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Un año del video que estremeció a EEUU

5 abril 2011 - 8:46 - Autor:

El hotel Quality, en Tønsberg, Noruega, estaba lleno de periodistas la noche del 21 de marzo de 2010. Skup celebraba su cumpleaños con una fiesta en la que había alcohol, comida y algunos disfraces. Skup es el acrónimo de “Stiftelsen for en Kritisk og Undersøkende Presse”, la Fundación para la Prensa Crítica y la Investigación. Y en inglés suena a “scoop” (exclusiva), la palabra más deseada por la prensa.

Había periodistas de muchas nacionalidades. Entre ellos estaba David Leigh de The Guardian y Julian Assange, un joven australiano de pelo largo y blanco, que se había presentado con una chaqueta de cuero, y que decía que era la cabeza visible de Wikileaks, una organización que “había hecho más por el periodismo de investigación en los últimos 20 años que The New York Times”.

A las tres de la mañana, después de una noche de música, bebidas fuertes y filetes, Assange se acercó al periodista de The Guardian, y le dijo: “¿Quieres ver algo especial?”.

Los dos subieron a la habitación del hotel. Assange cerró la puerta con cuidado y corrió el pestillo. Abrió uno de sus dos portátiles, y tras introducir varias claves, le dio a un botón y apareció un video. Era un video en blanco y negro, y para el periodista de The Guardian “fue una de las cosas más impresionantes que he visto en mi vida”.

Era una toma aérea. Se veía a un grupo de personas caminando por las calles de Bagdad a la luz del día. La toma estaba hecha desde un helicóptero a mucha distancia, tan distante que parecía que los individuos de abajo no percibían el peligro de este helicóptero, que disponía de una potente mira telescópica. Alguno de los tipos que caminaban parecía que iban armados. La conversación entre los pilotos y la base demostraba que el helicóptero estaba a punto de disparar. “Request permission to engage”, decía un piloto. “You’re free to engage”, respondía la base. Tienes permiso.

La carlinga del helicóptero vibraba al tiempo que se oían unos disparos. Dos segundos después el polvo saltaba junto a los caminantes, y empezaban a caer muertos. Alguno de ellos corría, pero la mirilla del helicóptero lo seguía, y disparaba de nuevo hacia él. “Keep shoot’n”, decía alguien. “Continúa disparando”.

Al final, todos yacían en el suelo, inmóviles. Excepto uno que se arrastraba sobre la acera. Estaba malherido porque sus movimientos eran muy lentos. Una camioneta se acercó y bajaron tres personas. Lo cogieron por los brazos y las piernas, pero antes de que lo metieran en la camioneta, el helicóptero volvió a disparar y los mató a todos.

Pasaron unos minutos y comenzaron a llegar los Humvees, los vehículos norteamericanos de campaña. Uno de los vehículos militares pasó por encima de un cuerpo y alguien en el helicóptero se echó a reír. Bajaron los soldados de los vehículos. Mantuvieron una conversación por radio con el helicóptero. Al acercarse a la camioneta, algunos soldados dijeron que había niños dentro. Los recogieron y se los llevaron a un hospital.

Assange explicó a Leigh que ese ataque había tenido lugar el 12 de julio de 2007 y que dos de las personas que resultaron muertas eran periodistas de la agencia Reuters. Que sus cámaras de fotos con teleobjetivo habían sido confundidas con lanzamisiles RPG.

Reuters sabía que existía un video sobre la matanza. El Ejército de EEUU lo había mostrado al personal de Reuters en Bagdad dos semanas después del ataque, en julio de 2007. Pero solo hizo eso: mostrarlo. Prohibió que nadie se llevara una copia.

Desde entonces, la agencia Reuters había tratado de obtenerlo del ejército de EEUU, acogiéndose a la Ley de Libertad de Información. Pero había sido inútil.

Wikileaks lo había conseguido gracias a una filtración (leak, en inglés). Era una exclusiva. Una exclusiva mundial. Y la iban a presentar a la prensa americana (y mundial) en pocos días.

En ese momento, cuando terminó de ver el video de 39 minutos, David Leigh, el periodista de The Guardian, se dio cuenta de que acababa de asistir a un preestreno. El gran estreno se realizaría el 5 de abril de 2010 en el Club de Prensa de Nueva York, ante decenas de periodistas norteamericanos.

Antes de ese estreno, Assange había enviado a dos periodistas islandeses de Wikileaks a Bagdad para buscar a las familias de las personas muertas en el ataque, así como a los niños que sobrevivieron milagrosamente. Quería prepararles para resistir las imágenes que iban a dar la vuelta al mundo. Y gracias a las declaraciones de aquellos niños y de su madre, reconstruyeron mejor la escena. La persona que iba en la camioneta aquella mañana era un padre de familia que llevaba a sus hijos a la escuela. Al oír el ataque, se desvió de su ruta para ayudar a los heridos, pero murió en el segundo ataque.

