ocasión criticó a un periodista de El Mundo en una riera de prensa. Habla siempre de una conspiración de ciertos medios, y califica a El País de ‘máquina de fango’. Piensa que está manejada por empresas privadas o partidos políticos y que debe ser regulada.

-Los más desfavorecidos. Entre los votantes de Trump hay ahora una inmensa cantidad de familias empobrecidas. Empobrecidas por la crisis de 2008, por los acuerdos de libre comercio y por el olvido de los políticos de Washington. Para ellos, estas elecciones han sido lo que el 15M para Podemos, una especie de acto fundacional. Podemos reivindica a esos estratos de la población castigados por los productos bancarios de destrucción masiva, las preferentes, los desahucios o sencillamente por los recortes.

De modo que cuando Podemos y Pablo Iglesias critican a Trump, ¿es que critican lo mismo que ellos defienden aquí? Eso se llama tener una empanada mental.

 

 

Millones votaron por Trump precisamente porque es ‘políticamente incorrecto’

11 Noviembre 2016 - 9:16 - Autor:

 

El triunfo de Donald Trump ha puesto las cosas patas arriba en EEUU. Se están haciendo muchos análisis sobre las causas, sobre las consecuencias, sobre la ceguera de la prensa y sobre los errores de las encuestas. Es como un campo de batalla regado de víctimas.

Y una de las víctimas, al menos por ahora, es lo ‘políticamente correcto’.

En algún momento al principio de los 90, se extendió por Estados Unidos el fenómeno de lo políticamente correcto. A medida que se hacían más fuertes las minorías en ese enorme país, las reglas de la convivencia exigían más tolerancia, más cambios en el lenguaje y en las actitudes. Si hacías determinados comentarios, te podían calificar de racista, homófobo, antilatino, antimusulmán, paranoico, estrecho des miras y muchas cosas más.

Esa tolerancia se extendía sobre todo en las grandes ciudades, donde prosperaban esas minorías y donde siempre se hacen más presentes los cambios sociales, como los matrimonios homosexuales.

De modo que la vieja mayoría blanca conservadora y religiosa –ese americano de viejo cuño–, tenía que modificar sus actitudes. Se podía comprobar este cambio sobre todo en el cine, donde de los prototipos blancos, espigados, cow boys, detectives o policías de los años 40, 50 y hasta principios de los 60, dieron paso a otros prototipos que incluían latinos, negros, judíos, musulmanes y asiáticos. Star Trek ya era una avanzadilla.

Los Estados Unidos sorprendieron al mundo pues lo políticamente correcto había logrado crear, con sus luces y sombras, un país unido en torno a unos valores. Más importante juntos, que divididos. Y así siguieron siendo una gran potencia.

El problema es que en los últimos quince años han sucedido algunas cosas. En primer lugar el mayor atentado terrorista sufrido por un país. Fue el ataque a las Torres Gemelas que se saldó con 3.000 muertos. Luego, la guerra en Afganistán e Irak, y todas las secuelas de conflictos internacionales, desde Libia hasta Siria, donde han tenido que intervenir de alguna forma los Estados Unidos. El terrorismo islámico es para ellos una verdadera amenaza.

Luego, la crisis de 2008, que supuso la mayor catástrofe financiera desde 1929, y que acentuó la división ricos y pobres, o, Wall Street y la fábrica.

Ahora imaginen lo que pasa por la cabeza de un norteamericano medio: los que viven en los pueblos, o los que trabajaban en los cinturones industriales, se han quedado sin empleo, o tienen varios pero muy mal pagados. Han perdido sus ahorros. Miran a Wall Street y ven que un montón de niños pijos se han hecho ricos con sus ahorros.

Miran a Washington y ven que se aprueban tratados de libre comercio que dan trabajo a las empresas chinas o mexicanas, pero no a las situadas en su propio país. Incluso miran a los grandes medios de comunicación, y ven que no dicen nada de lo que a ellos les preocupa. Ni siquiera las grandes empresas se preocupan de ellos porque se mudan al extranjero, donde la mano de obra es más barata.

Mientras tanto, los radicales islámicos les atacan por todos sitios. Pero los políticos de Washington obligan al pueblo americano a respetar el islam, para mantener la convivencia.

