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‘The Hit: La Canción’, primer fracaso televisivo del año

3 enero 2015 - 12:35 - Autor:

Jamás se había hecho antes un programa de estas características, porque nunca ha tenido interés un talent show de compositores. Tampoco ahora. La 1 estrenó anoche The Hit, su nuevo concurso musical que no logró brillar en audiencia, ni con la expectación del primer día. La gala, presentada por Jaime Cantizano, se quedó en un pobre 8 por ciento de share y 1.457.000 espectadores. No funcionó, televisivamente hablando.

El formato enfrenta a una serie de compositores. Cantan ellos mismos sus temas. Lo hacen delante de un jurado compuesto por dos artistas consagrados. En el primer programa, Sergio Dalma (que nunca ha escrito un tema) y Vanesa Martín. Cada uno de estos ‘coaches’, elige dos canciones de todos los participantes que van pasando por el escenario y, al final, interpreta su favorito. Ese es el momento más espectacular del show: cuando sale a escena el cantante profesional, empieza a cantar, pero los dos finalistas no saben qué canción habrá elegido. No saben si interpretará la suya o la del rival, y lo descubren en directo. Con la cara de emoción y decepción, correspondiente. Es la puesta de largo de su composición. Es el instante más auténtico, engancha.

El resto del show llega tarde a nuestra cadena pública. Una escenografía con elementos que eran novedosos en el primer Operación Triunfo (las luces cegadoras, por ejemplo, de encima de la escalera…), un escenario sin profundidad, que da un toque claustrofóbico, una sintonía noventera y unas cabinas que sirven para ir expulsando a los concursantes, con una dinámica difícil de entender: pues la emoción se construye para el público del plató, no para el espectador desde casa.

Pero, sobre todo, The Hit no funciona porque no tiene entidad. No se entiende. Al final, se trata de un show que quiere hacer espectáculo con una sucesión de compositores, que compondrán temas maravillosos, pero que cantan tirando a mal. Y un talent show musical debe sonar bien. Muy bien. Además, en 2015, la televisión se merece escenografías que sorprendan más allá de una guitarra y un piano. Y la audiencia sigue esperando temas reconocibles o, en caso contrario, que asombren. No una sucesión de infinitas canciones tristes de amor o superación. Sin variedad, sin intensidad, sin ritmo. Porque sin show, un talent show no es un talent show. De hecho, la premisa de buscar un ‘hit’ a través de compositores es más interesante a través de un docushow, bien narrado, que favoreciera construir la identificación y empatía con los participantes a través de su vida diaria, frustraciones, aspiraciones y triunfos.

The Hit no es, por tanto, un espectáculo competitivo para el prime time. Es aburrido. Incluso desconcierta a la audiencia, al realizar mal elipsis temporales: se intentó hacer creer en un determinado momento que había pasado una semana en la grabación, pero todo seguía igual ¡Cantizano vestía la misma ropa!. Sólo se habían cambiado de vestuario los concursantes y los artistas invitados. No se entendió, claro.

Mal comienzo para The Hit, que la próxima semana intentará subir el share con la presencia de Pastora Soler. Aunque, sin la expectación del primer día, el programa se irá desinflando aún más las próximas semanas al no enganchar en el estreno.

EL PROBLEMA DE LAS DISCOGRÁFICAS EN ESPAÑA

También las discográficas deben analizar su paso por The Hit. Las compañías de discos acuden a este tipo de formatos a cambio de promo para sus artistas. Eso les honra, pero no saben renovarse en la estrategia de marketing: enfocan la promoción con efectismos desfasados, que sólo entorpecen al discurrir del espacio: como entregar un disco de oro en plató, una fórmula noventera de la que el público ya está inmune y sólo denota una falta de ideas. También se mantiene la apuesta por el playback (Dalma, ayer), contradictorio en un show de estas características y que termina evidenciando que las propias discográficas no confían en la calidad del empaquetado sonoro del concurso, pero se sienten obligadas a ir porque no cuentan con muchas más ventanas.

http://www.youtube.com/watch?v=utXD0yimysQ

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Cuidado con Cristina Pedroche: ¿mujer florero o show-woman?

1:49 - Autor:

Sólo las no-campanadas de Canal Sur han hecho sombra a Cristina Pedroche. La presentadora de La Sexta, y una de las celebrities con más seguidores en Twitter, fue la reina del trending topic esta Nochevieja. Lo consiguió gracias a sus transparencias, que dejaron al descubierto prácticamente todos sus encantos durante la retransmisión de las doce uvas desde La Sexta, en las que fue maestra de ceremonias junto a Frank Blanco.

Tal ha sido el éxito, que la vallecana, de Entrevías, disparó las audiencias del canal hasta un 9,3 por ciento de share. Un dato que incluso superó a Antena 3 que, con Anna Simon y Carlos Sobera y desde el balcón contiguo, se quedó en un 8,9 por ciento de cuota de pantalla.

Hasta aquí nada nuevo, pero ¿ayudaron las transparencias de Pedroche para subir la audiencia? Por supuesto. Pedroche no tiene miedo de lucir cuerpo. Es más, hasta juega con sus atributos físicos en su programa Zapeando. De hecho, prometió que enseñaría sus ‘pedroches’ si llegaba a los dos millones de seguidores en Twitter antes de fin de año. No pudo ser, pero ella demuestra que las redes sociales y la televisión están cada vez más interconectadas. Y Cristina, que pertenece a la generación más tuitera, lo aprovecha. Todo el rato.

Aunque Cristina Pedroche no necesita enseñar ‘cacho’ para interesar a la audiencia en televisión. Al contrario, vive un buen momento profesional en el que está corroborando que sabe derrochar espontaneidad frente a la cámara y, también, que es muy fácil crear un trending topic con los elementos más básicos de nuestra historia. Ya lo decía sarcásticamente Galindo, en ‘Crónicas Marcianas’, cuando había que subir el share: “tetas, tetas”. Todavía hoy sólo basta con enseñar un poco de carne, apelando a sentimientos tan humanos como el deseo o la envidia. Y la sociedad explosiona. Y, guste más o menos, en La Sexta sabían que el estilismo iba a ser una bomba en las redes sociales.

Pedroche puede hacerlo. No tiene complejos. Lo evidencia a diario. Pero es que, además, cuenta con capacidad para reírse de sí misma. Y esta es la característica que la diferencia de muchas de sus compañeras. Pedroche no es un florero, es mucho más que una chica atractiva.

Las primeras campanadas de Anne Igartiburu, hace diez años, también fueron un filón de comentarios. También llevaba transparencias. Entonces no había Twitter, pero sí existía el comentario del patio de vecinos de toda la vida. Esa es la grandeza de la televisión y del trending topic, que sólo se mantienen en el recuerdo aquellos que no crean indiferencia. Los que se atreven. Si Frank Blanco hubiera llevado las mismas transparencias, también habría sido trending topic. Seguro. También estamos rodeados de publicidad, cine y series con hombres en paños menores. Pero, en el tiempo que vivimos parece que hemos involucionado hacía una susceptibilidad que confunde términos. Hablar de machismo o sexismo está fuera de lugar en un caso como este, en el que sólo se trataba de ofrecer un festivo espectáculo de Nochevieja. Porque la tele está para llamar la atención. Y Pedroche no mostró nada que no haya mostrado ya en un montón de sesiones de fotos, sólo jugó, entre risas, con una situación que sabía que daría de que hablar.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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