Hoy se cumple un año de aquel estreno en Nueva York, el 5 de abril de 2010. Se tituló “Collateral Murder” (Asesinato Colateral). Los periodistas norteamericanos que asistieron al terrible estreno, quedaron estremecidos, pero inmediatamente después sus opiniones se dividieron. ¿Es así la guerra? ¿Son tan malos nuestros soldados? ¿Es inevitable? ¿Se podía saber que eran teleobjetivos? ¿Qué habría pasado si fueran RPG? ¿Se pueden publicar documentos confidenciales en medio de una guerra? ¿Es más importante la libertad de expresión que la guerra?

El video ha sido reproducido millones de veces en YouTube, y ha aparecido una y otra vez en todos los medios de comunicación del planeta.

Desde entonces Assange es el periodista más famoso del mundo, y el mayor enemigo de EEUU junto con Ossama Bin Laden.

Y la organización de periodistas-hackers llamada Wikileaks se convirtió en un fenómeno periodístico.

PD: esta semana se ha presentado en España “Wikileaks y Assange”, (Deusto), escrito por David Leigh y Luke Harding. Hace unas semanas apareció “Dentro de Wikileaks”, de Daniel Domscheit-Berg (editorial Roca), ex colaborador de Assange, y ahora enemigo. En inglés y sin traducir también está “The Age of Wikileaks”, de Greg Mitchell (Sinclair Books), un resumen bastante informativo de la historia de esta organización.

(Puedes encontrarme en Twitter en @ojomagico).

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Exclusiva de Wikileaks: ¿paramos las máquinas?

1 diciembre 2010 - 8:00 - Autor:

Todos los medios que no hemos podido recoger la exclusiva de Wikileaks nos hemos sentido fatal por eso mismo: no teníamos la exclusiva.

Pero esta vez no hay que parar las máquinas: la mayoría de los documentos filtrados por Wikileaks a El País, Le Monde y Der Spiegel no contienen información tan novedosa como en otras ocasiones.

¿Por qué?

Porque son recortes de prensa.

El circuito de los comunicados e informes de las embajadas es el siguiente: un funcionario de la administración se informa de las cuestiones más relevantes de un país, y trata de saber qué piensan o qué van a hacer los gobernantes. ¿Son aliados? ¿Son enemigos?

Hasta ahí, claro. ¿Y cómo se informa? Están los servicios secretos, los comentarios que se pillan en unos canapés, los encuentros organizados… Y ahora viene lo bueno: la inmensa mayoría de los informes se elaboran leyendo la prensa: periódicos, televisión, revistas, documentos públicos… Los diplomáticos escrutan los análisis, leen entre líneas, adivinan intenciones. Pero en la mayor parte de los casos lo hacen leyendo periódicos.

Luego, envían esos informes a sus ministerios y estos se archivan en confidenciales, secretos o normales. O lo que sea.

¿Y qué ha pasado? Que Wikileaks los ha interceptado (o alguien se los ha filtrado), y luego los ha pasado de nuevo a la prensa. De modo que la prensa ha publicado los resúmenes de las mismas noticias que habían servido de base para hacer esos informes. El círculo se ha cerrado.

Por esa razón, lo que se ha visto en estos días es bastante normal.

EEUU no se fía del primer ministro turco. Conocido. Tiene miedo al programa nuclear de Irán. Publicado. Paquistán tiene un arsenal nuclear peligroso. Se sabía. Merkel es más dura que el teflon. Evidente. Putin es un autoritario. Comprensible. Sarkozy es autoritario como Napoléon. Bien sûr. Berlusconi monta fiestones salvajes. Fotografiado por El País. Venezuela está llena de espías cubanos que departen con Chávez. Archisabido. La Kirchner está mal de la cabeza… Bueno, un poco rarito.

En el caso de España, las presiones de la diplomacia norteamericana sobre la Justicia han sido novedosas pero no de la magnitud de un terremoto. Y  el interés en traspasar presos de Guantánamo o la opinión dudosa sobre Zapatero son bastante lógicas y evidentes.

Hay bastantes cosas de interés pero en general, lo que se ha filtrado hasta ahora es lo que la prensa ya había publicado. Por eso, Javier Solana, ex jefe de la diplomacia europea, decía que los documentos filtrados ya eran conocidos. Bueno. En los pasillos. Lo feo para  el gobierno de EEUU es que esas cosas no se dicen en público. Por eso existe la diplomacia, el arte de no insultar a los países que te caen mal.

La pregunta es, ¿saldrán más documentos? Seguro. Y tendrán más chicha. Desde el punto de vista de la geopolítica, lo más delicado puede proceder de Israel. El ascenso de Irán como potencia nuclear preocupa mucho a Washington y a Jerusalén.

Y por supuesto, los movimientos de China.

Pero en esta ocasión, la mayoría han sido informaciones publicadas o gossips: cotilleos.

(Si yo hubiera estado en El País, habría hecho lo mismo: venderlo a los cuatro vientos como la gran exclusiva).

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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