O peor aún, los políticos de Washington les envían a la guerra a defender a esos países musulmanes.

En tiempos de prosperidad, todos somos muy tolerantes y simpáticos. Pero cuando atravesamos una crisis, nos volvemos un poco insoportables. Y el problema es que en los últimos diez años ha habido un choque de fuerzas: por un lado, un aumento de lo ‘políticamente correcto’ y, por otro, más despidos masivos, caída de rentas, y abatimiento emocional.

Ha sido ahora cuando ese norteamericano (insisto, es una enorme cantidad de gente del interior y rural), se ha hartado de tanta tolerancia y ha explotado pues un señor ha venido a decirles lo que ellos piensan. Ese señor es Donald Trump.

Para ellos, Trump dice la verdad. Y la prueba más clara es que todo lo que ellos detestan, desde Washington hasta los medios pasando por los liberales ‘políticamente correctos, se meten con Trump. Ajá, entonces Trump es de los míos, piensan.

Si Trump hubiera perdido, el análisis no habría sido ‘qué bien que ha ganado la democracia y la sensatez’. No. El análisis habría sido: “Señores, qué hacemos para contentar a la mitad de este país que nos acaba de decir: ‘a la mierda con lo políticamente correcto’.

Tarde o temprano iba a estallar porque estamos en una época en la que surgen estallidos sociales que rompen las reglas del sistema. Y surgen porque alguien se olvidó de pensar en un montón de gente. Eso, lo sabemos muy bien en España.

 

Un rabino explica el éxito de Trump: los blancos están hartos de ser los malos

9 Noviembre 2016 - 22:39 - Autor:

Cuando se conocieron los resultados de la victoria,  The New York Times hizo lo que suelen hacer los periódicos en estos casos: buscar opiniones de muchos sectores y publicarlas. Una de estas  opiniones viene firmada por Michael Lerner, rabino de una sinagoga en Berkeley, California. Su tesis: “Resulta que avergonzar a los partidarios de Donald J. Trump no es una buena estrategia política”.

¿A qué se refiere el rabino con ‘avergonzar’?

“La izquierda ha culpado a los blancos de la esclavitud, del genocidio de los nativos americanos y de una serie de otros pecados, como si la blancura misma fuera algo de lo que la gente debería avergonzarse. La rabia que muchas personas de la clase trabajadora blanca sienten ante esas afirmaciones se basa en que, una vez más, como les ha sucedido a lo largo de sus vidas, no se les comprende”.

Los blancos estaban hartos de ser vilipendiados por las minorías, dice el rabino sin cortarse. Esas minorías que se meten con ellos son los “afroamericanos, los judíos, los inmigrantes, las feministas, los musulmanes, los liberales…”.

En resumen: que los blancos están hasta los h…

Según el columnista, muchos blancos de clase trabajadora también están hartos de que se metan con su religión. Son creyentes y además su religión les enseña a “cultivar valores humanos y velar por los desfavorecidos”. Por eso no entienden que los liberales, que es como en EEUU se definen a los progresistas o más de izquierdas, se metan con ellos por sus convicciones religiosas, dice el columnista.

“A menudo [esos creyentes] encuentran que la cultura liberal es hostil a la religión de cualquier tipo, y que [los liberales piensan que la religión] es irracional y está llena de odio”. El rabino afirma que esos creyentes buscan el socorro de la religión para defenderse de una crisis espiritual en la sociedad. Y que solo por pensar así “se sienten malinterpretados y denigrados por los intelectuales de clase alta y activistas radicales”.

El rabino de Berkeley además acusa a los liberales de clase alta de ignorar las penurias de la clase trabajadora que vota a Trump. Está “ciegos” a la realidad, dice.

Claro, todo eso ha sido aprovechado por Trump, dice el articulista, usando el racismo y otras cosas. Pero el error de la izquierda americana consiste en pensar que los votantes de Trump son perversos. La única salida para corregir ese error de percepción contra los votantes blancos de Trump, es acercarse a ellos “con un espíritu de empatía y contrición”.

“Sólo entonces podremos ayudar a los trabajadores a comprender que… su dolor y rabia es legítimo”.

(Imagen; una escena de la película La conquista del oeste‘)

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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